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ARQ (Santiago)

On-line version ISSN 0717-6996

ARQ (Santiago)  no.97 Santiago Dec. 2017

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-69962017000300078 

Lecturas

La reconstrucción del valor urbano de Valparaíso luego del terremoto de 1906

Magdalena Gil1 

1 Profesora Asistente, Escuela de Sociología, Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago, Chile. mogil@uc.cl

Resumen:

La idea de que las catástrofes son una oportunidad ya es casi un cliché; lo que nunca sabemos es quien se beneficia de ella. En base a los debates tras el terremoto de Valparaíso de 1906, este texto argumenta que, cuando la ciudad está destruida y se debe decidir cómo reconstruirla, aparece con mayor nitidez la diferencia entre lo que se valora y lo que no. La oportunidad, entonces, se transforma en un debate valórico.

Palabras clave: plan; ciudad; suelo; lugar; catástrofe

Fuente: Postal de Colección

Figura 1 El Almendral antes del terremoto de 1906. Calle y Plaza Victoria, Valparaíso. (Actual Av. Pedro Montt). 

Según nos enseña la economía, las cosas valen su precio en el mercado y este está determinado principalmente por la ley de la oferta y la demanda. Sin embargo, también sabemos que hay cosas que no pueden ser fácilmente enajenadas o transadas, lo que no significa que no tengan valor. Marion Fourcade llama a estos bienes «peculiares» e incluye entre ellos a los animales salvajes, los órganos vitales y la naturaleza (Fourcade, 2011). La ciudad ciertamente podría incluirse en esta lista. Si bien es cierto que el suelo es usualmente transado y valorado monetariamente, la ciudad es más que el terreno en el que está posicionada: es una construcción social, una experiencia compartida. La ciudad es, a la vez, el producto de una sociedad y un espacio que la posibilita y condiciona (Mumford, 1961). Como bien peculiar, el valor de una ciudad no está definido de manera explícita, así como tampoco lo están los valores particulares asociados a ella. Sin embargo, hay momentos en que el valor de un bien peculiar debe ser discutido o incluso disputado. Por ejemplo, valoramos una reliquia familiar cuando se ha perdido o un humedal cuando alguien lo ha contaminado. En estos casos, es la destrucción de un objeto o un lugar lo que hace evidente que ha perdido valor y su restitución pasa por definir qué, cómo y en cuánto se valora lo perdido.

Esto es lo que ha ocurrido en muchas ciudades chilenas luego de los grandes desastres socionaturales que las han afectado a lo largo de su historia, especialmente terremotos. Tal como describe Torrent (2016) para el caso de Chillán en 1939, cuando nos encontramos con una planta prácticamente en blanco se puede pensar una nueva ciudad desde cero. En este contexto, se pueden observar diferentes «economías de valor» (Boltanski & Thévenot 2006), cada una destacando distintos aspectos del territorio. Es decir, se debe discutir (muchas veces por primera vez) qué es lo que se valora de la ciudad: qué debe ser recuperado y qué puede ser reemplazado. Lo anterior se debe a que el proceso de recuperación tras un desastre no es sólo una tarea en el mundo físico, incluso estando determinada por la necesidad de reconstruir. La recuperación es también un proceso conducido por el deseo de retomar la vida social y cultural que el desastre ha amenazado, algo que Davis y Alexander (2005) han llamado genius loci o ‘sentido de lugar’.

Ejemplo de lo anterior es la destrucción de Valparaíso en 1906, ya que trajo consigo una ferviente y agitada discusión sobre el nuevo plano de la ciudad, poniendo sobre la mesa distintas visiones respecto a su valor como imaginario y lugar común. Sin embargo, también existió un consenso sobre qué valores generales debían inspirar el Valparaíso ‘ideal’, específicamente la búsqueda de una ciudad más moderna, más higiénica y más monumental. De este modo, la catástrofe se convierte en una oportunidad para rediseñar el espacio urbano, generándose una ‘ventana’ por medio de la cual podemos observar de manera más nítida los valores urbanos de una sociedad (Healey, 2011).

La destrucción de Valparaíso en 1906

La noche del 16 de agosto de 1906 un terremoto magnitud 8.2 (Mw)1. sacudió Valparaíso, destruyendo casi por completo el primer puerto de Chile y su segunda ciudad más importante. El terremoto fue seguido por grandes marejadas, destructivos incendios y muchísimas réplicas, algunas casi tan fuertes como el sismo mayor. Luego de una noche a la intemperie, el panorama a la mañana siguiente era desolador: lo que no fue destruido por el terremoto había sido arrasado por el fuego. El número oficial de víctimas fatales en Valparaíso fue calculado en 3.800 personas, con más de 20.000 heridos (Zegers, 1906; Rodríguez & Gajardo, 1906)2, y daños a la propiedad por 100 millones de dólares de la época3. Fue ciertamente la mayor catástrofe en la historia de Chile hasta esa fecha.

Desde La Serena al norte y Talca al sur, todo el país vivió el terremoto. Sin embargo, ninguna ciudad o pueblo sufrió tanto como Valparaíso o, más específicamente, el barrio El Almendral. Con famosos teatros, cafés y tiendas de departamentos, El Almendral cubría desde la plaza de La Victoria hasta los pies del cerro Barón en la parte plana de la ciudad4. Era la zona más espléndida de Valparaíso y el centro de la elite porteña. Aun así, las mansiones debían tolerar la cercanía del puerto y compartir su espacio con algunos cité e incluso pequeña industria. Tristemente, el suelo de El Almendral había sido ganado al mar mediante rellenos y, en consecuencia, casi la totalidad de sus edificios colapsaron con el terremoto (Rodríguez & Gajardo, 1906; Martland, 2006)5.

Fuente: Fotografía Carlos Brandt

Figura 2 El Almendral luego del terremoto de 1906. Calle y Plaza Victoria, Valparaíso (Actual Av. Pedro Montt). 

Desafortunadamente, no sabemos mucho sobre el daño que el terremoto infringió en otras zonas de la ciudad, aun cuando un tercio de esta eran conventillos (Urbina, 2011). De acuerdo al intendente, la destrucción abarcaba «toda la ciudad», sin embargo, sus registros concretos se refieren exclusivamente a la ciudad oligarca: el centro, el puerto y El Almendral6. Estudios más recientes han señalado que gran parte de los cerros fueron efectivamente destruidos, principalmente debido a los incendios, pero otros sobrevivieron en bastante buenas condiciones (Savala, 2012). No obstante, las 64 manzanas completamente devastadas en El Almendral eran las que acarreaban la mayor valoración para la elite, ya que no sólo concentraban la mayor parte del comercio, sino también de su vida social. Por ende, su reconstrucción se volvió un problema de primera importancia y, más aún, la destrucción de Valparaíso se presentó como una oportunidad para diseñar una ciudad soñada que fuese un ejemplo para Chile y el mundo7.

Fuente: Fotografía Carlos Brandt

Figura 3 Destrucción en El Almendral, Valparaíso. 

Los planes para la reconstrucción de Valparaíso

Al día siguiente de la tragedia, un grupo de vecinos empezó a organizarse para ayudar y luego planear la reconstrucción de Valparaíso. Este grupo fue conocido como Comisión General de Vecinos (CGV), formada por unos treinta hombres de elite entre los que se encontraba el alcalde y el intendente de la ciudad8. Para cumplir con su objetivo de liderar la reconstrucción, la CGV formó una subcomisión técnica para diseñar un nuevo plano de Valparaíso. La propuesta de la CGV fue radical: el gobierno debía expropiar todo El Almendral (aproximadamente 545.000 m2) y la comisión diseñaría una nueva ciudad para ser construida en su lugar9. El plan fue diseñado por Francisco Garnham y Jorge Lyon, ambos ingenieros y porteños. De acuerdo al análisis de Garnham, «El trazado de la ciudad en su parte plana contiene todas las condiciones que exige una ciudad moderna», concepto sobre el cual diseñó el nuevo plano y fijó las dimensiones de las nuevas avenidas, calles, plazas y bulevares10. Para esto, cualquier vestigio de la ciudad vieja debía ser erradicado: antiguos conventillos y fábricas debían ser relocalizados en otras zonas de la ciudad, empezando por los nuevos ‘campamentos’ que habían aparecido luego del terremoto11. Las nuevas habitaciones para estas «almas» (sic) debían estar ubicadas en Playa Ancha, en las afueras de la ciudad oligárquica. El proyecto fue presentado en el diario El Mercurio el 25 de agosto, recogiendo gran apoyo entre la elite porteña12. El problema, sin embargo, era que la propuesta era tan cara que podía terminar siendo «más ruinosa que el propio terremoto », tal como consta en las actas de la CGV13.

Fuente: Rodríguez & Gajardo, 1906

Figura 4 Plano de Valparaíso señalando las zonas más afectadas por el terremoto e incendios. 

Por otro lado, los propietarios de los terrenos ubicados en El Almendral no estaban convencidos con el plan de la CGV. La mayoría no quería recibir dinero por sus casas, sino reconstruirlas en el mismo lugar. Los millonarios, argumentaban los propietarios, tenían propiedades en otros lados y veían la tierra en El Almendral sólo como una inversión14. Sin embargo, para los propietarios, El Almendral significaba su hogar y una expropiación «al por mayor» los privaría de volver a vivir en su barrio15. Consecuentemente, los propietarios presentaron su propio plan para la zona diseñado por el arquitecto Carlos Claussen. Esta propuesta buscaba mantener lo más posible el antiguo plano de la ciudad, minimizando así el impacto de posibles expropiaciones (fijadas en tan sólo 102.975 m2). Sin embargo, también buscaba construir una ciudad más CGV amplia y ordenada que fuese mejor que la anterior. En este sentido, el plan consideraba que las calles fueran abiertas y rectificadas, aunque sin trazar nuevas avenidas, plazas o bulevares. Este proyecto tenía a su favor ser muchísimo más barato que el de la no sólo por la minimización de las expropiaciones, sino también porque dejaba intacto los trazados de servicios básicos de agua y luz16.

Finalmente, una tercera propuesta fue presentada por Abelardo Arriagada, director de Obras Municipales de la Municipalidad, respaldado por algunas juntas de vecinos de Valparaíso. El proyecto buscaba dar respuesta a las diferentes inquietudes de la elite porteña, estableciendo grandes avenidas, plazas y bulevares, considerando solamente una expropiación de los terrenos necesarios para estos desarrollos. El problema, claro, era que algunos propietarios quedarían con terrenos mínimos17.

Para decidir el asunto, el presidente Pedro Montt envió al congreso una ley para la reconstrucción de Valparaíso (Ley 1876). Durante su debate legislativo, el plan de la CGV fue discutido largamente, así como también los presentados por Claussen y Arriagada18. Finalmente, el 6 de diciembre de 1906, la ley fue aprobada sin un plan en concreto. En su lugar, la ley contemplaba la creación de una Junta de Reconstrucción (JR) con poderes ejecutivos que decidiera el nuevo plano de El Almendral. El mandato de Montt a la JR fue rediseñar completamente El Almendral, tal como la CGV quería, pero manteniendo «lo más posible»19 el antiguo plano de la ciudad, siguiendo los deseos de los propietarios.

Fuente: La Unión, 11 de octubre de 1906

Figura 5 Propuesta de la CGV. Plano de F. Garnham y J. Lyon. 

Fuente: La Unión, 6 de noviembre de 1906

Figura 6 Propuesta del Comité de Propietarios. Plano de C. Claussen. 

La Ley 1876 daba una libertad sin precedentes a la JR, pues lo que esta decidiese debía ser seguido al pie de la letra en todos los ámbitos: diseño, ejecución, zonificación y regulación. Como ha señalado Martland (2006), esto significa que la JR tomó casi completamente el poder de la Municipalidad de Valparaíso y le otorgó un inmenso poder al Estado sobre la ciudad (o una parte de ella). De hecho, la JR estaba dominada por representantes del ejecutivo y estaba sujeta a control directo del Gobierno central. Sin embargo, los vecinos aún mantenían un significativo poder. Los cinco hombres designados por el Presidente eran: Francisco Valdéz Vergara, cabeza de la CGV y probablemente el hombre más poderoso de Valparaíso; Alejo Barrios Contreras, antiguo alcalde y diputado por Valparaíso y también participante de la CGV; Santiago Lyon Santa María, fundador de la Compañía Chilena de Vapores, no había participado de la CGV; Domingo V. Santa María, geógrafo e ingeniero, exdirector de Ferrocarriles del Estado y profesor de la Universidad de Chile; y, finalmente, Alejandro Bertrand, un distinguido ingeniero y geógrafo que previamente había diseñado un nuevo plano para la ciudad de Santiago. En conclusión, el presidente nombró una comisión que equilibraba a representantes de la elite porteña con dos ingenieros representantes del Estado, lo que se vio reflejado en el plano final20.

Fuente: La Unión, 7 de octubre de 1906

Figura 7 A. Arriagada, plano. 

El proyecto final

Si bien es cierto que el plano aprobado por la JR tenía elementos de las distintas propuestas, este fue mayormente diseñado por Bertrand. El ingeniero tomó en consideración la mayoría de lo solicitado por el ejecutivo, manteniendo en parte el antiguo trazado, pero fijando nuevas disposiciones para la reconstrucción. En primer lugar, se trató de fijar calles más anchas y rectas, eliminando esquinas bruscas y acortando los trayectos para generar mayor seguridad. En segundo lugar, se fijó la apertura de nuevas calles y vías, además de la creación de nuevas plazas que sirvieran de paseo público. Tercero, se procuró la nivelación definitiva de las calles y el soterramiento de los cauces de agua proveniente de los cerros21. Esto significaba importantes expropiaciones, pero no implicaba confiscar todo El Almendral. Las necesidades del Tesoro Nacional también fueron tomadas en cuenta, ya que el plan final era significativamente más barato que lo pedido por la CGV. El nuevo plan fue aprobado por decreto por el presidente Montt el 18 de enero de 1907.

Para materializar la reconstrucción de Valparaíso se nombró al ingeniero Enrique Buldge como jefe de obra. Sin embargo, para el año 1910, Centenario de la República, los trabajos de reconstrucción de Valparaíso aún estaban en curso. Diversos problemas habían retrasado la ejecución del plan del Gobierno. De principal importancia fue el hecho de que muchas personas habían comenzado a reparar los edificios sin autorización de la JR, lo que complicaba las expropiaciones. A su vez, la crisis económica en que se vio sumergido Chile en 1907 hizo más difícil la obtención de recursos de parte del Estado. Y, finalmente, también influyó que en el mismo año de 1906 un nuevo Camino Plano había unido Valparaíso con Viña del Mar, lo que hacía mucho más expedita la conexión entre ambas ciudades no sólo evitando el desvío por los cerros, sino que incluyendo también un tranvía. Además, la falta de habitación en Valparaíso luego del terremoto empujó a la gente hacia otros lugares de la zona. Siete años después del terremoto la reconstrucción de El Almendral aún avanzaba a paso lento, mientras en Viña del Mar había alrededor de 500 nuevas mansiones, cada una con su propio jardín.

Fuente: El Mercurio (Valparaíso), 9 de enero de 1907

Figura 8 Propuesta final de la JR. Plano de A. Bertrand. 

Aun así, El Almendral fue reconstruido, las calles fueron ampliadas y pavimentadas, y los cauces de agua fueron encauzados y abovedados. En avenida Brasil, la primera en ser remodelada, se ubicaron monumentos importantes como el Arco Británico y estatuas de Lord Cochrane y Cristóbal Colón. Se abrió también la avenida Pedro Montt y la avenida Colón. En segundo lugar, los cauces de las quebradas fueron cubiertos al pavimentar las calles, lo que evitó las continuas inundaciones por lluvias sufridas anteriormente. En tercer lugar, se niveló El Almendral con el resto de la ciudad usando como relleno los mismos restos dejados por el terremoto. Finalmente, se transformaron algunas plazas, especialmente la de La Victoria que se extendió una cuadra y recibió estatuas de bronce que representaban las estaciones del año. A su alrededor se estableció un nuevo centro urbano con un nuevo teatro y oficinas municipales. Los terrenos antiguamente utilizados para estos propósitos fueron convertidos, a su vez, en la plaza Simón Bolívar (Ugarte, 1910).

Valores urbanos expresados en la reconstrucción de Valparaíso

A pesar de sus diferencias es claro que todas las propuestas recogidas comparten una visión relativamente común respecto al Valparaíso ‘ideal’. Dentro de esto, una ciudad ‘moderna’ parece ser el tema principal. Para la mayoría de los porteños, y en especial para quienes participaron en la CGV, cualquier vestigio de la ciudad antigua debía ser eliminado, dando paso a una ciudad nueva, de acuerdo a los tiempos. En la práctica esto significaba una ciudad más ordenada, segura e higiénica, lo que se recoge incluso en las propuestas más conservadoras. En específico, se pensaba que debían desaparecer las «callejuelas, vías tortuosas y estrechas»22, las cuales serían ratificadas por un nuevo y «más inteligente» trazado que contemplaba avenidas y bulevares al estilo de las grandes ciudades europeas23. Este era el sueño de la elite porteña y «ahora» - señalaba El Mercurio - «los partidarios de las vías anchas han aumentado enormemente, son todos los que sintieron sobre sus cabezas los edificios bamboleantes». Agregaba el semanario: «Esta misma argumentación, de hecho, servirá para que no siga la estúpida oposición que se suele hacer a los espacios abiertos, parques, jardines, plazas, considerados por algunos como un lujo y que son una necesidad en toda ciudad civilizada»24.

En este contexto, el problema de la higiene resultaba fundamental. El tema ya estaba posicionado hace años25, pero la situación se había hecho mucho más desesperada luego del desastre debido a las carpas y chozas instaladas entre los escombros26. De hecho, la

Ley 1887 fue denominada oficialmente como «Ley Para reparar los daños causados por el terremoto de 16 de agosto último en la ciudad de Valparaíso, para precaver a esta ciudad de inundaciones i mejorar sus condiciones hijiénicas»27. Esto, como ha descrito Páez (2008), significaba una situación altamente atemorizante para la elite, ya que se sentían amenazados por las posibles enfermedades. Dado lo anterior, todos los planos contemplaban una nivelación del suelo, fijando un desnivel de norte a sur que pudiese facilitar la circulación de aguas pluviales y evitar inundaciones. La edición porteña de El Mercurio resumía esta visión de la siguiente manera:

Con la realización de las obras que se indican en los diferentes números del mensaje (presidencial), se logrará concluir de una vez por todas, con esas pocilgas infectas que formaban en su mayor parte del barrio citado, y tendremos convertida esa parte de Valparaíso en una verdadera ciudad moderna, con sus calles espaciosas, limpias, y bien pavimentadas, con los niveles indispensables para dar fácil salida a las aguas, con edificios higiénicos y bien condicionados y, en fin, con todos aquellos elementos que puedan hacer grata y segura la vida dentro de ella.28

Fuente: Zig Zag Nº 82, 9 de septiembre de 1906

Figura 9 «De las Ruinas» 

Esto significaba también, como se mencionó anteriormente, relocalizar los sectores populares de Valparaíso en la periferia de la ciudad. En definitiva, luego del terremoto de 1906, Valparaíso renació de las ruinas como una ciudad nueva donde se vio reflejada una visión de lo urbano que valora ciertos aspectos del territorio por sobre otros29. Ahora bien, este estudio da cuenta de que el proceso de revivir el ‘sentido de lugar’ que el terremoto ha destruido no siempre se traduce en un intento por restituir lo perdido, sino que también puede estar motivado por el deseo de construir algo total o parcialmente distinto. En otras palabras, la destrucción urbana se presenta como una oportunidad para repensar el valor no sólo de la ciudad, sino también de su experiencia y su significado.

Referencias:

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1Centro Sismológico Nacional. Universidad de Chile. Sismos Importantes y/o Destructivos (1570 a la fecha). <www.sismologia.cl>.

2Es claro que el número de víctimas fue mayor, ya que no se hizo un catastro de los afectados en el sector rural ni en muchas otras ciudades. Además, se podría considerar a aquellos que murieron de influenza u otras enfermedades derivadas del desastre. Según cálculospropios, el número final de fallecidos ronda los 7.000.

3Em-Dat 2017. The International Disaster Database. Center for Research on the Epidemiology of Disasters. <http://emdat.be/>.

4Este sector es comúnmente llamado «el plano», sin embargo, se ha evitado este término para no confundir con la discusión sobre los distintos planos urbanísticos para la reconstrucción.

5Esta fue, al menos, la conclusión de los expertos de la época. Ver: Henríquez, 1907.

6El Mercurio de Valparaíso. «Informe Oficial del Intendente de Valparaíso sobre la catástrofe», 20 de agosto 1906. Y El Mercurio (Santiago). «El Terremoto en Valparaíso: Llegada del primer correo oficial. Testo del parte del intendente Señor Larraín Alcalde», 20 de agosto 1906.

7Para profundizar en las tensiones de clase posterremoto ver: Martland, 2009 y Savala, 2012.

8El Mercurio de Valparaíso. «La Reunión de vecinos de ayer» 23 agosto 1906 y 26 de agosto 1906. Página 1.

9«Actas de la Comisión General de Vecinos». En Actas de las sesiones de la Junta de Reconstrucción de El Almendral. Valparaíso: Imprenta de Julio Neuling. Pág 127. Ver también: El Mercurio de Valparaíso. «La Nueva Planta de Valparaíso», 18 de septiembre de 1906.

10El Mercurio de Valparaíso. «La nueva planta de Valparaíso», 18 de septiembre de 1906.

11«Actas de la Comisión General de Vecinos». En Actas de las sesiones de la Junta de Reconstrucción de El Almendral. Valparaíso: Imprenta de Julio Neuling. Pág 119-139.

12El Mercurio de Valparaíso. «Proyecto de lei para el resurjimiento de Valparaíso», 25 de agosto 1906; «La labor de la comisión de Vecinos», 1 de septiembre de 1906.

13«Actas de la Comisión General de Vecinos». En Actas de las sesiones de la Junta de Reconstrucción de El Almendral. Valparaíso: Imprenta de Julio Neuling.

14De hecho, muchos de los dirigentes de la CGV no eran propietarios en El Almendral. Francisco Valdez vivía en Viña del Mar y Jorge Lyon Santa María en el Cerro Concepción.

15El Mercurio de Valparaíso. «La expropiación de El Almendral», 11 de septiembre de 1906.

16La Unión. «El comité de propietarios y el plano de transformación de El Almendral del Sr. Claussen», 6 de noviembre de 1906.

17No hay espacio en este artículo para ahondar en la discusión sobre las obras de reconstrucción del puerto, pero vale la pena mencionar que mientras la jr discutía un nuevo plano para Valparaíso, la Junta del Puerto discutía el futuro de este contemplando para su uso parte de El Almendral. Sin embargo, finalmente no se llegó a una conclusión y la reconstrucción de El Almendral siguió su curso sin considerar el puerto. Para más información ver: Páez, 2008.

18Sin embargo, lo más discutido no fue de corte urbanístico, sino presupuestario. Por esta razón, el plano de la cgv no podía ser prontamente aceptado.

19Congreso Nacional de Chile. Sesiones Extraordinarias de la Cámara de Diputados. Sesión 1° Extraordinaria de 12 de Octubre de 1906.

20Además, la comisión estaba equilibrada en términos políticos: Valdéz Vergara era liberal; Alejo Barrios pertenecía el Partido Nacional y Lyon Santa-María provenía de una familia fuertemente asociada al Partido Conservador.

21Actas de las sesiones de la Junta de Reconstrucción de El Almendral. Valparaíso: Imprenta de Julio Neuling. Ver también: El Mercurio de Valparaíso. «El nuevo plano de El Almendral», 6 de enero 1907.

22El Mercurio de Valparaíso. «El nuevo plano de Valparaíso», 28 de septiembre de 1906.

23Específicamente, se puede ver la influencia del Plan de París efectuado por Georges-Eugène Haussmann.

24El Mercurio de Valparaíso, 11 Septiembre 1906.

25Es más, Garnham había presentado años antes un plan para higienizar la ciudad con foco en la salud pública.

26El Mercurio de Valparaíso. «El estado de la ciudad», 29 de octubre de 1906.

27Ley 1887, 6 de diciembre 1906.

28El Mercurio de Valparaíso. «Los problemas de Valparaíso», 15 de octubre de 1906. Ver también: «La Salubridad Pública y la reconstrucción de la ciudad», 10 de diciembre 1906.

29Por ejemplo, vale la pena hacer notar la escasa presencia de un discurso sobre construcciones con mejoras en términos de protección sísmica.

30National Seismological Center. Universidad de Chile. Important or Destructive Earthquakes (1570 to date). www.sismologia.cl

31It is clear that the number of victims was larger, since there was no survey of those affected in rural areas or many other cities. In addition, casualties due to influenza or other diseases derived from the disaster should be considered. According to calculations, the final number of casualties is about 7,000.

32Em-Dat 2017. The International Disaster Database. Center for Research on the Epidemiology of Disasters. www.emdat.be

33The area is usually referred to as ‘the plan,’ due to its flatness; however, this term has been avoided so as not to make the debate on the different urban plans for reconstruction confusing.

34This was, at least, the conclusion of experts at the time. See: Hormidas, 1907.

35El Mercurio de Valparaíso. “Informe Oficial del Intendente de Valparaíso sobre la catástrofe,” August 20, 1906. El Mercurio (Santiago). “El Terremoto en Valparaíso: Llegada del primer correo oficial. Testo del parte del intendente Señor Larraín Alcalde,” August 20, 1906.

36For further information on class struggles after the earthquake, see: Martland, 2009 and Savala, 2012.

37El Mercurio de Valparaíso. “La Reunión de vecinos de ayer,” August 23, 1906 and August 26, 1906.

38Proceedings from the Comisión General de Vecinos. In Actas de las sesiones de la Junta de Reconstrucción de El Almendral. Valparaíso: Imprenta de Julio Neuling. 127. See also: El Mercurio de Valparaíso. “La Nueva Planta de Valparaíso,” September 18, 1906.

39El Mercurio de Valparaíso. “La nueva planta de Valparaíso,” September 18, 1906.

40Proceedings from the Comisión General de Vecinos. In Actas de las sesiones de la Junta de Reconstrucción de El Almendral. Valparaíso: Imprenta de Julio Neuling. 119-139.

41El Mercurio de Valparaíso. “Proyecto de lei para el resurjimiento de Valparaíso,” August 25, 1906; “La labor de la comisión de Vecinos,” September 1, 1906.

42Proceedings from the Comisión General de Vecinos. In Actas de las sesiones de la Junta de Reconstrucción de El Almendral. Valparaíso: Imprenta de Julio Neuling.

43In fact, many of the leaders of the cgv were not landowners at El Almendral. Francisco Valdés lived in Viña del Mar and Jorge Lyon Santa María in Concepción Hill.

44El Mercurio de Valparaíso. “La expropiación de El Almendral,” September 11, 1906.

45La Unión. “El comité de propietarios y el plano de transformación de El Almendral del Sr. Claussen,” November 6, 1906.

46There is no room in this article to delve into the debate on the port’s reconstruction works, but it is worth mentioning that while the jr was discussing a new plan for Valparaíso, the Port Board discussed the future of this port considering for such purpose part of El Almendral. However, they did not reach any conclusion and the reconstruction of El Almendral continued its course without considering the port. For more information, see: Páez, 2008.

47However, the debate was not about urban planning, but budget. For this reason, the CGV plan could not be rapidly accepted.

48Congreso Nacional de Chile. Sesiones Extraordinarias de la Cámara de Diputados. Sesión 1° Extraordinaria de 12 de Octubre de 1906.

49Additionally, the commission was balanced in political terms: Valdés Vergara was liberal; Alejo Barrios belonged to the National Party and Lyon Santa María came from a family strongly associated with the Conservative Party.

50Actas de las sesiones de la Junta de Reconstrucción de El Almendral. Valparaíso: Imprenta de Julio Neuling. See also: El Mercurio de Valparaíso. “El nuevo plano de El Almendral,” January 6, 1907.

51El Mercurio de Valparaíso. “El nuevo plano de Valparaíso,” September 28, 1906.

52Specifically, note the influence of Georges-Eugène Haussmann’s Paris Plan.

53El Mercurio de Valparaíso, September 11, 1906.

54Moreover, Garnham had presented years earlier a plan to sanitize the city focusing on public health.

55El Mercurio de Valparaíso. “El estado de la ciudad,” October 29, 1906. Law 1887, December 6, 1906.

56El Mercurio de Valparaíso. “Los problemas de Valparaíso,” October 15, 1906. See also: “La Salubridad Pública y la reconstrucción de la ciudad,” January 10, 1906.

57For instance, it is worth noting the scant presence of a discourse on building improvements in terms of seismic protection.

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Magdalena Gil Socióloga, Pontificia Universidad Católica de Chile, 2006. Magíster en Sociología, Columbia University, EE.UU, 2012. Doctora en Sociología, Columbia University, EE.UU, 2016. Actualmente es profesora asistente de la Escuela de Sociología y de la Escuela de Ingeniería de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Es además investigadora en el Centro de Investigación para la Gestión Integrada del Riesgos de Desastres (CIGIDEN) CONICYT/FONDAP/15110017.

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