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ARQ (Santiago)

versión On-line ISSN 0717-6996

ARQ (Santiago)  no.97 Santiago dic. 2017

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-69962017000300028 

Obras y proyectos

The Shed

Diller Scofidio + Renfro

Rockwell Group

Resumen:

Una cubierta exterior telescópica, capaz de cubrir una plaza pública y multiplicar los grados de flexibilidad de un centro para la invención artística, transforma a este proyecto en uno de los más llamativos de los últimos años. Lo que llama menos la atención, sin embargo, es la torre residencial en la que The Shed se respalda y que, en último término, produce y transfiere el valor económico necesario para que esta innovación arquitectónica pueda existir.

Palabras clave: cultura; flexibilidad; desarrollo; torre; Hudson Yards

Fuente: Diller Scofidio + Renfro in collaboration with Rockwell Group

Figura 1 Elevación sur. Cubierta recogida - cubierta desplegada 

The Shed, el nuevo centro para la invención artística de Nueva York, es un edificio de 18.500 m² proyectado por Diller Scofidio + Renfro en colaboración con Rockwell Group. Su diseño flexible albergará la más amplia gama de performances, artes visuales y trabajos multidisciplinarios.

Fuente: Diller Scofidio + Renfro in collaboration with Rockwell Group

Figura 2 Planta de techo. S. E. 

Fuente: Diller Scofidio + Renfro in collaboration with Rockwell Group

Figura 3 Planta emplazamiento. S. E.  

Fuente: Diller Scofidio + Renfro in collaboration with Rockwell Group

Figura 4 Sección transversal - lobby 

Dos componentes principales conforman The Shed: un edificio base ‘fijo’ de ocho niveles para la programación cul- tural y espacios de apoyo, y una cubierta exterior telescópica que se despliega sobre la plaza contigua duplicando la huella del edificio según la demanda. El edificio base incluye dos niveles de galería, un teatro versátil, un espacio para en- sayos, un laboratorio creativo para artistas y una sala para eventos iluminada cenitalmente. La cubierta forma un gran hall que se adapta a espectáculos, instalaciones y eventos a gran escala. Cuando se despliega, conforma un espacio de 1.600 m² con luz, sonido y temperatura controlada dispo- nible para una variedad infinita de usos. Cuando la sala se combina con la galería adyacente crea un espacio contiguo de casi 2.715 m² capaz de alojar a una audiencia de 1.250 personas sentadas o 2.700 de pie. Cuando la cubierta se re- coge sobre el edificio base, la plaza de 1.860 m² es un espacio público abierto que puede usarse también para programas al aire libre; la fachada este sirve como telón de fondo para proyecciones con iluminación y soporte de sonido.

Fuente: Diller Scofidio + Renfro in collaboration with Rockwell Group

Figura 5 Sección longitudinal cubierta desplegada. S. E. 

Fuente: Diller Scofidio + Renfro in collaboration with Rockwell Group

Figura 6 Sección longitudinal cubierta recogida. S. E. 

La trastienda de The Shed, que incluye oficinas, salas de máquinas, vestidores y almacenamiento, se disponen en los niveles inferiores de una torre residencial ubicada al oeste. Esto posibilita que la mayor parte del edificio base de The Shed se destine a espacios para la programación.

Fuente: Diller Scofidio + Renfro in collaboration with Rockwell Group

Figura 7 Sección tipo - carga y descarga. S. E. 

Fuente: Diller Scofidio + Renfro in collaboration with Rockwell Group

Figura 8 Sección tipo - simultaneidad de espectáculos. S. E. 

Fuente: Diller Scofidio + Renfro in collaboration with Rockwell Group

Figura 9 Sección tipo - espectáculo en plaza cerrada. S. E. 

Fuente: Diller Scofidio + Renfro in collaboration with Rockwell Group

Figura 10 Sección tipo - apertura de plaza pública 

The Shed se inspira en términos arquitectónicos en el Fun Palace. Al igual que su precursor, The Shed se concibe como una infraestructura abierta capaz de permanecer permanentemente flexible para un futuro desconocido.

Fuente: Diller Scofidio + Renfro in collaboration with Rockwell Group

Figura 11 Imagen de proyecto 

The Shed

Arquitecto: Diller Scofidio + Renfro, Rockwell Group

Ubicació: 545 West 30th Street, Nueva York

Cliente: The Shed

Construcción: Levien & Company

Ingeniería y diseño estructural: Thornton Tomasetti

Asesoría en prevención de incendios: Jaros, Baum & Bolles

Materiales: Acero estructural, polímero ETFE, vidrio doble, hormigón armado

Presupuesto: US$ 23.500 / m²

Superficie proyectada: 18 .500 m²

Año de proyectO: 2008-2015

Año de construcción: 2015-2019

Cadáver exquisito

Camila Reyes. Estudiante de Doctorado en Arquitectura, Princeton University, USA

La sección de Artes de The New York Times publicó recien- temente, «Have You Seen This?» (¿Has visto esto), una serie de ocho artículos breves sobre «ocho pequeñas cosas - un espectáculo, una broma, un edificio, una pizza, un baile, una pintura, la letra de una canción, un sonido - que valen la pena»1. El edificio-cosa que se presentaba no es aún un edificio per se, sino «una hazaña de la ingeniería arquitectónica»2 en vías de convertirse en la más reciente incorporación a la serie de desarrollos que han florecido a lo largo de la milagrosa ruta verde del High Line. Michael Kimmelman, el crítico de arquitectura del diario, escribe una vibrante reseña de lo que hoy se conoce como The Shed, la propuesta de Diller Scofidio + Renfro (DS+R, en colaboración con Rockwell Group) para un centro cultural en el marco del masivo desarrollo inmobiliario de Hudson Yards, a inaugurarse en 2019. Compuesto más de imágenes que texto - sistemáticamente condimentado con GIFS y un par de fotos - el relato de Kimmelman explicaba las características de este «artefacto levemente pintoresco y elocuentemente diseñado»3, ubicado allí donde el High Line gira hacia el oeste sobre la calle 30, y entre las avenidas 10 y 11. En su estado actual, un «enorme exoesqueleto de acero»4 de 3.630.000 kilos de peso, el rasgo más destacado del Shed - y el único hasta ahora - es, en palabras de Kimmelman, una «danza de cinco minutos sobre ruedas de dos metros»5 impulsada por seis motores de 15 caballos de fuerza, «en efecto, un motor Toyota Prius que mueve a un gigante con la precisión de un auto de Fórmula Uno»6.

Lejos de estar terminada, esta «hazaña de la ingeniería arquitectónica» ha cautivado la atención de los medios desde antes de que comenzara su construcción en 2015. The Shed, previamente denominado «The Culture Shed», comenzó a perfilarse en 2008 como un componente fundamental del plan de desarrollo de Hudson Yards, y para 2014 ya se había transformado en una organización sin fines de lucro, que contaba con Junta de Directores y Director de Arte7; entidad que recientemente anunció su primer encargo al artista conceptual Lawrence Weiner8. Mientras que los medios han enfocado su atención en el truco del marco de acero deslizante, este elemento representa sólo un componente parcial del diseño. La «cubierta exterior telescópica»9 del Shed ejecuta el ya célebre movimiento hacia adelante y hacia atrás, sólo para cubrir y descubrir un «edificio base fijo, dedicado al programa cultural y espacios de soporte»10, extendiéndonse así sobre la plaza adyacente y «duplicando la huella del edificio según la demanda»11. A su vez, parte de este edificio fijo de pocos atributos arquitectónicos, se adosa a un rascacielos de 70 pisos, también diseñado por DS+R y Rockwell, uno de varios que componen el área principal del desarrollo de Hudson Yards, actualmente en construcción. Los primeros niveles de la torre «albergan la trastienda del edificio (el edificio fijo de ocho pisos), permitiendo que The Shed en su completitud sea utilizado para programación cultural »12. Haciendo referencia directa al Fun Palace de Cedric Price, DS+R han logrado establecer una nueva característica deseable en el diseño de espacios culturales a través del mundo: la capacidad de moverse.

Una ‘cubierta’ exterior que acoge, dos edificios que se acoplan, un apéndice hacia un parque elevado de 2,4 kilómetros de longitud. Extrañamente evocadora de los posibles hangares o estructuras de depósitos de trenes de carga que alguna vez habrían poblado el área a principios de la década de 1930 cuando el High Line comenzó a funcionar, The Shed no es la única curiosidad arquitectónica de Hudson Yards. El polémico desarrollo inmobiliario, el proyecto privado más grande en Manhattan desde la construcción del Rockefeller Center - según se lo promociona13 - se encuentra actualmente en el transcurso de agregar millones de metros cuadrados en nuevos espacios de retail, comerciales, residenciales y de uso mixto a la ciudad de Nueva York14. La separación coloquial del Shed del rascacielo de 70 pisos al cual se adosa, y por lo tanto, de la totalidad de la compleja constelación que es Hudson Yards, ha sido acentuada por la reverberación extática de videos en loop, renders en 3D animados y GIFS de un edificio sobre ruedas, frente a la escasez evidente de dibujos de arquitectura publicados15. Esta distancia, tal vez inadvertidamente enfatizada por la cobertura anticipada de los medios, encuentra sin embargo cierta tracción dentro del discurso de DS+R. Desmembrado del rascacielos, DS+R presenta The Shed - en su sitio web y en múltiples medios de comunicación - como un proyecto en sí mismo, independiente de la torre y viceversa. Las imágenes que acompañan a ambos son mutuamente excluyentes: la torre se retrata comúnmente desde un punto de vista donde no se puede ver The Shed en su totalidad porque se esconde detrás; los videos y animaciones del Shed evitan la vista completa de la torre, siempre fragmentada y parcial. Las representaciones digitales retratan la fantasmagórica torre tal como cualquier otra de las del complejo, como intentando desaparecerla, mientras se enfocan en The Shed. La torre residencial ha sido evidentemente menos anunciada y discutida que The Shed, sin embargo, son sustancialmente interdependientes: son, de hecho, un mismo proyecto arquitectónico. Por tanto, la disección discursiva de ambos resulta interesante: si la operación arquitectónica que permite - financiera y físicamente - The Shed es la torre residencial de 70 pisos, ¿por qué retratarlos entonces como dos cuerpos distintos? En otras palabras, si el valor inmobiliario de un centro cultural de vanguardia, diseñado por arquitectos mundialmente reconocidos en el corazón de un desarrollo como Hudson Yards es evidente, ¿cómo valoramos entonces The Shed como una pieza de arquitectura contemporánea?

En la introducción a Flesh: architectural probes (1994), Georges Teyssot reconstruye el amplio aparato cultural - desde el arte hasta la moda, desde la literatura hasta los dispositivos médicos - que posibilitó los inicios de la trayectoria del trabajo de Diller + Scofidio (D+S, pues Renfro se asoció en 2004). Cruzando el umbral del reconocimiento después de quince años de práctica, el texto de Teyssot vuelve sobre el lugar común de las críticas a esta oficina no-tan-arquitectónica (en el sentido de construcción) al afirmar que lo que se puede encontrar en el corazón de los proyectos arquitectónicos de D+S - y que deben entenderse como proyectos arquitectónicos en todos sus aspectos - es el objetivo de «examinar la práctica arquitectónica actual con el fin de cuestionar valores establecidos» (Teyssot, 1994:8). Desde Rotary Notary and His Hot Plate (1987) a Para-site (1989), Tourisms (1991) y Soft Sell (1993), el argumento de Teyssot se ancla en la estética particular, el comportamiento profesional y las incursiones discursivas de D+S, donde los arquitectos afirman que sus múltiples arquitecturas están destinadas a interrogar las convenciones culturales, en lugar de ocupar el papel de cómplice al sostenerlas: «Dadas las reconfiguraciones tecnológicas y políticas del cuerpo contemporáneo, la arquitectura puede interrogar las convenciones espaciales. La arquitectura puede ser utilizada como una especie de instrumento quirúrgico para operar sobre sí misma (en pequeñas dosis)» (Teyssot, 1994:9). Desde una arquitectura como aparato que despliega y genera una respuesta sobre el cuerpo humano, hasta partes y piezas intercambiables en los cuerpos arquitectónicos y su obsesión con el movimiento del cuerpo en el espacio, la trayectoria de D+S podría ser un lugar interesante desde donde poner a prueba The Shed. Si la arquitectura puede utilizarse para operar sobre sí misma, ¿cuáles son las implicancias de la operación realizada por The Shed? Siguiendo esta línea de pensamiento, Teyssot argumentaba:

(Teyssot, 1994:16).

Si la imposibilidad de saber qué es lo que un centro cultural necesitará del espacio en 20, 30 o 100 años16 convirtió al movimiento deslizante en el principal objetivo de su arquitectura, ¿cómo describiríamos los potenciales cuerpos que lo habitarán? Yo diría más bien estáticos y sosteniendo smart phones, capturando la danza delicadamente precisada desde una distancia segura. Esta «arquitectura de infraestructura»17 - como si la infraestructura pudiera carecer de agencia, de intereses y de valor - se convierte en el mecanismo mediante el cual los valores convencionales no sólo se materializan sino que se aceptan, y una vez más se entregan al público a través de un GIF atractivo. El movimiento aquí es ante todo instrumental. A diferencia de su supuesto ídolo, el Fun Palace, The Shed será controlado sólo por decisiones programáticas top-down y no tendrá fecha de caducidad18 (excepto por el fin del contrato renovable a 99 años de los derechos aéreos sobre los cuales se construye el desarrollo; pero eso ya es ciencia ficción). Al interrogar las necesidades espaciales de la cultura en el futuro cercano y lejano, asumiendo que ‘cultura’, ‘necesidades’ y ‘espacio’ permanecen conceptualmente inalterados, la arquitectura de DS+R se consolida en el valor de una sonda quirúrgica tecnológicamente sofisticada, pero arquitectónicamente ambigua, que sin duda entregará a Nueva York amplio espacio de desarrollo cultural, prestándose para la producción de imágenes exquisitas, tan inmóviles como la disciplina misma.

Fuente: © Iwan Baan. Courtesy of Diller Scofidio + Renfro in collaboration with Rockwell Group

Figura 12 The Shed en construcción. 

Figura 13 Axonometría detalle de rueda. 

Fuente: © Timothy Schenck. Courtesy of Diller Scofidio + Renfro in collaboration with Rockwell Group

Figura 14 Detalle de rueda en posición 

Fuente: © Timothy Schenck. Courtesy of Diller Scofidio + Renfro in collaboration with Rockwell Group

Figura 15 The Shed en construcción visto desde la nueva extensión del Highline. Detrás se ve la torre residencial, también parte del proyecto 

Fuente: © Timothy Schenck. Courtesy of Diller Scofidio + Renfro in collaboration with Rockwell Group

Figura 16 The Shed en construcción. Vista desde el sur, que muestra el calce entre el centro de innovación artística (con la cubierta exterior telescópica) y la torre residencial. 

Fuente: © Timothy Schenck. Courtesy of Diller Scofidio + Renfro in collaboration with Rockwell Group

Figura 17 The Shed en construcción. Vista desde el norte. Esta es de las pocas imágenes en las que se aprecia que The Shed y la torre residencial son en realidad el mismo edificio. 

Referencias:

TEYSSOT, Georges. «The Mutant Body of Architecture.» En: Diller, Elizabeth and Ricardo Scofidio. Flesh: architectural probes. New York: Princeton Architectural Press, 1994. [ Links ]

1KIMMELMAN, Michael, «Have You Seen This?» The New York Times, 13 de agosto de 2017, https://www.nytimes.com/interactive/2017/08/13/arts/high-line-shed-shell.html?mcubz=0

2Ibíd.

3Ibíd.

4Ibíd.

5Ibíd.

6Ibíd.

7«Project Status,» The Shed, accedido el 15 de septiembre de 2017, http://theshed.org/project-status/

8POGREBIN, Robin, «Michael Bloomberg Gives $75 Million to Shed Arts Center,» The New York Times, 24 de mayo de 2017, https://www.nytimes.com/2017/05/24/arts/design/michael-bloomberg-gives-75-million-toshed-arts-center.html?_r=1

9DILLER, Elizabeth, Ricardo Scofidio, y Charles Renfro, «The Shed,» dsrny.com, accedido el 15 de Septiembre, 2017, https://dsrny.com/project/the-shed?index=false&section=projects&search=shed

10Ibíd.

11Ibíd.

12Ibíd.

13«The Story,» hudsonyardsnewyork.com, accedido el 23 de septiembre de 2017, http://www.hudsonyardsnewyork.com/about/the-story/

14Ibíd.

15Ni las páginas web de Diller Scofidio + Renfro ni Rockwell Group han publicado dibujos de arquitectura, y la mayor parte de los medio de comunicación que han publicado el proyecto han utilizado sólo fotografías, renders y videos animados en 3D. A la fecha, sólo se han encontrado en línea algunas secciones generales (del cobertizo, no de la torre completa) y los dibujos de las ruedas de dos metros.

16«La oportunidad de diseñar de cero un edificio para las artes forzó la pregunta, ‘¿cómo se verá el arte en los próximos 10 años? ¿20 años y más?’, dijo Liz Diller en la conferencia de prensa en Nueva York. ‘La respuesta fue que simplemente no podíamos saberlo. De lo único que podíamos estar seguros era de que siempre habría una necesidad de un espacio acondicionado de diferentes alturas y tamaños, una necesidad de capacidad de carga estructural y una necesidad de energía eléctrica. La solución fue una arquitectura de infraestructura’». Stevens, Philip, «‘The Shed’ cultural venue by ds+r and Rockwell Group moves towards completion in New York», designboom.com, 25 de mayo de 2017, https://www.designboom.com/architecture/diller-scofidio-renfro-the-shednew-york-arts-center-construction-rockwell-group-05-25-2017/

17Ibíd.

18El Fun Palace fue pensado para ser desmantelado una vez transcurridos 10 años. «1964: Fun Palace,» Canadian Centre for Architecture, accessed September 30, 2017, http://www.cca.qc.ca/en/issues/2/what-the-future-looked-like/32737/1964-fun-palace

19KIMMELMAN, Michael, “Have You Seen This?,” New York Times, August 13, 2017, https://www.nytimes.com/interactive/2017/08/13/arts/high-line-shed-shell.html?mcubz=0

20Ibid.

21Ibid.

22Ibid.

23Ibid.

24Ibid.

25“Project Status,” The Shed, accessed September 15, 2017, http://theshed.org/project-status/

26POGREBIN, Robin, “Michael Bloomberg Gives $75 Million to Shed Arts Center,” New York Times, May 24, 2017, https://www.nytimes.com/2017/05/24/arts/design/michael-bloomberg-gives-75-million-toshed- arts-center.html?_r=1

27DILLER, Elizabeth, Ricardo Scofidio, and Charles Renfro, “The Shed,” dsrny.com, accessed September 15, 2017, https://dsrny.com/project/the-shed?index=false&section=projects&search=shed

28Ibid.

29Ibid.

30Ibid.

31“The Story,” hudsonyardsnewyork.com, accessed September 23, 2017,http://www.hudsonyardsnewyork.com/about/the-story/

32Ibid.

33. Neither Diller Scofidio + Renfro’s or Rockwell Group’s webpages have published architectural drawings, and the great majority of media outlets that have reported on the project have only used photographs, renders and 3D animated videos. Only some general sections (only of the Shed, not of the complete 15 Hudson Yards tower) and drawings of the 6-foot wheels have been found online to this date.

34“The opportunity to design a ground-up building for the arts forced the question, ‘what will art look like in the next 10 years? 20 years, and beyond?’, said Liz Diller at the press briefing in New York. ‘The answer was that we simply could not know. All that we could be certain of was that there would always be a need for conditioned space of different heights and sizes, a need for structural loading capacity, and a need for electrical power. The solution was, an architecture of infrastructure.” Stevens, Philip, “‘The Shed’ cultural venue by DS+R and Rockwell Group moves towards completion in New York,” designboom.com, May 25, 2017, https://www.designboom.com/architecture/dillerscofidio-renfro-the-shed-new-york-arts-center-construction-rockwellgroup-05-25-2017/

35Ibid.

36The Fun Palace was set to be dismantled after 10 years. “1964: Fun Palace,” Canadian Centre for Architecture, accessed September 30, 2017, http://www.cca.qc.ca/en/issues/2/ what-the-future-looked-like/32737/1964-fun-palace

*

Diller Scofidio + Renfro Oficina liderada por Elizabeth Diller, Ricardo Scofidio y Charles Renfro. Desde 1981 trabajan entre el ámbito de la arquitectura, el diseño urbano, las instalaciones de arte, la performance multimedia y los medios digitales e impresos. Ha completado dos de los proyectos más grandes de Nueva York, el High Line y la transformación del campus del Lincoln Center y actualmente desarrolla otros dos: The Shed y la ampliación del MoMA. Ha recibido numerosos premios y publicado distintos libros, entre ellos The High Line (Phaidon Press, 2015), Lincoln Center Inside Out: An Architectural Account (Damiani, 2013), Flesh: Architectural Probes (Princeton Architectural Press, 2011(1994) y Blur: The Making of Nothing (Harry N. Abrams, 2002).

*

Rockwell Group Oficina interdisciplinaria fundada en 1984 que fusiona arquitectura, teatro, artesanía y tecnología. Sus proyectos actuales incluyen la renovación del Teatro Helen Hayes, Nueva York; Nobu Hotel, Barcelona; y la nueva sede de Warner Music Group, Los Angeles. Ha publicado tres libros: What If…? The Architecture and Design of David Rockwell, Spectacle de David Rockwell con Bruce Mau, y Pleasure: The Architecture and Design of Rockwell Group. David Rockwell es presidente emérito de Design Industries Foundation Fighting AIDS (DIFFA) y miembro de la junta directiva de Cooper Hewitt, Smithsonian Design Museum, Citymeals-on-Wheels y New York Restoration Project.

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