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Chungará (Arica)

versión On-line ISSN 0717-7356

Chungará (Arica) vol.46 no.3 Arica set. 2014

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-73562014000300001 

 

EDITORIAL

 

PENSAR Y TRANSFORMAR LA REALIDAD. CONTRIBUCIONES DEL PROFESOR HUGO ZEMELMAN A LAS CIENCIAS SOCIALES LATINOAMERICANAS

(APUNTES DE CLASES)

 

Vivian Gavilán Vega

Departamento de Antropología
Universidad de Tarapacá
18 de Septiembre 2222
Casilla 6-D
Arica - Chile.
viviangav@yahoo.com

 

El 4 de octubre de 2013 recibimos la triste noticia de la muerte del Profesor Hugo Zemelman. Su partida ha sido objeto de una gran cantidad de referencias en el ámbito académico latinoamericano. Su vida personal y profesional estuvo marcada por una preocupación permanente por pensar y transformar a América Latina. Las ciencias sociales fueron, para este gran maestro, una herramienta útil que facilitaba la apertura de nuevos caminos al conocimiento de nuestra realidad. No obstante, la producción de conocimiento de las sociedades debía plantearse como un problema, no como algo dado, sino como práctica en permanente construcción y descontrucción.

Entre las múltiples posibilidades de escribir sobre las contribuciones del Profesor Zemelman rescato aquí el trabajo que realizó durante gran parte de su vida en la formación de nuevos profesionales para Latinoamérica. Sus clases de sociología clásica en El Colegio de México pueden calificarse como un espacio privilegiado para problematizar convicciones, para mirarnos en nuestros contextos; no como espacio para leer textos de los clásicos, sino para pensar el presente desde estos autores. Sus enseñanzas dejaban inquietas/os. Insistía en algo obvio "los libros no son la realidad", pero por eso mismo es fácil creer que lo que se dice de la realidad latinoamericana es lo que sucede y sucederá. Esta afirmación constituía la base para la crítica a aquellas actividades de investigación y de docencia que consumen información, que restringen el conocimiento de la realidad a parámetros, que convierten su trabajo en tecnología. Desde su perspectiva, la generación de conocimiento no es únicamente una cuestión intelectual, sino por sobre todo es una práctica histórica. De aquí su interés por la epistemología. Solía decir: "hasta la reflexión más abstracta tiene raíz histórica".

Así como en sus clases se esforzaba por convencernos sobre la necesidad de reflexionar acerca del lugar del sujeto en la producción de conocimiento, sus publicaciones dan cuenta de un esfuerzo constante por convencer al lector que se precisa ampliar "los horizontes de la razón". Su trabajo y su testimonio son un llamado a "no restringir la realidad a indicadores e intentar recuperar la dinámica histórica"; a darle a lo utópico un estatus en la construcción de conocimiento, considerando a la utopía como concepto que no apunta a realidades, ni menos a realidades medibles o tangibles, sino a sentidos posibles (1998).

Cómo conocer la realidad sociohistórica latinoamericana fue su obsesión; sus estudiantes debían tratar de despojarse de las sentencias teóricas fáciles "para abrirse al caos de la apariencia", "a la diversidad de lo empírico y a ver lo que el pensamiento teórico oculta". En definitiva -afirmaba- "se trata de desarrollar la capacidad de conocer, aunada con la necesidad de conocer desde lo más profundo del sujeto, tomando su vida como base y potenciándola en conciencia". Así, "reconocer nuestra posición ante el conocimiento implica asumir el ángulo epistémico de la conciencia histórica en la construcción de lo real"; solo así es posible abordar qué, cómo y para qué conocer. La respuesta a estas preguntas suponía al menos dos cosas; por un lado, una opción política y ética; y por el otro, la capacidad creativa del sujeto que investiga. En este sentido, sentenciaba, el sujeto que desea conocer, desconstruye o resignifica las formas de conocer desde lo personal y lo colectivo y desde lo colectivo a lo personal, mediante una problematización permanente de lo dicho y hecho. Esto es lo que puede conducir a una búsqueda de aperturas, o sea, a lo no dicho y no hecho". Pues, "lo específicamente político del conocimiento consiste en destacarlo dándose sobre lo dado de la realidad dominante" (1989a).

Zemelman nos enseñó que "la práctica de investigar exige abrir los ojos a lo real por el control de los condicionamientos experienciales, ideológicos y teóricos (y obviamente institucionales). De aquí la necesidad de pensar en la autonomía del sujeto cognoscente y de su voluntad para transformar. Solo de este modo es posible un sujeto constructor de nuevas realidades" (1992).

Lejos de transferir información y/o compartir recetas metodológicas, nos llevaba por el camino de la comprensión de la investigación como proceso. "Pensar la realidad del presente como segmento implica concebirla como procesos complejos cuyas manifestaciones transcurren en distintos planos, momentos y espacios. Lo anterior supone pensar la realidad históricamente (en movimiento permanente), como procesos que fluyen y en los cuales lo indeterminado se hace posible. Lo que implica percibir la potencialidad del presente; es decir, descubrir el futuro en lo real de hoy" (1983).

Un punto de partida -decía- puede realizarse considerando los siguientes momentos:

(a) El tránsito de la inquietud a un tema, lo que implica una enunciación que explicita las significaciones que el sujeto investigador desee asignar. Un tema debería contener el qué, el sujeto y el contexto, los tres componentes básicos del recorte de la realidad.

(b) Del tema al problema. En este momento deberíamos preguntarnos por qué un tema es un problema. De qué fenómeno estamos hablando, de qué manera vamos delimitando el problema. Qué conceptos usamos para este propósito, por qué y para qué. En este punto debemos preguntarnos cuál es el contexto y qué rol le daremos a la información empírica.

Recalcaba en la necesidad de distinguir momentos y parámetros tiempo y espacio. El planteamiento del problema exigía reconstruir las situaciones históricas, para ello debía apoyarse en conceptos capaces de articular elementos de la realidad, de forma que además del conjunto, no pierda la riqueza de sus potenciales alternativas. De este modo, se sigue "una dialéctica configurada por una parte por el sujeto social, sus proyectos y prácticas y, de otra, por la realidad como campo de estructuras sociales, instituciones y relaciones de fuerzas en pugna por hacer realidad sus utopías. Desde esta perspectiva debemos enfrentar la cuestión de los conceptos que sirven para dar cuenta del mundo problemático (1989b). La posibilidad de organizar un cuadro global de la realidad dependerá de la capacidad para articular estas microsituaciones sometidas a los procesos asimétricos de cambio, el problema es cómo se articulan estos diferentes tiempos y procesos entre sí. Postuló siempre que "la articulación no consiste en determinar las estructuras que subyacen a la diversidad de lo empírico, sino en reconocer a los sujetos sociales y a sus prácticas que cumplen con una función de articulación".

Por sobre los textos y las conferencias, enfatizo en la relación profesor-estudiante que el maestro Zemelman promovía. No le bastaba elaborar una clase según parámetros medibles de acuerdo a estándares institucionales. No aceptaba la conferencia, cuyo formato se orientaba a exponer la ilustración del profesor, tampoco utilizaba "Tics", menos power point o prezzi. Practicaba un tipo de academia un tanto olvidada en Chile. Nos invitaba a situarnos en nuestro entorno con compromiso con nosotras o nosotros mismas/os, nos exigió en todo momento ser sujetas y sujetos pensantes, con capacidad de reflexión sobre nuestros razonamientos. Compartió inquietudes, esperanzas y desesperanzas siempre dentro de un espíritu optimista que se gestaba día a día en la lectura de la realidad latinoamericana. ¿Cómo no olvidar los cafés en los descansos de clases para hablar sobre la necesidad de asumir la noción de cultura? Situaciones difíciles por el elevado nivel de abstracción y al mismo tiempo por las ricas y profundas ideas sobre cómo comprender la situación de los mapuche en el sur de Chile o los aymara en el norte grande. Descubrir al profesor en el espacio de la conversación implicaba tener conciencia de cómo se iban gestando nuevos aprendizajes. ¿Cómo no sentir la generosidad del maestro? No fue nunca un profesor que actuara motivado por la productividad, sus prebendas o sus galardones fáciles.

El legado del profesor Zemelman está presente en muchos rincones de América Latina. Es el mejor reconocimiento que podemos hacer a su labor. La última vez que tuve oportunidad de conversar brevemente con él fue en una conferencia que impartió en la Universidad Arturo Prat de Iquique en el invierno de 2008. Le di mis agradecimientos y le comenté que lo aprendido en sus clases estaba siendo compartido con otros estudiantes en el sur del mundo, pues intentaba continuar sus enseñanzas en cada clase que impartía. Me siento satisfecha por esto; sin embargo, no es suficiente para agradecer todo lo que aprendí de él.

Afortunadamente, el profesor Zemelman sigue entre nosotros. Sus libros, conferencias y clases continuarán entregando luces para generar nuevas prácticas en la academia y en la vida social y política latinoamericana. Su dedicación a promover el cambio social, su participación en proyectos políticos importantes para las clases populares, su compromiso con movimientos sociales que reivindican transformaciones emblemáticas en América Latina, entre otras facetas de su vida, sitúan al maestro en un lugar privilegiado, no solo como pensador sino como un sujeto que luchó siempre en contra de las desigualdades sociales.

 

Referencias Citadas

Zemelman, H. 1983. Historia y Política en el Conocimiento (Discusión acerca de las Posibilidades Heurísticas de la Dialéctica). Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Nacional Autónoma de México, México D.F.         [ Links ]

---- 1987. Uso Crítico de la Teoría. En Torno a las Funciones Analíticas de la Totalidad. Universidad de las Naciones Unidas, El Colegio de México, México D.F.         [ Links ]

---- 1989a. De la Historia a la Política. La Experiencia de América Latina. Siglo XXI, Universidad de las Naciones Unidas, México D.F.         [ Links ]

---- 1989b. Criterios para la lectura de los indicadores desde la perspectiva de la reconstrucción articulada. En Crítica Epistemológica de los Indicadores. Jornadas 114. El Colegio de México, México D.F.         [ Links ]

---- 1992. Los Horizontes de la Razón: uso Crítico de la Teoría. Versión preparada por Emma León. Anthropos, Barcelona.         [ Links ]

---- 1998. Utopía, su Significado en el Discurso de las Ciencias Sociales. Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades, Coordinación de Humanidades, Universidad Nacional Autónoma de México, México D.F.         [ Links ]

--- 2003. Problematización de enunciados. Orientaciones para trabajar. Universidad de la Ciudad de México, México D.F., manuscrito inédito.         [ Links ]