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ARQ (Santiago)

versión On-line ISSN 0717-6996

ARQ (Santiago)  no.98 Santiago abr. 2018

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-69962018000100132 

Obras y proyectos

Edificio Patio Chiloé

Resumen:

La densificación de la ciudad supone una paradoja ineludible: para permitir que más gente viva en ella es necesario afectar en algo lo que existía. Así, en barrios consolidados y con buenos servicios, la nueva vivienda masiva siempre competirá con la posibilidad de haber dejado todo tal como estaba. Este proyecto es una oportunidad de discutir esta condición desde la arquitectura, sin que ello implique dejar de lado los otros aspectos de un problema de muchas aristas.

Palabras clave: grilla; fachada; proyecto inmobiliario; valor; mural

En primera instancia, el desafío para la oficina no terminaba de definirse: experimentar y agregar valor a un gran volumen ya definido por un anteproyecto inmobiliario que, genuinamente, buscaba maximizar la constructibilidad del esquema.

Fuente: © Nicolás Saieh

Figura 1 

Fuente: © Nicolás Saieh

Figura 2 

El volumen en cuestión se requería ‘masivo’ en más de un aspecto. En su condición física, el proyecto debía concebirse como una sola masa concentrada de 25 pisos, condicionada por las rasantes y sombras permitidas. Por otra parte, en su condición humana, el proyecto debía responder a una alta demanda del sector etario y socioeconómico que protagonizaba una verdadera emigración masiva hacia el sector, con 424 departamentos (en su mayoría de 35 m2). Y en su condición cuantitativa, las cifras que dieron forma al volumen eran también grandes, tanto en dinero y metros cuadrados como en el número de clientes (o habitantes).

Fuente: © Nicolás Saieh

Figura 3 

Frente a esta realidad se optó por exacerbar la masividad del volumen a través del control geométrico de sus vanos y balcones que, de alguna manera, siempre representan la individualidad del ocupante. La experiencia previa con proyectos de este tipo comprobaba que las diferencias se exteriorizarían inconscientemente en el color de las distintas cortinas. Dentro de la grilla, la vida doméstica de sus ocupantes crearía un mosaico de colores cambiantes de mayor escala.

Figura 4 Leyenda: 1. Hall recepción; 2. Sala multiusos; 3. Local comercial; 4. Acceso vehicular; 5. Acceso peatonal 

Figura 5 Planta 2º piso. Escala 1: 500 

Figura 6 Planta 6º piso. Escala 1: 500 

Figura 7 Planta 17° piso. Escala 1: 500 

En un intento por complementar aquella composición cromática venidera, masiva e involuntaria, se aprovecharon las superficies mudas de la torre como lienzo para la expresión artística individual. A diferencia de lo que se suele esperar de un proyecto como éste, el ornamento no sería volumétrico sino pictórico. La composición geométrica resultante se vio condicionada por el discurso entre lo masivo y lo particular, el individuo y el grupo, la parte y el total.

Figura 8 Corte AA. Escala 1: 500 

En su estado actual, la operación en fachada inspirada en el usuario - parte de un trabajo colaborativo con el colectivo Estanpintando - reviste de intención artística la matriz matemática y rentista de la torre. El ejercicio persigue la singularidad, intentando construir un hito urbano en términos justificables para el mandante.

Fuente: © Nicolás Saieh

Figura 9 

Como contrapunto de lo masivo, el volumen desaparece en su relación con la vereda, abriendo sus patios al transeúnte y otorgándole una escala más íntima y cercana.

Figura 10 Elevación norte. Escala 1: 500 

Figura 11 Elevación poniente. Escala 1: 500 

Edificio Patio Chiloé

Arquitectos: Marsino Arquitectura (Jorge Marsino, María Inés Buzzoni, Francisco González, Andrea Crestani)

Ubicación: Chiloé 1221, Santiago, Chile

Cliente: Inmobiliaria Focus

Ingeniería estructural: Bascuñan & Maccioni

Construcción: EBCO

Instalación sanitaria: TEFRA

Instalación eléctrica: IEG

Pintura mural: Constanza Larenas, Trinidad Guzmán

Materiales: Hormigón armado

Presupuesto: USD 700/m2

Superficie construida: 27.796,1 m2

Superficie terreno: 2.193,4 m2

Año de proyecto: 2013

Año de construcción: 2015-2017

Fotografías: Nicolás Saieh, María Inés Buzzoni

Texto: Renzo Marsino

Fuente: © Nicolás Saieh

Figura 12 

Fuente: © Nicolás Saieh

Figura 13 

Figura 14 Isométrica. S. / E. 

La vida doméstica dentro de la grilla

Gabriela García De Cortázar

Profesora Asistente Adjunta, Escuela de Arquitectura, Pontificia Universidad Católica de Chile.

En el barrio Matta Sur han aparecido decenas de edificios de gran altura en los últimos años. Todos de gran envergadura, todos muy altos, todos ocupando al máximo sus predios y los volúmenes definidos por las rasantes, todos sobresaliendo entre la edificación de baja altura característica de la zona. Este paisaje de torres aisladas es el producto de las políticas de renovación urbana impulsadas por la Concertación en los noventa y de las nuevas líneas de Metro1. Éstas últimas fueron las que, probablemente, dirigieron los ojos de las inmobiliarias aquí, que hasta entonces había quedado fuera del campo de visión del así llamado desarrollo. Éste, sin embargo, no pasó inadvertido: difícil obviar la aparición de una de estas torres, qué decir de decenas. Tras haberse organizado, los vecinos del barrio presentaron una solicitud ante el Consejo de Monumentos Nacionales, quien en el año 2016 declaró el barrio como Zona Típica (Decreto Nº 210, 2016). En consecuencia, el Plan Regulador de la comuna de Santiago cambió, estableciéndose una altura máxima de edificación de catorce metros y la imposibilidad de erigir edificación aislada sobre la continua.

El edificio Patio Chiloé, de Marsino Arquitectura (2013), fue proyectado con la legislación antigua, se construyó mientras se gestionaba la declaratoria y se está entregando ahora (2018). Patio Chiloé sería imposible de construir hoy, pero ahí está, junto a sus compañeras, con sus veinticuatro pisos de altura, zócalo de cinco pisos en edificación continua y, sobre éste, diecinueve pisos de edificación aislada en dos tramos con retranqueos sucesivos. El edificio cuenta con 424 departamentos, cuyas superficies van desde los 20,83 m2 a los 50,19 m2. Algunos de sus departamentos pueden beneficiarse del subsidio habitacional del Estado2. Ocupado al máximo de su capacidad, en este edificio podrían llegar a vivir 1053 personas al mismo tiempo3, sin contar a la población flotante en torno al complejo. Patio Chiloé es una más de las torres densas, macizas y masivas que permiten repoblar el centro de la capital y es una más de las torres que cambió radicalmente y para siempre un barrio tradicional. Por esto, la torre y sus compañeras no sólo concentran gente, sino que también críticas.

Dentro de este contexto en tensión, tanto el discurso de los arquitectos como el edificio Patio Chiloé intentan cultivar una cierta virtud. Los arquitectos hablan de su tarea como un “agregar valor” al anteproyecto inmobiliario, lo que en gran medida se traduce en una llegada al suelo abierta al público, con una combinación de comercio (tres locales comerciales) y espacios de libre acceso al nivel de la calle. Por otra parte, las fachadas, el otro elemento expuesto a las miradas de todos, es donde se concentran los mayores esfuerzos: fueron diseñadas como una grilla de vanos cuadrados, que pueden ser ventanas o terrazas; algunos de estos vanos fueron pintados en su interior con diversos colores brillantes, quizás citando las Unités d’habitation de Le Corbusier. La fachada norte recibió un mural pintado por un colectivo artístico.

El edificio como objeto no deja de ser extrañamente placentero, su contención formal bienvenida ante el festival de elementos de fachada de las otras torres de la zona. Sin embargo, como arquitectura es francamente insuficiente: su voluntad social es decepcionantemente exterior, su compromiso con la calidad de vida de los “clientes (o habitantes)”, tristemente mediocre. La práctica crítica de la oficina4 empieza y termina con los elementos más superficiales del edificio y no toca el interior: los departamentos son eminentemente estándar en su distribución y la mayor parte decididamente estrechos. Este proyecto de arquitectura, que tiene por misión alojar al menos a 424 subjetividades, dar espacio a 424 intimidades, acoger a 424 ciudadanos que pasan el día trabajando y desplazándose por la ciudad, inconscientemente reproduce los modelos de los que intenta diferenciarse.

Sin embargo, ¿es esto responsabilidad de los arquitectos? Entender esta arquitectura como una distinta a la que se enseña en las universidades es fundamental: éste no es el territorio del arquitecto-artista, cuya misión es crear un objeto único e irrepetible, cuyo producto final, el edificio, pareciera existir fuera del mercado. El departamento de inmobiliaria existe principalmente como bien de consumo y su reproductibilidad a bajo costo es parte de su esencia. El espacio para la arquitectura, entonces, es aquél que se encuentra entre los máximos que permite la legislación imperante, traducibles en un volumen teórico5, y los máximos determinados por los estudios de mercado de los financistas, recogidos posiblemente en una tabla Excel. El arquitecto dibuja, con la mayor dedicación y calidad posible, lo que está ya predeterminado por la letra de la ley y los números del mercado. El espacio de la arquitectura no es entonces el vacío que se contiene con planos, ni el sólido que se esculpe, sino que el ahogado espacio comprendido entre la camisa de fuerza de la legislación y la presión por la rentabilidad. No es de extrañar, entonces, que el campo de juego donde actuó Marsino haya sido la fachada y la llegada al suelo. Ésas son simplemente las dimensiones de la libertad creativa permitidas por la arquitectura inmobiliaria.

Dentro de esta lógica, Patio Chiloé es entonces un mejor edificio: por una parte, se ha prestado para iniciar una conversación, entrando al ruedo de la discusión disciplinar a través de su publicación. Si bien los referentes para la grilla de las fachadas son cuestionables6 hay una voluntad de trabajar la presencia estética de la gran masa edificada de manera consciente - lo que sin duda es un servicio público. De paso, al exponer las ideas y decisiones de diseño que le dieron forma, introduce un tema evitado por la academia - por lo arduo: ninguna escuela de arquitectura enseña a trabajar en el campo inmobiliario ni menos a encontrar oportunidades de proyecto (o posiciones críticas) ahí7. Por último, Patio Chiloé materializa, a través de su fachada de evidente voluntad estética, la estrechez del espacio real para la arquitectura dentro del mercado inmobiliario, contenido entre los incentivos estatales de densificación y la codicia del mercado.

El edificio podría ser un llamado a las armas8. Éste podría interpretarse de dos modos: o nos deshacemos de las afectaciones virtuosas que aducen ciertos arquitectos y nos dedicamos a jugar el juego sin predicar, produciendo para los inmobiliarios edificios que se sostengan, funcionen y sean bellos9, o cuestionamos la camisa de fuerza y las presiones del mercado y nos esforzamos en expandir el campo de juego que éstos imponen, con el objetivo de redefinirlo. Los edificios se van a seguir construyendo, si no en Matta Sur en alguna otra comuna prontamente deseable. La pregunta es si se proyectarán con la letra de la ley, los números del mercado o el dibujo del arquitecto.

1Anteriormente, esta zona sólo se encontraba servida en su lado poniente por la línea 2; hoy en día, la línea 6 pasa por su centro (Persa Bío-Bío) y la futura línea 3 también tendrá una estación aquí.

2El precio de los departamentos comienza en 1993 UF, por lo que sus compradores pueden optar al subsidio en su tramo 2 (viviendas de hasta 2000 UF). Véase https://www.portalinmobiliario.com/venta/departamento/santiago-metropolitana/6202-patio-chiloe-nva

3Cálculo hecho contando cantidad de camas y con todas las camas ocupadas. Si, por el contrario, cada cama es ocupada por una persona (sin importar de cuántas plazas es), el número es 633 personas.

4Que no deja de ser seductora. Ver el sitio web o bien https://www.plataformaarquitectura.cl/cl/875211/number-conversacionesfau-1-marsino-arquitectura

5Y aquí hay que preguntarse ¿qué hay detrás de estos máximos aberrantes? Por supuesto, la sumatoria de volúmenes teóricos genera una ciudad posible que, mientras más masiva, produce más ganancias para las municipalidades en términos de contribuciones.

6La memoria cita dos fotografías como referente: una foto de prensa de los ‘guetos verticales’ de Estación Central (una ‘inspiración’ dudosa, por decir lo menos) y una foto de Andreas Gursky. Si bien la estética de Patio Chiloé registrada por el dron de Nicolás Saieh se acerca a las fotografías de Gursky, no es posible comparar el proyecto del artista alemán que registra elementos ‘encontrados’ (en la lógica de Bernd y Hilla Becher) con la producción ex profeso de un volumen de estética similar. Si los Becher fotografiaban el paisaje industrial de la Alemania de la posguerra y Gursky los paisajes del neoliberalismo, no es muy auspiciosa la comparación para Marsino. Sobre los Becher ver la entrevista de Tom Weaver a Hilla Becher, AA Files 66 (2013).

7En el campo de la arquitectura residencial, ya que el aspecto urbano y social ha sido, por el contrario, ampliamente estudiado. Dentro de las aproximaciones desde la arquitectura, cabe mencionar las tesis desarrolladas en el marco del Taller de Investigación y Proyecto Profanaciones (UC, 2017), impartido por Francisco Díaz y Manuel Corrada (Ver los trabajos de Paulina Montero y Emma Vidal). Cabe mencionar también el trabajo de Diego Rossel y Victor Arnault en su taller de la FAU, U. de Chile, sobre tipologías de la densificación.

8Habría que complementar lo que sigue en este párrafo con: elegir los representantes municipales que piensan la ciudad de manera ética, aplicar el sentido común en el ejercicio como arquitecto revisor o involucrado en las DOM, participar como ciudadano (y profesional) de las discusiones sobre planes reguladores. El límite entre arquitectura y política es ciertamente borroso.

9Como dice Pier Vittorio Aureli “Es precisamente cuando la arquitectura quiere ser demasiado buena que se vuelve mucho más opresiva que una arquitectura que hace evidente sus propias premisas cuestionables.” P. Vittorio Aureli, “A Spectacle of Deepest Harmony”. What is Good Architecture?, OASE 90 (2013) 7-12, mi traducción, su énfasis.

10Previously, this area was only served on its west side by Line 2; today, Line 6 goes right through its center (Persa Bío-Bío) and future Line 3 will also have a station here.

11Prices of the apartments start at 1993 UF, so your buyers can opt for the Section 2 subsidy (housing up to 2000 UF). See https://www.portalinmobiliario.com/venta/departamento/santiago-metropolitana/6202-patio-chiloe-nva

12Estimated by counting number of beds, all beds occupied. When, on the contrary, one person per bed is considered - regardless of how many people the bed is for - the final number is 633 people.

13Which is still seductive. See the website or https://www.plataformaarquitectura.cl/cl/875211/number-conversacionesfau-1-marsino-arquitectura

14Here, we must ask ourselves: what’s behind these aberrant maxima? Of course, the sum of theoretical volumes generates a possible city that, the more massive it becomes, the more profit it produces for its districts in terms of contributions.

15The architect’s description names two photographs as a reference: a press photo of ‘vertical ghettos’ at Estación Central - a dubious 'inspiration', to say the least - and a photo by Andreas Gursky. Although the aesthetics of Patio Chiloé as registered by Nicolás Saieh’s drone is close to Gursky's photographs, it is not possible to compare the German artist’s project, who registers elements ‘as found’ (following Bernd and Hilla Becher) with the production ex profeso of a volume with similar aesthetic. If the Bechers photographed Germany’s postwar industrial landscape and Gursky the landscapes of neoliberalism, the comparison for Marsino is not very auspicious. On the Bechers, see Tom Weaver's interview with Hilla Becher. AA Files 66 (2013).

16Within the field of residential architecture, since the urban and social aspect has been, on the contrary, widely studied. Within the few approaches from architecture, it is worth mentioning the theses developed at the Design and Research Studio Profanations (UC, 2017), taught by Francisco Díaz and Manuel Corrada (See the works by Paulina Montero and Emma Vidal). It is also worth mentioning the work by Diego Rossel and Victor Arnault at their FAU, U. de Chile studio, on typologies for densification.

17It would be necessary to add the following: choosing local representatives who think the city ethically, applying common sense within practice as revising architect or similar involved at the DOMs, participating as both citizen and professional of debates on regulatory plans. The boundaries between architecture and politics are certainly blurred.

18As stated by Pier Vittorio Aureli “It is precisely an architecture that wants to be too good that becomes far more oppressive than an architecture that makes clear its own questionable premises.” P. Vittorio Aureli, “A Spectacle of Deepest Harmony”. What is Good Architecture?, OASE 90 (2013) 7-12.

Dirección para correspondencia: arquitectura@marsino.cl

* Marsino Arquitectura Práctica regional de arquitectos, diseñadores, ingenieros, sociólogos y pensadores afines con sede en Santiago y oficina en Lima. Dirigida por los arquitectos Jorge Marsino y María Inés Buzzoni, los proyectos de Marsino Arquitectura han sido destacados en las bienales de arquitectura de Chile y Quito, además de la Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo BIAU. En el 2011 su obra Liceo Técnico Profesional La Florida fue destacada como uno de los cinco Establecimientos de Educación Ejemplares a nivel mundial por el Centre for Effective Learning Environments (OCDE). A esto se suma el tercer lugar en el Premio Obra del Año 2016 otorgado por Archdaily para el Edificio Departamento de Física de la Universidad de Tarapacá y la nominación del mismo proyecto al Mies Crown Hall Americas Prize MCHAP 2016.

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