SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.47 número4EXPLOTACIÓN DE FRUTOS DE ALGARROBO (PROSOPIS SPP.) POR GRUPOS CAZADORES RECOLECTORES DEL NORESTE DE PATAGONIA índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

  • En proceso de indezaciónCitado por Google
  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO
  • En proceso de indezaciónSimilares en Google

Compartir


Chungará (Arica)

versión On-line ISSN 0717-7356

Chungará (Arica) vol.47 no.4 Arica dic. 2015

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-73562015000400001 

 

EDITORIAL

DE RICHMOND A ARICA: EN MEMORIA DE MARVIN JEROME ALLISON

 

Bernardo Arriaza1, Vivien G. Standen2, Calogero M. Santoro1 y Jorge Hidalgo3

 

1Instituto de Alta Investigación, Universidad de Tarapacá, Arica, Chile. barriazaarica@gmail.com; calogero_santoro@yahoo.com

2Departamento de Antropología, Universidad de Tarapacá, Arica, Chile. vstanden@chungara.cl

3Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile, Santiago, Chile. jorgehidalgolehuede@gmail.com


Compartimos con los lectores de Chungara Revista de Antrpología Chilena la triste noticia del fallecimiento del Dr. Marvin J. Allison, ex académico de la Universidad de Tarapacá y profesor emérito en la Universidad de Virginia Commonwealth, Richmond, Virginia, Estados Unidos. Marvin fue uno de los grandes paleopatólogos y pioneros de la bioarqueología mundial, aunque poco reconocido en los ambitos académicos del "primer" mundo. Nació el 6 de enero 1921 y su partida se produjo el 23 junio de 2015. Marvin siempre decía: "viviré muchos años, mi familia es muy longeva", y ciertamente estaba en lo correcto, al fallecer a la respetable edad de 94 años.

Marvin era un estudioso y erudito de la patología y paleopatología. Fue profesor de microbiología en el Medical College of Virginia (MCV) y desde mediados de los años setenta, con sus colegas inseparables, Enrique Gerszten (MCV) y Juan Munizaga (Universidad de Chile), visitaban continuamente Latinoamérica especialmente Ilo (Perú) y Arica (Chile) para trabajar en establecer en este rincón del planeta la semilla de las investigaciones en paleopatología. Su primera visita a Arica se realizó en el verano de 1977, gracias a un convenio formal, en el invierno de 1976, entre Marvin Allison, Juan Munizaga y Jorge Hidalgo, permitió la utilización de fondos de National Geographic Society para realizar excavaciones sistemáticas en el cementerio municipal de San Miguel de Azapa, que se expandía vertiginosamente por esos años poniendo en riesgo el patrimonio arqueológico subyacente bajo las tumbas actuales. El trabajo de campo fue realizado por Calogero Santoro y sirvió de base para su memoria de título en la Universidad del Norte de Antofagasta. En el verano del año siguiente, 1978,

Marvin Allison volvió a pasar otra temporada de investigación y el destino, mediante la central de empleo para estudiantes de la Universidad del Norte, lo llevó a conocer a Bernardo Arriaza, lo que despertó en este último el ímpetu por desarrollar una carrera de investigación en el ámbito de la bioantropología y la paleopatología.

Después de jubilarse en los Estados Unidos, Marvin vio la conveniencia de radicarse en Arica, Chile, para formar parte del Museo Arqueológico San Miguel de Azapa, del Instituto de Antropología de la Universidad de Tarapacá, desde 1981 hasta 1988. En dicha unidad trabajó mancomunadamente con Guillermo Focacci, Luis Briones, Liliana Ulloa, Percy Dauelsberg, Calogero Santoro y en numerosos trabajos de campo, incluyendo las excavaciones arqueológicas de rescate de cementerios prehispánicos, producto de la creciente urbanización de la ciudad de Arica y de la expansión de los campos agrícolas en los valles de Azapa y de Lluta.

En ese entonces las momias y fardos funerarios precolombinos no solo eran destruidos por procesos naturales como la humedad, insectos y hongos, sino también por la carencia de políticas de conservación sobre restos humanos momificados. En esa época la antropología física tendía al estudio de los restos óseos y no se investigaban los tejidos orgánicos blandos. Marvin trajo procedimientos novedosos para efectuar estudios de esa materialidad que permitió ampliar considerablemente el horizonte de nuestros conocimientos sobre las enfermedades precolombinas. Marvin veía a las momias como una fuente de información incalculable, realizando numerosas autopsias para conocer las causas de muerte de poblaciones precolombinas. Como resultado de estos estudios escribió más de 200 artículos en revistas especializadas y fue profesor guía de numerosas tesis de pre y posgrado, principalmente de estudiantes extranjeros.

En el área de la paleopatología Marvin fue uno de los pioneros en plantear que las enfermedades infecciosas como la tuberculosis existían en la América precolombina. Hallazgos que más tarde fueron corroborados por otros investigadores. También reportó que las neumonías afectaban significativamente a las antiguas poblaciones como a las actuales y contribuyó sustancialmente al estudio de las técnicas de momificación Chinchorro y a posicionarlas en la comunidad internacional como tema relevante en la arqueología Americana temprana. En el museo implemento un laboratorio de antropología física, donde junto a sus colaboradores realizaban las autopsias, compartiendo sus resultados cuando encontraba fenómenos insospechados como individuos que fallecieron por efecto de una punta de proyectil o de mujeres en el proceso de parto. En la bioarqueología contribuyó tanto con estudios de casos como de poblaciones. Algunos de sus trabajos se encuentran publicados en la Revista Chungara. Además, junto a Enrique Gerszten publicaron por décadas el Paleopathology Club Newsletter (http://www.pathology.vcu.edu/paleo/index.html), donde compartían con la comunidad casos de paleopatología. También formó parte del consejo y cuerpo de consultores de la Revista Chungara desde 1981 hasta 1988. Sus estudios y contactos internacionales contribuyeron a que el Museo Arqueológico de la Universidad de Tarapacá se proyectará como un centro de investigación e interés mundial para muchos científicos.

Marvin era una persona muy inquieta de espíritu y en algunos aspectos académicos se adelantó casi 20 años a su época. A fines de los años setenta como profesor invitado de la Universidad de Norte y luego en la década de 1980, como académico de la Universidad de Tarapacá, fue uno de los pioneros en trabajar arduamente en la elaboración de un programa de postgrado en Antropología. Siempre le decíamos que se había adelantado a su época, pero su entusiasmo y proactividad lo llevaron a continuar con este y otros proyectos académicos institucionales, a pesar que no coincidían con los planes de desarrollo de la Universidad. El proyecto de una escuela de postgrado que él promovía, finalmente no prosperó por falta de profesores locales con grado de doctor, pero sirvió de estímulo para generar las condiciones mínimas al interior de la unidad de antropología, para que 20 años más tarde, en 2002, se lograra iniciar con éxito, junto con la Universidad Católica del Norte, un programa de Magíster en Antropología. Esta apuesta de postgrado escaló en 2006 a un programa de Doctorado, acreditado desde 2010. Esto gracias a recursos estatales, vía proyectos MECESUP, Fundación Andes y el Centro de Investigaciones del Hombre en el Desierto, que entre otros aportes trajo de vuelta a Chile, desde USA, a Bernardo Arriaza convertido en un prestigioso especialista en las líneas de investigación planteadas por Marvin.

En 1987 la Universidad de Tarapacá por decreto Exento N° 538/87 nombró a Marvin Allison, Luis Álvarez, Percy Daueslberg, Luis Briones, Iván Muñoz y Alejandro Tapia, como comisión especial, cuyo objetivo era estudiar los Planes y Programas de Estudio para la Creación de la Carrera de Arqueología en la Universidad de Tarapacá. Carrera de pregrado que tras este momento inicial y muchos esfuerzos colectivos posteriores, finalmente se concretó el año 2006, gracias a un aporte de MECESUP.

También su legado continúa en el Museo Arqueológico de Azapa donde actualmente funciona el laboratorio de Antropología Física que él comenzó. Se debe destacar que él contribuyó significativamente a la creación de los equipos de investigadores que han continuado en esas tareas. En este sentido fue un maestro cuya presencia aún se siente en el Departamento de Antropología por medio de los investigadores como Bernardo Arriaza y Vivien Standen, quienes se sintieron impulsados a obtener sus doctorados en esas especialidades de la bioantropología. Fue, por otra parte, un reconocido conferencista. Se interesó además por traer al país a especialistas que fueron los primeros que hicieron reconstrucciones de rostros de cráneos precolombinos. Su interés científico era amplio y pasaba más allá de su campo de especialización, investigando por ejemplo en crónicas hispanas para contextualizar sus artículos en temas como los perros andinos.

A continuación destacamos algunos de los logros académicos y profesionales de Marvin Allison:

Pregrado en pre-Medicine y lingüística del College of William and Mary, 1942 
Master en fisiología, University of Pennsylvania, 1947
Doctorado en Experimental Pathology, 1960
Profesor emérito del Colegio Médico de Virginia, nombrado en 1985 
Becado Fulbright
Numerosos grants de la NASA, National Geographic, Earthwatch y FONDECYT.

Finalizamos nuestras palabras destacando que Marvin era una persona muy alegre, excelente amigo, mentor y colega. Era un latino más, disfrutaba de la música andina y de las comidas típicas, y además sobresalía por sus casi dos metros de estatura. Era también muy generoso con su tiempo: fue nuestro maestro de inglés en clases informales pero entretenidas en el campus Azapa. Fue además un buen deportista. Le encantaba jugar tenis en las canchas de la Universidad de Tarapacá, donde algunos de nosotros fuimos su compañero en campeonatos de dobles o sus oponentes en partidos de singles. Jugaba con una enorme raqueta con la cual se divertía haciendo pelotas cortas para el fastidio de sus rivales. También en Arica conoció a Nancy Hume, quien en ese entonces trabajaba en el Museo Arqueológico San Miguel de Azapa, de esta unión nació su hija Rachel. Ciertamente extrañaremos a Marvin y le rendimos un sincero homenaje a nuestro amigo y maestro de muchas generaciones. Él supo plantar la inquietud de la investigación en nosotros y contribuyó significativamente a nuestro desarrollo profesional.

 

Publicaciones Antropológicas Seleccionadas

Allison, M., B. Arriaza, G. Focacci e I. Muñoz 1983. Los Orejones. Chungara 11:167-172.         [ Links ]

Allison, M., G. Focacci, B. Arriaza, V. Standen, M. Rivera y J. Lowenstein 1984. Momias Chinchorro de preparación complicada: métodos de momificación. Chungara 13:155-174.         [ Links ]

Allison, M.J., G. Focacci, E. Gerszten, M. Fouant y M. Cebelin 1982. La sífilis ¿una enfermedad americana? Chungara 9:275-283.         [ Links ]

Allison, M.J., E. Gerszten, J. Munizaga y C. Santoro 1980. Metastatic tumor of bone in a Tiahuanaco female. Bulletin of the New York Academy of Medicine 56:581-587.         [ Links ]

Allison, M.J., E. Gerszten, J. Munizaga, C. Santoro y G. Focacci 1981. La práctica de la deformación craneana entre los pueblos andinos precolombinos. Chungara 7:238-260.         [ Links ]

Allison, M.J., L. Lindberg, C. Santoro y G. Focacci 1981. Tatuajes y pintura corporal de los indígenas precolombinos de Perú y Chile. Chungara 7:218-236.         [ Links ]

Allison, M.J., D. Mendoza y A. Pezzia 1973. Documentation of a case of tuberculosis in Pre-Columbian America. The American Review of Respiratory Disease 107:985-991.         [ Links ]

Allison, M.J., A. Pezzia, I. Hasegawa y E. Gerszten 1974. A case of hookworm infestation in a Precolumbian American. American Journal of Physical Anthropology 41:103-106.         [ Links ]

Arriaza, B., M. Allison y E. Gerszten 1988. Maternal mortality in Pre-Columbian Indians of Arica. American Journal of Physical Anthropology 77:35-41.         [ Links ]

Arriaza, B., M. Allison y V. Standen 1984. Líneas de Harris en una población arcaica tardía del extremo norte de Chile. Chungara 13:187-191.         [ Links ]

Arriaza, B., M. Allison, V. Standen, G. Focacci y J. Chacama 1986. Peinados precolombinos de Arica. Chungara 16-17:353-375.         [ Links ]

Aufderheide, A.C. y M.J. Allison 1995. Chemical dietary reconstruction of north Chile prehistoric populations by trace mineral analysis. Proceedings of the First World Congress on Mummy Studies Volumen 1, pp. 451-461. Museo Arqueológico y Etnográfico de Tenerife, Organismo Autónomo de Museos y Centros, Cabildo de Tenerife.         [ Links ]

Fontana, D., M. Allison, E. Gerszten y B. Arriaza 1983. Enfermedades respiratorias Agudas en los habitantes precolombinos del norte grande chileno. Chungara 11:153-160.         [ Links ]

Munizaga, J., M.J. Allison, E. Gerszten y D.M. Klurfeld 1975. Pneumoconiosis in Chilean miners of the 16th century. Bulletin of the New York Academy of Medicine 51:1281-1293.         [ Links ]

Rothhammer, F., M. Allison, V. Standen, L. Nuñez y B. Arriaza 1986. Chagas’s disease in Pre-Columbian South America. American Journal of Physical Anthropology 68:495-498.

Standen, V., M. Allison y B. Arriaza 1984. Patologías óseas de la población Morro-1 asociada al Complejo Chinchorro: Norte de Chile. Chungara 13:175-185.         [ Links ]

Standen, V., M. Allison y B. Arriaza 1985. Osteoma del conducto auditivo externo: Hipótesis en torno a una posible patología laboral prehispánica. Chungara 15:197-209.         [ Links ]

Creative Commons License Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons