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Historia (Santiago)

versión On-line ISSN 0717-7194

Historia (Santiago) vol.49 no.1 Santiago jun. 2016

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-71942016000100010 

Reseñas

 

Carlos Aguirre Rojas, Retratos para la Historia. Ensayos de biografía intelectual sobre pensadores del siglo XX, Rosario, Prohistoria / Universidad Nacional de Rosario, 2015, 314 páginas.

 


 

En las últimas décadas, la producción prolífica del historiador mexicano Carlos Aguirre Rojas ha girado en torno a ejes precisos, como la especificidad de los "movimientos sociales antisistémicos", las potencialidades democratizadoras de los movimientos sociales latinoamericanos y las bases de una historiografía y unas ciencias sociales críticas. En esta última línea se inscribe Retratos para la Historia..., obra compuesta de diez "ensayos de biografía intelectual" que fueron elaborados en distintas épocas y para diferentes contextos. No obstante, un hilo conductor que, si bien no se encuentra explícitamente trazado, se asoma en la medida que el lector accede a los énfasis y selecciones que el autor ha hecho de la vida y obra de sus biografiados. Se trata de diez analistas de las Ciencias Sociales que escribieron durante el "largo siglo XX" y que abordaron el desarrollo de la modernidad y del capitalismo como problema de larga duración. Por lo demás, todos ellos habrían utilizado enfoques que rompían con los lugares comunes y los convencionalismos, haciendo uso de un "pensamiento crítico".

En términos globales, el texto se sostiene sobre un equilibrio saludable entre las biografías intelectuales y las biografías personales. Este balance se aprecia fuerte en los ensayos que abordaron las figuras de: Walter Benjamín, Norbert Elias, Marc Bloch, Fernand Braudel y Bolívar Echeverría. En cambio, en los abordajes de los otros autores, la pluma se inclinó por la biografía intelectual. Fue el caso de los estudios sobre: Carlos Marx, Michel Foucault, Carlo Ginzburg, Immanuel Wallerstein y Edward Thompson.

Carlos Aguirre ordena las biografías sobre la base de un criterio cronológico, según el momento que le correspondió vivir y escribir a cada autor. En efecto, el libro comienza con el apartado "Carlos Marx y el aporte todavía vigente del marxismo para las ciencias sociales del siglo XXI". La referencia ofrece un sobrevuelo por los aspectos nucleares del pensamiento marxiano, orientando la lectura hacia los aportes que su obra habría significado para la promoción de unas "ciencias sociales críticas". En este caso, se centró en las herencias que la historiografía actual está llamada a recoger si apunta a despojarse de ropajes historicistas vigentes, como la consideración de su naturaleza científica, su orientación "social", la relevancia que debe asignar a las condiciones materiales del pasado, entre otras.

De un modo similar, el ensayo siguiente, titulado "Walter Benjamin y las lecciones de una historia vista a 'contrapelo'", permite toparse con un redireccionamiento de la obra del autor biografiado hacia el redil historiográfico. La reseña intelectual examina el método analítico reconocido como "lectura a contrapelo", que le habría permitido al autor quebrar el mainstream del positivismo y del historicismo en los enfoques históricos contemporáneos. A juicio de Carlos Aguirre, en Walter Benjamin se situarían las raíces de la "Historia problema" y se habría desbloqueado un horizonte de crítica contra el lugar común de la idea de progreso. La reflexión "a contrapelo" de la historia permitiría detectar las antítesis de las conquistas materiales, los costos de la modernidad, los rostros de los vencidos y la compleja trama de los tiempos múltiples que conforman cada coyuntura histórica.

Un tercer peldaño lo nutre la sección "Norbert Elias: historiador y crítico de la modernidad". El énfasis en la faceta más rupturista del pensamiento de Norbert Elias, lo devuelve a su riqueza original, secuestrada por interpretaciones que han asociado su "proceso de civilización" a un sentido de la historia lineal, de progresivo autocontrol de las pulsiones y de las relaciones interpersonales. Por el contrario, Carlos Aguirre destaca que el autor de La sociedad cortesana, sacó a la luz la complejidad del proceso psicohistórico en cuestión y las patologías sociales e individuales anexas a la contención de los impulsos1. Su obra daría cuenta de una modernidad atravesada por claroscuros en la que, por un lado, se morigeraban las costumbres y se reducían los conflictos entre las personas, pero, por otro, trepaba la concentración y uso de la violencia estatal.

El cuarto capítulo se reconoce como "El itinerario intelectual de Marc Bloch y el compromiso del intelectual con su propio presente". Con este ensayo, Carlos Aguirre comienza a dar cuenta de su capacidad e intención para equilibrar biografías personales e intelectuales en un solo texto e imbricar ambas en una explicación coherente. Además, implica un cambio en la selección de biografías. Rescatadas hasta entonces desde el bloque alemán como centro cultural europeo entre 1870 y 1930, da paso a nombres del nuevo núcleo cultural del Viejo Mundo asentado en Francia entre 1930 y 1968. Precisamente, las páginas exhiben el compromiso político de Marc Bloch, que terminaría a fin de cuentas por costarle la vida en la resistencia parisina antinazi y, por supuesto, en los avatares que lo llevaron a ser, junto a Lucien Febrve, cofundador de la revista Annales. La biografía profundiza en aspectos esenciales de la propuesta blochiana y la cesura paradigmática que propugnó con la corriente historiográfica germano-parlante y positivista vigente. Carlos Aguirre se detiene en la obra La sociedad feudal, considerándola como un hito en la metodología analista avocada a considerar la interrelación de variables históricas, como la estructura social, la configuración territorial, los términos productivos, las estructuras mentales, etc2. En este sentido, Marc Bloch habría sido uno de los pioneros en proponer la posibilidad de una "historia global".

Con posterioridad, el lector se encuentra ante el apartado "(Re) construyendo la biografía intelectual de Fernand Braudel". Este es el punto mejor logrado de la obra, donde se articulan con fluidez datos y episodios de la vida del autor reseñado con los núcleos centrales de su trabajo. Particular atención merece la consideración de las experiencias extraeuropeas de Fernand Braudel (como su residencia en Brasil y en Argelia) que habrían conformado el limo para objetivar el espacio y tiempo europeo como sujeto histórico. De ahí que, como lo sugiere Carlos Aguirre, Fernand Braudel solo pudo haber visualizado en perspectiva histórica el "Mediterráneo" y la larga duración tras adquirir una perspectiva descentralizada que, a la vez, le permitió problematizar el "mismo proyecto civilizatorio europeo" (p. 136). Así, pues, ante la monumentalidad de la propuesta del autor de El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II, Carlos Aguirre logra calibrar el peso específico del contexto histórico que le rodeó y que contribuyó a reducir la presencia hegemónica de Europa en el orden mundial tras la debacle de la Gran Guerra, la consecuente distribución planetaria de potencias noeuropeas en la Guerra Fría y la descolonización del "tercer mundo"3. Triple coyuntura que ofreció la posibilidad a las Ciencias Sociales europeas de visibilizar la especificidad de sus estructuras y de su devenir histórico, antes inscritos en una teleología eurocéntrica del progreso universal. Fernand Braudel habría capturado este espíritu de su tiempo, haciendo posible la delineación de una nueva forma de concebir las Ciencias Sociales.

El bloque de autores franceses cierra con el ensayo "Michel Foucault en el espejo de Clio". Desde el abanico sinuoso del pensamiento foucaultiano, se seleccionan solo aquellos aspectos relacionados con la disciplina historiográfica. En este sentido, el biógrafo rescata la médula de la propuesta del autor de Las palabras y las cosas respecto a los relatos posibles sobre el pasado, poniendo el acento en la falta de un sentido trascendente, de un "destino" o de una "mecánica" situada a espaldas de los hechos4. Por el contrario, Michel Foucault habría sugerido la "pluralidad de sentidos" de hechos históricos ajustados nada más que "al azar de la lucha" (p. 157). No obstante el rescate agudo de este aspecto, hubiese sido interesante la confrontación entre la propuesta genealógica de Michel Foucault, apoyada sobre la concepción de las discontinuidades e irrupciones en el curso de la historia, con los megarrelatos sostenidos por los teóricos de la modernidad y del capitalismo que configuran el resto de los nombres incluidos en esta compilación.

Luego, Retratos para la Historia brinda un acercamiento a la historiografía extrafrancesa, a través del ensayo "Carlo Ginzburg: una historia crítica para el análisis de las culturas subalternas"5. El estudio gira con decisión en torno a la creatividad inherente a las "culturas subalternas", de acuerdo propuso el autor reseñado, refiriéndose a las capacidades de los sectores "populares", para apropiarse de los elementos de la cultura hegemónica. Rescatando el estudio clásico sobre el desglose en niveles que hizo Carlo Ginzburg sobre el campo cultural del molinero Menocchio (Domenico Scandella), relaciona esta apuesta con el giro clave que experimentó la Historia Cultural respecto a las visiones más "verticalistas" de la cultura popular, que la concebían como meras reproducciones de la cosmovisión dominante.

Ya avanzado el texto, es posible toparse con el capítulo "Immanuel Wallerstein y la perspectiva crítica del 'análisis de los sistemas-mundo'". Sin duda, resulta llamativa la forma en que Carlos Aguirre afronta una lectura del enfoque de los "sistema-mundo" del sociólogo estadounidense, como "tipo ideal" que contribuye a pensar el capitalismo en clave de larga duración e, incluso, con proyecciones prospectivas. Fotografía dinámica del capitalismo que obligó a extender la unidad de análisis de cualquier fenómeno a escala global, soslayando la reducción de la mirada al encuadre circunscrito a la "nación" o a unidades geopolíticas aisladas. Del mismo modo, y participando de las teorizaciones braudelianas de la larga duración, resultaría necesario resaltar la figura de Immanuel Wallerstein por su lectura de los ciclos históricos del capitalismo, sus "fases terminales" y la posibilidad de proyectar el devenir del mismo en un futuro de corto y mediano plazo. En este sentido, Carlos Aguirre se aprecia cómodo incluyendo a su biografiado dentro de la tradición de pensamiento crítico que ha problematizado, desde Karl Marx en adelante, el capitalismo como constructo histórico y sujeto a vaivenes que le corroen de manera interna.

El último de los autores europeos reseñados se inscribe en el ensayo "Edward Palmer Thompson y la 'economía moral de la multitud' en el mundo del siglo XXI ". El artículo traduce un esfuerzo por sintetizar la noción de "economía moral de la multitud" surgida de la pluma del historiador británico en la década de 1970. Carlos Aguirre no solo logra precisar sus imbricaciones con la Historia Cultural y la inviabilidad de reducirla a una lógica económica. Por sobre todo, visualiza su utilidad para comprender reacciones sociales y los cimientos de los sentidos colectivos de aquello que se considera como ilegítimo, en otros contextos y épocas que no son aquellos para los que nació el concepto (Inglaterra en el siglo XVIII). Además, se centra en relacionar esta propuesta metodológica con el resto de los enfoques que se han recogido hasta el momento, pues la "economía moral de la multitud" se actualizaría con la expansión de las dinámicas capitalistas y sus lógicas economicistas contraculturales.

Retratos para la Historia culmina con el apartado "Bolívar Echeverría: una semblanza intelectual". Se trata de la reseña más breve de las diez y condensa la vida y obra de aquel pensador ecuatoriano, crítico tanto del capitalismo occidental, de las ciencias sociales eurocéntricas, pero también de las propuestas epistemológicas latinoamericanistas que han pretendido despojarse del radio de influjo occidental en aras de la consecución de un pensamiento autóctono. La relectura de El capital de Karl Marx que propuso Bolívar Echeverría (tomando en consideración los aportes de la Escuela de Frankfurt, pero también la condición de capitalismo periférico de esta región y su raíz cultural "barroca") dan cuenta de la síntesis creativa en el plano de las Ciencias Sociales que propugnó y aplicó para concebir una "modernidad sin capitalismo"6.

A fin de cuentas, la obra reseñada apunta a recoger las visiones más críticas que produjeron las Ciencias Sociales en el "largo siglo XX " respecto a la modernidad y al capitalismo. En este sentido, se extrañó la inclusión de aportes no europeos que han pensado, de forma también "crítica" y en perspectiva de larga duración, los mismos fenómenos. El texto hubiese mostrado una apertura de horizontes al incluir, por ejemplo, alguno de los nombres que conformaron el Grupo de Estudios Subalternos de la India y que permitieron conectar en forma coherente el análisis marxista de viejo cuño con los aportes de los estudios poscoloniales y la deconstrucción literaria desde mediados de la década de 1980. Además, en Retratos para la Historia se aprecia sensible la omisión de pensadores latinoamericanos exponentes del "pensamiento crítico" en su comprensión de la modernidad y del capitalismo. La apretada síntesis de la vida y obra del filósofo ecuatoriano Bolívar Echeverría, al final del texto, no cubrió este vacío, sino que lo hizo más evidente. En esta línea, hubiese enriquecido la gama de perspectivas la incorporación de aportes del calibre de José Carlos Mariátegui, Camilo Torres, Leopoldo Zea, Octavio Paz o Caio Prado Junior, por nombrar algunas de las figuras de mayor influjo académico y de reconocido aporte a la reflexión crítica de la modernidad y del capitalismo desde su faceta latinoamericana. La carencia de una "introducción", donde se hubiese compartido con el lector los criterios de selección y segregación, habría posibilitado acceder a las intenciones del autor por escoger estos diez nombres y no otros.

Al margen de las inclusiones y exclusiones presentes, Retratos para la Historia resulta de alta utilidad para estudiantes universitarios en las distintas ramas en que se desgajan las Ciencias Sociales y las Humanidades. Por supuesto, es de provecho para académicos de estas áreas -sobre todo de la disciplina histórica- para recoger síntesis oportunas y complementar los programas de cursos de introducción disciplinar. En general, la obra resulta atractiva para quienes requieran acceso a los ejes troncales de los aportes específicos brindados por diez de los más importantes pensadores del "largo siglo XX", respecto a los nudos estructurantes de la modernidad y del capitalismo en perspectiva histórica. Al fin, el libro cubre las expectativas de quienes pretendan comprender el modo en el que el uso del "pensamiento crítico" e iconoclasta en la Historia y las Ciencias Sociales, contribuyó para que los autores biografiados accedieran a enfoques invisibles para sus contemporáneos y a propuestas peregrinas, respecto a los fenómenos de larga duración como lo han sido la modernidad y el capitalismo.

Notas

1 Norbert Elias, Die höfische Gesellschaft. Untersuchungen zur Soziologie des Königtums und der höfischen Aristokratie, Neuwied/Berlin, Luchterhand, 1969.         [ Links ]

2 Marc Bloch, La société féodale. La formation des liens de dépendance, Paris, Albin Michel, 1939; La société féodale. Les classes et le gouvernement des hommes, Paris, Albin Michel, 1940.         [ Links ]

3 Fernand Braudel, La Méditerranée et le monde méditeranéen à l'époque de Philippe II, Paris, Armand Colin, 1949.         [ Links ]

4 Michel Foucault, Les Mots et les choses: Une archéologie des sciences humaines, Paris, Gallimard, 1966.         [ Links ]

5 El artículo también apareció en una publicación anterior de Editorial Prohistoria. Cfr. Carlos Aguirre Rojas, "El queso y los gusanos. Un modelo de historia crítica para el análisis de las culturas subalternas", en Carlo Ginzburg, Tentativas, Rosario, Prohistoria, 2004, pp. 9-38.         [ Links ]

6 Karl Marx, Das Kapital. Kritik der politischen Oekonomie, Hamburg, Verlag von Otto Meissner, 1867.         [ Links ]

 


Víctor Brangier
Universidad Bernardo O'Higgins

 

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