SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.36 suppl.espect2ANÁLISIS DE PASTAS CERÁMICAS TARDÍAS DEL VALLE CALCHAQUÍ CENTRAL (SALTA, ARGENTINA)EL COMPLEJO PAPUDO: UN ESTUDIO CRÍTICO EN LA COMUNA DE LOS VILOS, CUARTA REGIÓN DE CHILE índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

Compartir


Chungará (Arica)

versión On-line ISSN 0717-7356

Chungará (Arica) v.36  supl.espect2 Arica sep. 2004

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-73562004000400043 

  Volumen Especial, 2004. Páginas 1081-1087
Chungara, Revista de Antropología Chilena
 
 

SECUENCIA DE OCUPACIONES EN EL VALLE DE CHIGUALOCO-CASUTO
 
 

Mónica A. Barrera Calderón*

* Pedro de Valdivia 4550, Ñuñoa, Santiago. monicabarr@hotmail.com


Los resultados de esta investigación, orientada a relevar información a partir del estudio de contextos superficiales, permiten plantear que el valle de Chigualoco-Casuto presenta una larga secuencia de ocupaciones, las que incluyen desde asentamientos adscribibles al complejo Huentelauquén hasta un campamento minero histórico.

Palabras claves: Contextos superficiales, secuencia de ocupaciones, complejo Huentelauquén, campamento minero, valle de Chigualoco-Casuto.

The results of this investigation, oriented to relieve information from superface contexts allow to suggest that the Chigualoco-Casuto's valley presents a long term occupation sequence. This includes settlements from Huentelauquén the complex up to historical mining camps.

Key words: Superface contexts, settlement sequence, Huentelauquén complex, mining camps, Chigualoco-Casuto valley.


El valle de Chigualoco-Casuto, localizado al norte del pueblo de Los Vilos, fue ocupado intensa y extensamente en el pasado. Las primeras ocupaciones detectadas en el área, asociables a grupos del Arcaico Temprano y Medio Tardío, se concentran en el sector de desembocadura del estero Chigualoco y discretamente en quebradas interiores. Es de principal relevancia la ocupación Huentelauquén del sitio 10, ya que constituye un contexto atípico en la zona al no poseer características de conchal. Por otra parte, el sitio 16, tentativamente Papudo, indica que el área fue ocupada diferencialmente en distintos períodos.

La evidencia alfarera nos obliga a discutir los tipos cerámicos decorados por incisión y grabado. Hasta el momento no existe claridad en su cronología, ya que se han encontrado tanto en contextos alfareros tardíos como históricos tempranos. Esto, que no es extraño si consideramos la escasa distancia temporal entre ambos períodos, se vuelve gravitante al momento de establecer correlaciones intersitios en el norte chico en general y particularmente en el área del Choapa.

Definición Metodológica del Área de Estudio

El valle de Chigualoco está ubicado a aproximadamente 13 km al norte del pueblo de Los Vilos; en él se definieron tres subáreas de acuerdo a criterios sistemáticos de conceptualización espacial denominados estratos, los cuales fueron segregados de acuerdo a características geográficas particulares del paisaje a lo largo de todo el valle (vegetación, geomorfología, cursos de agua).

Así entonces, el área total de 34,6 km2 quedó dividida en:

 

Estrato A: Curso estero Chigualoco (área total 16,0 km2);
Estrato B: Quebrada de Casuto (área total 10,6 km2);
Estrato C: Desembocadura del estero Chigua-loco (área total 8 km2).

Se estableció como límite de altitud la cota de los 200 m sobre la terraza más baja del estero y los cursos de agua. Los criterios bajo los cuales se basa esta definición se relacionan con la estrategia de prospección (pedestre) y las características particulares del relieve.

La muestra se seleccionó a partir de un muestreo estratificado, con un nivel de representatividad promedio cercano al 60% (59,6%) que para el área total muestreada es de 19,5 km2. Este porcentaje se distribuyó en cada uno de los estratos de la siguiente forma1:

Estrato A: 9,3 km2 prospectados, corresponde a un 58% de la superficie del estrato.
Estrato B: 2,24 km2 prospectados. Corresponde a un 21% de la superficie total del estrato.
Estrato C: 8 km2 prospectados. Corresponde al 100% de la superficie total del estrato.

Considerando las características del relieve presentes en cada estrato y conjugando criterios de accesibilidad y optimización del trabajo en terreno, se definieron unidades de 1 km2 del tipo cuadrículas para los estratos A y B y transectas de 0,5 km para el estrato C.

Se elaboró una ficha para registrar los sitios durante la campaña de terreno, que permite integrar datos referentes a la ubicación y características de los sitios identificados en superficie (información locacional, espacial contextual y de conservación).

Prospección

En esta campaña se llevaron a cabo las siguientes labores:

- Identificación y evaluación de sitios superficiales y perfiles expuestos con material en estratigrafía (cortes preexistentes).
- Registro escrito de los sitios identificados (descripción y localización de los sitios y del material presente en superficie en fichas de registro)
- Recolección y etiquetado de material superficial (muestreo selectivo)
- Descripción, localización y recolección de hallazgos aislados (artefactos)
- Registro fotográfico del área y de los sitios (papel y diapositivas)
- Observación y descripción de las características ambientales y geomorfológicas de cada estrato.
- Observación y descripción de potenciales recursos bióticos y abióticos disponibles actualmente en cada estrato.
- Muestreo selectivo de sedimentos (limos, arcillas, arenas y concreciones fosilizadas-coquina) desde los principales depósitos sedimentarios (riveras de estero Chigualoco, quebrada de Casuto, quebradas secundarias, litoral arenoso sector desembocadura).
- Recopilación de información a partir de entrevistas no dirigidas con lugareños.

Resultados

Análisis Material Cerámico

Este análisis se realizó sobre la muestra recuperada por medio de una recolección selectiva,
obteniendo un total de 397 fragmentos, de los cuales 365 corresponden al total analizable, excluyéndose 32 fragmentos, debido principalmente a que estos presentaban huellas de combustión total, descascaramientos térmicos, delaminación total de ambas superficies, lo que impidió la observación de los atributos definidos.

La estrategia de trabajo se centró en la identificación de grupos cerámicos, los cuales fueron segregados a partir de una serie de atributos2 compartidos, observando principalmente las características de tratamiento de superficie y la pasta. Estos atributos son:

1. Tipo de Acabado: exterior/ interior; color; decoración (en caso de existir).

2. Características de la Pasta: Color y Antiplástico. De este último se considera tamaño. Para su observación se definieron cuatro criterios cualitativos con un referente cuantitativo excluyente. Estos son:

- Pequeños: 0,5 a 1,0 mm.
- Medianos: 1,1 a 2,0 mm.
- Grandes: 2,1 a 4,0 mm.
- Muy Grandes: igual o superior a 4,1 mm.

Una vez identificados los grupos, se describieron a partir de los atributos anteriormente mencionados y del tipo de cocción. Además se observaron las porciones de vasijas representadas (fragmentos de bordes, cuellos, cuerpos, uniones, bases, asas, otros). Lo anterior apuntó preliminarmente a la reconstrucción morfológica de las vasijas, sin embargo la escasez de fragmentos con formas diagnósticas sumada a la imposibilidad de determinar en algunos casos si los fragmentos correspondían a una o a varias vasijas no permitió que esta reconstrucción se llevara a cabo; razón por la cual sólo se describieron aquellos fragmentos que fueron claramente identificados; así como aquellos que poseían decoración (pintada, incisa, grabada).

Complementariamente, cada fragmento fue analizado en relación con la presencia de huellas de alteración. Este análisis se basa en los tipos de huellas propuestos por L. Sanhueza (1995).

En términos generales, debido a las características del material recuperado, resulta difícil plantear asociaciones concluyentes entre los tipos cerámicos conocidos para el Norte Chico y los grupos definidos a partir de este análisis.

Un punto relevante es la ausencia de fragmentos con decoración diagnóstica, que permitiera adscribir el material. En este sentido, los decorados recuperados que presentan incisiones sólo pueden ser asociados en forma tentativa a lo que Ávalos y Rodríguez reconocieron en la franja costera entre el río Quilimarí y Petorca y que definieron como nuevos elementos cerámicos, de paredes medianas a gruesas, con ambas superficies pulidas, donde la característica es la presencia en el borde de la cara interna de decoración incisa, normalmente lineal. Este particular grupo cerámico no tenemos conocimiento que haya sido registrado al menos en chile central. Un fragmento encontrado en exca-vaciones estratigráficas y fechado por T.L. arrojó como resultado: 1.270 + 90 d.c. (Ávalos y Rodríguez 1993: 20).

En efecto, estos tipos de decorados asociados a cerámica de paredes gruesas, y como en el caso del material de Chigualoco, a antiplásticos gruesos, no posee un antecedente definido en términos culturales ni en Chile central ni tampoco en el norte Chico (Jackson et al. 1992); diferenciándose notoriamente por lo ya descrito, a los tipos incisos característicos del período Alfarero Temprano. Por otra parte, la técnica de decoración presenta diferencias tecnológicas, ya que en algunos fragmentos se distingue claramente la incisión precocción y en otros el grabado; aun cuando los motivos representados obedecen aparentemente a un patrón que fluctúa entre líneas curvas y rectas, siendo recurrente la localización de las mismas (superficie interior del borde). Así entonces, y a la luz de los datos mencionados anteriormente, sólo podemos adherir a la postura de relacionar este tipo cerámico con poblaciones alfareras tardías prehispanas3 de la zona, circunscritas a terrazas fluviales de cursos de agua secundarios en los interfluvios costeros al sur del Choapa.

Por otra parte, el grupo 1, Café Anaranjado Pulido Exterior/Interior, contiene fragmentos que han sido identificados como parte de una tradición alfarera sureña adscribible a tiempos históricos tempranos. Se trataría de un tipo reconocido al sur del maule, el cual fue identificado a partir de la excavación de un cementerio correspondiente al "Repartimiento de Loncomilla". Desde él, se recuperaron "piezas enteras y semienteras que presentan un reforzamiento exterior en el borde" (Niemeyer et al.1992:107). La similitud entre la cerámica del maule y los fragmentos recuperados desde Chigualoco estaría dada tanto en el tratamiento de ambas superficies como en el reborde exterior, siendo este último el rasgo más característico. (Arturo Rodríguez, comunicación personal).

Este mismo grupo presenta algunos fragmentos de bordes que corresponden a tipos coloniales (borde evertido, biselado de labio redondeado, "típico borde en coma") y que difieren de los fragmentos del grupo 4 (Rojo Pulido Exterior/Interior) que presentan el mismo tipo de borde, en el color de las superficies. No obstante, ambos corresponden a cerámica colonial (Arturo Rodríguez comunicación Personal, V. Lucero comunicación personal).

El grupo 3 (Café Grisáceo Pulido Exterior/Interior) podría asociarse a tipos cerámicos de tradiciones alfareras tempranas, debido principalmente al espesor de paredes, el tamaño de los antiplásticos, el color y acabado de las superficies. Sin embargo, hasta ahora sólo un fragmento presenta claras similitudes con un tipo de cucurbitácea del sitio Chacayes, en Chile Central (observación personal. Col. MNHN). De esta forma, si bien es posible establecer la analogía con este fragmento, no hay claridad para el resto del grupo. En todo caso, es probable que efectivamente se correlacione con tipos de Chile Central, debido a la ausencia de rasgos típicos Molle.

En relación con los fragmentos que presentan probables restos de decoración pintada, no es posible establecer correlaciones debido principalmente al estado de conservación de las superficies y el restringido tamaño de los mismos.

Análisis Material Lítico

El análisis de este ítem artefactual fue realizado a partir de la definición de categorías morfofuncionales, las cuales a su vez fueron complementadas con la observación de atributos relativos al tipo de materia prima. De esta forma, el material lítico correspondiente a núcleos y derivados, tanto primarios como secundarios, indicaría que en los estratos A y B hay una tendencia clara de intencionalidad en la obtención de buenos derivados. Esto es evidente debido a la presencia de núcleos piramidales, plataformas preparadas y preparación de los bordes adyacentes a las plataformas. La combinación de lascas y láminas como negativos de los derivados extraídos puede estar asociada con una actitud de máximo aprovechamiento. En este sentido, las materias primas de grano mediano y fino, que son las más populares en ambos estratos, confirmarían lo anterior. En el estrato C, en cambio, la presencia de plataformas naturales, escasos negativos unidireccionales y materias primas de grano grueso es interpretado como el desarrollo marginal de la actividad, ocasional y tendiente por sobre todo a la prueba de materias primas o a la generación de artefactos expeditivos y descartables. La mayoritaria presencia de lascas secundarias, con talón natural (o sin preparación) puede ser indicativo de la orientación hacia la extracción de derivados para la posterior confección de instrumentos. Esto puede confirmarse a través de la presencia de negativos de lascas y láminas, paralelos al eje de percusión. La existencia de derivados en materias primas de grano medio y grueso no se relaciona directamente con el contexto funcional sino más bien con procesos de formación de los sitios, entendiendo los derivados en materias primas de baja calidad como parte de un conjunto artefactual descartado.

Los tres casos de bipolaridad se relacionan con el aprovechamiento de todo tipo de fuentes de materias primas, en este caso, la presencia de guijarros ovoidales en los cursos de agua o bordes de esteros y quebradas.

El resto del conjunto lo componen piezas como raspadores, manos de moler, piedras horadadas, cepillos, percutores y tajadores; destacando el hallazgo de nueve preformas de litos geométricos en distinto estado de elaboración y un pedúnculo de punta de proyectil o cuchillo, quebrado, elaborado en roca basáltica gris oscura.

Discusión y Conclusiones

Caracterización de los Contextos y Adscripción Cultural Tentativa

Sitios Acerámicos. De un total de 36 sitios identificados a lo largo del valle, 10 no presentan evidencias de material cerámico (sitios: 7, 8, 11, 16, 18, 19, 20, 22, 23, 31) y algunos pueden ser adscritos al período Arcaico, a partir de la presencia de elementos artefactuales que permiten señalar, en forma tentativa, eventos de ocupación correspondientes a este período.

Sitio ChC/C/8: corresponde a un perfil expuesto en donde se distinguen dos eventos de depositación de restos culturales compuestos por moluscos y material lítico. Por la profundidad y las características sedimentológicas del estrato más profundo (arenas de paleoduna consolidada que suprayacen a la terraza II) es probable que este evento se correlacione con las primeras evidencias de ocupaciones en el litoral de la zona. A diferencia de los sitios tempranos detectados en la costa de Los Vilos, correspondientes a conchales, en donde la macha es predominante, aquí es más frecuente la almeja. Esto puede tener directa relación con las características de granulometría del intermareal arenoso de Chigualoco en el pasado. El segundo evento, caracterizado por un lente de quema, presenta escasos restos de moluscos, entre los que se distinguieron tegulas, locos, lapas y almejas, no presentó restos cerámicos y se ubica aproximadamente a 40 cm de la superficie. No es posible asignar filiación a este estrato, sólo con estos datos.

Sitio ChC/C/10: con al menos dos eventos de ocupación; uno correspondiente al Arcaico Temprano, complejo Huentelauquén, en donde las actividades desarrolladas en el sitio no están asociadas directamente a la explotación del litoral, sino más bien a una intensa actividad de talla lítica, a juzgar por la alta presencia de desechos secundarios, algunos con características de talla bifacial, escasos núcleos y lascas, además de la presencia de una preforma de cuchillo o punta de proyectil, lo cual indicaría que se trató de un área de taller especializado en las fases finales de la elaboración de instrumentos bifaciales, reavivado de filos o retomado de artefactos. Su emplazamiento permite vincularlo con el sitio 8, en el caso de ser contemporáneos y con las preformas de litos geométricos halladas en el valle. En cuanto a las materias primas identificadas en los desechos, la mayoría no se encuentra representada en el valle ni en los talleres de Casuto (sitios 22 y 23).

Por otra parte, la cerámica encontrada en el sitio puede corresponder a una segunda ocupación, o bien relacionarse con los sitios alfareros emplazados hacia el este en esta misma terraza. De ser así, correspondería a una ocupación Alfarera Tardía Local.

Sitio ChC/A11/16: Es interpretado como un taller lítico, en donde están representadas las fases iniciales del proceso de talla, esto es, el desbaste de núcleos y la obtención y descarte de algunos derivados (lascas, láminas) y algunas piezas denticuladas, en donde además se encuentran cepillos, tajadores y raspadores, los cuales se asocian a eventuales trabajos sobre madera y cueros; siendo lo más diagnóstico la presencia de piedras horadadas y un horadador, por lo que es asignado al complejo Papudo (Arcaico Medio). La probable preforma de lito geométrico constituye un elemento atípico en este tipo de contextos, explicándose como una recolección desde algún punto del valle, posterior al proceso de elaboración de la misma. Los restos de material malacológico evidencian la recolección de especies con un alto porcentaje de biomasa consumible, todas provenientes del sistema intermareal rocoso.

Sitios ChC/B10-11/22 y ChC/B10/23: son claramente talleres líticos orientados a la extracción de derivados laminares, en donde se encuentra gran cantidad de núcleos con desbaste unidireccional y plataformas preparadas junto a derivados y desechos en distintas materias primas, prioritariamente de grano fino. Estos talleres pueden vincularse con otros sitios a lo largo del valle y tentativamente con el sitio 10, en el cual se detectó una ocupación adscribible al complejo Huentelauquén.

El resto de los sitios no presenta materiales diagnósticos y son interpretados como áreas de talla, algunas muy discretas, siendo difícil evaluar si corresponden a un momento único de ocupación, así como determinar su filiación cultural.

Sitios Cerámicos. De los 26 sitios que presentan fragmentos cerámicos en superficie, sólo los sitios 3, 6, 14, 27, 28 pudieron ser adscritos cultu-ralmente.

Sitio ChC/C/3: presenta un evento de ocupación asignable a una tradición alfarera temprana, cuyas características tipológicas la acercan más a los elementos tempranos de la zona central, que a los tipos cerámicos Molle. La presencia de quincha en el sector, lascas sin modificaciones, junto a restos de moluscos del intermareal rocoso permiten plantear la posibilidad de un asentamiento estable, en algún punto cercano no identificado. Lamentablemente la escasa evidencia no admite mayores alcances interpretativos.

Sitios ChC/C/6 y ChC/A15/14: poseen tipos cerámicos cuya manufactura puede asociarse a una tradición prehispana (alfarera tardía local), pero correspondiente a tiempos históricos tempranos. Como se señala en el capítulo de este ítem y en asociación con las conclusiones de la investigación documental; el valle de Chigualoco-Casuto fue ocupado en los primeros momentos de la irrupción española, por indígenas traídos desde el Maule y probablemente los tipos cerámicos de estos sitios reflejen esa situación de re-ocupación, sin descartar la posibilidad real de la permanencia de poblaciones indígenas locales, a quienes se les vincularía con los tipos cerámicos que presentan decoración por grabado.

Si bien el sitio 14 presenta rasgos arquitectónicos que podrían acercarlo a tipos prehispanos asociables a la presencia Inca en la zona, estos podrían corresponder a una ocupación previa, o bien, a la supervivencia de un estilo constructivo en tiempos históricos.

Por otra parte, entre los restos de moluscos de ambos sitios, encontramos que la mayoría corresponde a las especies del intermareal rocoso con mayor aporte alimenticio y que además hay dos especies de caracoles con baja biomasa consumible, los cuales fueron recolectados muertos, a juzgar por las huellas de alteración que presentan.

En cuanto al material lítico, la presencia de un cepillo, un percutor, una preforma de lito geométrico y un fragmento de tortera, junto a tres derivados de núcleo, puede ser interpretada de diversas formas. Es probable que la tortera corresponda a la ocupación Alfarera Tardía o Histórica Temprana; mientras que el resto de los artefactos conformaron un evento discreto, probablemente en asociación. Sin embargo, es factible que la preforma de lito geométrico haya sido recolectada desde el sector de desembocadura asociada al sitio 10 y, en ese caso, introducida con posterioridad al contexto Alfarero Tardío o Histórico Temprano.

Es claro que el sitio 14 presenta evidencias de una secuencia de ocupaciones permanentes, incorporando además elementos actuales, como los restos de vidrio, loza y la moneda. Esto es concordante con la ocupación del pueblo de Casuto, la cual estaba en directa relación con la actividad minera moderna, desarrollada hacia fines del siglo XIX y que permaneció hasta comienzos del siglo XX.

Sitios ChC/B6/27 y ChC/A22/28: están directamente relacionados con la ocupación del Pueblo de Casuto. No sólo presentan material lítico (el cual probablemente fue recolectado desde los alrededores y reutilizado), cerámico y restos de moluscos, sino también gran cantidad de vidrios y lozas subactuales. Esta evidencia es concordante con lo descrito en los documentos, asignable al pueblo surgido en torno a la explotación aurífera de los yacimientos cercanos, en donde se asentó un número importante de población, por casi un siglo (Barrera 1999).

Procesos de Alteración

Los materiales recuperados desde superficie han sufrido una serie de alteraciones ocasionadas por agentes de diverso origen, generalmente naturales y también antrópicos. Estas alteraciones provocan cambios en las características no sólo del material sino de las distribuciones artefactuales, ya que afectan directamente los sedimentos sobre los cuales éstas se han depositado. Junto con factores como la pendiente, pueden removilizar un sitio, "taparlo" o generar palimpsestos. Es por esto que, al momento de trabajar sólo con materiales de superficie, se convierte en un requisito realizar observaciones sobre las huellas que los procesos de alteración y los agentes de erosión han dejado en el material.

En el valle de Chigualoco-Casuto existe una diferencia de ambientes, a escala reducida. Por ejemplo, el sector de desembocadura es sin duda uno de los más húmedos, más expuesto a los vientos y más transitado tanto por humanos como por animales (ganado, principalmente). Por lo anterior, los materiales recuperados desde este sector evidencian huellas distintas, que en el caso de la cerámica se traducen en delaminaciones y pérdida de los tratamientos de superficie, afloramiento de sales, pérdida de las partículas del antiplástico por lo que la fragmentación es mayor que en los sectores de valle interior y a la vez genera fragmentos de menor tamaño; enterramiento de materiales y mayor recolección humana, algo que es difícil evaluar. El material lítico, junto con estar afecto a la recolección y reutilización (p. ej. piedras de moler) y en este sentido transportado y descontextualizado, genera pátinas y pulimentos por la abrasión del viento y el arrastre de partículas. El material malacológico, junto con fracturarse por el pisoteo y pulirse por el viento, constituye un problema de interpretación en este sentido, debido a la alta posibilidad de ser incorporado a los contextos ya muertos y con huellas previas. Sin duda en este sentido las huellas de combustión o de exposición al fuego constituyen un indicador de consumo fiable. Por otra parte, los rasgos arquitectónicos más cercanos a la ocupación humana actual del valle y que no son contemporáneos a ésta han sufrido la mezcla de elementos antiguos y modernos al ser reforzados con cemento para ser reutilizados.

Al interior del valle, desde el sector de confluencia del estero Chigualoco con la quebrada de Casuto, el agente de erosión principal es la aridez prolongada junto a las lluvias ocasionales. La aridez genera grandes carcavas de erosión y la pérdida del suelo vegetal, mientras que las lluvias repentinas relavan el suelo, arrastrando gran cantidad de sedimentos, y también los materiales más livianos; o bien cubren la evidencia que en algún momento estuvo en superficie. Por otra parte, la presencia humana en tiempos históricos debió causar una serie de alteraciones relativas a la redepositación y reutilización de artefactos; así como también afectar la probable evidencia en estratigrafía; al usar sedimentos para la elaboración de adobe y cavar los piques mineros. En este sector también es posible que se hayan reutilizado antiguas estructuras como corrales para animales o como lugares de habitación.

Consideraciones Finales

El valle de Chigualoco-Casuto fue ocupado intensa y extensamente en el pasado. Las primeras ocupaciones detectadas en el área parecen concentrarse en el sector de desembocadura y discretamente en quebradas interiores. Es de principal relevancia la ocupación Huentelauquén del sitio 10, ya que constituye un contexto atípico al no poseer características de conchal. Por otra parte, el sitio 16, tentativamente Papudo, indica que el área fue ocupada indistintamente, planteando la necesidad de profundizar en estas observaciones para, en primer lugar, corroborar esta cronología relativa y, en segundo lugar, distinguir áreas de ocupación diferencial durante el período Arcaico.

Las ocupaciones alfareras y la evidencia de cerámica recuperada, nos obliga a discutir los tipos cerámicos decorados por incisión y grabado. Hasta el momento no existe claridad en su cronología, ya que se han encontrado tanto en contextos alfareros tardíos como históricos tempranos. Esto, que no es extraño si consideramos la escasa distancia temporal entre ambos períodos, se vuelve gravitante al momento de establecer correlaciones intersitios en el Norte Chico en general y particularmente en el área del Choapa; ya que como demostró la investigación de fuentes documentales, esta área recibió, hacia los primeros años de la Conquista, una gran cantidad de población indígena desde Chile Central y Centro-Sur. Lo anterior nos obliga a profundizar más en la investigación ceramológica, desde una perspectiva nueva y considerar finalmente el área del Choapa con características particulares, en donde se vuelve relevante no sólo buscar las analogías en términos culturales con el resto del Norte Chico, sino más bien las particularidades y conexiones con áreas circunvecinas.

 

Notas

1 La diferencia porcentual en la distribución de la superficie prospectada en cada estrato está relacionada con problemas de accesibilidad hacia alguno de los cuadrantes muestreados.

2 Para la selección de los atributos a observar se utilizó como referencia el documento de la Convención de Córdoba.

3 No se excluye la posibilidad de que estos tipos cerámicos, como tradición alfarera, continúen presentes en la zona hasta tiempos históricos.

Referencias Citadas

Ávalos H. y J. Rodríguez 1993 Interfluvio costero Petorca Quilimarí: Problemas resultados y protección del patrimonio cultural. Actas Coloquio Estrategias Adaptativas en Poblaciones Costeras de la Región Centro Sur y Extremo Sur de Chile. Boletín del Museo Regional de la Araucanía 5:19-26.         [ Links ]

Barrera M. 1999 La Ocupación Histórica del Valle de Chigualoco-Casuto (1.579-1.936 d.C.). Actas del Tercer Congreso Chileno de Antropología, Tomo I:376-388.         [ Links ]

Jackson D., G. Ampuero y R. Seguel 1992 Patrones de Asentamientos, subsistencia y cambios secuenciales en las ocupaciones prehispánicas de la comuna de Los Vilos, Provincia del Choapa. Informe de Avance Proyecto Fondecyt 910026. Manuscrito en posesión del autor.         [ Links ]

Niemeyer H, A. Rodríguez y R. Morales 1992 Excavaciones arqueológicas en el sitio Loncomilla, comuna de Villa Alegre, VII Región del Maule. Universum 1:81-108.         [ Links ]

Sanhueza L. 1995 Informe Final de Práctica Profesional. Departamento de Antropología, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Chile. Manuscrito en posesión del autor.

 
        [ Links ]

Creative Commons License Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons