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Revista chilena de nutrición

versión On-line ISSN 0717-7518

Rev. chil. nutr. v.33 n.1 Santiago abr. 2006

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-75182006000100012 

Rev Chil Nutr Vol. 33, Nº1, Abril 2006

CARTAS AL EDITOR

Señor Editor
Revista Chilena de Nutrición

Después de leer en vuestra prestigiosa revista el informe del Sr. Jorge David L., decidí imprimirlo y darlo a conocer a Autoridades, Medios e interesados en mejorar la situación nutricional de nuestros compatriotas.

Ahora, cuando por razones incomprensibles seguimos retrasados y retrocediendo frenta a las américas, lo utilicé como Uds. apreciarán para un último esfuerzo ante nuestro nuevo Gobierno durante la TELETON.

Por favor vean si pueden Uds. publicar total o parcialmente la carta a nuestro Presidente. Además de significarnos un gran honor, ayudaría un poco más a nuestros niños y a las futuras madres: como la TELETON, que nació allí.

Felicitaciones por vuestra obra y MUCHAS GRACIAS por vuestro interés y ayuda.

Sincera y cordialmente,
Juan J. da Silva

2 de Diciembre de 2005

Señor
Presidente de la República
Dr. Tabaré Vázquez
Edificio Libertad
Presente

REF.: Teletón, DCTN, Malnutrición y Futuro

CARTA PÚBLICA

 

De mi mayor consideración:

Es un honor dirigirme a Ud., lamentando distraerle de sus importantes obligaciones, por un tema de tanto interés público como para pedirle que mire hoy la televisión. Se lo pide a Ud. que es el Ciudadano Uruguayo de mayor jerarquía, por no creerme con fuerzas para acompañar tan noble esfuerzo.

1. No podría mirar la TELETON sin revivir la gran angustia de la edición pasada mientras que sentía cuán poco podía hacer para mitigar tanto dolor. Tampoco podré mirar tan loable programa para no aumentar más la gran frustración sufrida ahora, al comprobar que nada logré tras vilumbrar, entonces, una línea de acción y realizar después un gran esfuerzo en pos del objetivo imaginado.

2. No puede mirarse la TELETON sin recordar la declaración constitutiva de la Alianza Mundial de las Organizaciones para la Prevención de los Defectos Congénitos. El manifiesto de sus colegas Médicos dice: "Creemos que los niños tienen el derecho de estar libres de defectos congénitos prevenibles y que la prevención debe ser accesible a todos los segmentos de la población".

Además de citar esto, el Dr. Adolfo Luis Martire, Médico Interno de la Maternidad Ramón Sardá de la ciudad de Buenos Aires, en su artículo "Acido fólico y embarazo", también dice: "el tubo neural es una estructura embrionaria que, al desarrollarse, se convierte en el cerebro y la médula espinal. Esta estructura se origina como una capa plana de células; por lo general, se pliega para formar un tubo alrededor del día 29 de gestación. Cuando este proceso de cierre no se presenta en forma completa se produce el defecto de cierre del tubo neural (DCTN). Los DCTN más frecuentes son: la espina bifida y la anencefalia".

"La espina bifida es una de las causas más importantes de parálisis infantil y discapacidad motora. La anencefalia es absolutamente incompatible con la vida y estos niños pueden sufrir una muerte intrauterina o, más frecuentemente, fallecen a los pocos minutos u horas luego de nacer".

3. No debería olvidarse, al mirar la TELETON, que el Dr. Gregorio Arendar, del Servicio Neuroortopedia del Hospital de Garrahan de Buenos Aires, dice que la espina bifida o mielomeningocele es una enfermedad tan antigua como la historia y que "en Inglaterra, EEUU y China se demostró que administrando o complementando la alimentación (por ejemplo, las harinas) con ácido fólico disminuyen 75 u 80% los casos de mielomeningocele".

El Dr. Arendar agrega: "En nuestro país calculamos que se registran alrededor de 4 por mil nacimientos vivos, mientras que donde se ha implementado este tipo de programa la incidencia bajó a 1 por mil". Según él, no sirve suplementar con ácido fólico a las mujeres que comienzan a gestar, porque la malformación ocurre por causas desconocidas durante los primeros veinte días del embarazo, un momento en el que muchas veces la madre ni siquiera sabe que está embarazada.

"La administración de ácido fólico tiene que realizarse en todas las mujeres desde la primera menstruación en adelante.

Indicar una pastilla todos los días es complicado, pero fortificando los alimentos, algo que puede hacerse a muy bajo costo, el ahorro social es extraordinario".

4. Mirando la TELETON, con el Presupuesto Nacional sobre la mesa, conviene recordar lo que dice el Prof. Dr. José Boccio Ph.D. del Laboratorio de Isótopos Estables Aplicados a Biología y Medicina, Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires, refiriéndose a la fortificación de alimentos para prevenir la deficiencia de hierro y zinc y relacionándolo al párrafo anterior.

"El Banco Mundial pudo estimar que las pérdidas causadas por la malnutrición de micronutrientes, representan un costo del 5% del Producto Bruto Interno, mientras que su solución tiene un costo económico inferior al 0.3%, representando una relación costo-beneficio cercana a 20. La fortificación de alimentos ha resultado ser una estrategia efectiva. Los principales factores son la elección del alimento a utilizar como carrier y la correcta relación del compuesto utilizado como fortificante".

5. Al mirar estos antecedentes, es imposible olvidar lo que dice el ex Presidente de ALIM, la Asociación Latinoamericana de Industriales Molineros, F. Jorge David L., quien impulsó la Declaración de Lima, por la que todos se comprometieron "a promover, impulsar y apoyar las legislaciones necesarias para establecer, en sus respectivos países, la obligatoriedad de enriquecer las harinas de trigo y maíz con los micronutrientes recomendados por la OMS".

En la Revista Chilena de Nutrición de diciembre de 2004, él se refiere al informe de UNICEF y Micronutrient Iniciative, MI, sobre los efectos que se sufren en 80 países por la carencia de micronutrientes. Venkatesh Mannar, Presidente de MI, dice que "tenemos los recursos y la tecnología para luchar contra la carencia de vitaminas y minerales", mientras Carol Bellamy, Directora Ejecutiva de UNICEF, agregó: "Los métodos que han dado resultado en los países industrializados son ahora tan baratos y accesibles que podrían resolver el problema".

El Sr. David L, publica la encuesta de setiembre de 2002, que él realizó en 31 países de América Latina y el Caribe detectando a quienes ya cuentan con las legislaciones sobre el tema. En el informe hay dos extremos. Mientras que en Colombia ponen 6 meses en la cárcel a los molineros omisos y en Ecuador les clausuran en forma definitiva la industria a reincidente, en Uruguay hay "cero fortifiación" pese al tenue compromiso ratificado en la VII Reunión de Ministerios de Salud del MERCOSUR de Brasilia (MERCOSUR/RMS/Acuerdo 3/98).

Según el informe, es porque "las Autoridades han estimado que no hay carencia de Hierro, ni de Acido Fólico, de modo que no existe ninguna Legislación relativa a la fortificación de las harinas y los molinos no fortifican voluntariamente".

Pero pronto el informante, -y los lectores mundiales de la revista chilena-, sabrán que en el Uruguay que hoy preside el MERCOSUR todo cambió. Ahora hay molinos que fortifican voluntariamente la harina, ahora hay anemia pues el gobierno omiso reconoció su existencia POR DECRETO y ahora existe también la obligación legal de fortificar la harina con hierro y ácido fólico. Pero también sabrá el mundo que la medida preventiva universalmente recomendada no se aplica aún en Uruguay, porque las nuevas Autoridades suspendieron la entrada en vigencia del decreto.

6. Yo no podría mirar la TELETON sin recordar, y agradecer a: a) los Legisladores, de todos los Partidos, a quienes entre abril y agosto de 2004 mortifiqué por este -para mí- tan grave problema, y especialmente a la Comisión de Salud de Diputados; b) los ex ministros de Salud, Educación, Ganadería, Economía y al ex Secretario de la Presidencia a quienes -personalmente o por sus secretarios- perseguí hasta en la calle desde el 2003; c) los integrantes del mismo FA, ahora en su Gobierno o en el Senado, que por mail o teléfono me agradecieron mi investigación o me dieron noticias de una futura ley en la que podría utilizarse. Ante todos ellos debo disculparme por generar tanta distracción de sus otras tareas, -por pensar en los derechos de los uruguayos que aún no nacieron- para que al final todo siga igual.

7. Pero ante la posibilidad de que, a causa de la TELETON, alguno de los Medios acepte publicar esta carta, no puedo menos que pedirle humilde y sinceramente disculpas a sus tres antecesores Abogados. A ellos los agravié injustamente en la carta del 18 de enero que escribí para Usted y entregué en el Hotel Presidente, como informó la prensa.

Efectivamente, al enfatizarle a "Usted, que es Doctor en Medicina y no en Leyes" el motivo central de mi ansiedad, dí a entender que ellos no tendrían la misma sensibilidad y sentido humanitario que un Médico ante el dolor humano. Pero, antes de un mes después, nuestro último Presidente Abogado me "tapó la boca" (usando su expresión pública reciente) emitiendo el decreto que Ud. suspendió.

8. Por todo ello, Sr. Presidente, es que además debo pedir disculpas a sus dos competidores más cercanos para el honroso cargo que Ud. ocupa hoy debido a que nosotros, el Cuerpo Electoral, privilegiamos su Plan de Gobierno frente a los de ellos. Al Esc. Stirling y al Dr. Larrañaga sí que los perseguí, personalmente o a través de los hoy Senadores Long y Moreira, para tratar de que ellos -igual que Ud, pusieran como prioridad máxima la prevención de la salud de las mujeres embarazadas y los niños pequeños. Y la única medida comprobada, eficaz y económica para lograr este objetivo, la que se aplica en Norte, Sur y Centro América y la que preconizan las Naciones Unidas que integramos, es la fortificación de la harina con Hierro y Acido Fólico: la medida del Gobierno anterior que Ud. suspendió

Por todo lo anterior, Sr. Presidente, y en base a la documentación que entregué para Ud. en enero, a la que ahora adjunto y a la que ya tienen en varias dependencias de su Administración, es que humilde y respetuosamente le pido a Ud. lo mismo que le pedí a su antecesor en la carta que le adjunto y de la que extraigo lo que sigue.

"Por favor, le pido que destine HOY algunos minutos a la TELETON. Así podrá sintonizarse, más que nunca, con cientos de miles de uruguayos de todas las edades y todos los colores políticos.

"Después de lagrimear un buen rato de emoción y de orgullo, como todos nosotros, tendrá Ud. la misma convicción que yo tengo sobre la enorme, inigualable e histórica contribución que Ud. puede hacer a la Fundación que organiza este esfuerzo.

"Ud. puede evitar que aumenten, a igual ritmo que hoy, los gastos futuros del Centro de Rehabilitación que está construyéndose. Mejor aún, Ud. puede evitar el inmenso dolor de nuevas madres uruguayas que seguir*n trayendo al mundo niños inv*lidos o inviables... siempre que a esto no lo eviten al aborto ola muerte.

"Muchas de esas madres jamás se perdonarán el pocrear hijos incapaces por no tener ellas Acido Fólico suficiente antes de engrendrarlos.

"Sin embargo, gran parte de esa culpa es del Estado Uruguayo, -que Ud. encabeza-, por ser el único país de las Américas que aún no fortifica la harina. Creo sinceramente que si Ud. mira hoy la Teletón, no tendremos que esperar"... ahora, por la aprobación de la nueva ley que saldría del Senado, según los senadores de su Partido me anunciaron.

Por favor, Dr. Vásquez, cuando Ud. mire hoy la Teletón recuerde algo que, por ser Médico, conoce más que el Dr. Batlle, que es Abogado, y que al firmarle, que es un lego. Lo que Ud. va a ver y a sufrir hoy y mañana es apenas la punta del iceberg: la mayoría de los niños vivos no serán presentados, muchos fueron eliminados antes de nacer mediante "abortos terapéuticos" y otros muchos fueron dados a luz sólo para morir.

Como padre y abuelo igual que Ud. le pido, Sr. Presidente que, además de lo que ya está haciendo por los Derechos Humanos de todos los uruguayos, aguegue un esfuerzo más por el Derecho a la Vida de los compatriotas del futuro.

Agradeciendo su atención, su interés y su apoyo, saluda al Sr. Presidente con su más alta consideración,

Juan J. da Silva
C.I. 1.441.303-3

Estimado Sr. da Silva:

He quedado muy gratificado con su carta en la cual Ud me da a conocer que el artículo publicado en nuestra Revista sobre fortificaciones de las harinas de trigo en Latinoamérica del Sr. Jorge David, ha sido de utilidad para poder insistir en su país en la urgente necesidad de legislar sobre la fortificación de la harina de trigo con ácido fólico.

En nuestro país al año de haber iniciado esta fortificación ya disminuyó en un 50% la incidencia de espina bifida en nuestros recién nacidos.

Estaría interesado en publicar su carta que me envió y la que Ud. mandó a su presidente como una carta al Editor de la Revista Chilena de Nutrición. Constituye un reconocimiento a la influencia que pueden tener las publicaciones biomédicas en Latinoamérica para solucionar nuestros problemas propios que nos aquejan.

En espera de la confirmación de su aceptación le saluda atentamente,

Dr. Santiago Muzzo
Editor

 

RECUERDOS DE UN GRAN MAESTRO

Los que tuvimos la fortuna de conocerlo como alumnos de sus Cátedras de Química General e Inorgánica y de Bromatología y Toxicología, posteriormente en mi caso personal como Maestro, como colega, como Presidente del Colegio de Químicos Farmacéuticos y Bioquímicos, de Chile, como fundador y Presidente de las Sociedades de Nutrición, Bromatología y Toxicología, de la Sociedad Chilena de Tecnología de Alimentos, de la Academia de Ciencias Farmacéuticas de Chile, como Experto Internacional, no podemos dejar de sentir un profundo dolor por su partida.

El Dr. Hermann Schmidt-Hebbel (25.11.1910 - 01.01.2006), fue un auténtico maestro de juventudes, proyectándose sus enseñanzas a diferentes profesiones, testimonio vivo de su sabiduría y ámbito amplio de aplicación de sus profundos conocimientos.

Esta proyección de sus amplios conocimientos y erudición en Bromatología, Nutrición, Toxicología y Tecnología de Alimentos, quedó plasmada en sus libros que han contribuido directamente a la formación de miles de estudiantes de diversas profesiones tanto en Chile como en el extranjero.

Sus ex alumnos tanto de pregrado como de postgrado, de Chile y de numerosos países Latinoamericanos, de escuelas tan diversas como Química y Farmacia, Bioquímica, Ingeniería en Alimentos, Medicina Veterinaria, Agronomía, Pedagogía en Química, nunca lo olvidaremos.

Es imposible olvidar su alta y delgada figura envuelta en su largo delantal blanco caminando pausadamente con sus brazos cruzados atrás, sobre las baldosas blanco y negro del pasillo central de nuestra antigua Escuela de Química y Farmacia ubicada como hasta la actualidad, en el sitio tradicional de Vicuña Mackenna 20. Las inflexiones características de su voz y sus clásicos gestos dictando las clases tanto de Química General e Inorgánica en primer año como de Bromatología y Toxicología en quinto año.

Su entrada al laboratorio de inorgánica nos hacía temblar como débiles hojas azotadas por el viento que anuncia la llegada de un fuerte temporal. Tratábamos de desaparecer dentro de la cajonera, sin hacer ningún movimiento en falso que denotara nuestra presencia y atrajera su atención. Sentíamos sus pasos calmados circulando por el laboratorio, silencio absoluto. De pronto, los pasos dejaban de sonar a nuestras espaldas, a quien le tocaría. Un suave toque en el hombro y llegaba la sentencia: Señorita a la pizarra.

Era muy estricto y si no teníamos buenas notas y reprobábamos el examen práctico, ese fracaso nos podía costar la vida en la Escuela. He allí la causa de nuestra angustia. Estudiábamos sus dos libros sin saltarnos una línea, pues en las pruebas que eran todas distintas, nos podía tocar de pregunta justamente las líneas que nos habíamos saltado.

Eran otros tiempos. El Profesor de la Cátedra era el Maestro y sus ayudantes, como lo dice la palabra éramos sus ayudantes. Me impactó su sabiduría cuando cursé en quinto año Bromatología y Toxicología, me esforcé para que me fuera bien.

Igual había que recitar sus libros de ambas asignaturas, saberse todas las reacciones químicas y sus respectivos colores, pero ya estábamos entrenados con la experiencia de primer año. El azul del fenolindofenol de la fosfatasa de la leche era muy fácil, pero había que distinguir a la distancia los pardos rojizos y los pardos amarillentos de las reacciones que desarrollaba en clase, en los clásicos tubos de ensayo, que contrastaba contra la manga alba de su delantal.

En los trabajos prácticos de Toxicología las reacciones colorimétricas de reconocimiento de los alcaloides opiáceos exigía ojo clínico. Al segundo había que diferenciar el verde esmeralda de la codeína del verde oliva de la morfina y del verde amarillento de la dionina. Cientos de esas reacciones quedaron grabadas en nuestro cerebro para siempre bajo el fuego del mechero Bunsen.

Sin embargo, algo había cambiado. Cuando llegamos en marzo del año 1954 a la Escuela a cursar el quinto año, nos conmovió una noticia bomba. El Doctor Schmidt se había casado. Nos pareció un milagro. El doctor enamorado. No lo podíamos crees. No podíamos disimular nuestra curiosidad cuando inició las clases y notamos el cambio.

Averiguamos, nos informamos sobre la responsable del milagro. Se trataba de Gisela su esposa y compañera que lo acompañó toda su vida, una dama extraordinaria, bella, gentil, con unos ojos y sonrisa muy dulces que lo cautivó en un viaje en tren a Concepción, cuando el Doctor iba a tomar los exámenes de sus asignaturas a los alumnos de la carrera de Química y Farmacia. En esa época, los estudiantes de la Universidad de Concepción los rendían en forma oral, igual que nosotros, frente a los Profesores de la Universidad de Chile, Institución que les otorgaba el título.

Gisela lo había conquistado y lo condujo por el hermoso sendero del amor, que fructificó posteriormente en dos magníficos hijos Klaus y Marion y luego se prolongó en sus cinco nietos . Todos ellos juntos y muy unidos constituyeron la ejemplar familia del Dr. Hermann Schmidt- Hebbel que fueron para él lo más importante en su vida personal y que estuvieron junto a él hasta el fin de sus días.

Paralelamente, su vida académica y profesional fue tremendamente fructífera dándose siempre el tiempo para estar activo promoviendo el conocimiento y desarrollo del área de alimentos en el país como en varios países de Latinoamérica, a través de su de su gestión como experto internacional de FAO.

Fundó Sociedades científicas y académicas como la Sociedad Chilena de Nutrición, Bromatología y Toxicologísa, la Sociedad Chilena de Tecnología de Alimentos, la Academia de Ciencias Farmacéuticas de Chile, de todas ella fue su Presidente. En el desempeño de estos altos cargos ejerció una influencia altamente reconocida hasta ahora, al liderar importantes avances científicos y tecnológicos que tuvieron gran impacto en el desarrollo del país.

Tampoco eludió sus responsabilidades gremiales al ser elegido Presidente del Colegio de Químicos-Farmacéuticos de Chile en el momento en que la profesión pasaba por una situación delicada. Su reconocido prestigio, su capacidad organizativa, su austeridad y rigurosidad en su trabajo, su profundo compromiso con su profesión farmacéutica, permitieron durante su gestión, devolver a esta importante entidad gremial su papel protagónico en las políticas de salud del país.

Participó activamente en la redacción de varias ediciones del Reglamento Sanitario de los Alimentos Chilenos. Fue miembro del Directorio de Fundación Chile

Su actividad académica en la Universidad también fue muy destacada, ejerció el cargo de Secretario de la Facultad de Química y Farmacia por varios períodos, Decano Subrogante, Director de la Escuela de Química y Farmacia durante varios años y como se enotó cuando el Dr. Hermann Schmidt-Hebbel fue el Director. Fue el del Centro de Estudios para la Nutrición de la Facultad de Farmacia.

Todo marchó como un perfecto reloj suizo. Dirigió toda la organización docente y administrativa de la Escuela con dos funcionarias, la secretaria de la Dirección y la oficial administrativa. Durante el ejercicio de todas estas actividades, siguió desempeñando la docencia en las asignaturas de su especialidad.

Quiso la suerte, o quizás el destino, que en Abril de 1955, se abriera un concurso de ayudante 2º de cuatro horas en la Cátedra de Bromatología y Toxicología del Dr. Hermann Schmidt-Hebbel. Decidí postular, atraída por las enseñanzas que en ese campo había aprendido del Maestro cuando había cursado dichas asignaturas y por mi fuerte vocación a la docencia.

Después de todos los exámenes de rigor teóricos y prácticos, gané el concurso, lo que me fue anunciado por el propio Dr. Schmidt. Momento de inigualable emoción para mi, era tan joven, tan llena de ilusiones y lo había logrado. Sus palabras quedaron grabadas para siempre en mi mente y en mi corazón: la felicito, espero sea una buena ayudante. Y acepté el desafío, sabiendo lo que significaba ser un buen ayudante para el Maestro y me propuse trabajar duro para no defraudarlo.

Así, el 1º de mayo de ese año ingresé a la Cátedra de Bromatología y Toxicología como ayudante 2º con media jornada iniciándose mi contacto personal con el Dr. Hermann Schmidt-.Hebbel desde ese modesto primer peldaño de mi carrera académica y que se prolongó por 51 años.

Y así empecé a conocerlo, a respetarlo y admirarlo aún más, pues lo tenía al alcance de mi mano y su sabiduría y erudición sobre cada tema que se le consultaba me dejaba asombrada. Me enseñó todos los secretos de la analítica aplicada a los alimentos y a los tóxicos. Comprendí la razón de su estrictez. Deseaba que nos formáramos bien, que sus ayudantes fueran químicos de excelencia, siempre en la frontera del conocimiento acorde con los avances de aquella época.

Su ejemplo diario de dedicación y responsabilidad en el cumplimiento de sus actividades docentes, de investigación y gestión externa fueron la mejor escuela de formación académica que pude haber aspirado a tener.

Siempre sus clases fueron a las 8 A.M. en punto y en una ceremonia casi religiosa nos tocaba a cada ayudante durante un año preparar para ese día a las 7.30 A.M. todo el arsenal de frascos, folletos, esquemas, reactivos, tubos de ensayo, muestras de alimentos con defectos, entre otros, que él requería para cada clase, de acuerdo a una rigurosa lista que nos entregaba con antelación y que personalmente revisaba a las 7.45 A.M. en nuestra presencia. No podía faltar nada. Así era su rigurosidad y a pesar que habíamos revisado meticulosamente todo lo solicitado, no podíamos evitar que un ligero escalofrío recorriera nuestra espalda durante la severa inspección.

Fueron unas inolvidables lecciones prácticas de disciplina que nos formaron en la línea de la perfección del trabajo ejecutado, al cuidar desde la partida los más ínfimos detalles, para que el resultado fuera perfecto, como él lo exigía.

Tenía una memoria prodigiosa que nos asombraba, siempre tenía una respuesta correcta a nuestras mas diversas consultas sobre temas de la especialidad, Además sabía con claridad meridiana todo lo que había en el laboratorio y además donde estaba ubicado, por eso nada podía perderse, y si por casualidad llegaba a acontecer una situación de esta naturaleza, había que respirar profundo, comunicárselo personalmente a la brevedad y afrontar estoicamente su llamada de atención. Fueron enseñanzas inolvidables de rectitud y responsabilidad en el trabajo, que nos entregó nuestro querido y respetado Maestro y que nos preparó para caminar con paso seguro por la senda elegida de la excelencia académica.

Los sábados teníamos la clásicas reuniones de Cátedra, cada uno daba cuenta de los resultados obtenidos de acuerdo al plan de trabajo que la semana anterior se había programado en conjunto, para que posteriormente se incorporaran a la Tabla de Composición de Alimentos Chilenos que estábamos construyendo para Chile y que se tradujo posteriormente en ocho ediciones, actividad que se prolonga hasta la fecha, pero a un ritmo más lento, por no disponerse de los recursos con que contábamos en aquellos años.

Nos estimuló a escribir y publicar los trabajos que hacíamos en el laboratorio, comprobando desde muy jóvenes la importancia que tenía el saber comunicar los resultados de nuestras investigaciones sometiéndolos previamente al juicio de pares. Con que satisfacción recibimos los primeros apartados en que aparecía nuestro nombre junto al de nuestro Maestro.

Igualmente nos inició en la gestión externa, comprendimos la importancia que tenía el apoyar a la empresa privada del área de alimentos a través de nuestros conocimientos, resolverles problemas, aportando conocimiento y soluciones, ofreciendo cursos de perfeccionamiento a los profesionales que se desempeñaban en este campo. Fuimos pioneros en Chile en esta actividad. Como toxicólogo fue igualmente famoso y pionero en el país. Desarrolló en esa época el laboratorio de control de doping en el Club Hípico de Santiago y en los casos de doping positivo, nuestro laboratorio actuaba como referente externo para corroborar los resultados.

Como lo conocí muy cercanamente por muchos años, pude aquilatar algunos rasgos de su carácter que deseo destacar. Fue siempre un hombre muy justo en sus decisiones que tomaba después de una profunda meditación. Tal vez demasiado modesto en relación a su enorme prestigio. Con gran sencillez nos contaba cualquier mañana al llegar al laboratorio: tendré que ausentarme por algún tiempo, debo asumir funciones en una institución internacional; me han invitado a participar en Roma en las reuniones de expertos de FAO; tendré que asesorar al Gobierno de Brasil en la puesta en marcha del Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos que se ubica en Campinas, S.P. Son algunos ejemplos de su prolongada y exitosa gestión internacional.

Como consecuencia de estas actividades en el extranjero y su reconocimiento internacional, tuvimos la oportunidad de conocer a distinguidos investigadores de diferentes países europeos y de los EEUU de Norte América que visitaban al Dr. Schmidt-Hebbel en su laboratorio. Se organizaron congresos internacionales, seminarios, simposios, cursos de especialización. Toda una actividad académica con invitados internacionales que nos mostró una perspectiva muy prometedora de la enorme importancia y proyección que la ciencia y la tecnología de alimentos tenía en otros países.

Tenía un humor muy especial, al regreso de sus viajes nos contaba sus experiencias y nos encantaba como nos relataba las infaltables anécdotas que le habían sucedido. De gran generosidad, siempre nos apoyó en nuestras inquietudes de perfeccionamiento. Cuando le manifesté mi deseo de perfeccionarme en materias grasas, fue el primero en buscarme alguna alternativa de realizar una estadía en un centro extranjero de excelencia como lo es el Instituto de la Grasa de Sevilla.

Podría seguir escribiendo páginas y páginas sobre la vida del Dr. Hermann Schmidt- Hebbel y sus éxitos académicos y profesionales. Recibió numerosas distinciones académicas tanto de Universidades nacionales como extranjeras. La Sociedad Chilena de Nutrición le rindió un emotivo homenaje durante las jornadas celebradas en Octubre del 2005, homenaje al cual asistió Gisela, sus hijos, nietos y familiares, pues nuestro querido Maestro ya estaba mas delicado de su salud.

Profesora Lilian Masson

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