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Historia (Santiago)

On-line version ISSN 0717-7194

Historia (Santiago) vol.53 no.1 Santiago June 2020

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-71942020000100299 

Reseñas

Diccionario histórico de la dictadura cívico-militar en Chile. Periodo 1973-1990 y sus prolongaciones hasta hoy

Marcelo Casals1 

1Centro de Estudios de Historia Política, Escuela de Gobierno, Universidad Adolfo Ibáñez

Pozo Artigas, José del. Diccionario histórico de la dictadura cívico-militar en Chile. Periodo 1973-1990 y sus prolongaciones hasta hoy. Santiago: LOM Ediciones, 2018. 503 págsp.

Las masivas protestas sociales iniciadas en octubre de 2019 volvieron a traer al debate público a la dictadura y sus legados. La Constitución de 1980, el modelo económico neoliberal y la transición a la democracia han sido puestas en cuestión de manera más o menos radical por una mayoría social inorgánica, abriendo un inédito proceso de reelaboración del pacto social. La conciencia generalizada de que el ciclo político iniciado con el golpe de Estado de 1973 está agotado, alimenta fuerzas de renovación, aun cuando sea muy pronto para vislumbrar la dirección de los acontecimientos. Por todo ello, y también por sus muchas virtudes propiamente historiográficas que detallaremos, la publicación de este Diccionario histórico de la dictadura cívico-militar en Chile de José del Pozo resulta pertinente y valioso. Si el oficio de la historia tiene sentido, es porque ofrece pistas significativas para la comprensión del presente a través del estudio del desarrollo histórico de los acontecimientos que lo moldean. Esta obra, atípica en muchas sentidos, cumple a cabalidad con ese precepto en los tiempos que corren.

Los diccionarios históricos no son comunes en el medio historiográfico local, y mucho menos en lo que se conoce como “historia reciente”. Sin embargo, su utilidad para el estudio minucioso y documentado de periodos o fenómenos particulares no requiere de mayor demostración, sobre todo cuando al acopio de información se le une una organización racional y una pertinencia historiográfica de los temas, como es en este caso. Este Diccionario… está dividido en nueve partes, precedidos por un prólogo del autor, un ensayo interpretativo a cargo del historiador Luis Corvalán Márquez, y complementado por una nutrida bibliografía, una menos generosa cronología básica, y un índice completo de las entradas, además de un listado de colaboradores. Cada parte, además, comienza con un breve texto introductorio particularmente útil para quienes no tengan mayores antecedentes del periodo. La distribución de temas obedece a los aspectos más relevantes de la experiencia autoritaria chilena y a los temas a los que la investigación en historia y otras disciplinas ha prestado más atención. En términos esquemáticos, estos son: 1) el despliegue de dosis inéditas de violencia estatal contra las disidencias políticas (en especial contra las orgánicas de izquierda y sus bases sociales); 2) las transformaciones económicas operadas en forma sistemática a partir de 1975 y sostenidas en lo esencial durante la transición a la democracia; 3) el proyecto político autoritario y conservador que anima la Constitución de 1980; 4) el surgimiento y desarrollo de movimientos opositores, muchos de ellos nucleados en torno al paradigma de los derechos humanos y 5) las herencias institucionales, económicas, sociales y culturales de la dictadura desde 1990 hasta la actualidad.

De ese modo, las tres primeras partes están dedicadas a identificar las instituciones, personajes y mecanismos del poder dictatorial, tanto los militares que se hicieron del control del Estado como de sus asesores civiles en economía, legislación, justicia y cultura. La cuarta, quinta y sexta parte están dedicadas a la represión militar, tanto a sus perpetradores, organizaciones y colaboradores, como las víctimas de muerte, tortura y desaparición. La séptima parte identifica a los opositores “que pudieron continuar el camino hasta el final”, muchos de los cuales tuvieron un papel destacado en la transición a la democracia. Por último, la octava parte enumera en forma breve algunos hitos de las relaciones internacionales de la dictadura, mientras que la novena y última sección identifica las principales continuidades de la experiencia autoritaria en la democracia transicional. Cada una de estas partes se divide en secciones específicas organizadas ya sea por la naturaleza de las entradas -personas, hechos, instituciones- o, bien, por la posición del fenómeno descrito en relación con el régimen -participante, colaborador, víctima, opositor-. Cada sección, a su vez, ordena sus entradas en forma alfabética e indica, en muchos casos, la bibliografía esencial utilizada para su elaboración. Además, cuando los contenidos de una entrada hacen relación a otras, se indica con un asterisco la presencia de ese concepto al interior del diccionario.

La selección de temas y entradas está dada en gran medida por el marco interpretativo que José del Pozo expone en el prólogo y, en menor medida, en el ensayo de Luis Corvalán Márquez. El autor conceptualiza a la dictadura como un “sistema opresivo” (p. 12), definición que lo lleva a relevar sobre todo la dimensión del ejercicio de la violencia política por parte del Estado autoritario, y las reformas institucionales y económicas realizadas a su amparo. No hay, en ese sentido, ningún intento por presentar un diccionario histórico general sobre el periodo, ni tampoco por aparentar neutralidad ante un régimen de esas características. De allí que, entre otras cosas, las secciones mejor logradas tengan que ver con las víctimas de la represión, cuestión que también se debe a la disponibilidad de información periodística, estatal y de organismos de derechos humanos al respecto. Todo ello, sin embargo, no atenta en lo absoluto contra la meticulosidad de la información expuesta en las entradas y la claridad con que esos contenidos son expuestos. La declarada falta de neutralidad, en ese sentido, no significa en ningún caso parcialidad, tergiversación o falta de rigurosidad historiográfica. Por otra parte, el ensayo de Luis Corvalán Marquez busca ofrecer más elementos contextuales al lector a través de una apretada síntesis histórica de la dictadura. Aquí se presentan algunas debilidades que hay que anotar: el autor descansa sobre todo en su propia obra y no dialoga necesariamente con los contenidos del diccionario. En ese sentido, se pierde una buena oportunidad para poner en perspectiva los contenidos que el lector va a encontrar en las páginas siguientes, ya sea mediante una discusión bibliográfica que ubique a esta obra dentro de un plano más general o, bien, mediante una vinculación más significativa de las entradas más importantes con su propia narrativa. La inclusión de algunas tesis más que discutibles -el asesinato de Salvador Allende por parte de los militares o el poder omnímodo de Estados Unidos en el final de la dictadura- alejan a este ensayo de toda la riqueza de antecedentes históricos que es posible encontrar en el resto de la obra.

Un diccionario histórico no está diseñado para ser leído de principio a fin, sino, más bien, por entrada o sección, como material de consulta para los estudiosos del periodo. Sin embargo, una lectura completa del libro ilumina aspectos esenciales para la comprensión de la experiencia autoritaria chilena. Por una parte, están las entradas fundamentales o imposibles de soslayar en una obra de esta naturaleza -”Constitución de 1980”, “Doctrina de Seguridad Nacional”, “Gremialismo”, “Chicago Boys”, “Universidades”, “Consejos de Guerra”, “DINA”, “AFDD”, “Alianza Democrática”, “Concertación”, “Plebiscitos”, etc.-, sobre los cuales existe una abundante bibliografía. Luego, hay un grupo de entradas de acontecimientos propios de la dictadura, ya sea actos como el discurso de “Chacarillas” o instancias de acción política como la “Asamblea de la Civilidad”. Todo ello tuvo impacto directo en la vida de los chilenos. El autoritarismo militar y la violencia extrema que aplicó a parte importante de la sociedad chilena implicó la generación de un nuevo vocabulario que los chilenos de entonces tuvieron que adoptar para dotar de sentido a la a ratos desconcertante nueva realidad. Todo ello se refleja en entradas como: “Plan Z”, “Desapariciones”, “Isapres”, “PEM y POJH”, “Operación Retorno”, y otras que emergieron en la posdictadura, sobre todo a raíz de decisiones políticas e investigaciones periodísticas y judiciales, como “Operación Cóndor”, “Punta Peuco”, “Caravana de la Muerte”, “Operación Albania”, entre muchas otras. Por otra parte, todo el conjunto de entradas que tienen relación con personas demuestran, en carne viva, cómo la dictadura militar trastocó profundamente trayectorias vitales de un segmento significativo de los chilenos de entonces. Militares y civiles ascendieron al poder y tuvieron entre sus manos el poder de decidir sin contrapesos sobre la suerte del resto de sus compatriotas, mientras otros tantos miles sufrían en carne directa la violencia militar a través de ejecuciones sumarias, desapariciones, torturas, allanamientos, relegaciones o exilio. La gran mayoría del Poder Judicial, muy celoso de sus prerrogativas durante la Unidad Popular, calló por voluntad o presión ante las consecuencias de la represión dictatorial. Políticos de renombre, profesionales, estudiantes, obreros y campesinos, a su vez, tuvieron que enfrentarse a escenarios inéditos, que marcarían el resto de sus vidas y las de sus familias. En fin, la lectura de entradas biográficas permiten palpar la tragedia del autoritarismo de primera fuente, a la vez que dimensionar la reestructuración del poder económico, social y político operado por la dictadura. En ese sentido, la lectura completa de esta obra nos acerca a la experiencia histórica del autoritarismo militar tanto “desde arriba” -las instituciones, los grandes hitos, los nuevos gobernantes- como también “desde abajo” -las víctimas, el horror, los opositores-, permitiendo entender, a su vez, cómo esos dos planos de realidad interactuaron y se reforzaron mutuamente.

Del mismo modo, la lectura específica y delimitada a ciertos temas de interés también ayuda a quienes se embarquen en algún estudio sobre esta el periodo. Una de las principales virtudes de este texto es que se sostiene sobre una amplia y diversa base empírica. José del Pozo no solo acude a obras historiográficas sobre esta época, sino que, también, incorpora memorias, documentales, novelas, representaciones artísticas e investigaciones periodísticas, invitando al lector a acudir a ellas para profundizar en el tema. La bibliografía incluida al final de la obra, en ese sentido, es una excelente guía para conocer el estado de la cuestión en estudios sobre la dictadura, a la vez que revela su problemática dispersión -que, entre otras cosas, se refleja en la escasez de obras generales sobre el periodo-. Quizá esa riqueza bibliográfica no está del todo aprovechada en el cuerpo del libro, dado que muchas de las entradas no cuentan con referencias bibliográficas.

Una obra de esta naturaleza y magnitud tiene también aspectos mejorables, que espero puedan subsanarse en futuras reediciones. En cuestiones formales, podría incluirse una cronología algo más completa que ayude a ubicar al lector no especializado, y también un índice analítico de conceptos, hechos y personajes, con el correspondiente número de página, que complemente el índice general de entradas ordenado según su aparición. En aspectos más sustantivos, hay omisiones y debilidades importantes en lo que respecta a la dimensión transnacional de la dictadura. La octava parte, dedicada al tema, es muy exigua, y está más bien enfocada a temas “clásicos” de la historia diplomática, como la cuasiguerra con Argentina en 1978, las condenas de la ONU o las relaciones de Estados Unidos con la dictadura. A todo ello habría que agregar temas que han disfrutado de la atención de un grupo creciente de investigadores en muchas partes del mundo, como el impacto de la experiencia chilena en sistemas políticos locales, las redes y prácticas de solidaridad con Chile, el papel de esas redes y percepciones en la emergencia global del paradigma de los derechos humanos, los vínculos de colaboración material con la izquierda y el centro en Chile, los cambios ideológicos en actores políticos chilenos a partir de su experiencia global, etc. Si bien algunos de esos temas se encuentran mencionados en entradas de otras partes, sería una buena idea reforzar esta arista de la obra, ampliando lo que comúnmente se ha entendido como “relaciones internacionales”.

En suma, este diccionario histórico es una obra importante, bien organizada, escrita y documentada, y que además tiene la posibilidad de continuar mejorando en la medida en que se proyecten futuras reediciones. Por lo mismo, será material de consulta obligado para todo aquel que se aproxime al estudio de la dictadura chilena, tanto desde la historiografía como también desde otras disciplinas. No cabe más que felicitar la iniciativa al autor y sus colaboradores por emprender un proyecto de naturaleza tan inusual, pero de enorme valor para la comprensión compleja de un periodo fundamental en la conformación del Chile actual y su profunda crisis política y social.

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