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Revista chilena de enfermedades respiratorias

versión On-line ISSN 0717-7348

Rev. chil. enferm. respir. vol.29 no.2 Santiago abr. 2013

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-73482013000200006 

 

CASO CLÍNICO

 

Fístula arterio-venosa como tratamiento de EPOC grave

Arteriovenous fistula in the treatment of severe COPD

 

Patricio Rioseco S.*, Juan Vallet M.* y Patricia Velásquez M.*

* Unidad de Enfermedades Respiratorias. Hospital Las Higueras Talcahuano.

Correspondencia a:


COPD patients have dyspnea limiting their exercise capacity due to different mechanisms. The origin of the arterial blood gases anomaly is an alteration of the ventilation/perfusion (V'/Q') ratio causing venous admixture which has not been addressed therapeutically so far. Theoretically an arteriovenous fistula (AVF) could increase venous content of O2 so that blood leaving the left ventricle has a higher than expected PaO2 .This, along with the associated increase in cardiac output leads to an increased delivery of O2 to tissues particularly skeletal muscle thus improving its performance. We present a patient with advanced COPD. Full conventional therapy failed to improve his dyspnea and hypoxemia which limits his exercise capacity. We made a peripheral arteriovenous fistula on him as a therapeutic intent. Spirometry showed an initial FEV1 of 0.74 L, a FVC of 1.97 L, he had hypoxemia (PaO2 :56.8 mmHg, oxyhemoglobin saturation (SaO2 ): 82.9%). A 6 min walking test with a distance of300 m corresponding to 61% of predetermined value that improved by 108 m providing O2 2 L/min. Echocardiography showed a pulmonary artery systolic pressure of 26 mm Hg and a 60% of left ventricle ejection fraction. The patient obtained 73.8% in Saint George's Respiratory Questionnaire (SGRQ), 38 points in COPD Assesment Test (CAT) and 6 points in BODE Index. After 4 weeks of AVF neither spirometric nor echocardiographic changes were observed, but there was an improvement in PaO2 to 68 mmHg and in SaO2 to 93%. The 6 min walking test showed an increase to 425 m. SGRQ improved to 3.88 points, BODE index improved to 3 points and CAT to 21 points. We conclude that in this patient an AVF determined an improvement in exercise capacity with a better control of disease that resulted in a better quality of life constituting an important non pharmacological aid in an advanced COPD patient who failed to improve with full medical therapy. In patients selection is important to evaluate cardiovascular and peripheral vascular status since in theory AVF could lead to a right ventricle failure and peripheral blood steal syndrome.

Key words: COPD, arteriovenous fistula, exercise capacity.


Resumen

El paciente portador de EPOC tiene disnea que limita su capacidad de ejercicio por diferentes mecanismos entre los cuales está la incapacidad de la musculatura respiratoria para responder al aumento de las demandas, que puede ser secundaria a la disminución de la entrega de O2. La anomalía gasométrica propia de la enfermedad tiene como origen una alteración de la relación ventilación/ perfusión (V'/Q') que causa un aumento de la admisión venosa el cual no ha sido enfrentado terapéuticamente hasta el momento. Teóricamente una fístula arteriovenosa (FAV) podría aumentar el contenido venoso de O2 ,de modo que la sangre que sale del ventrículo izquierdo lo haga con una PaO2 mayor que la esperada. Esto, junto con el aumento del gasto cardíaco asociado llevaría a una mayor entrega de O2 a los tejidos mejorando de esa forma el desempeño de la musculatura esquelética. En un paciente con EPOC avanzada que con terapia máxima no logra mejorar la disnea ni la hipoxemia que limitan seriamente su capacidad de ejercicio, confeccionamos una fistula entre la vena safena interna y la arteria femoral superficial con intención terapéutica. La espirometría inicial mostró un VEF1de 0,74 L (26% del valor predeterminado) con CVF de 1,97 L (57%). Presentaba hipoxemia (PaO2 :56,8 mmHg y SaO2 :82,9%), un test de caminata de 6 min (TC6M) con un recorrido de 300 m que corresponde a un 61% del teórico que mejoraba al aportar O2 2 L/min a 408 m correspondiente a un 80% del teórico. El ecocardiograma detectó una presión sistólica de arteria pulmonar de 26 mmHg y una fracción de eyección del ventrículo izquierdo de 60%. En el cuestionario respiratorio de Saint George el paciente obtuvo 73,8% su CAT (COPD Assessment Test) fue de 38 puntos y su índice BODE (Body mass, Obstruction, Dyspnea, Exercise capacity) de 6puntos. Al mes de realizada la FAVno hubo cambios espirométricos ni ecocardiográficos, pero la PaO2 mejoró a 68 mmHg y la SaO2 aumentó a 93%. El TC6M aumentó a 425 m (84% del valor teórico). El cuestionario de Saint George alcanzó a 77,6% (aumentó en 3,8 puntos), el BODE mejora a 3 puntos y el CAT mejora a 21 puntos. Concluimos que en este paciente una FAV determinó una mejoría en la entrega de O2 a los tejidos, lo que lleva a un aumento en la capacidad de ejercicio junto con un mejor control de la enfermedad, hechos que redundan en una mejoría importante de la calidad de vida, constituyendo una ayuda no farmacológica más en un paciente con EPOC avanzada que no lograba mejorar significativamente con terapia médica completa. En la selección del paciente es importante evaluar el estado cardiovascular y vascular periférico ya que en teoría, la FAV podría llevar a falla ventricular derecha y a robo sanguíneo periférico.

Palabras clave: EPOC, fístula arteriovenosa, capacidad de ejercicio.


 

Introducción

La disnea del paciente portador de EPOC es de origen multifactorial y la severa limitación al ejercicio determinada por esta es un factor significativo en la deficiente calidad de vida de estos enfermos. El aumento en los requerimientos ventilatorios, secundario a la alteración de la mecánica respiratoria determina un ineficiente intercambio gaseoso con la resultante hipoxemia y en ocasiones, hipercapnia; existe además en estos pacientes un cierto grado de acidosis láctica determinada por una deficiente entrega tisular de O2 particularmente a la musculatura esquelética, que lleva a un aumento en el estimulo de los qui-miorreceptores carotídeos lo que por una parte agrava la sensación de disnea y por otra causa disfunción muscular1.

El mecanismo fisiopatológico de la hipoxemia en la EPOC es una alteración de la relación Ventilación/Perfusión (V'/Q'), fundamentalmente, con la existencia de unidades de baja relación V'/Q' causantes de admisión venosa o shunt fisiológico, lo que determina una disminución del contenido venoso mixto de O2 por el paso de sangre venosa por unidades pobremente ventiladas, que se mezcla con el resto de la sangre que llega al corazón izquierdo desde la circulación pulmonar y de allí a la circulación sistêmica. Durante el ejercicio, el consiguiente aumento del gasto cardíaco determina un aumento del flujo de sangre a través de estas unidades de baja V'/Q', por lo que el contenido de O2 de la sangre ofrecida a la musculatura esquelética se ve significativamente disminuido y como consecuencia también se ve comprometida la eficiencia muscular2.

En la evolución de la EPOC la presencia de exacerbaciones es un hecho frecuente que causa un aumento en la limitación del flujo aéreo que con el tiempo empeora la condición basal y agrava aún más la alteración gasométrica.

El tratamiento de la alteración de la mecánica ventilatoria vale decir, la obstrucción de la vía aérea, el atrapamiento aéreo y la hiperinsuflación secundaria, es hasta el momento la preocupación fundamental de la industria farmacéutica y del desarrollo de broncodilatadores con diferentes mecanismos de acción y duración de su efecto se ocupa un porcentaje importante de estudios clínicos ya publicados y otros aún en marcha, por ejemplo los nuevos LAMA y LABA3-5. El uso de corticoesteroides inhalatorios en el grupo de pacientes más comprometidos, disminuiría el número de exacerbaciones pero probablemente a costa de un número mayor de neumonías. Nuevas drogas antiinflamatorias como el roflumilast, serían de utilidad en enfermos hipersecretores intolerantes a corticoesteroides6,7 pero el arsenal farmacológico para el tratamiento de esta condición no parece que vaya a ofrecer cambios substanciales al menos en el futuro próximo.

Entre las intervenciones no farmacológicas que se utilizan, está demostrado que la rehabilitación respiratoria y la oxigenoterapia continua en pacientes hipoxémicos logra mejorar la sobrevida y la calidad de vida disminuyendo la tasa de exacerbaciones8,9.

Por otra parte, la reducción de volumen pulmonar tanto quirúrgica como por vía endoscópica en pacientes muy seleccionados, portadores de enfisema de los lóbulos superiores, logra mejorar en parte la función respiratoria al modificar la geometría torácica10,11.

El pronóstico de la enfermedad y la calidad de vida de estos pacientes, con las intervenciones anteriormente descritas ha variado en forma considerable, llegándose a plantear en la definición actual de la enfermedad que se trata de una condición tratable12.

Sin embargo, no se ha prestado mayor atención al manejo de la alteración causante de la hipoxemia, es decir la presencia de unidades con baja relación V'/Q' y las estrategias destinadas a obtener reclutamiento de unidades alveolares cerradas son limitadas. Podríamos mencionar el uso de presión positiva en la vía aérea, limitada en nuestro medio por la insuficiencia de recursos, pero que en series grandes de pacientes sometidos a ventilación no invasiva crónica, usando intensidades de presión (IPAP y EPAP) tradicionales, no ha demostrado una real mejoría ni en la calidad de vida ni en la sobrevida. Interesante es el uso de la llamada ventilación no invasiva de alta intensidad que en algunos estudios ha demostrado un cambio significativo de estos parámetros al compararla con la VNI tradicional, pero aún no está claro cuál es el mecanismo por el que logra estos resultados y no hay estudios de grandes series que avalen su uso masivo o habitual13-15.

Una aproximación novedosa y completamente diferente nace de la experiencia obtenida con los cambios fisiológicos que determinan las fístulas arteriovenosas periféricas. Por largo tiempo se ha usado FAV quirúrgicas para llevar a cabo he-modiálisis en pacientes con Enfermedad Renal Crónica terminal. De un tiempo a esta parte, se ha descrito la presencia de una incidencia de hipertensión arterial pulmonar llamativamente mayor que la esperada en pacientes sometidos a hemodiálisis crónica a través de FAV. Diversos estudios han demostrado esa asociación, pero en términos prácticos los niveles de hipertensión pulmonar en general no llevan a falla ventricular derecha y el número de complicaciones vasculares derivadas de la misma es bajo16-18.

En 2007, presentamos al Congreso de la ERS (Sociedad Europea de Enfermedades Respiratorias) nuestra experiencia al respecto y nos llamó la atención en la evaluación de 40 pacientes que ninguno o muy pocos eran hipoxémicos. Entre el grupo estudiado había pacientes portadores de EPOC y LCFA en los cuales habríamos esperado que, sumado a la congestión casi habitual de estos enfermos su condición respiratoria de base determinara la presencia de niveles de SaO2 o de PaO2 más bajos que lo normal hecho que no ocurrió. En efecto, la SaO2 media del grupo fue de 89,2%19. De igual forma, Hamed y cols, en un estudio de 40 pacientes sometidos a hemodiálisis por FAV en quienes buscan determinar la presencia de marcadores de estrés oxidativo como índice de progresión del daño renal, encuentran que en promedio los pacientes dializados a través de una FAV por un período de 2,18 años tienen una PaO2 de 112,56 ± 24,35 mm Hg versus los controles sanos 87,59 ± 11,520. La explicación fisiopatológica de este hecho es la siguiente: si la entrega y el consumo de O2 por los tejidos es normal, la sangre venosa mixta sale de los tejidos con una PvO2 de 75 mmHg para llegar al corazón derecho y la sangre arterial sale del ventrículo izquierdo con una PaO2 de 100 mmHg; en patología pulmonar que determine hipoxemia estos valores serán considerablemente menores, pero siempre la PaO2 será mayor que la PvO2 . Si hacemos una comunicación arterio-venosa, la sangre arterial pasará por diferencia de presión hidrostática a la vena correspondiente, sumando su presión parcial de O2 a la que lleva la sangre venosa de modo que a la aurícula derecha y luego al ventrículo derecho llegará hiperoxigenada independientemente de si el pulmón realiza o no un intercambio gaseoso adecuado; esta sangre hiperoxigenada llega al corazón izquierdo para ser distribuida a los tejidos. No mejora el intercambio gaseoso sino más bien mejora el contenido arterial de O2 . La hipertensión arterial pulmonar que se ve en estos enfermos es causada por múltiples mecanismos siendo uno de ellos el aumento del volumen sanguíneo ofrecido al ventrículo derecho por efecto de la FAV que genera un aumento en el gasto cardíaco. Lo anterior nos lleva a hacer la conexión con pacientes portadores de EPOC en quienes, por el aumento de la presión intratorácica secundaria a la sobrecarga espiratoria e hiperinsuflación estática y dinámica, el retorno venoso se puede ver disminuido y por lo tanto también el gasto cardíaco basal a lo que contribuye también la vasoconstricción hipóxica que aumenta la postcarga y por lo tanto, el trabajo ventricular derecho21,22.

Teóricamente entonces un paciente EPOC con hipoxemia se vería beneficiado si lográramos aumentar mediante algún método el contenido venoso mixto de O2 y el gasto cardíaco ya que mejoraría el efecto de la mezcla o agregado venoso por un lado y la oferta de O2 a los tejidos por el otro. La confección quirúrgica de una FAV con flujo suficiente como para lograr estos dos objetivos, sería por lo tanto una medida no farmacológica que ayudaría en el tratamiento de estos pacientes.

Cooper y cols, han demostrado que al instalar un dispositivo que comunica la vena femoral con la arteria ilíaca, con 5 mm de diámetro, en 55 pacientes EPOC graves, obtienen una mejoría en la capacidad de ejercicio a los tres meses medida por el TC6M en el 40% de ellos, con un aumento promedio de 68 m y particularmente en el grupo de individuos que mejora su rendimiento al realizar dicha prueba con O2 suplementario antes de la confección de la FAV23-25. Existen dos protocolos multicéntricos en marcha, uno en Europa y otro en EEUU que, con una aproximación similar pretenden evaluar el valor de agregar esta técnica a pacientes EPOC avanzados que han completado un período de rehabilitación, que se encuentran limitados en su capacidad de ejercicio. El objetivo central es documentar el efecto en la capacidad de marcha y definir si el aumento del gasto cardíaco, la entrega y el consumo de O2 son responsables de la mejoría de la capacidad de ejercicio. Si esto es así, podríamos hipotetizar que una fístula arteriovenosa terapéutica no sólo mejora la capacidad de ejercicio sino también el índice de BODE lo que significaría una mejoría en el pronóstico vital de estos enfermos ya que se ha demostrado una relación directa de sobrevida e índice de BODE31.

Presentamos nuestra experiencia en la realización y resultados de una FAV con intención terapéutica en un paciente portador de EPOC avanzada en quien las medidas farmacológicas máximas no habían logrado mejorar su limitación severa al ejercicio ni su hipoxemia de base.

Caso clínico

Se trata de un individuo de 59 años de edad, ex fumador de 37 paquetes/año con diagnóstico de EPOC desde hace 2 años. No fuma desde esa misma fecha en que recibió terapia con Vareniclina por 12 semanas. Con disnea de esfuerzos medianos, progresiva desde más o menos 10 años para llegar a disnea de pequeños esfuerzos en el último año, acompañada de tos matinal con expectoración difícil de eliminar con dos episodios de síncope post ejercicio mediano y post crisis de tos en los dos últimos meses antes de la consulta. Antecedentes: además de rinitis alérgica, con Prick Test +++ múltiple y una hija asmática fallecida aparentemente por estado asmático. Dado el antecedente sincopal se estudió con EEG que fue normal; ECG normal; Holter de arritmias normal. El ecocardiograma mostró una leve hipertrofia ventricular izquierda sin dilatación de cavidades derechas, sin alteraciones valvulares, con buena función sistólica, una fracción de eyección del ventrículo izquierdo de 60% y disfunción diastólica grado I y una presión sistólica de arteria pulmonar de 26 mmHg.

Figura 1. Radiografía de tórax PA. Se aprecia hiperinsuflación pulmonar.

La Rx de tórax mostró hiperinsuflación pulmonar bilateral (Figuras 1 y 2).

Figura 1. Radiografía de tórax PA. Se aprecia hiperinsuflación pulmonar.

Figura 2. Radiografía de tórax lateral.

La espirometría mostraba una alteración ventilatoria obstructiva severa con CVF disminuída que no se modificaba con aerosol broncodilatador y los gases arteriales una hipoxemia severa e hipercapnia (Tabla 1).

Tabla 1. Función respiratoria pre y post confección de Fístula Arteriovenosa (FAV)
CVF: capacidad vital forzada; VEF1: volumen espiratorio forzado en el primer segundo.

En el test de marcha de 6 min el paciente logró recorrer 300 m, lo que corresponde a un 61% del valor esperado, que mejoró a 402 m, (80% del valor predeterminado), al agregar O2 a dosis de 2 L/min durante el ejercicio (Tabla 2).

Tabla 2. Test de caminata de 6 min pre y post confección de Fístula Arteriovenosa (FAV) Momento Distancia recorrida (m) Aumento (m) % del valor predeterminado

En cuanto a la calidad de vida, el control de la enfermedad y el pronóstico, medidos por el Cuestionario Respiratorio de Saint George, CAT (COPD assesment test) e índice BODE respectivamente, el paciente tenía un 73,80% del esperado en el primero, 38 puntos en el segundo y 6 puntos en el último es decir, su calidad de vida era pobre, su enfermedad no se encontraba controlada y su pronóstico era obscuro (Tabla 3).

Tabla 3. Calidad de vida y control de enfermedad pre y post confección de fístula arteriovenosa
QrSG: cuestionario respiratorio de Saint George; BODE: Body mass, Obstruction, Dyspnea, Exercise; CAT: COPD Asses-sement Test; MMRC: Modified Medical Research Council dyspnea scale; Borg: escala visual análoga de disnea de Borg.

Se le consideró como portador de fenotipo mixto EPOC/Asma en que predomina lo primero y se indica tratamiento con Salmeterol 50 μg 2 puffs cada 12 h, Budesonida 200 μg cada 12 h, Bromuro de ipratropio 2 puffs cada 6 h, Salbutamol 2 puffs según requerimientos y Aminofilina 200 mg cada 8 h.

No se pudo integrar a un programa de rehabilitación ya que las frecuentes exacerbaciones se lo impidieron. En su historia no se consigna la razón por la que no se le indicó oxígenoterapia domiciliaria aunque el valor de la oxemia así lo indicaba.

Su evolución fue mala, manteniendo síntomas sin mayores cambios, con exacerbaciones que le obligan a consultar en Urgencias donde se agrega antibióticos y corticoides sistémicos en varias oportunidades.

A los 7 meses de evolución se reevaluó y ante la persistencia de su cuadro se cambió la medicación a Salmeterol/Fluticasona 25/250 2 puff cada 12 h, manteniendo el resto de terapia sin obtener cambios clínicos ni espirométricos.

Dado que su actividad física se vió limitada por la hipoxemia y no se logró control del cuadro su calidad de vida empeoró.

En conjunto con el paciente se revisó su evolución y terapia la cual es bien llevada. En vista de la pobre respuesta, se le propuso la posibilidad de someterle a la confección de una FAV con el fin de intentar una medida no farmacológica que mejore su capacidad de ejercicio, agregada a su terapia. Se le explica que dicha intervención puede ser reversible si no se logra el resultado esperado. El paciente consiente en la realización de la cirugía, la cual se llevó a cabo bajo anestesia regional el 30 de octubre de 2012 sin incidencias. Durante el procedimiento que tardó 60 min se aportó oxígeno por máscara de Venturi al 40% con lo que mantuvo una SaO2 media de 97%. En el postoperatorio inmediato y a las 24 h de evolución, mantuvo una SaO2 de 91% sin oxígeno adicional siendo dado de alta a su domicilio.

Resultados

Controlado a las 4 semanas del procedimiento, el paciente se encuentra subjetivamente bien, sin complicaciones quirúrgicas ni exacerbación respiratoria.

Tanto la espirometría como el ecocardiograma no mostraron cambios significativos, pero sí la gasometría que demostró un aumento de la PaO2 a 68 mmHg y de la SaO2 a 93% (Tabla 1).

De igual manera, el test de marcha de 6 min mostró un aumento en la distancia recorrida en 125 m (aumentó a 425 m) muy parecido al aumento experimentado al realizarlo antes de la confección de la fístula con O2 suplementario que fue significativo (Tabla 2).

El índice de disnea según el MMRC mejoró de 2 a 0 y de 8 a 2 según la escala visual análoga de disnea de Borg y lo que es gratificante, se logró un mejor control de la enfermedad según el CAT (cambio de 38 a 21 puntos) y una mejoría significativa del BODE (cambio de 6 a 3 puntos) (Tabla 3).

Por su parte, la calidad de vida del paciente mejoró disminuyendo el puntaje del Cuestionario de Saint George en 3,8 puntos.

Discusión

La disfunción de la musculatura esquelética es una de las primeras manifestaciones sistémicas de la EPOC y contribuye grandemente a la limitación al ejercicio. Es probable que esta sea secundaria a una combinación de factores tales como el desacondicionamiento, y la atrofia muscular causada por la desnutrición progresiva de estos pacientes unidos a una alteración de la función mitocondrial del músculo26. Hay estudios que describen una verdadera patología mitocondrial dada por una disminución de la densidad o de la capacidad de respuesta de las mitocondrias del músculo del paciente EPOC, con la consiguiente disminución de la capacidad oxidativa del mis-mo27. ¿Influirá en ello la disminución crónica de entrega de O2 a los tejidos propia del paciente con EPOC avanzada?

En fisiología del deporte se ha demostrado que la hipoxemia reduce el rendimiento de atletas por fatiga muscular que aparece rápidamente y que esta es eficazmente revertida al aumentar la FiO2 . Al parecer, el aporte de O2 desde el capilar a la fibra muscular define el límite del desempeño del músculo en ejercicio28. Por lo tanto, la oxigenación periférica deficiente causa fatiga facilitando la acumulación de productos secundarios del metabolismo como fosfatos inorgánicos y iones hidrógeno que interfieren con el mecanismo de excitación/contracción del miocito29. Bajo condiciones de isquemia la fuerza muscular rápidamente se agota y se recupera prontamente al restablecer el flujo sanguíneo normal y la entrega normal de O2 . No ocurre lo mismo al restablecer el flujo normal con sangre desoxigenada, como ocurriría en el paciente EPOC. Las alteraciones del transporte convectivo de O2 a la musculatura esquelética resultarían entonces por cambios en el contenido arterial de O2 y en el flujo sanguíneo, ambos estrechamente dependientes de la PaO2 y del gasto cardíaco30.

En nuestro paciente, pensamos que la FAV aumentó el contenido venoso mixto de O2 y por este mecanismo, al llegar sangre más oxigenada a la circulación pulmonar, redujo la vasoconstricción hipóxica y por consecuencia, aumentó el gasto cardíaco24 con sangre más oxigenada, lo que ha llevado a un aumento en el aporte de O2 a la musculatura esquelética, corrigiendo las alteraciones fisiopatológicas arriba mencionadas. Creemos que aunque no realizamos mediciones hemodinámicas, la afirmación anterior está avalada por el hecho de que la ecocardiografía no mostró variaciones y la fracción de eyección se mantuvo constante. Por otra parte, a diferencia de lo publicado previamente, nuestro paciente no había completado un período de rehabilitación respiratoria formal de modo que los cambios obtenidos tanto en la PaO2 , SaO2 como en el aumento en la capacidad de marcha, son atribuibles exclusivamente a la presencia de la FAV. Coincide el resultado en este paciente con la experiencia de Cooper et al que encuentran una mejoría significativa en la capacidad de ejercicio en el grupo que ellos llaman de oxígenorrespondedores en el sentido que nuestro paciente mostraba una mejoría significativa en la distancia recorrida en el TC6M antes de realizar la FAV al aportar O2 durante el ejercicio y el aumento en los metros recorridos al mes de confeccionada la FAV es similar o discretamente mayor. No cuantificamos la hiperinsuflación pulmonar en este enfermo y por lo tanto, no se puede asegurar si hubo algún efecto derivado de una disminución de la misma causada por una disminución de la disnea y taquipnea secundaria al aumento en la PaO2 sin embargo, no hubo cambios espirométricos que avalen este hecho.

El índice de BODE mejoró significativamente al cambiar positivamente los componentes capacidad de ejercicio y disnea por lo tanto, en este enfermo, en teoría mejoraría el pronóstico de sobrevida31.

En cuanto a la calidad de vida, aunque el cambio en el Cuestionario de Saint George no alcanzó a disminuir en 4 unidades, que es lo que se considera significativo, es necesario considerar que el efecto de la FAV es dinámico en el tiempo y, dada la precocidad de la evaluación (solo a las 4 semanas) es posible que a las 12 semanas, que es el tiempo en que los trabajos publicados y en espera de publicación miden sus resultados, estos valores lleguen a una significación estadística en este paciente32,33.

El procedimiento de confección de la FAV es fácil de realizar por un cirujano vascular experimentado y en el caso presentado no hubo hasta ahora complicaciones inmediatas ni alejadas, pero es importante tener presente que en la elección del paciente, se debe considerar cuidadosamente el estado cardiovascular ya que el aumento en el flujo sanguíneo hacia el ventrículo derecho, puede hacerle claudicar si su función es limítrofe. Importa también el estado de la vasculatura periférica ya que la fístula conlleva un robo de flujo sanguíneo arterial en la extremidad intervenida, aunque existen fenómenos de autorregulación que preservan el flujo arterial distal a la FAV.

Conclusiones

En resumen, pensamos que en el paciente presentado, portador de EPOC avanzada, la confección de una FAV periférica contribuyó como un elemento no farmacologico más a ayudar a mejorar tanto su calidad de vida como probablemente la sobrevida, al modificar positivamente parámetros probadamente relacionados con ésta. Podemos afirmar que en este paciente, hasta el momento hemos logrado reemplazar la indicación de oxigenoterapia domiciliaria la cual, antes de la realización del procedimiento estaba claramente indicada, por un sistema más natural de aporte de O2 , mejor tolerado, menos limitante y más llevadero que la "oxigenoterapia exógena" con balón o concentrador de O2 . Es probable también que el método empleado, pueda ser de utilidad en otro tipo de patología causante de hipoxemia invalidante, no necesariamente de causa respiratoria.

El perfíl del paciente ideal para recibir este tipo de terapia es aquel individuo que, a pesar de estar con terapia completa, no logra mejorar su disnea ni hipoxemia; se encuentra limitado en su capacidad de ejercicio y tiene una pobre calidad de vida. No debe tener patología vascular periférica, hipercapnia importante (PaCO2 > 50 mmHg), signos de falla ventricular derecha, ni hipertensión arterial pulmonar.

El seguimiento a largo plazo debe ser con gasometría arterial, capacidad de ejercicio medido por el TM6M, control clínico y ecográfico de la permeabilidad y flujo de la FAV así como el eventual robo de flujo periférico y ecocardiografía con el fin de controlar los efectos de la FAV sobre la función ventricular derecha y la presión arterial pulmonar. Si en este control se sospecha hipertensión pulmonar, esta se debe objetivar con cateterismo cardíaco derecho.

Los controles en el paciente presentado se planificaron a los tres meses, a los seis meses y al año post confección de la FAV.

Finalmente, existe el riesgo en el tiempo de llevar a una hipertensión arterial pulmonar y falla ventricular derecha, sin embargo, este tipo de cirugía no es definitivo y puede ser revertido si los resultados obtenidos no son los esperados o si se presenta una complicación hemodinámica o vascular que ponga en riesgo la seguridad del paciente.

Agradecimientos

Se agradece a la Dra. Susana Muñoz V. y a la Srta. E.U. Daniela Vásquez G. la valiosa colaboración que nos prestaron al revisar críticamente el manuscrito y ayudar en la organización del mismo.

 

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Correspondencia a: Dr. Patricio Rioseco S. Hospital Las Higueras, Talcahuano. E-mail: parioseco@gmail.com

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