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Revista chilena de nutrición

versión On-line ISSN 0717-7518

Rev. chil. nutr. vol.42 no.2 Santiago jun. 2015

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-75182015000200013 

ARTÍCULOS DE ACTUALIZACIÓN

 

El consumo de nitrato y su potencial efecto benéfico sobre la salud cardiovascular

Nitrate consumption and potential beneficial effect on cardiovascular health

 

Brayan Moreno C. (1) Karen Soto O. (1) Daniel González R. (1,2)

(1) Departamento de Ciencias Básicas Biomédicas, Facultad de Ciencias de la Salud, Universidad de Talca, Talca, Chile. 
(2) Programa de Investigación de Excelencia Interdisciplinario en Envejecimiento Saludable (PIEI-ES), Universidad de Talca, Talca, Chile.
Dirigir la correspondencia a: Dr. Daniel Gonzalez Reinoso
Departamento de Ciencias Básicas Biomédicas Facultad de Ciencias de la Salud Universidad de Talca Avenida Lircay s/n Talca, Chile Fono 56-71-2-418856 
E-mail: dagonzalez@utalca.cl


ABSTRACT

Vegetable consumption is associated with a lower risk of suffering cardiovascular disease and cancer, traditionally ascribed to their content in antioxidants. Recently it has been proposed that this effect may be due to the presence of nitrates in vegetables. Cardiovascular diseases are usually associated with an impaired production of nitric oxide (NO) in blood vessels. One strategy aimed to correct this defective production is to generate NO from inorganic nitrates contained in vegetables. However, it has been traditionally thought that nitrites and nitrites, as those used in curing meats and as food preservers, could generate adducts that may increase cancer risk. This paradigm is now being revisited since the evidence that vegetables rich in nitrates may have a beneficial impact on human health, particularly on cardiovascular parameters, has showed promising results, although more complete clinical evidence is needed.

Key words: nitrite, nitrate, nitric oxide, arterial hypertension, nitrosilation.


RESUMEN

El consumo de vegetales está asociado a un menor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y cáncer, efecto que tradicionalmente se le ha atribuido a su contenido en antioxidantes. Recientemente se ha propuesto que parte de estos efectos se deberían al contenido de nitratos en los vegetales. La enfermedades cardiovasculares se asocian a una disminución en la producción del óxido nítrico (NO). Una estrategia para corregir esta producción defectuosa es generar NO a partir de nitratos inorgánicos contenidos en los alimentos. Sin embargo, se ha propuesto que los nitratos, como los usados en el proceso de curación de carnes y preservación de alimentos, podrían generar aductos cancerígenos. Este paradigma está siendo revisado y la evidencia que los alimentos ricos en nitratos pudieran tener efectos benéficos sobre la salud, particularmente sobre parámetros cardiovasculares, ha generado resultados alentadores, aunque aun se necesitan estudio clínicos más completos.

Palabras clave: nitrito, nitrato, óxido nítrico, nitrosaminas, hipertensión arterial, nitrosilación.


 

INTRODUCCIÓN

Desde los años 80 se identifica al oxido nítrico (NO), como el "factor de relajación derivado del endotelio" (1), dando paso a la investigación continua de su síntesis, función y regulación. El NO es un gas lipofílico con capacidad de atravesar las membranas celulares. En su estructura química presenta un electrón libre o no apareado, situación que le entrega la capacidad de reaccionar con múltiples moléculas. Su producción es parte de un proceso enzimàtico catalizado por la enzima óxido nítrico sintasa (NOS), en la cual el aminoácido L-arginina es oxidado a L-citrulina con la consecuente producción de NO.

En el sistema cardiovascular, el NO regula varios procesos, como el tono vascular (2), la función cardíaca (3,4), la agregación plaquetaria (5) y la permeabilidad vascular (6,7). Estos efectos inducidos por el NO son mediados a nivel celular por dos mecanismos principales: la generación del segundo mensajero guanosina monofosfato cíclico 3'5' (GMPc) a partir de guanosina trifosfato (GTP) por activación de la enzima guanilato ciclasa, y por acción directa del NO sobre proteínas a través de mecanismos redox (2-4).

En general, las enfermedades cardiovasculares se asocian a una disminución de la producción de NO a través de la ruta de la L-arginina (2,4,8-10). De allí que la restauración de la producción de NO aparece como una estrategia interesante para el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares.

Varios ensayos clínicos han mostrado que una dieta rica en frutas y verduras reduce la presión arterial y los eventos cardiovasculares (11,12). Algunos vegetales como la lechuga o la espinaca tienen un alto contenido de nitrato inorgánico, por lo que es posible que el contenido de estos iones contribuya a ejercer parte de los efectos benéficos de esta dieta. Sin embargo, los nitratos contenidos en los alimentos han sido considerados potencialmente peligrosos para la salud. Se ha sugerido su asociación con el cáncer, particularmente de estómago y colon (13). Esto deriva de la formación endógena de N-nitroso-compuestos, los que podrían tener efectos cancerígenos (14). Ejemplo de estos compuestos son las nitrosaminas y nitrosamidas (15). Existen evidencias de que el alto consumo de embutidos y otros tipos de alimentos procesados que poseen gran cantidad de nitratos tienen efectos dañinos para la salud. Esto se puede apreciar en el estudio de Mirvish et al (16), quienes evaluaron el efecto de una dieta rica en embutidos sobre el colon de ratones. Sus resultados apoyan la hipótesis de que la formación de N-nitroso-compuestos a partir de alimentos ricos en nitratos, serían una causa del cáncer de colon. Sin embargo, pese a la intensa investigación en el área, no se ha podido demostrar una directa participación del nitrato o nitrito en el proceso de carcinogénesis (17).

En los humanos, tras la absorción en la pared estomacal, alrededor de un 25% de los nitratos consumidos entran en la circulación entero-salival, donde son reducidos a nitritos por acción de la nitrato reductasa de bacterias anaerobias facultativas de la superficie dorsal de la lengua (18). Este nitrito naciente es tragado y reducido a NO por el pH ácido del estómago, o re-ingresa a la circulación como nitrito (19). Aparte de la vía entero-salival, Cosby et al. (20) establece que el nitrito puede ser transformado en NO por acción de la deoxihemoglobina en condiciones de hipoxia y por la enzima xantino oxidoreductasa (21).

El nitrito ha mostrado tener un rol protector en el daño producido por isquemia-reperfusión en el miocardio (22), el hígado (23) riñón (24) y cerebro (25,26). Con estos antecedentes, es posible pensar que los nitratos contenidos en los vegetales tengan un rol cardioprotector.

NITRATOS, NITRITOS Y SU RELACIÓN CON EL ORGANISMO

Los nitratos son compuestos que están presentes en el medio ambiente en forma natural como consecuencia del ciclo del nitrógeno. La distribución de estos iones es muy variada, encontrándose en suelos, alimentos y aguas. Por este motivo, cualquier modificación antropogénica del ciclo natural del nitrógeno cambiará las concentraciones normales de nitrato y nitrito en el ambiente. El nuevo paradigma acerca del consumo de nitratos y nitritos cuestiona la visión del nitrato como un residuo no deseado y tóxico para el organismo. Recientemente se ha propuesto que el consumo de nitrato ayudaría a mejorar diversas alteraciones metabólicas, a través del NO. Según estudios recientes (27), existiría una ruta o vía inversa en que el nitrato inorgánico actúa como sustrato para la generación de NO en condiciones de hipoxia, donde la enzima óxido nítrico sintasa (NOS) no realiza su función. Es decir, el NO generado por esta vía seria un complemento al que se produce por la vía endógena de la L-arginina en condiciones normales de oxigenación y con acción normal de la NOS (19).

El reconocimiento de esta ruta ha llevado a varios grupos de investigación a explorar el papel de los nitratos y nitritos en los procesos fisiológicos reconocidamente regulados por el NO. Más aún, este principio ha llevado a la hipótesis que el nitrato participa en la vasodilatación producida por la hipoxia y en la regulación del consumo de oxígeno a nivel mitocondrial. También se predice un papel citoprotector, en el contexto de la isquemia y reperfusión patológica (23).

Ingreso de los nitratos al organismo Estos iones poseen diferentes formas de ingreso al organismo. La vía entero-salival es clave para el nitrato inorgánico ingerido por vía oral. Las verduras de la dieta son la fuente principal, ya que representan el 60-70% de la ingesta de nitratos al día en personas con una dieta del tipo occidental (28). Una vez que se ingiere, el nitrato se absorbe rápidamente a nivel gastrointestinal y se mezcla con el nitrato sintetizado endógenamente, proveniente principalmente de la oxidación del NO (29). La mayor parte del nitrato en última instancia se excreta por la orina.

Aproximadamente un cuarto del nitrato del plasma es absorbido por las glándulas salivales y secretado en la saliva, alcanzando concentraciones al menos 10 veces superiores a las concentraciones plasmáticas (30-32). El nitrato salival se reduce a nitrito por acción de bacterias comensales de la cavidad oral. Esto ocurre gracias a la existencia de la enzima nitrato reductasa en estos microorganismos (33). Se han observado por lo menos tres tipos de esta enzima. Algunas de las bacterias que cuentan con las tres isoformas son las del genero paracoccus, Escherichia coli y la Salmonella typhimurium (34).

Por otra parte, en el ambiente ácido estomacal, el nitrito salival es reducido a NO y a otros compuestos derivados del nitrógeno, que pudiesen tener posibles efectos cancerígenos (35). Sin embargo, a pesar de los extensos estudios en este ámbito, la relación de las bacterias comensales, nitrato y el cáncer gástrico no está clara (17).

Mecanismos de reducción de los nitritos en el organismo Una vez que se forma el nitrito, existen varias vías en el organismo para su reducción a NO (3), como son a través de la acción de la hemoglobina, mioglobina, algunos antioxidantes como el ascorbato, polifenoles y protones (36). La generación de NO por estas vías es mucho mayor durante la hipoxia y la acidosis, lo que garantiza la producción de NO en situaciones en las que las actividad oxígeno- dependiente de la NOS está comprometida (9).

La hemoglobina se comporta como una nitrato reductasa regulada alostericamente. Según Cosby et al. (20) durante la infusión de nitrito en la circulación sanguínea, los efectos vasodilatadores están asociados con la formación de NO, medido por la formación de NO unido al grupo hemo de la hemoglobina. Se ha descrito que varias sistemas enzimáticos, incluyendo la xantina oxidorreductasa, los complejos de la cadena transportadora de electrones mitocondrial (37), el citocromo P450 y la NOS, podrían utilizar el nitrito como un aceptor de electrones alternativo al oxígeno molecular, formando de este modo NO (36). Para cumplir un posible papel en la vasorregulación y señalización, estas vías requieren de bajas tensiones de oxígeno para generar NO de manera efectiva (38).

NITRATOS, NITRITOS Y SU RELACIÓN CON EL CÁNCER

La presencia de nitratos en alimentos y en aguas podría generar la formación endógena de N-nitroso-compuestos con posibles efectos carcinógenos (35). La relación entre nitratos, nitritos y el cáncer gástrico se ha sugerido por la generación de N-nitroso-compuestos a partir de aminas secundarias, especialmente por el consumo de carnes procesadas, a las que se les agrega nitrito de sodio para su preservación (39). Desde el inicio de estas investigaciones, alrededor del 90% de los compuestos del grupo nitrosamina estudiados se consideraron como cancerígenos, ya que producían tumores hepáticos en animales de experimentación (15). Estos compuestos derivados del nitrógeno se forman por procesos de nitrosación. En condiciones de pH bajo y en presencia de aminas, los nitratos consumidos en la dieta pueden formar nitrosaminas. Este proceso podría explicar el vínculo existente entre los productos que contienen nitratos y la nitrosación a nivel del tubo digestivo (40).

Se ha mencionado que las nitrosaminas pueden ocasionar cáncer en animales y en humanos. Hasta el momento, las evidencias epidemiológicas demuestran una cierta correlación entre la ingesta de nitratos y el riesgo de cáncer gástrico (40,41). Por otra parte, estudios realizados en regiones europeas muestran lo contrario, que no existe correlación entre una dieta rica en nitrato y cáncer gástrico (42). Resultados similares se obtuvieron en ciertos estados norteamericanos y en países asiáticos (43). Por otra parte, las tasas de incidencia de mortalidad por cáncer de estómago se han reducido considerablemente en casi todos los países (16). Este descenso se podría atribuir de alguna manera a la refrigeración de los alimentos, lo que evita el agregado de aditivos que contienen altas concentraciones de nitrato.

También se ha propuesto que algunas moléculas antioxidantes como flavonoides, ácido ascórbico, polifenoles y otros, presentes en los vegetales, podrían contribuir a la disminución de las cifras de enfermedades neoplásicas, ya que estos disminuyen la formación de nitrosaminas (44). La betarraga, por ejemplo, es rica en nitratos y contiene antioxidantes como las betalinas y ácido ascórbico. Este último se ha descrito como un inhibidor de la reacción de S- nitrosilación (45,46) y de la formación de nitrosaminas. De esta manera, los nitratos contenidos en los vegetales podrían generar NO sin producir compuestos cancerígenos (47).

En resumen, pese a la intensa investigación en el área, no se ha podido demostrar una directa participación de los nitratos y nitritos en la incidencia del cáncer (48). Aun más, estos iones han mostrado un papel gastroprotector. En un modelo de gastritis, el nitrato redujo el daño ulcerativo (49;50). Además, el nitrito aumentó el flujo sanguíneo hacia la mucosa gástrica y el grosor del mucus secretado (51), efecto que se sabe es mediado por NO (52). En otras palabras, los nitratos contenidos en vegetales o administrados directamente favorecen el flujo sanguíneo hacia el estómago, protegiéndolo de sustancias irritantes. Dados estos antecedentes, es probable que los nitratos contenidos en vegetales ricos en moléculas antioxidantes como el ácido ascórbico, no produzcan aductos cancerígenos, a diferencia de los contenidos en las carnes rojas.

NITRATOS Y NITRITOS EN LOS VEGETALES

El nitrato es parte integral del ciclo del nitrógeno en el medio ambiente. Este se forma a partir de fertilizantes, plantas en descomposición, residuos orgánicos, estiércol y otros. Los seres vivos pueden llegar a hacer uso de este nitrógeno a través de un proceso que se inicia con la fijación de este en los suelos, proceso realizado por los vegetales y por algunas bacterias nitrificantes asociadas (53). Las plantas captan el nitrógeno por absorción de las raíces en forma iónica, preferentemente como NO3-, y menos frecuente como NH4+. En general los nitratos se acumulan mayoritariamente en las hortalizas, y su acumulación va a depender de diversos factores como la especie, variedad y genotipo.

Según la OMS una persona consume normalmente entre 50-150 mg al día de nitrato, por ello es importante conocer la composición de los alimentos y la frecuencia con que deben consumirse. Según un estudio publicado por expertos de la European Food Safety Authority (EFSA), se debe consumir aproximadamente 400 gramos diarios de una mezcla de frutas y verduras. Esta cantidad no sobrepasaría el umbral límite de consumo de nitratos que se denomina Ingesta Diaria Admisible (IDA) recomendada por la Organización Mundial de Agricultura y Alimentos (FAO) y la OMS. Lo recomendable seria la ingesta de al menos 1 mmol de nitrato al día para obtener efectos benéficos sobre la salud cardiovascular y evitar posibles efectos adversos (54).

Los vegetales se pueden clasificar de acuerdo a su contenido de nitrato (tabla 1). Dentro de los que presentan un mayor contenido de este compuesto destacamos algunos de interés nutricional.

 

TABLA 1

Clasificación de los vegetales de acuerdo al contenido de nitrato (mg/kg de masa fresca).

(Referencias 50-58).

 

Betarraga

La betarraga (Beta vulgaris L) pertenece a la familia de las chenopodiáceas. Es una planta bienal en su primer año de cultivo y produce una roseta de hojas de diferentes formas y un tubérculo de color rojizo. Nutricionalmente el aporte de esta hortaliza no es importante en vitaminas, pero provee importantes cantidades de carbohidratos. Además contiene betalinas como la betacianina (pigmento rojo) que le da su pigmentación característica (55), ácido ascórbico, retinol, y carotenoides, que le otorgan una alta capacidad antioxidante (56). El contenido de nitrato en la betarraga es de los más altos dentro de las hortalizas, con alrededor de 1800 mg NO3-/kg masa fresca (54;57;58), valor menor a lo establecido por algunos países europeos, en donde el máximo tolerable para la betarraga es de alrededor de 3000 mg/kg masa fresca.

Lechuga

La lechuga (Lactuca Sativa L.) es otro vegetal que posee cantidades importantes de nitrato (54,57,58), que absorbe del suelo, donde una parte de estos son reducidos en la raíz y la otra parte es llevada a los órganos aéreos. Se ha estimado que este vegetal cultivado en Chile posee un contenido de nitratos en un rango de 2500- 3000 mg NO3-/kg masa fresca (59,60).

Rabanito

El rabanito (Raphanus sativus L) también se considera un vegetal que contiene cantidades importantes de nitrato (54;57;58). Según Paillán et al, (61), este tendría un contenido de nitrato en el rango de los 880-2560 mg/kg masa fresca, datos obtenidos en base a un estudio bajo condiciones de cultivo orgánico en invernadero. El rabanito contiene además ácido ascòrbico, lo que es importante para la química del nitrato en el organismo.

Espinaca

Otro vegetal de alto contenido en nitratos es la espinaca (Spinacea Oleracea L.) (54;57;58), con hasta 4000 mg NO3-/kg masa fresca. La espinaca también contiene acido ascòrbico, lo que ayudaría a prevenir las reacciones de N-nitrosación (44,45,62).

EFECTOS CARDIOVASCULARES DE LOS NITRATOS

Varios estudios han mostrado que el nitrato, o dietas ricas en él, pueden inducir una reducción en la presión arterial (63). Recientemente se ha descrito que el consumo de jugo de betarragas en humanos induce un aumento en los niveles de nitratos y nitritos plasmáticos, efecto que se correlaciona con una disminución de la presión arterial, mejorando la función endotelial y disminuyendo la agregación plaquetaria (64). Además, el jugo de betarragas mostró capacidad antioxidante y anti-inflamatoria (65), efectos que han sido clásicamente atribuidos al NO.

Larsen et al, describieron una reducción en la presión arterial diastólica en voluntarios sanos a los que se les administró una dosis de nitrato de sodio de 0,1 mmol/día/kg de peso (66). Webb et al describieron una reducción significativa de la presión sistólica en voluntarios sanos que consumieron jugo de betarragas, efecto que se correlaciona con la elevación del nitrato plasmático y que se anula por la eliminación de la saliva (64). Esto fue verificado por Coles et al en una ensayo clínico (67). Hobes et al también observaron este efecto del jugo de betarragas, de manera dosis-dependiente (68). Utilizando nitrato de potasio, Kapil et al describen una reducción dosis-dependiente de la presión arterial en voluntarios sanos, efecto que también observaron utilizando jugo betarragas como fuente de nitrato (69). Sobko et al reportaron una reducción de la presión diastólica en voluntarios sanos que consumieron nitrato a través de vegetales usados en la comida tradicional Japonesa (70). Por su parte, Bondono et al observaron una reducción de la presión sistólica en voluntarios que consumieron una dieta rica en nitratos en base a espinacas (71). Consistente con estas observaciones, Dejam et al demostraron que la infusión por vía intravenosa de nitritos es capaz de producir una vasodilatación significativa que reduce la presión arterial media en voluntarios sanos (62).

Sin embargo, otros estudios mostraron una disminución muy discreta de la presión arterial (72,73) y en algunos estudios más recientes no se encontró un descenso en la presión arterial (30,74).

Aunque en la mayoría de estos estudios, el número de participantes es pequeño y los voluntarios son mayoritariamente normotensos, el efecto cardiovascular del consumo de nitratos, ya sea puro o contenido en vegetales, es consistente y reproducible como lo indica un reciente meta-análisis de 16 estudios clínicos (75). En este análisis los autores concluyeron que el tratamiento con nitratos en pacientes sanos disminuye la presión arterial sistólica en aproximadamente 4,4 mm Hg. Los estudios anteriormente citados fueron realizados en voluntarios sanos. En estos sujetos, el efecto vascular del nitrato probablemente sea mucho menor comparado con la producción endógena de NO. Posiblemente en sujetos con patologías como la hipertensión, con la presencia de disfunción endotelial y una menor biodisponibilidad de NO, los efectos del nitrato puedan ser más relevantes.

HIPERTENSIÓN

Los estudios anteriormente mencionados se basan, en general, en los efectos de nitratos sobre voluntarios jóvenes sanos. Recientemente concluyó el primer ensayo clínico del uso de nitratos en la dieta en una cohorte de pacientes hi-pertensos (ensayo clínico NCT01405898). En este estudio, el consumo por cuatro semanas de jugo de betarragas una vez al día (~6,5 mmoles de nitrato al día) redujo la presión arterial sistólica en aproximadamente 7-8 mm Hg, comparado con un placebo (jugo de betarragas libre de nitratos). Cabe notar que estos efectos del nitrato se obtuvieron con los pacientes consumiendo su medicación anti-hipertensiva habitual (31).

Adicionalmente, un estudio en adultos mayores que presentaban un aumento moderado de la presión arterial, el tratamiento con nitrato (~ 10 mmol al día) redujo la presión arterial en aproximadamente 8 mm Hg y mejoró la función vascular (76). En otro estudio con pacientes de la tercera edad, el tratamiento con nitratos (4 mmol/día) provenientes de la dieta (betarragas, espinacas) mejoró la perfusión cerebral regional, importante en procesos cognitivos (77).

Aunque estos hallazgos son muy alentadores, quedan pendientes estudios de más largo plazo, multicéntricos y con un mayor número de pacientes (estudios de fase III). De manera notable, no se han reportado efectos adversos, aunque hay que considerar que son estudios cortos.

Efectos cardiacos

En el corazón, el NO regula varias funciones como la fuerza contráctil, la relajación del miocardio, la respiración mitocondrial y la perfusión coronaria (78), y posee claramente un rol cardioprotector en patologías como el infarto al miocardio y la insuficiencia cardiaca (2). Los blancos son variados como canales iónicos (3), enzimas de la respiración mitocondrial y moléculas involucradas en la apoptosis (4). Por ende, su manipulación farmacológica es de gran interés terapéutico. Al igual que en la vasculatura, los nitratos y nitritos inorgánicos aparecen como una alternativa interesante.

En modelos animales de isquemia-reperfusión cardíaca, el tratamiento con nitratos produjo un claro efecto cardioprotector (79-82). Sin embargo, los resultados de los estudios realizados en humanos no son tan evidentes. En un estudio con pacientes susceptibles a isquemia cardiaca, el tratamiento con nitrito de sodio mejoró los parámetros cardiacos en un protocolo de estrés inducido por dobutamina (83). Por el contrario, en un ensayo clínico muy reciente, en 229 pacientes que sufrieron un infarto agudo al miocardio y que fueron sometidos a reperfusión, el tratamiento con nitrato no produjo efectos sobre el área infartada, fracción eyectada, ni en el nivel plasmático de enzimas cardiacas (84). Por otra parte, en un estudio clínico reciente en pacientes con insuficiencia cardiaca (NCT01919177), el consumo de nitrato (12.9 mmol) contenido en jugo de betarragas, mejoró la respuesta al ejercicio (85).

Función plaquetaria Finalmente, otro posible blanco interesante para la salud cardiovascular de los nitritos y nitratos lo constituye la función plaquetaria. En las plaquetas, el NO también posee un rol regulador (5), inhibiendo su activación (86) y agregación, procesos cruciales en la formación de trombos (87). Por esto, los nitritos y nitratos plasmáticos potencialmente podrían contribuir a evitar la formación de trombos. Esto se ha descrito principalmente en el contexto de hipoxia celular, en donde la deoxihemoglobina contenida en los eritrocitos actuaria como nitrito reductasa, generando NO que inhibiría la agregación plaquetaria (88-91).

CONCLUSIÓN

Existe creciente evidencia de que el nitrato puede ejercer efectos benéficos en la salud, particularmente en el sistema cardiovascular, a través de su reducción a NO. Los vegetales son una fuente dietética importante de nitratos, pero se encuentran además como preservantes de alimentos cárneos. Tradicionalmente ha existido la visión de que los nitritos provenientes de esta última fuente son potencialmente cancerígenos, a través de la formación de nitrosaminas. Sin embargo no existe aún evidencia inequívoca que los nitratos sean responsables de ciertas formas de cáncer. Esto último es materia de actual debate.

En estudios clínicos, se ha verificado que el suplemento de la dieta con alimentos ricos en nitratos produce una reducción de la presión arterial y una mejora en la función vascular, pero aun no queda claro su efecto, al menos directo, sobre patologías cardíacas. Sea como fuere, los nitratos probablemente contribuyan a los efectos benéficos sobre la salud que se observa en las dietas con altos contenidos de vegetales.

 

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Este trabajo fue recibido el 10 de Septiembre de 2013, aceptado con modificaciones el 15 de Mayo de 2014 y aceptado para ser publicado el 30 de Enero de 2015.

 

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