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Chungará (Arica)

versión On-line ISSN 0717-7356

Chungará (Arica) v.32 n.1 Arica ene. 2000

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-73562000000100001 

EDITORIAL1

Como podrá notarse, a partir del año 2000, esta publicación pasa a llamarse Chungara Revista de Antropología Chilena. Los volúmenes 32 y 33, que encierran esta edición, presentan una variedad temática y geográfica que incluye desde los clásicos estudios de paleopatología, hasta la aplicación de técnicas para la identificación de ADN antiguo, con miras a comprender los patrones de vida, sistemas alimentarios, condiciones de salud, enfermedades, creencias y entorno cultural de individuos que vivieron hace miles de años en los más diversos ambientes del planeta. Esto con el objeto de señalar, que el estudio de las sociedades pretéritas debe ser integral, incorporando los aspectos biológicos y culturales de los restos humanos analizados. También se toca profundamente la ética científica que debe primar en este tipo de estudios y la necesidad de preservar los restos humanos del pasado para futuras generaciones. En este sentido, destaca la presentación de técnicas modernas de análisis que permiten obtener detallada información de las muestras humanas antiguas, con un mínimo de intervención y alteración de sus actuales condiciones de preservación. Tanto el ambiente que reinó durante el congreso como el tenor de los artículos que se incluyen en Chungara, ratifica el compromiso de la sociedad científica de no perder de vista que los individuos o poblaciones analizados contribuyeron biológica y culturalmente al desarrollo de la humanidad. Su conservación es un respeto a la dignidad humana como así también una garantía para el beneficio de las ciencias que vendrán en el futuro.

En Arica, la preocupación por el estudio del hombre y su cultura, a través de la arqueología es una actividad precursora de la universidad y tiene profundas raíces en la historia de la región. Los primeros reportes científicos de la existencia de restos humanos momificados se vinculan a naturalistas europeos. Entre ellos se destaca D'Orbigny quien visitó Arica en abril de 1830. Su estadía le permitió constatar la existencia de tumbas antiguas, que destacó como relevantes testimonios para conocer la vida e historia de pueblos remotos. Además D'Orbigny denunció y lamentó la destrucción y saqueo de una gran cantidad de restos humanos, al sur de la ciudad, lo que representaría el primer reclamo formal en defensa de la conservación de este patrimonio cultural, que sigue siendo destruido.

El estudio, conservación y difusión de este legado patrimonial ha sido una preocupación relevante en la Universidad de Tarapacá, y constituye uno de los pilares académicos fundamentales de esta institución. La realización de este congreso es una muestra de los desafíos fijados en estas materias y sus resultados proyectan a esta universidad como un importante centro de estudios antropológicos. Confirma, también nuestro compromiso y vocación con el desarrollo regional, al fortalecer la posición de Arica como polo científico y de turismo cultural-arqueológico en torno a la Cultura Chinchorro y otros muchos valores del patrimonio de la humanidad conservados en el Museo Arqueológico San Miguel de Azapa, dependiente de esta universidad.

El interés científico por las momias y restos momificados, en el mundo, puede conectarse con el nacimiento de la egiptología coincidiendo con las campañas de Napoleón entre 1798 y 1801. Aunque se realizaron descripciones externas de las momias egipcias, no sería hasta ya entrado el siglo pasado cuando esos especímenes se estudiarían aplicando técnicas y métodos específicos. Sería el ginecólogo y patólogo británico Augustus Bozzi Granville, quien llevó a cabo el examen completo de una momia egipcia de la XXVII Dinastía, preparando un buen número de cortes histológicos que se exhibirían más tarde en la Royal Society de Londres en 1820. El gran avance en el estudio histológico y patológico de los tejidos momificados se produciría en los primeros años del siglo XX, gracias a los trabajos de Marc Armand Ruffer sobre momias egipcias, a las que aplicó un nuevo y revolucionario método de rehidratación tisular que permitía la visualización de la estructura microscópica tisular, logrando diagnosticar enfermedades tales como bilharziasis, arteriosclerosis, lesiones cutáneas diversas, tuberculosis, etc. Todos los trabajos de Ruffer serían recopilados por otro gran paleopatólogo, Moodie, en un libro titulado Studies in the palaeopathology of Egypt, de 1921.

La introducción en medicina de los Rayos -X (descubiertos por el físico alemán Wilhelm Konrad Röntgen en 1895) supuso un avance incuestionable, no sólo para la ciencia médica sino también para los estudios sobre momias, al posibilitar la visualización de las mismas sin necesidad de abrirlas. Solamente un año más tarde del invento, König realizaría las primeras radiografías de restos humanos y animales momificados. A este seguirían otros muchos hasta llegar al gran tratado de Moodie Roentgenologic Studies of Egyptian and Peruvian Mummies (1931), donde casi por vez primera se llama la atención sobre el valor potencial de las momias sudamericanas en la investigación paleopatológica.

Entre la etapa anterior a la II Guerra Mundial y los años setenta ocurrieron importantes avances en la medicina y la paleopatología: introducción de la microscopía electrónica; mejora en las técnicas de imagen como la tomografía, la xeroradiografía y el scanner; análisis químico para el estudio de la dieta; nuevas técnicas serológicas y forenses, etc. Pero todo ello no hubiera tenido la repercusión que hoy tiene sin la creación de dos asociaciones. Por un lado, la Paleopathology Association que nació de la mano de Aidan Cockburn y otros científicos interesados en la materia a raíz de un simposio llevado a cabo en Detroit donde se completó la autopsia multidisciplinaria de la momia egipcia PUM II en 1973. Desde ese momento se han llevado a cabo congresos anuales en USA y Canadá, coincidiendo con los de la Asociación Americana de Antropología Física y bianuales en Europa. De otro lado, Marvin Allison y Enrique Gerszten crearon en 1978 el Paleopathology Club, afiliado a la International Academy of Pathology-United States and Canadian Division, que se reúne anualmente. A pesar de todo ello, el auge y el volumen de investigación de restos momificados hacían necesario crear una vía para que los científicos se reunieran al menos cada tres años a intercambiar experiencias y exponer nuevos métodos de investigación sobre estos delicados y valiosísimos especímenes. Había pues que realizar congresos específicos sobre esta nueva y excitante rama de la ciencia. Un primer simposio internacional, al que asistieron relevantes especialistas en la materia, ocurrió en 1979, en Manchester (Inglaterra), tras el famoso Manchester Museum Mummy Project, dirigido por Rosalie David. Cinco años más tarde, un segundo simposio tuvo lugar en la misma ciudad y permitió la publicación del volumen Science in Egyptology. Proceedings of the ´Science in Egyptology´ Symposia. En febrero de 1992 se organizó el I Congreso Mundial de Estudios sobre Momias, a raíz de un magno proyecto de investigación (Bioantropología de las Momias Guanches), llevado a cabo por un equipo multidisciplinario e internacional, sobre las momias prehispánicas de Tenerife coleccionadas en el Museo Arqueológico de la isla CRONOS (perteneciente al Organismo Autónomo de Museos y Centros del Cabildo de Tenerife). A dicho congreso asistieron 350 científicos de 21 países del mundo y se presentaron más de 150 comunicaciones, posters y ponencias, publicadas en dos volúmenes de actas.

Cuando se organiza un evento mundial de este tipo sin una organización establecida, se corre el riesgo de que el primer congreso sea también el último. Por esa razón, se decidió crear un comité, el Comité Mundial de Estudios sobre Momias con sede en Santa Cruz de Tenerife por haber sido el lugar originario de esos congresos, cuya función era la de intentar organizar futuros congresos de este tipo y coordinar sus actuaciones científicas. Así, durante ese I Congreso, se decidió otorgar la celebración del segundo al Departamento de Antropología de la Universidad de los Andes de Bogotá (Colombia) bajo la dirección del Prof. Felipe Cárdenas Arroyo. Este segundo congreso, celebrado en la ciudad de Cartagena de Indias, costa del Caribe, febrero de 1995, fue un gran encuentro al que asistieron cerca de 300 científicos con más de 100 trabajos que muy pronto verán la luz. Por lo que respecta a la elección de Arica como sede del tercero de estos congresos, hay que señalar que esta ciudad del norte de Chile merece esta organización, y la merece por dos razones: la primera por poseer una de las mejores colecciones de restos momificados del mundo; y la segunda, porque la investigación llevada a cabo por su Universidad puede considerarse pionera. Durante la celebración del Simposio Internacional sobre el Hombre del Tirol en Innsbruck (Austria) en 1993, el Prof. Bernardo Arriaza comentó que era su deseo proponer a las autoridades universitarias la celebración de este III Congreso aquí, lo que fue presentado y acordado en Cartagena de Indias. La espera no fue en vano y el III Congreso Mundial de Estudios sobre Momias fue todo un éxito, tanto por su organización como por la calidad de los 94 trabajos presentados. Debemos agradecer a los patrocinadores (Wenner Gren Foundation, Fundación Andes, CONICYT y el Consejo Provincial de Turismo formado por la Corporación de Fomento (CORFO), Servicio de Cooperación Técnica (SERCOTEC) y Servicio Nacional de Turismo (SERNATUR), a los participantes, traductores y en especial al personal de la Universidad de Tarapacá por el éxito de este encuentro científico.

Los volúmenes 32 y 33, números 1 y 2, correspondiente a los años 2000 y 2001, presentan los resultados de las ponencias discutidas en los simposios, editados con la ayuda de algunos de sus organizadores. Esperamos que el contenido de estos números sean obras de consulta fundamental en la paleobiología humana y sirva de estímulo a nuevos investigadores para continuar explorando la relación entre biología humana y cultura. En particular, el volumen 32, número 1, co-editado por Arthur C. Aufderheide, incluye 15 artículos sobre paleopatología humana donde destacan los resultados en nuevas áreas geográficas, particularmente en ambientes no propicios para la momificación natural de los cuerpos humanos y, la aplicación de técnicas de inmunología y espectroscopía que permiten afinar los diagnósticos y minimizar la intervención y destrucción de las muestras. Se integra, también, un conjunto de 5 artículos sobre estudios de coprolitos, dieta y análisis parasitológicos, donde se entrega nuevas evidencias para comprender la historia natural de algunos parásitos y la interacción que existe entre ellos y el comportamiento humano.

Conrado Rodríguez-Martín
Instituto Canario de Bioantropología-OAMC Cabildo de Tenerife
   
Calogero M. Santoro Vargas
Universidad de Tarapacá, Arica, Chile
Bernardo T. Arriaza
University of Neveda, Las Vegas, USA

 


1 Gran parte de esta editorial corresponde al discurso de apertura del III Congreso Mundial de Estudios sobre Momias, leído por Conrado Rodríguez-Martín. También incluye partes de las palabras de bienvenida expresadas, en esa ocasión, por el rector de la Universidad de Tarapacá, Sr. Luis Tapia Iturrieta.

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