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Historia (Santiago)

versión On-line ISSN 0717-7194

Historia (Santiago) vol.44 no.1 Santiago jun. 2011

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-71942011000100017 

HISTORIA N° 44, vol. I, enero-junio 2011: 234-237

RESEÑA

 

Alfredo Riquelme Segovia, Rojo atardecer. El comunismo chileno entre dictadura y democracia, Santiago, DIBAM, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana, 2009, 341 páginas.

 

El libro de Alfredo Riquelme Rojo atardecer. El comunismo chileno entre dictadura y democracia constituye un registro historiográfico poco común en nuestro ámbito académico por varias razones. En primer lugar, representa la investigación más relevante sobre el comunismo chileno, y específicamente sobre la ideologización de este partido durante los últimos años en el país. Asimismo su autor, profesor de la Universidad Católica de Chile, durante la época universitaria militó en las Juventudes Comunistas para luego emigrar al Partido Socialista y finalmente desembocar en el PPD, organización a la cual decide renunciar por la incompatibilidad de la doble militancia, según su propia confesión. Por ende, Riquelme fue testigo y actor del período en el cual se centra su trabajo (desde 1973 hasta el 2000), ya sea como estudiante, investigador asociado a FLACSO durante los ochenta o bien como docente.

En consecuencia, la experiencia de vida, su propia biografía política y académica y el contexto sociohistórico adquieren un lugar preponderante en su investigación, en la medida en que su propuesta cobijada para la denominada "historia del tiempo presente" se desmarca de una historia identitaria del comunismo, optando en cambio por proponer una metodología sustentada en la complementación entre una historia social del comunismo y una historia de este como ideología. En ese sentido, Riquelme aboga por la existencia de múltiples sensibilidades y miradas para examinar la historia del comunismo en Chile, bajo el entendido de que ello posibilitará acercarse a las numerosas aristas que presenta dicho objeto de estudio, tanto en el ámbito del imaginario comunista como en el de su ideología. Consciente de los desafíos que ello implica, el autor sitúa su trabajo en el plano temporal del pasado reciente, generando de esta manera una tensión entre la historia vivida y la historiografía, entre la memoria (recuerdos y sentimientos personales) y la capacidad analítica, optando finalmente por una perspectiva explicativa y comprensiva, sustentada en la evidencia documental. Esto último se ve reflejado en el uso -y abuso en varios momentos- de la reproducción textual de extensas citas extraídas de artículos periodísticos o documentos oficiales. A propósito de lo anterior, el autor explicará la relación entre la estructura y el contenido del libro, entendiéndola como un "diálogo" entre las fuentes estudiadas y las hipótesis y objetivos que sustentan su investigación.

Mientras el imaginario comunista constituye un campo de estudio escasamente explorado por los historiadores, con excepción de los trabajos de Eugenia Fediako-va sobre los imaginarios políticos de la Rusia soviética construidos por los medios de comunicación de la sociedad chilena entre 1917 y 1939, la ideología comunista en cambio ha despertado mayor interés con los aportes de Hernán Ramírez Neco-chea, Carmelo Furci, Augusto Varas y Andrew Barnard, entre otros. Sin embargo, para Riquelme los estudios sobre el comunismo en Chile y el PCCh se han abocado primordialmente a aspectos institucionales u orgánicos, y aún son insuficientes o parciales, tanto en su enfoque analítico, como en la metodología y las fuentes utilizadas, constituyendo un área de estudio donde todavía es posible realizar aportes, especialmente a partir del uso de recursos basados en entrevistas orales y de la desclasificación de los archivos soviéticos, labor esta última a la que se ha abocado durante la última década junto a Olga Ulianova.

A diferencia de los investigadores nombrados anteriormente, el autor opta por centrar su atención en el comunismo como fenómeno ideológico, destacando su carácter global y multidimensional, razón por la cual considera relevante expandir el arco temporal de su estudio hacia las primeras décadas del siglo XX, por cuanto fija su atención en el "desplazamiento" del comunismo como ideología desde la creación del Partido Obrero Socialista en 1912, su adscripción al internacionalismo soviético una década después y la implementación de estrategias expresadas en el Frente Popular, en la "vía chilena hacia el socialismo" o en la Unidad Popular. Se aboca también a examinar su ideologización durante el período de resistencia al gobierno militar de Augusto Pinochet y en la rearticulación de la sociedad civil en la transición a la democracia a fines de la década de los 80, fijando su atención en la "trayectoria ideológica del partido", en el aspecto organizacional vinculado a liderazgos, estrategias y prácticas políticas y excluyendo la "dimensión utópica" y las prácticas sociales identitarias de los militantes comunistas chilenos. Esta opción metodológica, centrada en el análisis de la ideología institucional comunista en Chile, supuso no abordar temas de su imaginario, distinguiendo entre el plano de lo utópico y el de lo real, expresados como dos niveles de representación opuestos. Mientras el primero admite la diversidad política por medio del reformis-mo y el utopismo, el otro postula la unidimensionalidad de la realidad histórica a través de la aceptación única del revolucionarismo como medio de lucha.

A su vez, el estudio de Riquelme plantea el análisis de la dimensión ideológica del comunismo en Chile entre la dictadura y la democracia, poniendo atención en la intersección multidimensional entre lo nacional y lo global de dicho fenómeno inserto en un marco temporal de larga duración, centrándose en el último cuarto del siglo XX para examinar su trayectoria ideológica durante este período y, especialmente, establecer vínculos entre la instauración de la democracia y el entorno mundial, con especial atención en la URSS y Alemania. Y lo hace sobre la base del análisis del "discurso normalizado" emanado desde los estamentos jerárquicos del PCCh, cuyo propósito consistía tanto en asegurar la unidad de propósitos y de acción de la organización partidista y de sus militantes como en insertar dichos propósitos y acción en una narración nacional, regional y global, enfatizando el discurso institucional de carácter revolucionario de dicho partido en el marco de la construcción de un relato histórico del "deber ser" comunista.

A partir de estos antecedentes, y con la hipótesis de que la evolución ideológica reactiva del PCCh y del comunismo chileno provocó el asilamiento y deterioro de dicha organización partidista en la sociedad chilena, en un contexto marcado por el derrumbe de los "socialismos reales" y la disolución de la Unión Soviética entre 1989 y 1991, Riquelme se enfoca principalmente en estudiar las debilidades más que las fortalezas para comprender la marginación de aquel partido de la vida política y social del país, aduciendo que el derrumbe del comunismo soviético no debe ser considerado un argumento contundente que permita explicar dicho fenómeno, aunque no niega que ello significó la pérdida del principal referente simbólico. Sin embargo, como plantea el autor, es en el ámbito de las ideologías donde se concentran los puntos débiles del partidismo comunista chileno, argumentando la inexistencia de debates sobre la materia por la omisión de los dirigentes residentes en Chile o en el exilio.

Si bien Riquelme no lo señala explícitamente, el título de su libro remite directamente al que quizás sea al día de hoy el balance historiográfico más importante realizado por historiadores nacionales sobre el comunismo chileno, Rojo amanecer. Hacia la historia de los comunistas chilenos (2000), trabajo recopilatorio editado por Manuel Loyola y Jorge Rojas Flores. En él se incluyen numerosos artículos sobre el comunismo en Chile desde una lógica extrapartidista, que permiten ponderar diez años después el trabajo de Riquelme a la luz del creciente interés generado entre los historiadores nacionales por el estudio del comunismo bajo una perspectiva revisionista, siendo este quizás el aspecto más destacado de las investigaciones recientes sobre el tema, entre ellas ¡Con la razón y la fuerza venceremos!: la rebelión popular y la subjetividad comunista en los 80, libro de Viviana Bravo editado el 2010, que posee una enfoque analítico opuesto al de Riquelme, más cercano a los trabajos de Rolando Álvarez, ya sea Desde las sombras: una historia de la clandestinidad comunista (1973-1980), publicado el 2003, o su tesis doctoral La tarea de las tareas: luchar, unir, vencer. Tradición y renovación en el PC de Chile: 1965-1990. De una u otra manera, con mayor o menor énfasis, el trabajo de Riquelme dialoga con aquella tradición historiográfica, remarcando líneas interpretativas y estableciendo sus propios derroteros de investigación, logrando finalmente elaborar una metodología de trabajo no aplicada anteriormente.

Considerando lo anterior, este libro representa un significativo esfuerzo por aportar nuevas metodologías de análisis al estudio del comunismo en Chile, poniendo atención en la dimensión ideológica nacional y global de la transición a la democracia y enfatizando además la intersección multidimensional del comunismo durante el gobierno de Pinochet (al cual denomina dictadura "nacional-globalista"), bajo el entendido de que los procesos políticos de la historia de Chile durante el siglo XX estuvieron estrechamente vinculados a los fenómenos ideológicos de carácter integral, como parte de un proceso de interrelación entre los acontecimientos históricos internos y externos. No se trata de un libro sobre la historia del Partido Comunista, sobre la transición chilena a la democracia ni tampoco de un estudio sobre las influencias exteriores a la realidad política, chilena sino de un análisis sobre la interacción multidimensional de los procesos históricos nacionales, regionales y globales, poniendo atención en la dimensión ideológica del comunismo durante las últimas décadas del siglo pasado en Chile.

En síntesis, el trabajo de Riquelme constituye un valioso aporte para el estudio de esta materia en Chile, por cuanto su enfoque historiográfico se sustenta en nuevas premisas de investigación abocadas a examinar al comunismo como una ideología institucionalizada y globalizada, cuyo propósito central consistió en organizar una estructura discursiva sustentada en la uniformidad ideológica divulgada por el paradigma soviético, convirtiéndose en una "ciencia de la revolución", capaz de dotar de sentido a "la historia en marcha" sustentada en el marxismo ortodoxo. Es ahí donde según el autor radica la "universalización" del comunismo soviético, poniendo énfasis en la ideología y sus significados, bajo el entendido de que el discurso público emanado desde el Partido Comunista chileno estuvo tensionado entre el integrismo y la actualización ideológica. Aquella disyuntiva representó un permanente punto de desencuentro al interior del PCCh: esta será la marca de origen de un partido que se debatió entre el doctrinarismo soviético y la singularidad de la experiencia chilena. Con este libro queda de manifiesto el dilema al cual se vio enfrentada aquella organización durante ocho décadas de existencia, historia marcada por períodos de activa participación social, civil y electoral, hasta representar un "papel marginal" en el retorno a la democracia en 1990 y convertirse actualmente en un "actor secundario". Pese a esta paradoja, los estudios sobre el comunismo en Chile siguen generando un alto interés de los investigadores para indagar en torno a los imaginarios, las experiencias de vida y las subjetividades de la cultura política de izquierda.

Santiago Aránguiz Pinto
Universidad Diego Portales

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