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Historia (Santiago)

versión On-line ISSN 0717-7194

Historia (Santiago) vol.47 no.1 Santiago jun. 2014

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-71942014000100007 

ENSAYOS BIBLIOGRÁFICOS

 

EL ACERCAMIENTO INTERDISCIPLINARIO A LA COTIDIANIDAD, LA HISTORIA DE LOS OBJETOS A TRAVÉS DE LA ARQUEOLOGÍA. A PROPÓSITO DE ARCHAEOLOGY. THE DISCIPLINE OF THINGS**

 

GONÇALO DE CARVALHO AMARO*

* Investigador Adjunto, Centro del Patrimonio Cultural, Pontificia Universidad Católica de Chile. Correo electrónico: amarogoncalo@gmail.com
** Bjørnar Olsen, Michael Shanks, Timothy Webmoor y Christopher Witmore, Archaeology. The Discipline of Things, Berkeley / London / Los Angeles, University of California Press, 2012, 266.


 

"Il était un temps oü l'archéologie, comme discipline des monuments muets,
des traces inertes, des objets sans context et des choses laissées par le passé,
tendaint à l'histoire et ne prenait sens que par la restitution d'un discours
historique; onpourrait dire, en jouant unpeu sur les mots, que l'histoire, de nos
jours, tend à l'archéologie, - à la description intrinsèque du monument"
1.

 

EL USO Y ABUSO DE LA PALABRA ARQUEOLOGÍA

En los últimos tiempos se ha asistido a una sobreexplotación del término arqueología, que ha salido del concepto disciplinario y ha pasado a otros ámbitos. Ha sido usado como metáfora en la filosofía, psicología y teoría social, personificando una búsqueda por la autenticidad y un acercamiento a la forma de conocimiento que pueda representar una alternativa al discurso. No obstante, y pese a ello, la arqueología ha contribuido muy poco a esta tendencia de acercamiento a las cosas y, también es cierto, que las otras disciplinas -pese a usar su nombre- no la han tomado muy en cuenta.

La explicación para esta ausencia se debe fundamentalmente al hecho que la mayor parte de los investigadores, y del público en general, desconoce cómo funciona la arqueología, cuáles son sus métodos, sus teorías y sus logros. En el subconsciente persiste la idea que la arqueología es una disciplina de viajeros y exploradores que sirve para hacer el trabajo "sucio", el trabajo de terreno, rescatando objetos e información antigua perdida, que después es "modelada" y "estructurada" por especialistas de otras áreas disciplinares.

Es con el objetivo de superar estos prejuicios que se orienta el libro que aquí se empieza a analizar: Archaeology. The Discipline of Things. Publicado a comienzos de 2012, por la University of California Press, pretende ser una afirmación de la labor de los arqueólogos, desmitificando algunos epítetos, exponiendo su historia, metodología y afirmando sus potencialidades para el contexto actual de las ciencias sociales. Está escrito por cuatro arqueólogos, tres de ellos fuertemente vinculados con Stanford y el Humanities Lab de la misma universidad: Michael Shanks (profesor), Timothy Webmoor y Christopher Witmore (antiguos alumnos de doctorado) y Bjørnar Olsen, que ha sido un colaborador regular del Humanities Lab. El primero y el último son nombres reconocidos de la arqueología a nivel mundial, conocidos fundamentalmente por sus aportes teóricos a la disciplina. A su vez, en los últimos tiempos, Olsen se ha convertido en uno de los arqueólogos más citados, representante de una nueva mirada crítica sobre la propia actuación de la arqueología2.

ARQUEOLOGÍA, HISTORIA Y EL MANEJO DEL PASADO

Este comentario a Archaeology. The Discipline of Things se comenzó intencionalmente con un fragmento de L 'archéologie du savoir de Michel Foucault. Esto se ha hecho porque se trata de una figura presente en el libro, que legitima y afirma a la arqueología como una ciencia, con características propias. Utilizando la perspectiva del filósofo francés, la arqueología presentaría argumentos muy interesantes, incluso una mayor amplitud de campos y posibilidades para hacer una narrativa histórica, como expresan los autores3. Por ejemplo, para Foucault, la arqueología -o, para ser más correcto, una interpretación arqueológica del pensamiento- presenta una forma totalmente distinta de la historia de las ideas. Esta última busca la verdad a través de documentos escritos, e intenta construir una narrativa continua del desarrollo de los modos de pensar. Por otro lado, la arqueología se interesa por lo particular y por la ruptura temporal. No busca descubrir lo que las personas, de este o de aquel tiempo, estarían pensando o escribiendo en el pasado, pero sí los mecanismos que les permiten "hablar" y ser tomadas en serio4.

Las reflexiones de Foucault llenan el ego de los arqueólogos; de un momento a otro, su trabajo se transformó en la forma más eficiente para comprender el pasado ¿Pero conocería él realmente cómo funciona la arqueología? ¿Tiene sentido que la arqueología sea incompatible con la historia? En este contexto, no debemos olvidar que la historia (disciplina) ha cambiado considerablemente en los últimos cincuenta años. La escuela de los Annales, caminó paulatinamente hacia una historia de lo cotidiano, de lo mundano, de lo intrínseco5 -como propone Foucault en la cita expuesta en el inicio de este texto- y efectivamente, tras esa escuela, la historia y la arqueología6 se han acercado. La historia ha incorporado con facilidad los elementos de la arqueología, que es, por excelencia, la disciplina de lo mundano, de los desechos materiales que los seres humanos nos van dejando. Pero la arqueología también representa otro aspecto que en sí es fundamental para la historia (concepto): permite acercarnos, por otros medios, al registro de los que no tienen voz y que no se han podido expresar en las narrativas convencionales de la historia7. Sean campesinos iletrados, sean niños, pueblos originarios, discapacitados... perspectivas que pese al esfuerzo de la microhistoria8, difícilmente podrán estar representadas de una forma fiable. Como esas personas no están presentes, tendríamos que basarnos en el texto que otros hayan creado sobre ellas, en una especie de discurso sobre la otredad que sigue la lógica occidental9. ¿Por qué no conjugar ese elemento con los vestigios de su acción, sus cosas, sus huellas materiales? Para ello, la arqueología tampoco puede negar el relato histórico; en realidad, también lo necesita para producir y proteger su conocimiento, muchas veces "perdido" por sus rigores científicos, números de estratos, tipologías y discursos abstractos. En palabras de Alfredo González-Ruibal:

"La arqueología tiene que tomar en consideración la forma en que la gente se encuentra materialmente involucrada en el mundo y en sus relaciones con los objetos y dar cuenta de esa experiencia; debe ser consciente de que el pasado está poblado por personas y cosas estrechamente relacionadas, no por individuos pero tampoco por entes abstractos, y, finalmente, debe tratar de contar el pasado de una forma narrativa, con todo lo que ello implica"10.

¿CAMINO HACIA UNA OBJECTOLOGÍA?

No obstante lo expuesto, Archaeology. The Discipline of Things, no pretende ser una crítica a la historia (disciplina) o a su modo de actuar, ni tampoco presentar a la arqueología como una alternativa a esta, sino expresar sus fortalezas y esencialmente "defender" su propuesta de investigación, propuesta que se centra esencialmente en la historia de la relación multilineal y construida entre los seres humanos y los objetos (ver capítulos 1 y 8).

Siguiendo este último presupuesto, este texto se encuadra en la perspectiva de una arqueología simétrica11, influenciada, sobre todo, por los planteamientos de La-tour12 y que ha sido presentada por los autores en el TAG13 de 2005 y en la revista World Archaeology, en 2007. En cierto modo, el libro rescata y desarrolla la idea inicial planteada por Olsen14 de una arqueología distinta, menos preocupada por lo que está sucediendo en la teoría social y en la antropología y, a su vez, más centrada en el elemento principal del estudio de la arqueología: los objetos. Se afirma fundamentalmente como una disciplina de las cosas, del estudio de la relación entre los seres humanos y los objetos.

Sin embargo, a lo largo de sus nueve capítulos se torna evidente que los autores pretenden pasar de una propuesta simétrica de interpretación de la cultura material a una otra más ambiciosa: la de reformulación de la propia arqueología; aunque no asuman directamente esa intención, defendiendo que no pretenden transformar la disciplina, pero sí comprender cuál es la labor de los arqueólogos y acercarlos nuevamente a la materialidad:

"Archaeology encompasses the mundane and the material; its works is the tangible mediation of past and present, of people and their cultural fabric of the tacit, indeed, the ineffable. It is this broad ecology of practices that we seek to understand better"15.

Más allá de esa perspectiva de estudio de las diversas "dinámicas" presentes en el modo en como los arqueólogos se relacionan con los materiales y, sobre todo, del planteamiento de una arqueología que sea capaz de colocar en el mismo plano objetos y personas, este libro constituye algo más que un manual sobre arqueología simétrica, representa una nueva propuesta disciplinaria con influencia directa en la forma en como interpretamos la(s) historia(s) humana(s) del pasado.

Su contribución se relaciona, en nuestra opinión, con la forma efectiva y muy didáctica de cómo se pretenden desmitificar dos aspectos que, en el entender de los autores, perjudican la labor actual de los arqueólogos, e incluso les impiden tener un rol más activo en los propios estudios sociales y de cultura material. Esos dos aspectos serían, por una parte, la idea generalizada que la arqueología es una disciplina del pasado remoto o de las sociedades sin escritura (capítulo 7), y por otra, un cierto desprecio por parte de los restantes científicos sociales en relación a la labor de campo de los arqueólogos, blanco de constantes críticas sobre una práctica de aventureros o hasta de gente con poca madurez (capítulo 3); y, por qué no, de un cierto "barbarismo" intelectual: los arqueólogos excavan ruinas, tras lo que nuestros antepasados consideraban basura, manoseando cadáveres, entre otras cosas, en un oficio que no obedece a los patrones establecidos por la imagen dominante del trabajo erudito16.

Esta llamada de atención sobre el rol de mediador entre presente y pasado es un aspecto fundamental de la arqueología contemporánea, que nace de la propia autocrítica que la arqueología ha empezado a hacer de sí misma -fundamentalmente a partir de David Clarke17- y que culmina con el apogeo postprocesual en los años noventa. En su libro Archaeology and Modernity, Julian Thomas se dedica a comprender la influencia del pensamiento moderno en la arqueología. Para él, la propuesta de Foucault en su Arqueología del saber de algún modo relaciona la disciplina con la búsqueda de las "verdades escondidas", sin que eso implique directamente que el lugar de la pesquisa sea el pasado, pero sí una reflexión hacia el interior del pensamiento y a sus mecanismos18. Esto nos llevaría a meditar un poco sobre uno de los pilares de la modernidad: la dicotomía cartesiana entre interior/exterior o profundidad/superficie, y su influencia en la separación del tiempo histórico:

"it could be argued that this disciplinary orientation towards depth, concealment, mystery and revelation is quite obstructive, for it enhances the belief that the past is entirely separate from the present: it is 'somewhere else' that has to be accessed in a particular way. This essentialist view of the past could be compared whit the post-Cartesian view of the mind, hidden away in the interior of the person. in the same way, it is unhelpful to imagine that the past is a substance that is secreted in dark places awaiting its recovery. The remains of the past are all around us, and we inhabit the past in important ways"19.

Una perspectiva similar puede ser encontrada en Freud. Para el destacado erudito austriaco, existe una comparación entre la labor del arqueólogo y la del analista: ambos intentan revelar ocurrencias de un pasado, en un presente20. Pero lo interesante de Freud es que interconecta esos dos tiempos históricos: ese pasado en muchos casos no es distante, es actual, está en la mente en un tiempo presente. Con todo, podemos encontrar algunas diferencias entre la metáfora de Freud y las posibilidades de alcance de la arqueología en su relación con las barreras temporales. Esta no solo recupera un pasado olvidado, sino que acaba por actuar como una "negociadora" entre tiempos. Más que rescatar y comprender el pasado, introduce "antigüedades" en el presente, transformando ese presente; la perturbación que puede ser causada por los objetos arqueológicos no es el horror o el temor por el pasado -como puede ocurrir con el psicoanálisis- pero sí es el reconocimiento de la condición temporal del presente21.

El mundo en sí es como un gran objeto que va mutando, en sus formas -objetos del día a día, casas, medios de transporte, paisajes, etc.- y en la forma en como las vemos22. Esa transformación es observada en el presente tras la perdurabilidad, en formas que permanecieron, intactas, transformadas o readaptadas al presente. Consecuentemente, no podemos entender a la arqueología como una ciencia del pasado -tal como su denominación arkhaios lo pueda indicar-, o por lo menos no lo es tal como lo entendemos desde un punto de vista histórico23. El pasado de la arqueología perdura, está materializado en el presente a través de los artefactos, los mismos que son estudiados por los arqueólogos en un contacto "directo" con el pasado, en el presente24.

En cuanto a la relación de la arqueología con las ciencias sociales y humanidades, los autores nos hablan de la proliferación del concepto de disciplina secundaria, que existe tanto en los arqueólogos como en las otras ciencias; se trata de la idea de una ciencia con pocas herramientas metodológicas, que no puede competir con la "fuerza" del registro escrito y oral que predomina en la historia y en la antropologí25. Ese complejo ha llevado a que, en los últimos sesenta años, los arqueólogos buscaran las soluciones metodológicas para sus problemas interpretativos en los planteamientos de aquellas disciplinas. Esto se ha tornado cada vez más evidente en su última corriente, el postprocesualismo, fase de la arqueología que se acercó indiscutiblemente al texto, tras el uso del estructuralismo, de la hermenéutica y del postestructuralismo como modelos para explicar el registro arqueológico.

Este libro se intenta apartar de esta perspectiva -pese a que dos de los autores la hayan seguido en el pasado26- y pretende rescatar los aspectos básicos de la arqueología para ofrecer una imagen audaz de la labor de los arqueólogos (capítulos 3 a 6). Es aquí donde los autores hacen un giro interesante en relación a lo que se ha planteado en los últimos años. La arqueología dejó de ser una disciplina expectante de lo que se estaba haciendo en las otras disciplinas, para pasar a ser una disciplina actuante y capaz de aportar por sí misma a la teoría social.

En este último aspecto el libro nos presenta una información importante y de interés, no solo para los propios arqueólogos, sino también para los investigadores de las distintas aéreas de las ciencias sociales. Teniendo en cuenta lo referido se pueden hacer entonces dos preguntas: ¿Cómo la arqueología construye su conocimiento? y ¿qué aporta esta a las ciencias sociales?

La respuesta a estas preguntas se transmite de forma paulatina a lo largo de cada capítulo. Empieza con la importancia que la cultura material ha vuelto a tener en la actualidad -probablemente después de su mayor apogeo con los estudios de Durkheim, Marx y Tarde a fines del siglo XIX-, lo que ha implicado una especie de Thing Turn generalizado27. A partir de esta premisa, los autores desarrollan el segundo capítulo, donde comienzan a sentar las bases de su propuesta fundamentada en una arqueología encuadrada en la contemporaneidad. En este punto, uno de los aspectos más interesantes se trata de la propia esencia de la arqueología: una disciplina que funciona colectivamente. El trabajo del arqueólogo -desde la prospección al tratamiento del material, pasando por la excavación- no puede ser hecho solo por un individuo, y el modus operandi de la disciplina también implica un conocimiento de otras disciplinas -topografía y diseño, para los levantamientos del terreno; química y física, para el análisis y datación de los materiales; estadística para el manejo de los datos; historia para el encuadramiento temporal, entre otras-; es decir, ya es per se una disciplina interdisciplinaria (capítulos 3 y 4).

Otro aspecto esencial, muy enfatizado por los autores, gira en torno a la forma particular en que los arqueólogos se relacionan con los objetos. Los arqueólogos sí interactúan con ellos, tienen un contacto "directo"; y no solo con los objetos del pasado que encuentran, sino también con los objetos que utilizan en el presente -paletines, palas, baldes, chuzos, teodolitos, reglas, fotografías, grapas, hilos, etc.- en una especie de Actor Network Theory: "The direct and material engagement whit the past though fieldwork and working whit material remains brings forth a mode of familiarity and understanding of landscapes and things that cannot be achieved by a detached intellectual approach"28.

Es también muy interesante cómo los autores vinculan la arqueología con la contemporaneidad, con los elementos de la multimedia, la aplicabilidad de métodos de la cibernética y de la realidad virtual -como el Second Life- y de otro género como el Google 3D, el CAD o el 3D Scanner (capítulo 5), y cómo estos elementos han sido utilizados y explorados por la arqueología. En ello se levanta uno de los temas fundamentales de la disciplina: la documentación, que es también un elemento a tener en cuenta por la historia, archivística, antropología, sociología y periodismo. Efectivamente, la multimedia ha generado un importante cambio en la documentación arqueológica, ha permitido el descubrimiento de sitios, la reconstrucción de otros, e incluso, la preservación virtual de muchos elementos ¿Pero qué hacer con todo este exceso de información? La arqueología actual genera una impresionante cantidad de datos materiales, los propios artefactos y ecofactos recogidos en las excavaciones, la documentación visual, fotografías, dibujos y planimetrías y la producción bibliográfica (capítulo 6). Compete hacer un análisis disciplinario autocrítico y ontológico al modo en como manejamos el pasado en el presente: "What will became of the information worlds generated by archaeologist? How will they persist?"29.

Esa responsabilidad de la arqueología en los procesos de documentación del pasado es fuertemente enfatizada por los autores, y esto se debe a que reclaman un cambio evidente hacia el punto de vista de la materialidad -que siempre ha sido vista bajo una perspectiva humana por las distintas ciencias, los objetos como instrumentos de la mente humana... simples accesorios de lo cotidiano, inertes sin la presencia del Hombre-. Entramos así en dos propuestas interesantes: la temporalidad de los objetos (capítulo 7) y la fusión entre ser humano y objeto en una unidad (capítulo 8). Para los autores, el tiempo de la cultura material está ausente de la historia, y esto ocurre debido a la mirada antropocéntrica que "cuelga" sobre los objetos. Es recurrente constatar que, así como el ser humano desaparece de las páginas de la historia, el pasado desaparece con él, queda un vacío; sin embargo, los objetos perduran y tienen también sus distintos tiempos. Para los autores, el pasado pervive en el presente, y esa continuidad se plasma en los objetos, siendo la arqueología el medio para comprender su perdurabilidad. No obstante, esta propuesta tan centrada en lo material no implica la negación del componente humano.

Uno de los aspectos más interesantes de la teoría social actual se relaciona con los procesos de hibridación30. En el cuadro moderno, Latour demuestra un particular interés en el término cyborg para explicar estas hibridaciones que ocurren en la relación entre objetos y seres humanos; pero ¿será este concepto tan actual? ¿será exclusivo de los tiempos modernos, de la robótica o de los objetos inteligentes? Según los autores, ese concepto no es tan actual, ya que los arqueólogos siempre han convivido con él. En la medida en que, como homo sapiens sapiens, siempre hemos utilizado a los objetos para suplir nuestras debilidades biológicas, somos cyborgs desde hace 1,5 millones de años, y los arqueólogos han podido documentar y estudiar ese proceso, con sus distintas matices metodológicas.

La suma de todos estos factores hace que los autores vean a la arqueología como la disciplina por excelencia de las cosas, la más capaz para comprender el silencio de los objetos: "In fact, archaeology's tools, concepts, and vocabularies, arise from and are best adapted to things, and this is precisely where the bricoleur thrives"31.

Y PARA CONCLUIR: LA ESENCIA EN LA DIVERSIDAD

Los autores terminan el libro con un subtítulo muy sugestivo: "archaeology is archaeology" haciendo recordar la célebre frase de David Clarke32, que contraponía la no menos célebre expresión de sus colegas procesualistas americanos que la "arqueología o era antropología o no era nada"33. Afirmándose así como una disciplina independiente -que no es un apéndice de otras áreas del conocimiento-, esa independencia no implica un corte con las otras disciplinas, pero sí una colaboración en un mismo plano. No hay que olvidar que la arqueología desde sus comienzos ha sido una disciplina abierta al trabajo colectivo y a la interdisciplina: desde sus precursores, académicos eruditos que se manejaban entre las varias áreas de la ciencias, en el siglo XIX, hasta las recientes necesidades de recursos de las ciencias naturales para comprender el registro arqueológico -dataciones, composiciones químicas de los materiales, reconstrucciones tridimensionales de los materiales y ruinas, entre otros-.

Archaeology. The discipline of things es un libro totalmente recomendable, no solo para los arqueólogos -por el análisis crítico que hace de la disciplina- sino también para los científicos sociales de varias áreas, por el modo en que los autores muestran las potencialidades de la arqueología y terminan con ciertos estigmas que uno tiende a encontrar en ella: disciplina del pasado remoto, de aventureros atléticos y cazadores de tesoros.

Haciendo una reflexión del panorama actual, podemos verificar, cada vez más, cómo la presencia de los arqueólogos es requerida para el estudio del componente material del patrimonio -lo que es construido, los objetos, los monumentos, las casas-; y, en algunos casos, no solo están presentes en los componentes más técnicos, salvatajes y excavaciones, sino que se presentan en la vanguardia teórica sobre el patrimonio, como en los casos de Daniel Miller y Christopher Tilley con la fundación del Journal of Material Culture, principal referente en el ámbito de los estudios de cultura material; o John Carman, sobre la aplicación de una metodología arqueológica a los estudios de los paisajes patrimoniales34, para dar algunos ejemplos. El predominio actual de la arqueología en los estudios de reflexión sobre patrimonio se justifica, probablemente, porque trabaja con varios componentes que influyen directamente sobre el patrimonio, como nos propone Smith: "Heritage wasn't only about the past -through it was too- it also wasn't just about material things -through it was that as well- heritage was a process of engagement an act of making meaning in and for the present"35.

Como se puede constatar en estas palabras, al describir lo que representa el patrimonio, Smith plantea factores que se relacionan con la arqueología moderna y que están presentes en el libro que estamos analizando: pasado, materiales y, fundamentalmente, una interrelación entre el presente y el pasado, donde sobresale la significación o valoración que le damos en el presente.

El acercamiento a la materialidad por parte de la arqueología, defendido por Olsen, Shanks, Webmoor y Witmore, nos parece interesante y en cierta medida necesario; no obstante, también puede ser peligroso y no se debe trasformar en una obsesión que conlleve a un alejamiento de la historia. Relegar la historia de los objetos a los arqueólogos y la historia de los seres humanos a los historiadores puede llevar a que, con el tiempo, las eras de la preescritura sean condenadas a quedar sin historia36.

La esencia de la arqueología está en su interdisciplinariedad y en la forma en cómo la aplica para comprender a los seres humanos y su relación con el entorno y con las materialidades. Su rol como disciplina intermedia entre las ciencias sociales y las ciencias naturales37 representaría probablemente su mayor fuerza y su gran logro en el estudio de la historia, aspecto más relevante que la búsqueda "foucaultiana" de la autenticidad.

NOTAS

1 Michel Foucault, L'archéologie du savoir, Paris, Gallimard, 1969, 14.         [ Links ]

2 Bjørnar Olsen, In Defense of Thing. Archaeology and the Ontology of Objects. Lanham, Altamira Press, 2010.         [ Links ]

3 Olsen, et al., Archaeology..., op. cit., 2.

4 Foucault, L'archéologie..., op. cit., 181-183. Un ejemplo concreto de esta narrativa histórica "alternativa" puede ser visto en el trabajo de Alfredo González-Ruibal sobre la Guerra Civil Española: "From the battlefield to the labour camp: archaeology of civil war and dictatorship in Spain", Antiquity 86: 332, 456-473.         [ Links ]

5 André Burguière, The Annales School. An Intellectual History, New York, Cornell University Press, 2009, 6.         [ Links ] También es interesante ver el texto de Frank Trentman y el rol del estudio de la materialidad en el futuro de la historia: "Materiality in the Future of History", Journal of British Studies 48, 2009, 283-307.         [ Links ]

6 Ver por ejemplo el interés que Georges Duby ha demostrado por la arqueología en: History Continues, Chicago / London, Chicago University Press, 1994.         [ Links ]

7 Peter Van Domelen, "Colonial Matters. Material culture and postcolonial theory in colonial situations", C. Tilley, W. Keane, S. Kuechler, M. Rowlands y P. Spyer (eds.), Handbook of Material Culture, London, Sage Publications Ltd., 2006, 120;         [ Links ] y Hernando Almudena, "Why has history not appreciate maintenance activities?", S. Montón-Subías y M. Sánchez-Romero (eds.), Engendering Social Dynamics: The Archaeology of Maintenance Activities, Oxford, Archaeopress, 2008, 9-16.         [ Links ]

8 Ver por ejemplo el trabajo de Carlo Ginzburg, The Cheese and the Worms: The Cosmos of a Sixteenth Century Miller, Baltimore, Johns Hopkins University Press, 1980.         [ Links ] Este trabajo representa un extraordinario intento de comprender la individualidad.

9 La visión de unos sobre otros ha sido recurrente en la historia, tras la "victoria" de la propuesta de Heródoto sobre la de Tucídides; ver François Hartog, Le miroir d'Hérodote. Essai sur la representation de l'autre, Paris, Gallimard, 1980.         [ Links ]

10 Alfredo González-Ruibal, "Experiencia, narración, personas: Elementos para una arqueología comprensible", Complutum 17, 2006, 245.         [ Links ]

11 La arqueología simétrica pretende representar una alterativa a la última corriente teórica presente en los estudios arqueológicos: el postprocesualismo (cuyo origen se puede ubicar en el texto de Ian Hodder, Symbols in Action, Cambridge, Cambridge University Press, 1982).         [ Links ] Su principal propuesta se centra en la crítica a los dualismos de la sociedad moderna y las oposiciones entre conceptos básicos: objeto/sujeto; estructura/agencia, naturaleza/cultura, entre otros. A su vez, sostiene que nos articulamos en el mundo en un entramado de relaciones híbridas entre humanos y objetos. Es en ese sentido que la arqueología simétrica fundamenta en la premisa que las cosas u objetos -todas esas entidades físicas que comúnmente definimos como cultura material- son también seres, presentes en el mundo en un mismo plan que los seres humanos, animales y plantas. Ver Bjørnar Olsen, "Material Culture after Text: Re-Membering Things", Norwegian Archaeological Review, 36: 2, 2003, 88.         [ Links ]

12 Ver Bruno Latour, We have never been modern, Cambridge (Mass), Harvard University Press, 1993.         [ Links ]

13 Theoretical Archaeological Group. Espacio de debate en teoría de la arqueología, realizado anualmente en Inglaterra, expandiéndose en los últimos tiempos a los países escandinavos y a los EE.UU. El de 2005 ha sido realizado en Sheffield.

14 Olsen, "Material Culture after Text...", op. cit.; y con mayor desarrollo en Olsen, In Defense of Thing..., op. cit.

15 Olsen et al., Archaeology..., op. cit., 2.

16 Michael Shanks y Randall McGuire, "The Craft of Archaeology", American Antiquity 61:1, 1996, 75-88.         [ Links ]

17 David Clarke, "Archaeology: The loss of Innocence", Antiquity 47, 1973, 6-18.         [ Links ]

18 Julian Thomas, Archaeology and Modernity, London / New York, Routledge, 2004, 150.         [ Links ]

19 Ibid., 170.

20 Ibid., 163-164.

21 Lucas, Gavin, "Modern Disturbances: On the Ambiguities of Archaeology", Modernism/modernity 11:1, 2004, 109-120.         [ Links ]

22 Christopher Gosden, Arqueología y colonialismo. El contacto cultural desde 5000 a. C. hasta el presente, Barcelona, Bellatera, 2009.         [ Links ]

23 Ver Laurent Olivier, "The past of the present. Archaeological memory and time", Archaeological Dialogues 10:2, 2004, 204-213.         [ Links ]

24 Bjørnar Olsen, "After interpretation: Remembering archaeology",         [ Links ] Current Swedish Archaeology 20, 2012, 26.         [ Links ]

25 Olsen, et al., Archaeology..., op. cit., 2.

26 Ver Michael Shanks y Christopher Tilley, Social Theory and Archaeology, London, Polity Press, 1987;         [ Links ] y Bjørnar Olsen, "Roland Barthes: From Sign to Text", Christopher Tilley (ed.), Reading Material Culture. Structuralism, Hermeneutics and Post-structuralism, Oxford, Basil Blackwell, 1991, 163-205.         [ Links ]

27 Ver por ejemplo, el extenso libro de Bruno Latour y Peter Weibel (eds.), Making Things Public: Atmospheres of Democracy, Cambridge, MIT Press, 2005.         [ Links ]

28 Olsen, et al., Archaeology..., op. cit., 64.

29 Ibid., 105.

30 Latour, We have never been modern..., op. cit., y Bruno Latour, "The Berlin Key or How to do Words with Things", P. Graves-Brown (ed.), Matter, Materiality and modern Culture, London, Routledge, 2000, 10-21.         [ Links ]

31 Olsen, et al., Archaeology..., op. cit., 206.

32 David Clarke, "Archaeology is archaeology, is archaeology", Analytical Archaeology, London, Methuen and Co, 1968, 13 (el título es así de repetitivo).         [ Links ]

33 "Archaeology is anthropology or it is nothing", Gordon Willey y Phillip Phillips, Method and Theory in American Archaeology, Chicago, University of Chicago Press, 1958, 2.         [ Links ] Este a su vez criticaba la excesiva relación de la arqueología con la historia y con una perspectiva eurocéntrica.

34 John Carman, Archaeology and Heritage: An Introduction, London, Continuum Press, 2002;         [ Links ] y John Carman and Patricia Carman, Bloody Meadows: Investigating Cultural Landscapes of Battle, Sutton Publishing, 2006.         [ Links ]

35 Laurajane Smith, Uses of Heritage, London / New York, Routlege, 2006, 1.         [ Links ]

36 Julian Thomas, "A British Perspective On Bjørnar Olsen's 'After Interpretation'", Current Swedish Archaeology 20, 2012, 87.         [ Links ]

37 Peter Kosso describe muy bien esta posición híbrida de la arqueología: "On a map of sciences, archaeology would be a border state between the natural and social sciences. it is like a social science in that the objects of interest are people, human culture, and artifacts created under the influence of ideas and social norms. Evidence in archaeology is often symbolic, meaningful, and intentional, and the archaeologist must be sensitive to this unnatural content. But archaeology is also like a natural science in that its focus is on the material remains on people in the past and on their relation whit the natural environment": Peter Kosso, "Method in Archaeology: Middle-Range Theory As Hermeneutics", American Antiquity 56:4, 1991, 621.         [ Links ]

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