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Historia (Santiago)

versão On-line ISSN 0717-7194

Historia (Santiago) v.33  Santiago  2000

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-71942000003300001 

Patricio Bernedo Pinto*

HISTORIA DE LAS ESTRATEGIAS PERIODISTICAS DEL PERIODICO
VALDIVIA’ S DEUTSCHE ZEITUNG
, 1886-1912**

Abstract

This article analyses the strategies applied by the editors of Valdivia’s Deutsche Zeitung, a German language newspaper in Valdivia (Chile), between 1886 and 1912. It seeks to explain the reasons behind the success or failure of these strategies and the social, political and economic elements involved. The author concludes that the closure of this paper was due to the inability to find a journalistics strategy in tune with the news interests of its readers.

I. Introducción

El objetivo de esta investigación es intentar reconstruir la historia de las estrategias periodísticas del semanario Valdivia’s Deutsche Zeitung (VDZ), entre 1886, año de su fundación, y 1912, cuando dejó de publicarse. Ello supone, por una parte, estudiar a lo largo de los 27 años de vida que alcanzó este periódico los objetivos que se persiguieron; las definiciones empresariales que se asumieron; las visiones políticas, sociales, económicas y culturales que se plantearon; las pautas periodísticas y publicitarias que se establecieron, y la organización formal que se le fue dando al periódico. Por la otra, ello implica intentar establecer la relación que se fue articulando entre las estrategias periodísticas y el cambiante contexto social en que estas se fueron desenvolviendo.

En este sentido, lo que se pretende investigar es la dinámica del vínculo que se fue gestando entre este periódico y su público entre 1886 y 1912 y qué tipo de influencias recíprocas se fueron desarrollando.

También se busca establecer cuáles fueron los elementos condicionantes que hicieron que una estrategia periodística determinada fuese aceptada positiva o negativamente por el público del VDZ, en un momento determinado.

Todos estos objetivos se insertan al interior de una problemática mayor ubicada en el campo disciplinario de la historia de los medios de comunicación, entendida no solo como la historia específica de un medio de comunicación determinado en un período definido, sino también en lo relativo a sus relaciones recíprocas con el entorno histórico-social en que este se desarrolló.

Con distintos énfasis y enfoques, esta distinción entre historia particular e historia social de un medio de comunicación, ha sido trabajada por un importante número de investigadores extranjeros, entre los que se cuentan Raymond Williams1, Angel Arrese2, Borderia Ortiz et al.3, David Crowley y Paul Heyer4 y Fausto Colombo5.

En Chile, entre los trabajos más relevantes acerca de esta temática se cuentan los de Ricardo Couyoumdjian6, Eduardo Santa Cruz7, Ricardo Couyoumdjian y Eliana Rozas8 y Couyoumdjian et al.9, que han logrado desarrollar enfoques y metodologías novedosas en este campo y establecer interesantes relaciones entre prensa y sociedad.

Para la realización de este trabajo se dispuso de la colección de ediciones del VDZ, microfilmada en la Biblioteca Nacional, que cubre sus 27 años de existencia de manera prácticamente íntegra.

La revisión del periódico se estructuró en función de la lectura de aproximadamente 325 ejemplares, que permitieron construir una muestra equivalente a 12 números por cada año de vida del periódico, distribuidos regularmente a lo largo de semanas correlativas por cada mes.

Esta muestra fue complementada con la revisión de ejemplares específicos que contenían informaciones relevantes acerca de temas vinculados, entre otros aspectos, a los objetivos del periódico, a los cambios de directores y propietarios, a las percepciones e intereses informativos del público y a los distintos problemas que se enfrentaban. Especialmente relevantes para estos efectos, resultaron los números en que se conmemoraron los aniversarios del VDZ, sobre todo el de los 25 años; los ejemplares de comienzo y de fines de cada año, donde se informó acerca de la marcha del periódico y de los desafíos que enfrentaba, y también los números en los que un director determinado se comunicaba con el público.

Sin embargo, entre las distintas informaciones que fueron posibles extraer de las páginas del VDZ no figuraron algunos elementos que podrían haber contribuido a enriquecer el análisis de esta investigación. Entre estos se deben mencionar datos biográficos sobre algunos de los propietarios y directores del periódico; la cantidad e identidad de sus colaboradores; el número de suscriptores, y el material y tipo de maquinaria utilizados en la imprenta.

A través de la consulta de material bibliográfico adicional fue posible complementar algunas informaciones faltantes, sobre todo en lo concerniente a datos biográficos.

En un plano metodológico más general, la posibilidad de estudiar la relación recíproca entre las estrategias periodísticas del VDZ y su entorno social se vio favorecida por dos cuestiones fundamentales. La primera tiene relación con la ventaja que supone realizar parte de este trabajo sobre la base de la historia de una microsociedad, como la de los alemanes de Valdivia, cuya complejidad resulta menos difícil de comprender y caracterizar, que cuando se estudia una sociedad con mayores elementos de heterogeneidad, como podría ser la de un Estado Nacional. La segunda cuestión se basa en la existencia de trabajos anteriores, que han definido las principales características de la evolución social de la colonia alemana de Valdivia, y que, por lo tanto, nos han permitido poder establecer de mejor manera las relaciones recíprocas que se dieron entre el VDZ y su entorno social. Entre este tipo de literatura encontramos Golte10, Blancpain11, Young12, Ojeda-Ebert13 y Bernedo14.

Pero junto a la presencia de estas dos ventajas, también es necesario referirnos a algunas dificultades y limitantes que fueron surgiendo a lo largo de la investigación, y que tienen que ser sumadas a la ausencia de algunos datos relevantes que evidenció la revisión de la muestra de ejemplares del VDZ, anteriormente mencionado. En este sentido, los mayores obstáculos para la realización del análisis que se pretendió efectuar se concentraron en la dificultad de lograr fundar algunas explicaciones sobre la base de datos confiables que las fuentes revisadas entregaron. Debido a que en muchas ocasiones las causas de una variación puntual al interior de una estrategia periodística determinada o su reformulación completa no pudieron ser claramente explicadas en función de la escasa evidencia disponible, se debió recurrir a la utilización de supuestos plausibles que nos entregaran señales acerca de un desarrollo concreto.

Lo anterior también sirve de base para referirnos a dos de los principales problemas que implica la utilización de una muestra aleatoria de ejemplares del periódico. El primero tiene relación con las omisiones en que se puede incurrir al no utilizar el universo completo de ediciones disponible, en cuanto que esta metodología dificulta el seguimiento minucioso de un fenómeno determinado en el tiempo. El segundo, que se desprende del anterior, se refiere al riesgo de que algunos desarrollos hayan quedado fuera de la muestra y que, por ende, no hayan podido ser incluidos en el análisis efectuado. Sin embargo, este riesgo tiende a minimizarse al utilizar una muestra sistemática que garantice la revisión de al menos un ejemplar por mes de cada año de existencia del periódico.

El presente trabajo está estructurado sobre la base de ocho breves capítulos. Como criterio diferenciador para establecer esta división, se utilizaron los períodos en que el VDZ fue dirigido por distintos directores o administrado por nuevos propietarios. Ello porque normalmente el nombramiento de un nuevo director o el cambio de dueño del periódico coincidió con la reformulación de la estrategia periodística que se estaba utilizando. Estos capítulos son antecedidos por una breve descripción de la sociedad alemana de Valdivia, entre 1850 y 1914, cuya finalidad es caracterizar la evolución del contexto social en el que se desarrolló la existencia del VDZ.

Al final del trabajo se entregan las principales conclusiones establecidas en esta investigación.

II. Caracterización del entorno social alemán de Valdivia y del perfil
de los lectores del Valdivia’s Deutsche Zeitung, entre 1850 y 1914

La situación de Valdivia y de sus habitantes hacia mediados del siglo XIX era, respecto de la zona central del país, muy atrasada, pues carecía de establecimientos educacionales, de capitales, de una elite laboriosa y emprendedora, de actividades económicas rentables y de puestos de trabajo suficientes.

Esta realidad comenzaría a cambiar a partir de 1850, cuando se inició la instalación de los primeros grupos de inmigrantes provenientes de Alemania. De hecho, entre ese año y 1875, aproximadamente 6.000 alemanes se instalaron en la zona sur de Chile, de los cuales unos 2.000 lo hicieron en Valdivia y sus zonas aledañas15. Procedentes de diversos estados alemanes, la principal característica de este grupo era su relativa homogeneidad profesional, pues un 45% de ellos se había dedicado a desarrollar oficios artesanales en sus lugares de origen. A continuación y a una cierta distancia, aparecían agricultores, comerciantes, y quienes habían ocupado cargos de relevancia funcionaria e intelectual.

Especialmente importantes para el futuro desarrollo económico de Valdivia resultaron los artesanos y los comerciantes, que representaban casi el 60% de los oficios registrados, pues ellos introdujeron e impulsaron una variada gama de actividades productivas y comerciales, desconocidas hasta ese entonces en la región. Al contrario de lo que siempre suele asociarse a la mayoría de los grupos inmigrantes, un número importante de los germanos que arribaron a Valdivia no eran personas de escasos recursos, pues muchos de ellos trajeron consigo sumas significativas de capitales, distribuidos en dinero efectivo, herramientas, maquinarias y otros bienes de distinto tipo. La solvencia económica de este grupo quedó en evidencia ya en el momento de su desembarco, cuando comenzaron a adquirir costosas propiedades urbanas y agrícolas en la ciudad y sus alrededores, así como materiales de construcción, ganado y pequeñas embarcaciones.

Por otra parte, los alemanes más acaudalados, como Carlos Anwandter, otorgaron créditos a los connacionales que no disponían del financiamiento necesario para emprender sus actividades en la región16.

Otra característica relevante de este grupo radicaba en que entre ellos casi no se encontraban analfabetos, en circunstancias que el índice de analfabetismo de la zona de Valdivia, a la fecha de su arribo, se situaba por sobre el 70%17.

La sociedad que se estructuró en Valdivia en torno a este pequeño núcleo inicial de inmigrantes y de sus descendientes fue significativamente marcada por la creación y desarrollo de importantes industrias, entre 1850 y 1914. Uno de los aspectos más relevantes de este desarrollo radicó en que los empresarios de origen germano lograron desarrollar un importante conglomerado de modernas fábricas, que se caracterizaba por la utilización del motor a vapor, la división del trabajo, la incorporación permanente de nuevas tecnologías y capitales, el pago de salarios en dinero efectivo, que premiaba la productividad de los trabajadores, y que transformando las materias primas locales en bienes elaborados y semielaborados, los colocaba en el mercado local, nacional e internacional18.

Entre las principales industrias y propietarios industriales que destacaron durante este período se deben mencionar la cervecería Anwandter, fundada por Carlos Anwandter y posteriormente administrada por sus hijos; la fábrica de zapatos Rudloff, de propiedad de Cristiano Rudloff y más tarde gestionada por su hijo Luis; la Compañía Industrial de Valdivia de Eduardo Prochelle y de sus hijos Carlos y Gustavo, que además de elaborar cueros y de exportarlos a Alemania, poseía un local de grandes dimensiones para la venta a público de productos importados en el centro de la ciudad; las respectivas curtiembres de los hermanos Jorge y Santiago Schüler; de Pablo Hoffmann, entre otras, que también exportaban su producción a Alemania; los astilleros de Alberto Behrens y de los hermanos Oettinger; las navieras de los hermanos Haverbeck, entre otras tantas19.

Estos empresarios lograron incursionar exitosamente con sus productos en los mercados locales, nacionales e internacionales, transformando a Valdivia en un importante puerto exportador de productos industriales.

El constante crecimiento exhibido por los establecimientos industriales de los alemanes y la adopción de procesos productivos cada vez más especializados, generó también una importante demanda por mano de obra, que mejoró sustancialmente la calidad de vida de los trabajadores de la ciudad.

Otro desarrollo que caracterizó el accionar de los miembros de la colonia alemana de Valdivia tuvo relación con la fundación de una gran cantidad de asociaciones o Vereine, que les sirvieron para articular y representar sus intereses ante la sociedad. Estos clubes, que en Alemania habían logrado un explosivo desarrollo entre los años 1815 y 184820, se basaban en el principio de la autonomía de los individuos frente al Estado y las iglesias, y de la igualdad de derechos y deberes entre sus miembros. Los socios que las constituían lo hacían libremente y con la finalidad de alcanzar objetivos comunes. En su interior se desarrollaba una estricta convivencia democrática, que iba desde la formulación de los objetivos, la redacción de los estatutos y la elección del directorio, hasta la celebración de asambleas y la aceptación de nuevos miembros.

Entre las más importantes destacaban el Club Alemán, el Club Alemán Unión, el Colegio Alemán, las compañías alemanas de bomberos y una larga lista de clubes de beneficencia, deportivos, artísticos y musicales.

La importancia de algunas de estas asociaciones, como el Club Alemán por ejemplo, que hacia mediados de la década de 1890 contaba con cerca de 200 socios y disponía de una biblioteca con más de 4.000 volúmenes, de salas de reuniones, de juegos, de fiestas, de comedores, etc., radicaba en el hecho de que desde su fundación en 1853, se constituyó en el lugar donde los inmigrantes alemanes se reunían diariamente a discutir sus problemas y proyectos. Incluso, no era raro que a estas reuniones asistiera, en carácter privado y extraoficial, el Intendente de la provincia. Así, estas se fueron transformando en la instancia en la que se adoptaron decisiones de gran importancia tanto para los propios alemanes como para la ciudad misma. Precisamente allí se decidieron la fundación del Colegio Alemán y de la Primera Compañía de Bomberos de Valdivia.

En la mayoría de estas asociaciones predominaban los empresarios más importantes de la colonia, aun cuando con el correr del tiempo los artesanos y los empleados también crearon sus propios clubes21.

Por último, cabe referirse brevemente a las ideas políticas que sostuvieron los alemanes de Valdivia. Liderados desde un comienzo por Carlos Anwandter, que tenía una larga experiencia política y que había abandonado Alemania por estar en desacuerdo con las ideas conservadoras que se habían impuesto en Prusia tras la derrota de la revolución liberal de 1848, los inmigrantes germanos siempre buscaron integrarse como ciudadanos chilenos. Para ellos la integración se basaba en la posibilidad de ejercer sus derechos políticos, de poder practicar la libertad de conciencia y de tener derecho a la propiedad.

De esta manera, sus preferencias políticas se inclinaron mayoritariamente a favor del Partido Liberal, que les daba más garantías de respeto a estos valores.

Aun cuando recién en 1888 eligieron a un diputado proveniente de las filas de la colonia -–que fue el médico y miembro del Partido Liberal Víctor Körner, nieto de Carlos Anwandter-, sus mayores esfuerzos los dedicaron a la participación política a nivel local. Ya en los primeros años de la década de 1870, encontramos alemanes participando en el Concejo Municipal de Valdivia. Pero fue hacia fines de la década siguiente cuando lograron alcanzar el cargo de Alcalde de la ciudad. De especial relevancia fue el período (1901-1903) en el que este puesto fue ocupado por el empresario Luis Rudloff, que se dedicó a mejorar considerablemente la infraestructura caminera y de servicios de la comuna22.

En medio de este complejo contexto social, caracterizado por la presencia de un grupo de poderosos y acaudalados empresarios industriales, agrupados en distintas asociaciones y con un marcado acento liberal en su visión política, se tuvo que desenvolver el periódico que inicialmente se llamó Deutsche Zeitung.

Finalmente, es importante intentar precisar algunos datos relativos a la cantidad de personas que podían ser lectores potenciales de un periódico editado íntegramente en idioma alemán. Ello porque los censos de población realizados durante el período de nuestro estudio registraron, además de la cantidad total de habitantes de Valdivia, el número de extranjeros residentes en esa ciudad, pero sin desagregarlos por nacionalidad específica. Y aun cuando los datos censales nos hubiesen entregado esta última información, es decir, la cantidad de alemanes que vivieron en Valdivia entre 1886 y 1912, ello no nos habría servido de mucho. La razón de esto radica en que esa información no habría podido considerar a quienes eran ciudadanos chilenos, pero que ya fuera porque eran descendientes de alemanes o habían estudiado en el colegio alemán hablaban y leían esa lengua. En definitiva, los únicos datos más o menos confiables con los que se cuenta para poder establecer aproximadamente la cantidad de lectores potenciales con que un diario alemán podía contar en Valdivia, establecen que hacia el año 1890, un tercio de la población de la ciudad, es decir unas 2.500 personas, eran germanoparlantes, y que hacia 1900 eran aproximadamente unas 4.00023.

III. Análisis de la historia de las estrategias periodísticas del
Valdivia’s Deutsche Zeitung
, entre 1886 y 1912.

1. El periódico durante el período fundacional, abril de 1886-diciembre de 1887: la época de Frey y de Springmüller.

El Deutsche Zeitung für Süd-Chile de Valdivia (en adelante DZ), nombre con el que originalmente salió a la luz pública el 10 de abril de 1886 este periódico, fue fundado por el alemán Johannes Frey, que anteriormente había ejercido como profesor en la localidad de La Unión, y por Paul Springmüller, hombre de negocios de la misma nacionalidad, establecido en Valdivia desde 1878. Mientras Frey actuó como jefe de redacción (o director periodístico), Springmüller lo hizo como impresor y encargado de los asuntos comerciales del periódico.

Aunque ambos compartían la propiedad del DZ, Springmüller era el dueño único del establecimiento donde este se imprimía, la Imprenta Central24.

En el ejemplar número 1 de este periódico semanal se presentaron a los lectores los objetivos que se perseguían con su publicación.

Primero intervino Springmüller, que en una breve columna de portada, titulada "Invitación a suscribirse", manifestó que el periódico publicaría contenidos que representarían los intereses de los lectores, informando acerca de los principales acontecimientos de todos los países, de la localidad de Valdivia, y de las ciudades de Chile. A esto le agregó las noticias sobre movimiento de buques; tipo de cambio y comercio; la publicación de una sección con novelas y cuentos; otra con avisos clasificados de todo tipo, y una última para responder consultas de los lectores.

Enseguida planteó que el periódico se preocuparía expresamente de entregar contenidos ricos en información y puntos de vista.

Luego informó que las personas que se encargarían de las suscripciones en las localidades de La Unión y Osorno serían O. Robert y J. Günther, respectivamente.

Finalmente, invitó al público a suscribirse y a apoyar la empresa que se iniciaba25.

Por su parte, el jefe de redacción del periódico, Johannes Frey, en otro artículo más extenso, titulado "La tarea del Deutsche Zeitung", planteó los principios y objetivos del semanario. Comenzó expresando que estaban conscientes de las grandes dificultades que significaba llevar adelante una empresa como la que iniciaban y la comparó con una planta, que sólo puede crecer si se la cuida con cariño e interés. Para comprometer el apoyo del público en la realización de esta empresa, Frey presentó el denominado "programa" del periódico planteando que este se entendía como órgano de los alemanes que vivían en el país y que su tarea era doble. Por una parte, debía representar los intereses de los germano-chilenos y, por la otra, preservar los intereses del Estado chileno, al cual la mayoría de los alemanes ya había adherido adoptando la ciudadanía chilena.

Enseguida manifestó que los alemanes residentes en el país y especialmente en la zona sur, gracias a su tesón en el trabajo y a su actitud de ahorro, habían logrado hacerse de una excelente situación económica. Sin embargo, argumentaba, eso no había bastado para satisfacer las necesidades del espíritu. Ello explicaba la notoria inclinación entre los germano-chilenos hacia la asociación (Vereinigung), hacia el intercambio de opiniones, hacia la creación de numerosas asociaciones o clubes (Vereine). Lo que el periódico entonces perseguía, según Frey, era constituirse en el órgano para todos los alemanes de Chile informando acerca de todo lo que fuera valioso y relevante, y despertando el interés en los asuntos generales más importantes, bajo el lema "la unidad hace la fuerza"26.

A continuación definió explícitamente el rol que el DZ desempeñaría frente a las distintas asociaciones, argumentando que estas tenían prácticamente la misma meta (no dijo cuál) y que lo que el periódico pretendía era contribuir a que esta meta común fuese lograda con la mayor celeridad. Expresó que el periódico aportaría informes acerca de cada una de las asociaciones para así despertar el interés en ellas y el deseo de imitarlas, y que apoyaría toda iniciativa destinada a la creación y preservación de este tipo de instituciones.

Enseguida señaló que pondrían gran atención a la situación y progresos del comercio, la industria y la agricultura, rubros que estaban exhibiendo un fuerte crecimiento en la colonia germano-chilena.

Finalmente declaró que el DZ no sería un órgano partidista, "que ciegamente siga a los dirigentes de un partido", sino que en todo momento conservaría su independencia bajo el lema: "progreso y libertad de espíritu".

Respecto de los valores de las suscripciones informó al público que la anual ascendería a 5 pesos y la de seis meses a 3. Por otra parte, el precio de un aviso de tres líneas en una columna sería de 10 centavos, tres avisos de la misma dimensión 20 centavos y, tras conversación con el impresor, el valor de cada línea en avisos de mayores dimensiones iría disminuyendo según una proporción establecida de común acuerdo27.

El primer número del periódico contó con cuatro páginas. Las tres primeras eran de contenido informativo noticioso, mientras la cuarta estaba dedicada exclusivamente al avisaje. Cada página tenía 3 columnas.

Un elemento característico de este periódico, ya presente en su primer número y que permanecería, con solo algunas excepciones, hasta el último ejemplar publicado a fines de 1912, fue la publicación de un cuento o de una novela por capítulos. Esta era normalmente de origen alemán y ocupaba un tercio o cuarto de la parte baja de la portada, y otro tanto de la segunda página.

La parte superior de la portada contenía la sección denominada "Noticias Políticas", que en su totalidad correspondían a sucesos de la política interior y exterior de Alemania y también de otros países europeos.

Durante los primeros meses de vida del periódico la portada incluyó temas locales y a veces nacionales. También durante esta primera época existió una sección con informaciones de alcance regional provenientes de localidades relativamente cercanas a la ciudad de Valdivia, como Río Bueno. Sin embargo, estas columnas tuvieron una existencia bastante irregular durante el período inicial.

Mientras las noticias internacionales y nacionales eran obtenidas de diarios alemanes y chilenos, como el Berliner Tagesblatt y El Mercurio, respectivamente, las regionales eran enviadas por anónimos colaboradores, denominados "corresponsales", con asiento en las diversas localidades vecinas.

La primera característica de la estrategia periodística que Frey puso en práctica para ir ganando lectores desde los primeros números, consistió en publicar informaciones económicas que pudieran resultar interesantes para el empresariado local. En esa línea publicó, por ejemplo, un análisis de la evolución del tipo de cambio en Chile durante los últimos años28. Pero esta estrategia fue rápidamente abandonada por el redactor, probablemente, porque se dio cuenta de que era muy difícil que los hombres de negocios de Valdivia pudieran obtener algún dato adicional relevante respecto de una información que con seguridad ya manejaban.

La segunda característica de su estrategia consistió en abordar noticias de índole político-administrativa referidas a la esfera local, con un claro énfasis crítico del accionar de algunas autoridades. Así, por ejemplo, se refirió peyorativamente a la calidad de la administración judicial en el sur de Chile y a la ineficacia del servicio policial de Valdivia. Este tipo de artículos y el tono incisivo con que se escribían fueron aumentando con el correr de los meses y dieron pie a nuevas críticas a la policía por los constantes hurtos de que eran objeto las casas de los colonos en las afueras de Valdivia y por no haber encerrado a una manada de caballos que deambulaba libremente por las calles de la ciudad. Pero fue todavía más lejos cuando acusó al secretario de la Intendencia de "déspota" por no haber respetado los plazos legales para citar a una reunión con el Concejo Municipal29.

Esta estrategia periodística de denunciar los problemas locales debió haberle parecido inapropiada a los alemanes de Valdivia porque ellos ya contaban con una larga y bastante exitosa tradición de resolución de conflictos con las autoridades de la ciudad, que se basaba, como se dijo anteriormente, en el contacto privado y directo con ellas. Por lo tanto, los miembros de la colonia alemana no necesitaban de un medio de comunicación para plantear públicamente sus quejas y problemas.

Pero también debió atentar en contra de la aceptación de esta estrategia el hecho de que Frey no fuera un valdiviano, sino un "extraño", un "desconocido" entre los miembros de la comunidad chileno-alemana de Valdivia y, por ende, una persona sin la legitimidad social necesaria como para arrogarse la representación pública de la colonia.

La evolución exhibida por el avisaje mostró algunos éxitos iniciales. De hecho, mientras entre abril y junio los avisos ocuparon solo una página, entre julio y agosto se estabilizaron en dos de las cuatro páginas con que el periódico contaba. Aun cuando entre los avisadores figuraron algunas empresas y asociaciones importantes, como la firma Cristiano Rudloff e Hijos, que publicitaba sus zapatos, y el Colegio Alemán, que daba cuenta de las fechas de inscripción para los alumnos nuevos y del inicio de clases para el siguiente período lectivo30, los próximos acontecimientos indicarían que ello no era suficiente para sostener el semanario.

Un indicio de que los asuntos financieros del periódico estaban marchando negativamente lo encontramos en un breve aviso de tres líneas, publicado el 18 de septiembre. Allí el redactor del DZ ofreció sus servicios como profesor particular de violín, matemáticas y de cualquier otra asignatura escolar31. Pero este aviso era también una manifestación evidente de que su relación comercial con Springmüller se había deteriorado. Tres meses más tarde, el 18 de diciembre, apareció el que sería el último ejemplar que ambos publicarían en calidad de socios. De hecho, el DZ dejó de publicarse entre esa fecha y el 16 de abril 1887, sin mediar ninguna explicación al público.

En el número del aniversario vigésimo quinto del periódico, publicado el 10 de abril de 1911 y ya cuando tanto Springmüller como Frey no tenían ninguna injerencia en este, se explicaron brevemente estos hechos. Ahí se planteó que este último había acumulado enormes pérdidas en su gestión, por lo que Springmüller había decidido unilateralmente interrumpir la impresión del semanario32.

Aun cuando esta versión del quiebre entre el editor y el impresor pueda resultar parcialmente acertada, en cuanto al rol que a Frey le habría correspondido en el fracaso económico de la empresa, ella no nos sirve para entender por qué el periódico no fue apoyado por los lectores durante esta época.

Considerando lo anterior, la explicación que falta para entender cabalmente la crisis del DZ, a solo ocho meses de su primera aparición, probablemente haya tenido también relación con la estrategia periodística desarrollada por Frey que, como ya vimos, se caracterizó por criticar frontalmente a las autoridades. Con este accionar, él habría mostrado un absoluto desconocimiento de la realidad social sobre la que estaba interviniendo. Esta se estructuraba en torno a códigos que no consideraban la discusión pública de los problemas y menos que el ejercicio de un liderazgo, también público, recayera en manos de un "perfecto desconocido", sin mayor legitimidad entre sus connacionales.

Probablemente el espíritu crítico de Frey habría gozado de mayor aceptación en los inicios del siglo XX, cuando, como veremos más adelante, la colonia valdiviano-alemana debió enfrentar problemas muy serios con las autoridades políticas nacionales. Pero hacia fines de la década de 1880, la comunidad alemana de Valdivia no necesitaba un periódico crítico.

Cuando el DZ reapareció el 16 de abril de 1887, lo hizo con solo dos páginas (o una hoja suelta), de cuatro columnas cada una. La primera contenía informaciones y la segunda avisos. Sin embargo, ahora la Imprenta Central de Springmüller había sido reemplazada por la Imprenta La Libertad, cuyo propietario era Carlos Acharán, editor del periódico local del mismo nombre, que se publicaba en español desde 1876.

Este intento de mantener el semanario en circulación duró hasta el 24 de diciembre de 1887, es decir, nueve meses. Al observar los ejemplares de este período queda muy claro que las dificultades que debió afrontar Frey fueron enormes. Esto se reflejó particularmente en los distintos recuadros, que él mismo firmaba, ofreciendo todo tipo de explicaciones por las deficiencias del DZ e insistiendo que todo mejoraría si el apoyo de la comunidad al periódico crecía. Entre otros argumentos, el director del semanario hacía ver a los lectores las dificultades que tenía para que los operarios de la Imprenta La Libertad pudieran escribir correctamente en un idioma que desconocían totalmente, lo que le obligaba a él a revisar línea por línea cada artículo y aviso que salía publicado. Incluso, agregaba, si alguno de estos operarios se enfermaba, como había sucedido en más de una ocasión, todo el trabajo de edición se hacía todavía más lento y complejo. También Frey apeló a la comprensión y apoyo del público insistiéndole que no dejaran de pagar las suscripciones ni de contratar avisos33.

Sin embargo y haciendo caso omiso a la crítica situación que enfrentaba, Frey perseveró en su línea editorial caracterizada por la crítica a las autoridades. En este sentido, en una ocasión reprendió severamente al Intendente de la provincia de Valdivia, Juan del Sol, por haber ordenado a las compañías de bomberos hacer sonar sus campanas, a las ocho de la noche, para avisarle a la ciudadanía que el Presidente de la República había autorizado la construcción de una línea ferroviaria entre Victoria y Osorno, que incluía un ramal hasta Valdivia. Según el periódico, el sonido de las campanas había alarmado a los voluntarios de bomberos, que se habían presentado vistiendo sus uniformes dispuestos a enfrentar un incendio. La columna finalizaba planteando si acaso se debía hacer uso de estas campanas para comunicar noticias y encareciéndole al Intendente no volver a desvalorizar el uso de la señal de alarma de fuego utilizándola de esa manera34.

La indiferencia del público de habla alemana respecto del DZ fue claramente en aumento. Esto queda en evidencia cuando Frey, nuevamente, les hace ver a sus lectores la necesidad de contar con un mayor apoyo entre los miembros de la comunidad y les invita a adquirir acciones para financiar la compra de una nueva imprenta para el semanario, que permitiría ofrecer un producto de mejor calidad35. Este llamado, producto de la desesperación, no fue oído y ya en el último ejemplar que este redactor alcanzó a imprimir, encontramos dos señales inequívocas de que la situación del DZ era insostenible: por una parte, en la portada de ese número Frey le solicita a los suscriptores ponerse al día en sus cuentas, indicio evidente de que el público le había dado vuelta las espaldas definitivamente. Por la otra, entre los escasos avisos de la segunda página, aparece uno, muy pequeño, en que el propio Johannes Frey se ofrece para vender leña a comisión36.

La derrota de la empresa de Frey quedó sellada con el traspaso que debió realizar de todos sus derechos sobre el periódico a su antiguo socio, Paul Sprinmüller.

Mientras Frey y su familia se marchaban de Valdivia para establecerse en la recientemente fundada localidad de Temuco, Springmüller comenzó a rediseñar el semanario y a obtener los apoyos necesarios para ganarse el favor del público.

2. La época de Peters y de Springmüller, abril de 1888-diciembre de 1889.

Bajo la dirección periodística de F. Peters, que hasta ese momento había estado a cargo de la administración de la imprenta de Springmüller, el periódico volvió a ser editado el 3 de marzo de 1888, tras un poco más de dos meses de interrupción. De esta manera, el propietario de la Imprenta Central colocó a un antiguo empleado suyo a cargo de editar y de imprimir el semanario, mientras él se encargaría de la gestión comercial y, en su calidad de dueño, aparecería como responsable cabal de toda la empresa.

En su primer ejemplar de esta segunda época, el periódico fue presentado con una modificación en el nombre: Valdivia’s Deutsche Zeitung (en adelante, VDZ) y planteado explícitamente como una continuación, aunque parcial, del desaparecido Deutsche Zeitung für Süd-Chile, debido a que Springmüller había adquirido todos los derechos a Johannes Frey.

En esta presentación del VDZ no se dio a conocer la existencia de un programa que pudiera entenderse como una estrategia periodística definida. Incluso, ahora el semanario solo se comprometió a agregar un suplemento cada dos semanas, a agrandar el formato apenas se pudiera adquirir una nueva imprenta y a transformarse, con el tiempo, en un periódico que fuera leído y apoyado por el público37.

El precio de la suscripción anual fue fijado en 6 pesos (un peso más que en la época anterior) y el de los avisos, al igual que antes, en 10 centavos por tres líneas de una columna.

Los renovados bríos con que el VDZ apareció a la luz pública se reflejaron en varios aspectos formales y de contenido. El semanario fue publicado con cuatro páginas, de tres columnas, más el prometido suplemento de dos y en algunas ocasiones de tres páginas adicionales. Las tres primeras estaban dedicadas a las noticias, siguiendo un orden claramente establecido: en la portada y, a veces, parte de la segunda se publicaban noticias internacionales, con un claro acento en los asuntos internos y externos del Imperio Alemán y de las principales potencias europeas, como Inglaterra, Rusia, Austria. En la segunda y tercera página los contenidos trataban asuntos locales y, en menor medida, nacionales. La cuarta estaba dedicada íntegramente a la publicidad. El suplemento, por su parte, aun cuando en sus inicios contuvo básicamente artículos de magazine internacional, informaciones de los consulados alemanes en Chile y una novela por capítulos, con el correr de las semanas se fue transformando en un espacio donde predominaron los avisos por sobre los contenidos de lectura. Así, aunque con leves variaciones, el periódico mantuvo una estructura de tres páginas con contenido informativo y tres -y a veces cuatro- con publicidad.

Este creciente éxito en la venta de avisos del VDZ se puede explicar en base a lo que hemos calificado de una "hábil estrategia" periodístico-comercial, que combinaba los contenidos noticiosos locales con informaciones de las empresas y, especialmente, de las instituciones sociales que publicaban avisos. Esta relación, que estuvo siempre presente durante el período de Peters-Springmüller, consistió en que en la sección de "Noticias Locales" se cubrían minuciosamente las actividades de los distintos clubes y asociaciones, como el Deutscher Verein (o Club Alemán), las compañías de bomberos, los numerosos clubes deportivos, la comunidad evangélica, etc. De esta manera, mientras un evento de música clásica y de teatro que se había desarrollado recientemente en el Deutscher Verein era cubierto prolija y extensamente en la página de locales, o bien cuando se daba cuenta de alguna actividad de la Comunidad Evangélico-alemana de Valdivia, en las páginas de avisos, de ese mismo ejemplar o en algún otro próximo, tanto ese mismo club o comunidad religiosa aparecían citando a su próxima asamblea general de socios o publicitando los horarios de los servicios religiosos38.

La promesa programática que originalmente había planteado Johannes Frey en el primer número del DZ, en cuanto a que su periódico pretendía, entre otros objetivos, informar acerca de cada una de las asociaciones para despertar el interés en ellas, para contribuir a su preservación y fomentar el deseo de imitarlas, fue hecha realidad por el redactor Peters. De esta manera, él logró sintonizar con el núcleo común que otorgaba el elemento de participación e identificación más poderoso que existía al interior de la comunidad alemana de Valdivia, constituido por los Vereine o clubes, y de esa manera transformó al VDZ en un medio de comunicación que reflejaba esa realidad. Aun cuando estas asociaciones padecían, como es natural, de conflictos internos y de rivalidades personales y grupales, las diferencias eran discutidas tanto en sus respectivas reuniones de directorio como en las asambleas generales. Los socios de los Vereine no querían ni necesitaban hacer públicas sus diferencias a través de un periódico. De esa forma también podemos intentar entender por qué el VDZ no pretendió incursionar en el terreno de los conflictos internos de las asociaciones, pues ello le habría generado enemigos y evidentemente una caída en el número de lectores y de avisadores.

Así el semanario dirigido por Peters logró vincular eficazmente los intereses informativos de su grupo objetivo de lectores, que en su mayoría participaban en una o varias asociaciones germanas locales, que, a su vez y en parte, eran comerciantes e industriales que ofrecían sus servicios y productos a la comunidad local a través del periódico, y que, por último, eran clientes de las firmas avisadoras.

La exitosa estrategia implementada por Peters se puede describir afirmando que él informó acerca de lo que su público estimaba era pertinente de publicar; Frey, en cambio, había fracasado con su fórmula de publicar lo que él, como redactor jefe, estimaba era necesario publicar.

Quizá si una de las expresiones más claras de que lo que el público de habla alemana de Valdivia buscaba encontrar en las páginas del periódico eran manifestaciones que propendieran a fortalecer la unidad y la identidad de los miembros de la colonia, y de que el VDZ se las entregaba, haya sido la cobertura que se le otorgó a la muerte de Carlos Anwandter, ocurrida el 10 de julio de 1889. Considerado y aceptado unánimemente como el líder de la comunidad germana de esa ciudad y el gestor de las principales instituciones locales, como el Club Alemán (Deustcher Verein), el Cuerpo de Bomberos, el Colegio Alemán (que dirigió personalmente desde su fundación en 1858 hasta 1876); impulsor del desarrollo industrial y agrícola local; férreo defensor de la autonomía social de los miembros de la colonia frente al Estado chileno y las Iglesias Católica y Evangélica, y, al mismo tiempo, un leal y convencido propagador de los deberes cívicos y patrios para con la nación chilena entre los miembros de la colonia39. En la primera edición después de su fallecimiento, correspondiente al sábado 13, el VDZ publicó esta noticia en enormes caracteres en la portada, acompañada de una nota biográfica con los principales aportes que el fallecido había realizado a la ciudad. En las páginas interiores, todas dedicadas a Anwandter, se relató prolijamente el funeral y se reprodujeron partes de los discursos pronunciados, ya fuera en castellano o en alemán, por el Intendente, el Director del Colegio Alemán y el Comandante del Cuerpo de Bomberos, entre otras autoridades.

También el periódico asumió la tarea de publicitar los detalles de un monumento que se erigiría en honor de Anwandter en los jardines del Colegio Alemán40. El éxito de venta de esta edición del semanario fue de tal magnitud, que en la siguiente, del 20 de julio, en un recuadro de la portada se ofrecían algunos números extras a quienes no habían alcanzado a comprarla oportunamente. Claramente el VDZ había logrado interpretar fielmente a su público y este le había respondido adecuadamente.

No obstante el éxito que el VDZ logró exhibir bajo la dirección de F. Peters entre comienzos de marzo de 1888 y fines diciembre de 1889, en una columna a los lectores publicada en esta última fecha, Paul Springmüller informó que había decidido vender el periódico y la imprenta a Julius Lampert, quien continuaría con la publicación del semanario. En su despedida, Springmüller también agradeció a los lectores el apoyo y el interés que le habían entregado a su periódico41.

Aun cuando resulta difícil indagar las razones profundas que llevaron a Springmüller a deshacerse de su empresa periodística, los motivos que se esgrimieron para explicar este hecho mencionaron que él ya no podía dedicarle todo el tiempo necesario al VDZ, pues sus otros y probablemente más rentables negocios, le estaban exigiendo cada vez mayor atención42.

3. La época de Julius Lampert, enero de 1890-diciembre de 1903

a) Lampert a cargo de la dirección periodística: enero de 1890-enero de 1896.

Durante los seis años en que el nuevo propietario de la Imprenta Central desempeñó la función de dirigir también la tarea periodística del VDZ, la estrategia que se siguió fue muy similar a la de la administración anterior, aunque ya desde el primer número, que se editó el sábado 11 de enero, se notaron algunos cambios importantes. El periódico aumentó el tamaño de su formato y pasó de tres a cuatro columnas. También se apreciaron cambios en la presentación del nombre del periódico y en la información relativa a los valores de las suscripciones y de la publicidad (cuyos precios se mantuvieron), que fue ubicada a ambos costados del cabezal de la portada. El número de páginas se mantuvo regularmente en cuatro, hasta noviembre de 1892, cuando, como veremos, creció a cinco y a veces seis páginas.

Aunque no se alteraron radicalmente los contenidos, sí fue posible apreciar algunos énfasis nuevos, que contribuyeron a mejorar la ya exitosa estrategia aplicada por la dupla Peters-Springmüller anteriormente. En la sección de noticias internacionales se mantuvo la preferencia por las noticias provenientes de Alemania, aunque ahora el énfasis fue puesto en los asuntos del Kaiser y de su familia, como cumpleaños y fiestas oficiales, y también en las actividades del ex canciller Bismark. En la cobertura de los distintos países de Europa y de América también se percibe un manejo más prolijo en la entrega de información, en cuanto a que se hacen constantes referencias a la cantidad de habitantes, a la superficie o las instituciones de cada uno de ellos43.

La amplia cobertura de las actividades de los miembros de la colonia y de sus asociaciones se mantuvo, aunque se mejoró notablemente la calidad del reporteo y de la redacción. Así, por ejemplo, en las distintas crónicas se constató una prolija descripción de ambientes, la entrega de datos acerca del número de los asistentes a las diversas reuniones y, en general, el uso de un estilo más directo y preocupado de contextualizar las historias.

Esta nueva manera de entregar los contenidos informativos la intentaremos describir con la cobertura que se realizó de dos hechos de gran relevancia para los lectores, como lo fueron la inauguración oficial del monumento en honor a Carlos Anwandter y la muerte de otro connotado miembro de la comunidad alemana de Valdivia, Eduardo Prochelle.

El tema del monumento ocupó la portada -que incluía además un retrato del homenajeado- y la segunda página casi completas. La noticia comenzó con una especie de titular -lo que en este semanario y en la prensa nacional en general era muy poco frecuente en esta época-, en caracteres un poco mayores a los usados normalmente por el periódico, anunciando la inauguración del monumento en el jardín del Colegio Alemán. En el texto propiamente tal se entregaron datos acerca de las condiciones climáticas en que se desarrolló la ceremonia, los títulos de las canciones que había entonado el coro masculino del Club Alemán Unión, para más adelante relatar que el Intendente de la provincia de Valdivia había abierto oficialmente la ceremonia con un breve discurso, que el cronista tradujo al alemán en sus partes más importantes. Enseguida se dio cuenta resumidamente de los otros discursos que siguieron, ofrecidos por autoridades administrativas y dirigentes de algunas asociaciones relacionadas con Anwandter, como el director del Colegio Alemán y del presidente del Comité Promonumento, los señores Balde y Rudloff, respectivamente. Finalmente, se dio cuenta del cierre del acto, de la intervención del coro de alumnos de la Deutsche Schule, y se entregó, en un recuadro, una breve y completa biografía de Anwandter44.

En el número siguiente del VDZ, toda la portada fue dedicada a una fotografía del monumento, con una breve lectura al pie que explicó a quién estaba dedicado y cuándo había sido descubierto al público45. Aun cuando el uso de imágenes -al igual que los titulares-tampoco fue un recurso frecuentemente usado ni por este semanario ni por la gran mayoría de los periódicos nacionales, su utilización demuestra que sí existía el concepto de la fotografía como elemento de apoyo a la información escrita y que era reservada solo para los grandes acontecimientos.

Esta característica también se reflejó con ocasión de la muerte de Eduardo Prochelle, otro connotado miembro de la colonia germana local, que además de ser cónsul del Imperio Alemán en Valdivia, era presidente de la firma Compañía Industrial, propietaria de la curtiduría más importante de Chile, que exportaba la totalidad de su producción a Alemania, y que además era la representante de renombradas empresas navieras de ese país, como la Kosmos46. Además del apoyo gráfico, esta noticia también incorporó elementos que evidencian una mayor preocupación por el estilo y la entrega de datos de contexto. Se informaba, entre otras cosas, que Prochelle había padecido una larga y penosa enfermedad, que había buscado alivio consultando médicos tanto en el viejo como en el nuevo mundo y que había fallecido el 19 de marzo en su casa, a las cuatro de la mañana. En lo relativo a sus funerales, el VDZ informó que había asistido una gran cantidad de personas, especialmente miembros de la comunidad alemana local, y las principales autoridades, encabezadas por el Intendente de la provincia, e incluyó el día y la hora en que estos se habían desarrollado. Además de reproducir partes de los respectivos discursos del Intendente y del Pastor de la Iglesia Evangélica, el semanario también dio a conocer los principales datos biográficos del fallecido47.

En lo que se refiere a la estrategia de vincular las noticias relativas a los Vereine, o asociaciones, con el contenido de los avisos de estas instituciones que, como vimos, fue parte importante del éxito de la administración anterior, esta se mantuvo sin mayores alteraciones, aunque su utilización se hizo cada vez más frecuente y con un mayor nivel de profundidad informativa. Esto último se reflejó en que ahora, por ejemplo, se entregaban también las listas con los miembros de los directorios recién elegidos en cada una de las asociaciones48.

Sin embargo, lo más relevante y novedoso en este sentido fue que esta estrategia fue extendida tanto a las empresas avisadoras más importantes, entre las que se contaban las de los Rudloff, los Anwandter, la de Prochelle y Cía., las agencias navieras extranjeras, y los principales bancos comerciales de la plaza, como a otras que eran más pequeñas, pero que además de avisar regularmente en el semanario, ofrecían servicios de gran utilidad a los consumidores locales. Como ejemplos para el primer caso se puede mencionar una extensa crónica, en la sección local, que informó acerca de la inauguración de las instalaciones eléctricas en el establecimiento industrial de los hermanos Anwandter, la que fue descrita con lujo de detalles y como una expresión de adelanto para toda la ciudad49. Otro caso lo encontramos cuando, también en la sección local, se publicó un breve texto, de nueve líneas, donde el periódico le hacía ver directamente a sus lectores la relevancia de un aviso en la última página de la firma Prochelle, que anunciaba que a mediados del mes de diciembre sería inaugurada una exposición de navidad en una de sus tiendas, que además incluiría la iluminación, utilizando energía eléctrica por primera vez, de todo el local50.

Usual fue también que el periódico informara sobre cambios en la agencia de algunos bancos locales, como el Banco Nacional de Chile, lo que esta entidad daba a conocer a la comunidad en un aviso publicado en esa misma edición51. En el caso de los establecimientos más pequeños encontramos, entre otras, la información relativa al cambio de dirección de la sastrería para varones de J. H. Rothgaenger, que era uno de sus más fieles avisadores, y el aviso pagado por este mismo establecimiento donde también se entregaba el mismo contenido52.

Solo el estallido de la Revolución de 1891 provocó alteraciones en la estructura de contenidos del semanario, en cuanto a que Lampert tuvo que abandonar casi del todo la publicación de las noticias internacionales y disminuir las del ámbito local, para comenzar a entregarle un espacio creciente a las informaciones provenientes de las zonas norte y central del país. Aun cuando desde un inicio, pero con algunas excepciones, tanto las noticias de carácter político como militares fueron publicadas en la portada, estas no fueron nunca anunciadas con grandes caracteres, sino como una noticia más, siempre después de una cada vez más reducida sección internacional. La primera información relativa al conflicto apareció el día sábado 31 de enero, anunciando que algunos buques de la Escuadra habían bloquedo el puerto de Iquique y que en Valparaíso habían surgido rumores de una acción similar. En la página dos, en tanto, el VDZ reprodujo el contenido de una serie de telegramas emitidos desde el Palacio de La Moneda, con informaciones acerca de las acciones de guerra que habían permitido a las tropas del gobierno tomar la localidad de Pisagua53. Desde esta fecha hasta cuando las tropas de Balmaceda fueron derrotadas en las batallas de Con-Cón y Placilla (21 y 28 de agosto, respectivamente) y asumió el poder la Junta de Gobierno encabezada por Jorge Montt (31 de agosto), el VDZ publicó las noticias siempre con una redacción muy cuidadosa, nunca entregando una opinión que reflejara su preferencia por uno u otro bando, utilizando reiteradamente la fórmula de que la información no estaba confirmada, y que sus principales fuentes eran viajeros que recientemente habían llegado a Valdivia provenientes "del norte" o noticias publicadas en diarios de Valparaíso, Santiago o Iquique.

Este cuidado en la entrega de las informaciones evidentemente reflejaba el estado de aislamiento informativo que la zona sur del país vivió durante el conflicto. Pero también representaba la opción por una calculada neutralidad política del VDZ, que prefirió esperar el desenlace de los hechos para recién atreverse a entregar alguna opinión.

Esta postura no comprometida del semanario debe entenderse desde dos perspectivas. Por una parte, era la manifestación palpable de los sentimientos políticos que tenían la mayoría de los miembros de la comunidad alemana local respecto del conflicto, en cuanto a que su postura se caracterizó por un profundo escepticismo respecto del futuro del país. Según se relata en el diario de vida de Ernst Frick54, los chileno-alemanes de Valdivia habían apoyado inicialmente a Balmaceda por considerar que garantizaba el orden y el progreso para el país, pero con el correr de los meses habían ido perdiendo el entusiasmo en su gestión. Sin embargo, tras el estallido de la Revolución, ellos tampoco habían abrigado mayores esperanzas en que el triunfo del bando revolucionario significaría una mejor suerte para Chile55. Contrastando con la postura del VDZ, los otros periódicos de Valdivia, al igual que la gran mayoría del resto de la prensa nacional, adoptaron posiciones de un mayor compromiso político con uno de los dos bandos en conflicto. Así, mientras el periódico La Verdad representó una posición decididamente balmacedista planteando que la Revolución era el trágico resultado del accionar político de la oligarquía y que su eventual triunfo significaría la ruina del país56, el semanario La Libertad atacó la gestión del Presidente Balmaceda, calificándola de anticonstitucional y de dictadura57.

Por otro lado, la postura del VDZ debe también entenderse como parte de la estrategia que el periódico había adoptado desde la salida de Frey, en el sentido de no sostener posiciones que pudieran alimentar divisiones al interior de la colonia germana local. Fiel a esta política, Lampert mantuvo un tono neutral y de equilibrio en la entrega de informaciones, incluso a partir del momento cuando la derrota del bando balmacedista era ya una realidad. En el número publicado el 5 de septiembre, el VDZ informó en la página dos que Balmaceda había renunciado y que su paradero era en ese momento desconocido58. En medio de este escenario de triunfo de los anti-balmacedistas, este semanario celebró que la guerra civil llegara a su fin para que se terminara el odio entre hermanos que tantas desgracias y divisiones había traído al país. Enseguida expresó sus deseos de que el nuevo gobierno fuera capaz de manejarse con sabiduría, para proteger a los derrotados, y fortaleza, para manejar las riendas del poder59. Pero también se le dedicaron líneas a los derrotados, como fue el caso del hasta ese momento Intendente de la Provincia de Valdivia, Juan Soto Aguilar, nombrado por el Presidente derrocado, cuando debió alejarse de su cargo. Este, en un escueto comunicado a la comunidad local, aduciendo a su mal estado de salud, "provocado también por los acontecimientos políticos recientes", anunció su partida de Valdivia. El texto de esta renuncia fue publicado por el VDZ, en la página dos, y fue acompañado por un comentario del periódico en donde se le agradeció al Intendente saliente su proceder durante la época de la Revolución. Allí se le reconoció especialmente su proceder mesurado, el haber velado siempre por la mantención del orden y la seguridad en la provincia, y por haber conservado un ambiente de libertad que, según el periódico, le era reconocido tanto por sus amigos como opositores políticos60.

Con el término de la Guerra Civil, el VDZ retomó su estructura informativa caracterizada por otorgar gran parte de la portada y de la segunda página a la información internacional y local, mientras la tercera y la cuarta eran dedicadas exclusivamente a los avisos. Pero tras esta vuelta a la normalidad se comenzaron a desarrollar también algunas novedades. En el plano de la información se fortaleció la cobertura noticiosa de las colonias alemanas ubicadas en los entornos del lago Llanquihue, como Puerto Varas, Frutillar y Puerto Montt. El acento de los contenidos fue puesto en las defunciones, los incendios, hechos delictivos y también en la actividad asociativa desarrollada por las familias de origen germano en esas localidades61.

En las columnas destinadas a la información local también se comenzó a cubrir con más detalle la actividad política de Valdivia, especialmente la relacionada con la Municipalidad, en donde los miembros de la colonia alemana comenzaron a mostrar una actividad creciente. De hecho, personalidades como Luis Rudloff, Alberto Haverbeck, Gustavo Prochelle y Ricardo Körner fueron elegidos regidores a fines de 189162.

En el plano de la política nacional destacaron, en ese momento, dos chilenos de ascendencia alemana y que eran miembros del Partido Liberal: Arnulfo Anwandter, que obtuvo la primera mayoría como candidato a elector para la próxima elección presidencial -recordemos que en esa época la elección era indirecta-, y Víctor Körner, como Diputado. Aun cuando la mayoría de los miembros de la colonia alemana de Valdivia simpatizaba con las ideas liberales, sin embargo había algunos que participaban en las filas del Partido Conservador. Entre estos se encontraban también algunos empresarios industriales importantes de la ciudad, como Santiago Schüler63.

En este escenario de abierta y entusiasta participación política de una parte del público del VDZ, Lampert continuó con su estrategia de neutralidad informativa, evitando entregar cualquier señal de apoyo a uno u otro partido. Pero lo que sí fue abiertamente apoyado por el periódico fue la participación política, en cuanto a que en sus columnas se le hizo ver a los lectores la importancia de inscribirse como ciudadanos con derechos a sufragio y de hacer valer su voto sobre todo en lo que a la administración municipal concernía. En esta misma línea se publicaron los principales aspectos de la Ley Electoral, enfatizando nuevamente los derechos de la ciudadanía en el ámbito de los asuntos locales64.

En lo referente a los avisos -que durante el período de la Revolución no evidenciaron ninguna alteración en su cantidad-, ya desde fines de 1891 en adelante se comenzaron a observar incrementos, que llevaron a Lampert o bien a incluir algunos de ellos en la página dos, o lisa y llanamente a publicar dos páginas adicionales solamente con información publicitaria. Este último recurso fue especialmente utilizado durante las semanas previas a las Navidades de 1891 y 1892, donde algunas páginas eran contratadas exclusivamente por grandes empresas, como Prochelle y Cía., que anunciaba sus ventas especiales para esa ocasión65.

Un claro signo de que la marcha del VDZ era positiva, que Lampert quería hacerlo crecer más y que estaba dispuesto a invertir en ello, fue la decisión de trasladar la Imprenta Central y el periódico a un nuevo local, en la calle Yungay. Este cambio, realizado a fines de marzo de 1893, obedeció a la necesidad de contar con mayores espacios físicos para instalar nuevas y más modernas máquinas de impresión, para atender con mayor comodidad al público y sobre todo para poder aumentar la planta de empleados66.

En este punto es necesario aclarar que el negocio de Lampert no se limitaba solo a la edición de su semanario, sino también a la manufactura de distintos productos relacionados con la impresión, como etiquetas, formularios y talonarios comerciales y libros de cuentas, entre otros productos. Con toda probabilidad el grueso de las entradas de esta firma provenía de esta última actividad, pues el desarrollo empresarial de Valdivia, que se encontraba por esos años en su cúspide67, generaba una importante demanda por los productos de la imprenta. Esto también nos permite afirmar que parte de la viabilidad económica del VDZ dependía fundamentalmente del hecho de estar integrado a una estructura mayor -la Imprenta Central-, que le otorgaba la posibilidad de aprovechar una suerte de economía de escala, en lo que a su producción física concernía. Pero esta viabilidad dependía también del número de suscriptores y, especialmente, del interés de los empresarios locales, sobre todo de los más importantes, por avisar en sus páginas.

Sin embargo, para completar el círculo de la viabilidad, también debemos considerar el tema de la evolución de los contenidos que, a fin de cuentas y además de los avisos, representaban una parte medular del producto que vendía el VDZ.

La nueva etapa que se originó a partir del traslado de local se caracterizó por la introducción paulatina de distintos cambios. Especialmente notorio fue el hecho de que el periódico aumentó sus páginas y comenzó a aparecer desde abril de 1893, regularmente, con cinco, dos de contenido noticioso y tres de avisos. En el primer ámbito se introdujo una modificación en el nombre de la sección internacional, que se pasó a llamar "Ultimas Noticias", aun cuando su contenido no sufrió ninguna alteración ni tampoco el espacio dedicado a estos temas, que se mantuvo entre dos y tres columnas de la portada. La sección de locales mantuvo su denominación y también su posición que se iniciaba normalmente en la cuarta columna de la portada y abarcaba prácticamente hasta la mitad de la segunda página. También se mantuvo la sección denominada ahora "Llanquihue", que sin ocupar nunca más de una columna, informaba acerca de los acontecimientos en ese lugar del sur del país.

Pronto los temas tratados en la sección de noticias locales comenzaron a exhibir cambios, inicialmente sutiles, pero que al final terminaron transformándose en una característica. Especialmente notorio se hizo el interés del periódico por publicar noticias que revelaran los avances de la ciudad, normalmente relacionados con adelantos de infraestructura, como caminos, instalaciones portuarias, ferrocarriles, desarrollo de la telefonía local, entre otros68. Con esta nueva temática Lampert apuntó nuevamente a un elemento que fortalecía la identidad local, en general, y la de los valdiviano-alemanes, en particular, que eran por lo demás los grandes gestores de una parte de estas iniciativas, como las relacionadas con telefonía e instalaciones portuarias69.

Pero en la misma medida en que fueron aumentando este tipo de noticias, Lampert también criticó situaciones que atentaban precisamente en contra de esa idea que asociaba el progreso valdiviano con el esfuerzo y el trabajo de la comunidad germana. El caso más evidente en este sentido fue publicado en una extensa columna, donde se hicieron ver los serios problemas que estaban afectando a las compañías de bomberos de la ciudad, cuya eficacia para apagar los incendios había disminuido notablemente en el último tiempo por falta de voluntarios. Según el anónimo columnista, la razón principal de este fenómeno radicaba en que la juventud de origen alemán había ido perdiendo el espíritu de sacrificio que había caracterizado a sus padres. Por ello, se argumentó, los jóvenes preferían participar en asociaciones relacionadas con el deporte y la entretención, como los clubes de boga o de música, antes que en las de bomberos, que implicaban disciplina y una actitud de preocupación por el bienestar de la comunidad. El artículo finalizó con un firme llamado a los jóvenes a deponer su desidia y a incorporarse activamente a las actividades de los bomberos70. Esta temática fue retomada con argumentos muy similares, pero ahora en portada, cuando nuevamente en un incendio aparecieron agudos problemas de disciplina y eficacia71. En todo caso, el espíritu crítico que Lampert exhibió en esta situación no se extendió hacia las otras asociaciones alemanas; por el contrario, su cobertura fue siempre aumentando y el tratamiento informativo mejorando en profundidad, como fue el caso de un completo informe publicado en portada acerca de las actividades del Colegio Alemán durante el período 1892-189372.

En tanto, en las páginas dedicadas a la publicidad que, como ya se dijo anteriormente, pasaron de dos a tres a partir de abril de 1893, la presencia de los avisadores más importantes se mantuvo. Pero aquí, junto a los avisos de las firmas Rudloff, Prochelle y de los bancos comerciales de la plaza, y de los distintos clubes, comenzaron a aparecer los de una serie de nuevas empresas, aunque probablemente más pequeñas que las anteriores. Este incremento del avisaje de nuevas firmas obedeció al período de prosperidad que vivió la economía de Valdivia en la última década del siglo XIX y que implicó la creación de un número importante de nuevas casas comerciales y de empresas industriales. Entre las primeras encontramos, por ejemplo, la firma de Jorge Fehrenberg, que junto a una variada gama de establecimientos ofrecía, entre otros productos, vestuario, vinos y licores, tabacos, pinturas, artículos de construcción y seguros generales. Entre las segundas destacó, especialmente, el área de los astilleros marítimos y fluviales, representadas por las firmas de los Hermanos Oettinger y de Alberto Behrens, respectivamente73.

El impulso publicitario que generó la creación de estas nuevas empresas en el VDZ le permitió a Lampert, en mayo de 1894, aumentar el precio de sus avisos de 15 centavos por tres líneas en una columna, a 20 centavos (es decir, en un 33%)74. Esta decisión fue tomada por el propietario del periódico algunos meses después de que él mismo, en una columna dirigida a los lectores con ocasión del fin del año 1893, planteara el difícil escenario de mercado en el que debía desenvolverse su periódico. Según expresó, para la redacción del semanario era muy difícil mantener un "diario alemán", debido a que el tamaño de la sociedad en Valdivia era demasiado pequeño y a que allí, por ende, no se producían muchas novedades; pero también porque el público contaba con un número importante de otras publicaciones a su disposición en la ciudad75. Después de describir esta situación, Lampert estimó pertinente solicitar a los miembros de la colonia que continuaran apoyando al periódico y para ello les explicitó los objetivos del VDZ, afirmando que este quería ser el representante de los intereses la comunidad alemana y un instrumento que permitiera conservar el uso de la lengua alemana en el país76.

A pesar de que Lampert no explicó cuáles eran los intereses de los alemanes que pretendía representar, si consideramos lo expresado en las páginas anteriores acerca de su estrategia periodística, se puede plantear que él buscó servir de punto de encuentro para los miembros de la colonia local, enfatizando los elementos que los unían, que les generaban un sentimiento de identidad y, al mismo tiempo, excluyendo toda información que atentara a la prosecución de ese objetivo. De esta manera, el VDZ de Lampert, al igual que el de la anterior administración de Peters y Springmüller, logró desarrollar un fuerte vínculo informativo y comercial con las asociaciones, las empresas y los lectores del pequeño universo germanoparlante de Valdivia.

Desde esta perspectiva, si tomamos en cuenta el incremento del avisaje descrito anteriormente, se puede afirmar que la estrategia de Lampert fue exitosa y que los valdiviano-alemanes continuaron apoyando este periódico.

Sin embargo, al cabo de un tiempo apareció una señal que puso en evidencia algunos problemas en el área de los contenidos del VDZ y que obligó a Lampert a ensayar nuevamente algunos cambios en su estrategia.

La emergencia de esta señal tuvo relación con un elemento central en la vida del periódico: su público, o al menos una parte de este. Como ya se ha dicho anteriormente, el VDZ había siempre evitado adquirir compromisos políticos, no obstante que connotados miembros de la comunidad alemana local participaban directamente en actividades de esa índole. Pero esto último también nos permite suponer que al menos una parte de sus lectores tenía un claro interés en informarse acerca de ese tema, o bien en influir con informaciones que les beneficiaran, especialmente en el contexto de los preparativos que se comenzaron a efectuar para las elecciones presidenciales de junio de 1896.

Este deseo de contar con un órgano de prensa que diera cabida, al menos parcialmente, a las inquietudes políticas de parte del público de habla alemana en Valdivia, llevó a la fundación de un nuevo periódico en la ciudad, llamado El Correo, que se publicó tanto en alemán como en castellano, y que apareció por primera vez el 15 de febrero de 1895. Aun cuando no fue posible determinar quiénes eran los propietarios del nuevo periódico, lo importante para los efectos de este trabajo es que se pudo constatar que entre ellos había miembros de la colonia alemana local77.

A pesar de que en un principio el VDZ no hizo mención alguna de la existencia de El Correo, en agosto, es decir, siete meses después de su aparición, publicó una carta a sus lectores, donde en duros términos fijó su parecer al respecto. Lampert aclaró que para ellos solo existían dos publicaciones que consideraban como "colegas", La Verdad y La Libertad, con las que tenían excelentes relaciones de "respeto y camaradería". No mencionando nunca a El Correo por su nombre, sino haciendo referencia despectiva a "un periódico que se publica en esta localidad", afirmó que el VDZ no daría nunca cabida a informaciones que tenían relación con la vida privada de las personas y que los lectores que buscaran satisfacer su curiosidad y sus ansias de generar conflictos inútiles a través de la prensa, deberían hacerlo en otro periódico78.

Aun cuando El Correo debió cerrar muy pronto, el 27 de septiembre de ese mismo año, por problemas de insolvencia originados por los elevados costos de funcionamiento79, el solo hecho de que apareciera este nuevo periódico debió haber sido una señal de alerta para Lampert. Ello, porque El Correo había sido sostenido en parte por miembros de la colonia germana, publicado parcialmente en alemán y con un contenido que otorgaba espacios de expresión a la actividad político partidista. En otros términos, allí se había expresado una necesidad de algunos lectores, la de dar cabida a la información política80.

Otro claro indicio de la existencia de esta necesidad lo dio el hecho de que el editor de La Verdad, David Osorio Cuéllar, tras comprar las instalaciones de El Correo y cerrar La Verdad, fundara El Correo de Valdivia, donde la política ocupó una parte central de sus páginas. La rápida consolidación de este periódico nos revela también que la desaparición del primer Correo no obedeció tanto a una eventual falta de interés del público por este tipo de información, sino más bien a problemas de estilo y especialmente de administración.

Todo indica que la aparición de El Correo de Valdivia no afectó mayormente al VDZ en el plano del avisaje, pues aunque algunos de sus más tradicionales avisadores, como la firma Prochelle y Cía. así como uno de los que se habían establecido hacía poco tiempo, la de Jorge Fehrenberg, también comenzaron a aparecer habitualmente en los avisos del nuevo periódico81, el de Lampert no exhibió ninguna disminución en su avisaje durante los meses siguientes82. Este hecho fue además destacado por el propietario del periódico alemán, cuando en el ejemplar de fines de diciembre de 1895 realizó una suerte de balance del año que terminaba y afirmó que el número de suscriptores y de avisadores había crecido sostenidamente durante ese período83.

Aunque el balance general de la marcha del VDZ era bueno, la señal que parte de su público lector en particular y el mercado de los periódicos locales en general, le había lanzado a Lampert respecto del interés que existía por la información política, no fue pasada por alto.

El año 1896 se inició con un breve recuento de los diez años de existencia del periódico, firmado por su propietario. Allí planteó que este semanario había dejado de ser pequeño y modesto, y que ahora, ya más consolidado, se había ganado un lugar y un prestigio entre sus lectores. Tras afirmar que el futuro se veía ahora mucho más claro y auspicioso, Lampert anunció que había decidido entregar la redacción y la responsabilidad de la marcha del periódico, a partir de ese momento, a uno de sus más antiguos colaboradores y ex profesor del Colegio Alemán de Valdivia, Eberhard Balke84.

A pesar de que Lampert no hizo mayores referencias a las razones que le llevaron a adoptar la decisión de delegar la dirección del periódico, todo indica que él tenía la idea de que ahora comenzaba una nueva etapa en la vida del VDZ y de que el encargado de introducir los cambios necesarios en la estrategia periodística sería Balke.

b) Balke a cargo de la dirección periodística: enero de 1896-abril de 1899

Ya en el primer número editado por este nuevo director se comenzaron a perfilar las nuevas tendencias que caracterizarían al semanario durante el próximo tiempo. En una columna de portada planteó que su meta no era solo hacer del VDZ un órgano indispensable e integrador de los intereses de la colonia alemana de Valdivia, sino también transformarlo en un periódico leído por los alemanes de todo Chile85. Aun cuando esta última idea ya había sido expresada por Lampert en los comienzos del año 189586, Balke logró hacerla realidad, al menos parcialmente. Ello porque la cobertura noticiosa no incorporó informaciones de otras localidades, que no fuesen de las ubicadas en la zona al sur de Valdivia, aunque sí comenzaron a aparecer algunos avisos de ciudades más alejadas, como Concepción y Lota87.

Sin embargo, el cambio más profundo introducido por Balke se produjo después de que ofreciera al público enviar colaboraciones al VDZ. Esta medida la justificó argumentando que el interés en un periódico aumentaba cuando los lectores participaban en la elaboración de parte de sus contenidos88. Y parte del público le tomó la palabra cuando el clima político local comenzó a agitarse con los preparativos de la próxima elección presidencial, fijada para el 25 de junio de 1896. A comienzos de mayo, una nota a los lectores, publicada en la portada, dio cuenta que la redacción del periódico había decidido dar cabida a las opiniones políticas de sus lectores. Aunque se insistió en el credo de que el VDZ había sostenido desde siempre la posición de no inmiscuirse en este tipo de asuntos, pues ello podía poner en peligro su existencia y alimentar divisiones entre los miembros de la colonia, también se hizo ver las razones que justificaban este cambio de línea. Se subrayó especialmente que el periódico consideraba que ahora, en el contexto de la próxima elección, no era posible dejar de contribuir al conocimiento y a la formación política de su público -que en su mayoría estaba compuesto por ciudadanos chilenos de habla alemana-, informándole acerca de la realidad política nacional. Enseguida se planteó que la opinión de todos los partidos tendría cabida en las páginas del periódico89.

La apertura hacia los contenidos políticos se estructuró sobre la base de las cartas dirigidas al periódico por sus propios lectores, que comenzaron a publicarse el día 9 de mayo. Estas se caracterizaron por expresar las razones que debían tomar en cuenta los votantes para apoyar ya fuera al candidato Federico Errázuriz Echaurren o a su contrincante Vicente Reyes. Aunque ambos provenían de las filas del Partido Liberal, el primero era apoyado por la Coalición Liberal-Conservadora y el segundo por la Alianza Liberal. De esta manera, los liberales de uno y otro bando se lanzaron a conquistar el voto de los ciudadanos chileno-alemanes de Valdivia que, como ya se dijo anteriormente, eran en su mayoría liberales.

Así, en las páginas del VDZ se comenzó a dar una suerte de diálogo escrito, a veces muy áspero y en tono descalificador, entre los partidarios de cada candidatura, que solo firmaban con una inicial. En estas cartas se apeló especialmente a las ideas políticas que los alemanes de Valdivia habían defendido siempre con mucho ahínco, como por ejemplo el respeto por las libertades en general y sobre todo por la religiosa; la estabilidad política; el orden institucional y el fortalecimiento del progreso económico e industrial. Especial énfasis se dio al argumento de que Errázuriz, al ser apoyado por el Partido Conservador, desarrollaría una política que favorecería los intereses de la Iglesia Católica y que, por ende, afectaría negativamente el clima de tolerancia religiosa que tanto valoraban los alemanes de Valdivia. Al respecto, los defensores de Errázuriz sostuvieron que la libertad religiosa ya estaba lo suficientemente asegurada en Chile, como para creer que se pudiese volver a los tiempos de la intolerancia90.

Entre el 9 de mayo y el 20 de junio de 1896, el VDZ se vio inundado con este tipo de cartas, que llegaron a ocupar a veces parte de la portada, siempre la página dos íntegramente y en reiteradas ocasiones algunas columnas de la página tres, que originalmente se destinaba a avisos. Las consecuencias de este cambio de estrategia desarrollado por Balke fueron básicamente dos. Por una parte, quedó claro que un sector del público demandaba la incorporación del tema político y que había sido un acierto informativo introducirlo en el periódico. Por la otra, sin embargo, se hizo manifiesto que el interés despertado por esta apertura había generado problemas de magnitud en el normal funcionamiento del semanario. Ello porque la cantidad de cartas y sus grandes extensiones comenzaron a quitarle espacio a la publicación de otras informaciones y también a alterar las páginas de avisos. Ya en el número del 3 de junio, Balke dio a conocer que esa sería la última ocasión en que se publicarían cartas con contenidos político-electorales. Entre las razones que lo habían llevado a adoptar esa decisión adujo que una gran mayoría de los lectores se había mostrado poco entusiasmado con la publicación de las cartas políticas. En este sentido, se puede afirmar que el público del VDZ se había dividido entre los que rechazaban la publicación de contenidos políticos y los que la favorecían, siendo estos últimos una minoría, según Balke. Más adelante y después de dar a conocer los problemas de reducción de espacio que generaban las cartas, insinuó que se habían generado muchas presiones para con el VDZ, pero sin entregar detalles al respecto. A continuación expresó que cuando se había decidido incorporar la temática política, la candidatura de Reyes era abiertamente apoyada por los periódicos locales La Libertad y El Correo de Valdivia. Sin embargo -agregaba Balke-, en el intertanto se había comenzado a publicar un nuevo periódico, llamado La Alianza Liberal, cuyo fin explícito era apoyar a Errázuriz91. Por lo tanto, ahora que ambas candidaturas disponían de órganos de prensa a través de los cuales dar a conocer sus opiniones a la ciudadanía, el VDZ volvía a su línea de "neutralidad" política92.

De esta manera, el ensayo de cambio de estrategia dejó en evidencia que Balke había quedado incómodamente atrapado en su propia decisión de apertura política, que la mayoría del público no había apoyado esta iniciativa y que este periódico no estaba en condiciones de enfrentar los costos que ello implicaba. Pero también quedó claro que había otro sector del público que demandaba la publicación de informaciones políticas y que el VDZ no estaba dando cuenta de ello.

Tras estos agitados meses, el VDZ retomó su marcha normal y la estrategia periodística original fue reafirmada en una carta a los lectores publicada a comienzos del 1897. Allí se insistió en que el objetivo del periódico era la representación de los intereses unitarios de los alemanes de Valdivia, dejando de lado los "pequeños partidismos"93.

Hasta comienzos de 1899 el periódico vivió un período sin mayores sobresaltos, manteniendo en sus dos primeras páginas las secciones informativas habituales y en las otras tres el avisaje, que se caracterizó por la sostenida presencia del mundo de las empresas y de las asociaciones alemanas.

Pero ya en febrero de ese año se anunció que Balke dejaría la dirección del periódico a partir de abril, para retomar su puesto de profesor en el Colegio Alemán de la ciudad. También se informó que su salida se debía a "razones estrictamente personales" y que el propietario del periódico y de la Imprenta Central, Julius Lampert, asumiría nuevamente la dirección del semanario94.

c) Lampert retoma el cargo de la dirección periodística: abril de 1899-diciembre de 1903

Inicialmente, el reestreno de Lampert en la dirección de su periódico no generó cambios significativos de ninguna índole en la marcha del VDZ. Sin embargo, cuando ya estaba por cumplir un año en este cargo, estalló un complicado conflicto que lo enfrentó a un grupo integrado por influyentes miembros de la colonia germana local y que además se contaban entre sus principales avisadores y suscriptores.

El primer indicio de este hecho apareció el día 7 de abril de 1900, cuando en una nota de la Redacción se informó de una protesta en contra del periódico, que había sido enviada con las firmas de diversas personas. Se explicó que esta se había originado en la negativa de publicar un artículo de propaganda sobre la reciente edición de un libro del autor Johannes Unold95, cuyo título era el Deutschtum96 in Chile. Lampert defendió su decisión diciendo que ese artículo sólo provocaría divisiones y problemas entre los alemanes de Valdivia. A continuación agregó que no obstante lo anterior, la Redacción había decidido publicar, próximamente, tanto el contenido de la carta de protesta, con los nombres de los firmantes incluidos, como el artículo de marras. Finalmente, planteó que el periódico comentaría el contenido de ambos escritos97.

Dos semanas más tarde se publicó in extenso todo lo prometido. Se comenzó con la carta de protesta, en la que se le exigía a Lampert publicar el artículo acerca de la obra de Unold y se le advertía que de no hacerlo, los patrocinantes de la carta se verían obligados a abandonar tanto sus suscripciones como el avisaje en el periódico. Entre los 34 firmantes de la misiva se encontraban algunos de sus más fieles avisadores, como los hermanos Carlos y Gustavo Prochelle, y Jorge y Gustavo Fehrenberg, además de una serie de personajes relacionados con la política, las asociaciones y la industria locales, donde sobresalían apellidos vinculados a las familias Anwandter y Haverbeck. A continuación, se publicó íntegramente el artículo relativo al libro de Unold y en el que, entre otros conceptos, había una cita textual que planteaba que en Valdivia había reinado la unidad y la armonía entre los alemanes hasta que se fundó la Comunidad Evangélica local98. Este párrafo que contenía el artículo, más allá de su validez histórica, fue probablemente el que llevó a Lampert a sostener su postura inicial de no publicarlo, pues era evidente que generaría resquemores entre los directamente aludidos. Además, esta acusación iba precisamente en contra de la estrategia periodística que el VDZ había sostenido con tanto ahínco: servir de elemento de encuentro entre los chileno-alemanes de la ciudad.

La posición oficial de la Redacción respecto de todo el conflicto quedó plasmada en una columna con la que se cerró el tema. Allí se manifestó que las amenazas vertidas por los firmantes de la carta "caían en el terreno de lo risible" y que se había accedido a publicar el artículo y la protesta, solo porque se había considerado pertinente que los "lectores conocieran estos materiales"99.

Al intentar dimensionar este conflicto podemos afirmar, por una parte, que la explícita amenaza vertida por ese poderoso e influyente grupo de firmantes logró su objetivo: someter a Lampert a sus dictados y obligarle a publicar un artículo. Esto dejó también claramente establecido que ante este tipo de presiones, la independencia editorial y empresarial del VDZ quedaba en la más absoluta debilidad. Por la otra, este episodio dejó en evidencia que los conflictos internos entre los miembros de la colonia alemana de Valdivia no eran solo políticos, sino que tenían también un carácter religioso. Aun cuando las pugnas internas no eran nada nuevo, aquí se notó que su virulencia se había exacerbado en el último tiempo.

A grandes rasgos, el clima de abiertas disputas entre los dos principales grupos de poder en que el VDZ debió continuar desenvolviéndose se puede caracterizar de la siguiente manera. Aunque ambos bandos eran de filiación liberal, uno sostenía posiciones más cercanas al radicalismo, en cuanto rechazaba toda injerencia de las iglesias -ya fuera la Evangélica o la Católica- en la vida pública y privada. El otro grupo, en cambio, sostenía una posición más moderada en este último ámbito y toleraba, y también auspiciaba, influencias de instituciones vinculadas a la religión, en este caso la Comunidad Evangélica100. Estas posiciones se enfrentaron no solo en la recién mencionada pugna por la obligatoriedad de la enseñanza religiosa en el Colegio Alemán, sino también durante el período de la campaña presidencial de 1896, tratado más arriba, cuando el primer grupo brindó su apoyo a Vicente Reyes, candidato de la Alianza Liberal; y el segundo se comprometió con Federico Errázuriz, de la Coalición Liberal-Conservadora. También en esa ocasión los argumentos vinculados a la tolerancia religiosa salieron a la luz.

Aun cuando más tarde las disputas internas volverían a generar alteraciones en la marcha del periódico, Lampert continuó su trabajo. Las ediciones semanales de cada sábado siguieron con el mismo volumen de avisos, ocupando 3 de las 5 páginas, y, lo más importante, tanto con avisadores nuevos como con los tradicionales, incluyendo a los que habían firmado la carta de amenaza anteriormente. Lo que resultó novedoso, si recordamos que uno de los objetivos del periódico era ser un instrumento de conservación del idioma alemán, fue que cada vez con mayor frecuencia los textos de algunos de los avisadores nuevos comenzaron a ser publicados en español. Normalmente este tipo de avisos correspondía a firmas que ofrecían sus productos en distintos lugares del país y que, por ende, con seguridad ya habían desarrollado una "política" publicitaria que incluía textos e ilustraciones de carácter unitario. Entre otros productos ofrecidos en español encontramos la "Emulsión Scott" (que se vendía como medicina) y los seguros marítimos y contra incendios de la aseguradora "La Alemana" (que operaba en todo Chile y tenía una agencia en Valdivia)101. A pesar de que Lampert nunca siquiera aludió a esta novedad, su incorporación debió haber obedecido a la necesidad de aumentar los ingresos, pues la "Emulsión Scott" en varias ocasiones le compró media página cada semana.

Dentro de esta misma lógica económica debe entenderse el hecho de que un poco más tarde, al finalizar el año 1901, se comenzaran a publicar reiteradamente grandes avisos en la portada. Esta innovación obviamente alteró la apariencia del VDZ, pues algunos de estos ocuparon a veces la primera página completa o una parte importante de ella102. La utilización de este nuevo recurso, destinado probablemente a mejorar la efectividad publicitaria del avisaje y a incrementar, como recién se dijo, los ingresos del periódico, vino a complementar la anteriormente mencionada estrategia, que se venía aplicando desde mediados de 1888, donde se vinculaban el contenido de las informaciones noticiosas con las de los avisos103.

Todos estos cambios desarrollados por Lampert en el ámbito del avisaje posibilitaron que el VDZ aumentara a seis y en otras ocasiones a siete páginas sus ediciones. Pero este incremento no implicó a las secciones de noticias, que continuaron ocupando normalmente solo dos páginas104.

Este crecimiento de la publicidad obedeció también a la situación de la economía local que, como ya se dijo anteriormente, venía creciendo de manera sostenida desde comienzos de la década de 1890. El testimonio de José Alfonso, que visitó la ciudad tanto a comienzos como a fines de ese decenio, nos servirá para describir sucintamente la prosperidad que allí se vivía: "Diez años hacía que habíamos visitado por última vez Valdivia, y desde esa época es notabilísimo el progreso alcanzado por la ciudad. En parte, puede decirse, se ha transformado. El desarrollo de las industrias, el movimiento comercial han seguido el mismo progresivo impulso. (-) Por todas partes en la ciudad se nota ese bienestar, esa holgura propia de los pueblos en que las industrias florecen (-)"105.

En el área de los contenidos, en tanto, también se comenzaron a desarrollar algunos cambios a partir de fines del año 1900, cuando la hasta ese momento inamovible sección de noticias internacionales, que se ubicaba normalmente en las primeras columnas de la portada, comenzó a dar paso, cuando la relevancia del tema así lo ameritaba, a informaciones relacionadas con el ámbito local y nacional. De esta manera, comenzó a hacerse frecuente que en la portada del VDZ aparecieran artículos que daban cuenta del informe anual del directorio del Colegio Alemán106; de las actividades de los partidos políticos en Santiago y de las crisis ministeriales107; o de la aprobación de cuerpos legales relacionados con la inmigración108.

En todo caso, el cambio más significativo tuvo relación con la publicación de noticias políticas procedentes de Santiago, que fueron comentadas por la Redacción en un tono y un lenguaje críticos, hasta ese momento desconocidos en el VDZ. Un ejemplo al respecto: con ocasión de los preparativos de los partidos políticos para la elección parlamentaria que debía celebrarse en marzo de 1903, el semanario comentó, con sarcasmo y escepticismo, que ya se estaban realizando las nominaciones de los respectivos candidatos y que se iba a comenzar "a escribir, a hablar y a prometer mucho. Como siempre ha sido, todo va a seguir como antes. El que tenga buenos contactos, en caso de verse favorecido por el resultado de la elección, obtendrá un buen cargo". Enseguida agregaba que los extranjeros y también sus descendientes siempre se encontraban entre los perdedores, pues nunca habían obtenido nada del "negocio político"109.

Lo que este comentario, publicado en agosto de 1902, estaba reflejando era el creciente descontento de los chileno-alemanes de Valdivia respecto de la actitud de las autoridades políticas nacionales y, especialmente, ante el Parlamento. Este último había aprobado, en enero de ese año, una nueva Ley de Alcoholes, que benefició directamente a los productores de vino y dejó en la ruina a una de las principales ramas productivas desarrolladas por miembros de la colonia germana de Valdivia: la fabricación de alcohol industrial.

Las destilerías locales eran especialmente relevantes, pues debido a su gran capacidad productiva dominaban cerca de un tercio del mercado nacional de alcohol de granos. Estas empresas, entre las que destacaban la de Alberto Thaters y la de los hermanos Schüler, habían logrado, entre los años 1881 y 1893, aumentar sus ventas en el centro y norte del país de 321.000 a 2,5 millones de litros. El positivo impacto de las destilerías sobre la economía regional se reflejaba sobre todo en la agricultura, pues significaban un importante mercado consumidor de granos, especialmente de trigo. Por otra parte, las destilerías incentivaron directamente la crianza de cerdos, debido a que estos animales eran alimentados con los desechos del trigo procesado para la fabricación de alcohol. Esto motivó, a su vez, el desarrollo de las fábricas de cecinas, creándose así una importante cadena productiva que permitía emplear una apreciable cantidad de trabajadores110.

Sin embargo, los reclamos planteados por los productores de alcohol de grano no fueron tomados en cuenta en el Congreso, donde dominaban, sin gran contrapeso, los intereses de los productores de vino. Así, la nueva ley estableció que el vino debía pagar un impuesto de 30 centavos por litro producido, mientras que el alcohol de grano debía cancelar 40. Debido a que en ese momento los costos de producción del vino llegaban a 42 centavos por litro y los del alcohol a 37, los nuevos impuestos aumentaron el precio de venta de este último, situándolo artificialmente por sobre el del vino.

Mientras la Sociedad de Fomento de Fabril criticó públicamente la nueva ley de alcoholes, manifestando que esta protegía de manera injusta a un gremio determinado, los productores de alcohol insistieron reiteradamente ante el Congreso y el Presidente de la República acerca de la necesidad de reformar esta ley, ya que ella implicaba la desaparición de esta industria111.

A falta de una respuesta oficial por parte del Poder Legislativo y también del Ejecutivo, el diputado Ramón Serrano, hablando a nombre de los productores de vino, declaró a la prensa que: "Estimada buena o mala la ley para los intereses de los destiladores de granos, no habrá reforma alguna porque la ley se ha hecho para nosotros"112.

Esta corta frase, que no intentaba ocultar la intencionalidad de la ley aprobada, selló la suerte de las destilerías. La producción de alcohol industrial cayó en cerca de un 90% y un 80% de los establecimientos debió cerrar. Al mismo tiempo, la repercusión sobre la economía de Valdivia en particular se hizo sentir especialmente en un aumento de la tasa de cesantía y en la pérdida de un mercado consumidor de granos muy importante para los agricultores113.

En este contexto, la disconformidad de los valdiviano-alemanes respecto de la forma de hacer política en Santiago, continuó reflejándose en las páginas del VDZ cada vez que se hacía referencia a la "famosa Ley de Alcoholes" y a los efectos tan negativos que había provocado sobre la economía de la ciudad y los campos en Valdivia114. Pero Lampert fue todavía mucho más lejos en este tipo de críticas cuando creó una columna especial para ese tema, que denominó "Semana Santiaguina" y que era firmada con el seudónimo de "El Corresponsal". En su presentación acerca del carácter que esta sección tendría, se planteó que la idea era dar a conocer, con algo de humor, los hechos que se escondían a la opinión pública, las rencillas de los partidos, las "capacidades de ciertas personas pertenecientes a determinados círculos, que ocupan cargos públicos". También se daría cuenta de las formas de vida de los santiaguinos, de lo tarde que comenzaban a trabajar, especialmente los miembros de los grupos altos; de la costumbre que tenían los jóvenes aristócratas de pasar a dejar a las novias a sus casas, para a continuación irse a un bar y después a "la casa de la diosa del amor"; de la enorme cantidad de prostitutas que había en Santiago; de la miseria en que vivían los más pobres y de los altos índices de analfabetismo que exhibía la ciudad115.

En esta columna se comenzó a expresar, en un estilo lleno de sarcasmos, toda la rabia y la desconfianza existente en contra del sistema político, sus representantes y organizaciones, y que también se hicieron extensivas a los santiaguinos en general y a los "aristócratas", en particular. Así, "El Corresponsal", citando un artículo publicado por el New York Herald, afirmó que "Chile se estaba hundiendo por la corrupción de sus hombres de Estado; que el país estaba perdiendo su prestigio en Sudamérica; y que los funcionarios públicos eran unos delincuentes". Enseguida agregó que mientras los senadores perdían su tiempo en discusiones estériles, las huelgas eran cada día más frecuentes. Para finalizar la columna expresó: "Pobre Chile, mientras tus políticos parlanchines no sean más razonables, conversen menos y trabajen más, no podrás salir del caos en que te encuentras"116.

El establecimiento de esta sección permitió canalizar las expresiones de descontento de los valdiviano-alemanes, pero también fue el claro reflejo de un sentimiento de abandono y frustración compartido por la gran mayoría de los lectores del VDZ. De esta manera, se puede afirmar que Lampert, con este nuevo estilo en el tratamiento de los asuntos políticos, que en definitiva era un elemento de cohesión y de identidad entre sus lectores, fue fiel al objetivo que siempre había buscado: servir de órgano de expresión de los intereses de los miembros de la colonia alemana de Valdivia, aun cuando fuera en medio de una crisis.

La evidencia para sostener lo anterior se extrae del hecho que la mayoría de los juicios negativos acerca de los "santiaguinos" y de la situación de la capital en general, tenían como punto de comparación implícito las "virtudes" de los alemanes y de la ciudad de Valdivia, que eran parte del imaginario de esa colectividad: el esfuerzo, el amor al trabajo, la puntualidad, el bienestar, el orden, la valoración de la educación, la moralidad y la honradez, entre otras117.

Este cambio de estilo para abordar la política que desarrolló Lampert, probablemente, también tuvo relación con la aparición de un nuevo periódico alemán en Valdivia, llamado Die Deutsche Post. Dirigido por Albert Hörll e impreso en el establecimiento de Luis Kober, este nuevo órgano de prensa salió al público el 30 de agosto de 1902. En sus inicios se publicó tres veces a la semana y muy pronto comenzó a aparecer diariamente. Pero lo que más llama la atención de esta publicación es que su estilo fue abiertamente crítico de la política nacional118 y muy similar al que Lampert le comenzó a dar a su periódico precisamente en agosto de ese mismo año.

A pesar de que Die Deutsche Post debió cerrar a comienzos de noviembre de 1903, el punto que nos interesa destacar es que el carácter de sus contenidos políticos fue en la misma dirección que los del VDZ, es decir, esta coincidencia nos estaría confirmando que se había producido una comunión de intereses informativos entre el círculo de lectores de habla alemana de Valdivia y los dos periódicos editados en ese idioma que la ciudad tuvo en esos momentos.

A fines de diciembre de 1903, casi dos meses después de que Die Deutsche Post dejara de publicarse, Lampert, sin dar mayores explicaciones, tomó una drástica decisión: se retiró de la dirección del VDZ y anunció que se lo arrendaba a un grupo de personas, que habían constituido el Verlag Unión (Editorial Unión)119. Aunque ni en esa ocasión, ni tampoco más adelante, se mencionó quiénes eran los miembros de esa sociedad, alguna relación debió existir entre ellos y el fenecido diario Die Deutsche Post, pues su antiguo director, Albert Hörll, asumió muy pronto la dirección del VDZ.

Aunque la Imprenta Central de Lampert continuó imprimiendo el periódico como siempre, él se mantuvo alejado del manejo editorial del mismo y se dedicó de lleno a su negocio de impresor.

4. La época del "Verlag Unión", 2 de enero de 1904-31 de diciembre de 1907

En el primer ejemplar editado por el Verlag Unión, al iniciarse el año 1904, se dieron a conocer los objetivos del periódico. Estos se resumieron en trece puntos que, entre otros aspectos, informaban que de ahí en adelante el VDZ aparecería tres veces a la semana, los sábados en edición completa, y los martes y jueves, en edición reducida. Por ello, la suscripción aumentaría de 6 a 10 pesos anuales. En referencia a los contenidos, se planteó que se informaría acerca de la situación de las colonias alemanas en el sur y en el norte del país; de la realidad política local y nacional; de la marcha de las asociaciones alemanas en Valdivia, La Frontera y el sur de Chile. También se afirmó que se ocuparía de la conservación del idioma y la cultura alemana120.

Se declaró que el periódico sería liberal, pero con una posición independiente respecto de los partidos políticos, y que su postura sería de crítica objetiva frente al gobierno. Finalmente, se invitó al público a apoyar esta iniciativa con suscripciones y avisos121.

Ya desde este primer número de la nueva administración -que apareció sin el nombre de su director, como tradicionalmente se había hecho-, quedó claro que el acento estaría puesto en la crítica política. Allí se informó que el tema de la Ley de Alcoholes se trataría de manera especial, pues de no ser aceptada su reforma la situación económica de esa rama productiva seguiría empeorando122.

Sin embargo, el énfasis de la crítica a las autoridades subió de tono cuando el 16 de febrero asumió Albert Hörll la dirección del periódico. En una columna de portada, escrita en un estilo abiertamente editorial, se refirió a lo que él denominó el "absolutismo de los partidos políticos", afirmando que a este se debía el hecho de que Chile no solo estuviese estancado, sino que retrocediendo en el concierto de los países americanos. Enseguida calificó la situación del país como crítica y que los partidos no hacían mucho por mejorarla123.

Siguiendo con esta tendencia, más tarde reapareció la firma de "El Corresponsal", que en un artículo de primera página críticó las formas que los partidos políticos utilizaban para nominar sus candidatos al parlamento y afirmó que nadie con sentido común se atrevería a pertenecer a un partido, pues estos "sin excepción, no saben lo que quieren ni sostienen principios fundamentales que los guíen en su accionar"124.

En otra columna dedicada al tema político, Hörll fustigó a las autoridades por la presentación de un proyecto para aumentar los salarios del grueso de la administración, argumentando que con esta medida aumentaría todavía más el déficit fiscal existente, y que sería mejor que el gobierno se preocupara de asignar más recursos a las reparticiones que realmente los necesitaban125.

Pero junto a las críticas, el VDZ también se encargó de mostrar sus preferencias políticas. Así lo hizo cuando apoyó abiertamente la posibilidad de que Pedro Montt fuese nominado candidato a la Presidencia de la República, afirmando que como hijo del Presidente Manuel Montt, "a quien la colonia alemana de Valdivia le agradecería siempre el haber favorecido la inmigración y el haber gobernado en interés del país", estaría en condiciones de afrontar "los males de los partidos y la corrupción"126. También celebró con mucho entusiasmo el triunfo de los candidatos liberales a los cargos de la Municipalidad de Valdivia, afirmando que así se "protegerían mejor los intereses de las clases propietarias". A continuación agregó que los miembros de la colonia alemana debían colaborar en la organización de algún tipo de institución que sirviera para representarlos ante las autoridades locales y nacionales, como una "cámara de comercio", y que más tarde diera lugar a la creación de un "partido regional"127.

Aunque no tenemos evidencias de que ese partido regional haya sido creado, la necesidad de contar con instituciones que contribuyeran a representar los intereses de los empresarios era compartida por muchos. De hecho, en 1907 los empresarios más importantes de la ciudad fundaron la Cámara de Comercio de Valdivia y, en 1909, la Cámara Industrial de Valdivia. En ambas instituciones predominó la participación de miembros de la colonia germana, que además asumieron sus principales cargos directivos128.

Todo lo anterior nos estaría indicando que Hörll, a través de su estrategia de ejercer la crítica política y de promover, al mismo tiempo, la unidad de la colonia para que fortaleciera su posición frente a las autoridades, había logrado sintonizar muy bien con los intereses informativos de su público.

Esto también se reflejó en el avisaje, pues mientras Hörll estuvo al frente del VDZ, los empresarios, como Luis Rudloff, Pablo Hoffmann, Alberto Behrens, Gustavo Fehrenberg, los hermanos Anwandter y el Banco Alemán Transatlántico, y las asociaciones (Vereine), como la Comunidad Evangélica, las Compañías de Bomberos, el Club Unión y el Alemán, y la Deutsche Schule, le apoyaron en ese ámbito129.

Pero el periódico dirigido por Hörll también se ocupó de otros temas que eran del interés de su público, como el internacional y el relacionado con el Deutschtum. El primero siguió en gran medida las líneas implantadas por los anteriores directores, en el sentido que se continuó privilegiando la cobertura de las noticias provenientes de Europa, Estados Unidos y de algunos países de América Latina, en general, y de Alemania, en particular. Respecto de este último país, se notó un énfasis mayor en las informaciones vinculadas al tema del colonialismo, a la rivalidad militar con Gran Bretaña y Francia, y a las actividades del Kaiser Guillermo130.

En lo relativo al Deutschtum, el VDZ publicó una serie de artículos en los que se destacaron los aportes y los problemas de "lo alemán" en Chile. En esa línea aparecieron columnas que enfatizaron la necesidad de que se desarrollara una literatura chileno-alemana en el país; que informaban prolijamente acerca de las ceremonias realizadas con ocasión del centenario de la muerte del poeta Friedrich Schiller en Valdivia; o que consideraban inviable la implantación de una lengua universal (el esperanto), pues la permanencia del idioma alemán era una condición fundamental de la cultura germana131.

De esta manera, el VDZ también logró dar cuenta del sentido de pertenencia, de identificación, que sus lectores tenían con Alemania, como Estado, como nación y como cultura.

Otro acierto de Hörll fue que también logró posicionar el periódico en otras localidades del país, combinando la apertura de agencias, la cobertura informativa y la contratación de avisaje en esos lugares. Así, a los seis meses de haber asumido Hörll la dirección, el VDZ contaba con agencias en Valparaíso, en la zona de Concepción, de La Frontera, de Osorno, de Puerto Montt y de Punta Arenas132. Esas regiones comenzaron a aparecer regularmente en las informaciones del periódico, enfatizándose la cobertura de las actividades de las asociaciones locales y también, por ejemplo, de los problemas que debían padecer algunos colonos instalados en La Frontera133. La publicidad, por su parte, se vio incrementada con avisos, por ejemplo, de médicos e industriales de Osorno, agentes comerciales de Valparaíso, abogados de Santiago y hoteles de Valparaíso y de Temuco134.

Este aumento del flujo de información noticiosa y comercial de las ciudades más alejadas de Valdivia fue apoyado también por la instalación de un servicio telegráfico propio en el VDZ135.

Si a lo del telégrafo propio y a lo de las agencias en otras ciudades le agregamos que el VDZ, como ya se dijo, había aumentado su periodicidad a tres veces a la semana, queda claro que los socios del Verlag Unión estaban dispuestos a invertir en el crecimiento del periódico. Esto fue expresado por el propio Hörll, cuando en una columna a los lectores expresó que esta sociedad "no buscaba ganar dinero" con el VDZ, sino que "mejorar el periódico en beneficio de las colonias alemanas"136.

Tanto en esa misma columna de inicios de 1905, como en otra de enero de 1906, el director del periódico realizó sendos balances de su gestión. Allí destacó que en ambos años había crecido el número de suscriptores, que el VDZ se leía en todo Chile y que el futuro se veía promisorio137.

Sin embargo, Hörll presentó la renuncia a su cargo en febrero. Esta fue dada a conocer al público a comienzos de marzo y se concretó el día 15 de ese mes. En su despedida a los lectores, él explicó que se iba para poder "actuar, opinar y pensar con más independencia (-) para tener más libertad, pues como director no la tenía". Más adelante agregó, en un tono muy dolido, que "la cercanía que él y el VDZ habían logrado tener con los lectores se había debido a que él los trataba con guante blanco, mientras el público había tenido el privilegio de criticarlo, siempre en privado, a voluntad y de manera irresponsable"138.

Aunque no se dieron a conocer los hechos puntuales que detonaron la renuncia de Hörll, unas semanas más tarde, el Verlag Unión publicó una declaración afirmando que cuando lo habían contratado como director, sabían que estaban corriendo un gran riesgo, pues su estilo iba a generar resquemores entre algunas personas. A pesar de que no se dejó del todo claro si los problemas con Hörll se habían originado en su personalidad o puntualmente por algunas publicaciones que pudiesen haber irritado a alguien, o en una combinación de ambos factores, el Verlag Unión reconoció que la marcha del VDZ iba por muy buen camino y de que se seguiría en la misma línea139.

El nombre de su reemplazante fue dado a conocer el 3 de abril. Se trataba de Alfred Bleschke, que en su columna de presentación apeló a las "virtudes alemanas" y a la contribución de estas al desarrollo del país y la región. Enseguida planteó que el aporte alemán podría haber sido mayor, si se hubiese luchado más por la unidad de los miembros de la colonia. Tras afirmar que el espíritu de querellas y rencillas era muy propio de los alemanes que vivían en el extranjero, expresó que era necesario que todos se unieran140.

Sin embargo, Bleschke duró exactamente un mes en su cargo. A pesar de que esta vez no hubo ninguna referencia a la salida de este director, quizá la explicación más razonable pueda ser extraída de un dato que él mismo dio a conocer en la presentación antes mencionada: venía de fuera de Valdivia y "todavía no se sentía bien orientado respecto de los asuntos locales"141. De esta manera se volvió a repetir un elemento que ya antes había obstaculizado el trabajo del primer director del periódico, Johannes Frey, que también había sido un afuerino.

En el número siguiente, del 5 de mayo, y sin mediar ninguna presentación apareció como nuevo director Hermann Wagner. Su período se caracterizaría por la presencia de dos elementos centrales: continuidad en la línea de la crítica al sistema político chileno y del apoyo abierto al candidato presidencial Pedro Montt, y una absoluta desorganización en la gestión administrativa del periódico.

En lo relativo a la situación política, Wagner inició su trabajo publicando una columna en la que citando a Bismarck afirmó que "la política corrompe el carácter" y que eso era lo que estaba pasando en el país. Planteó que los partidos políticos solo se ocupaban de "llenarse los bolsillos con dinero" y que la única esperanza de salvación radicaba en que "(-) en todas las clases de Chile había un gran sentimiento patriótico, mayor que en cualquier otro país de Sudamérica, que se basaba en la gloriosa historia del país". Enseguida expresó que ese espíritu era representado por el recientemente nominado candidato Pedro Montt. Aun cuando a renglón seguido se encargó de aclarar que el VDZ no era un periódico partidista, afirmó que este "(-) asumía la obligación patriótica de expresar su alegría por esta nominación de la Alianza Liberal". La columna finalizó con un llamado a la colonia alemana para que apoyara a este candidato142.

Cuando la elección fijada para el 25 de junio estaba ya muy próxima, el apoyo a Montt dio pie a la publicación de una serie de artículos, que planteaban, entre otras cosas, que este candidato garantizaba orden y prosperidad para el país y que su contendor, Fernando Lazcano, "hombre sin carácter", "sería igual que el Presidente Riesco, no haría nada"143.

Pero Wagner también le dio espacio a algunos ciudadanos para que publicaran sus opiniones respecto de la elección. En una de estas columnas, firmada conjuntamente por el industrial "chileno" José Manuel Adriazola y por el industrial "alemán" Hermann Kunstmann, se expresó, en un lenguaje menos agresivo que el utilizado normalmente por Wagner, que la decadencia que se observaba en Chile se originaba en que tras la Guerra del Pacífico las entradas fiscales por el salitre habían aumentado enormemente y que esa riqueza había sido dilapidada. Según ellos, a partir de ese momento, el parlamento se había transformado en una instancia de representación de los intereses privados, el Presidente había sido despojado de su poder y el pueblo había perdido el sentido de la autoridad. Tras opinar que Montt pondría fin a este calamitoso estado de cosas, se dijo que este candidato, además de ser hijo de Manuel Montt, era muy cercano a los alemanes de Chile porque sabía hablar alemán y valoraba la cultura germana144.

Aun cuando Wagner, al igual que antes Hörll, logró vincular el tema político con los intereses y opiniones que sostenían sus lectores, y mantuvo el nivel del avisaje sin grandes variaciones, muy pronto se vería obligado a dejar la dirección enfrentando serios cargos de malos manejos administrativos y por ofender la honra de algunos valdivianos.

Los problemas que Wagner comenzaría a enfrentar fueron puestos de manifiesto en reiteradas columnas, firmadas con el nombre del periódico, que señalaban que se estaba intentando poner orden al funcionamiento administrativo. Se solicitó a los suscriptores y avisadores que se pusieran al día en sus cuentas y que si ya lo estaban, se sirvieran mostrar los recibos respectivos. También hubo excusas a los lectores por los continuos errores de ortografía y gramática, y por los problemas en el reparto de las suscripciones145.

Algunos meses más tarde, a comienzos de 1907, en una columna firmada por el Verlag Unión, se comunicó que se había decidido continuar con la publicación del periódico, "a pesar de algunas experiencias desagradables". También se indicó que la dirección y la administración del periódico sería ahora asumida directamente por el Verlag146. En otros términos, aquí se estaba diciendo que la continuidad del VDZ había estado en serio peligro, que el director Wagner había sido despedido y que ya no se volverían a delegar las responsabilidades editoriales ni administrativas.

Pero al cabo de algunas semanas Wagner reasumió su cargo. En una carta a los lectores contó que se le había solicitado la renuncia a fines de 1906, pero que después el Verlag Unión le había pedido que volviera. Sin explicar las razones que habían motivado estas contradictorias decisiones, solo planteó una suerte de declaración de principios afirmando que la tarea de un periódico era decir siempre la verdad, ser crítico y que debía combatir la indiferencia política, aunque a algunos les intranquilizara147.

Sorpresivamente, el día 2 de marzo, el encabezado del VDZ apareció con un nuevo director: Juan Türke, que ya durante algunas semanas del mes de enero había ejercido este cargo de manera interina. A partir del 18 de abril, en la portada de cada edición del periódico se comenzó a publicar un aviso en el que se acusaba a Wagner de no haber entregado una rendición de cuentas de su gestión y de no haber devuelto las llaves de la casilla postal del periódico. Enseguida se alertó a quienes hubiesen enviado dineros para el VDZ a nombre de Wagner por correo, sin después haber recibido una boleta, que se pusieran en contacto con el nuevo director148.

En los números siguientes se advirtió a Wagner -que en el intertanto había devuelto las llaves, pero que había hecho desaparecer los libros de contabilidad- que si no rendía cuentas apropiadamente y no devolvía los libros, sería acusado ante los tribunales. A esto se agregó más tarde, siempre en versión de Türke y del Verlag Unión, que Wagner había sido despedido por haber manchado injustamente la honra de algunos miembros de la colonia que eran parte de la Municipalidad, acusándolos de aprovecharse indebidamente de sus cargos149.

A pesar de que las acusaciones contra Wagner ocuparon gran parte de la portada durante casi todo abril, ya a fines de ese mes se puso fin a las querellas en su contra, advirtiendo que esto se hacía por buena voluntad y para no cerrarle el camino a una mejoría a este "pobre desquiciado". Luego se dijo que el VDZ había evitado expresamente acusar a Wagner de robo y que ese juicio se lo dejaban a los lectores150.

Tras todo este penoso y publicitado incidente, Türke intentó iniciar un giro en el tratamiento de las informaciones en general, pero especialmente en las se relacionaban con los asuntos políticos. De hecho, parte de su nueva estrategia fue dejar la crítica de lado y reemplazarla por noticias con un carácter más positivo. En esa línea se publicaron columnas de apoyo al Presidente Montt, en portada y con retrato incluido, que recientemente había visitado la ciudad; se alabó al Intendente de la provincia por su gestión, y se celebró la creación de la Cámara de Comercio local151.

Probablemente, el hecho de ver los asuntos políticos desde una perspectiva más optimista se haya debido a que el balance de la economía local estaba mostrando claros indicios de recuperación. Ya el propio Türke, en una columna suya escrita el 14 de febrero, había planteado la tesis de que la economía de Valdivia estaba en un franco despegue, lo que se traducía en que muchas firmas habían aumentado sus ingresos hasta en un 50%, respecto del año anterior152.

Pero el VDZ no logró recuperarse de los duros golpes que le habían significado los tres cambios de director entre abril de 1906 y abril de 1907. La designación de Türke en ese cargo tampoco arrojó buenos resultados, pues su gestión se caracterizó por reiteradas acusaciones a los grupos que "atentaban en contra de la unidad de los alemanes de Valdivia" y en contra de algunas de sus instituciones, como el Colegio Alemán153. Aun cuando se apeló constantemente a la cohesión de la colonia, el VDZ de Türke tomó partido, por ejemplo, a favor de la necesidad de algunas reformas en el Colegio, las que no eran compartidas por una parte importante de su directorio y de su asamblea general154.

Los problemas por lo que estaba pasando el VDZ se reflejaron, en alguna medida, en las páginas de avisos que, no obstante continuar ocupando dos de las cuatro que el periódico tenía normalmente en sus tres ediciones semanales, comenzaron a ser rellenadas, por ejemplo, con largas listas de precios de productos vegetales o con avisos de negocios de compra-venta a comisión del propio Türke155. Pero el descontento y el consecuente alejamiento del público se notó especialmente en la caída de las suscripciones que, como se indicaría más tarde, habían puesto en peligro la sobrevivencia del VDZ156.

Unos días antes de que el año 1907 finalizara, se publicó un breve comunicado de la Redacción en el que se avisó que el Verlag Unión dejaba de editar el VDZ y que la dirección sería asumida por su propietario, Julius Lampert157.

En su despedida, Türke no aludió directamente a las razones del retiro del Verlag Unión ni del suyo propio del periódico, sino que hizo un recuento de su gestión. Allí planteó, entre otras cosas, que el no haber accedido a las presiones interesadas de algunos grupos, les había acarreado algunos problemas158.

Pero lo que Türke no planteó fue que él no había logrado -o no había querido- posicionar al VDZ como un órgano que se situaba por encima de las disputas e intrigas de los miembros de la comunidad alemana local. De hecho, su estrategia había encendido todavía más las polémicas internas y su consecuencia había sido el fracaso del Verlag Unión como administrador y editor del periódico.

5. Lampert retoma la administración del VDZ. Ludwig Bayer como director:
1 de enero de 1908-31 de diciembre de 1910

Nuevamente al frente de su periódico, Lampert nombró como director a Ludwig Bayer, profesor del Colegio Alemán desde 1896 y dueño de una librería en Valdivia, quien inició su labor a comienzos de enero de 1908 y de inmediato introdujo varias modificaciones en el VDZ.

Por una parte, se aumentó el número de columnas de cinco a seis y se redujo la periodicidad de tres a dos veces cada semana, probablemente para reducir los costos, estableciéndose que el periódico aparecería los martes y los viernes.

Por la otra, desarrolló una estrategia periodística muy similar a la que había adoptado Lampert durante los años noventa del siglo XIX y los primeros del XX, en el sentido de enfatizar las informaciones internacionales, especialmente las procedentes de Alemania; las locales, con acento en las asociaciones, y las vinculadas al Deutschtum. Pero también hizo uso de parte de la estrategia que tanto éxito le había traído a Hörll algunos años antes: cubrir las informaciones provenientes de otras localidades del país donde hubiesen colonias alemanas. Y, como el propio Bayer lo expresara más adelante, lo que no hizo fue publicar informaciones que afectaran la unidad de la comunidad alemana local159.

Ya en septiembre de 1908, Lampert le manifestó públicamente su agradecimiento por haber recuperado el periódico del calamitoso y decadente estado en que lo había dejado la administración anterior. Según el propietario del VDZ, Bayer había puesto toda su energía, su espíritu, sus conocimientos de historia y economía, y su buen juicio político para sacar adelante el periódico. Esto se expresaba especialmente en que el público había recuperado los deseos de leer el VDZ y en el rápido aumento constatado en el número de las suscripciones160.

Durante los años 1909 y 1910, Bayer mantuvo esta estrategia, lo que se tradujo en que el acento de los contenidos fuese puesto en elementos constitutivos de la identidad de los miembros de la colonia de Valdivia y de otras localidades del país. Así, las informaciones internacionales y las vinculadas al Deutschtum, trataron acerca de las influencias de Estados Unidos y Alemania en Chile; de los problemas del esperanto para llegar a constituirse en una lengua universal, y de los frutos del trabajo alemán en Chile, entre otros temas161. Al mismo tiempo, se cubrieron profusamente las actividades de las comunidades alemanas en ciudades como Valparaíso, Temuco y Punta Arenas, o en localidades más pequeñas, como Gorbea162.

En lo relacionado con el ámbito de lo local, se informó profusamente acerca del incendio que destruyó parte importante del centro de Valdivia el 13 de diciembre de 1909. Pero no solo se dio cuenta de lo ocurrido, sino que se apeló a la historia de la ciudad, a las virtudes de trabajo de sus habitantes, a la solidaridad de los miembros de la colonia, para que fueran en ayuda de los afectados. Especial tratamiento se dio a la situación del Colegio Alemán que, no obstante no sufrir daños por el incendio, corrió serio peligro de paralizar sus actividades debido a que sus muchos de sus sostenedores habían perdido todo en la catástrofe163.

Pero esta idea de resaltar la importancia de lo propio, de lo específico de la comunidad, no solo se expresó en momentos de emergencia, como el incendio, o en relación con las asociaciones tradicionales, sino también cuando fue necesario dar cuenta informativa de sectores que habían sido dejados de lado por el VDZ, especialmente durante los años de la administración del Verlag Unión. Uno de estos era el grupo de los artesanos, cuya importancia había aumentado considerablemente entre la población alemana de Valdivia164. Esta estrategia de integrar a los distintos miembros de la colonia a las informaciones del periódico ya había sido anunciada por Bayer a comienzos de 1910, cuando planteó que el VDZ buscaba ser leído por los miembros de todas "las clases sociales" de Valdivia165. En este contexto debe entenderse entonces que el VDZ dedicara, por ejemplo, una extensa columna de portada al XXV aniversario de la Sociedad de Artesanos La Fraternidad, que contaba con local propio, una escuela nocturna y una biblioteca, también propias166.

En el ámbito de la información nacional, todo lo relacionado con la situación política casi no tuvo cabida durante el período de Bayer, y la postura de criticar a las autoridades y al sistema político en general, desaparecieron del VDZ. Los asuntos nacionales solo fueron cubiertos en ocasiones muy especiales, como cuando falleció el Presidente Pedro Montt, a mediados de agosto de 1910; o para la muerte de su sucesor, Elías Fernández Albano, casi tres semanas más tarde167. También al celebrarse el Centenario de la Independencia de Chile, el 18 de septiembre de 1910, el VDZ dedicó un número completo a este aniversario, donde en un estilo muy equilibrado se planteó lo mucho que había avanzado el país desde 1810 y también todo lo que se debía hacer para seguir en esa senda: mejorar la situación de los pobres, especialmente sus habitaciones y la legislación social; introducir la enseñanza obligatoria y fortalecer el crecimiento de la economía, entre otros puntos168.

La satisfactoria gestión de Bayer a la cabeza del VDZ se reflejó también en el avisaje. Como ya se dijo, el periódico contaba normalmente con cuatro páginas, de las cuales dos eran de avisos. Entre los distintos avisadores, se destacaron los grandes empresarios, como Rudloff, los hermanos Anwandter y Behrens; las distintas asociaciones y una serie de firmas de Valparaíso, Temuco y Osorno169.

Pero tras tres años de ininterrumpido trabajo, el 31 de diciembre de 1910, Bayer anunció a los lectores que dejaba el cargo. En su columna de despedida manifestó que su objetivo había sido contribuir a la unidad y a la concordia de la colonia alemana, y que eso se había logrado en alguna medida. En lo estrictamente informativo, afirmó que la tarea de un periódico alemán en el extranjero era distinta a la de un periódico tradicional, pues aunque su obligación era publicar noticias frescas, el problema radicaba en que los lectores ya las conocían a través de la lectura de los diarios locales publicados en español. Y ese era el caso de la mayoría del público del VDZ. Por lo tanto, agregaba Bayer, el objetivo principal de un periódico como el que él había dirigido era destacar las características del pueblo alemán, pero manteniéndose alejado de cualquier chauvinismo y ejerciendo la crítica, cuando fuese necesario, contra las malas costumbres y los vicios de algunos alemanes. Más adelante, haciendo referencia a quienes fustigaban al periódico, planteó que el VDZ debía dejar de ser considerado como "la Cenicienta" entre las personas que solo sabían criticar, pero que no movían un dedo para sostener al periódico. Finalmente, expresó que para que este órgano de prensa llegara a transformarse en un publicación diaria, cada familia alemana del sur de Chile debía apoyarlo170.

Aun cuando en términos generales la gestión de Bayer fue considerada satisfactoria por el propio Lampert, en el sentido de que le había devuelto el respeto al periódico entre el público171, lo manifestado por el director saliente mostró que todavía quedaba mucho por mejorar. Había que tratar de perfeccionar la estrategia periodística del VDZ, para diferenciar sus contenidos respecto de los de la prensa diaria local; se debía llegar a una masa mayor de lectores, y era necesario aumentar su periodicidad. Pero Bayer también enfatizó la permanencia de un mal muy difícil de combatir: la perseverancia con que los críticos del VDZ al interior de la colonia realizaban su cometido.

6. Los últimos años del VDZ bajo la dirección de Böhm y Mesecke: 1
de enero de 1911-31 de diciembre de 1912

En enero de 1911, Lampert le encargó la dirección conjunta del periódico a dos profesores del Colegio Alemán local, Hermann Böhm y Hermann Mesecke. Aunque nunca se hizo referencia a las razones que explicaron la decisión de contar con dos directores, el trabajo que ambos desarrollaron no marcó ningún avance respecto de la gestión de Bayer. Por el contrario, su gestión se caracterizó por el notorio empobrecimiento informativo que evidenció el periódico en sus dos páginas de contenidos. Esto se expresó particularmente en la cobertura de las informaciones locales, que durante la dirección anterior tuvieron normalmente una ubicación destacada, ya fuera en portada o en la página dos, una extensión de al menos tres de las seis columnas y una variedad que abarcaba una gran diversidad de temas. Bajo Böhm y Mesecke, en cambio, este tipo de informaciones se concentraron solo en una columna y media, siempre en la página dos y con un claro énfasis temático en la necrología local. Este empobrecimiento informativo también se hizo evidente en las noticias relativas a otras ciudades del país, que prácticamente desaparecieron del periódico, y en las vinculadas al ámbito nacional, donde lo que más se destacó fueron las efemérides.

En reemplazo de estas dos secciones, se comenzaron a publicar artículos, cuya temática central fueron las informaciones internacionales y del Deutschtum. Aun cuando estos temas también habían estado presentes con anterioridad, la nueva característica se basó en la enorme extensión de estas columnas, que en reiteradas ocasiones ocuparon más de una página. Así, el VDZ dio cabida privilegiada a informaciones relativas al aporte de los alemanes de ultramar al pueblo alemán; a las ventajas de colonizar Chile con inmigrantes germanos; a la pérdida del sentido de "lo alemán" entre los descendientes de los inmigrantes nacidos en Chile; a los avances del capitalismo alemán; o acerca de la posibilidad de que Rusia participara en una guerra en los Balcanes, entre otros temas172.

Solo en contadas ocasiones Böhm y Mesecke rompieron esta característica para introducir temas que tuviesen una vinculación directa con la realidad local. Una de estas excepciones se dio cuando publicaron una extensa columna de portada criticando las conclusiones de un funcionario de gobierno que, tras visitar el Colegio Alemán, había declarado que sus alumnos no recibían una adecuada formación en los ramos de historia de Chile y de castellano, y que la mayoría de ellos no sabía cantar la canción nacional173.

De manera paralela a estas tendencias informativas, se comenzó a desarrollar una leve pero constante caída del avisaje, especialmente durante 1912. Esto se expresó en la disminución de algunas de las columnas dedicadas a la publicidad; en que la mayoría tanto de las tradicionales y más importantes empresas avisadoras, como también de los Vereine, aparecieron solo excepcionalmente, y en que los avisos de firmas de otras localidades casi dejaron de publicarse174.

Sin que en las páginas del VDZ se hubiese siquiera insinuado la existencia de problemas en la marcha de la empresa, el 31 de diciembre de 1912, Lampert comunicó a los lectores que había decidido dejar de publicar el periódico de manera definitiva.

Esta decisión que, según el propio Lampert, significaba dejar atrás una empresa a la que había dedicado 22 años de su vida, le había resultado sumamente difícil de adoptar. Enseguida explicó que en 1890, cuando compró las instalaciones del periódico, había iniciado la ardua tarea de publicar un semanario en alemán con "entusiasmo juvenil". Relató que durante muchos años había invertido mucho en mejorar el periódico y que había luchado tenazmente por superar los innumerables obstáculos que habían ido apareciendo en el camino. Especialmente difícil había sido mantenerse ajeno a las críticas de los grupos y bandos que pugnaban por alimentar las divisiones políticas, religiosas y personales entre los miembros de la colonia a través de las páginas del VDZ. Pero en ese aspecto, continuaba Lampert, el periódico había logrado mantenerse fiel a su programa de fomento de los intereses generales, del Deutschtum y de la unión de la comunidad.

La decisión del cierre del periódico la justificó planteando que, aun cuando en los años pasados la gestión económica del VDZ había logrado mantener un equilibrio entre entradas y gastos, en la actualidad los resultados financieros eran deficitarios. A continuación acotó que por muy importante que fuera la tarea del periódico, ya no estaba dispuesto a seguir sacrificando su capital.

También explicó que la desaparición del VDZ se debía a que en el último tiempo gran parte de los empresarios alemanes de Valdivia no lo habían apoyado ni promovido como debían. En ese sentido calificó de lamentable el hecho de que además de estas empresas, las asociaciones alemanas estuviesen también publicando sus avisos, en alemán, en los diarios locales de habla castellana175.

La explicación para intentar entender el cierre definitivo del periódico debe buscarse en las palabras que Bayer había pronunciado a fines de 1910. Allí había expresado la necesidad de que el VDZ reformulara su estrategia periodística, para así lograr un mayor grado de diferenciación con el resto de la prensa diaria y para llegar a un público más numeroso, que no solo incluyera a los alemanes de Valdivia.

Pero Lampert no estuvo dispuesto a sacrificar ni el capital ni el tiempo necesarios para diseñar una nueva estrategia que asegurara la existencia del periódico.

De ese modo, con un Lampert abatido por la vuelta de espaldas que le había dado la comunidad alemana, el Valdivia’s Deutsche Zeitung cerró sus puertas, tras 27 años de publicación. Pero todo indica que había sido el periódico el que había dado primero vuelta la espalda al público, pues había no sido capaz de aplicar un cambio de estrategia que diera cuenta de los intereses informativos de sus lectores.

IV. Conclusiones

A nivel general, se logró establecer que las distintas estrategias periodísticas aplicadas por el VDZ fueron una variable esencialmente dinámica durante sus 27 años de existencia y que sus reformulaciones dependieron tanto de los cambios surgidos en el contexto social en el que el periódico estaba inserto, como de la capacidad de sus directores y propietarios para captar la esencia de esos cambios y para traducirlos en la entrega de un material periodístico que sintonizara con los intereses informativos del público en un momento determinado.

Pero también se detectó la existencia de una variable menos dinámica que la anterior y que tenía relación con la presencia de un sustrato de identidad que tenía el público de origen alemán de Valdivia: el Deutschtum o "la esencia de lo alemán". A pesar de que este elemento obedece a una dimensión cultural de carácter más permanente en el tiempo, las estrategias periodísticas debían ser capaces de interpretar esa "esencia" a través de los contenidos que le entregaban a sus lectores. Expresado de otra manera, la cotidianidad reflejada en el periódico debía adquirir un sentido que reflejara ese sustrato de identidad, que diera cuenta de un sentido de pertenencia de los lectores.

También se pudo establecer la existencia de una relación directa entre las variaciones de las estrategias periodísticas, su nivel de sintonía con los lectores y el comportamiento exhibido por el avisaje. En ese sentido, cuando la sintonía entre el periódico y el público aumentaba, el comportamiento de la variable del avisaje se movía con una tendencia similar y viceversa.

En lo relacionado con el rol de los directores en lo que al diseño, aplicación y desarrollo de una estrategia periodística determinada se refiere, se lograron detectar tres tipos de características principales. La primera tiene relación con la legitimidad que la persona que ocupaba este cargo tenía al interior de la comunidad de lectores con la que debía interactuar. Esta legitimidad venía condicionada por el grado de conocimiento personal y la extensión y calidad de los vínculos sociales con que contara un director determinado. En ese sentido, los directores que vinieron de fuera de la ciudad encontraron grandes dificultades para legitimarse personal y profesionalmente al interior de la colonia germana de Valdivia.

La segunda característica, complementando la anterior, tiene relación con el grado de los conocimientos que poseía el director acerca de la realidad social sobre la que estaba interviniendo y, especialmente, sobre los códigos en torno a los cuales se articulaban las relaciones sociales entre los miembros de la comunidad.

La tercera característica, también vinculada a las anteriores, se refiere a la capacidad del director para poner en marcha una estrategia periodística que interpretara adecuadamente la realidad social y que fuera capaz de introducirle modificaciones pertinentes cuando se hiciera necesario.

En el plano de la viabilidad del periódico en el tiempo, se estableció que esta dependió, en parte, del hecho de que este estaba integrado a una estructura mayor -la Imprenta Central-, lo que le permitía aprovechar una suerte de economía de escala, en lo que a su producción física concernía. Pero la viabilidad dependió también del número de suscriptores, de la cantidad del avisaje y del grado de sintonía de los contenidos con los intereses informativos del público.

Se constató que la publicidad jugó un rol importante al interior de la mayoría de las estrategias periódisticas estudiadas, en cuanto que se vincularon los contenidos publicitarios de los avisos de las empresas y asociaciones locales con los contenidos noticiosos generados por estas mismas instituciones. De esta manera, el VDZ logró desarrollar una sinergia informativa entre sus avisadores y sus lectores.

Al interior de la variable del avisaje se estableció que su comportamiento respondió directamente a la situación de la economía local. Esta relación quedó especialmente en evidencia durante la década de 1890, cuando la economía de Valdivia entró en su período de mayor expansión y el nivel de avisos exhibió un notable incremento a través de la publicidad contratada por una serie de nuevas empresas industriales y comerciales.

En el ámbito de las influencias directas e indirectas que se ejercieron desde el entorno social sobre las estrategias del periódico, las más relevantes fueron las siguientes. Entre las primeras se debe mencionar el efecto generado por las amenazas de un poderoso grupo de avisadores y suscriptores, que obligaron al director a ceder a las presiones de estos y que demostraron, en la práctica, la debilidad del VDZ para poder sostener su independencia editorial y empresarial.

En este mismo plano, también se estableció que las presiones provenientes de distintos miembros de la colonia alemana local, exigiendo que el periódico se hiciera parte de sus querellas y disputas internas, lograron ser contenidas por la mayoría de los directores del VDZ. En este sentido, la lógica de la estrategia de mantenerse al margen de este tipo de conflictos obedeció a la idea de que ello le disminuía la posibilidad de generarse enemigos y, en esa misma medida, no arriesgaba el número de lectores y avisadores.

En lo que se refiere a las influencias indirectas, una de las más relevantes se desarrolló cuando la sociedad alemana de Valdivia fue sacudida en su economía y su dignidad por la aprobación de la Ley de Alcoholes en 1902. La enorme indignación que se generó entre los miembros de la comunidad impulsó un rápido cambio en la estrategia periodística del VDZ, que de haber sostenido una posición de neutralidad ante el accionar del poder político nacional radicado en Santiago, pasó a criticarlo abierta e incisivamente.

Asimismo quedó en evidencia que en algunas ocasiones la estrategia periodística del VDZ debió ser modificada en función del comportamiento editorial de los otros periódicos que participaban en el mercado local de Valdivia. Aunque estos se publicaban en español, los chileno-alemanes también los leían y por ello a veces sus contenidos eran un reflejo fiel de lo que el público demandaba del contenido informativo de un periódico. De esta manera, en VDZ debió reformular su estrategia tomando como referencia las utilizadas por la competencia.

Finalmente, el cierre del periódico en diciembre de 1912 fue explicado como producto de la imposibilidad de su propietario para generar una nueva estrategia periodística que sintonizara adecuadamente con los intereses informativos del público. En ese sentido, no fue el público quien abandonó al periódico, sino que fue primero el VDZ quien abandonó al público.


* Profesor de la Escuela de Periodismo y del Instituto de Historia de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

** Esta monografía ha sido preparada en el marco del proyecto FONDECYT número 1990523.

1 Raymond Williams (editor), Historia de la comunicación, Vol. 2, Barcelona 1992.        [ Links ]

2 Angel Arrese, La Identidad de The Economist, Pamplona 1994.        [ Links ]

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4 David Crowley y Paul Heyer, La Comunicación en la Historia, Barcelona 1997.        [ Links ]

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6 Ricardo Couyoumdjian, "Apuntes sobre un periódico inglés de Valparaíso: ‘The South Pacific Mail’, entre 1909 y 1925", en Instituto de Historia UCV (edit.), "Valparaíso 1536-1986", Valparaíso 1987, 185-198.        [ Links ]

7 Eduardo Santa Cruz, Modelos y estrategias de la prensa escrita en procesos de modernización: Chile siglo XX, Documento de trabajo, Centro de Investigaciones Sociales, Universidad Arcis, Santiago 1996.        [ Links ]

8 Ricardo Couyoumdjian y Eliana Rozas, La Hora: cambios radicales, en: Cuadernos de Información 11/1996, Escuela de Periodismo de la Pontificia Universidad Católica de Chile, 90-107.        [ Links ]

9 Ricardo Couyoumdjian, Eliana Rozas y Josefina Tocornal, "Historia del diario ‘La Hora’, 1935-1951", mimeo, Instituto de Historia y Escuela de Periodismo, Universidad Católica de Chile, Santiago 1998.        [ Links ]

10 Winfried Golte, "Das Südchilenische Seengebiet, Besiedlung und wirtschaftliche Erschliessung seit dem 18. Jahrhundert (Bonner geographische Abhandlungen 47), Bonn 1973.        [ Links ]

11Jean-Pierre Blancpain, Les Allemands au Chili (1816-1945), Köln-Wien 1974.        [ Links ]

12 George F.W. Young, The Germans in Chile: Immigration and Colonization, 1849-1914, New York 1974.        [ Links ]

13 Gerardo Ojeda-Ebert, Deutsche Einwanderung und Herausbildung der chilenischen Nation (1846-1920), München 1984.        [ Links ]

14 Patricio Bernedo, Bürgertum und Modernisierungsansätze in Chile im 19. Jahrhundert. Der Beitrag der deutschen Einwanderer in Valdivia und La Frontera, Eichstätt 1995.        [ Links ]

15 Cfr. Young, op. cit., 14, Tab. 6.

16 Cfr. La Compañía cervecera de Valdivia, en: Boletín de la Sociedad de Fomento Fabril (en adelante BSFF) 31/1914, 233.        [ Links ]

17 Cfr. Vicente Pérez Rosales, Recuerdos del Pasado, Santiago 1957, 424         [ Links ]y Sexto Censo General de la Población de Chile de 1885.        [ Links ]

18 Cfr. Bernedo, op. cit., 99-114.

19Ibidem.

20 Cfr. Wolfgang Hartwig, "Strukturmerkmale und Entwicklungstendenzen des Vereinswesens in Deutschland 1789-1848", en: Vereinswesen und bürgerliche Gesellschaft in Deutschland, edit. por Otto Dann (Historische Zeitschrift, Beih.; N.F. 9), München 1984, 13 y 39.        [ Links ]

21 Cfr. Bernedo, op. cit., 148-171.

22 Cfr. Fábrica de calzado i curtiembre de don Luis Rudloff, de Valdivia: en: BSFF 27/1910, 184.        [ Links ]

23 Cfr. Hugo Kunz, Chile und die deutschen Kolonien, Leipzig 1890, 586 y VDZ, 21.4.1900, 2.        [ Links ]

24 Cfr. VDZ, 3.3.1888, 1.

25 Cfr. DZ, 10.4.1886, 1.

26 Ibidem.

27 Ibidem.

28 Cfr. VDZ, 22.5.1886, pp. 1.

29 Cfr. DZ, 7.8.1886, 2 y 18.9.1886, 1.

30 Cfr. DZ, ejemplares entre julio y agosto de 1886, 3 y 4.

31Cfr. DZ, 18.9.1886, 3.

32 Cfr. VDZ, 10.4.1911, 1.

33 Cfr. DZ, 16.4.1887, 1.

34 Cfr. DZ, 1.10.1887, 1.

35Ibidem.

36 Cfr. DZ, 24.12.1887, 2.

37 Cfr. VDZ, 3.3.1888, 1.

38 Cfr. VDZ, 4.8.1888, 2, 3 y 4, y 1.12.1888, 2 y 4.

39 Cfr. Bernedo, op. cit., cap. 3.

40 Este monumento fue descubierto oficialmente el 26 de enero de 1890.

41 Cfr. VDZ, 28.12.1889, 1.

42 Cfr. VDZ, 10.4.1911, 1.

43 Cfr. VDZ, 11.1.1890, 1 y 2, y 24.5.1890, 1 y 2.

44 Cfr. VDZ, 1.2.1890, 1 y 2.

45 Cfr. VDZ, 8.2.1890, 1.

46 Cfr. Bernedo, op. cit., 100 y 101.

47 Cfr. VDZ, 22.3.1890, 1.

48 Cfr. VDZ, 29.11.1890, 2.

49 Cfr. VDZ, 12.4.1890, 2.

50 Cfr. VDZ, 29.11.1890, 2 y 4.

51Cfr. VDZ, 19.11.1892, 2 y 4.

52 Cfr. VDZ, 20.5.1893, 2 y 4.

53 Cfr. VDZ, 31.1.1891, 1 y 2.

54 Tras finalizar sus estudios de derecho en Alemania, Frick partió con rumbo a Chile y se constituyó en uno de los primeros colonos alemanes en Valdivia en 1842. Allí impartió clases en el liceo y dirigió un pequeño establecimiento industrial. Cfr. Blancpain, op. cit., 97 y Bernedo, op. cit., 138.

55 Cfr. "Ernst Frick’s Tagebuch, 1876-1891", reproducido en Geschichtliche Monatsblätter, Cuaderno XIII, 60-61.

56 Cfr. La Verdad, 14.1 y 8.4.1891.

57 Cfr. La Libertad, 10.1. y 5.9.1891.

58 Cfr. VDZ, 5.9.1891, 2.

59 Ibidem.

60 Cfr. VDZ, 17.9.1891, 2.

61 Cfr. VDZ, 13.8.1892, 2, y números siguientes.

62 Cfr. VDZ, 24.10.1891, 2 y 14.11.1891, 2.

63 Ibidem y Bernedo, op. cit., 135-137.

64 Cfr. VDZ, 19.11.1892, 2.

65 Cfr. VDZ, 19.11.1892, 3- 6.

66 Cfr. VDZ, 18.3.1893, 2.

67 Cfr. Bernedo, op. cit., 104.

68 Cfr. VDZ, 7.10.1893, 1 y 22.09.1894, 2.

69 Cfr. Ibidem y Bernedo, op. cit., 121.

70 Cfr. VDZ, 21.10.1893, 2.

71 Cfr. VDZ, 27.7.1895, 1.

72 Cfr. VDZ, 4.11.1893, 1.

73 Cfr. Bernedo, op. cit., 118-120 y VDZ, 7.10.1893, 4 y 17.2.1894, 3, entre otros números.

74 Cfr. VDZ, 26.5.1894, 1.

75 A fines de 1893, en Valdivia se editaban, además del VDZ, los periódicos La Verdad y La Libertad, y se vendían en librerías los principales diarios del centro del país, como El Ferrocarril de Santiago y El Mercurio de Valparaíso, y algunos diarios editados en Alemania, como el Berliner Tagesblatt y el Franfurter Zeitung.

76 Cfr. VDZ, 30.12.1893, 2.

77 Cfr. VDZ, 10.4.1911, 2.

78 Cfr. VDZ, 31.8.1895, 2.

79Ibidem.

80Cfr. El Correo, 15.2.1895 - 27.9.1895.

81Cfr. El Correo de Valdivia, 1.10. - 9.11.1895, páginas de publicidad.

82 Cfr. VDZ, ejemplares desde octubre hasta diciembre de 1895, páginas de publicidad.

83 Cfr. VDZ, 28.12.1895, 1.

84 Cfr. VDZ, 4.1.1896, 1.

85 Cfr. VDZ, 11.1.1896, 1.

86 Cfr. VDZ, 5.1.1895, 1.

87 Cfr. VDZ, 1.2.1896, 2 y 4.

88 Cfr. VDZ, 11.1.1896, 1.

89 Cfr. VDZ, 9.5.1896, 1.

90 Cfr. VDZ, desde ejemplar del 9.5.1896 hasta el del 20.6.1896.

91 Los fines netamente electorales de La Alianza Liberal quedan de manifiesto al constatar que solo fue publicado entre el 3 y el 24 de junio de 1896.

92 Cfr. VDZ, 3.6.1896, 2.

93 Cfr. VDZ, 2.1.1897, 1.

94 Cfr. VDZ, 25.2.1899, 2.

95 Unold vivía en Rancagua, donde ejercía como profesor. El año 1900 publicó su libro Das Deutschtum in Chile,         [ Links ] que se transformó en uno de los libros símbolo de la defensa del pangermanismo y del mito de la superioridad cultural alemana. Cfr. Blancpain, op. cit., 679 y 680.

96 La palabra Deutschtum no tiene traducción literal al español. Quizá lo más apropiado sea entenderla como sinónimo de "la esencia de lo alemán", que incluye el idioma, las costumbres, los valores, el modo de ser y la cultura de los alemanes.

97 Cfr. VDZ, 7.4.1900, 2.

98 Esta comunidad se fundó oficialmente, siguiendo la estructura de una asociación o Verein, el año 1887. Su primer presidente fue el empresario Luis Rudloff. Su creación fue abiertamente combatida por diversos miembros de la colonia de afiliación liberal, que temían el surgimiento de conflictos religiosos internos. Estos temores se vieron confirmados cuando, algunos años más tarde, miembros de la comunidad evangélica intentaron hacer obligatorias las clases de religión en el Colegio Alemán, lo que fue rechazado de plano por la Asamblea General del establecimiento. Cfr. Bernedo, op.cit, 149-152 y 162-165.

99 Cfr. VDZ, 21.4.1900, 1 y 2.

100 Cfr. Bernedo, op. cit., 127-147

101 Cfr. VDZ, 29.9.1900, 4 y 23.2.1901, 3.

102 Cfr. VDZ, 7.12.1901, 1, 28.12.1901, 1 y 9.8.1902, 1.

103 Cfr. VDZ, 7.12.1901, 6, 9.8.1902, 6 y 6.9.1902, 2.

104 Cfr. VDZ, 9.8.1902, 15.11.1902, 15.8.1903, entre otros ejemplares.

105 Cfr. José Alfonso, "Un viaje a Valdivia", Imprenta Moderna, Santiago 1900,         [ Links ] 17. Alfonso era abogado, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile y miembro del Partido Radical. Cfr. V. Figueroa, Diccionario Histórico, Biográfico de Chile, vol. I, Santiago 1925, 376-378.        [ Links ]

106 Cfr. VDZ, 10.11.1900, 1.

107 Cfr. VDZ, 23.2.1901, 1.

108 Cfr. VDZ, 18.5.1901, 1.

109 Cfr. VDZ, 9.8.1902, 5.

110 Cfr. Bernedo, op. cit., 113-117.

111Ibidem.

112 Cfr. El Correo de Valdivia, 26.2.1903.

113 Cfr. Bernedo, op. cit., 117.

114 Cfr. VDZ, 10.3.1903, 2.

115 Cfr. VDZ, 15.8.1903, 2.

116Ibidem, 4.

117 Acerca de las "virtudes" de los alemanes de Valdivia, cfr. Blancpain, op. cit., 562ss.

118 Cfr. Die Deutsche Post, desde el 30.8.1902 hasta el 3 de noviembre de 1903.

119 Cfr. VDZ, 24.12.1903, 1.

120 Cfr. VDZ, 2.1.1904, 1.

121 Ibidem.

122 Ibidem., 3.

123 Cfr. VDZ, 16.2.1904, 1.

124 Cfr. VDZ, 11.5.1905, 1.

125 Cfr. VDZ, 6.2.1906, 1.

126 Cfr. VDZ, 22.2.1906, 2.

127 Cfr. VDZ, 8.3.1906, 2.

128 Cfr. Bernedo, op. cit., 159 y 160.

129 Cfr. VDZ, ejemplares publicados entre 4.4.1904 y 6.3.1906.

130 Cfr. VDZ, 8.4.1905, 1, 6.1.1906, 1, 8.3.1906, 2, entre otros ejemplares.

131Cfr. VDZ, 9.8.1904, pp 1-2 y 11.5.1905, 2.

132 Cfr. VDZ, 9.8.1904, 1.

133 Cfr. VDZ, 3.5.1904, 2, 9.8.1904, 1 y 6.3.1906, 2, entre otros ejemplares.

134 Cfr. VDZ, 8.4.1905, 3, 11.5.1905, 3, 1.3.1906, 3, 3.3.1906, 2, 8.3.1906, 2

135 La fecha exacta de su instalación no ha podido ser confirmada. En todo caso, a inicios de enero de 1905, el VDZ menciona que ya cuenta con servicio telegráfico propio. Cfr. VDZ, 3.1.1905, 1.

136 Ibidem.

137Ibidem y 2.1.1906, 1.

138 Cfr. VDZ, 15.3.1906, 1.

139 Cfr. VDZ, 3.4.1906, 1.

140Ibidem.

141Ibidem.

142 Cfr. VDZ, 5.5.1906, 1.

143 Cfr. VDZ, 7.6.1906, 1.

144 Cfr. VDZ, 23.6.1906, 1.

145 Cfr. VDZ, 2.6.1906, 2, 7.6.1906, 2 y 21.8.1906, 1.

146 Cfr. VDZ, 3.1.1907, 1.

147 Cfr. VDZ, 15.1.1907, 1.

148 Cfr. VDZ, 18.4.1907, 1.

149 Cfr. VDZ, 20.4.1907, 1.

150 Cfr. VDZ, 27.4.1907, 1.

151Cfr. VDZ, 2.3.1907, 1; 16.4.1907, 2; y 27.4.1907, 1.

152 Cfr. VDZ, 14.2.1907, 1.

153 Cfr. VDZ, 20.7.1907, 1.

154 Cfr. VDZ, 19.12.1907, 1; 24.12.1907, 1; y 28.12.1907, 1.

155 Cfr. VDZ, 20.7.1907, 4 y 5.12.1907, 3.

156 Cfr. VDZ, 1.9.1908, 1.

157 Cfr. VDZ, 28.12.1907, 2.

158 Cfr. VDZ, 31.12.1907, 1.

159 Cfr. 2.1.1909, 1.

160 Cfr. VDZ, 1.9.1908, 1.

161Cfr. VDZ, 16.2.1909, 1 y 2; 15.12.1909, 2; 4.1.1910, 1; y 15.10.1910, 2.

162 Cfr. VDZ, 16.2.1909, 2; 8.4.1910,2; 15.10.1910, 2; y 15.10.1910, 2.

163 Cfr. VDZ, 15.12.1909, 1 y 2; 18.12.1909, 1 y 2; y 4.1.1910, 1.

164 Respecto del tema relacionado con los artesanos alemanes de Valdivia, cfr. Bernedo, op. cit., 153, 155, 160 y 161.

165 Cfr. VDZ, 4.1.1910, 1.

166 Cfr. VDZ, 8.4.1910, 1 y 2.

167 Cfr. VDZ, 19.8.1910, 1 y 9.9.1910, 1.

168 Cfr. VDZ, 15.9.1910, 1 y 2.

169 Cfr. VDZ, 8.4.1910, 3 y 4; y 19.10.1910, 3, entre otros ejemplares.

170 Cfr. VDZ, 31.12.1910, 1.

171 Cfr. VDZ, 4.1.1911, 1.

172 Cfr. VDZ, 9.6.1911, 1 y 2; 23.6.1911, 2; 11.6.1912, 1.; y 8.11.1912, 1, entre otros ejemplares.

173 Cfr. VDZ, 8.8.1911, 1.

174 Cfr. muestra de ejemplares entre enero y diciembre de 1912.

175 Cfr. VDZ, 31.12.1912, 1.