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ARQ (Santiago)

versión On-line ISSN 0717-6996

ARQ (Santiago)  no.98 Santiago abr. 2018

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-69962018000100032 

Lecturas

El peso de Bitcoin

Ethel Baraona Pohl1 

César Najera Reyes2 

1dpr-barcelona. Barcelona, España ethel.baraona@gmail.com

2dpr-barcelona. Barcelona, España cesareyes@gmail.com

Resumen:

El dinero debe ser una de las creaciones humanas más exitosas en términos de extensión y masividad. Sus formas, sin embargo, son múltiples. Por ejemplo, hoy presenciamos un boom de criptomonedas que amenaza con dejar obsoleto al dinero físico. Pero, tal como agudamente muestra este texto, sin importar cuan digital sea una criptomoneda, su creación sí tiene efectos físicos a gran escala, especialmente en términos de consumo energético y huella de carbono.

Palabras clave: criptored; blockchain; minería; consumo de energía; huella de carbono

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El código de más arriba es el hash criptográfico que, de forma unívoca, certifica el documento original con el texto que estás a punto de leer. Se ha sellado con un servicio digital que utiliza la certificación de datos mediante cadena de bloques (blockchain) que crea un registro inmutable de la existencia, integridad y propiedad de documentos y archivos. Los registros certificados se generan aprovechando las cadenas de bloques de Bitcoin y Ethereum. A simple vista, tanto el vocabulario, los protocolos y la cadena caracteres resultantes de este proceso parecen complicados, pero el concepto general detrás de la tecnología es simple y los resultados que se producen están aún lejos de estar completamente desarrollados. El nombre blockchain se refiere a una serie de transacciones agrupadas en ‘bloques’ de datos que se escriben al final de una ‘cadena’ de bloques preexistentes que describen todas las transacciones anteriores.

Blockchain y descentralización

Las criptoredes son redes distribuidas, gobernadas por una comunidad y gestionadas con un activo criptográfico construido con blockchain. Un ejemplo de criptoredes son las criptomonedas. A diferencia de las redes centralizadas que necesitan diferentes tipos de certificadores, las redes descentralizadas dependen de la confianza de los pares y utilizan mecanismos de consenso para mantenerse y actualizarse. Las criptoredes usan recompensas en forma de fichas o monedas para estimular el consenso entre los participantes. Este mecanismo de recompensa asegura que todas las partes interesadas trabajen en la misma dirección para conseguir que la red funcione. Las criptoredes favorecen la aparición de nuevos tipos de activos que a su vez permiten aplicaciones descentralizadas, gobernadas por la comunidad y que pueden superar fácilmente la capacidad de los servicios centralizados más avanzados (Dixon, 2018). Teniendo esto en cuenta, no es sorprendente que hayan surgido muchas iniciativas empresariales y promotores que afirmen que las criptoredes son la alternativa definitiva a los bancos centrales, los estados nacionales y entidades supranacionales como el FMI.

El ejemplo más conocido de criptored es Bitcoin1, una plataforma que combina criptografía y software planteado en una moneda electrónica y sistema de seguimiento de pagos. Es posible gracias a una red distribuida que los produce y, al mismo tiempo, verifica cada transacción. Al ser un sistema virtual, los Bitcoins no están respaldados ni controlados por ningún gobierno o corporación, permitiendo pagos instantáneos con tarifas de transacción casi nulas y disponible para todo aquel que tenga conexión a Internet. Al igual que el oro, el Bitcoin es reconocible, divisible y limitado. Si nos atenemos a su valor de cambio actual, parece que de verdad vale su peso en oro y además es mucho más fácil de transportar.

El consumo de energía de Bitcoin

Pero al igual que Internet y su aparente virtualidad, los procesos necesarios para crear e intercambiar criptomonedas necesitan infraestructuras físicas muy concretas. La minería de Bitcoins, que es como se conoce a su proceso de producción, consume mucha energía y requiere hardware e instalaciones especializadas. La visión de un entusiasta del dinero digital minando Bitcoins en la soledad de su computador personal es parte de la corta historia de esta criptomoneda. Esta actividad se ha trasladado definitivamente a centros de datos que cuentan con infraestructuras industriales.

En enero de 2018 se alcanzó el hito del 80 % de explotación del total de 21 millones de Bitcoins disponibles. Como el proceso de minarlos se hace cada vez más difícil, el valor de cambio del Bitcoin ha aumentado drásticamente en el último año2. Esto también ha llevado a que la minería de Bitcoins crezca a escalas industriales. Hoy en día, el mercado de la minería es similar al de la industria de gestión de datos y ha sido testigo del surgimiento de startups que fabrican equipos exclusivos para esa actividad, mientras que las instalaciones tienden a ubicarse en lugares con condiciones climáticas favorables o con electricidad de bajo costo que permita enfriar fácilmente los equipos sobrecalentados3 (Figura 1).

Fuente: Digiconomist

Figura 1 Índice de consumo de energía de Bitcoin. Abril de 2017 a enero de 2018. 

¿Y por qué el minado de Bitcoin consume tanta energía? La razón está en que cada bloque de transacciones de Bitcoin se codifica en un proceso iterativo llamado hashing criptográfico. Cada bloque contiene el hash del bloque anterior y, por lo tanto, una cadena de bloques que en conjunto representan una enorme cantidad de trabajo. Para que un bloque sea aceptado por los participantes de la red, los mineros deben completar una prueba de trabajo que verifique todos los datos en el bloque4. Dicha prueba está diseñada deliberadamente para ser computacionalmente intensiva y consumir mucha energía. Esta característica previene el fraude, ya que es extremadamente caro crear bloques que la red no reconocerá y por lo tanto no recompensará.

No olvidemos que, básicamente, los computadores son motores que transforman la energía en calor residual y trabajo matemático (Bennett, 1982). Además de la huella ecológica de su fabricación, deberíamos considerar la energía que los hace funcionar y la base material que hace que todo esto sea posible, ya que “ningún agente puede crear o destruir los materiales con los que trabaja, así como tampoco el capital puede crear la sustancia de la que está formado” (Georgescu-Roegen, 1979). El mundo digital funciona con electricidad y dado que nuestros patrones de consumo actuales se basan principalmente en el consumo de combustibles fósiles (Ritchie & Roser, 2018), esto da como resultado que la tarea digital más simple tenga siempre una huella de carbono real (Tabla 1).

Tabla 1 Estadísticas de la red Bitcoin. Febrero 2018.  

Además del consumo masivo de energía que genera el minado de Bitcoins, tenemos que tomar en cuenta la base material que alimenta esa red. Las principales operaciones mineras de Bitcoin se encuentran en China (58 %) donde la electricidad está disponible a precios muy bajos, proveniente principalmente de centrales eléctricas de carbón; seguidas de Estados Unidos con un 16 % (Hileman & Rauchs, 2017). Más recientemente Georgia e Islandia se han consolidado como destinos preferidos para la minería de Bitcoins gracias a su potencial hidroeléctrico y geotérmico, junto con condiciones climáticas favorables para las operaciones de refrigeración. Hoy existen varias propuestas para calcular lo más fielmente posible el consumo de energía de la producción global de Bitcoins. Iniciativas como el Bitcoin Energy Consumption Index5 de The Economist, o el Blockchain Charts6, monitorean y actualizan los datos sobre el consumo y los costos de energía y al mismo tiempo lo comparan con el gasto de electricidad de los países.

No existe consenso sobre cómo calcular el consumo global de energía de Bitcoin. Algunos análisis toman en consideración el hash total de la red, pero es prácticamente imposible saber exactamente qué significa en términos de consumo de energía, ya que no existe un registro centralizado con todas las máquinas activas, ni las fuentes de energía que utilizan los equipos de red, ni sus sistemas de refrigeración. En este texto, nos referiremos a los datos del Bitcoin Energy Consumption Index que pone en relación los ingresos de los mineros y sus costos operacionales. Sus proponentes argumentan que a mayores ingresos por minado de Bitcoins, pueden mantenerse un mayor número de máquinas hambrientas de energía7.

Al momento en que escribimos este texto, se estima que el consumo total de energía de la minería de Bitcoins ronda los 50,88 TW/h, lo que equivale a una huella de carbono de 24.930 kt de CO28

Estos números son tan grandes que resulta difícil hacerse una idea realista de lo que representan. Un recurso común es comparar el consumo del minado de Bitcoins con la cantidad de energía gastada por los países. De esta manera, se estima que en 2017 el consumo de energía de Bitcoin fue más alto que el consumo de 159 países, según un informe de la Agencia Internacional de la Energía9. Si Bitcoin fuera un país, su consumo de energía de 50,88 TW/h sería mayor que el consumo de energía anual de Portugal y estaría justo detrás de Uzbekistán, como se muestra en la Figura 2.

Fuente: Digiconomist

Figura 2 Consumo de energía de Bitcoin en relación a un país. 

Come tus Bitcoins

Como experimento teórico, proponemos pensar el minado de Bitcoins en términos de producción de alimentos. Es obvio que no podemos comerlos, pero, ¿y si los recursos dedicados a su producción se dedicaran a la producción de alimentos? No profundizaremos en el impacto ambiental de los diferentes métodos actuales de producción de alimentos, sino que simplemente compararemos lo que habríamos alcanzado si, en vez de extraer Bitcoins, hubiéramos producido alimentos. Cuando se habla de huella ecológica, los estudios suelen referirse a las emisiones de CO2 de determinada actividad; este índice hace referencia al área de bosque necesaria para absorber el CO2 generado por el consumo de energía, ya sea de forma directa o para producir los bienes de consumo de una determinada población o por cierto proceso de transformación. Centrándonos en los patrones de consumo energético, tomaremos como ejemplo el consumo de carne. Para producir 1kg de carne de cordero se emiten alrededor de 39,2 kg de CO2. De esta manera podemos relacionarlos con los datos de emisiones anuales de la minería de Bitcoins: 24.930.000.000 kg / 39,2 kg = 635.969.387 kg de carne de cordero = 635.969 toneladas La Tabla 2 muestra las emisiones de gases de efecto invernadero producidas por un kilo de algunos productos alimenticios. Incluye todas las emisiones producidas a lo largo del proceso, incluidas las generadas en la granja, la fábrica, el transporte, la venta en tienda y el hogar. La carne, el queso y los huevos tienen la mayor huella de carbono; mientras que las frutas, verduras, frijoles y nueces tienen huellas de carbono mucho más bajas10. La tabla también muestra las toneladas de alimentos que se habrían producido, basándonos en las emisiones por minado de Bitcoins.

Tabla 2 Emisiones de CO₂ de la producción de alimentos y equivalente con emisiones por minado de Bitcoins. 

Es difícil hacerse una idea de las toneladas de comida que se muestran arriba. Según la FAO11, la producción de arroz en América Central para el año 2016 fue de 1.216.683 toneladas, esta cantidad sería cubierta 7,5 veces con las emisiones de CO2por minado de Bitcoins. Si hablamos de carne de res, la cantidad sería suficiente para cubrir la producción de Colombia (818.318 t) y Panamá (70.999 t) juntos o cuatro veces la producción chilena (215.266 t). Los datos son sorprendentes si consideramos la producción de leche entera en el continente americano para 2014, que fue de alrededor de 260.000 toneladas. De acuerdo con los datos anteriores, las emisiones de Bitcoin equivaldrían a las emisiones de producción de leche entera para 50 continentes americanos. Si hablamos de lentejas, tenemos que la producción mundial para 2016 fue de 6.315.858 toneladas, por lo que la misma cantidad de emisiones de CO2por minado de Bitcoins equivaldría a 4,4 veces la producción de lentejas del mundo entero. (Figura 3)

Fuente: powercompare.co.uk/bitcoin

Figura 3 Consumo mundial de energía eléctrica por minado de Bitcoin en comparación con el consumo de energía eléctrica de cada país. 

Construir con Bitcoins

Otro enfoque ilustrativo resulta al comparar las emisiones de CO2 de la minería de Bitcoins con las emisiones de algunos materiales utilizados en la construcción. Una vez más, no pretendemos hacer un análisis exhaustivo del ciclo de vida, sino mostrar de la manera más gráfica posible que esta actividad digital tiene una serie de costos ambientales ocultos que aún no se están discutiendo en profundidad. Para ilustrar esto, nos basaremos en la razón de intensidad de dióxido de carbono (CDIR por sus siglas en inglés) propuesto por MacMath y Fisk, que se define como la relación entre el impacto neto ascendente de CO2 (emisiones menos almacenamiento) de un material y el peso del material. Siguiendo su clasificación, la mayoría de los materiales de construcción metálicos, sintéticos, orgánicos y cerámicos son fuentes netas de emisiones de CO2, mientras que los materiales naturales de construcción o con biomasa son reductores netos de CO2, gracias a su capacidad de absorberlo (MacMath & Fisk, 2000). Si tomamos el edificio de la sede central de CCTV en China de OMA, tenemos que se han utilizado 123.750 toneladas de acero para su construcción (Baraona Pohl, 2008), lo que representaría 191.812 toneladas de CO2 con la relación CDIR como referencia (Figura 4). Entonces, si aplicamos la misma fórmula aritmética simple que relaciona toneladas de emisiones, tendríamos lo siguiente:

24.930.000 t / 191.812 t = 130 edificios de CCTV

Figura 4 Consumo de acero y emisiones de CO2 algunos edificios icónicos. 

En el caso del edificio Burj al Arab en Dubai con 13.950 toneladas de CO2 como huella ecológica del acero, el resultado de la misma ecuación sería 1.788 edificios. Si tomamos en cambio arquitectura vernácula, por ejemplo, las casas amuralladas de Hakka en China, la comparación con la relación CDIR es prácticamente imposible dadas sus emisiones de carbono cercanas a cero.

La comparación es todavía más sorprendente si en lugar de arquitectura icónica utilizamos viviendas como referencia. Si estimamos que la huella de carbono de una casa nueva en el Reino Unido es de 80 toneladas de CO2 (Berners Lee, 2018), entonces podríamos construir 311.625 unidades. Si vamos más allá y consideramos las emisiones de una casa con certificación A de eficiencia energética (10.1 kg CO2 / m2 año)12, las emisiones por minado de Bitcoin serían las mismas que las de 33 millones de viviendas de 75 m2.

Si lo planteamos en términos de cemento, también podemos sacar conclusiones muy reveladoras (Figura 5). Según los datos del Global Carbon Atlas, la huella de Bitcoin es más alta que la emisión de CO2 por producción de cemento de la Federación Rusa (21.000 kt) en 2016. Si incluimos a Bitcoin en esta tabla, ocuparía el puesto 13 con 24.930 kt justo después de Irán (26.000 kt)13.

Fuente: Global Carbon Project

Figura 5 Emisiones de CO2 de la producción de cemento en 2016. 

Tomar como fuente las bases de datos nacionales presenta algunas dificultades, ya que las emisiones resultantes de la extracción y el transporte pueden diferir sustancialmente de un lugar a otro. La producción primaria y el uso de productos reciclados también son factores a tener en cuenta. Esta es la razón por la que este tipo de comparaciones sólo deben tomarse como una herramienta pedagógica para comunicar de manera gráfica interpretaciones alternativas de la minería de Bitcoins, que se difunde y explica principalmente por su rentabilidad económica. Los números anteriores son útiles para tener una comprensión diferente de la cantidad masiva de emisiones que se generan a partir de una actividad que, si bien parece prometedora, tiene escasa aplicación en las transacciones de nuestra vida cotidiana.

El dinero es la parte fácil

Hemos visto que una de las características principales de la producción de Bitcoins es que consume mucha energía. Está claro que la minería de Bitcoins es una actividad reservada para los pocos que controlan un inmenso poder de cómputo, ya que el sistema de prueba de trabajo exige una infraestructura y gastos de electricidad que son prohibitivos para los pares domésticos. Por otro lado, no está claro si su uso como moneda alternativa y sistema de pago será adoptado para transacciones al por menor, especialmente porque instalar una billetera, adquirir Bitcoins y encontrar minoristas dispuestos a aceptarlos es un proceso difícil y engorroso14. ¿Qué está sucediendo en la economía, la informática y la innovación social y digital, cuando una herramienta que ha tenido escasa implantación como moneda sigue suscitando tanta atención? ¿Deberíamos aceptar que el costo termodinámico del Bitcoin ha servido solamente para reservarle un lugar en el Olimpo de los juguetes caros caprichosamente desarrollados por la humanidad, como los autos y las armas?

Quizás deberíamos dejar de ver al Bitcoin y a sus criptomonedas hermanas solamente como un nuevo tipo de dinero, eso es lo que la inercia del capitalismo nos ha hecho pensar con codicioso entusiasmo. “Abstraído del uso como de moneda de cambio, el blockchain nos ofrece una herramienta con una utilidad asombrosamente amplia, que no sabíamos que necesitábamos, y para la que ni siquiera teníamos un lenguaje con el cual describirla correctamente, hasta que cayó en nuestras manos” (Greenfield, 2017). El potencial latente en blockchain, de construir organizaciones autónomas distribuidas, tiene poderosas implicancias. Podríamos no estar de acuerdo con Mark Fisher (2009) cuando señaló que “el capitalismo no sólo es el único sistema político y económico viable, sino que actualmente es imposible siquiera imaginar una alternativa coherente”.

Si nos deshacemos de la función monetaria como leitmotiv de estos nuevos sistemas descentralizados, podemos sustituir la prueba de trabajo y su alta demanda de energía, que es principalmente una medida de protección económica. Entonces podremos ver que están surgiendo infraestructuras de confianza, de gobernanza distribuida y formas descentralizadas de colaboración construidas sobre las premisas de la cadena de bloques. Iniciativas impulsadas por tecnología blockchain como FOAM, DOMA y Phi son ejemplos de las posibilidades de organizaciones autónomas descentralizadas que tienen manifestaciones espaciales específicas en contextos urbanos y rurales15. Las implicancias de este nuevo tipo de uniones sobrepasan a muchas de las instituciones que consideramos inmutables, como las naciones estado o las autoridades financieras supranacionales. Conceptos nuevos como los ‘contratos inteligentes’, ‘pares no-humanos’, ‘consenso autónomo’ o ‘beneficios distribuidos’ no deben hacernos olvidar que por nuestra naturaleza física siempre existirán flujos ocultos que hacen que nuestras construcciones humanas funcionen. La energía es importante, pero también lo es la base material que la genera, de manera tal que no podemos olvidar el costo termodinámico que tienen nuestros objetos y las herramientas para fabricarlos. La serie de conceptos y herramientas que estamos desarrollando pueden ser difíciles de manejar para una mente en solitario, pero afortunadamente estamos explorando el poder de la colectividad para ajustar sus disonancias.

Referencias

BARAONA POHL, Ethel. Watercube. The Book. Barcelona: dpr-barcelona, 2008. [ Links ]

BENNETT, Charles. “The Thermodynamics of Computation-a Review.” International Journal of Theoretical Physics 21 (12, 1982): 905-40. [ Links ]

BERNERS LEE, Mike. “What's the carbon footprint of building a house?” The Guardian, Oct, 14, 2010. < https://www.theguardian.com/environment/green-living-blog/2010/oct/14/carbon-footprint-house> Accessed February 21, 2018. [ Links ]

DIXON, Chris. “Why Decentralization Matters?” Medium. February 18th, 2018. https://medium.com/@cdixon/why-decentralization-matters-5e3f79f7638e Accessed February 22, 2018. [ Links ]

FISHER, Mark. Capitalist Realism. Is there no Alternative? Winchester: Zero Books, 2009. [ Links ]

GEORGESCU-ROEGEN, N. “Comments on the Papers by Daly and Stiglitz.” In: Smith, V., editor, Scarcity and Growth Reconsidered. New York: Resources for the Future Press, 1979. [ Links ]

GREENFIELD, Adam. Radical Technologies. Brooklyn, NY: Verso, 2017. [ Links ]

HILEMAN, Garrick; RAUCHS, Michel. Global Cryptocurrency Benchmark Study. Cambridge: Center for Alternative Finance, University of Cambridge, 2017. [ Links ]

MACMATH, Richard; FISK, Pliny. “Carbon Dioxide Intensity Ratios: A Method of Evaluating the Upstream Global Warming Impact of Long-Life Building Materials.” Center for Maximum Potential Building Systems, Austin, TX, 2000. [ Links ]

RITCHIE, Hannah; ROSER, Max. “Energy Production & Changing Energy Sources.” OurWorldInData.org, 2018. < https://ourworldindata.org/energy-production-and-changing-energy-sources > Accessed February 16 2018 [ Links ]

1El protocolo de Bitcoin fue descrito en un paper académico escrito en 2008 por un desarrollador que firmaba como Satoshi Nakamoto. Estaba destinado a ser un sistema de pago electrónico entre pares que fuera seguro, asequible y más eficiente que los servicios bancarios convencionales. El sistema se desarrolló con software de código abierto y la primera transacción de bitcoin (también conocida como el Bloque Génesis) se confirmó el 3 de enero de 2009.

2A principios de 2017, la tasa de cambio por Bitcoin era de alrededor de USD$ 900. El cambio llegó a su punto máximo el 17 de diciembre cuando alcanzó los USD$ 20.000. Su considerable volatilidad ha generado un rápido crecimiento, seguido de caídas repentinas en el último año. Actualmente el cambio está en torno a los USD$ 10.000 /Bitcoin.

3Por ejemplo, el Moonlight Project, que comenzará a operar en agosto de 2018, tiene la intención de gestionar varios centros de datos a escala industrial, destinados exclusivamente a la minería de criptomonedas, confiando en las condiciones climáticas de Islandia y utilizando fuentes de energía hidroeléctrica, geotérmica y eólica <https://www.moonlite.io/>. Sin embargo, el corazón de la minería de Bitcoins se encuentra actualmente en China, que ofrece algunos de los precios de electricidad más baratos del mundo y donde las plantas de carbón alimentan granjas de circuitos integrados para aplicaciones específicas (ASIC por sus siglas en inglés) que están específicamente diseñadas para la tarea de calcular el algoritmo de hash de Bitcoin.

4Prueba de trabajo. BitcoinWiki. <https://en.bitcoin.it/wiki/Proof_of_work> Consultado el 20 de febrero de 2018

5<https://digiconomist.net/bitcoin-energy-consumption> Consultado el 16 de febrero de 2018.

6<https://blockchain.info/charts> Consultado el 16 de febrero de 2018.

7Bitcoin Electricity Consumption: An Economic Approach. <https://digiconomist.net/bitcoin-electricity-consumption> Consultado el 21 de febrero de 2018.

8La producción o los consumos masivos de energía se expresan a menudo en teravatios por hora (TWH) durante un período determinado, que suele ser un año calendario. Un año de 365 días equivale a 8.760 horas, así que en un período de un año una potencia de un gigavatio (109 vatios) equivale a 8.76 teravatios hora de energía. Por el contrario, un teravatio (1012 vatios) hora equivale a una potencia sostenida de aproximadamente 114 megavatios (106 vatios) durante un período de un año.

9https://www.iea.org/

10Huella de carbono de algunos alimentos. <http://www.greeneatz.com/foods-carbon-footprint.html> Los datos extraídos de Environmental Working Group (EWG) en asociación con CleanMetrics Corp se refieren a las emisiones de CO2 de la producción de alimentos en los EE.UU. en 2011 e incluyen los siguientes procesos: producción y transporte de insumos materiales utilizados para cultivar o alimentar animales, generación en el campo de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), uso de energía en la finca, transporte de animales y cultivos cosechados, procesamiento, refrigeración, cocción, venta al por menor y desechos de los consumidores. La producción de alimentos con insumos energéticos menos intensivos mostraría una comparativa más dramática.

11FAOSTAT. Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. <http://www.fao.org/faostat/en/#data/QC> Consultado el 21 de febrero de 2018

12IDAE. Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía. Escala de calificación energética para edificios de nueva construcción. 2009.

13<http://www.globalcarbonatlas.org/en/CO2-emissions>

14En agosto de 2013, abrimos un espacio de venta online para vender nuestros libros usando Bitcoins. El monto total recaudado fue cero. <https://archinect.com/firms/release/9215461/no-money-you-can-buy-our-e-books-with-bitcoins/79834053>

15FOAM <https://www.foam.space/> construye protocolos que combinan datos geoespaciales con cadenas de bloques. DOMA <http://doma.city> es una propuesta de cooperativa de vivienda sin fines de lucro, que incorpora contratos inteligentes al negocio inmobiliario. Phi <https://phi.is/> propone sistemas de energía descentralizados en entornos rurales. Los dos últimos son resultados del New Normal Education Programme del Strelka Institute, ambos seleccionados por la plataforma Future Architecture entre los proyectos emergentes destacados de 2018.

16Bitcoin protocol was described in an academic paper written in 2008 by a developer under the name of Satoshi Nakamoto. It was intended to be a peer-to-peer electronic cash system that was secure, affordable, and more efficient than conventional banking standards. The system was developed into open-source software and the first Bitcoin transaction (also known as the Genesis Block) was confirmed on January 3, 2009.

17By early 2017, the exchange rate per BTC was around USD$ 900, it reached its peak in December 17th, hitting the USD$ 20,000 mark. Its considerable volatility has mixed rapid growth with sudden declines in the last year and currently is set around USD$ 10,000.

18For instance, the Moonlight Project, set to begin in August 2018, seeks to operate several industrial-scale data centers in the Crypto-Currency Mining industry, relying in Iceland climatic conditions and using hydro, geothermal, and wind sources. See: <https://www.moonlite.io> However, the heart of Bitcoin mining is now in China with some of the cheapest electricity prices in the world, where coal plants fuel farms of application-specific integrated circuits (ASICS), which are specifically designed for the task of computing the Bitcoin hashing algorithm.

19Proof of Work. BitcoinWiki. <https://en.bitcoin.it/wiki/Proof_of_work> Accessed February 20, 2018

20<https://digiconomist.net/bitcoin-energy-consumption> Accessed February 16, 2018

21<https://blockchain.info/charts> Accessed February 16, 2018

22“Bitcoin Electricity Consumption: An Economic Approach.” <https://digiconomist.net/bitcoin-electricity-consumption> Accessed February 21, 2018

23Major energy production or consumption is often expressed as terawatt hours (TWh) for a given period that is often a calendar year or financial year. A 365-day year equals to 8,760 hours, therefore, over a period of one year, a power of one gigawatt equates to 8.76 terawatt hours of energy. Conversely, one terawatt hour is equal to a sustained power of approximately 114 megawatts per year.

24 https://www.iea.org/

25Food’s Carbon Footprint. <http://www.greeneatz.com/foods-carbon-footprint.html> Data extracted from the Environmental Working Group (EWG) partnered with CleanMetrics Corp, refers to CO2 emission of food production in U.S. in 2011 and include the following processes: Production and transport of ‘inputs,’ the materials used to grow crops or feed animals, on-farm generation of GHG emissions, on-farm energy use, transportation of animals and harvested crops, processing, refrigeration, cooking, retail and consumer waste. Food production with less intensive inputs would show an even more dramatic contrast.

26FAOSTAT. Food and Agriculture Organization of the United Nations. <http://www.fao.org/faostat/en/#data/QC> Accessed February 21, 2018

27IDAE. Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía. Escala de calificación energética para edificios de nueva construcción. 2009

28<http://www.globalcarbonatlas.org/en/CO2-emissions>

29In August 2013 we opened a sale space for people to purchase our books using Bitcoins. The total amount collected was 0. <https://archinect.com/firms/release/9215461/no-money-you-can-buy-our-e-books-with-bitcoins/79834053>

30FOAM <https://www.foam.space/> builds spatial protocols that bring geospatial data to blockchains. DOMA <http://doma.city> is a proposal for a non-profit housing cooperative that brings smart contracts to real estate business. Phi <https://phi.is/> proposes decentralized energy systems. The last two are outcomes from the New Normal Education Programme of the Strelka Institute for Media, Architecture and Design, both selected by the Future Architecture platform among highlighted emergent creatives.

* Ethel Baraona Pohl Crítica, escritora y curadora. Cofundadora del taller de investigación independiente y editorial dpr-barcelona, ​​que opera en los campos de la arquitectura, la teoría política y el medio social. Editora de Quaderns d'arquitectura i urbanisme entre 2011-2016, sus textos han sido publicados en Open Source Architecture (Thames y Hudson, 2015), The Form of Form (Lars Muller, 2016), Together! The New Architecture of the Collective (Ruby Press, 2017) y Harvard Design Magazine, entre otros. Curadora asociada de Adhocracy en la Bienal de Diseño de Estambul (2012), expuesta en el New Museum, NYC (mayo de 2013) y Lime Wharf, Londres (verano de 2013); también co-curadora de Adhocracy ATHENS en el Centro Cultural Onassis, 2015. Directora de Foros, la serie de conferencias de arquitectura de la Escuela de Arquitectura de Barcelona UIC 2017.

** César Reyes Najera Arquitecto, PhD en Sistemas de Construcción y Materiales Bioclimáticos. Cofundador del taller de investigación independiente y editorial dpr-barcelona. Su investigación y trabajos teóricos están vinculados a publicaciones líderes en arquitectura, siendo asesor Archis para la revista Volume. Sus textos pueden encontrarse en libros de arquitectura, impresos y digitales, como Architecture is All Over (Columbia Books on Architecture and the City, 2017), (On the Floating World of) the fx Beauties (Christine Bjerke (ed.), 2017) Archifutures vol. 1: The Museum (dpr-barcelona, ​​2016), Uncube y Continent, entre otros. Co-curador del tercer programa Think Space bajo el tema ‘Money’, y co-comisario de Adhocracy ATHENS en el Centro Cultural Onassis, 2015. Su oficina, dpr-barcelona, ​​es miembro de la plataforma Future Architecture.

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