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Historia (Santiago)

versión On-line ISSN 0717-7194

Historia (Santiago) vol.51 no.1 Santiago jun. 2018

http://dx.doi.org/10.4067/s0717-71942018000100273 

Reseñas

La guerra en cautiverio. Los prisioneros de la Guerra del Pacífico (1879-1884)

Jorge Andrés Orellana Billiard1 

1Programa de Magíster en Historia de América Latina, Universidad Diego Portales

Ibarra-Cifuentes, Patricio. La guerra en cautiverio. Los prisioneros de la Guerra del Pacífico (1879-1884). Santiago: Legatum Editores, 2017. 384p.

El libro que reseñamos es producto de una tesis de licenciatura en Historia en la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile y había sido precedida anteriormente por algunas pequeñas publicaciones en artículos de revistas especializadas y capítulos de libros. En esta obra, Patricio Ibarra estudia a los hombres y mujeres que fueron considerados prisioneros durante la Guerra del Pacífico, analizando la vida cotidiana, social y de las emociones. Propone como hipótesis el constatar que los prisioneros de guerra fueron considerados como tales a partir de los derechos y obligaciones que debieron cumplir los gobiernos de las naciones que estuvieron inmersos en el conflicto bélico.

El texto realiza un completo estudio sobre los hombres que estuvieron en cautiverio durante la Guerra del Pacífico, aunque no logra darnos a conocer si las mujeres, las llamadas cantineras, también fueron aprehendidas por los ejércitos peruano o bolivianos, elemento que es abordado brevemente por la historiadora chilena Paz Mira Larraín en su libro Presencia de la mujer chilena en la Guerra del Pacífico (2002). Sin duda alguna, hay aquí una deuda, porque este elemento podría haber sido analizado por medio de la prensa de la época y permitiría llenar un vacío teórico dentro de los numerosos temas que se han escrito sobre la Guerra del Pacífico. Aun así, este texto es un trabajo que analiza a los prisioneros de guerra chilenos, peruanos y bolivianos, además de darnos a conocer el momento en que recuperaron su libertad.

Lo interesante de esta obra, es la novedad del estudio frente al desconocimiento que han tenido los historiadores para conocer el destino que tuvieron los hombres capturados como prisioneros de guerra durante la Guerra del Pacífico. La relevancia de este tema es trascendental, pues permite percatarnos sobre las vivencias de los cautivos y cómo llevaron a cabo su prisión de guerra: “es una narración de cómo individuos concretos sobrellevaron la prisión de guerra, entendiéndola como un fenómeno transversal que afectó a miles de hombres cualquiera fuese su nacionalidad” (p. 16). Aunque la información se encuentra disponible en el Archivo Nacional de Chile, pocos historiadores han decidido abordar este tema.

El análisis y el manejo de las fuentes es un punto a considerar. Patricio Ibarra, para llevar a cabo este trabajo, consultó documentos chilenos impresos y otros inéditos que se encuentran en el Archivo Nacional de Chile (Fondo Ministerio de Guerra, Ministerio de Marina, Benjamín Vicuña Mackenna, Gobernación de La Victoria, Ambrosio Letelier y Varios), como también prensa contemporánea chilena; además de utilizar memorias, epistolarios, diarios de campaña peruanos y bolivianos. Estos antecedentes recopilados permiten dar cuenta del fenómeno de los prisioneros de la guerra desde una secuencia cronológica de las campañas de la Guerra del Pacífico.

Junto con esto, cabe resaltar el enfoque de análisis que realiza el autor al rescatar “la experiencia individual de la guerra” (p. 18). Toma como prioridad el testimonio de los prisioneros que lucharon por defender a su patria, elementos que son estudiados en los seis capítulos que conforman la obra. En el primero –“Normas aplicadas a los prisioneros de guerra durante la Guerra del Pacífico”–, examina las leyes establecidas con los prisioneros de guerra durante 1879; a continuación, en el capítulo 2 –“Campaña marítima”– estudia la captura de las naves, sus tripulantes y el canje de prisioneros; el tercer capítulo –“La ocupación de Antofagasta y la Campaña de Tarapacá”– explora el asalto y la toma de Antofagasta y Tarapacá; el cuarto capítulo –“Campaña de Tacna y Arica”– analiza las expediciones y los combates del ejército chileno para enfrentar a la alianza militar de Perú y Bolivia, además de esclarecer lo ocurrido con los prisioneros de guerra después del hundimiento de la Covadonga frente a Chancay. El siguiente capítulo –“Campaña de Lima y reclusión en Chile del Gobierno Provisional de la Magdalena”– se detiene en revisar el episodio de la campaña del ejército chileno en Lima y la deportación de políticos peruanos del Gobierno Provisional de la Magdalena. Posteriormente, el capítulo de cierre –“Campaña de la Sierra”– investiga las expediciones y movimientos de las tropas chilenas para mantener la tranquilidad de los habitantes de la sierra peruana frente a los ataques de las montoneras.

En este libro, Patricio Ibarra se propone y logra enriquecer nuestra comprensión sobre los prisioneros de guerra. El interés por conocer el destino de estos soldados capturados, las condiciones en las cuales estuvieron durante su prisión, la vida cotidiana de estos hombres, es un punto de apoyo para un estudio histórico e historiográfico sobre los prisioneros de la Guerra del Pacífico. El texto sigue los pasos de los soldados cautivos y nos muestra, además, “el respeto a los derechos de los cautivos” (p. 121), hecho que permite al lector comprender como funcionaban los derechos de la guerra durante el combate sostenido en 1879.

En este contexto, La guerra en cautiverio… presenta los siguientes puntos generales que permiten comprender sus principales ideas: “La forma de proceder que tuvieron los gobiernos de los países en conflicto en lo referente a los prisioneros de guerra” (p. 339), donde fueron las propias autoridades chilenas quienes utilizaron una serie de tratados y acuerdos internacionales “sobre aquellos soldados que durante o después de terminar el combate, se rindieran ante las tropas” (p. 339). Los mandatarios chilenos emplearon una serie de reglamentos para tratar a los hombres en cautiverio hasta el momento en que finalizó la Guerra del Pacífico. Tiempo después Bolivia también se integró al pacto, estando los soldados protegidos por el derecho de la guerra ante cualquier imprevisto, como el ser herido o lesionado durante el combate, elemento que se mantuvo hasta el final del conflicto ocurrido en 1884.

Dentro de la propuesta del autor, resulta fundamental analizar la guerra desde otras vías, desde el apresamiento, las narraciones de los combatientes, desde su experiencia como soldados y luego como prisioneros. En este sentido, Patricio Ibarra se encarga de estudiar lo acaecido con los cautivos tomados por las distintas fuerzas armadas involucradas en la Guerra del Pacífico. Por este motivo, los documentos utilizados en este trabajo permitieron tener detalles sobre lo sucedido con los prisioneros y heridos durante los años en que se desarrolló el conflicto. El análisis de estas fuentes permite comprender, por ejemplo, el juramento de los soldados de no volver a combatir en contra del enemigo; a este juramento se le conoció como la “palabra de honor” y el autor lo enmarca con la situación del grupo que vencía en el combate: “sería quien decidiría si aceptaba o no la palabra empeñada por un soldado del bando derrotado” (p. 37). Incluso, los que podían ser libres en algún lugar eran los jefes y oficiales de alto rango. Aquellos oficiales de menor jerarquía (sargentos mayores, capitanes, tenientes y alféreces) “podían comprometerse sólo después de solicitar permiso a sus superiores” (p. 37). El cumplimiento efectivo del acuerdo se evidencia, para el autor, en que los prisioneros no pueden darse a la fuga de los lugares donde están cautivos y además por cumplir con un pacto de compromiso oficial entre prisioneros y captores.

Este último punto, vivir la guerra en cautiverio, resulta central en la argumentación del texto. Un ejemplo de ello lo vemos en el capítulo dos –“Campaña marítima”–. Tras el hundimiento de la Esmeralda, los sobrevivientes del combate fueron recogidos por los tripulantes del Huáscar; y a pesar de que querían escapar de la captura, los marineros se percataron de que era imposible y aceptaron su cautiverio. En este contexto, tras ser capturados podemos observar los momentos de sus experiencias como prisioneros de guerra, al recibir la vestimenta de manos de los rivales, pues muchos de ellos estaban desnudos o semidesnudos, las lágrimas derramadas por los compañeros muertos en el combate y la admiración del comandante del Huáscar, Miguel Grau, por la tenaz lucha que dieron contra los ataques de su navío. Junto con la acogida de Miguel Grau, también debemos analizar el buen trato que recibieron los marineros chilenos al llegar a Iquique, donde hombres como Arturo Wilson, guardiamarina de la Esmeralda, resalta el gesto de amabilidad de las autoridades peruanas hacia él y sus compañeros, así como el respaldo monetario que les entregó el representante británico y los mismos gobernantes peruanos, elementos que permitieron que el cautiverio fuera más confortable. Junto con esto, los prisioneros tuvieron la oportunidad de acceder a los periódicos chilenos como El Ferrocarril de Santiago o El Mercurio de Valparaíso, a través de personas que los visitaban o recibidos por medio de soldados que los custodiaban. Estos datos permiten comprender cómo era la vida de los prisioneros de guerra y la actitud que tuvieron las autoridades y sus captores peruanos durante su cautiverio; detalles que permiten enriquecer el contenido del libro porque nos adentran en las experiencias y las emociones de los soldados durante su prisión, de una forma clara y completa, donde predomina el análisis de las fuentes consultadas, elemento que durante toda la obra resulta seductor al conocer el cautiverio de los prisioneros.

En síntesis, este obra es un aporte historiográfico a lo que se ha escrito sobre la Guerra del Pacífico, que no solo aborda el conflicto bélico propiamente tal, sino que analiza los testimonios de los protagonistas que fueron capturados. Las fortalezas de este texto se centran en no solo dar una mirada tradicional a la guerra sino, también, conocer quiénes fueron estos prisioneros que estuvieron en cautiverio. El libro está caracterizado por un relato y un estudio apasionante sobre estos hombres, además de sostenerse en diversas fuentes y un corpus bibliográfico importante, como el Atlas histórico militar de Chile, o las obras de Gonzalo Bulnes, Guerra del Pacífico; de Sergio Villalobos, Chile y Perú. La historia que nos une y nos separa 1535-1883, además de monografías y testimonios contemporáneos como los de Albert Davin, Chile y Perú en tiempos de la Guerra del Pacífico; de Clements Markham, La guerra entre Perú y Chile y la de Dámaso Uriburu, Guerra del Pacífico. Episodios 1879 a 1881, entre una gran variedad de escritos que permiten desarrollar un trabajo eficiente y que, sin duda alguna, convierten a este libro en una lectura que debe ser considerada por los datos que presenta y por su excelente trabajo de investigación. En síntesis, se trata de un obra que permite tener otra comprensión de la Guerra del Pacífico, no tan solo del combate armado que enfrentó a Chile contra Perú y Bolivia, ni tan solo de los triunfos conseguidos en el campo de batalla, sino conocer cómo llevaron su cautiverio los soldados apresados durante los años 1879-1884.

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