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ARQ (Santiago)

versión On-line ISSN 0717-6996

ARQ (Santiago)  no.98 Santiago abr. 2018

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-69962018000100012 

Editorial

¿Qué pasó con las masas?

Francisco Díaz1 

1Editor revista ARQ. Profesor asistente, Escuela de Arquitectura, Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago, Chile.

Si bien famosos por su pesimismo, Adorno y Horkheimer difícilmente imaginaron que décadas después de escribir que “las masas son lo suficientemente astutas como para identificarse con el millonario en la pantalla” la realidad superaría sus peores pesadillas (Adorno y Horkheimer, 2002:116). En la segunda década del siglo XXI las masas no sólo no son tan astutas, sino que ni siquiera se reconocen como tales.

Un siglo atrás, la emergencia de la sociedad de masas era el gran tema y la arquitectura tuvo un rol significativo en ese debate. Por ejemplo, ante el desprecio de la elite hacia aquellas masas que buscaban distracción, Benjamin reconocía en la arquitectura un modo de recepción masivo distinto: el uso o la percepción distraída ofrecían una alternativa a la concentración que reclamaban las otras artes (Benjamin, 2008:39). A su vez, un arquitecto de formación como Kracauer no sólo defendía la legitimidad del placer estético de las masas ornamentales, pues “su grado de realidad” era “aún más alto que el de las producciones artísticas que cultivan sentimientos obsoletos”, sino también las entendía como una de las pocas creaciones de su época (Kracauer, 1995:79).

En esa sociedad de masas, la arquitectura también tomó parte en aspectos más complejos. Uno de ellos fue el surgimiento del fascismo: la capacidad de la Casa del Fascio de Terragni (1936) o la Catedral de Luz de Speer (1934-1938) de enmarcar a las multitudes transformaba la aglomeración en un espectáculo estético y deshumanizaba al individuo al abstraerlo en la masa. A su vez, la capacidad de alojar multitudes de la vivienda masiva suponía enfrentar los grandes números con soluciones repetibles; así, la arquitectura moderna respondió con estrategias de estandarización sin cuestionar la característica principal de lo estándar: la eliminación de las diferencias. De esta forma, ambos enfoques terminaron contribuyendo a la alienación, ya sea por medio de la abstracción estética de las grandes aglomeraciones o la abstracción económica de los grandes números.

Hoy, la escala de la masividad es otra. Ninguna época construyó tanto ni debió hacerse cargo de tanta población como la nuestra. Ninguna, además, tuvo tantos arquitectos. Hoy parece que todo es masivo: las catástrofes, el hambre, la riqueza, las migraciones, la producción, las modas o las ciudades. Como agudamente observa Reinhold Martin (2011:72), “la mirada actual hacia las cantidades conjura una suerte de sublime matemático o estadístico”. Este número de ARQ no sólo analiza esa condición, sino también busca interrogarla desde la arquitectura. Anna Puigjaner nos presenta cocinas colectivas en distintas partes del mundo. Saskia Sassen observa las desigualdades masivas que vemos hoy. Keller Easterling propone una aplicación telefónica para generar cambios a gran escala. Baraona y Reyes nos muestran los costos energéticos que implica la producción de bitcoins. Dogma discute sobre la vivienda colectiva asociada al lugar de trabajo. MOBIL Arquitectos demuestra, en la nueva línea de Metro en Santiago, que la arquitectura sí puede mejorar la experiencia del transporte masivo. El Equipo Mazzanti sistematiza la arquitectura para intervenir a escala masiva. De Castro cuestiona la masividad de un concepto formulado por los organismos globales. Pedro Alonso nos muestra cómo en Moscú se destruyen las viviendas masivas soviéticas. OMA y Büro Ole Scheeren logran que un conjunto de poco más de 1.000 departamentos no se vea masivo. Muszbek y Froimovich reposicionan el argumento de la crisis de la vivienda. El taller de Bresciani y equipo explora el diseño de pedazos completos de ciudad. El proyecto de Marsino Arquitectos permite evaluar la vivienda masiva desarrollada por el mercado. Finalmente, las responsabilidades por la hiperdensificación en Santiago se discuten en el debate. Como vemos, las aproximaciones hacia la masividad siguen siendo múltiples y este número es un ejemplo.

Sin ser un gran tema, la masividad hoy es mayor que hace un siglo y la alienación persiste. Si en los años treinta la exacerbación de la uniformidad general ocultaba las diferencias individuales, hoy la exacerbación de las diferencias individuales esconde la uniformidad de las elecciones generales. Por ejemplo, tenemos la posibilidad de pagar para elegir individualmente qué ver, pero igual terminamos viendo las mismas series que los demás, tal como personalizamos aparatos que son iguales a los que todos tienen. Curiosamente, nadie diría que vivimos en una sociedad de masas. ¿Hemos terminado acaso por naturalizar la masividad?

La naturalización, bien sabemos, anula la posibilidad de cuestionar las cosas. Es decir, nos embrutece. Hace un siglo, mientras la modernidad revolucionaba la estética de formas que influyen hasta hoy, la sociedad de masas alienadas se rendía ante los nacionalismos para decantar en atrocidades de escala masiva. Hoy, la historia pareciera repetirse. Adorno y Horkheimer eran conscientes de que, en la sociedad de masas, “el avance de la estupidez” va a la par del “avance de la inteligencia” (Adorno y Horkheimer, 2002:116). Esperamos que, tras un siglo de duros aprendizajes, hayamos internalizado tanto el temor a la primera como la necesidad de cuidar la segunda.

Referencias:

ADORNO Theodor; HORKHEIMER Max. Dialectic Of Enlightenment, Philosophical Fragments. (Stanford, CA: Stanford University Press 2002 (1947)) [ Links ]

BENJAMIN, Walter. The Work of Art in the Age of Its Technological Reproducibility, and Other Writings on Media. (Cambridge, MA; London, England: The Belknap Press, 2008). [ Links ]

KRACAUER, Siegfried. The Mass Ornament: Weimar Essays (Cambridge, MA: Harvard University Press, 1995 (1927)). [ Links ]

MARTIN, Reinhold. “Financial Imaginaries: Toward a Philosophy of the City”. Grey Room 42 (Winter 2011): 60-79. [ Links ]

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