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Chungará (Arica)

versión On-line ISSN 0717-7356

Chungará (Arica) vol.45 no.2 Arica  2013

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-73562013000200002 

 

 

Arqueología

 

RASGOS FUNERARIOS CHINCHORRO EN LA COSTA DEL EXTREMO SUR PERUANO

CHINCHORRO FUNERARY CHARACTERISTICS ALONG THE COAST OF SOUTHERN PERU

 

Adán Umire Álvarez 1

1Programa de Postgrado en Antropología, Departamento de Antropología, Universidad de Tarapacá, Arica-Chile. adanumire@gmail.com


Resumen

La hipótesis que verifica la correspondencia de rasgos funerarios Chinchorro del norte de Chile con el sur de Perú postula que los entierros en posición extendida y colectivos de Ilo (sur de Perú) formarían parte de la tradición Chinchorro.

Se resumen dos posiciones que han venido tratando el tema Chinchorro en los últimos años, una enfocada a un origen con elementos culturales vinculados a una influencia externa, frente a otra de carácter más bien local.

Entierros extendidos de la época, en el sur de Perú (Villa del Mar, Kilómetro 4 y Yara), con rasgos comunes a las momias naturales de Arica, hacen posible la revisión de cambios y permanencias traducidas en la variación de tres indicadores antes no previstos en los entierros de la costa norte de Chile: (a) Anillo de piedras alrededor de la cabeza, (b) ubicación de la mano sobre el pubis y (c) flanqueo de cráneos a los costados de los cuerpos extendidos.

Se concluye con tres posibilidades a tomar en cuenta:(a) que la tradición funeraria Chinchorro tiene otros aspectos aún no previstos para la zona nuclear (Arica); (b) que las diferencias indican una presencia mínima de componentes Chinchorro en la zona de Ilo; o (c) que la costa del extremo sur del Perú es un espacio cultural temprano donde confluyen aspectos culturales de distintas tradiciones funerarias (rasgos mortuorios Chinchorro y la tradición funeraria de los Andes Centrales) logrando entierros con características mixtas.

Palabras claves: Rasgos funerarios, tradición Chinchorro, costa sur de Perú, Yara.


Abstract

A hypothesis is presented that there is a correspondence of Chinchorro funerary features from northern Chile to southern Peru that includes collective and extended burials in Ilo (southern Peru) as part of the Chinchorro tradition. Summarized are two positions addressed in recent years; one focused on Chinchorro cultural elements linked to external influences, and the other focused on internal characteristics.

Burials have been located in southern Peru (Villa del Mar, Kilómetro 4 and Yara) with features common to the natural mummies of Arica, but with variations not previously seen in burials from the northern coast of Chile. These unique characteristics include: (a) ring of stones around the head, (b) location of the hand on the pubis, and (c) skulls at the sides of the extended body.

Three possibilities need to be considered: (a) that the Chinchorro burial tradition has not yet been characterized outside the nuclear area (Arica), (b) that the differences indicate a minimal presence of Chinchorro components in the area of Ilo; or (c) that the southernmost coast of Peru, is at the confluence of different funerary traditions, with burials representing mixed mortuary characteristics of the Chinchorro and of those from the Central Andes.

Key words: Funeral features, Chinchorro tradition, south coast of Peru, Yara.


 

Una de las causas principales para la extensión de rasgos culturales en ambientes con condiciones geográficas similares está relacionada con la movilidad poblacional en todas sus variantes (solo o en grupo, con frecuencia o esporádicamente, distancias cortas o largas), que puedan ocurrir diaria, estacional o anualmente (Kelly 1992:44), llevando a cabo actividades culturales con respuestas tecnológicas similares a las mismas necesidades.

En este marco, Wise (en Buikstra 1995) al explicar la emergencia de cementerios formalmente delimitados y su nexo con la tradición Chinchorro encuentra un vínculo con la territorialidad que a su vez genera una reformulación tripartita de relación entre cementerios, ritual mortuorio y recursos naturales (accesos a agua fresca y territorios de pesca). Es decir, que si existió un área permanente exclusiva para la disposición de los muertos en un lugar con los recursos naturales necesarios para la subsistencia, entonces su acceso es un derecho y su mantenimiento se legitimiza como lugar exclusivo desde los padres, los hijos y toda su descendencia. En este contexto, recientemente Marquet et al. (2012) han propuesto un modelo para tratar el surgimiento y la expansión del patrón funerario Chinchorro.

Durante el Período Arcaico (ca. 9.000 a 1.000 a.C.) (deFrance et al. 2009:228), en el sur del Perú y norte de Chile las poblaciones costeras estuvieron vinculadas a una adaptación marítima con actividades de pesca, caza y recolección marina, con una consecuente tecnología especializada en anzuelos, arpones, cestos y mallas. Desde el aspecto funerario y ritual, se han caracterizado por la manipulación de los cuerpos, denominado por la Arqueología como "momificación artificial Chinchorro".

En ese sentido, la pregunta de investigación que me permite entrever la correspondencia de los elementos funerarios tempranos del sur del Perú con los del norte de Chile postula que los entierros en posición extendida y colectivamente inhumados en la zona de Ilo (sur de Perú) formarían parte de la tradición funeraria Chinchorro por los rasgos descritos para el norte de Chile por Standen y Santoro (2004) (entierro colectivo en decúbito dorsal con o sin momificación artificial, sin diferencia de sexo ni edad; uso de fibra vegetal y pieles de animales, posible máscara de barro, embarrilado de huesos, tratamiento con fuego), constituyendo una misma expresión cultural en este período. Sin embargo, las modalidades funerarias más complicadas (momias negras, rojas, con vendaje, etc. ) aún no se han encontrado en nuestra área de investigación, aunque a la luz de nuevos fechados radiocarbónicos, se sabe que las prácticas mortuorias no eran igualitarias y que ciertos individuos en contexto con entierros de preparación complicada no presentaban necesariamente momificación artificial.

La ausencia de entierros con tratamiento post mortem, como los estudiados en la costa norte de Chile, puede ser momentánea en la zona de Ilo y quizás en el sur de Perú, debido a la falta de proyectos de investigación enfocados en el tema; recordemos que el espacio ubicado entre el sur de Ilo, Sama, Locumba y la frontera peruano-chilena aún no fue prospectado minuciosamente, es un área de casi 200 km de extensión.

Por este motivo el objetivo general de este artículo es determinar la extensión de las características funerarias de la Tradición Chinchorro hacia el sur del Perú, centrada en tres asentamientos con componentes funerarios: Villa del Mar, Kilómetro 4 y Yara, con mayor énfasis en los entierros de este último sitio arqueológico; lo que ha sido discutido recientemente por Santoro et al. (2012). Con ellos se determinarán las similitudes de las poblaciones arcaicas del sur de Perú con la zona norte de Chile.

Como resultado de la investigación, se espera contribuir con mayores antecedentes sobre el aspecto funerario de las poblaciones costeras arcaicas que habitaron el extremo sur peruano y norte chileno, enfatizando en las diferencias y similitudes funerarias que se dieron dentro de esa extensión geográfica.

Escenario Geográfico

Los valles sur occidentales (Figura 1) son caracterizados con pequeños espacios de riqueza agrícola y rasgos culturales uniformes desde el valle de Siguas, al norte de Arequipa en Perú, hasta el río Loa en Chile (Lumbreras 1981:81; Niemeyer 1989:1). Lo más destacado de esta zona es el desierto costero de Atacama y el desierto sur peruano, siendo uno de los lugares con mayor sequedad sobre la tierra (Santoro et al. 2005:246).

Figura 1. Variaciones geográficas de los Valles occidentales (litoral, Cordillera de la Costa) y sitios arqueológicos mencionados en el texto.

Western valleys with geographical variations (littoral, Cordillera of the Coast) and archaeological sites mentioned in the text.

La costa de los valles occidentales presenta variaciones geográficas y de paisaje a lo largo de su extensión; conformada principalmente por el litoral, que corresponde a la plataforma costera al nivel del mar y de ancho variable, zona netamente marina de terreno llano, que se extiende entre la ribera del mar y el pie de la Cadena Costanera (Jaén y Ortiz 1963:9), formando indistintamente playas de arena y roca; combinados con acantilados que se elevan abruptamente a partir del nivel marítimo (Bird 1988 [1941]:13; Bittman1986:275).

La zona del extremo norte de Chile, conocida como la costa fértil, corresponde a un sector extenso caracterizado por quebradas con desembocaduras de ríos que atraviesan el desierto formando "biomas de oasis" como Lluta, Azapa, Vítor, Camarones y Tana; con diferentes ecosistemas de múltiples recursos de caza (presas pequeñas, camélidos), recolección de plantas (forraje disponible y raíces comestibles); algunos sectores con vegetación de pantano como la totora y el junquillo (para la confección de esteras y trabajos más finos respectivamente) y el recurso más importante: agua dulce; complementando a la explotación de recursos marinos (Núñez 1983:9; Santoro et al. 2005:248-49). En el extremo sur peruano los valles con ríos que alcanzan la costa corresponden a Ocoña, Camaná, Vítor, Tambo, Osmore, Locumba y Sama.

La Cordillera de la Costa o cerros de la Cadena Costanera, consiste en una faja de terreno accidentado con rumbo paralelo a la línea ribereña y con una elevación máxima de 300 msm en el desierto peruano (Jaén y Ortiz 1963:9). Esta faja árida, así como el litoral, no recibe precipitación pluvial; sin embargo, como efecto resultante de la Corriente de Humboldt (corriente peruana) hay una formación de alta humedad o nieblas dinámicas denominada garúa o camanchaca, interceptada por las laderas de la Cordillera de la Costa (aproximadamente entre los 600 y 1.200 msm), la cual estimula el desarrollo de espacios vegetacionales aislados de plantas estacionales y perennes (cactáceas, bromeliáceas y gramíneas), conjunto al que se denominan lomas, que se contraen o extienden de acuerdo con las fluctuaciones de la humedad ambiental (Bittman 1986:275-278; Llagostera 1979:310; Núñez 1983:9; Santoro et al. 2005:246).

Aproximación Teórica a los Estudios Mortuorios

El estudio de contextos funerarios (cementerios y entierros) es la reconstrucción de las prácticas mortuorias que involucra el análisis de las variables biológicas (edad, sexo, rasgos hereditarios) y culturales (ubicación y forma de la tumba, procesamiento del cuerpo y sus respectivas ofrendas) (Bement 1994:17). De su estudio también se infiere el pasado cultural, conductual, ecológico y como fenómeno histórico; allí se incluyen la organización social, territorialidad, comercio y alianzas, guerra, migraciones, ideología y creencias filosófico-religiosas y cosmovisión (Carr 1995:105-106).

Por medio del registro etnográfico Binford (en Bement 1994:18) demostró que las diferencias resultantes en ritos mortuorios reflejan diferencias en afiliación grupal y rasgos de organización social. Adicionalmente, dividió los ritos mortuorios en componentes técnicos (costumbres de entierro para la disposición del cuerpo del difunto) y rituales (ejecución de un número de actos simbólicos: forma de los símbolos empleados y tipos de referente dados por el reconocimiento simbólico). Por consiguiente, los tipos de entierro serían mostrados de acuerdo con las siguientes variables inherentes al difunto: (1) edad, (2) sexo y (3) estatus dentro de la unidad social.

Este estudio, así concebido, enfatiza en el tratamiento del individuo muerto, con un rol secundario asumido por los deudos. En la actualidad este planteamiento viene cambiando, puesto que los deudos son, en última instancia, quienes se encargarían de elaborar las tumbas, preparar el último ritual y crear breves o extendidos ritos mortuorios; de tal manera que son estos preparativos los que serán leídos por las generaciones venideras. Según Buikstra (1991:232), el reto consiste en descifrar los mensajes codificados dejados por las personas vivas (dolientes) en el tratamiento de sus muertos.

En sociedades igualitarias, como la de los cazadores-recolectores marítimos, la complejidad en el tratamiento mortuorio posiblemente se restringió a la edad, sexo y alcance personal. Para el efecto, la presencia y la calidad de ofrendas en el entierro pudieron haber funcionado como la correlación entre la disposición observable del cuerpo y la relación social no observable (estatus, economía y estructura social) (Bement 1994:19; Buikstra 1991:233).

Se ha vinculado la interrelación de la propiedad territorial con la emergencia de cementerios formalmente establecidos para el control de recursos naturales; vale decir, que los sitios mortuorios eran expuestos sobre la propiedad territorial como un medio de control de acceso y derecho a esos recursos naturales necesarios para los grupos que los usaron (Bement 1994:21). Esta misma aproximación teórica fue utilizada por Wise (1995) en la interpretación de resultados sobre los cementerios ubicados en las poblaciones marítimas del Arcaico Medio y Tardío en las costas de Ilo.

Un aspecto interesante en las sociedades igualitarias es la pérdida de la integridad individual frente a la colectiva. En múltiples ocasiones los entierros secundarios Chinchorro están conformados por huesos que no corresponden al individuo inhumado, parecen reflejar, desde la perspectiva arqueológica, que la colectividad social está físicamente representada por la mezcla de huesos de otros individuos o reemplazados mediante palitos o haces longitudinales de fibra vegetal (Alvarez 1969:189), perdiéndose la integridad del individuo y mostrándose colectiva frente a la muerte.

Es posible que esta actitud mortuoria en grupos simples sea interpretada como la ausencia del renacimiento o de la regeneración de algo destruido. Aunque algunos investigadores han desarrollado proposiciones que explican este hecho, se argumenta que ciertos grupos sociales simples (sin propiedad) no ubican a la muerte como generador para la creación de ideología, que la analogía entre la muerte y el renacimiento está enteramente ausente (Bloch y Parry en Brown 1995).

En forma general para Brown (1995:7) los estudios interculturales vienen mostrando que las prácticas mortuorias de las sociedades responden a condiciones económicas y a escalas de organización social. Los ritos mortuorios presentan variación acorde a la forma y complejidad de las características estructurales de la sociedad que los llevó a cabo. En un grupo social como el de los Chinchorro es muy posible que el número de posiciones sociales sea relativamente menor, con una variación de acuerdo al sexo, edad y alcance personal.

Una correspondencia del tamaño de un cementerio con el círculo de individuos que la utiliza ha sido sugerido por Binford (en Brown 1995:12), donde el argumento sobre la respuesta social a la muerte es, precisamente, la cantidad de individuos que tienen alguna obligación para con el muerto. Este argumento se resume en que la "organización del cementerio es igual a la organización social".

En la temática funeraria de la Tradición Chinchorro, si el tamaño de los cementerios refleja el círculo de integrantes, ciertamente se podría colegir que el grupo fue integrado por pocos individuos, aunque allí se puede afirmar que toda la comunidad tuvo participación en la manipulación de los cuerpos después de muertos. Es posible sugerir que toda la comunidad fue especialista en la elaboración de cuerpos momificados por la inversión de tiempo y la dedicación en esta tarea.

El Significado de Chinchorro en la Costa Norte de Chile

Características funerarias Chinchorro

Consideramos básicamente dos posiciones disímiles que han venido tratando el tema Chinchorro los últimos años, ambas enfocan un origen con elementos culturales vinculados a una influencia externa frente a otra, de carácter local (Marquet et al. 2012; Santoro et al. 2012; Standen y Santoro 2004).

Rivera (1995:44), en un intento de inferencia sobre el significado de Chinchorro, indica que en esta tradición hay un incremento de la complejidad social; con alcances que involucran la adopción de plantas domesticadas e incluye las fases culturales posteriores como Quiani Tardío, Faldas del Morro y El Laucho, en los que la metalurgia del Cobre, Oro, Plata y la cerámica experimental fueron adoptadas y desarrolladas al final de esta tradición (Arriaza 1995:37). La tecnología mortuoria y la conducta ritual asociada están dadas con la ubicación de muertos en cementerios planificados y la manipulación de cadáveres por una serie de especialistas que cumplen estas tareas. Toda esta tecnología tiene un desarrollo basado en el contacto indirecto con grupos de la floresta tropical del Este. Algunos grupos locales receptores de estos contactos serían Playa Miller-8 (PLM-8), Morro-1 (MO-1) y Camarones 14 (Cam-14), cuya cultura material incluiría objetos novedosos vinculados con la floresta tropical como las ornamentas cefálicas de plumas tropicales, inhaladores alucinógenos, tabletas, tubos, espátulas, brochas, cajas, cestas, arco y flecha.

Para Rivera (1995:51) los entierros Chinchorro tienen una posición extendida directamente depositada sobre la arena y algunos sobre una base de estera; es posible que esta diferencia señale una organización por individuos basados en el sexo y edad. Sin embargo, creemos que esta diferencia presenta dificultades al momento de establecer la relación existente entre edad y sexo, por la falta de claridad en la definición de las evidencias de las osamentas (patrón viejo-joven, masculino-femenino, grupos pequeños-grandes); sin embargo, es claro advertir un alto número de infantes y algunos fetos con tratamiento post mórtem especial.

La otra posición, argumentada por Arriaza (1995:36, 2003), define como cultura Chinchorro a las sociedades pescadoras sin cerámica ni metales, asentadas en las costas del Pacífico al sur de Perú y norte de Chile; quienes entierran a sus muertos en posición extendida, con un patrón funerario que incluye la momificación natural y artificial. Los cementerios son pequeños pero densamente ocupados, en los que hay individuos con ofrendas que puedan denotar la existencia de un posible rango social. Su cultura material está compuesta por arpones, anzuelos de concha, cactus y compuestos; pesas de anzuelos, cuchillos líticos, puntas líticas lanceoladas, palos de lanza y dardos; fibras vegetales, cestería y una lista larga de objetos funerarios (Standen 1991).

Respecto a las ofrendas, tanto Rivera como Arriaza observan que el envoltorio en piel de ave con plumas pintadas con ocre rojo y en fibra vegetal (estera) fueron usadas sobre el cuerpo. Del mismo modo, las costillas y vértebras de mamíferos son consideradas como parte de la ofrenda; las bolsas confeccionadas en fibra vegetal, líneas de pesca elaboradas en algodón, anzuelos (de espina y molusco) y los arpones corresponden a elementos culturales que se encuentran inmediatamente cerca de los cuerpos (Rivera 1995:54).

El rasgo más distintivo de la tradición Chinchorro, para Rivera y Arriaza, consiste en la preparación del cuerpo y el ritual funerario; ambos investigadores señalan que estas características sirvieron para definir los tipos de preparación de cuerpos que Uhle (1919) señaló inicialmente como tres tipos básicos. En forma general, el patrón común en las prácticas de entierro corresponde a los tipos 1 y 2 encontrados entre los niños y adultos de ambos sexos. La posición más persistente es la del cuerpo extendido en decúbito dorsal y bajo una capa de arena de 0,5 a 1 metro de profundidad, envuelto en esteras y asociado con limitadas ofrendas. No existen evidencias de construcción formal de tumbas (Álvarez 1969:182; Rivera 1995:66).

Los Entierros Tempranos en el Extremo Sur del Perú

Antecedentes de investigación

De los sitios arqueológicos que muestran rasgos extensivos Chinchorro en el extremo sur de Perú, dos se encuentran al norte y uno junto al moderno puerto de Ilo. Para la presente propuesta incluimos Villa del Mar, Kilómetro 4 y Yara, especialmente por su relativa correspondencia temporal (Tabla 1).

Villa del Mar

Ubicado a 800 metros del margen izquierdo de la desembocadura del río Ilo y a 100 metros de distancia de la playa (Figura 1). En 1986 se encontraron casualmente evidencias de un piso, restos de poste conformando un espacio circular y esqueletos casi completos de dos individuos en posición extendida recuperados por Torres et al. (1990); uno de ellos se encontraba envuelto en textiles de algodón.

A partir de 1990 Wise ha excavado ocho entierros adicionales. Los fechados obtenidos de la ocupación doméstica indican una antigüedad de 7.800±110 (Beta-52799) y 6.280 ± 60 (Beta-52800) lo cual evidencia un asentamiento contemporáneo a Chinchorro (deFrance et al. 2009:232 Tabla 2; Wise 1995:139-141; 1999:342). Sólo una muestra directa tomada del fémur izquierdo de uno de los individuos arrojó una fecha de 6.360 ± 60 a.p. (Beta-71133; hueso humano) (deFrance et al. 2009:233 Tabla 2; Wise 1995:144, 1999:343).

Tabla 1. Período temporal de los sitios, cantidad y rango de fechados.

Site time periods, number and date ranges.

Fuente: de France et al. (2009: Tabla 1).

Tabla 2. Resumen de entierros en Villa del Mar.

En general, los entierros excavados por Wise en Villa del Mar son extendidos, con restos de una máscara de arcilla, cubiertos con manta de estera, pieles y plumas (Figura 2) (Tabla 2). La misma investigadora señala que no hay claridad de relación entre el cuerpo y las ofrendas, los entierros se encuentran en estratos relacionados con moluscos (Concholepas concholepas y Choromytilus chorus), artefactos líticos (astil de arpón), de hueso (lezna o punzón) y varas de madera (Wise 1995:144) (Figura 3). En Villa del Mar se puede inferir la presencia de dos modalidades del tratamiento artificial de momificación: el Tipo 1 o momificación natural y parcialmente el Subtipo 2. 2 propuesta por Allison et al. (1984).

Figura 2. Entierro extendido en Villa del Mar, con ofrendas que incluyen moluscos, artefactos líticos, de hueso y posiblemente varas de madera (redibujado después de Wise 1995).

Villa del Mar extended burial, with offerings that include shellfish, stone and bone artifacts, and possibly wooden sticks (redrawn after Wise 1995)

Figura 3. Entierro extendido de Villa del Mar, posiblemente muerto por un acto de violencia. Se observan puntas de proyectil y un posible bastón de madera (redibujado después de Guillén y Carpio 1999).

Extended burial of Villa del Mar, possibly killed by an act of violence. Note the projectile points and a possible wooden cane (redrawn after Guillén and Carpio 1999).

Ubicado a 10 km al norte del sitio arqueológico Villa del Mar, cubre un área de casi 6 ha y dista a unos 50 m del océano. Ladera conformada por una serie de terrazas de 4 a 10 m de altura, cuya superficie es producto de la actividad humana de cazadores recolectores marítimos, orientados de este a oeste con un panorama amplio sobre el mar (Wise 1999:347) (Figura 1).

En esta área de terrazas, Wise excavó un basural y al menos tres sectores de entierro, los que estarían relacionados con la tradición Chinchorro. En el segundo sector de entierros, de la terraza alta al sur del sitio, se presentan dos estructuras funerarias tipo fosas; la primera de forma circular contiene un entierro colectivo con 22 individuos (Figura 4); la segunda, otra fosa con entierro doble (Figura 5), depositados en posición extendida y decúbito ventral. Ambas fosas parecen haber sido removidas post mórtem debido a los esqueletos muy desarticulados, algunos de los huesos mostraban estrías o marcas continuas sugiriendo un posible descarnado o tratamiento post mórtem y otros huesos pares presentaban embarrilados con cuerdas.

Figura 4. Entierro múltiple en Kilómetro 4, de aparente forma circular y que contiene, por lo menos, 22 individuos de diferente sexo y edad (redibujado de Wise 1999).

Multiple burial at Kilómetro 4, apparently in a circular formation that contains at least 22 individuals representing different sex and age (redrawn from Wise 1999).

Figura 5. Entierro doble en Kilómetro 4, en posición extendida decúbito ventral; corresponde a un adulto masculino y un infante (redibujado de Wise 1999).

Kilómetro 4 double burial, prone extended position, corresponding to an adult male and an infant (redrawn from Wise 1999).

Tabla 3. Resumen de entierros en Kilómetro 4.

Kilómetro 4 burials.

Varios de los cráneos parecen removidos y vueltos a colocar en los límites de la fosa; algunos huesos por su color blanquecino estuvieron expuestos a la intemperie sugiriendo, por lo tanto, que la fosa no fue totalmente cerrada cuando se depositaron los cuerpos.

Un tercer sector de entierro contiene los restos de cuatro individuos, siendo uno exhumado completamente, con una posición extendida en decúbito dorsal, envuelto en múltiples capas de esteras en fibra vegetal sin enlaces ni urdimbres (Wise 1999:352-353); fijadas con cuerdas del mismo material y diferente grosor, de acuerdo a la posición de las capas de esteras. Por ejemplo, la cuerda en la parte externa corresponde a la fijación de la envoltura final y culmina anudando ambos extremos, posiblemente para su transporte (Figura 6a y b).

Figura 6a, b. Entierro con múltiples capas de cubierta vegetal sujeto con cuerdas del mismo material (Entierro 1996-1, zona 6 de Kilómetro 4, tomado de Wise 1999).

Burial with multiple layers of plant material, with ties of the same (Burial 1996-1, Zone 6 from Kilómetro 4, from Wise 1999).

La capa de fibra vegetal se conserva en la parte superior, donde la cabeza está fijada por una especie de piel, especialmente adherida en la cara; aún no ha sido posible determinar el tipo de material (Tabla 3). En cierta forma, se asemeja al ejemplar Nº 11050 de la colección Max Uhle del Museo Natural de Historia descrito por Llagostera (2003:10).

Yara

Ubicado a 17 km al norte de Villa del Mar. Este sitio fue excavado por K. Rasmussen, corresponde a un campamento doméstico donde los cazadores-recolectores marítimos de los Períodos Arcaico Medio y Tardío vivieron temporalmente (Figura 1) entre los años 7.800 y 4.900 a.p. (no calibrado) (Rasmussen 1998). En el sitio se han hallado áreas de basural y cementerio con individuos en posición extendida, entierros que nos recuerdan el patrón característico de la Tradición Chinchorro (Tabla 4).

Según Rasmussen, los entierros 1 y 2 presentaban buena conservación pudiéndose mantener la piel, pelo y uñas. No hay evidencias claras de un tratamiento a los cuerpos, tampoco se han encontrado signos de ofrendas, sin embargo en el Entierro 1 hay restos de una cubierta (piel de mamífero) desde la pelvis hasta el tórax (Figura 7). Este cuerpo tiene un fechado de 5. 020 ± 60 a.p. (no calibrado, fragmento de costilla) (Rasmussen 1998:79-80).

Figura 7. Entierro 1994-1, posición decúbito dorsal extendido, cubierto con piel de mamífero (¿camélido?) desde la pelvis hasta la parte baja de los brazos (tomado de Rasmussen 1998).

Burial 1994-1, supine extended position, covered with skin of mammals (camelid?) from the pelvis to the lower arms (from Rasmussen 1998).

Hacia el sur de esta área, Rasmussen ha excavado los restos altamente disturbados de por lo menos otros cinco individuos, expuestos sobre una mezcla compacta de capa salitrosa. Es posible, explica, que el disturbio se deba a las actividades de flujos aluviónicos (Rasmussen 1998:82).

Funebria y contextos domésticos

En la zona sur peruana, de los tres sitios excavados con material Chinchorro casi todos los sectores presentan actividades domésticas. En una de las primeras intervenciones en Villa del Mar, realizadas por Torres et al. (1990:59), uno de los entierros estaba ubicado a solamente 15 cm bajo la superficie, con una matriz de coquina y roca fracturada.

En una segunda intervención en Villa del Mar, Wise (1995:139) refiere que se le ha informado sobre la evidencia de al menos un piso de habitación en forma circular y huellas de postes. De la excavación de los restos habitacionales se sabe que tienen superficies compactadas con restos de un fogón central, huesos quemados y ceniza, restos de recursos marinos y el uso de plantas locales con especies de lomas que no tienen recurrencia actual en los valles de hoy en día (Wise 1995:141).

En Kilómetro 4, todos los sectores excavados por Wise muestran restos de rasgos domésticos. Las excavaciones demuestran terrazas y superficies de ocupación aparentemente construidas y niveladas con el uso claro de la basura doméstica como relleno (productos marítimos, desechos de talla lítica), asociadas con huellas de poste (Wise 1994). En la excavación de la zona 1, en Kilómetro 4, Wise excavó los restos de una estructura (Rasgo 43) en cuya superficie se puede observar ceniza, dispersión de erizos de mar fragmentados y valvas de Concholepas concholepas; está asociado a 19 hoyos de los cuales 12 conforman la base de una superficie aparentemente ovalada, en el centro de esta base se encuentra un fogón (Wise 1994).

En general, del resumen de las zonas habitacionales de los tres sitios investigados, pienso que los entierros del Arcaico y en el caso particular de las inhumaciones de la época Chinchorro constituyen un rasgo adicional a las actividades domésticas, que las denominaciones de "cementerio formal" o el espacio destinado a los muertos durante este período no existen como tal. A pesar de que los entierros se ubican agrupados, imbricados o en conjunto, las actividades domésticas parecen desarrollarse alrededor o junto al espacio mortuorio, algunas veces cuando en el sitio los desechos son abundantes éstos cubren o se mezclan con los huesos de los muertos; posiblemente a ello se deban los procesos post-deposicionales intencionales que observamos en algunos entierros.

Tabla 4. Resumen de entierros en Yara 1994.

Yara burials in 1994 season.

Los Entierros de Yara y la Recurrencia de Rasgos Funerarios

Del sector funerario excavado por el autor en el año 2007 (Figura 8) se han obtenido los siguientes entierros (Tabla 5):

Figura 8. Área de entierro en Yara excavado durante la temporada, 2007-8 (Umire 2009).

Burial area excavated in Yara during the 2007-8 season (Umire 2009).

Tabla 5. Resumen de entierros en Yara durante la temporada 2007-8.

Yara burials in 2007-8 season.

Entierros extendidos

Entierro 2007-1

Cuerpo completo extendido en posición decúbito dorsal, con la falta de huesos de los pies, erosionado y cubierto con una capa salitrosa (Figura 9). La edad aproximada y el sexo corresponden a un adulto masculino de 35 a 40 años. La base corresponde a una fosa ligeramente hundida y alargada de nor-noreste a Sur.

Figura 9. Entierro 2007-1, extendido y en posición decúbito dorsal (Umire 2009).

Burial 2007-1, supine extended position (Umire 2009).

Con una orientación de este a oeste dirigida hacia 85º E, ligeramente flexionado hacia el lado derecho. Aún tiene cabello corto (de 5 a 6 cm), desgaste en las muelas y piezas dentales perdidas ante-mortem. Tiene una apariencia de momia natural en el que se ha impregnado fuertemente la arena por la exudación del cuerpo en la fosa.

La mano izquierda se ubica por detrás del ilion, en cambio la derecha reposa sobre el ilion derecho y el fémur, ubicación al cual nos referiremos más adelante. Entre ambos fémures aún es posible apreciar restos frágiles de textil en fibra vegetal; quizás corresponda a los restos de un faldellín.

Entierro 2007-2

Cuerpo completo extendido en posición decúbito dorsal, ausencia de la parte frontal del cráneo y los huesos de los pies, erosionado y cubierto con una capa salitrosa gruesa, especialmente en la parte superior (Figura 10a, b). De sexo masculino, 30 a 40 años de edad, sin bordes visibles de los límites de la fosa, con una dirección de nor-noreste hacia el sur.

Figura 10a, b. Entierro 2007-2 en posición extendido y decúbito dorsal. Parte frontal del cráneo y huesos de los pies erosionados; una concha de Concholepas concholepas en el hombro izquierdo y un par de huesos humanos envueltos con cordelería en toda su parte mesial se colocaron, a modo de apoyo, bajo la nuca.

Burial 2007-2, supine extended position, with the front of the skull and foot bones eroded a shell of Concholepas concholepas repose on the left shoulder, and a couple of wrapped human bones were placed behind the neck.

Con el cráneo incompleto salvo la cara preservada por un "collar" de piedras grandes alrededor del cráneo, el cual se proyectaba desde la superficie. Aún fue posible recuperar restos de cabello corto (4 a 5 cm). La cabeza reposa sobre un par de huesos embarrilados que corresponden a los miembros inferiores de un niño (tibias sin las epífisis), ambas en orden invertido y parcialmente cubierta con piel de camélido.

En el hombro izquierdo le fue colocado un molusco grande (Concholepas concholepas). El brazo derecho reposa ligeramente alejado del cuerpo, con los dedos semiextendidos; en cambio, el brazo izquierdo, especialmente la mano, descansa sobre el isquion y el fémur.

Los miembros inferiores, a partir de la rodilla, están en un franco proceso de pulverización, posiblemente debido a su exposición a la intemperie.

Entierro 2007-3

Posible entierro secundario extendido en decúbito dorsal, sin cráneo; removido y con huesos poscraneales mal preservados (Figura 11). Ligeramente direccionado de suroeste a noreste, aproximadamente 80° este; difiere en alineación a los entierros 1 y 2, aunque de la cintura hacia abajo parece mostrar una posición extendida con un ligero movimiento hacia el noroeste. Muy confuso, cubierto con una capa salitrosa dura superficial. Todos los huesos largos carecen de las epífisis, por lo que se trataría de un niño de 6 a 10 años.

Figura 11. Entierros secundarios 2007-3, 4 y 5; posiblemente extendidos en posición decúbito dorsal, con algunos huesos embarrilados, removidos y en malas condiciones de conservación (Umire 2009).

Secondary Burials 2007-3, 4 and 5, possibly in supine extended position, with some wrapped bones disturbed and in a poor state of preservation (Umire 2009).

Posiblemente llevó adornos en la cabeza a base de pequeñas cuerdas de color rojo de un milímetro de diámetro sujetando mechones de cabello (de 3 a 4 cm de longitud); con una mezcla de tierra, grasa y alguna sustancia desconocida. La parte superior del cuerpo, especialmente la columna vertebral, presenta los discos sin posición anatómica, colocados al azar; las costillas se hallan muy fracturadas dando la impresión de estar acumuladas y no dispuestas anatómicamente.

La parte media y baja del fémur presenta un embarrilado con la adición de textiles (cuerdas en fibra vegetal y animal, cubierta parcial de estera y fibra vegetal sin tratamiento). El embarrilado une ambos huesos, con una cuerda uniforme de 3 mm de grosor, con torsión de 2 cabos, posiblemente sea algodón. La tibia y peroné, ambos se encuentran muy deteriorados, astillados y fuertemente "cementados" con capa salitrosa. Es posible que este entierro haya sido removido o recogido de otro sitio.

Entierro 2007-4

Está a diez centímetros al noroeste del entierro 3; con ausencia del cráneo, huesos astillados y erosionados; cubierto parcialmente con capa salitrosa dura en la parte superior (Figura 11). Con una dirección de suroeste a noreste, aproximadamente 80° este. Corresponde a un niño de 5 a 6 años de edad, en el lugar donde posiblemente estaba ubicada la cabeza hay pelo mezclado con arena y una sustancia grasosa rojiza.

Las vértebras y costillas están completamente astilladas, la posición original de la pelvis ya no es tan clara. La tibia y el peroné derecho presentan fragmentos de embarrilado. Más abajo hay algunos metatarsos, aunque no es claro si corresponden a sus pies.

Encima del entierro hay una desintegración generalizada de botánicos de color marrón claro con manchas oscuras, pertenecen tanto a tejidos como a manojos de fibra que también pueden verse en algunos sectores cerca del cuerpo.

Entierro 2007-5

Cuerpo extendido en posición decúbito dorsal; con las costillas fracturadas y la falta del cráneo, el antebrazo derecho y huesos de los pies (Figura 11). Tiene una dirección aproximada de suroeste a noreste, con 80º este. Es posible que fuera un joven.

La sección media de este entierro presenta algunos detalles singulares. Se ha notado la "estructura" abdominal compuesta de haces de fibra vegetal en su forma natural sobre y alrededor del vientre. En la región pélvica y cubriendo las haces hay fragmentos de un faldellín del mismo elemento vegetal, aunque con haces más finas que el relleno (Figura 12), además de una cubierta pastosa de aspecto oscuro. El faldellín no tiene estructura alguna, solamente una cuerda que cumple la función de sujetador principal alrededor del cual penden las haces más finas (similar al mostrado por Standen 1991:289, lámina 9, figura a).

Figura 12. Entierro 2007-5 detalle del faldellín en fibra vegetal (Umire 2009).

Burial 2007-5 showing detail of a plant fiber apron (Umire 2009).

Hacia el lado norte, a 5 cm de este entierro, se encuentran las extremidades de otro cuerpo incompleto; compuestas por un fémur invertido (la cabeza articular hacia abajo y la tróclea y el cóndilo hacia arriba), radio y cúbito acomodados debajo del fémur y reemplazando la función de la tibia y peroné. Junto al fémur se muestran algunos metatarsos dispersos sin orden alguno, del mismo modo, algunas costillas se hallan mezcladas con estos huesos.

De los cinco entierros descritos, solamente dos corresponden a completos (Ent. 2007-1 y 2), los tres restantes no presentan cráneo. Es posible que de los cráneos aislados, que describo a continuación, alguno de ellos pueda corresponder a cualquiera de los entierros mencionados.

Cráneos

Parte de los contextos excavados en Yara en 2007 están conformados por nueve cráneos, los cuales se encontraban flanqueando a los entierros 3, 4 y 5; tres de ellos (cráneos 1, 2 y 3) hacia el lado sureste de los cuerpos extendidos y cinco (cráneos 4, 5, 6, 7 y 8) en el extremo noroeste, alineados a lo largo de los cuerpos (Figura 13). El cráneo 9 se encontró a 20 cm alejado de los cuerpos extendidos y ligeramente por debajo de los demás cráneos.

Figura 13. Disposición de los cráneos excavados en Yara (en el dibujo, sombreados en amarillo) (Umire 2009).

Disposition of skulls excavated at Yara (in the drawings shaded in yellow) (Umire 2009).

Cráneo 1

Sin posición aparente y completamente fragmentado corresponde a un infante de 5 a 10 años. Tiene un conglomerado de arena y ocre rojo en la base este, quizás son algunos mechones de pelo adheridos al cráneo, al respecto Álvarez (1969:182) hace una referencia sobre el uso de cabellera postiza en las momias Chinchorro de la costa norte de Chile, que frecuentemente parecen estar teñidas con ocre rojo y una mascarilla semiuntada con barro también pintado de rojo.

Cráneo 2

Superficialmente unido con la misma capa salitrosa de los cráneos 1 y 3, tiene la cara hacia arriba erosionado completamente, la mandíbula fuera de lugar con el mentón hacia arriba y sobre ella un posible artefacto de madera alargada. Este cráneo muestra la sutura sagital muy marcada, siendo su edad aproximada de 10 a 12 años. Aún conserva las vértebras cervicales, por su cercanía posiblemente corresponde al Entierro 2007-5.

Cráneo 3

Al suroeste del cráneo 2, por su similitud con el cráneo 2 parece tener la edad de 10 a 12 años. Tiene una dirección frontal hacia el suroeste; la mandíbula se encuentra fuera de lugar y descansa sobre la porción occipital de una calota que no le corresponde. En la faceta lingual de la boca tiene impregnada una pasta, fina crema que pudo ser un relleno al momento de su muerte.

Cráneo 4

A diez centímetros al norte del Entierro 2007-4. Posicionado de lado derecho, con una orientación facial al este, también corresponde a un niño de 10 a 12 años, con molares aún sin erupción. La mandíbula se encuentra fuera de lugar, en el extremo opuesto del cráneo. La parte derecha de lo que fue el rostro descansa sobre la base de un textil en fibra vegetal (estera).

Cráneo 5

Ubicado al oeste del cráneo 4, reposa en su lado derecho con vista facial al norte. La mandíbula está en la base del cráneo; tiene una edad aproximada de 10 años.

Cráneo 6

Ubicado al suroeste del cráneo 5; descansa en su lado izquierdo con vista frontal al este. Se encuentra completamente astillado; por los dientes corresponde a un niño de 8 a 10 años.

Cráneo 7

Conserva sólo la calota, el resto del cráneo fue completamente erosionado y astillado.

Cráneo 8

Conserva parte de la calota y su mandíbula se ubicó al lado norte del cráneo; corresponde a un niño de 10 a 12 años.

Cráneo 9

A diez centímetros debajo del grupo principal, está mejor conservado y reposa en su lado izquierdo con una vista frontal hacia el sur. Parece corresponder a un niño de 10 a 12 años. El paladar se encuentra impregnado con arena y partículas de carbón; en la faceta interna de los incisivos tiene adherida la misma pasta crema que ya fuera advertida en el cráneo 3 (Figura 14).

Figura 14. Cráneo 9 de Yara, con pasta crema y partículas de carbón en la faceta interna de los incisivos y en el paladar respectivamente (Umire 2009).

Yara skull 9, with beige clay and carbon particles on the lingual side of the incisors and palate respectively (Umire 2009).

Discusión y conclusiones

Raíces y rupturas: nuevos elementos simbólicos en los entierros de Yara

Los nuevos elementos simbólicos observados en Yara durante las excavaciones realizadas por el autor en el año 2007 y corroborados con los antecedentes descritos de los sitios arqueológicos de Villa del Mar, Kilómetro 4 y Yara, presentan en forma general las mismas características del estudio de Standen y Santoro (2004:208) para el patrón mortuorio de Acha-3, es decir, que las poblaciones tempranas de la costa norte de Chile tienen las mismas costumbres funerarias que los grupos de la costa sur peruana bajo tres indicadores:

(a) Del cuerpo, son inhumaciones múltiples, de distintas edades y sexo, con una posición extendida decúbito dorsal; algunas veces con fardos confeccionados en base a esteras e inclusión de pieles de camélido; cintillos cefálicos y faldellines.

(b) De la fosa, no hay elaboración de tumbas, las inhumaciones están realizadas directamente en la arena.

(c) De las ofrendas, escasas ofrendas asociadas.

Más que ruptura, en los entierros de la costa sur peruana se ha podido advertir unos rasgos recurrentes que están sutilmente presentes en las momias naturales de la costa norte de Chile. Nos referimos a tres indicadores observados especialmente en los entierros de Yara, presentes en los antecedentes de Villa del Mar y Kilómetro 4; éstos consisten en la posición de las manos, la disposición de un anillo de piedras alrededor de la cabeza y la acumulación de cráneos flanqueando entierros imbricados o lo que queda de ellos.

La posición de las manos, con la palma ubicada por encima de la pelvis o pubis y la otra reposa pegada al cuerpo (Figura 15); otras veces ambas manos se ubican sobre el pubis. Al respecto, Standen (1991) mencionó como un rasgo que sucede en el tipo Natural. Del mismo modo, algunos de los entierros de Kilómetro 4 y Villa del Mar tienen la misma recurrencia en cuanto a la posición de las manos.

Figura 15. Entierro 2007-2, con la mano izquierda sobre el pubis (Umire 2009).

Burial 2007-2 with the left hand on the pubis (Umire 2009).

Aún falta analizar si esta actitud con las manos está en directa relación con el sexo del individuo, o si hay alguna preferencia en cuanto a uno de los lados (izquierdo o derecho) y esto determine preferencia sexual. De alguna manera, este rasgo es una interrogante que podría estar vinculado hacia algún tipo de actitud ritual o una señal que facilite el ingreso hacia la otra vida.

El segundo indicador está dado por el anillo de piedras alrededor del cráneo. En un inicio, Rasmussen (1998) había advertido la presencia de un círculo de piedras y cráneos alrededor de la cabeza del entierro 1994-1 en Yara. En las excavaciones del 2007 realizadas por el autor en el mismo sitio, se ha inhumado el Entierro 2007-2, con grandes bloques de piedra formando un círculo similar alrededor de la cabeza, erosionado y cubierto con una capa salitrosa, y debajo se han encontrado fragmentos del cráneo cuya calota y gran parte del occipital fue erosionado, y más abajo se advirtió la mandíbula en posición contraria a la anatómica dando la impresión que antes de haber sido fijado con los bloques de piedras el cráneo ya había sido removido de su lugar original (Figura 16a, b).

Figura 16a, b. Dibujo y fotografía del Entierro 2007-2 con el anillo de piedras alrededor del cráneo (Umire 2009).

Burial 2007-2 drawing and photograph, shows the ring of stones around the skull (Umire 2009).

Estos anillos de piedras parecen responder a la importancia otorgada a la cabeza por la población Chinchorro, debido a que allí se encuentran expresados el 90% de los sentidos esenciales con los cuales disfruta o se enfrenta a la vida. Posiblemente, este hecho es una respuesta a la sugerencia de Guillén (1997:74) en el sentido de proteger el cráneo con piedras para que no puedan ser extraídos de su lugar. En algunos grupos contemporáneos de la Amazonia, la cabeza es sinónimo de poder y por lo tanto bastante preciado y buscado en los violentos enfrentamientos entre poblaciones.

La disposición de cráneos flanqueando los entierros de Yara 2007-3, 4 y 5, tres en el lado sur y cuatro en el norte (Figura 13) rasgo que hasta el momento no se ha registrado para esta zona. No obstante, en la zona 5 del sitio arqueológico Kilómetro 4 excavado por Wise (1999), en una fosa de las terrazas más altas, donde se han registrado aproximadamente 22 individuos en una sola dirección, tienen los cráneos aislados uno tras otro hacia el borde sur de la fosa (Figura 4).

En los entierros de Yara 2007, los cuerpos flanqueados no tienen cráneos, análisis posteriores confirmarán si algunos de los cráneos que flanquean pertenecen a los entierros mencionados. Aún no sabemos la extensión real del área funeraria; sin embargo, parece que la imbricación de cuerpos en esta parte (Entierros 2007-3 y 4 encima del Entierro 2007-5) y la disposición de los cráneos obedece más a una actitud de preservar y respetar los ancestros.

La remoción, dispersión y a veces la imbricación de huesos humanos en Yara, posiblemente resultan por procesos post-deposicionales intencionales. La pérdida de integrantes por la constante movilidad grupal ha podido ser inhumada dentro del área elegida para este fin. Si el sitio es un campamento importante dentro del circuito de movilidad, no hubo cuidado con los cuerpos inhumados o, quizás el área elegida para el entierro conforma un espacio más en el ambiente doméstico del grupo que en algún ciclo del año se convierte en ritual. No debemos olvidar que estos entierros estaban dispuestos superficialmente, apenas cubiertos con esteras, expuestos a los rigores del clima, al deambular del grupo y a los animales que se alimentan de carroña.

En general, los entierros de Villa del Mar y Kilómetro 4 presentan recurrencia de rasgos funerarios con los de Yara, los cuales son considerados dentro de la tradición funeraria Chinchorro prevista en la costa norte de Chile. Todos los cuerpos corresponden al tipo de las momias naturales; los Entierros 2007-1 y 2 de Yara tienen una capa de arena adherida a la piel y a los huesos, especialmente el área dorsal, que a primera impresión parecían corresponder al tipo de momias cubierto con barro, sin embargo la capa arenosa adherida de la fosa y la sustancia marrón rojiza solidificada es producto de la exudación del cuerpo (descomposición del cadáver).

Consideraciones finales

Hasta aquí se observa que las mínimas diferencias resultantes en los entierros de Ilo con los de la costa norte de Chile podrían indicar tres posibilidades a tomar en cuenta: (a) Que la tradición funeraria Chinchorro tiene otros aspectos que aún no fueron descritos para la zona nuclear (Arica); (b) Que las diferencias resultantes indicarían una presencia mínima de componentes Chinchorro en los entierros de la zona de Ilo; o (c) Que la zona de investigación, en el sur del Perú, podría corresponder una suerte de un espacio cultural temprano donde han confluido aspectos culturales de distintas tradiciones funerarias (rasgos mortuorios Chinchorro y la tradición funeraria de los Andes Centrales) logrando entierros con características mixtas.

Me inclino a pensar en la coherencia de la primera posibilidad. Los entierros de Yara excavados en 1994 por Rasmussen y 2007 por el autor, Villa del Mar y Kilómetro 4 excavadas por Wise, fuera del ámbito nuclear de Arica, presentan un porcentaje importante por cuerpos que fueron intervenidos después de la muerte (acumulación de huesos, embarrilado, restauración de huesos perdidos, posibles máscaras). Las modalidades de cuerpos completamente momificados aún no fueron ubicadas (ver discusión y conclusiones, en el mismo sentido, sobre los límites geográficos de la Cultura Chinchorro en Santoro et al. 2012).

Además del ajuar funerario compuesto por esteras, posibles cobertores, un faldellín y amplio uso de fibra vegetal y otros materiales culturales como pigmentos, lienzas y pieles, aunque en menor proporción y sin complejidad, están presentes en la costa norte de Ilo tan al igual que en el norte de Chile. La similitud de estos materiales y la respuesta frente a eventos de la misma proporción, incluyendo la muerte, están dadas por las condiciones recurrentes del paisaje, el acceso a los mismos recursos y delimitado por la movilidad de las poblaciones.

Yara, Villa del Mar y Kilómetro 4 presentan contextos mortuorios que están vinculados a la Tradición Chinchorro. De los tres sitios mencionados para la costa sur del Perú, el más alejado es Yara (20 km al norte del puerto de Ilo), motivo por el cual en esta investigación es designado como el límite norte de la extensión de los rasgos funerarios Chinchorro.

Agradecimientos: Este artículo es un resumen general de mi tesis de Maestría (Programa de Postgrado Universidad de Tarapacá-Universidad Católica del Norte); financiado en la etapa de formación por la Agencia Chilena de Cooperación Internacional (Beca AGCI Nº 15/00020 DEL 23-01-08). Del mismo modo, en la actualidad, agradezco al Convenio de Desempeño de la Universidad de Tarapacá en su sede de Arica, por el apoyo económico recibido (Beca CD Nº 030/10 UTA). Debo especial gratitud al Dr. Bernardo Arriaza por brindarme su amistad y vasto conocimiento sobre la Tradición Chinchorro; a las Dras. Karen Wise y Karen Rasmussen por su apoyo; a los Dres. Iván Muñoz y Mark Hubbe por la revisión de la tesis en su etapa final, al Dr. Charles Stanish por el apoyo logístico al proyecto de investigación. A los revisores anónimos por sus críticas para la mejora de la versión inicial. A todos ellos muchas gracias.

 

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Recibido: enero 2012. Aceptado: enero 2013.

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