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Chungará (Arica)

versión On-line ISSN 0717-7356

Chungará (Arica) vol.44 no.3 Arica set. 2012

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-73562012000300008 

Volumen 44, Nº 3, 2012. Páginas 455-466 Chungara, Revista de Antropología Chilena

 

ANTROPOLOGÍA CULTURAL

 

COMUNIDADES EN LA INVESTIGACIÓN DE SU PASADO: HERENCIA PRECOLOMBINA E HISTORIA ORAL EN LA COMUNIDAD DE SAN VICENTE DE NICOYA, COSTA RICA*

COMMUNITIES INVESTIGATING THEIR PAST: PRE-COLUMBIAN HERITAGE AND ORAL HISTORY IN THE COMMUNITY OF SAN VICENTE, NICOYA, COSTA RICA

 

Ronald Martínez-Villarreal1 y Giancarlo Oconitrillo1

1 Programa de Museos Regionales y Comunitarios, Museo Nacional de Costa Rica, San José, Costa Rica. rmartinez@museocostarica.go.cr; giank81@gmail.com


Resumen

En San Vicente de Nicoya, Costa Rica, se ha generado un proceso de gestión participativa del patrimonio cultural a través de la creación colectiva del proyecto Ecomuseo de la Cerámica Chorotega. Mediante una propuesta de intervención educativa y de animación se ha facilitado la construcción de conocimientos, que permite a los pobladores generar una investigación de su pasado precolombino y de su memoria colectiva. Para ello se desarrolla una capacitación en temas arqueológicos paralela a un proyecto participativo de investigación en historia oral, que conlleva a un guión de exhibición museográfica. En este artículo se hace un balance de la experiencia metodológica y de los resultados obtenidos.

Palabras claves: museos comunitarios, investigación participativa, historia oral, educación no formal, antropología aplicada.


Abstract

In the community of San Vicente, Nicoya, Costa Rica, through the Ecomuseum of Chorotega Ceramics, a participatory approach to cultural heritage management was undertaken. Inhabitants become researchers of their pre-Columbian past and collective memory through an educational proposal and activity that facilitated the acquisition of knowledge. Training in archaeological and oral history research led to the development of an exhibition design. This paper evaluates the balance between the methodological experience and obtained results.

Key words: Community museums, participatory research, oral history, nonformal education, applied anthropology.


 

San Vicente es parte de una cadena de pueblos abrigados a los pies de los pequeños cerros que interrumpen la llanura ubicada entre las ciudades de Santa Cruz y Nicoya, en la provincia de Guanacaste, Costa Rica (figura 1). La comunidad se ubica en el límite noroeste del cantón de Nicoya a unos 19 kilómetros de la ciudad del mismo nombre. Mediciones hablan de alrededor de 120 hogares (Blanco y De la Cruz 1999), aunque se suscitan importantes movimientos migratorios, de quienes salen estacionalmente por situaciones de empleo o de aquellos quienes han llegado como parte de proyectos habitacionales de bien social.

Al igual que el vecino pueblo santacruceño de Guaitil, la principal actividad en San Vicente es la producción artesanal de la denominada Cerámica Chorotega, actividad favorecida por la cercanía con las fuentes de arcilla. Esta tradición ha sido identificada como una muestra representativa del patrimonio cultural costarricense, pues los orígenes de su práctica se pierden en el tiempo y son reconocibles ligámenes con la tradición cerámica precolombina en cuanto a técnicas y materiales. Esta condición emerge hacia la década de 1960 cuando se inicia con gran fuerza la elaboración de réplicas de piezas prehispánicas (Weil 2001).

Aun cuando la comercialización de la cerámica representa el principal sustento de la población, los artesanos mencionan dificultades como el mal estado de los caminos, la falta de integración y de emprendimientos comunitarios. Además el nivel de ventas fluctúa mucho durante el año, los precios tienden a ser controlados por los intermediarios y sobre todo el acceso y cantidad de fuentes de materia prima disminuye de manera alarmante (Delgado Jiménez 2009).

Figura 1. Mapa de ubicación de la comunidad de San Vicente.

Map showing the location of San Vicente.

Por otro lado, en la comunidad ha habido varias iniciativas de búsqueda de apoyo a través de instancias locales como la Asociación de Desarrollo Integral o de los grupos de artesanos. Entre estas iniciativas, a principios de la década de 1990 se acuerda impulsar el desarrollo de un proyecto de ecomuseo comunitario, luego de contactos con el Cuerpo de Paz de los Estados Unidos, antropólogos y funcionarios del Ministerio de Cultura.

A partir de entonces, el proyecto ha luchado por consolidarse. Actualmente cuenta con una estructura asociativa legalizada y con las instalaciones de un centro de interpretación. Como parte de una primera etapa, en 2006 se inaugura una exhibición temporal de fotografías, la tienda de artesanías y los servicios de atención al visitante. Paralelo a esto se trabaja también en el diseño participativo de la exhibición, las estrategias de difusión (incluyendo una página web) y el contacto con otras comunidades que impulsan museos.

El Movimiento de los Ecomuseos y los Museos Comunitarios

El concepto de ecomuseo fue propuesto hacia la década de 1970 por quien fuera director del Consejo Internacional de Museos (ICOM) Huges de Varine. El concepto propone una relación inseparable entre patrimonio, comunidad y territorio, la cual trasciende la condición clásica de los museos y lleva la experiencia de interpretación museística al entorno y cotidianidad de las comunidades.

Por su parte, los museos comunitarios son un movimiento de tradición más arraigada al continente americano. Van más allá del concepto de ecomuseo en cuanto se sustenta en el poder de autodeterminación de la comunidad, desde la cual con sus propias formas de organización las personas llevan a cabo procesos de gestión de su patrimonio, afirmando la posesión e interpretación de éste a favor del desarrollo local. En esta perspectiva, los técnicos y científicos no comandan ningún proceso museístico y más bien se les invita como instructores y facilitadores en la formación de capacidades para la gestión cultural comunitaria.

El museo comunitario se interesa por el pasado y la identidad interpretada desde la historia local.

Las exhibiciones, más allá de la suntuosidad museo-gráfica, resaltan el pasado colectivo y el quehacer diario de las personas como protagonistas de su cultura y patrimonio. Esto implica un cambio de ser objeto protagonista de la museología tradicional, a ser sujeto actor y transformador de su comunidad, quien reclama su lugar en la historia nacional, que ahora es entendida como la suma y convivencia de múltiples historias como culturas y experiencia colectivas.

Gestión participativa del patrimonio y misión del Programa de Museos Regionales y Comunitarios

El principal objetivo de una intervención social en un proyecto comunitario, debe ser proporcionar herramientas para que los miembros de la comunidad desarrollen capacidades para satisfacer sus necesidades en ámbitos de impacto positivo en su estilo de vida. En el caso que nos concierne, salta a la luz la necesidad de adentrarse en tareas como la conservación de bienes culturales y el manejo y conocimiento del patrimonio y la historia local. La apropiación de estas tareas busca la conservación comunitaria del patrimonio cultural, además de fortalecer los lazos dentro de la propia comunidad como sujetos protagonistas de su historia y desarrollo.

En este sentido, en Costa Rica fue creado en el año 2000 el Programa de Museos Regionales y Comunitarios (PMRC) como una oficina del Museo Nacional de Costa Rica, con ello la institución asume las funciones de asesoría museística. Desde entonces el Programa ha fortalecido un enfoque y estrategia para abordar la creciente necesidad de asesoría a los museos de las comunidades u organizaciones sociales, los cuales tratan de gestionar participativamente sus recursos culturales. Desde este punto de vista, el Programa tiene entre sus objetivos:

· Colaborar en el desarrollo de los museos regionales y comunitarios que fomenten la participación de las comunidades rurales y urbanas en la investigación, preservación y promoción de su propia cultura.

· Proporcionar asesoramiento técnico y apoyo en la creación y desarrollo de los museos re gionales y comunitarios (Museo Nacional de Costa Rica 2008).

Por lo tanto, el PMRC trabaja a partir de una metodología de mediación, que combina la formación para el desarrollo del museo desde la educación social y la animación sociocultural. Esto ha llevado a la formulación y defensa del concepto de "gestión participativa del patrimonio cultural", el cual se define como el siguiente:

El conjunto de acciones eficientes, consensuadas, integradoras y de fin social destinadas a la organización y la creación de capacidades para la salvaguarda y puesta en valor del Patrimonio Cultural y Natural. Dichas acciones son llevadas a cabo por parte de los miembros de las colectividades, sectores sociales y organizaciones que han sido creadoras, protectoras y portadoras de esa herencia (Programa de Museos Regionales y Comunitarios 2008).

De esta manera, el Estado busca colaborar en la preservación de la memoria histórica y las identidades culturales, desde una responsabilidad compartida con las comunidades. Ello va desplazando las viejas formas de difusión cultural, concentradas en el gobierno central, hacia formas participativas y sostenidas de acción cultural local.

Desarrollo de un proceso formativo

La propuesta de desarrollo de capacidades para la gestión comunitaria del patrimonio se sustenta en prácticas educativas propias de la pedagogía social, como son la educación permanente, la animación sociocultural y la educación para adultos. Esta educación es un proceso no formal, encaminado al logro de aprendizajes construidos en la misma práctica y con el significante de estar aportando al mejoramiento de las condiciones de vida y la defensa de la identidad. Ello propone que los actores locales puedan asumir con excelencia la gestión de sus propios recursos culturales, entendiendo a la comunidad como la protagonista de su propio desarrollo y apoyada desde un proceso de animación sustentado en acompañamiento y desarrollo de capacidades (Ventosa Pérez 2008).

En este sentido, la labor llevada a cabo por el Programa de Museos Regionales y Comunitarios para con el Ecomuseo de la Cerámica Chorotega se sustenta dentro del marco de una intervención socioeducativa en un contexto comunitario (Pascual Barrio 2007). De esta manera, se busca el desarrollo de estrategias participativas que den respuesta a las demandas propias de la comunidad. En este caso concreto, contar con una exhibición museográfica que responda a las perspectivas del ecomuseo como proyecto local. Dicho esquema también puede ser ubicado dentro de una metodología de acción participativa (Oliveira de Vasconcelos y Waldenez de Oliveira 2010), pues los actores primero reflexionan sobre sus necesidades e ideales para luego organizar un proceso de construcción de conocimientos, toma de decisiones y puesta en marcha de acciones.

Las acciones formativas han sido propuestas en un ambiente de completa libertad, en donde la concepción, el diseño y la ejecución de las experiencias de aprendizaje son un acto de elaboración conjunta entre quienes participamos como facilita-dores y los gestores comunitarios. Como principios, se busca la construcción de conocimientos útiles y significativos, el impulso a la acción desde la organización local, la creación de ambientes de aprendizaje amenos, amigables y lúdicos, acordes con la formación de personas adultas, puesto que los participantes asisten en su tiempo libre, para sentirse protagonistas en la construcción de un ambiente más humano (Apps 1983:105).

Ciencias sociales: una mirada hacia dentro

En el trabajo con museos comunitarios, las ciencias sociales se vuelven instrumentos de acción para las comunidades, donde el especialista toma el rol de facilitador, mediador de conocimientos y acompañante del proceso para que la comunidad pueda investigar por sí misma y sistematizar su historia. Las ciencias sociales realizan el ejercicio de ver hacia dentro de la sociedad que se investiga a sí misma, funcionando como una herramienta de emancipación frente a la tradición clásica, favorecedora de la otredad sobre lo propio. El trabajo en la apropiación de la investigación por parte de la misma comunidad va dirigido a generar otras capacidades que usualmente quedan rezagadas en el desarrollo comunitario, como la investigación y la gestión cultural. La propia determinación debe de venir acompañada por el desarrollo de una capacidad de liderazgo, de visión crítica y de responsabilidad ante la tarea de contar la historia de su comunidad y ser depositarios del conocimiento común (Díaz 1997). El acto de investigación participativa es también un acto político, pues busca reclamar para la misma sociedad el derecho de contar su propia historia, de forma que se libere de los discursos políticos, identitarios y científicos elaborados por otras personas ajenas a la comunidad.

El concepto de museo comunitario aplicado en San Vicente

El proceso de trabajo en un museo comunitario en la comunidad de San Vicente de Nicoya es de larga data, apoyado primeramente por la desaparecida Dirección General de Museo y actualmente por el Museo Nacional de Costa Rica. Gracias a que el Ecomuseo de la Cerámica Chorotega ya cuenta con un local o centro de interpretación, la exhibición permanente de dicho centro viene a ser el siguiente proceso clave en la consolidación del proyecto. En ella se cristaliza el proceso de búsqueda de consenso, se vuelca la representatividad de todo el proyecto y se genera un discurso de identidad desde el colectivo como instrumento de búsqueda del pasado común que a su vez denuncie la invisibilización de esa otra historia y por qué no también de los problemas actuales del pueblo. De esta manera, el Ecomuseo de la Cerámica Chorotega, siguiendo a Camarena y Morales (1994:8-12), se reconoce como museo comunitario a través del ejercicio de las siguientes premisas:

· La iniciativa de crear el museo nace en la comunidad y responde a intereses colectivos producto de la discusión, preocupaciones, anhelos y consensos colectivos.

· Responde a la solución y defensa de necesidades y derechos de la comunidad, no así a intereses o políticas externas.

· Se crea y desarrolla a partir de la participación comunitaria, según los mecanismos de organi zación y decisión de cada comunidad.

· Es administrado y dirigido por una instancia organizada de la comunidad que obedece a mecanismos propios de decisión.

· Aprovecha los recursos comunitarios. Los recursos más importantes son el tiempo, las ideas y el trabajo de las personas.

· Fortalece la organización y acción comunitaria, al ser un instrumento de autodeterminación y de preservación de la herencia cultural y de cómo ésta es entendida y recreada por la comunidad.

· El museo le pertenece en todos los sentidos a la comunidad. Mediante la organización local se logra dirigir, desarrollar, responsabilizarse y apropiarse del proyecto.

Reencuentro con el pasado precolombino

El discurso de identidad de las personas de San Vicente pasa por reconocerse como artesanos y por su vinculación con el pasado precolombino. Esta vinculación toma fuerza a partir de hallazgos ocasionales de artefactos precolombinos, los cuales fueron a su vez las primeras fuentes de inspiración para elaborar réplicas. Con la propagación del trabajo con diseños y técnicas ancestrales el quehacer artesanal de San Vicente se identifica con el pasado precolombino, lo cual permea desde sus inicios el proyecto del Ecomuseo. Por ello no es casualidad que cuando se concibe la exhibición del centro de interpretación se acuerda abordar el pasado indígena e indagar sobre las gestiones para la custodia y exhibición de piezas arqueológicas.

Esta postura de los vecinos de San Vicente es parte del fenómeno de hacer identidad volviendo los ojos al pasado para construir una historia desde el presente (Regueyra y Calderón 1996). De esta manera, la historia se convierte en un instrumento de búsqueda de identidad en lo indígena, dentro de un discurso de defensa contra amenazas a la actividad tradicional. Esto lo deja claro la artesana y dirigente comunal Maribel Sánchez Grijalba:

El propósito de nuestro ecomuseo es proteger y perpetuar el patrimonio cultural y natural de los indígenas que vivieron en nuestra región, porque es una herencia que se le ha dejado a la población mestiza actual y futura de nuestra comunidad…Las piezas arqueológicas que se exhibirán serán protegidas y podrán ser vistas tanto por los artesanos como por los turistas, estudiantes, profesores y otros… Finalmente, enfrentamos el problema de la casi total escasez de nuestra materia prima, el barro, y esperamos concientizar a los visitantes para que nos apoyen (Sánchez Grijalba 2005).

Desarrollo de una exhibición participativa

Para el desarrollo de los proyectos y tareas propias del Ecomuseo existe un comité comunitario que lidera el trabajo y la toma de decisiones. Este mismo grupo, junto a otros interesados de la comunidad, ha guiado el trabajo de la exhibición permanente. Una de sus primeras acciones fue el definir la naturaleza y partes de la exhibición del Ecomuseo, para lo cual distinguió tres características esenciales que llevaría el proceso: (1) crear una sección de la historia precolombina que interpreta la relación entre la práctica cerámica del pasado precolombino y las actuales tradiciones artesanales; (2) investigar sobre la historia y las tradiciones de la comunidad y presentar estos resultados en la exhibición museográfica; (3) proporcionar información sobre los sitios de la comunidad a recorrer por el visitante, esto en cuanto se trata de un Ecomuseo.

Así, a principios de 2008, el Comité comenzó a trabajar en la definición de los temas de exhibición. Con este propósito, se realizaron una serie de reuniones para ponerse de acuerdo sobre el listado de temas. El resultado de la primera definición de temas se dividió en dos grupos principales: Grupo historia precolombina y Grupo historia de la comunidad. En este momento, aunque era evidente la necesidad de contar con una sección de historia precolombina, los participantes no tenían todavía una noción clara de las secciones a tratar. Consecuentemente, se empieza a diseñar una forma de abordar esta toma de decisión, de la mano con el Programa de Museos Regionales y Comunitarios.

La estrategia de investigación

Los facilitadores propusimos construir una estrategia de trabajo tendiente a desarrollar las capacidades y motivar el pensamiento crítico en el grupo de trabajo. Esta estrategia consistió en varias sesiones, cada una correspondiente a las diferentes etapas del proceso de investigación. Durante el proceso, las personas participantes de la comunidad eligieron un equipo de investigación que liderara la investigación en historia precolombina y un proceso paralelo de indagación en historia oral, para construir los contenidos del bloque de historia de la comunidad.

Abordaje comunitario del pasado precolombino

El abordaje museográfico de los temas de historia precolombina desde los intereses y el discurso de la comunidad fue organizado de manera que primero se delimitaran los contenidos, cuyos conocimientos fueron apropiados luego por los equipos comunitarios, para posteriormente ellos mismos definir los elementos del guión de exhibición. Estos tres grandes procesos –delimitación, conocimiento y creación– fueron el camino seguido por la intervención socioeducativa. En los diferentes momentos se diseñaron acciones conjuntas con los participantes, con el fin de contar con estrategias de trabajo y aprendizaje más cercanas y cómodas a los mismos participantes y acordes al contexto de trabajo. El proceso se desarrolló como se muestra en la tabla 1.

Selección de temas

En la primera sesión de este trabajo se retomaron los objetivos del proyecto de exhibición y las decisiones tomadas hasta ese momento. Posteriormente, y gracias a la participación desinteresada de la arqueóloga Anayensy Herrera, se motivó al grupo a través de una conferencia corta a reflexionar sobre la historia de los grupos precolombinos y su ligamen con la cultura de la comunidad en la actualidad. En este momento, los participantes reconocieron elementos de la herencia precolombina como: las características físicas de los actuales pobladores, el trabajo en cerámica y las tradiciones culinarias.

Luego de este diálogo se invitó al grupo a participar de una lluvia de ideas sobre las preguntas: ¿Qué me gustaría saber sobre nuestros ancestros indígenas? ¿Qué deberíamos contar en la exhibición sobre nuestro pasado precolombino? Durante la lluvia de ideas las diferentes propuestas fueron revisadas por el Grupo historia precolombina y subdivididos en conjuntos según afinidades temáticas. La gran mayoría de los temas se presentaron como interrogantes, los que se integraron posteriormente a los objetivos y contenidos de aprendizaje de las acciones formativas posteriores.

Diseño de estrategias de aprendizaje

Con los resultados de esta primera sesión de trabajo se pasó a diseñar la estrategia formativa a utilizar en el resto del proceso. La tabla 2 de temas se convirtió en una especie de desglose de contenidos. Entre los facilitadores y participantes se acordó lo siguiente:

· Continuar construyendo un ambiente ameno de aprendizaje. Para ello se ideó convocar a talleres donde se construyeran experiencias de aprendizaje como trabajos en grupo, uso de materiales gráficos y actividades psicomotoras.

· Elaborar materiales escritos didácticamente mediados. En estos materiales se cuidó el principio de diseño curricular de continuidad de los temas y la utilización de un lenguaje sencillo y amigable.

· Proponer al grupo de trabajo elaborar su propio cuerpo de textos luego de la formación recibida.

Desarrollo de talleres

A partir de estos propósitos se llevaron a cabo tres talleres organizados según bloques temáticos (tabla 3). En los dos primeros talleres se abordó el bloque de "origen, lengua e identidad" (figura 2) y en el tercero los temas de "formas de vida y relaciones sociales" y "tipos de trabajo y economía". Los talleres aportaron a la construcción colaborativa de conocimientos. De las actividades de aprendizaje sobresalieron las siguientes por su buena acogida, participación y sus correspondientes resultados:

· "El árbol de las lenguas precolombinas": sobre un pliego de papel los participantes colocaron tarjetas en forma de hojas para construir las diversas "ramas" en que se dividen las lenguas precolombinas estudiadas en el taller. La actividad atrajo la atención de los participantes y demostraron gran empeño en resolverlo.

· Línea del tiempo: sobre una cuerda los participantes colgaron con prensas para ropa tarjetas con los períodos de la historia precolombina (se le llamó el "tendedero de la historia"). Con ello se logró asimilar las dimensiones y distancias de los períodos históricos.

A la par de estas estrategias también se trabajó con conferencias cortas y el diálogo con los arqueólogos. Durante estos encuentros fue clave el uso de ilustraciones, tanto impresas como digitales y presentaciones multimedia.

Material escrito de apoyo

Se elaboraron dos cuadernillos de apoyo a los talleres, que a su vez sirvieran de material de consulta a los participantes. Para los talleres primero y segundo se utilizó el material propuesto por Anayensy Herrera y para el tercero se trabajó con el cuadernillo construido con los aportes del arqueólogo Juan Vicente Guerrero. Si bien los materiales son un esfuerzo de síntesis e interpretación de los arqueólogos, fueron mediados por el educador para que cumplieran sus fines didácticos y ser más accesibles a la comunidad. Para ello se prestó especial atención a:

· Usar un lenguaje claro, sencillo y próximo a la realidad de los participantes.

· Apoyo de ilustraciones.

· Uso de textos en recuadro.

· Se resaltaron ideas y conceptos claves.

· Utilización de íconos y colores para identificar las partes del texto.

Visita a una excavación arqueológica

Finalizada la primera etapa de abordaje de los temas de historia precolombina, los participantes visitaron una excavación arqueológica en el sitio El Silo, cercano a la comunidad de Copal de Nicoya, a unos cuarenta minutos de San Vicente. El sitio ha sido excavado en diferentes temporadas por el Museo Nacional de Costa Rica, bajo la coordinación del arqueólogo Wilson Valerio del Departamento de Antropología e Historia. Como acción formativa, la visita a la excavación logró dotar al equipo de diseño de exhibición de una experiencia de encuentro directo con la evidencia arqueológica en contexto. En dicha visita se pudieron reconocer algunos artefactos vistos en las capacitaciones, así como aproximarse más a la forma de vida de las sociedades precolombinas. Por otro lado, el equipo interactuó con el arqueólogo y demás trabajadores de la excavación. Con ellos pudieron evacuar dudas y escuchar sobre los hallazgos arqueológicos del sitio y su relación con la historia precolombina de la zona. Uno de los aspectos a resaltar fue el enorme interés hacia los artefactos de cerámica, pues como artesanos practicantes de técnicas de arraigo precolombino manifestaron sentir un vínculo directo con sus ancestros.

Primeros resultados: construcción colectiva de una guía de exhibición

Una vez finalizado el proceso formativo sobre los temas de historia precolombina, el equipo comunitario de trabajo pasó a la toma de decisiones para la presentación de estos temas en la exhibición. Lo primero fue la construcción de una propuesta de textos, para ello se echó mano de las ideas y conceptos delimitados en los talleres con los arqueólogos y de una capacitación recibida sobre elaboración de textos de exhibición.

Este cuerpo de textos se convirtió en el punto de partida de la organización museográfica de elementos. Al ser elaborados por los miembros de la comunidad, muchos de ellos artesanos también, se evidencia una apropiación del pasado por parte de los participantes. Actualmente estos textos se encuentran organizados en una tabla guía sobre la cual se irán decidiendo otros elementos, como los objetos a exhibir y los apoyos gráficos. A continuación se presenta uno de esos textos de elaboración participativa.

Los primeros pobladores de nuestras tierras llegaron antes de la práctica de la agricultura y fueron descendientes de grupos chibchas originarios de Suramérica. De estos grupos sureños, a la llegada de los españoles, se identificó a los corobicíes y los huetares. Mucho tiempo después, por ahí del año 800 llegaron los chorotegas que venían de México producto de situaciones políticas adversas.

Continuación del proceso

La continuidad del proceso contempla dos etapas claves: selección de los objetos a exhibir y organización del espacio en el centro de información del Ecomuseo en términos museográficos. Ambas etapas conducirán a la conformación del proyecto museográfico con todos los requerimientos y presupuestos. A futuro se piensa llevar a cabo un proceso de selección de piezas en conjunto con el Museo Nacional de Costa Rica, institución a la cual se le solicitará la suscripción de un convenio para el traslado de la muestra. Esto está dando pie a un proceso de asesoría para contar en el centro de información del Ecomuseo con las condiciones de conservación y seguridad. Del lado científico, el arqueólogo Juan Vicente Guerrero, del Departamento de Antropología e Historia, continuará siendo el asesor. Esta selección de objetos se hará siempre sobre la línea participativa. Para ello, representantes del equipo comunitario de trabajo solicitarán visitar las colecciones del Museo Nacional de Costa Rica para reconocer aquellos objetos acordes con las necesidades de la exhibición según los resultados de los talleres.

Síntesis y Conclusiones

Esta experiencia se sustentó dentro de los mecanismos de participación de la misma comunidad para el desarrollo del proyecto de creación del Ecomuseo de la Cerámica Chorotega. La Asociación del Ecomuseo es la que trata los temas culturales en la comunidad y fue quien convocó a la conformación de los equipos de investigación. En estos equipos fue positiva la participación de líderes y emprendedores de la comunidad. Sin embargo, los mecanismos de información no abarcaron todos los sectores por lo que se corre el riesgo de debilitar el consenso necesario para garantizad el carácter participativo de la exhibición.

Figura 2. Taller "Origen, lengua e identidad".

Workshop "Origin, language and identity".

En cuanto a su filosofía, el proyecto se inscribe dentro de los movimientos de los museos comunitarios y la gestión participativa del patrimonio, entendidos como posturas metodológicas sustentadas en el protagonismo comunitario y la participación. Esto se asienta dentro de un lenguaje teórico en común que puede ser adaptado y puesto a prueba en otros contextos. En este sentido, debe evitarse el querer entender la investigación y la gestión cultural como procesos exclusivamente académicos y ajenos a los contextos comunitarios.

En este sentido, la experiencia del proyecto y otras acciones afines recomiendan mantener una metodología de intervención socioeducativa que integre una estrategia multidisciplinaria integral para el desarrollo comunitario. La misma podría ser parte de un marco lógico de construcción participativa para la atención de las necesidades y anhelos culturales y sociales de la comunidad. Asimismo, puede plantearse un sistema de evaluación constante, el cual no ha sido tomado en cuenta en esta intervención, tal vez por la especificidad del proyecto y los limitados recursos existentes. Dicho sistema de valoración debe también ser participativo desde su diseño, aplicación y sistematización.

Dentro del impacto logrado, hasta el momento, la comunidad ha construido conocimientos y herramientas desde su experiencia para dar solución a sus necesidades. El aspecto sobresaliente es que se trató de un aprendizaje altamente significativo en términos pedagógicos y elaborado cooperativamente. El compromiso en adelante es llevar este aprendizaje a más miembros de la comunidad y que la gente pueda, en el futuro, resolver nuevos problemas de investigación y gestión. El proceso ha sido un trabajo interdisciplinario donde coinciden la antropología, la educación, la arqueología, la historia y la museología. Ninguna de las disciplinas ha abordado el proyecto sin la mediación de las otras y los pobladores han sido los verdaderos investigadores y gestores de su historia y cultura.

Por último, la comunidad cuenta con más argumentos para seguir construyendo su identidad y defenderla. Los argumentos fueron construidos sistemáticamente, lo cual ayuda a desmitificar el pasado precolombino. Además, se crea más conciencia hacia la protección del recurso arqueológico. En adelante sería valioso propiciar más estrategias para informar y motivar a la comunidad sobre la protección del patrimonio cultural y natural. El proceso se encuentra aún en su fase de implementación y su impacto total se verá con la exhibición instalada, en ese momento los miembros de la comunidad y los visitantes foráneos serán los que determinen la capacidad de transmisión del mensaje comunitario de la muestra. Aún así, los resultados en cuanto a capacidad de organización y obtención de destrezas ya han sido determinados por el propio proceso de creación y la participación lograda en todos los pasos de su desarrollo.

Agradecimientos: A la comunidad de San Vicente de Nicoya y al comité Ecomuseo, quienes con su esfuerzo e inspiración son los verdaderos constructores de este proceso. A las autoridades y personal del Museo Nacional de Costa Rica. A los arqueólogos Anayensy Herrera Villalobos y Juan Vicente Guerrero. A Reiko Ishihara-Brito y a los evaluadores de este artículo por toda su dedicación y sugerencias.

 

Nota

* Artículo seleccionado del conjunto de ponencias presentadas en el Simposio Shifting from Object-centered Research to People-focused Application: Current Approaches to Public Archaeology from Latin America and the Caribbean, realizado en el marco de la 75 reunión anual de la Sociedad de Arqueología Americana, Saint Louis, Missouri, EUA, abril 2010. Este manuscrito fue evaluado por investigadores externos y editado por Reiko Ishihara-Brito y Cameron Griffith, en su calidad de editores invitados de la Revista.

 

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Recibido: septiembre 2010. Aceptado: abril 2012.

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