SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.46 issue2The effect of vitamin C supplementation on neutropenia induced by cyclophosphamide in miceSeaweed as a functional ingredient in meat products author indexsubject indexarticles search
Home Pagealphabetic serial listing  

Services on Demand

Journal

Article

Indicators

Related links

  • On index processCited by Google
  • Have no similar articlesSimilars in SciELO
  • On index processSimilars in Google

Share


Revista chilena de nutrición

On-line version ISSN 0717-7518

Rev. chil. nutr. vol.46 no.2 Santiago Apr. 2019

http://dx.doi.org/10.4067/s0717-75182019000200174 

Artículo Original

Neofobia alimentaria y trastornos de conducta alimentaria: Impacto en la adherencia a la dieta mediterránea de universitarios españoles

Food neophobia and eating disorders: Impact on adherence to the Mediterranean diet of Spanish university students

Inmaculada Navarro-González1 

María Periago-Castón1 

María Vidaña-Gaytán2 

Alejandra Rodríguez-Tadeo3 

1Departamento de Nutrición and Bromatología. Universidad de Murcia, España

2Departamento de Psicología. Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, México

3Departamento de Ciencias de la Salud. Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, México

RESUMEN

Este estudio evaluó la actitud de los universitarios murcianos hacia los nuevos alimentos y su relación con la adherencia a la dieta mediterránea, el riesgo de alteraciones de la conducta alimentaria y su asociación con la masa corporal. Participaron estudiantes de la Universidad de Murcia a los cuales se realizaron mediciones antropométricas, peso y talla, para estimar el índice de masa corporal y se estableció su condición nutricional, y se aplicaron las encuestas para identificación de trastornos de conducta alimentaria y neofobia alimentaria. Participaron un total de 300 universitarios con un promedio de edad de 21.3 años. Sólo el 14% de las mujeres y 35% de los hombres presentaron exceso de peso. Un 44% presentan buena adherencia a la dieta mediterránea. La Neofobia fue ligeramente mayor en mujeres que en hombres. Entre los resultados se identificó que existen más conductas de trastornos de conducta alimentaria (15.5%) que neofobia (11.5%), impactando negativamente a la adherencia a la dieta mediterránea. Los universitarios de la Región de Murcia, presentan una puntuación en trastorno de la conducta alimentaria inferior a la reportada por otros autores, no existiendo diferencias significativas entre esta y el sexo, la adherencia a la dieta mediterránea o el IMC.

Palabras clave: Dieta Mediterránea; Índice de Masa Corporal; Neofobia alimentaria; Trastornos de conducta alimentaria; Universitarios

ABSTRACT

The study was designed to evaluate the attitude of Spanish undergraduates towards new foods and its impact on adherence to the Mediterranean diet, risk of altered eating behavior and its association with body mass. Undergraduates of the University of Murcia were invited to participate. Anthropometry (weight and height) was measured to estimate body mass and nutritional status and surveys were administered to identify eating disorders and food neophobia. A total of 300 undergraduates participated, with a mean age of 21.3 years. Only 14% of the women and 35% of the men were overweight; 44% had good adherence to the Mediterranean diet. Neophobia is slightly higher in females than males. We observed more eating disorder behaviors (15.5%) compared to food neophobia (11.5%) and that both negatively impacted the adherence to the Mediterranean diet. Undergraduates from the Murcia Region, reported an eating disorder values lower than that reported by other authors. No significant differences were found between this and sex, adherence to the Mediterranean diet or BMI.

Keywords: Body Mass Index; Eating behavior disorders; Food neophobia; Mediterranean Diet; University students

INTRODUCCIÓN

El término neofobia alimentaria (NA) es definido como la reticencia a probar nuevos alimentos y se mide utilizando una escala1, que permite medir el grado de aceptación o rechazo que los individuos sienten por los alimentos que no forman parte de su dieta habitual. Estudios de investigación realizados indican diferentes niveles de neofobia según el área geográfica2,3. Asimismo, se han reportado diferencias entre variables sociodemográficas como son el sexo4, la edad2,4,5,6, el nivel educativo4, el poder adquisitivo6 o el tipo de empleo7.

En España, se ha reportado que niños con NA consumen menos frutas, vegetales, cereales8 y pescado, mayor consumo de dulces y desayuno desequilibrado9, afectando la calidad de su dieta. Recientemente, se ha encontrado que además de las afectaciones en el consumo de alimentos considerados pilar importante de la dieta mediterránea, los neofóbicos tienden a presentar conductas restrictivas de consumo de ciertos alimentos10. La población universitaria debe ser considerada como un grupo de riesgo, debido a que el ambiente universitario puede propiciar situaciones estresantes que pueden alterar el funcionamiento psicológico y somático de los estudiantes11. Estudios de investigación han puesto de manifiesto que, en España las cifras de riesgo de trastornos de conducta alimentaria (TCA) son variables y han sido exploradas principalmente en escolares y estudiantes de secundaria. Por ejemplo en Andalucía se han reportado cifras de riesgo de 11%12 y de 16% en mujeres adolescentes de Girona13. Asimismo, se han explorado estas conductas de riesgo en varias comunidades autónomas del estado español14, pero son limitadas en población universitaria y en la región de Murcia.

La dieta mediterránea es reconocida como uno de los patrones dietéticos saludables, sin embargo, se ha deteriorado y abandonado en población joven universitaria. Nuestro grupo de trabajo identificó que en población de la región de Murcia, sólo el 43% presento buena adherencia a este patrón saludable15.

Hasta el momento existen información limitada sobre el grado de aversión y/o preferencias alimentarias de la población universitaria, los trastornos del comportamiento alimentario y su relación con la adherencia al esquema mediterráneo. Por lo anterior y debido a la ausencia de información científica sobre la neofobia alimentaria, y su efecto en las actitudes alimentarias de jóvenes universitarios, el objetivo del presente estudio fue describir la presencia de la neofobia alimentaria y/o riesgo de TCA, masa corporal y su efecto en la adherencia a la dieta mediterránea en jóvenes de la Universidad de Murcia.

MATERIALES Y MÉTODOS

Participantes

El estudio de corte transversal, descriptivo y correlacional. Los datos fueron recolectados durante el primer cuatrimestre del curso académico 2013-2014 y la muestra fue intencional no probabilística. Los participantes de la Universidad de Murcia pertenecen a diferentes titulaciones: Grado en Enfermería (ENF), Educación Infantil (EI), Educación Primaria (EP) y en Ciencia y Tecnología de los Alimentos (CyTA). Todos los estudiantes encuestados participaron de forma voluntaria mediante previa invitación mediante avisos en el campus universitario y los cuestionarios fueron contestados de forma voluntaria y, debido a que no se empleó ningún tratamiento invasivo, no fue necesaria una previa aprobación del Comité de Bioética. Fueron incluidos todos los que complementaron las mediciones necesarias para el estudio y se eliminaron aquellos con los datos incompletos. También se consideraron variables sociodemográficas y se realizaron mediciones antropométricas por nutricionista capacitada como peso mediante bascula digital Omron BF400 (Tokio, Japón) y talla con tallímetro SECA 217 (Hamburgo, Alemania) para estimar el índice de masa corporal (IMC).

Recolección de datos

Los participantes respondieron de forma auto-aplicada a la encuesta que evalúa la neofobia alimentaria1, la cual está reconocida y consolidada en la literatura científica como un buen instrumento de alta fiabilidad para evaluar las actitudes de los individuos hacia los nuevos alimentos2,4,16,17. Este cuestionario consta de 10 preguntas, valoradas con una escala de Likert. Esta escala, ha sido validada previamente para población española adulta18, y se definió la presencia de la neofobia como >1 desviación estándar de la media como se reporta en la bibliografía1. Antes de realizar ningún tipo de análisis estadístico, algunas preguntas de la escala deben ser invertidas, para poder obtener valoraciones en el mismo sentido. De acuerdo con otra población de referencia este cuestionario ha mostrado suficiente validez interna incluso para aplicarse en población infantil española8.

También respondieron de forma auto-aplicada al cuestionario de adherencia a la dieta mediterránea (KIDMED) validado para población española en el estudio ENKID19 considerando una baja adherencia 3 puntos o menos, mediana adherencia entre 4 y 7 puntos y buena adherencia 8 puntos o más.

Por último, contestaron a un test de Actitudes ante la Alimentación (Eating Attitudes Test) (EAT-26) de forma auto-aplicada, para identificar riesgo de trastornos de la conducta alimentaria (TCA). Este cuestionario es la herramienta auto-aplicada más ampliamente utilizada para la evaluación de los desórdenes alimentarios20. Su objetivo es identificar síntomas y preocupaciones características de los trastornos alimentarios en muestras no clínicas y se recomienda como una herramienta de evaluación a gran escala y cribaje para la presencia de cualquier tipo de TCA21. El rango de puntuación va de 0 a 78, la puntuación total distingue entre anorexia y población normal y entre bulimia y población normal, pero no lo hace entre anorexia restrictiva y bulimia. El EAT-26 incluye la valoración de tres aspectos: Dieta y preocupación por la comida, presión social y malestar en la comida y trastornos psico-biológicos y se recomienda como una herramienta de evaluación a gran escala, como prueba de tamizaje, con un punto de corte de 20, para determinar la presencia de cualquier TCA22.

Para describir el impacto de la neofobia alimentaria y riesgo de TCA en la adherencia a la dieta mediterránea en jóvenes de la Universidad de Murcia y su asociación con la masa corporal, los datos se analizaron de la siguiente manera: la adherencia a la dieta mediterránea (3 niveles, baja, media y alta), en presencia o no de riesgo a desarrollar TCA (2 niveles, Si, No) y presencia o no de neofobia alimentaria (2 niveles, Si, No). Para analizar los aspectos planteados en este trabajo, se realizó un diseño 2x2, segmentando a los participantes en 4 grupos: Grupo 1 (Con riesgo de TCA y NA), Grupo 2 (Sin riesgo de TCA y NA), Grupo 3 (Con riesgo de TCA sin NA) y Grupo 4 (Sin riesgo de TCA y sin NA). Adicionalmente, se analizó si estas condiciones de forma individual o combinada afectaban la masa corporal de los universitarios.

Análisis estadístico

La distribución normal de variables cuantitativas se verificó mediante la prueba de Kolmogorov-Smirnov. Para la comparación de medias entre grupos (con y sin neofobia) de las variables cualitativas se utilizó la prueba no paramétrica χ2. Se realizó un análisis de consistencia interna de la escala de neofobia (alfa de Crombach), así como estadística descriptiva de los ítems de la encuesta y sus correlaciones. Se realizó un análisis de frecuencias respectivo a las variables categóricas en el estudio (adherencia a la dieta mediterránea, presencia de neofobia alimentaria y presencia de riesgo de TCA).

En aquellas variables sin distribución normal, se utilizó el análisis U de Man-Withney para establecer diferencias entre los grupos o ANOVA en variables cuantitativas. Se utilizó un ANOVA para establecer las diferencias entre los diferentes grupos en cuanto a la masa corporal, previa prueba de homogeneidad de varianza. Todos los análisis han considerado la probabilidad de 95% de confianza, mediante el paquete estadístico SPSS versión 23.0 para Windows.

RESULTADOS

Participaron un total de 300 estudiantes universitarios con edad promedio de 21.3 ± 4.9 años, 76% fueron mujeres y 24% hombres. Debido a que el 72% de los participantes tenían una edad entre 18 a 21 años, se segmento en dos grupos, con fines comparativos con aquellos de igual o mayor de 22 años. El 50% cursaba el primer curso, 29% segundo curso, 9% tercer curso y 12% el cuarto curso de estudios universitarios. La participación por titulación fue de 39% de Ciencia y Tecnología de Alimentos (CyTA), 28% Enfermería (ENF), 20% Educación Infantil (EI)y 12% Educación Primaria (EP) (Tabla 1). Otras características de los participantes fue que 69% viven en casa de los padres, 28% en piso compartido con otros estudiantes y sólo 3.6% viven solos. El 87.3% de la muestra vive en la ciudad de Murcia y solo el 12.7% en pedanías de la región. Sólo el 14% de las mujeres y 35% de los hombres presentaron exceso de peso. Cabe mencionar que sólo las mujeres presentaron cifras de bajo peso (7.6%). El IMC promedio en las chicas fue de 22 ± 2.7 y de 24.4 ± 3.6 para los hombres (datos no mostrados).

Tabla 1 Características de los universitarios participantes. 

N %
Formación
Ciencia y Tecnología de Alimentos 118 39.2
Enfermería 85 28.2
Educación infantil 61 20.3
Educación primaria 37 12.3
Residencia
Solo 11 3.6
En familia 209 69.6
Piso compartido 80 26.7
Origen
España 290 96.3
Extranjero 10 3.7
Zona
Murcia 262 87.3
Pedanías 38 12.7

El análisis de consistencia interna de la escala de NA fue de 0.81, similar a lo reportado por otros autores para población infantil8 y adulta16. La puntuación media de la escala fue 24.6 ± 7.2 y no se encontraron diferencias significativas entre las diferentes titulaciones participantes.

En general, la neofobia es mayor en el sexo femenino que en el masculino en estudiantes de CyTA y EI, aunque no se encontraron diferencias significativas entre sexos (χ2 = 0.131; p= 0.717). En los estudiantes de CyTA, el 19.7% de las mujeres son neofóbicas frente al 16.7% de los hombres. Un 15% de mujeres en EI lo son frente al 0% de los hombres. En EP el 14.8% de las mujeres presentaron NA, destacando que el 20% eran hombres. Para ENF se observa que el 11.5% de las mujeres presentan neofobia frente al 14.3% de los hombres. En cuanto a la frecuencia de neofobia con respecto a la edad, los datos indican que estudiantes de 18 a 21 años mostraron cifras superiores que a los de 22 o más en todos los grupos, aunque esta diferencia no fue estadísticamente significativa (χ2= 1.530; p= 0.216) (Figura 1).

Figura 1 Prevalencia de la neofobia alimentaria en universitarios segmentada por sexo y edad. 

Se identificó que sólo 44.2% presentan una buena adherencia al patrón de la dieta mediterránea, 47.8% es moderada y 8% es baja (Datos no mostrados). La baja adherencia en EI fue de 9.8%, seguido de ENF (8.2%), EP (8.1%) y por último CyTA (6.8%), sin diferencias estadísticas entre estas titulaciones (p>0.05). Tampoco se encontraron diferencias significativas entre sexo (χ2 = 0.044; p= 0.833) y grupos de edad (χ2= 2.546; p= 0.111) (Datos no mostrados).

La puntuación media de la escala de riesgo de TCA fue de 15.76 ± 7.17, encontrándose que un 15.8% presentaron riesgo. No se encontró diferencia entre hombres (23.5%) y mujeres (13.7%) (χ2 = 3.687; p= 0.055). El grupo de CyTA presentó un 17.7% de riesgo, seguido de ENF (17.1%), EP (13.5%) y EI (13.1%) (Datos no mostrados).

Adicionalmente se estudió el riesgo de TCA en los universitarios en relación con la edad. Un dato a resaltar fue que a partir de los 21 años el porcentaje de individuos con riesgo de sufrir TCA aumenta hasta llegar a los 24 años, donde hemos encontrado que el 62.5% de los encuestados tienen riesgo de TCA, volviendo a disminuir paulatinamente el riesgo a partir de los 30 años (40%), 33 años (33.3%) y a los 34 años (50%) (Datos no mostrados). No se encontraron diferencias estadísticas entre los dos grupos de edad (χ2 = 0.171; p= 0.679).

Para describir el impacto de la neofobia alimentaria y riesgo de TCA en la adherencia a la dieta mediterránea, la segmentación en 4 grupos indicó que sólo un 4.9% de la población presentan conductas alimentarias de riesgo y neofobia alimentaria, 11.5% presentan neofobia pero no conductas alimentarias de riesgo, 15.5% presentan conductas alimentarias de riesgo sin neofobia y el 67.8% no presentan ni neofobia alimentaria ni conductas alimentarias de riesgo (Figura 2). Asimismo se identificó que cuando se presenta NA (Grupo 2) o TCA (Grupo 3) la proporción de baja adherencia a la dieta mediterránea es mayor que cuando no se presentan estas situaciones (9.7 y 10.6% vs 8%). Cabe mencionar que el grupo con ambas condiciones (TCA+ NA) no presentó baja adherencia, sólo que representan únicamente el 4.9% de la población total. Sin embargo, la prevalencia intermedia tanto de TCA como NA, si afectan el perfil recomendado (Figura 3).

Figura 2 Prevalencia de riesgo de trastornos de conducta alimentaria y/o neofobia alimentaria en universitarios.TCA: Riesgo de trastornos de conducta alimentaria; NA: Neofobia alimentaria. 

Figura 3 Adherencia a la Dieta Mediterránea de universitarios con riesgo de trastornos de la conducta alimentaria y/o neofobia alimentaria.TCA: Riesgo de trastornos de conducta alimentaria; NA: Neofobia alimentaria. 

Adicionalmente se exploró como estas situaciones impactan la masa corporal (IMC) y se encontró mediante un ANOVA que no hay diferencias significativas entre los 4 grupos, ya que el rango de IMC encontrado fue de 22.4 a 23.5, considerándose como adecuado (Figura 4).

Figura 4 Condición ponderal de universitarios con riesgo de trastornos de la conducta alimentaria y/o neofobia alimentaria.TCA: Riesgo de trastornos de conducta alimentaria; NA: Neofobia alimentaria. ANOVA, 95%. 

DISCUSIÓN

Los resultados de la aplicación de la escala de neofobia alimentaria indicaron un puntaje promedio de 24.6 ± 7.2 lo cual significa que los universitarios murcianos presentan cifras inferiores a lo reportado en población adulta española16 y de Estados Unidos y Líbano23 o Corea24.

Analizando los datos por titulación se puede observar que donde más mujeres neofóbicas se encontraron fue en CyTA. Una posible explicación a este hecho podría ser el mayor nivel de conocimiento sobre la composición de los alimentos y la funcionalidad de cada uno de sus componentes, algo que provoca que el género femenino seleccione más minuciosamente aquello que va a ingerir. Por otro lado, en la titulación que más hombres neofóbicos aparecieron fue en EP por lo que profesionales del área de la salud y educación, debieran tener una correcta orientación alimentaria, debido a la influencia que puedan tener en otros grupos de población. A través de ellos es posible trasladar prácticas saludables como las ya iniciadas por programas como PERSEO25, que interviene en centros escolares, y que promueven la adquisición de hábitos de vida saludables entre los alumnos, implicando también a las familias.

Aunque no se encontraron diferencias estadísticas entre los dos grupos de edad comparados, si se aprecia una ligera tendencia a la disminución del riesgo conforme aumenta la edad, estos datos están en concordancia con los reportados en otros estudios26.

La correcta adherencia al patrón de dieta mediterránea en esta población medida por el KIDMED fue del 44.2%, y solo el 8% tienen una baja adherencia, lo cual es superior a lo reportado previamente en un grupo de adolescentes27 y está en concordancia a lo reportado por otros estudios realizados en otras poblaciones universitarias15,28 y con preadolescentes29. Aunque los últimos estudios realizados en España que evalúan el grado de adherencia a la DM de adolescente y universitarios muestran que los hábitos dietéticos han mejorado con respecto a los reportados por autores en años anteriores30,31, los nuevos datos indican que más de la mitad de los encuestados debería mejorar su patrón dietético. A pesar de que los malos hábitos siguen persistiendo, esta mejoría puede tener relación con los programas de formación y educación nutricional que se han llevado a cabo en este país en los últimos años, de tal modo que con una buena educación nutricional estos mejoran sus hábitos alimentarios, haciéndolos más saludables.

También es necesaria la revisión de políticas de ofertas alimentarias más saludables dentro de los espacios universitarios, así como el diseño de estrategias que faciliten el consumo de estos alimentos como por ejemplo reducir el precio de las frutas dentro de las cantinas universitarias así como el rediseño de desayunos atractivos y novedosos además de saludables. La Universidad de Murcia como parte de la Red Española de Universidades Saludables (REUS), deberá considerar programas dirigidos a toda la población universitaria con la finalidad de mejorar los hábitos de alimentación, a fin de que cuenten con opciones saludables dentro del espacio universitario adicionales a las cantinas como máquinas expendedoras con ofertas saludables.

Otro aspecto evaluado en este trabajo fue la presencia de conductas alimentarias de riesgo, lo cual es un aspecto que ha interesado en grupos de adolescentes de menor edad. Los resultados indican que el 15.8% presentan riesgo de desarrollar trastornos de conductas alimentarias, lo cual es superior a lo reportado en otras poblaciones del estado español, como en Cantabria (4.3%)32, Navarra (4.8%)33, Sevilla (7.13%)34, Andalucía (11%)12 y similar a estudiantes del programa de enfermería (19%) y educación (15%) de la Universidad de Vigo35. El estudio de los trastornos de conducta alimentaria no es frecuente en poblaciones universitarias, aún y cuando son un factor de riesgo para conductas poco saludables como la omisión de comidas durante el día, el uso indebido de dietas restrictivas36 o incluso el consumo de medicamentos estimulantes con la intención de suprimir el apetito37.

Analizando los datos obtenidos de los estudiantes de diferentes titulaciones universitarias de la Universidad de Murcia, hemos observado que el riesgo de sufrir TCA no sólo es propio de estudiantes cuyas titulaciones están relacionadas con el área de la salud y la alimentación sino que pueden afectar indiferentemente a otros grupos de población. El estudio realizado a estudiantes de Nutrición de la Universidad de Buenos Aires, Argentina38 reflejó que sí es posible observar una mayor incidencia en grupos de población donde la profesión o la actividad pueden ejercer una presión sociocultural, sobre la motivación de tener un cuerpo delgado, como en los estudiantes de danza y de modelos de alta costura. Sin embargo, no es posible observar que los estudiantes que incluyen asignaturas de nutrición humana y dietética durante su carrera universitaria presenten más riesgo, a pesar de la preocupación que demuestran por el peso y la exigencia a la figura corporal.

En este trabajo se segmento a la población universitaria en cuatro grupos, encontrándose que el 67.8% se encuentra libre de neofobia alimentaria o conductas de riesgo, por lo que un 27.3% presenta alguna alteración y 4.9% la suma de ambas. Se identificó que existen más conductas de riesgo de TCA que neofobia, y que al parecer tienen una dieta mediterránea que, aunque restrictiva, no se afecta si se tiene también NA, ya que la baja adherencia fue superior en este grupo que en aquellos que solo presenta neofobia alimentaria. A pesar de que el grupo con ambas condiciones no presento baja adherencia al patrón mediterráneo, pudo verse influido por la poca prevalencia o bien que este grupo tiene consumo de alimentos identificados como saludables y omiten los considerados “calóricos” por la preocupación al aumento de peso, características principales de personas con riesgo de TCA.

Este es el primer trabajo que reporta la frecuencia combinada de dos situaciones que pueden comprometer los hábitos de alimentación de los universitarios, afectando su estado nutricional, por lo que se requiere de más investigaciones para integrar estos resultados a las políticas públicas de promoción saludable en las universidades. Una deficiencia del presente trabajo es probablemente la ausencia de recopilación de datos sobre el consumo de alimentos, ya que puede proporcionar mayor información sobre el tipo de dieta y los nutrientes carentes de estudiantes que presentan estos factores de riesgo alimentario. También es necesario incluir en futuras investigaciones, la evaluación en todas las titulaciones para apreciar mejor su prevalencia por área de conocimiento y finalmente indagar sobre aspectos relacionados como la identificación de la imagen corporal.

Adicionalmente, se identificó que estas condiciones no parecen afectar la masa corporal de los universitarios, lo cual puede deberse a que la mayoría presenta peso corporal normal, o bien, que al presentar estas condiciones pueden restringir el consumo de alimentos con la intención de mantener el peso corporal. En el caso de la neofobia no se encontró una asociación con la masa corporal, como se reportó en infantes (24 meses) australianos39, preescolares40 y escolares españoles9. Por lo anteriormente expuesto, en futuras investigaciones deberían incluirse otros parámetros nutricionales para evaluar el impacto de estas condiciones en la salud de los niños y jóvenes debido a los efectos en la dieta de la neofobia alimentaria.

A pesar de los resultados encontrados, es necesario mencionar que el presente trabajo muestra algunas limitaciones, como el hecho que sólo fueron utilizadas escalas de tamizaje auto-administradas, pero que el diagnostico de los trastornos alimentarios como anorexia o bulimia, deben realizarse mediante entrevista clínica. Así mismo, la participación fue voluntaria con lo cual es difícil diferenciar quienes ya presentaban un diagnóstico previo de alguna alteración de la conducta alimentaria o modificaciones en la dieta por otras causas.

Reconocimiento

Los autores agradecen a todo el personal del estudio y los participantes por sus contribuciones.

BIBLIOGRAFIA

1. Pliner P, Hobden K. Development of a scale to measure the trait of food neophobia in humans. Appetite 1992; 19(2): 105-120. [ Links ]

2. Ritchey PN, Frank RA, Hursti UK, Tuorila H. Validation and cross-national comparison of the food neophobia scale (NAS) using confirmatory factor analysis. Appetite 2003; 40(2): 163-173. [ Links ]

3. Chung L, Chung S-J, Kim J-Y, Kim K-O, O'Mahony M, Vickers Z, et al. Comparing the liking for Korean style salad dressings and beverages between US and Korean consumers: Effects of sensory and non-sensory factors. Food Qual Prefer. 2012; 26(1): 105-118. [ Links ]

4. Tuorila H, Lahteenmaki L, Pohjalainen L, Lotti L. Food neophobia among the Finns and related responses to familiar and unfamiliar foods. Food Qual Prefer 2001; 12(1): 29-37. [ Links ]

5. D'Antuono LF, Bignami C. Perception of typical Ukrainian foods among an Italian population. Food Qual Prefer. 2012; 25(1): 1-8. [ Links ]

6. Meiselman HL, King SC, Gillette M. The demographics of neophobia in a large commercial US sample. Food Qual Prefer 2010; 21(7): 893-897. [ Links ]

7. Sanjuan-Lopez AI, Philippidis G, Resano-Ezcaray H. How useful is acceptability to explain economic value? An application on the introduction of innovative saffron products into commercial markets. Food Qual Prefer 2011; 22(3): 255-263. [ Links ]

8. Rodriguez-Tadeo A, Villena B, Urquidez-Romero R, Elena Vidana-Gaytan M, JesusPeriago Caston M, Ros Berruezo G, et al. Food neophobia: impact on food habits and acceptance of healthy foods in schoolchildren. Nutr Hosp 2015; 31(1): 260-268. [ Links ]

9. Maiz E, Balluerka N. Nutritional status and Mediterranean diet quality among Spanish children and adolescents with food neophobia. Food Qual Prefer 2016; 52: 133-142. [ Links ]

10. Zickgraf HF, Schepps K. Fruit and vegetable intake and dietary variety in adult picky eaters. Food Qual Prefer 2016; 54: 39-50. [ Links ]

11. Sepúlveda A, Gandarillas A, Carrobes J. Prevalencia de trastornos del comportamiento alimentario en la población universitaria. 5° Congreso Virtual de Psiquiatría 2004. [ Links ]

12. Garcia EG, Gomez TO, Fernandez Soto ML. Social profiles, diet, and prediction of eating disorders in urban Andalusian adolescents. Aten Primaria 2007; 39(1): 7-11. [ Links ]

13. Ballester Ferrando D, de Gracia Blanco M, Patiño Masó J, Suñol Gurnés C, Ferrer Avellí M. Actitudes alimentarias y satisfacción corporal en adolescentes: un estudio de prevalencia. Actas Esp psiquitr 2002; 30(4): 207-212. [ Links ]

14. Pelaez Fernandez MA, Raich Escursell RM, Labrador Encinas FJ. Trastornos de la conducta alimentaria en España: Revisión de estudios epidemiológicos. Trastornos de la conducta alimentaria en España: Revisión de estudios epidemiológicos. Rev Mex de trastor aliment [online] 2010; 1(1): 62-75. [ Links ]

15. Navarro-Gonzalez I, Lopez-Nicolas R, Rodriguez-Tadeo A, Ros-Berruezo G, Martinez-Marin M, Domenech-Asensi G. Adherence to the Mediterranean diet by nursing students of Murcia (Spain). Nutr Hosp 2014; 30(1): 165-172. [ Links ]

16. Fernandez-Ruiz V, Claret A, Chaya C. Testing a Spanish-version of the Food Neophobia Scale. Food Qual Prefer. 2013; 28(1): 222-225. [ Links ]

17. Verbeke W, Lopez GP. Ethnic food attitudes and behaviour among Belgians and Hispanics living in Belgium. Br Food J. 2005; 107(10-11): 823-840. [ Links ]

18. Wansink B, van Ittersum K, Werle C. How negative experiences shape long-term food preferences. Fifty years from the World War II combat front. Appetite 2009; 52(3): 750-752. [ Links ]

19. Serra-Majem L, Ribas L, Ngo J, Ortega RM, Garcia A, Perez-Rodrigo C, et al. Food, youth and the mediterranean diet in Spain. Development of KIDMED, Mediterranean Diet Quality Index in children and adolescents. Public Health Nutr 2004; 7(7): 931-935. [ Links ]

20. Garner D, Garfinkel P. The Eating Attitudes Test: An index of the symptoms of anorexia nervosa. Psychol Med 1979; 9: 273-279. [ Links ]

21. Mintz LB, O'Halloran MS. The Eating Attitudes Test: Validation with DSM-IV eating disorder criteria. J Pers Assess 2000; 74(3): 489-503. [ Links ]

22. Castro J, Toro J, Salamero M, Guimerá E. The Eating Attitudes Test: Validation of the Spanish version. Psychol Assess 1991; 7(2): 175-189. [ Links ]

23. Olabi A, Najm NEO, Kebbe Baghdadi O, Morton JM. Food neophobia levels of Lebanese and American college students. Food Qual Prefer 2009; 20(5): 353-362. [ Links ]

24. Choe JY, Cho MS. Food neophobia and willingness to try non-traditional foods for Koreans. Food Qual Prefer 2011; 22(7): 671-677. [ Links ]

25. Arribas JMB, Saavedra MDR, Perez-Farinos N, Villalba CV. The Spanish strategy for nutrition, physical activity and the prevention of obesity (NAOS strategy). Rev Esp Salud Publica 2007; 81(5): 443-449. [ Links ]

26. Chueca A, Zaragozano J. Problemas de los niños a la hora de comer. Comedores resistentes y neofobia alimentaria. Bol Pediatr Arag Rioj Sor 2009; 39(1): 5. [ Links ]

27. Camacho JDH, Lazo MR, Rios PB, Prieto IR, Jauregui-Lobera I. Eating habits, excess weight and weight self-perception at school. Nutr Hosp 2015; 32(3): 1334-1343. [ Links ]

28. Perez-Gallardo L, Mingo Gomez T, Bayona Marzo I, Ferrer Pascual MA, Marquez Calle E, Ramirez Dominguez R, et al. Diet quality in college students with different academic profile. Nutr Hosp 2015; 31(5): 2230-2239. [ Links ]

29. Gimeno M, Valdearcos F, Pastor C. Dieta mediterránea y estilos de vida. Relación con la obesidad en los preadolescentes. Acta Pediatr Esp 2015; 73(4): 5. [ Links ]

30. De la Montaña J, Castro L, Cobas N, Rodríguez M, Míguez M. Adherencia a la dieta mediterránea y su relación con el índice de masa corporal en universitarios de Galicia. Nutr Clín Diet Hosp 2012; 32(3): 9. [ Links ]

31. Trave TD, Gandarias AC. Adherence to a mediterranean diet in a college population. Nutr Hosp 2011; 26(3): 602-608. [ Links ]

32. Paniagua Repetto H, García Calatayud S. Signos de alerta de trastornos alimentarios, depresivos, del aprendizaje y conductas violentas entre adolescentes de Cantabria. Rev Esp Salud Pública 2003; 77(3): 411-422. [ Links ]

33. Lahortiga-Ramos F, De Irala-Estevez J, Cano-Prous A, Gual-Garcia P, Martinez-Gonzalez MA, Cervera-Enguix S. Incidence of eating disorders in Navarra (Spain). Eur Psychiatry 2005; 20(2): 179-185. [ Links ]

34. Lobera IJ, Candau JR, Rios PB, Berriatua CM, Jaramillo RD, Gonzalez MTM, et al. Eating behaviour and body image in a sample of adolescents from sevilla. Nutr Hosp 2009; 24(5): 568-573. [ Links ]

35. Cancela Carral JM, Ayan Perez C. Prevalence and Relationship between Physical Activity and Abnormal Eating Attitudes in Spanish Women University Students in Health and Education Sciences. Rev Esp Salud Publica 2011; 85(5): 499-505. [ Links ]

36 Quiles-Marcos Y, Balaguer-Sola I, Pamies-Aubalat L, Jose Quiles-Sebastian M, Carlos Marzo-Campos J, Rodriguez-Marin J. Eating Habits, Physical Activity, Consumption of Substances and Eating Disorders in Adolescents. Span J Psychol 2011; 14(2): 712-723. [ Links ]

37. Bisetto Pons D, Botella Guijarro A, Sancho Munoz A. Eating Disorders and drug use in adolescents. Adicciones 2012; 24(1): 9-16. [ Links ]

38. Torresani M. Conductas alimentarias y prevalencia del riesgo de padecer trastornos alimentarios en estudiantes de nutrición. Rev Esp Nutr Comunitaria. 2003;9(1):4. [ Links ]

39. Perry RA, Mallan KM, Koo J, Mauch CE, Daniels LA, Magarey AM. Food neophobia and its association with diet quality and weight in children aged 24 months: a cross sectional study. Int J Behav Nutr Phys Act 2015; 12. [ Links ]

40. Svensson V, Lundborg L, Cao Y, Nowicka P, Marcus C, Sobko T. Obesity related eating behaviour patterns in Swedish preschool children and association with age, gender, relative weight and parental weight - factorial validation of the Children's Eating Behaviour Questionnaire. Int J Behav Nutr Phys Act 2011; 8. [ Links ]

Recibido: 19 de Febrero de 2018; Revisado: 13 de Agosto de 2018; Aprobado: 03 de Noviembre de 2018

Dirigir correspondencia a: Alejandra Rodríguez Tadeo. Departamento de Ciencias de la Salud. Instituto de Ciencias Biomédicas. Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Estocolmo y Circuito Pronaf SN. C.p. 32300. Ciudad Juárez, Chihuahua, México. Teléfono: +52 656-6881835. E-mail: alrodrig@uacj.mx

Declaración de conflicto de interés. Los autores declaran que la investigación se llevó a cabo en ausencia de cualquier relación comercial o financiera que puedan interpretarse como un posible conflicto de intereses.

Creative Commons License This is an Open Access article distributed under the terms of the Creative Commons Attribution License, which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original work is properly cited.