SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.31 número3INFLUENCIAS SOCIOECONÓMICAS Y ÉTNICAS SOBRE LA TALLA DE MUJERES CHILENAS.SEGURIDAD ALIMENTARIA EN LOS HOGARES DE ACANDI: La disponibilidad de los alimentos como indicador de suficiencia alimentaria. índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

Compartir


Revista chilena de nutrición

versión On-line ISSN 0717-7518

Rev. chil. nutr. v.31 n.3 Santiago dic. 2004

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-75182004000300006 

 

Rev Chil Nutr Vol. 31, Nº3, Diciembre 2004

ARTÍCULOS ORIGINALES

 

EFECTO DE UN INHIBIDOR DE (-AMILASA SOBRE LA REDUCCION DE PESO DE MUJERES OBESAS

EFFECT OF AN (-AMYLASE INHIBITOR ON BODY WEIGHT REDUCTION IN OBESE WOMEN

Erik Díaz B. (1), Carolina Aguirre P. (1) y Martín Gotteland R. (2)

(1) Laboratorio de Metabolismo Energético e Isótopos Estables.
(2) Laboratorio de Microbiología y Probióticos, Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA), Universidad de Chile.

Dirigir la correspondencia a


Resumen

Los productos comerciales con inhibidores de (-amilasa (phaseolamina) indican que inhiben un 33 a 66% la absorción del almidón ingerido y por lo tanto contribuyen a la pérdida de peso. Con el objetivo de evaluar el efecto de uno de estos productos, se realizó un ensayo clínico aleatorio, controlado y en doble ciego durante 5 meses en dos grupos de mujeres obesas (10 en el grupo experimental y 12 en el placebo) con ingesta energética restringida al gasto energético en reposo. El grupo experimental recibió 1g de inhibidor (2 cápsulas) con una de las comidas diarias. Se emplearon dietas liquidas + pan en dos de las comidas diarias. La tercera, consistió en preparaciones usuales. En una segunda fase (meses 4 y 5), se incrementó la dosis del inhibidor a 8 cápsulas diarias. Se midió el peso, la talla, composición corporal, metabolismo de reposo, glicemia, insulina, lípidos plasmáticos al mes 0, 3 y 5 y eliminación de H2 en aire espirado (meses 0,3)

En 3 meses disminuyó el peso (6.9±2.1 y 7.0± 1.6kg), la grasa (5.5±3.3 y 5.9±2.7kg) y las variables plasmáticas, en magnitudes similares en ambos grupos (p=n.s.). La excreción de H2 en aire espirado, tampoco experimentó diferencias significativas. El aumento de dosis no tuvo efecto, aunque ambos grupos perdieron 2 kg más de peso y >1.5kg de grasa corporal. Así, la phaseolamina no justifica su empleo en la prevención o tratamiento de la obesidad.

Palabras claves: inhibidores de amilasa, almidón, obesidad


Abstract

Starch absorption inhibitors (phaseolamin) are supposedly able to block 33-66% absorption of meal starch. This study aimed to assess its effects on weight reduction in a 3 month period using a controlled, double blind, randomized design in two groups of obese women (10 experimental and 12 control subjects) during a reduced energy diet (equivalent to BMR). The experimental group had 2 capsules (500 mg each) together with a liquid meal plus bread. Two of the meals were liquid; the third meal was based on usual foods adjusted to fulfill daily BMR requirements. In the second phase of the study (months 4-5), the inhibitor was increased to 8 capsules per day. Measurements of body weight, body composition, resting metabolic rate, plasma glucose, insulin and lipids were performed at 0, 3 and 5 months and breath hydrogen (months 0,3). Body weight losses at month 3 (experimental vs placebo) were similar (6.9±2.1 and 7.0± 1.6kg) for both groups. No significant differences were found for fat lost (5.5±3.3 and 5.9±2.7kg), plasma variables or breath H2. The increment in phaseolamin dose did not produce differences among groups for the same comparisons. Thus, the use of amylase inhibitors is not justified in obesity prevention and treatment.

Key words; amylase inhibitor, starch blockers, obesity


 

Introducción

La prevalencia de obesidad continúa en ascenso a pesar de los esfuerzos de instituciones de salud y académicas. Dentro de las actividades de prevención, los pilares fundamentales siguen siendo el consumo de una dieta saludable y el aumento de la actividad física. En cuanto a la importancia relativa de cada uno de estos aspectos, es claro que la dieta juega un rol preponderante, en particular cuando se considera que la cantidad de energía aportada en una sola comida puede superar los requerimientos de un día completo. Gastar una cantidad equivalente de energía, en cambio, es imposible para la mayoría de las personas ya que equivaldría aproximadamente a correr una maratón completa. Es así como la actividad física diaria puede contribuir al gasto energético sólo en una proporción relativamente pequeña, siendo necesario destacar a la dieta como el elemento primordial en el mantenimiento del balance energético (1,2). En cuanto a las modificaciones dietéticas, se ha puesto especial atención en la reducción de la ingesta de grasas. La experiencia de países desarrollados demuestra que a pesar de que la población ha disminuido en promedio su ingesta de grasa, la prevalencia de la obesidad no ha disminuido o continua en ascenso (2). De acuerdo con cifras nacionales y de la FAO, se estima que, tanto en Chile así como en la mayoría de los países desarrollados y en desarrollo, alrededor del 50% de la energía de la dieta proviene de los carbohidratos (CHO) (3) por lo cual, es necesario evaluar intervenciones que apunten a reducir la ingesta o absorción de estos compuestos. Existen alternativas terapéuticas para reducir la absorción de grasas y también para inhibir la de carbohidratos. Siendo que la mayor parte de la ingesta de CHO esta constituida por almidón, la alternativa para reducir la absorción de CHO se ha basado en el uso de inhibidores naturales de la (-amilasa, enzima clave en la hidrólisis de esta molécula. Esta enzima libera oligo- y disacáridos que luego son digeridos por otras enzimas, generando unidades de glucosa que son absorbidas a nivel duodenal y yeyunal mediante el co-transportador glucosa-Na+. Desde 1943 (4) se conoce la existencia de estos inhibidores naturales de la (-amilasa en algunas leguminosas y cereales, que son considerados como factores anti-nutricionales, con poca relevancia en condiciones usuales porque son inactivados durante el proceso de cocción de los alimentos. Marshall y cols. purificaron el inhibidor a partir del frijol común, Phaseolus vulgaris, de donde proviene su nombre "phaseolamina". La caracterización del compuesto activo (una glicoproteína de 49.000 daltons) ha permitido su empleo como fármaco destinado a bloquear la acción de la (-amilasa pancreática, disminuyendo así la hidrólisis del almidón y su posterior absorción como glucosa a nivel del intestino proximal. Estudios in vitro han mostrado que el inhibidor forma un complejo con la amilasa a 37º C y a pH óptimo de 5,5, inhibiendo en forma no-competitiva la enzima. Esta inhibición es específica de la amilasa animal y no se observa para las amilasas de origen vegetal o bacteriana (5). El efecto de estos inhibidores sobre la absorción de almidón ha sido estudiado en ratas, donde se observó que aumentaban la pérdida fecal de energía y reducían la ganancia de peso (6).

Los estudios en humanos han producidos resultados contradictorios y por lo tanto no son concluyentes: si bien se observa un efecto sobre las curvas de glicemia y de insulinemia, la mayoría no muestra efectos mayores sobre la pérdida de peso (7, 15). La falta de efectos o la disparidad de estos resultados se explican aparentemente porque en las primeras formulaciones disponibles, el inhibidor (Phaseolamina) no era purificado adecuadamente. Los estudios en humanos que evalúan el efecto de la administración de phaseolamina sobre la excreción fecal de almidón no son abundantes y no muestran una mayor excreción fecal de CHO (7, 8). Varios estudios muestran un efecto significativo del inhibidor sobre en el control glicémico e insulinémico, sugiriendo que la absorción de almidón es reducida o atrasada (9, 10, 11), pero otros no han encontrado ningún cambio en estos parámetros en comparación con placebo (12).

La información comercial relativa al producto asume que cada cápsula de inhibidor de (-amilasa posee la capacidad de bloquear la absorción de entre 33-66 % del almidón ingerido. Así, las personas que disfrutan del pan, pastas y papas ven en estos bloqueadores una alternativa interesante para perder o mantener su peso corporal. Este concepto fue tan atractivo en los EEUU que en 1982 se llegó a consumir más de un millón de tabletas diarias de estos productos y que la FDA tuvo que intervenir judicialmente porque no estaba claro si este producto debía ser considerado como fármaco o como un componente natural de los alimentos. A pesar del éxito comercial de los inhibidores de (-amilasa, no existe aún evidencia convincente de que estos productos inhiban significativamente la utilización de almidón en seres humanos. Por esto en este estudio planteamos evaluar si la ingestión diaria de un inhibidor de (-amilasa disminuye el peso corporal de sujetos obesos y si afecta la curva de glicemia y los niveles de triglicéridos de estos sujetos.

Sujetos y métodos

Se realizó un ensayo clínico aleatorio, controlado y en doble ciego. Se reclutaron 30 mujeres obesas de 18 a 40 años, con un IMC entre 30-40 kg/m2 y sin antecedentes de enfermedades crónicas. Se excluyeron los sujetos con patologías crónicas asociadas, cirugía gastrointestinal previa o antecedentes de toma de antibióticos, laxantes, inhibidores de la bomba de protones o reguladores del tránsito intestinal en el último mes previo al estudio. El estudio fue aprobado por el Comité de Etica del INTA y cada participante dio su consentimiento informado previo al inicio del estudio.

El estudio duró 5 meses dividido en dos fases. Durante la primera (meses 1-3), los sujetos recibieron tres comidas diarias, dos de ellas como dieta líquida (190 ml de ADN Nutricomp, B. Braun; 285 kcal, 36.5g CHO), una acompañada de 1/2 unidad (U) de pan (total: 435 kcal, 67 g CHO) y la otra de 1 U de pan (total: 585 kcal, 97 g CHO). Simultáneamente a esta última comida se les administró dos cápsulas, cada una con 500 mg de inhibidor de (-amilasa (grupo experimental, n=10) o de celulosa (grupo placebo, n=12). El resto de la energía diaria requerida por cada sujeto fue aportada por la tercera comida que incluía la dieta habitual de la familia, privilegiando aquellas preparaciones con alto contenido de carbohidratos (CHO) en forma de almidón. El aporte total de energía fue equivalente al gasto energético en reposo determinado mediante calorimetría indirecta en cada persona al inicio, medio y final del período. Un nutricionista entregó indicaciones dietéticas a cada individuo para asegurar que el 70% de la energía entregada por la última comida fuera aportada como CHO, con un mínimo total diario mayor a 220 g/día que es la cantidad habitualmente consumida por una persona de peso normal.. El objetivo de este esquema dietético era minimizar la variabilidad en la ingesta de alimentos, restringiendo así la probabilidad de trasgresión a la dieta.

Cada semana se evaluaron las siguientes variables: a) ingesta dietética mediante encuesta de recordatorio de 24 horas, con el fin de mantener las condiciones dietéticas del estudio; b) actividad física mediante encuesta de recordatorio, con el fin de mantener una actividad física similar a lo largo del estudio; c) sintomatología gastrointestinal mediante un formulario donde se consultó por la eventual aparición de molestias y su intensidad: leve, moderada o severo. Las participantes debieron llenar diariamente este formulario y entregarlo al momento de su chequeo semanal. Los síntomas consultados fueron: ruidos intestinales, flatulencia, diarrea, constipación, nauseas y vómitos, como variables primarias y de palpitaciones, cefalea, dolor de espalda, dolor de abdomen, mareos, fatiga y salivación, como síntomas confundentes. Se midió también semanalmente, el peso corporal en ropa interior usando una balanza marca Detecto con 150 kg de capacidad y 100 g de precisión.

Al inicio y al final de la primera fase, se evaluó la composición corporal de los sujetos mediante DEXA, para determinar la mineralización ósea (Lunar DPX, USA), su grasa corporal mediante pletismografía (BOD POD, Life Measurents Inc, Concord CA, USA) y su agua corporal mediante bioimpedancia de doble frecuencia (Bodystat Ltd, Isle of Man, UK). Todas estas mediciones se realizaron con el fin de calcular el porcentaje de grasa corporal con un modelo de 4 compartimentos13, corrigiendo de esa manera las posibles variaciones de mineralización o de hidratación de la masa magra y minimizando así los posibles errores en la determinación de la grasa corporal. También se midieron los niveles de glucosa, insulina, triglicéridos y colesterol séricos en condiciones de ayuno. La glicemia se midió por el método de glucosa oxidasa (Photometric instrument 4010; Roche Basel, Switzerland), la insulina por Elisa (DAKO, Cambridgeshire, UK), los lípidos séricos con kits enzimáticos de GPO-PAP (Human, Gesselschalt, Germany), el colesterol y los trigliceridos mediante kits de la misma compañía con el método CHOD-PAP y GPO liquicolor, respectivamente. El colesterol HDL se midió con un kit colorimétrico (Human, Gesselschalt, Germany) y el LDL por la fórmula de Fredewald.

Al inicio y al final del estudio se les solicitó a los sujetos llegar al INTA por la mañana en condiciones de ayuno para realizar una prueba de respuesta a una comida. Dicha comida consistió en un desayuno compuesto de 2 U de ADN (190 ml c/u, 1.5 kcal/ml) acompañados de 1 U de pan (marraqueta). La composición nutricional de esta comida fue la siguiente: energía 870 kcal, 127 g de CHO, 28 g de proteínas y 24 g de grasas. Simultáneamente con el desayuno los sujetos debieron tomar 2 cápsulas con el inhibidor o el placebo. Previo al desayuno de prueba y después del mismo se realizaron las siguientes mediciones: a) curva de glicemia y triglicéridos séricos en sangre capilar, analizadas mediante el uso de tiras reactivas (Accutrend, Roche, Santiago, Chile) ; b) gasto energético en reposo mediante calorimetría indirecta (CPX Express, Med Graphics, St Paul MN, USA) durante 15-20 min a las >2h post ingesta del desayuno y c) evaluación de la malabsorción de almidón mediante test de H2 en aire espirado. Con este fin se recolectó en los sujetos en ayuno 2 muestras basales de aire espirado. Luego ingirieron el desayuno y 2 cápsulas del inhibidor o de placebo, y se recolectaron muestras de aire espirado cada 30 minutos durante 4 horas, en acuerdo con Layer y cols. (10), quienes observaron un peak de H2 de alrededor de 30 ppm a los 60 minutos después de la ingestión de 50 g de almidón con 5g de inhibidor de amilasa. El contenido en hidrógeno de cada muestra se determinó con un analizador de H2 (Quintron Microlyzer model 12i) equipado con una celda electro-química, y después de una calibración adecuada del aparato. El aumento de estos niveles de H2 indica que una cierta cantidad de almidón no-digerido en el intestino delgado ha llegado al colon donde ha sido fermentada por la microbiota, produciendo gases que pasan a la circulación y se excretan a nivel pulmonar.

Mediante el presente diseño, con una ingesta energética equivalente al gasto energético en reposo, se esperaba que las participantes en el grupo placebo redujeran su peso corporal entre 6-8 kg en 3 meses. Los sujetos del grupo experimental por su parte, experimentarían una reducción adicional de 2-3 kg derivados de la pérdida fecal de al menos 30-40% de la cantidad de energía ingerida en forma de almidón, debido a la inhibición de la amilasa. En asociación al cambio de peso, se esperaban reducciones significativas en los niveles de glicemia, insulina y lípidos plasmáticos, todas ellas de mayor magnitud en el grupo experimental comparado con el grupo placebo.

Durante la segunda fase del estudio (meses 4 y 5) se continuó con el mismo régimen alimentario pero se aumentó la dosis de inhibidor de la (-amilasa a 8 cápsulas diarias distribuidas de la siguiente forma: 4 cápsulas junto con la comida donde se ingirió 1U ADN + 1U pan (585 kcal, 97 g CHO), 2 cápsulas cuando se consumía 1U ADN + 1/2U pan (435 kcal, 67 g CHO) y 2 cápsulas con la comida formal privilegiando la ingesta de almidón (contenido de energía y CHO variable de acuerdo a las necesidades individuales (rango 351-648 kcal y 41-94 g de CHO). El aporte energético total diario, las mediciones y metodologías fueron las mismas que aquellas descritas previamente para la primera fase del estudio, excepto DEXA e H2 en aire espirado que no se hicieron en esta etapa.

Análisis estadístico

Los datos se expresaron como promedio ± desviación estándar. La distribución normal de las variables fue evaluada mediante test de Shapiro-Wilk. Las variables no paramétricas (triglicéridos, colesterol y lipoproteínas) se expresaron como logaritmo. Las comparaciones entre grupos se realizaron mediante ANOVA de una vía para la variación inicio-final en cada variable, con un nivel de significación de (=0.05.

Resultados:

Las características generales de los sujetos al inicio de la primera y segunda fases del estudio se detallan en la tabla 1. Ambos grupos fueron comparables a excepción de la edad, siendo los sujetos del grupo placebo significativamente más jóvenes que los del grupo experimental.

De las 15 personas inicialmente presentes en cada grupo, 5 se retiraron en el grupo experimental y 3 en el grupo placebo durante la primera etapa (perdida total = 26.7%). Una persona abandonó el estudio debido a embarazo, otras 3 por motivos laborales y 4 fueron excluidas por incumplimiento de las indicaciones o retiro voluntario del estudio. En la segunda etapa del estudio 2 personas más en cada grupo se retiraron voluntariamente del estudio.

Resultados de la primera fase del estudio

No hubo diferencias entre grupos para la ingesta de energía ni la de macronutrientes (tabla 2).

La mayoría de los sujetos tanto en el grupo experimental como en el placebo no presentaron sintomatología gastrointestinal durante el desarrollo del estudio. La tabla 3 muestra la frecuencia porcentual de cada uno de los síntomas reportados según intensidad fuera leve, moderada o severa.

Los individuos de ambos grupos presentaron una reducción de peso promedio de aproximadamente 7 kg y de grasa corporal promedio entre los 5.5 - 6 kg, sin observarse diferencias estadísticamente significativas entre ambos grupos para estas variables (p = NS). Los cambios individuales en peso y grasa corporal se muestran en las figuras 1 y 2 donde se destaca que la tasa de disminución en el peso fue similar en ambos grupos de estudio. Los cambios en el peso y composición corporal indujeron pequeños cambios en la tasa de gasto energético en reposo que en la mayoría de los casos no alcanzaron las 100 kcal/d. Por tal motivo la mayoría de las personas no requirió ajuste del contenido energético de la dieta.

Respecto a las variables plasmáticas en ayuno, se observaron cambios significativos en los niveles de colesterol total y de LDL plasmáticos, siendo la magnitud del cambio mayor para el grupo placebo, cambios probablemente debidos a la baja de peso y al cambio de dieta. No se observó cambios significativos en glicemia e insulina en ambos grupos. (Tabla 5).

Al evaluar la respuesta de glicemia y triglicéridos posterior a la ingesta del desayuno de prueba (2U de ADN de 1.5 kcal/ml + 1U de pan marraqueta, con un aporte total de 126 g de CHO), se observó una reducción de la AUC de la glicemia en ambos grupos pero sin diferencias entre ellos (Tabla 5). La curva glicémica durante las 2 hrs post ingesta de la comida de prueba (figura 3) no presentó diferencias significativas entre grupos durante todo el período.

En la figura 4 se muestran los resultados de la prueba de aire espirado realizado al inicio de la primera fase del estudio. Los niveles basales de H2 fueron de 9.5 ( 6.8 ppm y 10.0 ( 8.2 ppm para los grupos experimental y placebo, respectivamente. En ambos grupos no se observaron aumentos significativos de los niveles de H2 durante el curso de la prueba. Considerando que el criterio generalmente utilizado para definir una malabsorción de CHO (en un test con carga de lactosa por ejemplo, que es el más usual) es un aumento de más de 20 ppm de los niveles de H2 por arriba de los valores basales, en ninguno de los sujetos de los 2 grupos se observó tal aumento del H2 durante la prueba.

En la evaluación realizada al final de la primera fase (figura 5), los niveles basales de H2 fueron de 3.9 ( 2.7 ppm y 6.0 ( 4.8 ppm para el grupo experimental y el placebo, respectivamente (p= NS). Tampoco se observaron aumentos de los niveles de H2 durante el curso de la prueba. En el grupo experimental, aumentos de H2 > 20 ppm por arriba del basal se observaron en 2 sujetos (+24 y +25 ppm), pero sólo a un tiempo (a los 90 minutos para ambos). Un aumento de +21.5 ppm de H2 también se observó en 1 sujeto del grupo placebo a los 90 min.

Resultados de la segunda fase del estudio

El promedio de edad siguió siendo más bajo en el grupo placebo, no obstante, el resto de las variables no presentaron diferencias significativas, lo que implica que los dos grupos siguieron siendo comparables.

No hubo variación en la ingesta dietética debido a que ésta continuó siendo la misma que en la primera parte del estudio (tabla 2). Respecto a sintomatología, el incremento de la dosis de inhibidor de (-amilasa produjo un aumento en la frecuencia de ruidos intestinales en grado leve, sin llegar a sentir más hinchazón, dolor abdominal ni diarrea (tabla 6). Los demás síntomas tuvieron una frecuencia similar a la primera etapa en ambos grupos de estudio.

Ambos grupos continuaron reduciendo tanto el peso como la grasa corporal, aunque a velocidad menor que en la etapa anterior (tabla 7). Cabe destacar que en ambos períodos, la mayor parte del peso perdido fue grasa corporal. No se observaron diferencias significativas en cuanto a estas variables entre ambos grupos lo cual refleja que el inhibidor de absorción de almidón tuvo un efecto mínimo o inexistente en las variaciones antes mencionadas. El gasto energético de reposo experimentó cambios mínimos entre el inicio y el final de la segunda fase del estudio lo que es concordante con el hallazgo de que la pérdida de peso corporal se debió especialmente a cambios de masa grasa y no de masa magra corporal.

Al igual que en la primera fase, hubo reducciones en glicemia e insulinemia en ayunas pero que esta vez alcanzaron significación estadística, siendo mayor el efecto para el grupo experimental. Las disminuciones en los niveles de triglicéridos fueron de magnitud biológicamente relevante en cada grupo, sin encontrarse diferencias entre ellos. Los niveles de colesterol total, LDL y HDL no presentaron diferencias estadísticamente significativas (tabla 8).

Las variaciones en AUC de glicemia post ingesta de la comida de prueba tendieron a ser más elevadas en el grupo experimental, sin alcanzar significación estadística (tabla 8).

Discusión

Los resultados obtenidos muestran que el inhibidor de (-amilasa utilizado no influyó sobre la pérdida de peso, la composición corporal, ni en las variables plasmáticas estudiadas. Los cambios en peso corporal estuvieron de acuerdo a lo esperado considerando una deficiencia energética diaria de aproximadamente 500 kcal y que se requiere producir un déficit de energía de 6.600 a 8.000 kcal para perder 1 kg de peso corporal (14). Se mencionó que la expectativa era que los sujetos del grupo placebo perdieran entre 6 a 8 kg de peso mientras que aquellos del grupo experimental debieran haber perdido 2 a 3 kg adicionales si es que el inhibidor hubiera hecho el efecto esperado. Nuestros resultados mostraron que en promedio ambos grupos perdieron alrededor de 7 kg en los primeros 3 meses del estudio y unos 2 kg en la segunda fase, lo que esta plenamente de acuerdo a las expectativas y a las variaciones en la composición del peso perdido. De esta forma se puede afirmar que las participantes en el presente estudio tuvieron una buena adherencia a la dieta y a las otras indicaciones. Los chequeos semanales de peso, dieta, sintomatología e ingesta de las cápsulas permitieron asegurarla. Según ello, las cápsulas fueron consumidas en su totalidad y sin ningún inconveniente a lo largo del estudio.

Estudios similares han obtenido reducciones de peso inferiores aunque igualmente la ausencia de efecto del inhibidor de la absorción de almidón. Udany y cols (15) evaluaron en 14 personas obesas el efecto de la administración diaria de 1.5 g del mismo inhibidor durante 8 semanas, en comparación con un placebo. Observaron una baja de peso de 1.72 kg en el grupo experimental y de 0.75 kg en el grupo placebo (p=NS). Al igual que en nuestro estudio, no hubo efecto del inhibidor sobre los niveles de triglicéridos, colesterol ni en la composición corporal (evaluada mediante bioimpedancia) entre los dos grupos.

El supuesto básico del uso de inhibidores de la absorción de almidón es que éstos son capaces de bloquear la acción de la (-amilasa pancreática, previniendo la liberación de disacáridos y su posterior absorción como glucosa. El almidón no hidrolizado por la amilasa debería aparecer en las heces como energía no absorbida. Los estudios en este sentido son escasos y además reflejan que la pérdida de CHO es la misma o levemente mayor a la observada en el grupo placebo. Bo-Linn y cols. (7) entregaron una dosis de 1 g de inhibidor en sujetos que fueron sometidos a una dieta con 97g de almidón en forma de spaghetti, salsa de tomates, y pan. Se evaluó un balance de la ingesta durante 24 horas, midiéndose la pérdida fecal de energía. Se encontró que el grupo con inhibidor, excretó la misma cantidad de energía que el grupo placebo (78±2 kcal vs 80±4 kcal). En otro estudio en diabéticos, Boivin y cols. (8) encontraron que la administración de 4 a 6 g /d de phaseolamina durante una semana produjo un aumento en la pérdida fecal de CHO de 85 mg/d (125±51 mg/d pre-tratamiento vs 210 mg/d durante el tratamiento), lo cual resulta insignificante en relación con la cantidad total de CHO ingerida diariamente por un adulto (aproximadamente 180 g /d). El mismo grupo, realizó otro estudio en sujetos sanos que recibieron de 2 o 2.9 g del inhibidor junto a una comida de 650 kcal con variedad de alimentos conteniendo grasa y proteínas (16). Los sujetos tanto del grupo placebo como del grupo tratado con 2 g de inhibidor excretaron una cantidad inferior al 2% de los CHO ingeridos en las heces mientras que los que ingirieron 2.9 g del inhibidor, excretaron en promedio 18% de los CHO ingeridos y experimentaron disminuciones significativas de la glicemia, del péptido C y del péptido inhibitorio gástrico (GIP). Quizás sea relevante mencionar que en este estudio el inhibidor se ingirió diluido en agua (50 ml), otros autores lo administran minutos antes o inmediatamente previo a la ingesta de comida y en forma de cápsulas. Otras evidencias han sido aportadas por Layer y cols. (17) quienes demostraron mediante el empleo de sondas colocadas en los distintos segmentos del intestino (duodeno, yeyuno, íleon) que la ingestión de 50 g de arroz con o sin la ingestión simultánea de un inhibidor de (-amilasa redujo la actividad amilásica intraluminal en forma puntual durante una hora y media, desplazando la absorción del almidón hacia partes más distales del tubo digestivo. En efecto, no se incrementó la pérdida fecal de energía y aumentó la excreción de H2, indicando que el almidón no digerido a nivel proximal era fermentado por la flora colónica, proceso que produce gases como el H2 y ácidos grasos volátiles que son absorbidos por la mucosa colónica y permiten el rescate de energía no utilizada por el intestino proximal. Paralelamente a este proceso se redujo el incremento en la glicemia temprana. Respecto a este punto, se ha observado con frecuencia que el empleo de inhibidor de amilasa induce disminuciones significativas de los niveles de glicemia e insulina. Sin embargo, también existen estudios que, en concordancia con nuestros hallazgos, no encuentran cambios significativos con la ingesta del producto (18).

La falta de efecto del producto podría deberse a que aún cuando el inhibidor de _-amilasa disminuyera por completo la actividad de la enzima, otras enzimas tales como la maltasa/glucoamilasa serían capaces de desdoblar el almidón a glucosa, tal como ha sido demostrado mediante pruebas in-vitro empleando almidón de papa con y sin la presencia del inhibidor de amilasa (18). Otra posible razón podría relacionarse con la pureza del inhibidor empleado. Estudios in-vitro (19) han demostrado que aumentando 6-8 veces la pureza del inhibidor vuelve más efectiva la inhibición de la (-amilasa. Además el inhibidor tiene un pH óptimo de funcionamiento de 5.5, que está mucho más bajo de los valores de pH que prevalecen en los segmentos proximales del intestino delgado. Cabe destacar también que aún cuando el inhibidor esté activo, podría no ser suficiente para bloquear la actividad de amilasa pancreática secretada en grandes cantidades luego de la ingestión de una comida (20). Esto ha sido demostrado aún en situaciones patológicas en las cuales la producción de la enzima se ve reducida al 10% de la cantidad normal, sin verse afectada la digestión del almidón (21).

Las compañías que comercializan inhibidores de (-amilasa como productos para adelgazar recomiendan una dosis de 0.5-1 g de inhibidor por cada 100 g de CHO ingerido, que fue la dosis que utilizamos en la primera fase de nuestro estudio. La administración del inhibidor estuvo acompañada de alimentos cuya fuente de CHO fue almidón de maíz (ADN) y de trigo (pan y otros farináceos). Tal dosis de inhibidor se aumentó al doble en la segunda parte del estudio (2 g en uno de los tiempos de comida) y no obstante, tampoco se observaron efectos positivos sobre las variables de estudio. A este respecto, estudios previos han encontrado, mediante perfusiones intestinales, que para inhibir la amilasa pancreática se necesitaría una dosis 5-10 veces más alta que la usada en el presente estudio (11,19). De emplear una dosis de tal magnitud por vía oral, se requeriría ingerir 10-20 cápsulas por tiempo de comida con una alta probabilidad de producir diarrea, flatulencias y dolor intestinal, entre otros posibles síntomas.

Finalmente, es necesario establecer que existen, en el mercado local, diversas formulaciones de inhibidores de (-amilasa cuyo compuesto activo es la phaseolamina, con posibles diferencias en su actividad inhibitoria. Carlson y cols. (12), evaluaron 4 fórmulas comercialmente disponibles, encontrando amplias diferencias en la actividad inhibitoria entre ellas. Los autores eligieron el compuesto con la mayor actividad inhibitoria (16.666 U de actividad total) y lo probaron en 6 hombres sanos, encontrando respuestas similares en glicemia, insulinemia y producción de H2 en aire espirado entre los grupos control y tratado.

En conclusión, nuestros hallazgos no justifican el uso de inhibidores de (-amilasa en personas obesas con el fin de favorecer la reducción de peso o para mejorar las variables plasmáticas tales como glicemia, insulina o lípidos plasmáticos. La falta de efecto del producto podría ser debido a la actividad biológica y/o pureza del inhibidor, a la digestión del almidón por acción de otras enzimas (maltasa/glucoamilasa) intestinales o al desplazamiento en el sitio de absorción dentro del mismo intestino delgado, sin llegar a aparecer en las deposiciones.

Referencias

1 Díaz E, Galgani J. Aspectos metabólicos y dietarios involucrados en la etiología de la obesidad en mujeres chilenas. Rev Med Chile 1999;127:1126-35        [ Links ]

2 World Health Organization. Report of a WHO consultation on obesity. Geneva, Italy. WHO/NUT/NCD/98.1. 1998        [ Links ]

3 Food and Agriculture Organization. Carbohydrates in human nutrition: a summary of the joint FAO/WHO expert consultation. Rome, Italy. 1997        [ Links ]

4 Kneen E, Sandstead RM. An amylase inhibitor from certain cereals. J Am Chem Soc 1943; 65:1247        [ Links ]

5 Marshall J. (-Amilase inhibitors from plants. Am Chem Soc Symp Ser 1975; 15:244-66        [ Links ]

6 Jaffé WG, Vega Lette CL. Heat labile, growth inhibiting factors in beans (Phaeolus vulgaris). J Nutr 1968; 94:203-10        [ Links ]

7 Bo-Linn G, Santa Ana C, Morawski S, Fordtran J. Starch blockers-their effect on calorie absorption from a high starch meal. N Engl J Med 1982; 307:1413-6        [ Links ]

8 Boivin M, Flourie B, Rizza R, Vay Liang W, Di Magno E. Gastrointestinal and metabolic effects of amylase inhibition in diabetics. Gastroenterology 1988; 94:387-94        [ Links ]

9 Puls W, Keup. Influence of an (-amilase inhibitor on blood glucose, serum insulin, and NEFA in starch loading test in rats, dogs and man. Diabetologia 1973; 9:97-101        [ Links ]

10 Layer P, Rizza R, Zinsmeister A, Di Magno E. Effect of a purified amylase inhibitor on carbohydrtae tolerance in normal subjects and patients with diabetes mellitus. Mayo Clin Proc 1986; 61:442-7        [ Links ]

11 Brugge W, Rosenfeld M. Impairment of starch absorption by a potent amylase inhibitor. Am J Gastroenterology. 1987; 82:718-722        [ Links ]

12 Carlson G. Li U, Bass P, Olsen W. A bean (-amylase inhibitor formulation (starch blocker) is ineffective in man. Science. 1983; 219: 393-5        [ Links ]

13 Fuller N, Jebb S, Laskey A, Coward A, Elia M. Four compartment model for the assessment of body composition in humans: comparison with alternative methods, and evaluation of the density and hydration of fat-free mass. Clin Sci 1992; 82:687-693        [ Links ]

14 Diaz E, Prentice A, Goldberg G, Murgatroyd P, Coward A. Metabolic response to experimental overfeeding in lean and overweight healthy volunteers. Am J Clin Nutr 1992; 56:641-55        [ Links ]

15 Udany J, Hardy M, Madsen D. Blocking carbohydrate absorption and weight loss: a clinical trial using Phase 2 brand propietary fractionated white bean extract. Altern Med Rev 2004; 9:63-69         [ Links ]

16 Boivin M, Zinsmeister A, Go V, Di Magno E. Effect of a purified amylase inhibitor on carbohydrate metabolism after a mixed meal in healthy humans. Mayo Clin Proc 1987; 62:249-255        [ Links ]

17 Layer P, Zinsmesiter A, Di Magno E. Effects of decreasing intraluminal amylase activity on starch digestion and postprandial gastrointestinal function in humans. Gastroenterology 1986; 91:41-8        [ Links ]

18 Hollenbeck C, Coulston A, Quan R, Becker T, Vreman H, Stevenson D, Reaven G. Effects of a commercial starch blocker preparation on carbohydrate digestion and absorption: in vivo and in vitro studies. Am J Clin Nutr 1983; 38: 498-503        [ Links ]

19 Layer P, Carlson G, DiMagno E. Partiallly purified white bean amylase inhibitor reduces starch digestion in vitro and inactivates intraduodenal amylase in humans. Gastroenterology 1985; 88:1895-1902        [ Links ]

20 Layer P, Go L, Di Magno E. The fate of fasting and postprandial amylase and trypsin activity and trypsin immunoreactivity within the intestinal lumen of humans. Dig Dis Sci 1984; 29:957-60         [ Links ]

21 Fogel M, Gray G. Starch hydrolysis in man: an intraluminal process not requiring membrane digestion. J Appl Physiol 1973; 35:263-7         [ Links ]

 

Dirigir la correspondencia a:

Dr. Erik Díaz B. M.Sc, Ph.D.
INTA, U de Chile
Av. El Líbano 5524, Macul.
E-mail: ediaz@inta.cl
Teléfono: 678 1462
Fax: 221 4030

Este trabajo fue recibido el 10 de Septiembre de 2004 y aceptado para ser publicado el 7 de Diciembre de 2004.

Agradecimientos

Al Sr. Carlos Jorquera, Nutricionista, que estuvo a cargo de la prescripción dietética, control de peso y evolución del estudio. A la Sra. Angélica Letelier e Ingrid Rodríguez por su asistencia en las tomas de muestras y atención de las voluntarias, respectivamente. A las participantes, que con su entusiasmo y dedicación hicieron posible este proyecto.

 

Creative Commons License Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons