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ARQ (Santiago)

versión On-line ISSN 0717-6996

ARQ (Santiago)  no.101 Santiago abr. 2019

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-69962019000100120 

Obras y proyectos

Lo impredecible y la casa BC

Rodrigo Valenzuela Jerez1 

1 Profesor Asociado, Universidad de las Américas, Santiago, Chile. rvalenzuela@udla.cl

Resumen

Cuando significa la restricción cuidadosamente planificada de ciertas posibilidades, el control es lo opuesto a la libertad. Pero lo que hace generalmente la arquitectura es precisamente eso: con el objetivo de dar lugar a ciertas actividades previstas, el diseño limita el movimiento y, por lo tanto, bloquea u obstaculiza posibilidades. Como una forma de lograr mayores grados de libertad, esta casa cambia el enfoque: al dar espacio a la imprevisibilidad, muestra una forma de diseño en la que el control se vuelve innecesario.

Palabras clave: libertad; edificio; diseño; historia; proyecto

Fuente: © Sebastián Mejía

Figura 1 

¿Qué tal si dejamos atrás la obsoleta noción del arquitecto como ingeniero/artista, ese pomposo ideal del genio que complementa sus certezas técnico-positivistas con inspiración y sensibilidad? ¿Y si mejor entendemos al arquitecto como un oráculo? Proyectar es anticipar lo que ocurrirá o dejará de ocurrir, es decir, hacer futurología. Si aceptamos esta condición profética, nos enfrentamos a dos alternativas: lo predecible y lo impredecible.

Fuente: © Sebastián Mejía

Figura 2 

Lo predecible

No sólo conocemos por adelantado el clima y nuestros tiempos de traslado (incluidos los inconvenientes), además encontramos videntes en todas partes. Mientras los economistas pronostican con total convicción crecimientos, desaceleraciones o retornos y los corredores de bolsa rentabilizan valores futuros de bonos y compañías, algunos arquitectos declaran que, «combinando una larga experiencia global con tecnologías sólidas y sofisticadas, prevemos los efectos de la planificación y las decisiones de diseño en los movimientos e interacciones de las personas en los edificios»1.

Lo impredecible

Primero, acordemos que no somos capaces de predecir el futuro (algo bastante obvio, pero fácil de olvidar frente a este actual despliegue de certezas). Entonces, podemos transformar esta incertidumbre futura en valor. Como contraposición a la sobredeterminación de la vida, Hal Foster (2002) plantea la necesidad de espacios de maniobra o de tolerancia - spielraum - donde lo nuevo, lo impredecible, la libertad o la creatividad puedan gestarse.

Fuente: © Sebastián Mejía

Figura 3 

Control freaks

Jonathan Hill identifica dos métodos tradicionalmente utilizados por los arquitectos para establecer relaciones jerárquicas sobre los usuarios:

El primero, la negación del usuario, supone que el edificio no necesita ser ocupado para ser reconocido como arquitectura; y el segundo, el control del usuario, le atribuye formas de comportamiento aceptables para el arquitecto. Dando a entender que pueden predecir usos, los arquitectos promueven modelos que sugieren un usuario pasivo y manejable, incapaz de transformar el uso y el significado del espacio (Hill, 2003:9).

Adrian Forty nos propone una relación aún más perversa al comprender la flexibilidad - generalmente asociada con libertad - como un mecanismo de control:

El propósito de la flexibilidad dentro del discurso arquitectónico modernista era una manera de enfrentar la contradicción que surge entre la expectativa, tan bien articulada por Gropius, que la preocupación final del arquitecto al diseñar edificios era su uso y ocupación, y la realidad de que la participación del arquitecto termina en el mismo momento en que la ocupación comienza. La incorporación de ‘flexibilidad’ en el diseño permitió a los arquitectos la ilusión de proyectar su control sobre el edificio en el futuro, más allá del período de su incumbencia real (Forty, 2000:143).

Como contrapunto, en el ensayo «La muerte del autor», Roland Barthes (1977) cuestiona la autoridad del autor, reconoce que el desplazamiento autor-texto-lector nunca es directo ni univoco y plantea que leer es una

actividad creativa en la cual cada lector construye un nuevo texto. A su vez, desde una mirada semiológica y basándose en estudios de experiencias musicales, en Obra abierta Umberto Eco (1992) propone la posibilidad del lector, usuario, público o audiencia de ‘interpretar’ obras y finalmente completarlas. Por último, el propio Jonathan Hill (2003) entiende el uso como una actividad creativa en la cual cada usuario construye un nuevo edificio. Considerando estas ideas, aparecen dos estrategias aplicables a procesos de diseño: incorporar la posibilidad de cambio por desprogramación de espacios y habituarse a una falta de control que le otorgue un rol activo a los participantes de la arquitectura.

Figura 4 Corte escantillón. E. 1: 50 

Figura 5 Corte transversal. E. 1: 50 

Figura 6 Isométrica modelo de prefabricación de pieza metálica. S. E. 

Figura 7 Esquema volumetría interior. S. E. 

Desprogramación de espacios

Incluso si vivir, trabajar, comer o dormir se pudieran denominar actividades, eso no significa que tengan demandas específicas sobre el espacio en el que van a ocurrir. Más bien son las personas las que hacen demandas específicas pues interpretan las mismas funciones cada uno a su propia manera (Hertzberger, 1991:127).

En la casa BC no existe un recinto predeterminado para la sala de estar familiar, el comedor de diario, el dormitorio principal ni el dormitorio de servicio; tampoco hay escritorio, sala de juegos de niños, ni logia. El proyecto se podría definir como un galpón metálico que en su interior tiene algunos recintos cerrados (volúmenes) y espacios indeterminados entre estos recintos. Lo que sí se diseñó fueron dos categorías de volúmenes: volúmenes técnico-funcionales (que incluyen baños y un pequeño lugar de almacenamiento/zona de lavado) y volúmenes neutros (potenciales lugares para dormir, almacenar o trabajar). Además están los espacios entre volúmenes, que tienen el mayor grado de indeterminación programática. Físicamente, tanto los volúmenes como los espacios entre ellos están definidos por condiciones específicas. Es decir, no existe flexibilidad mecánica (cosas que se mueven y producen cambio), sino flexibilidad por desprogramación2.

Usuario como ejecutor o performer

Al incorporar la posibilidad de cambio por indeterminación, los usuarios de la casa BC no se relacionan con la arquitectura de forma contemplativa sino activa, aplicando su creatividad en la transformación de espacios y la constante redefinición del edificio.

Estas modificaciones futuras pueden ocurrir debido a tres decisiones de diseño. Primero, todos los volúmenes neutros tienen las mismas dimensiones; además dos baños tienen la misma distribución y dimensiones. Esta infraestructura homogénea - no jerárquica - otorga versatilidad y permite igualar la libertad de los agentes que participan de la casa. Segundo, a diferencia de los volúmenes, los espacios entre ellos tienen distintos tamaños y ubicaciones, lo que posibilita diferentes agrupaciones entre participantes. Finalmente, debido a la extensión de la casa, es posible obtener grados de privacidad por distancia y no solo por recintos cerrados.

Figura 8 Planta emplazamiento. E. 1: 1.000 

Figura 9 Planta. E. 1: 200 

Figura 10 Corte longitudinal. E. 1: 200 

Configuraciones sociales domésticas

En la casa BC cuestionamos la noción de familia tradicional como única organización social base para el diseño de la vivienda y la reemplazamos por la posibilidad de otorgar distintas configuraciones para los participantes de la casa. A modo de anécdota, en la actualidad la casa es compartida por una pareja, dos niños y una trabajadora de casa particular puertas adentro, a quienes se suma la visita esporádica de familiares de la pareja desde otra ciudad. Dentro de esta configuración específica, el baño principal y el baño de servicio son exactamente iguales.

Figura 11 

Fuente: © Sebastián Mejía

Figura 12 

Fuente: © Sebastián Mejía

Figura 13 

Casa BC

Arquitecto: Rodrigo Valenzuela Jerez

Colaborador: Juan Pablo Valenzuela

Ubicación: Colina, Región Metropolitana, Chile

Cálculo estructural: Luis Ignacio Correa

Construcción: Constructora Leman - Helmuth Meier

Instalación sanitaria: Liliana García

Instalación eléctrica: Juan Carlos Morales

Clima: Jorge Labarthe

Sistema constructivo-materialidad de estructura: Estructura metálica, ladrillo

Materialidad de terminaciones interiores y exteriores: Hormigón pulido, madera, cristales, marcos aluminio RPT, paneles de acero prepintado núcleo de poliestireno expandido

Presupuesto: 1160 USD/ m2

Superficie construida: 209 m2

Superficie de terreno: 5000 m2

Año de proyecto: 2016

Año de construcción: 2017

Fotografías: Sebastián Mejía

Referencias

BARTHES, Roland. “The Death of the Author”. En Image-Music-Text. London: Flamingo, 1977. [ Links ]

ECO, Umberto. Obra Abierta. Barcelona: Editorial Planeta De Agostini, 1992. [ Links ]

FORTY, Adrian. Words and Buildings: A Vocabulary of Modern Architecture. New York: Thames & Hudson, 2000. [ Links ]

FOSTER, Hal. Design and Crime (and Other Diatribes). London - New York: Verso, 2002. [ Links ]

HERTZBERGER, Herman. Lessons for Students in Architecture. Rotterdam: 010 Publishers, 1991. [ Links ]

HILL, Jonathan. Actions of Architecture, Architects and Creative Users. London - New York: Routledge, 2003. [ Links ]

1Declaración de Space Syntax - empresa de análisis urbano inglesa - en su sitio web https://spacesyntax.com/. Traducción del autor, texto original: ‘Combining extensive global experience with robust and sophisticated technologies, we forecast the effects of planning and design decisions on the movement and interaction of people in buildings’.

2La idea de cambio futuro comienza a aparecer en los discursos arquitectónicos desde principios del siglo xx por medio del concepto de flexibilidad como una respuesta crítica al funcionalismo y determinismo moderno. Limitándose a algunas posturas ejemplares, se podrían mencionar las investigaciones de grandes espacios continuos en la casa patio de Mies van de Rohe, los análisis de casas japonesas sin programa de Bruno Taut, las teorías de autoconstrucción y autoadministración de John Turner, la arquitectura como estructura para los deseos ciudadanos de Yona Friedman, los sistemas de arquitectura cooperativa de Lucien Kroll, la teoría de soporte y Open building de John Habraken (más tarde aplicada en viviendas progresivas), la participación y transformaciones postdiseño por usuarios de Giancarlo De Carlo, la movilidad a través de tecnologías modulares de Archigram, la incertidumbre calculada de Cedric Price, el crecimiento orgánico y reemplazo de partes por los metabolistas japoneses, los cuestionamientos de funciones a favor de eventos de Bernard Tschumi, las contaminaciones programáticas de Rem Koolhaas y los espacios climáticos de usos abiertos de Anne Lacaton y Jean Phillipe Vassal. Además, destacan aplicaciones en proyectos icónicos como la planta libre de la casa Dom-Ino de Le Corbusier (1914), los paneles móviles de la casa Schröder de Rietveld (1924), las viviendas ampliables de Gropius (1963), la idea de contenedor del Centro Georges Pompidou de Piano y Rogers (1977), la estructura abierta de Ökohaus de Frei Otto (1980) y la polisemia de actos en la mediateca de Sendai de Toyo Ito (2001), entre muchos otros. Es tal la diversidad de ideas agrupadas bajo el concepto de flexibilidad e incluye tantas acepciones - a veces incluso opuestas entre sí - que finalmente resulta muy difícil designar algo con precisión. Adrian Forty - quien en su libro Words and Buildings (2000) examina las relaciones entre arquitectura y lenguaje - propone tres categorías generales para enfrentar este problema: la flexibilidad mecánica (cosas que se mueven y producen cambio), la flexibilidad política (el cambio se produce por actos de los usuarios) y la flexibilidad por indeterminación (los programas incluyen espacios neutros que cambian.

3Statement from Space Syntax - an English urban analysis company - website: https://spacesyntax.com

4The idea of future change appears in architectural discourses since the early twentieth century through the concept of flexibility as a critical response to functionalism and modern determinism. Referring only to some exemplary positions, one could mention the search for large continuous spaces in courtyard houses by Mies van der Rohe; Bruno Taut’s analysis of Japanese houses without program; the theories of self-construction and self-administration by John Turner; Yona Friedman’s architecture as a structure for the citizens’ wishes; Lucien Kroll’s systems of cooperative architecture; the theory of supports and open buildings by John Habraken (later applied to housing); users’ participation and post-design transformations by Giancarlo De Carlo; Archigram’s mobility through modular technologies; Cedric Price’s calculated uncertainty; organic growth and replacement of parts by Japanese Metabolists; Bernard Tschumi’s questioning of functions in favor of events; programmatic contaminations by Rem Koolhaas; and the open-use climatized spaces by Anne Lacaton and Jean Philippe Vassal. In addition, remarkable applications in iconic projects such as the open plan at Le Corbusier’s Dom-Ino house (1914); the mobile panels at Gerrit Rietveld’s Schröder house (1924); the expandable houses by Walter Gropius (1963); the container idea at the Center Georges Pompidou by Renzo Piano and Richard Rogers (1977); the open structure of Frei Otto’s Ökohaus (1980), and the polysemy of acts at Sendai’s media library by Toyo Ito (2001), among many others. It is such the diversity of ideas grouped under the concept of flexibility and such the inclusion of meanings - sometimes even opposing each other - that, in the end, it becomes very difficult to designate something with precision. Adrian Forty - who examines the relationships between architecture and language in his book Words and Buildings (2000) - proposes three general categories to deal with this problem: mechanical flexibility (things that move and produce change), political flexibility (change produced by user acts), and flexibility by indeterminacy (programs including neutral changing spaces).

* Rodrigo Valenzuela Jerez Arquitecto, Universidad de Chile (2003), Magíster en Artes mención en Artes Visuales, Universidad de Chile (2011), y Msc in Advance Architectural Design, Columbia University, EE.UU. (2014). Entre el 2005 y el 2010 co-lidera Murúa-Valenzuela arquitectos. Obtuvo el Gran Premio Bienal, XVII Bienal de Arquitectura de Chile por el co-diseño de Biblioteca Pública de Licantén (2010). A partir del 2014 realiza proyectos de arquitectura a través de EstudioRO - (E)Studio Futur@ y RVJAA. Ha sido profesor adjunto Columbia University EE.UU. (2014-2015); profesor invitado, Universidad de Chile (2012) y profesor asistente, Universidad Diego Portales (2008-2010). Actualmente es Profesor Asociado y coordinador de la línea curricular de diseño, Universidad de las Américas, Chile.

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