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Revista chilena de nutrición

versión On-line ISSN 0717-7518

Rev. chil. nutr. v.29 n.1 Santiago abr. 2002

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-75182002000100001 

VIGILANCIA NUTRICIONAL CONTÍNUA NO SOLO DE LOS
PROBLEMAS POR DEFICIT: EL CASO DEL YODO

CONTINUOUS NUTRITIONAL SURVEILLANCE NOT ONLY FOR
DEFICIENCY: THE CASE OF IODINE

 

La vigilancia contínua de la nutrición de una población es de mucha importancia para detectar los problemas nutricionales por déficit con la finalidad de cuantificarlos, para localizar en que grupo poblacional se produce, para decidir la forma mas efectiva para tratarlos y/o prevenirlos y para vigilar la evolución de su tratamiento. Esta vigilancia debe continuar una vez que se solucione el problema nutricional detectado, ya que en ese momento la enfermedad pasa a ser latente, lo que puede significar que por una baja en la eficiencia del tratamiento, ya sea por relajamiento en las medidas de suplementación, en la distribución del vehículo que lleva el suplemento o por pérdidas del suplemento, pueden hacer reaparecer la enfermedad.

Sin embargo, también es importante considerar que una vez solucionado el problema de déficit de un nutriente en una comunidad, pueda excederse en la entrega de este nutriente. Esta situación se puede producir por una entrega excesiva del suplemento o por el consumo de este nutriente por otras fuentes alternativas. Esta última situación se hace posible en Chile dado que se empiezan a enriquecer alimentos con diferentes vitaminas y minerales y otros nutrientes lo que puede hacer llegar su consumo a niveles que pudieran producir un efecto deletéreo en la población. Esta situación se produce al sobrepasar su ingesta el nivel de toxicidad, al producir otra enfermedad, o en algunos casos reactivar la enfermedad que se estaba tratando de solucionar con el suplemento.

Un buen ejemplo de la importancia de continuar vigilando un problema nutricional por déficit, por la eventualidad que se puede llegar a un exceso de consumo del suplemento, se ha producido con el bocio endémico. En 1979 se implementó la obligatoriedad de la yodación de la sal de consumo humano en Chile, exigiendo que debía contener 100 ppm de yodo (100 ug I/g de sal). En ese tiempo detectamos en una muestra representativa de escolares de educación básica de la Región Metropolitana de Chile, que presentaban un 18.8% de bocio (1), situación que se clasificó como un bocio endémico moderado. En 1986 detectamos que la prevalencia de bocio había disminuido bajo el 10% (2), situación que se ha mantenido hasta la actualidad. Sin embargo en 1994 pesquisamos mediante la medición de yodo en la orina de los escolares, buen reflejo de la ingesta de este mineral, que se encontraban muy por encima de la recomendación de alrededor de 150 ug por día, para niños entre 7 y 15 años de edad. El promedio de las yodurias de estos escolares fue de 747 ug I/g de creatinina en los varones y de 790 en las mujeres (3), lo que era esperable para una población general que consumía alrededor de 10 g de sal por día.

Se ha descrito que una ingesta de yodo sobre los 500 ug por día podría inducir la producción de enfermedades autoinmunes del tiroides, especialmente la tiroiditis linfocitaria crónica autoinmune (TLCA) (4). Una ingesta elevada de yodo y la administración de yodo en dosis farmacológicas aumenta la producción de TLCA (5,6). Se ha visto en población normal japonesa que no más del 2% presentan anticuerpos antitiroideos positivos (7), mientras que en Grecia, en dos zonas donde había bocio endémico en tratamiento con una suplementación de yodo, los niños con bocio de la zona que recibían mas yodo tenían una 16% de anticuerpos antitiroideos positivos (8).

En el año 1999 encontramos en escolares de educación básica de la ciudad de Valparaíso, que presentaban bocio, que un 16.5% presentaba anticuerpos antitiroideos positivos (trabajo enviado a publicación) lo que nos hizo pensar en la posibilidad que la ingesta muy elevada de yodo que ha estado recibiendo la población chilena durante los últimos 22 años estaba empezando a aumentar los bocios con anticuerpos antitiroideos positivos, lo que constituía una voz de alarma.

En Enero del año 2000 se aprobó el nuevo Reglamento Sanitario de los Alimentos, el que bajó la exigencia de yodación de la sal de consumo humano de 100 ppm a un rango de 20 a 60 ppm, lo que disminuye la exposición a ingestas elevadas de yodo con las posibles consecuencias que ello puede producir. Sin embargo la vigilancia contínua de la nutrición de yodo es fundamental para pesquisar si se ha conseguido bajar la ingesta a niveles de acuerdo a la recomendación de este mineral o si no fuere así, implementar las medidas adicionales necesarias para conseguir normalizarlo.

Santiago Muzzo B.
Editor

Bibliografía:

1. Muzzo S, Leiva L, Zvaighaft A. Características del bocio endémico en el escolar de la Región Metropolitana de Chile. Rev Chil. Nut 1985 813 (3):143-7.        [ Links ]

2. Muzzo S, Pozo M, Zvaighaft A, Rodewald A.M,, y cols. Características actuales del bocio endémico en escolares de dos zonas censoras de Chile. Rev Chil Nutr 1989 : 17 (1): 60-65.        [ Links ]

3. Muzzo S, Burgueño M, Carvajal F, Biolley E, Leiva L. Iodine nutrition in school age children of four censorial areas of Chile. Rev Med Chile 1997, 125:1299-1304.        [ Links ]

4. Pennington J. A. A review of iodine toxicity reports. J Am Diet Assoc 90:1571-1581,1990.        [ Links ]

5. Sundick RS, Herdegen DM, Brown TR, Bagchi N. The incorporation on dietary iodine into thyroglobulin increases its inmunogenecity. Endocrinolgy 1987;120(5):2078-84.        [ Links ]

6. Okamura K, Inoue K, Omae T. A case of Hashimoto´s Thyroiditis with thyroid inmunological abnormaliy manifested after habitual ingestion of seaweed. Acta endocr (Copenh)1978; 88(4):703-12.        [ Links ]

7. Nagaoka K, Sakurami T, Fukase M, Ogawa R. Incidence of thyroglobulin and microsomal antibodies in normal subjects. Nippon Naibunpi Gakkai Zasshi 1975; 51 (2):98-102.        [ Links ]

8. Tsatsoulis A, Johnson E, Andricula M, Kalogera C, Svarna E, Spyroy P, Seferiadis K., Tsolas O. Thyroid autoinmunity is asssociated with higher urinary iodine concentrations in a iodine deficient area of Northwestern Greece. Thyroid 1999; 9(3):279-83.        [ Links ]

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