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Revista chilena de nutrición

versión On-line ISSN 0717-7518

Rev. chil. nutr. vol.40 no.2 Santiago jun. 2013

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-75182013000200014 

 

ARTÍCULOS DE ACTUALIZACIÓN

 

Aflatoxinas y tricotecenos en trigo y derivados: incidencia de la contaminación y métodos de determinación

Trichothecenes and aflatoxins contamination in wheat and wheat products: occurrence and methods of determination

 

Felipe M. Trombete (1) Tatiana Saldanha (2) Glória M. Direito (3) Marcelo E. Fraga (4)

1,2 Departamento de Tecnologia de Alimentos (DTA), Universidade Federal Rural do Rio de Janeiro/UFRRJ, Brasil
3,4 Departamento de Microbiología e Imunologia Veterinária (DMIV) - Universidade Federal Rural do Rio de Janeiro/UFRRJ, Brasil

Dirigir la correspondencia a: Señor Felipe M. Trombete Departamento de Tecnología de Alimentos PPGCTA, Rodovia BR 465, km 7, UFRRj Seropédica-RJ, 23890-000, Brasil. E-mail: trombete@ufrrj.br


ABSTRACT

Trichothecenes and aflatoxins are natural contaminants produced by filamentous fungi and they are widely present in wheat. The presence of these mycotoxins are a serious public health problem because they remains stable during the industrial processes to which wheat is subjected when manufacturing derived products and due the toxic effects that can cause in human health. The aim of this review was to address the main topics related with the occurrence and quantification methods commonly used for determination of tricothecens (deoxynivalenol, nivalenol, T2-toxin and HT-2 toxin) and aflatoxins in wheat and wheat products. It can be observed that, in the last years, there was an increase in the number of papers published in international journals containing these subjects. Many studies have reported levels above the maximum allowable limits and the presence of aflatoxins and trichothecenes have also been associated with the simultaneous occurrence of other mycotoxins. The best way to reduce aflatoxin and tricothecenes contamination in wheat and wheat products is still the application of good agricultural practices for growing, harvesting and storage of grains, because although there are methods for decontamination, these are not yet implemented on a wide scale.

Key words: Mycotoxins, DON, analytical methods, HPLC, fusarium spp, aspergillus spp.


RESUMEN

Los tricotecenos y las aflatoxinas son contaminantes naturales producidos por hongos filamentosos y de alta incidencia en trigo. La presencia de estas micotoxinas es un problema importante de salud pública debido a que son moléculas muy estables durante los procesos de industrialización a los que el trigo es sometido para la obtención de derivados y por los efectos tóxicos que causan. El objetivo de esta revisión fue abordar los principales temas relacionados con la incidencia y lós métodos de determinación de los tricotecenos (deoxiniva-lenol, nivalenol, toxina T-2 y HT-2) y las aflatoxinas en el trigo y derivados. Se observa que, en los últimos años, ha aumentado el número de trabajos publicados en revistas internacionales sobre el tema. En muchos estudios se demuestra niveles superiores a los límites máximos permitidos y la presencia de aflatoxinas y tricotecenos también se han asociado con la ocurrencia simultánea de otras micotoxinas. La mejor manera de reducir la contaminación de trigo por tricotecenos y aflatoxinas sigue siendo la aplicación de buenas prácticas agrícolas para el cultivo, cosecha y almacenamiento de granos, ya que, aunque hay métodos de descontaminación, estos aún no son aplicados a gran escala.

Palabras clave: Micotoxinas, DON, métodos analíticos, HPLC, fusarium spp, aspergillus spp.


 

INTRODUCCIÓN

Las micotoxinas son definidas en general como metabolitos secundarios tóxicos de bajo peso molecular, producidos por varias especies de hongos filamentosos en sustratos donde estos se estén desarrollando en condiciones ideales de humedad y temperatura (1).

Son considerados como uno de los más importantes contaminantes naturales en los alimentos, debido a la alta incidencia en productos de origen vegetal como los cereales y especias, así como en productos cárnicos y lácteos (1-4).

La contaminación por micotoxinas puede ocurrir tanto en la fase agrícola como durante el almacenamiento o procesamiento de los alimentos y representa un problema de salud pública debido a la alta toxicidad de estas sustancias en la salud humana y animal, y también porque son moléculas altamente estables a los procesos industriales a los cuales se someten los alimentos (1, 4-6).

Actualmente, se conocen más de 300 micotoxinas, sin embargo, cerca del 30 son consideradas de mayor importancia debida a la alta toxicidad y amplia presencia en los alimentos (7).

En los cereales, la presencia de hongos de los géneros Aspergillus, Penicillium y Fusarium están directamente relacionados con la contaminación de los alimentos por mico-toxinas, además de causar enfermedades importantes de los cultivos (8, 9).

Las principales micotoxinas producidas por diferentes especies de hongos y de gran ocurrencia en los cereales son los tricotecenos (principalmente deoxinivalenol - DON, niva-lenol - NIV, toxina T-2 y HT-2), zearalenona (ZEA), ocratoxina A (OTA), fumonisinas y las aflatoxinas del grupo B y G (10-17).

En el trigo y otros cereales de invierno, el hongo Fusarium graminearum (fase sexual: Gibberella zeae) es considerado un importante patógeno que causa la enfermedad denominada Fusarium Head Blight (fusariosis) que además de causar pérdidas en la calidad del grano también promueve la contaminación del cultivo por tricotecenos, ZEA y otras Fusarium toxinas (18-22).

En general, la ingestión de alimentos contaminados con tricotecenos (TCTs), como DON, NIV, T-2 y HT-2, provoca en los animales la inhibición de la síntesis de proteínas, el daño celular y consiguiente inmunosupresión, inhibición del apetito, vómitos, diarrea, dermatitis y sangrando, con síntomas similares en los seres humanos (23-25).

Del grupo de los TCTs, DON es la micotoxina más frecuente de la dieta humana (24, 26). La Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC) no clasifica los TCTs como cancerígenos para los humanos (3), pero de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (WHO), la presencia de DON es un problema de salud pública y los síntomas de intoxicación aguda, tales como vómitos dentro de treinta minutos, puede confundirse con la intoxicación causada por Bacillus cereus (27).

En países de climas más elevados, la contaminación por aflatoxinas (AFs) producidas por Aspergillus (especialmente A. flavus y A. parasiticus) también han sido frecuentemente identificada en altos niveles en el trigo y en los derivados (8, 28, 29).

Las aflatoxinas son consideradas agentes cancerígenos naturales con mayor potencial tóxico para el hombre (30) y es reconocido por la IARC como agentes hepatotóxicos e cancerígenos para los humanos (grupo 1A), capaz de inducir cáncer de hígado, cirrosis hepática y reducir la resistencia inmune, causando brotes de hepatitis viral tipo B (3).

En 2011, el informe presentado por la Comisión Europea (CE) a través del sistema RASFF (Rapid Alert System for Food and Feed) tuvo 585 casos de alimentos contaminados con aflatoxinas y 11 notificaciones para DON. De este total, 24 de ellos estaban relacionadas con harina de trigo y otros productos de panificación (4).

La contaminación por TCTs y aflatoxinas en trigo es considerada una preocupación constante en muchos países debido a la alta ocurrencia y a los altos índices encontrados tanto en materia prima como en derivados. El objetivo de este estudio fue realizar una revisión de la literatura abordando las

cuestiones principales relacionados con la ocurrencia y los métodos de determinación de los tricotecenos (DON, NIV, T-2 y HT-2) y las aflatoxinas en el trigo y derivados a través de los estudios publicados en revistas internacionales en los últimos años.

LIMITES MAXIMOS PERMISIBLES DE AFs Y TCTs EN EL TRIGO Y DERIVADOS

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación - FAO (31), establecer normas para las micotoxinas es una actividad compleja que envuelve muchos factores. Estos incluyen información sobre los efectos en la salud humana y animal, niveles de exposición humana, factores comerciales y hasta la disponibilidad de métodos de muestreo y análisis eficiente.

En lo que respecta a la contaminación por micotoxinas en trigo y sus derivados, la presencia de estas sustancias debe seguir el principio ALARA (As Low As Reasonably Achievable), presente tan bajo como sea razonablemente posible (1).

Los límites relativos a las aflatoxinas se refieren generalmente a la presencia de aflatoxina B1 (AFB1) y/o las aflatoxinas totales, siendo esta última la suma de los índices de AFB1, AFB2, AFG1 y AFG2. El máximo valor aceptable de los países de los niveles de aflatoxinas en el trigo para el consumo humano, corresponde a 5 ppb (partes por billón). El valor más alto aceptable se establece para la India que corresponde a 30 ppb (32).

En cuanto a TCTs, los límites normativos son dirigidos a la presencia de DON, NIV y la toxina HT-2 y solamente Rusia estipula niveles máximos para toxina T-2. Según la CE, la legislación para DON es suficiente para proteger a los consumidores de la exposición a otras toxinas de Fusarium spp, dada la ocurrencia simultánea de estos compuestos (24).

El índice máximo aceptable para DON varía de 750 ppb en la Unión Europea (UE) (24), a 2000 ppb en Canadá y Brasil (33, 34). Por lo general, los límites más estrictos son establecidos por la CE que se aplica en los 27 estados miembros. Sin embargo, incluso en los países de la UE existe una discrepancia en los valores máximos para las micotoxinas. En España, el límite máximo para AFs es de 10 ppb y en Austria este valor corresponde a 1 ppb (35, 36).

En la tabla 1 están resumidos los límites máximos para la presencia de aflatoxinas y DON en granos del trigo, determinado por los diferentes países. Cabe señalar que en algunos como USA, Canadá y UE también se establecen límites específicos y más estrictos para los productos destinados al consumo para lactantes y niños.

Tal como se observa en la tabla 1, los niveles para la presencia de estas toxinas se encuentran en partes por mil millones. Por lo tanto, para evaluar la ocurrencia de estas toxinas son necesarias metodologías de identificación que sean precisas, exactas, sensibles y al mismo tiempo, rápidas y convenientes.

MÉTODOS PARA DETERMINAR AFs Y TCTs Extracción

La AFS y los TCTs son moléculas solubles en disolventes polares tales como metanol, acetonitrilo y agua. Por lo tanto, estos son los más utilizados para la extracción en granos y productos de trigo. La figura 1 contiene ilustraciones de las estructuras moleculares de los principales TCTs y AFs.

Las proporciones de los disolventes utilizados en las soluciones de extracción de estas micotoxinas son variables de acuerdo con la muestra. Así, los autores optimizan la composición de la solución de acuerdo con los mejores resultados de recuperación obtenidos. En la tabla 2 están detalladas las diferentes composiciones de las soluciones de extracción utilizadas en la determinación de las aflatoxinas y DON en el trigo.

En general, en las investigaciones de TCTs, son utilizadas una única solución capaz de extraer todas las sustancias de interés, tales como DON, NIV, T-2 y HT-2. Del mismo modo, en determinación de multimicotoxinas son optimizadas las proporciones de los disolventes a las que en un solo paso de extracción sea posible la solubilización de diversas micotoxi-nas. Skrbic et al (55) propusieron el uso de una solución de acetonitrilo: agua (84: 16, v/v) para la extracción de AFs, OTA, ZEA, DON, T 2-, HT-2 y fumonisinas.

Sulyok et al (56) evaluaron una solución de extracto para 39 micotoxinas en trigo y maíz utilizando acetonitrilo: agua: ácido acético (79: 20: 1, v/v/v), consiguiendo buenos resultados analíticos.

Durante el proceso de extracción, el uso de columnas de inmunoafinidad (Immunoaffinity Column - IAC) han sido ampliamente utilizadas para purificación del extracto y concentración de las micotoxinas por anticuerpos específicos que interactúan con la toxina en los alimentos. Así se eliminan los interferentes y la evaluación se hace más fiable (9, 45, 57, 58).

De acuerdo con Ramos et al (59), la metodología para cuantificación de las aflatoxinas que utiliza la purificación por IAC tiene la desventaja de ser seis veces más cara que el método que no la utiliza, por lo tanto, se debe evaluar la necesidad de la utilización de este método durante la etapa de extracción de las micotoxinas.

Cuantificación

Para cuantificar las AFs y TCTs en trigo se han desarrollado, optimizado y validado diferentes metodologías. En la mayoría de las técnicas de estudios son utilizadas Cromatografía Líquida de Alta Resolución (High Performance Liquid Chromatography - HPLC), Cromatografía Líquida de Ultra Rendimento (Ultra Performance Liquid Chromatography - UPLC) o Cromatografía de Capa Fina (Thin Layer Chromatography - TLC).

Por ser fluorescente cuando son expuestas a la luz UV, en las dos primeras técnicas, la detección se realiza con frecuencia por fluorescencia (Fluorescence Detector - FLD), ultravioleta (Ultraviolet Detector - UV) o bien por espectrómetro de masas (Mass Spectrometry - MS) (29, 53, 60).

Para Fujii et al (61) las metodologías por TLC tienen la ventaja de ser simples y de bajo costo, con la visualización directa de los perfiles cromatograficos basados en el color, fluorescencia y aspectos de la corrida. Por lo tanto, es una técnica que se ha utilizado en estudios recientes para determinar AFs en el trigo (46, 62, 63).

HPLC es la técnica más utilizada para cuantificación de estas micotoxinas. La columna que se utiliza con mayor frecuencia es la de fase inversa (C18), y la fase móvil varía mucho entre los trabajos. En la tabla 3 están detalladas la composición de diversas fases móviles utilizadas para estudios de cuantificación de AFs y DON mediante HPLC-FLD o HPLC-UV.

Otros métodos basados en reacciones inmunoquímicas y detecciones rápidas llamadas "ensayo de inmunoabsorción enzimática" o ELISA (Enzyme-linked immunosorbent assay), también se han utilizado para este propósito. Son económicos y proporcionan resultados precisos y reproducibles, capaces de identificar la presencia de bajos niveles de micotoxinas en ppm o ppb, por lo general con la obtención de respuesta visual de presencia o ausencia (56, 65).

Por lo tanto, se puede utilizar como métodos de cuantificación directo o como procedimientos de detección rápido, debido a la facilidad de manipulación (8, 28, 66).

Sin embargo, los métodos por ELISA tienen la desventaja de presentar posibles resultados falsos positivos y por lo tanto puede requerir una confirmación adicional del resultado (67). La CE recomienda la confirmación de resultados positivos por HPLC-FLD (68).

Nuevas metodologías tales como la microextracción líquido-líquido dispersiva (7) y el uso de isótopos estables como trazadores (57, 69) también son una opción para la cuantificación de las AFs e TCTs en el trigo y derivados.

Entre las metodologías existentes, la elección dependerá de factores económicos, el propósito del análisis, el equipo de analistas, entre otros. Es fundamental utilizar métodos confiables y por lo tanto la validación constante es esencial en las investigaciones de AFs e TCTs en trigo.

En la actualidad, el uso de HPLC y MS son los métodos para cuantificar aflatoxinas y tricotecenos más utilizados y adoptados como oficiales por los países productores o importadores de trigo y derivados.

OCURRENCIA DE AFs E TCTs EN TRIGO Y DERIVADOS

Debido a la alta incidencia de hongos del género Asper-gillus, Fusarium y Penicillium en trigo, cuando se recoge y se almacena en condiciones de altas temperaturas y humedad, presencia de insectos, daños mecánicos a los granos y transporte inadecuado, es posible observar el aumento de los niveles de contaminación por micotoxinas y por consiguiente de los productos derivados (12, 13, 67, 70).

La preocupación por la contaminación del trigo por micotoxinas, se ha intensificado en los últimos años, como puede verse por el aumento del número de publicaciones sobre la materia. Anualmente son publicados cerca de 160 trabajos científicos en revistas internacionales relacionados con deoxynivalenol y trigo. Por los términos "aflatoxina" y "trigo" se publican aproximadamente 30 artículos anualmente, como puede verse en la figura 2.

En la literatura científica, varios estudios han buscado cuantificar los niveles de contaminación por AFs y TCTs en el trigo y sus productos derivados en los diferentes países. En estos trabajos se puede observar que estas micotoxinas están ampliamente distribuidas y algunas veces en niveles superiores a los límites máximos permisibles. En la tabla 4 están resumidos estos estudios.

En general, la contaminación por micotoxinas ocurre de forma simultánea y no apenas por sólo un grupo aislado. Ghali et al (28) y Terken et al (73) relacionaron la presencia de aflatoxinas con la presencia de OTA en granos del trigo y harinas. Muthomi et al (20) asocia la presencia de DON, T-2 y ZEA en granos del trigo comercializado en Kenia. Estos datos son alarmantes, ya que no se conoce bien los posibles efectos sinérgicos asociados con la ingesta de diferentes micotoxinas en la salud humana.

Para la reducción y descontaminación de micotoxinas en los productos destinados al consumo humano, se han desarrollado y adaptado distintas metodologías basadas en procesos físicos, químicos y microbiológicos. Entre estos se puede mencionar el uso de agentes químicos, biotransformadores, adsorbentes, métodos basados en la clasificación por color, radiación ionizante, ozonización y varios otros (7).

Sin embargo, a pesar de los métodos citados que se consideran prometedores, el procedimiento principal para el control de la contaminación del trigo con las micotoxinas todavía es el uso de las Buenas Practicas Agrícolas en toda la cadena prodctiva, ya que, cuando se forman las micotoxinas, estas no serán eliminadas fácilmente durante el procesamiento de los alimentos.

COMENTARIOS FINALES

A partir de esta revisión, puede observarse que la incidencia de aflatoxinas y tricotecenos en los granos de trigo para consumo humano han sido el objetivo de varios estudios recientes en el área micotoxicológica y es considerado un problema de salud pública. Los niveles encontrados en muchos trabajos son superiores a los límites reglamentarios para la presencia de estas toxinas los que varían mucho entre los países. Para la evaluación y supervisión de esta contaminación, es necesario el uso de métodos analíticos fiables. La cromatografía líquida de alta resolución, la cromatografía en capa fina y kits de detección rápida basadas en reacciones inmunoenzimáticas son las metodologías más utilizadas. Varias otras técnicas también se han adaptado, optimizado y validado para este propósito. Procedimientos alternativos, utilizando nuevas tecnologías para la descontaminación de las aflatoxinas y tricotecenos en el trigo y otros alimentos han sido estudiados, pero hay todavía muchos factores que restringen su aplicabilidad práctica. Por lo tanto, la adopción de buenas prácticas agrícolas en toda la cadena productiva del trigo sigue siendo la mejor manera de prevenir contaminación por tricotecenos y aflatoxinas.

 

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Este trabajo fue recibido el 11 de Diciembre de 2012 y aceptado para ser publicado el 10 de Marzo de 2013.

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