SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.34ANA MARÍA STUVEN V. La seducción de un orden. Las elites y la construcción de Chile en las polémicas culturales y políticas del siglo XIX índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

Compartir


Historia (Santiago)

versión On-line ISSN 0717-7194

Historia (Santiago) v.34  Santiago  2001

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-71942001003400016 

RENE MILLAR C. Misticismo e Inquisición en el Virreinato Peruano. Ediciones Universidad Católica, Santiago, 2000, 252 págs.

La historia de la vida espiritual chilena es poco conocida y aunque últimamente algunos de nuestros historiadores se han visto estimulados por la canonización de Santa Teresa de Los Andes y la beatificación del Padre Hurtado, aún está por escribirse. Pues no pueden confundirse los estudios sobre religiosidad, especialmente sobre religiosidad popular que han cobrado perceptible desarrollo en los últimos veinte años, con este capítulo interior, a veces recóndito, que atisba los claroscuros del alma. Ello se ejemplifica con los trabajos realizados sobre la religiosidad barroca cuyo ritual sobreabundante parece haber encandilado a quienes estudiamos sus manifestaciones, impidiéndonos franquear el umbral de las formas de exteriorización colectiva para centrarnos en la intimidad de la relación personal con Dios.

Pero es preciso señalar que para el historiador resulta tremendamente difícil penetrar en lo que Santa Teresa llamaba "el castillo interior"; y también en las actitudes y procedimientos de aquellas instancias que la época establecía para su regulación y control. No solo debido a la escasez de documentos que estas peculiares materias suele deparar, y a las dificultades que entrañan su desciframiento e interpretación, sino más aún, al arduo problema valórico que implican los asuntos afincados en el trasfondo de la psique humana, donde a veces fracasan las metodologías más en boga y las respuestas que suscitan mayor unanimidad. ¿Qué puede hacer el historiador frente a tales problemas? ¿Puede erigirse en una suerte de juez de jueces, como ha ocurrido paradójicamente con la historiografía sobre la Inquisición? ¿O más bien tiene que apelar a establecerse en ese punto inencontrable, el punto medio, que permita visualizar conjuntamente el presente y el pasado abriendo paso a la comprensión?

Este es, a grandes rasgos, el tema que aborda René Millar en su libro Misticismo e Inquisición en el Virreinato Peruano. Sus conocidos estudios sobre las manifestaciones de lo religioso en la cultura popular de los siglos XVII y XVIII en estas regiones de Hispanoamérica y sobre las causas y procesos del Tribunal de la Inquisición, han sido paso previo a su acercamiento al núcleo de la vida espiritual, materia particularmente difícil y delicada que aborda esta obra.

A partir del proceso inquisitorial contra el jesuita chileno Francisco de Ulloa y sus principales discípulos, tras la muerte del religioso en 1709, y que culminó en el Auto de Fe celebrado en la Plaza Mayor de Lima el 23 de diciembre de 1736 –el más espectacular, señala el autor, después del de 1639, desplegado por el caso de los judaizantes, entre los que sorprendentemente había también uno procedente de este Reino, el cirujano penquista Francisco Maldonado de Silva–, René Millar somete, a su vez, a juicio, el fallo histórico de la Inquisición limeña y procura desentrañar la experiencia interior de aquellos hombres vilipendiados y aniquilados.

"Lo que enseñaba el padre Ulloa estaba muy lejos –señala en sus reflexiones finales–, era lo opuesto, a lo propugnado por la Compañía en ese momento. Aún más, la orden, como hemos visto, estaba empeñada en combatir el tipo de espiritualidad practicado por Ulloa. Este es uno de los escasos y aislados partidarios del misticismo que se dieron al interior de dicha religión, que no eran bien vistos por las autoridades y que, en su caso, por no tener la formación jesuítica, se comprometió más libremente con esta corriente…".

Curioso y singular caso, pues, el del Padre Ulloa, que el libro de René Millar pone en valor a través de una sólida documentación y de un arte –y digo arte en el sentido de destreza que el vocablo tuvo originalmente entre los antiguos– en la recreación historiográfica del tejido de relaciones entre el personaje y su época, entre la o las historias individuales y su contexto social e institucional.

La lucha del historiador contra el hermetismo del pasado brinda en esta ocasión la recompensa de poder reabrir un proceso, revisar un fallo equivocado e intentar reconstituir en las personas condenadas su verdadera intencionalidad. A pesar de sus limitaciones, nuestra disciplina posee –aunque sea solo a través de las páginas frágiles de un libro– esa pequeña, pero diría también, esa incomprensible atribución sobre la irrevocabilidad de lo ocurrido. Porque lo ocurrido posee por lo general la enigmática peculiaridad de velarse a su propio presente. De ahí que la historia necesite de la tarea del historiador para mostrar a la posteridad, no solo un fragmento de lo sucedido, sino los atisbos del significado complejo, de ese mismo suceder.

La obra de René Millar abre pues una nueva línea de investigación a nuestra historiografía. Esta se despliega a partir de la comprensión del pensamiento denominado el alumbradismo chileno, una modalidad vivencial de la piedad católica, que el autor ha logrado caracterizar con una cierta diversidad que se muestra coherente con otras manifestaciones de la cultura de la época en Chile. Su arcaísmo, su inclinación por los místicos medievales como Juan Tauler y una cierta tendencia hacia la orientación quietista, propia de Miguel de Molinos, eran rasgos como explica el historiador, un tanto fuera de época y de contexto en el Chile de comienzos del XVIII, y en particular dentro de la espiritualidad de la Compañía de Jesús, lo que condujo finalmente a su condenación por parte del Tribunal de la Inquisición limeña.

La mística ha sido una de las grandes aspiraciones de los hombres de todos los tiempos, pues en el encuentro con lo sagrado el alma llega a su cúspide. Son diferentes las instancias que, a través de la historia, presenta el fenómeno del éxtasis o "locura divina", como lo llama Platón. Además del misticismo católico están: el transporte profético y sus ígneas iluminaciones; la salida de sí catártica, que libera de culpas; la inspiración poética, don de las musas; y la conmoción amorosa, "erótica", entendiendo este vocablo en sentido filosófico. Tras todas estas formas acecha, sin embargo, el vértigo, la contracara del éxtasis, el reflejo de Narciso y sus entrópicos poderes, fuerza gravitacional destructiva que arroja al hombre al vacío y finalmente procede a su disolución.

Por eso, la mística católica se presentaba durante los siglos XVI y XVII, como la senda estrecha, suspedida entre el cielo y el infierno. A los desfiladeros del espíritu eran, al parecer pocos los que llegaban, como quizá son pocos los que llegan históricamente a comprender esas moradas espirituales, como las llama Santa Teresa, que entonces remataban el habitar humano.

Para rehacer hoy, historiográficamente, la vida espiritual chilena, esos "caminos de perfección", en el lenguaje de la Santa de Avila, comprender sus itinerarios, sus recodos y también sus desviaciones, así como las reacciones que estas suscitaban, no se necesita solo tesón o métodos efectivos.

Hay algo inexplicable, misterioso casi, me atrevería a decir, que guía al historiador que emprende su lucha cotidiana para vencer al tiempo y asomarse dentro de las almas; podría ser vana su tarea si no fuese asistida por ese particular modo de "alumbramiento" –y le pido prestada a René Millar esa palabra porque creo que el historiador de algún modo llega a identificarse con los temas que estudia– alumbramiento que ninguna metodología por más avezada que sea podrá nunca proporcionar.

Alumbramiento al que no podría darle en este caso otro sentido que el de esa combustión interna cotidiana, en los archivos y frente a la página en blanco, que consume, pero también ilumina e impulsa a seguir.

ISABEL CRUZ DE AMENÁBAR

 

Creative Commons License Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons