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Historia (Santiago)

versión On-line ISSN 0717-7194

Historia (Santiago) v.42 n.1 Santiago jun. 2009

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-71942009000100017 

HISTORIA N° 42, Vol. I, enero-junio 2009: 269-271 ISSN 0073-2435

 

RESEÑAS

 

IRINA PODGORNY y MARÍA MARGARET LOPES, El desierto en una vitrina. Museos e historia natural en la Argentina, 1810-1890. México, Limusa, 2008, 280 páginas.

En estos últimos años se ha venido renovando el estudio de la ciencia y las prácticas científicas, en especial a partir de la influencia de los señeros trabajos de Bruno Latour, Laboratory Life. The construction of scientific (1979) y Science in action (1987)1. Desde esta perspectiva se ha instalado una aproximación a la cultura de la ciencia, analizando en qué sentido el contexto social es esencial para entender la actividad científica misma. Lo anterior ha permitido ir más allá del estudio de los grandes hombres de ciencia a fin de acercarse a las condiciones históricas que los posibilitaron: redes, relaciones con el poder político, presencia museológica, etc. A lo anterior podemos sumarle la orientación teórica inaugurada por Susan Sheets-Pyenson (1988), quien, al visualizar los museos en tanto enlace de redes nacionales e internacionales, ha posibilitado el estudio de las instituciones científicas ya no como el resultado de desarrollos autónomos y espontáneos, sino más bien como el producto de un conjunto de vinculaciones entre directores de museos, congresos y publicaciones especializadas2. Parte de estas orientaciones guía el texto aquí reseñado.

El texto reúne una serie de ensayos sobre los museos de ciencias en Argentina durante el siglo XIX, período de expansión de las fronteras argentinas hacia el sur y hacia los territorios del Chaco. En dicho tiempo se analizan las controversias científicas de la paleontología y las ciencias naturales de la época, ligadas a las colecciones y a los museos.

La idea central del libro radica en la noción del encierro simbólico del desierto, espacio geográfico que dentro del contexto argentino decimonónico correspondía a aquellos territorios aún no controlados por ningún tipo de aparato estatal. En otras palabras: lo que se había hecho por la fuerza militar en la llamada Guerra del Desierto, los científicos habrían de hacer en la esfera del saber. En este aspecto, según lo demuestra el texto, el estudio de los museos resulta una perspectiva analítica privilegiada en la medida en que permite comprender "el proceso por el cual el conocimiento científico queda localizado en determinados lugares" (p. 13). Asimismo, lo anterior permite, dado que el espacio de exhibición se construye para un público no especializado, analizar las maneras a partir de las cuales se construían las relaciones entre los distintos actores involucrados: científicos, gobierno, universidades, sociedades científicas, intereses económicos, etc.

El texto se divide en nueve capítulos que, a partir de un criterio en algún sentido cronológico, van rodeando el objeto de estudio.

El libro se inicia desde los antecedentes del siglo XIX (los denominados "museos invisibles") a partir de ciertos espacios que, a pesar de no tener colecciones, ni lugar de emplazamiento, reunían objetos con una finalidad más bien burocrática antes que científica. Interesante resulta, al respecto, los diversos significados que la palabra museo entonces poseía: "gabinetes de estudio universitarios, establecimientos comerciales, las cajas vendidas a las escuelas como museos escolares, los grandes museos-monumentos", así como diversas colecciones (p. 11).

A partir de la segunda mitad del siglo XIX, en una nueva fase de la historia argentina, la labor museológica se torna más profesional. Lo anterior se evidencia con el trabajo de científicos en un comienzo extranjeros, como el alemán Herman Burmeister. Será a partir de esta fase cuando el museo adquiera una estructura científica y deje de ser tan solo un acopio inconexo de restos fósiles, piezas arqueológicas y herbarios. Claramente el museo se convierte en un espacio de especialistas, de modo que muchas colecciones dejan de ordenarse para un público en general.

El texto una y otra vez relaciona elementos que dan un una nueva visibilidad al estudio de los museos y del desarrollo de la ciencia. De esta forma se demuestra que los coleccionistas de los objetos que llenaban las vitrinas de los museos (fauna extinguida y restos arqueológicos) adoptaron una actitud de preocupación ante la naturaleza por su rápida desaparición, no tan solo debido a influencias teóricas, sino también por la "premura dada la competencia entre equipos rivales en dar a conocer al mundo científico las nuevas especies y piezas descubiertas, por llenar las salas y obtener recursos para la continuación de las obras de un museo [...] y por la venta de colecciones a mejor precio" (p. 253). Lo anterior implica modificar la mirada del investigador indagando los aspectos "no científicos" que posibilitan y da una plataforma al trabajo científico mismo. Sin duda, el texto aquí reseñado da importantes pasos al respecto.

Otro elemento destacable en el texto es el vínculo que las autoras establecen entre el saber museológico y la esfera del poder. En este sentido, el texto deja en evidencia en qué medida la capacidad de negociación de los científicos a fin de lograr recursos del Estado, como de sus redes al interior del país y en el extranjero, son parte constitutiva del quehacer científico junto con las publicaciones, textos que normalmente se privilegian a la hora de hacer una historia de la ciencia. En este aspecto, las alianzas construidas con el objeto de consolidar los museos no son simplemente un contexto sociohistórico, sino antes bien elementos de la praxis científica misma. Poder y saber se entrelazan, no diferenciándose los límites entre lo científico y lo político.

Las autoras, a partir del análisis de estas redes e imbricaciones poder/saber, dejan muy claro en qué sentido el Estado nacional decimonónico no estructuró una suerte de "estrategia" o "control del saber", como comúnmente los historiadores han tendido a conceptualizarlo. Antes bien: el estudio de las prácticas científicas demuestra que el Estado no poseía un procedimiento homogeneizante y perdurable en el tiempo de dominación simbólica: "[...] lejos de la existencia de un plan rector del Estado para llevar adelante tales tareas, la historia de los museos argentinos muestra todo lo contrario: cada nuevo establecimiento ignoraba [...] la existencia de los otros. Su funcionamiento, en cambio, estaba condicionado por la competencia por los recursos [...]. La historia de la debilidad de los proyectos para el establecimiento de los museos en la Argentina puede servir para entrar en la historia de la estructuración del país y matizar las ideas sobre la relación entre ciencia y Estado" (p. 250). Ni siquiera las expediciones científicas financiadas desde el Estado evidencian una maquinaria articulada con los dispositivos de la exploración científica y el control o invención del territorio.

El desierto en una vitrina, en suma, al reunir el sedimento de un conjunto de disputas (p. 253), logra darle un contenido dinámico al proceso de creación de los museos en la Argentina del siglo XIX. Allí radica, a mi juicio, su mayor mérito, en la medida en que deja en evidencia las relaciones de tensión que allí se tejieron antes que visualizarlo tan solo como un largo camino de progresos. En este sentido, el texto aquí reseñado logra transmitir que los museos, más allá de sus esferas simbólicas, son a su vez el espacio para un conjunto de prácticas científicas, "modeladas a partir de las especificidades de cada institución y de los conflictos y alianzas escondidas tras sus historias y sus puertas" (p. 26).


Carlos Sanhueza

Universidad de Talca-Chile

Notas

1 Bruno Latour, Laboratory Life. The construction of scientific, New Jersey, Princeton University Press, 1986 (primera edición: 1979), y Science in action, Cambridge, MA, Harvard University Press, 1987.        [ Links ]

2Susan Sheets-Pyenson, Cathedrals of Science. The Development of Colonial Natural History Museums during the late Nineteenth Century, Montreal, McGill-Queen's University Press, 1988.        [ Links ]