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ARQ (Santiago)

versión On-line ISSN 0717-6996

ARQ (Santiago)  no.105 Santiago ago. 2020

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-69962020000200010 

Editorial

El poder de resistir

Francisco Díaz1 

1 Editor revista ARQ, Profesor asistente, Escuela de Arquitectura, Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago, Chile.

Tras haber dedicado gran parte de su vida a estudiar el funcionamiento del poder - llegando a determinar que este se encontraba prácticamente en todas partes - en el primer volumen de Historia de la sexualidad, Michel Foucault (1978:95) indicó que «donde hay poder, hay resistencia». Esto no sólo implica que el poder contiene el germen de su propia respuesta, sino también que la resistencia no es externa al poder; más bien, es su contracara.

En términos físicos, la resistencia es la oposición al ejercicio de una fuerza. Como una acción (o, más bien, una reacción), la resistencia no tiene otro signo que no sea el negativo de la fuerza a la que se opone. Así, la resistencia de una silla a nuestro peso nos permite descansar el cuerpo, o la resistencia del aire da sustento a las alas y hace que el avión se mantenga en vuelo. Sin ella, en ambos casos terminaríamos en el suelo. Algo similar ocurre en la resistencia eléctrica. El filamento de una ampolleta, por ejemplo, consume energía al resistir el paso de los electrones y, al hacerlo, transforma esa energía en un calor que lo hace incandescente. Esa incandescencia nos ilumina. La luz de la ampolleta es el producto visible de la resistencia.

Mediante dinámicas similares a esas analogías, el concepto se acerca a la política. Porque la resistencia no es la mera oposición al poder de turno. Es más que eso. El solo hecho de que Foucault haya puntualizado que «donde hay poder, hay resistencia» refleja que no siempre es evidente. Así, parte del sentido de este número de ARQ es justamente dar visibilidad a las distintas formas de resistencia que aparecen en la arquitectura.

En el reportaje gráfico, Pablo Casals y José Luis Uribe registran las trazas de la resistencia de los edificios al estallido social. A través del ejemplo de Fernando Castillo Velasco, tanto en las distintas facetas de su trayectoria como en sus comunidades, intentamos mostrar las posibilidades de una arquitectura de resistencia, la que luego es puesta en perspectiva por Alejandro Crispiani a la luz de John Ruskin, otro símbolo de la resistencia en arquitectura. Sophie Hochhäusl nos permite conocer la maravillosa historia de amistad entre dos arquitectas que participaron en la resistencia política durante el siglo XX. Daniel Concha nos recuerda las historias de resistencia de dos reconocidos arquitectos contemporáneos. A través del caso de Kiruna, en Suecia, Carlos Mínguez presenta el conflicto de una ciudad que debe ser trasladada porque una actividad extractiva se resiste a desaparecer. Wagemann, D’Alençon y Greene explican las diferencias conceptuales entre resistencia y resiliencia. En Berlín, frohn&rojas (FAR) desarrollan un edificio que expresa con claridad los esquemas de resistencia estructural. Daniel Jacobs y Brittany Utting proponen una estrategia en que la alteración de los códigos permite resistir la homogeneidad de los espacios de trabajo. Gilsanz, Gutiérrez y Parra narran la experiencia de una escuela de arquitectura que resistió las modas académicas. De Souza y Cymbalista nos revelan el caso de un espacio de resistencia LGBTQ+ en el centro de São Paulo. En el Museo Smithsoniano de Historia y Cultura Afroamericanas, Adjaye Associates muestra cómo un edificio puede simbolizar la resistencia por medio de operaciones arquitectónicas. Finalmente, en el debate de este número, Valentina Rozas-Krause y Erwin Brevis plantean dos puntos de vista respecto a la permanencia de los monumentos.

Este último ejemplo nos trae de regreso a la condición actual. Quienes lean este número dentro de algunos años podrán recordar este momento no sólo por el estallido social en Chile o las protestas contra el racismo en distintos lugares del mundo, sino también porque este 2020 la humanidad ha debido resistir los embates de la pandemia de COVID-19 encerrándose en sus casas para evitar el peligro del contagio. En estos últimos meses, la arquitectura se ha transformado en nuestra principal herramienta de resistencia sanitaria.

Con el equipo de ARQ en teletrabajo desde mediados de marzo, esta es la primera vez que publicamos una revista sin vernos en persona. Parapetados detrás de la arquitectura, tras meses mirando el mundo a través de una pantalla - sea de computador, teléfono o televisión - muchos apuestan por el reemplazo de los medios físicos e, incluso, la persistencia del teletrabajo tras la pandemia. En ARQ nos resistimos a esas opciones. No sólo extrañamos volver a nuestras oficinas, compartir el café al iniciar las mañanas y conversar sobre arquitectura, sino que también creemos que si bien la pandemia puede golpear a las instituciones, no tiene por qué hacerlas desaparecer. En ese sentido, insistir en publicar este número 105 en papel - sobre todo en un formato con menos color que lo habitual - es una forma de resistir el embate y, de esta forma, demostrar el poder de la revista. El esfuerzo vale la pena con tal de que ese delgado filamento que nos ilumina no se corte.

Referencias:

FOUCAULT , Michel. The History of Sexuality. New York: Pantheon Books, 1978. [ Links ]

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