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ARQ (Santiago)

versión On-line ISSN 0717-6996

ARQ (Santiago)  no.105 Santiago ago. 2020

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-69962020000200104 

Obras y proyectos

Office-Party

Brittany Utting1 

Daniel Jacobs2 

1 Profesora asistente, Rice University, Houston, Texas, EE .UU.

2 Profesor de arquitectura, University of Michigan, Ann Arbor, Michigan, EE.UU.

Resumen:

Cuando los espacios de trabajo ya se han apropiado de la estética del ocio como una forma de aumentar la productividad, la pregunta resulta ineludible: ¿queda alguna posibilidad de resistencia? Este proyecto apuesta por una desviación de las reglas de la arquitectura de los espacios de trabajo resistiendo por medio de una alteración de los códigos, es decir, como un hackeo arquitectónico.

Palabras clave: resistencia; oficina; trabajo; administración; proyecto

La forma actual de las oficinas es el resultado de una tradición de ajustes espaciales, experimentos organizativos y luchas laborales realizadas por corporaciones, investigadores y trabajadores. Esta multiplicidad de actores (desde diseñadores industriales perfeccionando la ergonomía entre el cuerpo y la estación de trabajo, psicólogos probando el impacto de factores ambientales en la productividad, sociólogos manipulando la dinámica de grupo, hasta planificadores espaciales optimizando las plantas basadas en modelos económicos) ha provisto los datos utilizados para justificar los regímenes espaciales y estéticos del trabajo. Su análisis y síntesis se materializa en tres estructuras principales: nuevas lógicas espaciales, sistemas de mobiliario y plataformas tecnológicas. En conjunto, este suave disciplinamiento del cuerpo del trabajador constituye un nomos, un terreno de reglas y leyes latentes que rigen el ambiente de oficina ‘ideal’.

Figura 1 Plantas 

La lógica espacial despliega la relación recíproca entre mobiliario, estructura y arquitectura para organizar socialización y procesos de trabajo. Tradicionalmente, el sistema espacial imperante era una negociación entre áreas abiertas y oficinas privadas, que jerarquizaban a trabajadores y gerencia. Una de las narrativas espaciales más radicales contra este sistema fue el modelo de planificación bürolandschaft (paisaje de oficina). A fines de la década de los cincuenta, Eberhardt y Wolfgang Schnelle - entonces planificadores de la compañía de muebles Velox - formaron una organización de planificación e investigación de oficinas llamada Quickborner Team. Inicialmente, el sistema bürolandschaft parece un conjunto de escritorios orgánicos dispersos en una planta libre. Pero el Quickborner Team utilizaba principios de organización cibernéticos (organisationskybernetik), analizando y tabulando los flujos de información de la oficina, y organizando de manera sistemática y precisa muebles, separadores, plantas, almacenamiento, circulación, espacios de ocio y condiciones atmosféricas. Los datos resultantes servían a un sistema logístico que reestructuraba constantemente la relación trabajador-entorno, manteniendo una espacialidad inestable regida por el proceso mismo del trabajo. Contraria a las jerarquías visibles establecidas por la arquitectura de oficina privada o abierta, el bürolandschaft suavizaba estas diferencias de clase, combinando estructuras de poder en un proceso cibernético indiferente. La abstracción del entorno de la oficina se convirtió en la máquina gobernante, adaptándose incesantemente a las necesidades cambiantes de la empresa (Rumpfhuber, 2011).

La ideología tras el modelo de bürolandschaft no era simplemente aumentar la eficiencia y la productividad, sino superar las tradicionales estructuras de organización jerárquica creando una oficina ‘plana’. Este proceso cibernético para orquestar el entorno llegó a simbolizar la creciente fe en la promesa de la futura automatización del trabajo administrativo. Como señaló Andreas Rumpfhuber (2017), esta creencia condujo a que el espacio de ocio se convirtiese en uno de los más importantes del paisaje de oficina, ya que los sistemas de automatización redujeron el tiempo de trabajo necesario. Cualquier avance en la eficiencia del motor cibernético acercaba el entorno de oficina hacia este ideal y el régimen estético del bürolandschaft fue simplemente un subproducto de esta automatización tecnopositivista. Los sistemas de mobiliario también juegan un papel fundamental en el desempeño del trabajo en la oficina.

En la estación de trabajo hay una doble naturaleza de uso individual privado y un generalizado control gerencial, sirviendo de microarquitecturas que definen y controlan con precisión la subjetividad del trabajador respecto a sus rutinas. La evolución de la estación de trabajo - especialmente en sistemas de mobiliario por encargo de fabricantes como Steelcase, Knoll y Herman Miller - se basa en el deseo de que el trabajador reclame la propiedad privada y afirme su identidad en un entorno homogeneizador e indiferente. Las interfaces per-sonalizables, combinatorias y basadas en componentes proporcionan una satisfacción ilusoria a diversas necesidades personales, mientras discretizan al trabajador dentro del espacio interior de la oficina.

Figura 2 Proyecto BIM 

El ejemplo más revelador y preciso sobre esta doble naturaleza es el sistema Action Office de Herman Miller. Inspirada en la ideología del bürolandschaft, la división de investigación de Herman Miller experimentó con sistemas de muebles que reconocieran la necesidad de adaptabilidad para modular los flujos de información y los procesos de trabajo. En 1964, los diseñadores Robert Propst y George Nelson desarrollaron la Action Office con una gran variedad de módulos incluyendo escritorios, estanterías, sillas y mesas desplegables en cualquier orientación y ángulo. A pesar de su intención cibernética, por un análisis de costos y un cambio en el código tributario, el sistema dio paso al rígido paisaje de cubículos que constituye nuestro imaginario laboral. Las compañías de mobiliario aún producen estos sistemas, renombrándolos con nuevas paletas de materiales y diversos arreglos espaciales como ‘colmenas’, ‘clusters’, ‘foros’ y ‘calas’ para referirse a espacios optimizados de socialización y ‘colaboración’. Tal jerga de productividad, diversidad, colectividad y privacidad personal atrae tan-to a trabajadores como a corporaciones, sirviendo para naturalizar una multiplicidad de interacciones humanas que se esperan en los espacios de trabajo inmaterial.

Figura 3 Instalaciones en cielos. 

Tras esta jerga, las compañías integran nuevas tecnologías en los muebles expandiendo el modelo del trabajador-como-dato. La nueva plataforma de muebles Live OS de Herman Miller contiene sensores que «capturan los datos de utilización del espacio» y las preferencias ergonómicas de los trabajadores, sintetizándolos en una sencilla interfaz digital. La plataforma puede determinar cuándo y por cuánto tiempo las personas están en sus escritorios, apoyando las decisiones gerenciales de planificación espacial y ‘dinamizando’ el espacio de trabajo al ayudar a «las personas a alcanzar gradualmente los objetivos laborales» (Miller, 2018). Esta integración del internet de las cosas (IoT) fue un paso inevitable para que las empresas recopilaran datos de la fuerza laboral minuto a minuto. Con un mayor acceso a estos sistemas de vigilancia biopolítica, mayor es el control de los ope-radores invisibles sobre el trabajo y la productividad.

¿Qué formas de resistencia espacial y arquitectónica son posibles ante tales regímenes integrados y penetrantes de subjetividad vigilada, homogeneidad estética y control social? ¿Cómo podríamos desafiar conceptualmente estos procedimientos refinados? O como John Harwood (2014) pregunta en su ensayo «Corporate Abstraction»: «¿cómo puede la arquitectura remediar a la corporación?» ¿Puede la arquitectura ayudar a cambiar nuestras expectativas del trabajo en sí? Aunque son tentadoras, las posturas revolucionarias en base a frases hechas como el «preferiría no hacerlo» de Bartleby o el «destrabajo» del Manifiesto SCUM de Valerie Solanas, si bien ofrecen modos legítimos de revolución personal y colectiva, no proveen una propuesta espacial que resista los regímenes de trabajo y sus subsecuentes espacios de ejecución.

Figura 4 Trazados en pisos 

Una política aceleracionista como la de Nick Srnicek y Alex Williams (2014: 357) también es tentadora: llama a «la izquierda a desarrollar una hegemonía socio-técnica: tanto en la esfera de las ideas como en la de plataformas materiales». Si bien la automatización completa y la evolución tecnológica aplicada junto a un cuidadoso análisis sociopolítico podrían disminuir el trabajo y aliviar las dificultades, ¿cómo asegurarnos de que las corporaciones y las infraestructuras que generan el desequilibrio de poder no la coopten? Quizás sea pertinente algo más extremo: un taylorismo inverso regulado por los mismos trabajadores, confrontando colectivamente nuestros horarios laborales con formas contemporáneas de vigilancia tecnológica. ¿Podría tal ethos generar nuevos sistemas espaciales, mobiliarios y tecnologías? Una oficina de vacíos y ausencias: espacios para una forma más radical de improductividad.

Mientras los trabajadores precariat/cognitariat se dispersan y difuminan a través de la imbricación continua de espacios de trabajo y vida, ¿podremos definir un nuevo ethos del interior de la oficina que desafíe esta condición dominante?

Figura 5 Detalles conexiones 

OFFICE-PARTY está dentro de este delirio de trabajo inmaterial basado en datos: flujos de información, vigilancia y análisis de eficiencia exigidos por intereses corporativos, consultorías gerenciales y nuevas tecnologías de producción. ¿De qué maneras pueden replantearse estos terrenos laborales analizados y organizados digitalmente para negar el trabajo, fomentando la improductividad y el juego? Cooptando las tecnologías contemporáneas que rastrean los flujos de eficiencia y logística en el paisaje de oficina, los trabajadores pueden rehacer el revoltijo frenético de escritorios y archivadores, marcando sus horas de salida y reensamblando el espacio para someterlo a un nuevo régimen de distracción.

El proyecto pone en juego la capacidad de la arquitectura de iluminar las condiciones ocultas en el desempeño laboral, un juego secreto de medidas de contraproductividad que socavan los deseos corporativos de orden. Al rediseñar la oficina a través de un contra-BIM - una condición paralela a los regímenes de productividad y rendimiento basados en datos - esta propuesta busca cooptar tácticas de gestión digital para respaldar un espíritu de trabajo alternativo, de abandono anómico: una condición de anarquía, desobediencia y desorden. Mediante una simple mejora de los componentes de los sistemas mobiliarios que proliferan dentro del ambiente de oficina, los muebles son repentinamente móviles e itinerantes, capaces de desplazarse a su posición o deslizarse rápidamente en el espacio según el estado de ánimo y los deseos de los trabajadores. La adición de ruedas de colores brillantes, geoetiquetadas y motorizadas para una mayor movilidad, integradas en la interfaz de escritorio inteligente de cada puesto de trabajo, visibiliza la posibilidad de nuevas disposiciones, contrastando la homogeneidad de la planta típica, produciendo así un contexto más provisional, espontáneo e impulsivo para la producción o la improductividad. Un software permite a los usuarios/trabajadores alterar y socavar estos sistemas mobiliarios, creando proliferaciones absurdas, arreglos desconocidos, agrupaciones ineficientes, coreografías y orquestaciones operadas en secreto por los mismos empleados a cargo de su mantención.

Junto a los nuevos protocolos de software y la mejora de los componentes de la oficina, el proyecto incluyó una solicitud de patente, uno de los códigos más dominantes de planificación y diseño de oficinas. Utilizando el lenguaje técnico y el tono de la descripción de la patente, los documentos describen una mejora de los componentes propios de sistemas ready-made y off-the-shelf de mobiliario por encargo que proliferan dentro del entorno típico de oficina. Las implicancias de estos dispositivos tecnodisciplinarios en los cuerpos y las acciones de los trabajadores son tanto performativas como estéticas y, como tales, pueden ser apropiadas para volver a empoderar a nuestros seres cuantificados y producir nuevas capacidades de resistencia.

Figura 6 Patente - texto 

Las condiciones del suelo y el techo (los dos datos horizontales del entorno de la oficina) se reprograman aún más. Cubriendo la losa hay un paisaje gráfico de marcas de colores brillantes: terrenos geométricos que sugieren composiciones alternativas, arreglos, movimientos y estructuras espaciales para el juego. El techo está cubierto con un confeti de bandejas de cables, extensiones de salida y carretes eléctricos retráctiles, todos colgando de ganchos, correas y soportes móviles integrados en una rejilla ajustable. Apoyando la proliferación de disposiciones de escritorio, la infraestructura de cables permite una configuración más imaginativa, lo que genera nuevos rendimientos para la productividad.

Figura 7 Patente: axonométrica, pantalla, aplicación, rueda 

Controlado por una simple app, los escritorios y la iluminación se transforman con sólo deslizar y alternar. Cooptando las lógicas cibernéticas para la organización de oficinas, el proyecto niega el modelo de supervisión y control vertical, ofreciendo en cambio una plataforma para el mal comportamiento participativo y la improductividad colectiva. Mientras los modelos cibernéticos suponían, actores autónomos, autodirigidos y lógicos, nosotros asumimos un usuario irracional, con un objetivo distinto a la productividad, que permite un acto fundamentalmente antagónico contra el trabajo. ¿Cómo crear nuevas reglas utilizando componentes habilitados digitalmente para permitir que los escritorios se reconfiguren y que sus usuarios se rindan a su deseo de movimiento suprimido? Contrarrestando los objetivos del management, el proyecto actualiza la visión cibernética del trabajo, mientras la interfaz para reajustar oficinas crea una nueva plataforma para la participación, cooperación y organización vertical. Contra las apropiaciones contemporáneas del bürolandschaft con su organiza-ción estática y estética (como el diseño de Frank Gehry para la sede de Facebook - conocida como MPk 20 - en Menlo Park, California), este nuevo componente permite una oficina en fiesta continua, una posibilidad inmediata de ‘des-trabajar’.

Figura 8 Interfaz de usuario 

Adoptando los clichés de la estética corporativa (colores pop, superficies brillantes, formas lúdicas y disposiciones irreverentes, incluso la retórica de movilidad, colaboración y adaptabilidad), OFFICE-PARTY funciona como una especie de caballo de Troya, incorporando silenciosamente protocolos disruptivos en las plataformas de vigilancia corporativa. Aceptando tácitamente las tecnologías y la estética de oficinas utópico-corporativas de playbor1, quizás sea posible reformatear radicalmente la cultura laboral al desarmar las condiciones espaciales de la oficina. Empujado a los extremos entre obedientes y disidentes, disciplinados y rebeldes, OFFICE-PARTY ofrece la posibilidad de juego dentro de las reglas de trabajo ya acordadas.

Referencias:

HARWOOD, John. «Corporate Abstraction». En Perspecta 46 : Error. Cambridge: MIT Press, 2014. [ Links ]

HERMAN MILLER, INC. «Live OS». Publicado el 7 de julio del 2018 en: <https://www.hermanmiller.com/products/smart-office/smart-furnishings/live-os/>. [ Links ]

RUMPFHUBER, Andreas. «Space of Information Flow-The Schnelle Brothers’ Office Landscape ‘Buch und Ton’». En MORAVANSKY, Akos; KIRCHENGAST, Albert (eds.). Experiments, Architecture between Science and the Arts, vol. 2. Berlín: Jovis, 2011. [ Links ]

RUMPFHUBER, Andreas. «Housing Labor». En e-Flux Journal : Artificial Labor (2017). Disponible en: <http://www.eflux.com/architecture/artificial-labor/140678/housing-labor/>. [ Links ]

SRNICEK, Nick; WILLIAMS, Alex. «#Accelerate: Manifesto for an Accelerationist Politics» . En MACKAY, Robin; AVANESSIAN, Armen (eds.). #Accelerate: The Accelerationist Reader. Falmouth: Urbanomic, 2014. [ Links ]

1 Nota del traductor: playbor corresponde a un juego de palabras entre play (juego) y labor (trabajo).

*

HOME-OFFICE Brittany Utting y Daniel Jacobs son arquitectos, educadores y cofundadores de la oficina colaborativa HOME-OFFICE. Su trabajo indaga en la relación entre espacio, trabajo y ecología. Brittany Utting es profesora asistente de arquitectura en Rice University y Daniel Jacobs es profesor en University of Michigan.

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