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ARQ (Santiago)

versión On-line ISSN 0717-6996

ARQ (Santiago)  no.103 Santiago dic. 2019

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-69962019000300003 

Portafolio

La maloca de los Matsés. Construcción de un habitar colectivo en la Amazonía

Samuel Bravo Silva1 

1 Arquitecto, Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago, Chile. samuel.bravo@gmail.com

Resumen:

Alejadas de la civilización, las tribus amazónicas se relacionan con la naturaleza en formas difíciles de entender para nosotros. No se trata de una naturaleza a preservar ni de la cual extraer recursos, más bien se trata de una forma de vida literalmente ecológica: una naturaleza con la que se convive y ante la cual el edificio - sin proyecto - aparece como una forma de humanizar un entorno sin necesidad de explotarlo.

Palabras clave: ecología; vernáculo; sin proyecto; reportaje; Perú

La comunidad de Puerto Alegre es la última en la parte superior del río Yaquerana, en la frontera entre Brasil y Perú. El pueblo matsés entró en contacto sostenido con el mundo exterior en 1969 y la vida en las casas comunales se mantuvo hasta el año 1999. Desde entonces, el papel de la vida comunitaria y la defensa de las tierras ancestrales entró en una compleja reestructuración de nuevas relaciones, liderazgo y aspiraciones. La casa comunal shubú tsiquecaïd juega un papel importante como instancia construida de la comunidad (Figura 1).

Fuente: © Samuel Bravo

Figura 1. 

A medida que ingresamos al territorio matsés, se revela un paisaje extraordinario con antiguos bosques de naturaleza vibrante. En tiempos anteriores al contacto, la maloca era el centro de su universo, único lugar donde realmente podían permanecer dada la hostilidad con las tribus vecinas y con los visitantes externos como los recolectores de caucho, los madereros, los cazadores e, incluso, el ejército peruano. La presencia del pueblo matsés ha ayudado a preservar su territorio de amenazas extractivas como estas. De esta manera, la maloca contiene relaciones y materiales significativos que la vinculan como parte de una naturaleza que ha sido interpretada y humanizada.

Al llegar a Puerto Alegre conocí a Abel Biná, un hombre que, como pocos, incorpora la historia reciente de su pueblo. Su casa era una habitación grande y sombría, con un alto techo de palma ennegrecido por el humo. Las paredes y el piso estaban hechos de pona, un tronco de palmera hueco que al abrirse en listones se usa como tabla sin la necesidad de un aserradero. El resultado era un espacio atravesado por miles de rendijas de luz. Rayos de luz caían del techo a través del humo de la chimenea. Tres hamacas colgaban y Abel descansaba en una de ellas (Figura 2).

Fuente: © Samuel Bravo

Figura 2 

En 1999, la gran casa comunal de Buenas Lomas Antigua se cayó y Biná decidió fundar una nueva comunidad llamada Puerto Alegre en la remota Yaquerana. Los ancianos morían y con ellos se extinguió la vida comunitaria. Más tarde, Abel Biná me dijo: «Sin el shubú tsiquecaïd no puedo significar nada, por eso lo hemos construido, para representarnos a nosotros mismos como matsés. La construcción de esta casa me dio mucha alegría porque con ella volveré a ser» (Figura 3). La conexión entre habitar y ser nunca se me apareció en una expresión más clara: ser, como la realización cotidiana de todos estos vínculos significativos.

Fuente: © Samuel Bravo

Figura 3 

El shubú tsiquecaïd es un edificio oral. Durante la construcción ‘el sabio’ da las instrucciones, dirige y enseña cómo hacerlo. Por otro lado, la maloca es un sistema de parámetros: una vez que se determina su ancho y largo no hay más decisiones, el resto son artesanías de construcción y consecuencias tipológicas (Figura 4).

Fuente: © Samuel Bravo

Figura 4 

Chuiquid1, la palabra matsés para jefe, es alguien que frecuentemente aconseja, cuenta historias y es consultado. Rómulo Neca (conocido en español como ‘el sabio’) fue nuestro maestro de obras: él guiaría la construcción. Rómulo adquirió este oficio ayudando a su padre.

Gran parte del trabajo consistió en recoger del entorno los materiales indicados. Un trabajo que requiere identificar las especies precisas y la calidad correcta del material. Dos especies de hojas de palma, corteza de árbol cambium y enredaderas para atar diferentes partes tuvieron que ser traídas desde lugares a horas de distancia (Figura 5, Figura 6). Sólo puedo imaginar lo que habría sido esta tarea sin herramientas de metal. Por medio de la oralidad, la maloca interpreta el papel de la naturaleza en el contexto de lo humano y de la pertenencia de lo humano en el entorno natural. El bosque es el sustrato de esta morada, que se apropia de todo lo que ha experimentado, tocado y transformado, conocido y nombrado.

Fuente: © Samuel Bravo

Figura 5 

Fuente: © Samuel Bravo

Figura 6 

La palabra para refugio y casa, shubú, proviene de una especie de palma que se usa para refugios y techos (Figura 7,Figura 8). Se puede cosechar a mano sin necesidad de cortar árboles o usar herramientas metálicas, por lo que es posible que esta hoja se haya utilizado como material de construcción inicial. Shubú luego se extiende a otros refugios en la naturaleza. Madiñen shubú se utiliza para el nido de avispas y cheman shubú para el nido de pájaro cacique de lomo amarillo.

Fuente: © Samuel Bravo

Figura 7 

Fuente: © Samuel Bravo

Figura 8 

Shecuë, la palabra para acceso que abre también significa madriguera y la palabra ushté, ‘el lugar para dormir’, es la misma que la palabra para nido.

La palabra para hamaca también se toma del tipo de palma que proporciona las fibras de las que está hecha. La arista del techo en el extremo de la maloca se llama pecho de escorpión debido a su patrón tejido.

En el lenguaje matsés muchos significados vienen de la naturaleza a la morada humana y luego, como el nido del pájaro paucar, vuelven a la naturaleza. Así es como el ambiente humano emana de lo natural, al significarlo e interpretarlo.

La maloca tiene una oscuridad intemporal, incluso durante el día parece permanentemente enterrada en la noche (Figura 9). Una madriguera. El día en sus aperturas penetra con una fuerza cegadora. Al entrar no es posible distinguir a la gente. Después de un tiempo, el interior comienza a aparecer. En la tenue luz, las hojas de palma adquieren un cierto brillo, incluso ennegrecido por el humo, su textura aparece como un reflejo metálico de las entradas. La maloca es también el lugar de fuego. En su centro claro se llevan a cabo reuniones comunitarias. Los pasillos laterales sirven para colgar las hamacas y en espacios separados están los fogones de las cocinas familiares. Los troncos se encuentran en los extremos como un asiento para recibir y atender a las visitas que no ingresarán más allá del espacio triangular de al fondo.

Fuente: © Samuel Bravo

Figura 9 

Al final de este trabajo, la comunidad se reunió para celebrar. Tuvimos una comida típica de matsés, con plátano cocido, pescado y chapo, una bebida de plátano sin alcohol. Hubo una instancia de diálogo en la que todos los hombres presentes expresaron su opinión sobre la importancia del trabajo, los tiempos actuales y la condición de la cultura tradicional y, notablemente, la conservación de las tierras y los ecosistemas.

Esta imagen es en cierto modo un comentario sobre el cambio y la adaptación. Alguien trajo un computador y la gente se reunió para ver una película. La comunidad que se reúne en la oscuridad del shubú tsiquecaïd se convierte en un cine (Figura 10). Así que estar en la casa-aldea shubú tsiquecaïd es tomar el lugar particular de los matsés dentro de la naturaleza, en medio de la familia extensa y rodeado de lo que es trascendente en la vida. Creo que esto es lo que Abel Biná quería decirme.

Fuente: © Samuel Bravo

Figura 10 

1 Formado por chui (contar alguna información, aconsejar, consultar, preguntar) y el sufijo frecuentativo nominalizador -quid. Ver: Fleck, David; Uaquí, Fernando; Jiménez, Daniel. Diccionario Matsés-Castellano. Editorial Tierra Nueva, Iquitos, 2012.

2Formed by chui (to tell some information, advise, consult, ask something) and the frequentative suffix nominalizer -quid. See Fleck, David; Uaquí, Fernando; Jiménez, Daniel. Diccionario Matsés-Castellano. Iquitos: Editorial Tierra Nueva, 2012.

* Samuel Bravo Silva

Arquitecto, Pontificia Universidad Católica de Chile, 2009. Ha sido docente en la Escuela de Arquitectura UC, Chile. Su trabajo ha sido publicado en ARQ, CA, Landscape World Magazine y Casabella. En 2017 obtuvo el premio Wheelwright otorgado por Harvard GSD por su investigación «Projectless: arquitectura de asentamientos informales».

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