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Revista chilena de nutrición

versión On-line ISSN 0717-7518

Rev. chil. nutr. vol.46 no.3 Santiago jun. 2019

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-75182019000300295 

Artículo Original

Ingesta de alimentos proteicos en adolescentes de la ciudad de Chillán, Chile

High-protein foods intake by adolescents in Chillan, Chile

Jacqueline Araneda1 

Daniela González2 

Viviana Mella2 

Karen Pérez2 

Gladys Quezada1 

Anna Christina Pinheiro3 

1Departamento de Nutrición y Salud Pública, Facultad de Ciencias de la Salud y de los Alimentos, Universidad del Bío-Bío, Chillán, Chile

2Escuela de Nutrición y Dietética, Facultad de Ciencias de la Salud y de los Alimentos, Universidad del Bío-Bío, Chillán, Chile

3Escuela de Nutrición y Dietética, Universidad del Desarrollo, Santiago, Chile

RESUMEN

El objetivo del estudio fue analizar la ingesta de alimentos proteicos distintos de los lácteos y sus derivados, en adolescentes que asisten a un establecimiento educacional subvencionado en la comuna de Chillán. Se realizó un estudio analítico de corte transversal, con una muestra de 154 adolescentes de edades entre 14 y 17 años. Se evaluó estado nutricional según IMC e ingesta alimentaria mediante encuesta de frecuencia de consumo cuantificado, con énfasis en la ingesta de alimentos de origen proteico distinto de los lácteos. El 90% de los encuestados, independiente del sexo, consumió semanalmente legumbres, carnes, pescados y mariscos. Las medianas de consumo de carnes, alcanzó los 275 g en hombres y 191 g en mujeres (p<0,01). Los hombres consumieron 1,5 veces más embutidos que las mujeres (148 g v/s 89 g; p=0,02). Al comparar la ingesta de los alimentos proteicos estudiados, con la Guía Alimentaria para los adolescentes, el 60% presentó un bajo cumplimiento de ingesta semanal en carnes, huevos, pescados y mariscos, por lo que es imperativo implementar estrategias tendientes a mejorar el consumo de alimentos con proteínas de alto valor biológico que les permitan un adecuado desarrollo.

Palabras clave: Adolescentes; Consumo alimentario; Chile; Guías Alimentarias; Ingesta dietética

ABSTRACT

The objective of the present study was to analyze the intake of high-protein foods, other than dairy products and their derivatives, by adolescents attending a subsidized school in the city of Chillán, Chile. A cross-sectional analytic study was conducted with a sample of 154 adolescents between the ages of 14 and 17. Nutritional status was evaluated using body mass index (BMI) and food intake was measured using a quantified food consumption trend survey emphasizing the consumption of high-protein foods other than dairy products. Ninety percent of surveyed subjects, independently of sex, consumed legumes, meat, fish, and seafood on a weekly basis. Median weekly consumption of meat was 275 g for boys and 191 g for girls (p<0.01). Boys consumed 1.5 times more sausages than girls (148 g vs. 89 g; p=0.02). When comparing food intake of the high-protein foods under study with the Chilean Food Guide for adolescents, 60% complied poorly with weekly intake of meat, eggs, fish, and seafood. It is therefore imperative to implement strategies to improve the consumption of foods with high levels of biological protein to ensure the adequate development of adolescents.

Key words: Adolescents; Chile; Dietary intake; Food consumption; Food Guides

INTRODUCCIÓN

Debido a la rápida transición demográfica y epidemiológica producida a nivel mundial y nacional, los estilos de vida y patrones alimentarios han cambiado significativamente1,2,3,4. En la mayoría de los países industrializados y en vías de desarrollo, existe un consumo de energía y nutrientes superior a las recomendaciones, destacándose las dietas ricas en proteínas y derivados cárnicos5,6,7, especialmente en los grupos de adolescentes, quienes pudieran llegar a exceder entre 120 y 220% las recomendaciones de ingesta proteica diaria8,9,10,11.

La adolescencia es un período dinámico del ciclo vital, caracterizado por grandes cambios físicos, psicológicos y sociales12. Una alimentación equilibrada en esta etapa de la vida permite contribuir a mantener un óptimo estado de salud, donde las proteínas cumplen un rol esencial debido a su asociación con un correcto crecimiento, formación de tejidos y transporte de sustancias fundamentales para un desarrollo adecuado13,14. Por el contrario, un consumo excesivo de proteínas en la dieta puede provocar distintas alteraciones fisiopatológicas, afectando órganos y sistemas, además de producir problemas metabólicos en los diferentes sistemas del organismo15,16,17.

En cuanto al aporte dietético recomendado, The Food and Nutrition Board of the American Institute of Medicine (FNB-IOM) declara que las proteínas deben aportar entre un 10 a 30% del valor calórico total de la dieta de sujetos con edades entre 4 a 18 años, de modo que el nivel seguro de ingesta de proteínas sea de 0,95 g/kg diarios para adolescentes entre 11 y 13 años y 0,85 g/kg diarios para aquellos con edades entre 14 y 18 años, acercándose al valor establecido para los adultos de 0,80 g/kg diarios18.

En Chile, se ha observado un alto consumo de alimentos proteicos distinto de los lácteos, con cifras que superan con creces las recomendaciones. El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) de Chile el año 2013, mostró un consumo aparente de 89,1 kilos per cápita de carnes, incluido cerdo, vacuno y ave (19). También, los resultados de la VII Encuesta de Presupuestos Familiares (EPF), señalan que de 100 hogares aproximadamente 65 compran productos cárnicos y derivados20.

Por otro lado, la Encuesta Nacional de Consumo Alimentario (ENCA) 2010-2011, reportó para la población general, medianas de consumo que alcanzan 148 g diarios en los grupos de pescado, carnes, huevos y leguminosas. En los adolescentes y adultos jóvenes, este consumo alcanza los 188 g diarios, con proporciones de ingesta diaria superior al 96% en el caso de las carnes rojas21.

Conscientes de la importancia del consumo de estos productos en cantidades adecuadas en la etapa de la adolescencia, el Ministerio de Salud chileno, recomienda para la edad de 11-18 años una frecuencia y porciones de consumo de: i) Legumbres 2 veces por semana, 1 porción; ii) Carnes y huevos, 3 veces por semana, una porción; y iii) Pescado, 2 veces por semana, una porción22.

Por lo anteriormente expuesto el objetivo del presente estudio fue analizar la ingesta de alimentos proteicos distintos de los lácteos y sus derivados, en adolescentes que asisten a un establecimiento particular subvencionado en la comuna de Chillán.

MATERIAL Y MÉTODOS

Se desarrolló un estudio analítico de corte transversal. La población estuvo constituida por adolescentes de ambos sexos con edades comprendidas entre 14 a 17 años, que cursan primero y segundo año de enseñanza media en un Colegio Particular Subvencionado de la ciudad de Chillán. Se trabajó con una muestra total de 154 adolescentes que fueron seleccionados mediante muestreo aleatorio simple. El tamaño muestral se calculó con un nivel de confianza del 95% y un error máximo admisible del 5%. El estudio fue aprobado por el Comité de Bioética y Bioseguridad de la Universidad del Bío-Bío.

Ingesta Alimentaria

El consumo de alimentos se determinó a través de una Encuesta de Frecuencia de Consumo Cuantificado (EFCC), la que consideró ítems especialmente diseñados para indagar la cantidad y tipo de alimentos proteicos distintos de los lácteos ingeridos por los adolescentes. La aplicación de la EFCC se realizó mediante un software instalado en un dispositivo Tablet basado en el atlas alimentario utilizado en la ENCA23, el que incluía un ítem específico de fotografías de alimentos tales como; productos cárnicos, productos marinos, legumbres y huevos, además de preparaciones alimentarias que incluían estos alimentos.

La información fue recogida, previa firma del consentimiento informado de padres y/o cuidadores y un asentimiento por parte de los adolescentes. Estos fueron aplicados por alumnas de último año de la carrera de Nutrición y Dietética, estandarizadas previamente en la aplicación de encuestas alimentarias y en técnicas antropométricas.

Para determinar la ingesta de alimentos proteicos distintos de los lácteos, se consideraron las categorías especificadas en el cuadro 1, que corresponden a los alimentos mayormente consumidos por los adolescentes, basado en criterio de expertos en el ámbito nutricional. Para estimar el consumo semanal de alimentos proteicos distintos de los lácteos, se dividió la frecuencia de ingesta semanal o mensual entre 7 o 30 días respectivamente.

Cuadro 1 Clasificación alimentos proteicos según fuente de consumo; carnes, embutidos, pescados, mariscos, legumbres y huevos. 

Clasificación Tipo
Fuentes de consumo Productos cárnicos Carnes Vacuno Asiento picana, lomo liso, molida corriente, osobuco, pollo ganso, sobrecostilla, plateada, posta rosada, lomo vetado, charqui
Cerdo Chuleta cerdo, cazuela cerdo, pernil, pulpa, plateada, costillar
Pollo Pechuga, trutro, ala pollo
Pavo Bistec, osobuco, carne molida, trutro corto, ala media
Embutidos Hamburguesas Pavo, vacuno, cerdo, pollo
Longanizas Longaniza
Jamón Ahumado, crudo, cocido, jamonada
Vienesas Cerdo, pollo, pavo
Mortadela Mortadela de todo tipo
Salame Salame vacuno/cerdo
Chorizo Chorizo
Salchichón Salchichón cerveza
Arrollado de huaso Arrollado de huaso
Prietas Prietas de vacuno
Productos marinos Pescados Pejerrey Al natural
Reineta Al natural
Pescada Al natural
Salmón Al natural
Jurel Al natural, enlatado en aceite
Sardina Enlatado en aceite
Atún Lomito enlatado en agua, lomito enlatado en aceite
Mariscos Camarón Congelado
Almeja Al natural, en conserva
Cholga Al natural, conserva al natural, conserva en aceite
Macha Al natural, conserva en agua
Piure Al natural
Choritos Al natural, conserva al natural, conserva en aceite
Legumbres Legumbres Porotos Poroto de todo tipo
Lentejas Lenteja de todo tipo
Arvejas Arvejas de todo tipo
Habas Habas secas
Garbanzos Garbanzos de todo tipo
Huevos Huevos Huevos De gallina

La evaluación de la ingesta semanal de legumbres, pescados y mariscos, carnes y huevos, se realizó al comparar la frecuencia de consumo con la Guía de Alimentación del Adolescente de 11 a 18 años22, categorizando el consumo en: Adecuado, cuando alcanzaba las cantidades recomendadas; ii) Alto, cuando superaba la cantidad recomendada; y Bajo, cuando no alcanzaba la ingesta recomendada (Cuadro 2).

Cuadro 2 Clasificación de alimentos proteicos distinto de los lácteos, según recomendación chilena para adolescentes. 

Alimento Clasificación cumplimiento Recomendación alimentaria (Gramos semanales)
Bajo Adecuado Alto
Legumbres Menor a 180 180-200 Mayor 200
Pescados y Mariscos Menor a 240 240-300 Mayor a 300
Carnes Menor a 300 300-400 Mayor a 400
Huevos Menor a 100 100-150 Mayor a 150

Estado Nutricional

Para la determinación del estado nutricional, se calculó el índice de masa corporal (IMC) según la edad IMC/Edad, previa medición de peso y talla. Para estimar el peso, se utilizó balanza digital marca Seca modelo 813, con capacidad de 200 kg y sensibilidad de 0,1 kg. La altura se midió con un tallímetro marca Seca modelo 213, con capacidad de 205 cm y sensibilidad de 0,1 cm. A partir de estos datos, el IMC fue categorizado según desviaciones estándar de acuerdo con la edad de cada adolescente medida en años y meses utilizando las tablas de IMC por edad, para niños/as y adolescentes con edades entre los 5 y 19 años, utilizando la referencia OMS 200724.

Nivel de Actividad Física

Se obtuvo mediante auto-reporte por parte de los escolares, con un instrumento utilizado en otros estudios25 y que considera las horas diarias en que el escolar pasa acostado, frente a una pantalla (computador, televisión, etc.), en juegos recreativos o después de la jornada escolar y tiempo destinado a actividades deportivas sistemáticas (talleres y/o escuelas deportivas, educación física). Se clasificó la actividad física en los siguientes niveles: Leve, moderada e intensa.

Análisis estadístico de los datos

Para el análisis de los datos cualitativos se calcularon frecuencias absolutas y porcentajes, con sus respectivos intervalos de confianza (IC95%). Se realizaron análisis de normalidad y se calcularon medidas de tendencia central como medianas y rango intercuartílico. Se comparó el consumo de alimentos proteicos distintos de los lácteos ingeridos semanalmente con las variables sexo, actividad física y estado nutricional a través de las pruebas de Kruskal Wallis y Mann-Whitney. Para el procesamiento de los datos se utilizó el software estadístico STATA 12.026. Se consideró estadísticamente significativo con un valor de (p<0,05).

RESULTADOS

La muestra estuvo constituida por 154 adolescentes de ambos sexos (46% mujeres y 53% hombres), con una edad promedio de 15,5 años. La proporción de los sujetos que tiene un nivel de actividad física leve y moderada alcanza el 90%, mientras que el 10% restante alcanza un nivel de actividad física intensa. El estado nutricional predominante es el de normalidad, con cifras del 70%, mientras que la mal nutrición por exceso llega a un 24%. Sólo un 5% presenta bajo peso. No se observan diferencias estadísticamente significativas (Tabla 1).

Tabla 1 Distribución de la muestra, según sexo. 

Variables Total Mujeres Hombres
n % n % n % p
Edad 14-15 74 48,0 36 50,0 38 46,3 0.65
16-17 80 51,8 36 50,0 44 53,6
Actividad Leve 79 51,3 42 58,3 37 45,1 0,24
físico Moderada 59 38,3 23 31,9 36 43,9
Intensa 16 10,3 7 9,7 9 10,9
Estado Bajo peso 9 5,8 3 4,1 6 7,3 0,33
Nutricional Normal 108 70,1 54 75,0 54 65,8
Riesgo de obesidad 25 16,2 12 16,6 13 15,8
Obesidad 12 7,7 3 4,1 9 10,9
Sexo Mujer 72 46,6
Hombre 82 53,2

En relación al consumo semanal de alimentos proteicos distintos de los lácteos, se observa que los hombres consumen en mayor proporción, las legumbres, embutidos y carnes, con porcentajes que alcanzan el 100%. Los huevos son el alimento que tiene una menor prevalencia de consumo en ambos sexos y en todos los estados nutricionales. Las legumbres presentan una mayor proporción de consumo en los estados nutricionales extremos, como el bajo peso y obesidad (Tabla 2).

Tabla 2 Proporción de consumo semanal de alimentos proteicos distintos de los lácteos, según sexo y estado nutricional en adolescentes. 

Alimentos Sexo Estado nutricional
Hombres 95% (IC inf-sup) Mujeres 95% (IC inf-sup) Bajo peso 95% (IC inf-sup) Normal 95% (IC inf-sup) Riesgo de obesidad 95% (IC inf-sup) Obesidad 95% (IC inf-sup)
Legumbres 97,5 (94,1-100) 93,0 (87,0-99,0) 100 94,4 (90,0-98,8) 96,0 (88,0-100) 100
Pescados y mariscos 90,2 (83,7-96,7) 95,8 (91,1-100) 88,8 (66,9-110,0) 91,6 (86,3-96,9) 96,0 (88,0-103,0) 100
Carnes 100 97,2 (93,3-101,0) 100 98,1 (95,5-100) 100 100
Embutidos 98,7 (96,3-101,0) 88,8 (81,5-96,2) 100 92,5 (87,5-97,5) 100 91,6 (75,2-108,0)
Huevos 75,6 (66,1-85,0) 87,5 (79,7-95,2) 77,7 (48,7-106,0) 82,4 (75,1-89,6) 76,0 (58,7-93,2) 83,3 (61,1-105,0)

Con respecto a las medianas de ingesta según sexo, las carnes alcanzan los 270 g en los hombres v/s 190 g en mujeres (p<0,01). En los embutidos se observan ingestas de 148g en hombres y 89 g en mujeres (p=0,02) (Tabla 3). En el resto de las variables no se encontraron diferencias estadísticamente significativas.

Tabla 3 Medianas de consumo semanal de alimentos proteicos distintos de los lácteos, según sexo, estado nutricional y actividad física adolescentes. 

Sexo1 Estado nutricional2 Actividad Física2
Alimentos g/semanales Hombres Mujeres ρ Bajo peso Normal Riesgo de obesidad Obesidad ρ Leve Moderada Intensa ρ
Med (p25-p75) Med (p25-p75) Med (p25-p75) Med (p25-p75) Med (p25-p75) Med (p25-p75) Med (p25-p75) Med (p25-p75) Med (p25-p75)
Legumbres 441 250 0,14 475 362 325 206 0,61 331 425 292 0,46
(175-606) (119-528) (200-600) (124-584) (131-550) (90-662) (115-550) (125-675) (163-435)
Pescados y mariscos 103 118 0,74 140 102 119 143 0,65 111 122 77 0,94
(37-170) (58-195) (120-150) (54-181) (37-170) (55-235) (40-190) (41-170) (60-211)
Carnes 275 191 <0,01 350 225 196 199 0,25 208 253 263 0,91
(145-413) (100-445) (250-666) (112-434) (139-411) (99-374) (123-432) (123-450) (149-382)
Embutidos 148 89 0,02 336 112 99 103 0,10 104 139 167 0,42
(71-268) (25-209) (153-420) (51-219) (62-205) (49-227) (52-209) (50-259) (71-355)
Huevos 25 25 0,79 25 25 25 25 0,98 25 25 16 0,20
(2-50) (14-50) (12-33) (10-50) (8-50) (16-50) (16-50) (2-50) (0-29)

1Prueba U de Mann-Whitney

2Prueba Kruskal Wallis

* Significancia estadística, p<0,05

En relación al cumplimiento de las recomendaciones alimentarias para adolescentes (Figura 1), más de la mitad de ellos presenta un bajo cumplimiento de ingesta semanal en carnes, huevos, pescado y mariscos, independiente de las variables estudiadas (sexo, estado nutricional y actividad física). Solo en las legumbres se observa un alto consumo, excediendo las recomendaciones de 2 porciones semanales. También se destaca que las legumbres son mayormente consumidas por los hombres y adolescentes con estado nutricional de bajo peso, con proporciones que superan el 80%.

Figura 1 Distribución porcentual de acuerdo con la recomendación de legumbres, pescados y mariscos, carnes, y huevos, según sexo, estado nutricional (EN) y actividad física (AF). 

Al analizar el cumplimiento de la recomendación de carnes, se observa una alta proporción de adolescentes con baja ingesta. Los adolescentes con estado nutricional de obesidad son los que presentan un mejor cumplimiento de la recomendación (categoría adecuada) con proporciones que superan levemente el 15%.

Con relación al consumo de huevos, se logra observar que el 90% de los escolares entrevistados, independiente de la variable estudiada, tienen un consumo inferior a las recomendaciones, con proporciones que superan el 80% en la categoría de bajo consumo.

DISCUSIÓN

Los resultados del estudio muestran que la ingesta de alimentos proteicos no lácteos es baja con respecto a la Recomendaciones alimentarias para este grupo etario, destacándose una baja ingesta semanal de productos cárnicos, productos marinos y huevos.

En cuanto a la ingesta de legumbres y carnes, las mayores proporciones de consumo semanal la presentan los hombres con prevalencias por sobre el 90%. Estos resultados son coincidentes con los arrojados por la ENCA 2010-2011, en la cual se reportó que la ingesta de legumbres y carnes es mayor en los hombres en relación a las mujeres21. De la misma forma, un estudio realizado en adolescentes españoles reportó que los hombres presentaron mayor preferencia por las legumbres y carnes, mientras que las mujeres refirieron mayor preferencia por el consumo de pescados27.

Respecto a las medianas de consumo semanal de los distintos grupos de alimentos estudiados, se observó que éstas son mayores en las legumbres, carnes y embutidos, en los adolescentes de género masculino. Se encontró diferencia significativa por sexo, en el grupo de las carnes (p<0,01) y embutidos (p=0.02), lo cual podría deberse, entre otros factores, a que las mujeres suelen presentar mayor preocupación y conciencia por su peso, lo que determinaría la elección e ingesta de alimentos más saludables con menor densidad calórica tal como se evidencia en otros estudios28,29. Resultado similar se obtuvo en el estudio HELENA realizado en Europa con un tamaño muestral sobre 3000 adolescentes de edades entre 12 y 17 años que tuvo por objetivo describir y evaluar el consumo de alimentos en adolescentes europeos, donde se encontró que los hombres presentaban medianas de consumo mayor de carnes y derivados en comparación a las adolescentes mujeres30.

Al observar las medianas de ingesta semanal de alimentos proteicos distintos de los lácteos según estado nutricional, los adolescentes con bajo peso presentan las mayores medianas de consumo de estos productos a excepción del huevo. Lo anterior puede deberse a que los adolescentes con malnutrición por déficit al estar conscientes de su situación nutricional, tienden a sobrestimar las cantidades de alimentos ingeridas tal como se ha reportado en otros estudios31.

Aquellos adolescentes con un nivel de actividad física moderada, presentan mayores medianas de consumo de pescados, mariscos y legumbres mientras que los con actividad física intensa consumen mayor cantidad de carnes y embutidos. Esto contrasta con otros estudios en los que han encontrado que la ingesta de alimentos proteicos, principalmente carnes y derivados es independiente del nivel de actividad física32.

En general los adolescentes estudiados cumplen en baja proporción las recomendaciones establecidas para este grupo etario22. Respecto al consumo de legumbres, solo el 50% de los sujetos sobrepasa las 2 porciones de consumo semanal recomendadas, situación opuesta a lo que sucede con el consumo de pescados y mariscos en que el 80% no alcanza a cumplir la recomendación de 2 porciones a la semana. En carnes aproximadamente el 50% de los adolescentes consume menos de 2 porciones a la semana, situación que se repite en la ingesta de huevos, donde solo un 10% cumple con las recomendaciones establecidas de 2 a 3 unidades a la semana. Este incumplimiento puede provocarse por la incapacidad de los sujetos, de reportar el real consumo de alimentos como el huevo, que pueden ser ingeridos como parte de otras preparaciones como tortillas, budines, preparaciones dulces, etc. Lo mismo ocurre con platos que contienen carnes en bajas cantidades como carbonada, cazuela, salsas, entre otras.

Al comparar con escolares argentinos la frecuencia de consumo semanal de algunos alimentos proteicos, se encontró que éstos presentan una ingesta muy baja o nula de legumbres y pescados, contrario a lo que ocurre con la ingesta de carnes, ya que el 50% de ellos, declaran consumir a diario este alimento33. De igual forma, Zambrano y colaboradores, reportaron que en Venezuela alrededor de un 20% de los adolescentes consume legumbres de forma frecuente, en promedio 3 veces a la semana, siendo el huevo el alimento proteico más consumido por un 40% de los adolescentes34.

La baja ingesta de pescados en el grupo en estudio, coincide con lo señalado por la última Encuesta Nacional de Salud 2016-2017, donde solo un 9,2% de la población chilena cumple con la recomendación de consumo de pescados o mariscos35. Lo anterior, difiere con lo encontrado en poblaciones de adolescentes españoles, quienes presentan un elevado consumo, donde 9 de cada 10 ingiere este tipo de alimento36. Sin embargo, es necesario considerar que la mayoría de la población española tiene un patrón de dieta mediterránea caracterizada por un alto consumo de pescados37. Entre las posibles causas del bajo consumo de pescado en el grupo estudiado, se puede mencionar el costo económico asociado a la compra de estos alimentos. Lo anterior queda en evidencia, al comparar el precio promedio de 1 kg de vienesas de cerdo y 1 kg de atún enlatado (producto más consumido en la categoría de pescados), que alcanzan los US$ 6 y US$ 8 por kilo, respectivamente38.

La alta ingesta de legumbres encontrada en el presente estudio, podría estar relacionada al nivel educacional de los padres y/o cuidadores de los adolescentes, quienes, al pertenecer a un nivel socioeconómico medio y medio alto, presentan mayor conocimiento de los beneficios nutricionales de este grupo de alimentos. Además, su alto consumo podría estar determinado por la cultura alimentaria imperante en las regiones del sur de Chile, en las que se privilegia el consumo de preparaciones en base a legumbres.

Cabe señalar que, entre las limitaciones del presente estudio, se encuentra que la información fue obtenida a través de la EFCC, que considera la ingesta de alimentos consumidos el mes anterior a la entrevista, induciendo el sesgo de memoria, pues es necesario que los sujetos recuerden en detalle las porciones y frecuencia de consumo de los distintos alimentos consultados. Además, pudo haber existido el sesgo de cortesía por parte de los adolescentes, quienes al querer complacer al entrevistador pudo haber sobre reportado la ingesta de alimentos que tienen una connotación saludable (legumbres), y, por otro lado, haber subestimado aquellos alimentos considerados poco saludables como son las carnes y embutidos39.

A modo de conclusión, queda en evidencia que los adolescentes no cumplen con las recomendaciones actuales de frecuencia y cantidad de porciones de alimentos proteicos distintos de los lácteos. Por esto, es imperante proponer intervenciones nutricionales en este grupo, con la finalidad de mejorar la ingesta de alimentos que contengan la cantidad necesaria de nutrientes críticos, como las proteínas, para propiciar un adecuado desarrollo y crecimiento en los adolescentes.

Agradecimientos

A la Universidad del Bío-Bío, Chile (Proyecto Grupo de Investigación Epidemiología Alimentaria Nutricional- EPIAN- GI 131920GI/EF).

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Recibido: 14 de Junio de 2018; Revisado: 17 de Agosto de 2018; Aprobado: 03 de Noviembre de 2018

Dirigir correspondencia a: Jacqueline Araneda Flores. Departamento de Nutrición y Salud Pública, Universidad del Bío-Bío, Chillán-Chile. Avenida Andrés Bello 720. Teléfono: 42-2-463097. E-mail: jaraneda@ubiobio.d

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