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Revista chilena de nutrición

versión On-line ISSN 0717-7518

Rev. chil. nutr. vol.48 no.2 Santiago abr. 2021

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-75182021000200203 

Artículo Original

Variaciones en el estado nutricional, presión arterial y en los patrones dietéticos de jóvenes posterior al ingreso a la educación superior

Variations in nutritional status, blood pressure and dietary patterns in young people after admission to higher education

1Departamento de Nutrición, Facultad de Ciencias de la Salud, Universidad de Playa Ancha, Valparaíso, Chile.

2Carrera de Nutrición y Dietética, Facultad de Ciencias de la Salud, Universidad de Playa Ancha, Valparaíso, Chile.

RESUMEN

El objetivo fue analizar los cambios en el estado nutricional, presión arterial y patrones dietéticos de jóvenes evaluados durante la primera semana de inducción y seis meses posterior al ingreso a la Facultad de Ciencias de la Salud de una universidad pública de Valparaíso, Chile. Estudio comparativo, con diseño longitudinal de cohorte, análisis por-protocolo. Los patrones dietéticos se determinaron mediante una Encuesta de Tendencia de Consumo Cuantificado, la evaluación antropométrica incluyó mediciones estandarizadas de peso, estatura y perímetro de cintura, la composición corporal se determinó mediante impedancia bioeléctrica, y la presión arterial con esfigmomanómetro digital. Las mediciones se realizaron al inicio y término del primer semestre de 2017 (n= 76). En ambos sexos se observó una ganancia significativa de peso corporal, IMC, masa grasa e incremento de la presión arterial sistólica, además en hombres aumentó el perímetro de cintura y la presión arterial diastólica (p<0,05). Los hombres disminuyeron significativamente el consumo de lácteos (-43,1%) y aumentaron el consumo de carnes procesadas y comida rápida (40,6%), en cambio las mujeres disminuyeron significativamente el consumo de bebidas y refrescos (-58,0%) y de alimentos con cafeína (-54,1%). No hubo cambios en el consumo de energía y macronutrientes, sin embargo, un alto porcentaje presentó un consumo deficiente de ácidos grasos poliinsaturados ω-3, fibra dietética, ciertas vitaminas y minerales, y principalmente excesivo en ácidos grasos saturados, fósforo y sodio. Se identificaron cambios negativos en el estado nutricional, presión arterial y en los patrones dietéticos posterior al ingreso a la educación superior.

Palabras clave: Estudiantes universitarios; Composición corporal; Consumo de energía; Ganancia de peso; Patrones dietéticos; Presión arterial

ABSTRACT

The objective was to analyze the changes in nutritional status, blood pressure and dietary patterns, of young people evaluated during their induction week and six months after being admitted to the Faculty of Health Sciences of a public university in Valparaiso, Chile. This was a comparative study, with a longitudinal cohort, per-protocol analysis. Anthropometric evaluation included standardized measures of weight, height and waist circumference. Body composition was determined through bioelectrical impedance, and blood pressure was measured using a digital sphygmomanometer. Dietary patterns were determined through a survey of quantified consumption trends. Measurements were taken at the beginning (n= 139) and end of the first term in 2017 (n=76). In both sexes, significant increases in body weight, BMI, fat mass and systolic blood pressure were observed. Furthermore, in men, increases in waist circumference and diastolic blood pressure (p<0.05) were observed. Men significantly decreased their dairy consumption (-43.1%) and increased their consumption of processed meats and fast-food (40.6%). Conversely, women significantly decreased their soft drink consumption (-58.0%) and caffeinated products (-54.1%). No changes in energy and macronutrient consumption were observed. A high percentage of the participants presented a deficient consumption of polyunsaturated fatty acids ω-3, dietary fiber, and certain vitamins and minerals. They also presented excessive consumption of saturated fatty acids, phosphorus and sodium. Negative changes were identified in nutritional state, blood pressure and dietary patterns when admitted in tertiary education.

Keywords: Blood pressure; Body composition; Dietary patterns; Energy intake; University students; Weight gain

INTRODUCCIÓN

En el año 2019 la matrícula en Instituciones de Educación Superior de Chile fue de 1.268.510 jóvenes, de ellos el 59,1% ingresaron a las universidades1. Los jóvenes universitarios son considerados vulnerables desde el punto de vista nutricional debido a que enfrentan una serie de cambios en sus vidas que los predisponen a patrones dietéticos inapropiados2, atribuidos principalmente a la disminución de la vigilancia de los padres, el aumento en la experimentación y la exploración de la identidad, la reconsideración de las creencias aprendidas en sus familias3, la exposición a opciones alimentarias poco saludables en entornos universitarios4, la influencia de los pares, las habilidades culinarias y la socialización en torno a la comida rápida5,6.

Estudios han reportado una baja adherencia a las directrices alimentarias7, bajo consumo de frutas y verduras8, consumo frecuente de comida rápida y de alcohol9,10, saltarse el desayuno y comer entre comidas11. Otros informan un consumo excesivo de proteínas, deficiencia en ciertos micronutrientes y en fibra dietética12,13. Para Schulze et al14 estos cambios en los patrones dietéticos generalmente resultan del efecto de sustitución, donde el alto consumo de algunos alimentos se asocia con una menor ingesta de otros alimentos, existiendo una relativa estabilidad en la ingesta calórica.

Los patrones alimentarios inapropiados tienen una influencia directa en el estado nutricional de jóvenes universitarios principalmente durante el primer año de ingreso a la universidad, lo que se refleja en el incremento del peso corporal15,16,17, y del porcentaje de grasa corporal18. Los incrementos de peso ocurridos durante la adultez temprana se asocian con niveles elevados de colesterol total, LDL-c y de triglicéridos19, aumento en la adiposidad central, obesidad, síndrome metabólico, enfermedades no transmisibles (ENT)20,21, mayor riesgo de cánceres relacionados con la obesidad y mortalidad por todas las causas22,23.

Dado que pocos estudios han profundizado sobre los posibles cambios en el consumo de alimentos y nutrientes, composición corporal y presión arterial de los jóvenes durante el primer año de universidad24, esta investigación tiene como objetivo analizar los cambios en los patrones dietéticos, estado nutricional y presión arterial de jóvenes evaluados durante la primera semana de inducción y seis meses posterior al ingreso a la Facultad de Ciencias de la Salud de una universidad pública de Valparaíso, Chile. Estos resultados podrían ser considerados en procesos de implementación de políticas de promoción de la salud en entornos universitarios que faciliten la adopción de patrones dietéticos saludables en universitarios25.

MATERIALES Y MÉTODOS

Este artículo informa sobre parte de un estudio más amplio que investiga los comportamientos relacionados con la salud en jóvenes universitarios. Se trata de un estudio comparativo, con diseño longitudinal de cohorte, el análisis empleado fue por protocolo. Participaron estudiantes de edades entre 17 y 24 años que ingresaron a primer año en la Facultad de Ciencias de la Salud de una universidad estatal de Valparaíso, Chile. El tamaño de la muestra fue calculado considerando un intervalo de confianza de 95%, un error de muestreo de 5%, y asumiendo una población de 218. Con lo anterior se obtuvo un número mínimo necesario de 139 participantes, los que fueron seleccionados mediante un muestreo no probabilístico. La participación fue voluntaria previa al consentimiento informado y los datos obtenidos fueron confidenciales. Se excluyeron a las embarazadas, nodrizas y estudiantes con discapacidad física.

Las mediciones se realizaron la primera semana de inducción previo al inicio del semestre académico (Tiempo 1= T1) y seis meses después (Tiempo 2= T2), posterior a que los Coordinadores Docentes de las Carreras entregaran la nómina de los estudiantes e indicaran los periodos de clase disponibles para realizar las mediciones. Para el T1 la muestra fue de 139 estudiantes (hombre= 27; mujeres= 112). En el T2 continuaron participando 76 estudiantes (hombres= 15; mujeres= 61), muestra final considerada para este estudio. Los 63 estudiantes restantes se retiraron del estudio por diversas razones (embarazo, deserción académica, cambio de Facultad o desinterés en continuar en el estudio). No hubo diferencias significativas en las características sociodemográficas de los sujetos perdidos respecto a los que completaron la segunda medición (Tabla 1).

Tabla 1 Comparación de las características sociodemográficas de los participantes perdidos (n= 63) y los que completaron la segunda medición (n= 76). 

Casos perdidos Casos con datos ambas mediciones p
n= 63 n= 76
Edad 18,9±1,21 19,3±1,28 0,062
Sexo
Hombres 12 (19,0) 15 (19,7) 0,917
Mujeres 51(81,0) 61 (80,3) 0,918
Cambia a residencia universitaria 28 (44,4) 36 (47,4) 0,725
Vive con uno o ambos padres 41 (65,1) 49 (64,5) 0,941

La recolección de los datos estuvo a cargo de cuatro investigadoras quienes trasladaron a los participantes al aula de medición para que éstos contestaran el cuestionario disponible en formato de cuadernillo durante la jornada de clases. Una vez en el aula, la investigadora responsable informó a los participantes el objetivo del estudio y aclaró las consultas. La aplicación tuvo una duración de 15±5 minutos. Al finalizar, cada participante recibió una ficha que contenía las indicaciones y fecha de citación para la evaluación del estado nutricional y de presión arterial, reportadas previamente26.

Patrones dietéticos

Se elaboró una Encuesta de Tendencia de Consumo Cuantificado validada por juicio de expertos en Nutrición (n= 8) y por cuatro grupos de estudiantes universitarios de primer año (n= 8; rangos de edad= 17-20 años; 21-24 años) quienes determinaron la validez de contenido. Además, se evaluó la estabilidad temporal de la encuesta mediante la comparación de las respuestas registradas por un grupo de 24 estudiantes universitarios de primer año en dos oportunidades con una semana de diferencia, el coeficiente de Kappa fue 76%. Se determinó la ingesta de 89 alimentos durante los últimos siete días (66 alimentos y 23 alimentos preparados). La frecuencia de consumo se consultó a través de ocho opciones (0 = No consume; 1= 1 vez a la semana; 2= 2 veces a la semana; 3= 3 veces a la semana; 4= 4 veces a la semana; 5= 5 veces a la semana; 6= 6 veces a la semana; y 7= consume diariamente); la cantidad que consumió cada día se registró en unidad, y el tamaño de la porción se consultó a través de medidas estandarizadas27, las que fueron proyectadas digitalmente.

Esta información se transformó en unidades métricas de masa (gramos) y volumen (mililitros)28. Con estos datos se estimó el consumo de energía, nutrientes y fibra dietética utilizando la Guía de la Composición Nutricional de Alimentos Naturales, de la Industria y Preparaciones Chilenas Habituales29.

Requerimiento de energía, nutrientes y fibra dietética

Las recomendaciones de energía se obtuvieron a través de las ecuaciones establecidas por la FAO/WHO/UNU30, multiplicando la Tasa Metabólica Basal (TMB) por el factor de actividad física31, determinado a través de la aplicación del International Physical Activity Questionnaire (IPAQ)32.

Los requerimientos diarios de macronutrientes se calcularon utilizando los porcentajes de distribución de la molécula calórica recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS)33. Para la Ingesta Diaria Recomendada (DRI's) de vitaminas y minerales se utilizaron las recomendaciones propuestas por National Academy of Sciences según edad y sexo34, y para la fibra dietética se utilizó la recomendación de la OMS33. El porcentaje de adecuación se calculó dividiendo el consumo entre el requerimiento multiplicado por 100. El resultado se clasificó en: deficiente (<67%), aceptable (67-89%), bueno (90-110%) y exceso (>110%)35.

Evaluación antropométrica, composición corporal y presión arterial

El peso corporal, masa libre de grasa (MLG) y masa grasa (MG) fueron medidos mediante impedancia bioeléctrica con el analizador de composición corporal (Tanita, TBF 300A, Japón). La estatura se midió con un estadiómetro portátil (SECA, modelo 217, Alemania). Para determinar el estado nutricional se utilizó el índice de masa corporal (IMC) dividiendo el peso corporal (kg) entre la estatura (metros) al cuadrado. El IMC de los menores de 19 años se clasificó usando los patrones de la OMS36: desnutrición (-2DS), bajo peso (-1DS), normal (N), sobrepeso (+1DS), obesidad (+2DS) y obesidad severa (+3DS); y el IMC en mayores de 19 años se clasificó en: bajo peso (<18,5 kg/m2), normal (18,5 a 24,9 kg/m2), sobrepeso (25 a 29,9 kg/m2) y obeso (≥30 kg/m2)37. Para analizar la composición corporal se utilizó un modelo de dos compartimentos y se calculó el Índice de Masa Libre de Grasa (MLG/estatura2) y el Ïndice de Masa Grasa (MG/estatura2). Ambos resultados se clasificaron según sexo en: déficit (< p25), normal (p25 – 75) y exceso (> p75)38. El perímetro de cintura (PC) se midió con una cinta métrica (Lufkin, W606PM, México). Se consideró obesidad abdominal37 en mujeres un valor ≥80 cm y en hombres ≥90 cm. Las mediciones antropométricas se realizaron siguiendo los protocolos establecidos por Norton y Olds39. La presión arterial sistólica (PAS) y diastólica (PAD) fue medida con un esfigmomanómetro digital (Omron, M7, Japón), se realizaron dos mediciones, tanto en el T1 como en el T2, aplicando el protocolo establecido en la Guía Clínica de Hipertensión Arterial40.

Variables sociodemográficas

Sexo (hombre, mujer); edad en años cumplidos; carrera universitaria (Nutrición y Dietética, Kinesiología, Enfermería, y Fonoaudiología); residencia (familiar, universitaria).

Análisis estadístico

Los datos fueron descritos según sexo mediante distribuciones de frecuencias, proporción, medidas de tendencia central y de dispersión. Se analizó el supuesto de normalidad con el test de Kolmogorov-Smirnov. Se comparó la medición del T1 y T2 utilizando la prueba t de Student para muestras relacionadas (paramétricas) o el test de Wilcoxon para muestras relacionadas (no paramétricas), se consideró como significativo p<0.05. El análisis de datos se realizó con el programa SPSS v. 24.0®.

Consideraciones éticas: El protocolo de este estudio fue revisado y aprobado por el Comité de Ética de la Vicerrectoría Académica, Universidad de Playa Ancha, Chile (Resolución Nº 02/2017), siguiendo los principios de Belmont y Helsinki. Previo a su realización, los participantes fueron informados sobre los objetivos del estudio, se respondieron las consultas y se obtuvo el consentimiento informado por escrito.

RESULTADOS

Participaron 76 estudiantes, 19,7% hombres (n= 15) y 80,3% mujeres (n= 61), con un promedio de edad de 19,3±1,3 años (T1), el 47,4% informó haberse trasladado a una residencia universitaria y el 64,5% vive con uno o ambos padres.

La mayoría de los participantes presentaron peso normal según IMC en ambas mediciones (hombres= T1 y T2: 86,7%; mujeres= T1: 70,5% y T2: 70,5%), sin embargo, hubo variaciones en los indicadores nutricionales y presión arterial (Figura 1). En ambos sexos se observó un incremento en la prevalencia de obesidad abdominal (hombres= T1: 13,3% y T2: 20,0%; mujeres= T1: 11,5% y T2:18,0%), y en el exceso de MG según el %MG (hombres= T1: 13,3% y T2: 20,0%; mujeres= T1: 24,6% y T2: 32,8%), mientras que un porcentaje superior al 90% presentó IMLG normal, sin diferencias según sexo. Un estudiante fue clasificado con hipertensión en etapa 1 en ambas mediciones, y a pesar del incremento en la PAS y PAD, los demás participantes se mantuvieron dentro de los rangos normales.

Figura 1 Variaciones de los indicadores nutricionales y presión arterial (T1 y T2) en estudiantes universitarios (n= 76). 

La tabla 2 muestra la media de los indicadores del estado nutricional y presión arterial en el T1 y T2. El peso corporal aumentó en promedio 2,12±2,33 kg en hombres y 0,98±2,36 kg en mujeres. En hombres se observó además un incremento significativo de IMC (3,4%), PC (2,8%), I C/E (3,6%), % MG (2,5%), IMG (6,4%), PAS (10,9%), y PAD (14,7%), mientras que las mujeres presentaron un incremento significativo, pero levemente inferior que los hombres, de peso corporal (1,7%), IMC (1,7%), % MG (3,6%), IMG (5,2%), y PAS (4,3%).

Tabla 2 Indicadores nutricionales y presión arterial (T1 y T2) en estudiantes universitarios según sexo (n= 76). 

Indicadores Hombres (n= 15) Mujeres (n= 61)
T1 T2 % Dif Valor p T1 T2 % Dif Valor p
Peso (kg) 68,7±10,9 70,8±10,5 +3,1 0,003 58,9±9,92 59,9±9,54 +1,7 0,002
IMC (kg/m2) 23,3±3,32 24,1±3,14 +3,4 0,004 23,3±2,94 23,7±2,95 +1,7 0,001
PC (cm) 79,7±7,71 82,0±8,21 +2,9 0,002 74,2±8,34 75,0±8,40 +1,1 0,058
I C/E 0,461±0,045 0,478±0,046 +3,7 0,002 0,467±0,046 0,472±0,048 +1,1 0,051
MG % 15,4 (5,70)* 15,8 (7,30)* +2,5 0,002 27,1±6,91 28,1±7,02 +3,7 0,003
MLG (kg) 57,2±5,51 57,1±5,10 −0,2 0,899 42,2±2,98 42,4±2,98 +0,5 0,313
IMG (kg/m2) 3,42 (2,02)* 3,64 (2,40)* +6,4 0,005 6,50±2,47 6,84±2,49 +5,2 0,002
IMLG (kg/m2) 19,4±1,29 19,4±1,54 −0,1 0,962 16,7±0,896 16,8±0,986 +0,6 0,318
PAS (mmHg) 114±11,5 109±11,7 +10,9 0,009 109±11,7 113±12,1 +4,3 0,008
PAD (mmHg) 57,3±11,9 65,7±10,6 +14,7 0,037 64,9±10,9 64,9±11,0 −0,1 0,088

Valores presentados como medias±desviación estándar;

*Valores presentados como Mediana (Rango Intercuartílico);

T1= Tiempo 1; T2= Tiempo 2; % Dif= Porcentaje de diferencia entre el T1 y T2; IMC= Índice de Masa Corporal; PC= Perímetro de Cintura; I C/E= Índice de Cintura Estatura; MG%= Porcentaje de Masa Grasa; MLG= Masa Libre de Grasa; IMG= Índice de Masa Grasa; IMLG= Índice de Masa Libre de Grasa; PAS= Presión Arterial Sistólica; PAD= Presión Arterial Diastólica; kg= kilógramo; m= metro; cm= centímetros; mmHg= milímetros de mercurio; p<0,05.

Respecto a la variación en el consumo diario de alimentos, en hombres se observó una disminución significativa en el consumo de lácteos (-43,1%) y un aumento en el consumo de carnes procesadas y comida rápida (40,6%). Además, incrementaron el consumo de aceites y alimentos ricos en ácidos grasos (81,8%), y bebidas alcohólicas (89,5%), sin embargo, estas diferencias no fueron estadísticamente significativas. En mujeres se observó una disminución significativa en el consumo de bebidas y refrescos (-58,0%), y de alimentos con cafeína (-54,1%). En ambos sexos el consumo de frutas y verduras fue inferior a 400 g y la ingesta diaria de agua estuvo dentro del rango recomendado. En los hombres el consumo de azúcar se mantuvo inferior al máximo recomendado, mientras que en las mujeres superó los 25 g en ambas mediciones (Tabla 3).

Tabla 3 Consumo de alimentos (T1 y T2) de estudiantes universitarios según sexo (n= 76). 

Grupo de alimentos Hombres (n= 15) Mujeres (n= 61)
T1 T2 % Dif Valor p T1 T2 % Dif Valor p
Cereales y papas (g) 406 (298) 376 (334) −7,3 0,100 314 (227) 355 (243) +13,1 0,986
Verduras (g) 64,3 (38,6) 70,0 (193) +8,8 0,256 65,7 (85,5) 64,3 (71,9) −2,1 0,871
Frutas (g) 142 (183) 148 (175) +4,2 0,140 123 (123) 107 (121) −13,0 0,831
Lácteos (g) 325 (475) 185 (317) −43,1 0,036 199 (210) 210 (218) +5,5 0,979
Pescados, carnes, huevos y
leguminosas secas (g) 141 (136) 147 (84,0) +4,2 0,733 128 (72,1) 118 (65,7) −7,8 0,960
Aceites, frutos secos y grasas (g) 56,1 (84,2) 102 (88,9) +81,8 0,281 58,4 (68,2) 59,9 (72,9) +2,5 0,880
Azúcares (g) 18,9 (25,4) 23,9 (36,4) +26,5 0,191 42,3 (69,4) 42,9 (61,0) +1,4 0,831
Bebidas y refrescos (g) 398 (400) 128 (499) −67,8 0,064 336 (617) 141 (604) −58,0 0,016
Bebidas alcohólicas (g) 3,46 (16,7) 6,56 (7,65) +89,5 0,753 1,60 (7,48) 1,70 (5,31) +6,2 0,299
Carnes procesadas y
Comida rápida (g) 65,7 (103) 92,4 (129) +40,6 0,036 97,1 (106) 78,6 (92,4) −19,0 0,093
Agua (ml) 1.285 (900) 1.800 (1.200) +40,1 0,107 1.200 (1.200) 900 (1.500) −25,0 0,440
Alimentos con cafeína (g) 3,57 (15,0) 0,910 (4,80) −75,7 0,099 3,73 (3,06) 1,71 (8,34) −54,1 0,022

Valores presentados como Mediana (Rango Intercuartílico); T1= Tiempo 1; T2= Tiempo 2; % Dif= Porcentaje de diferencia entre el T1 y T2; g= gramos; ml= mililitros; p<0.05.

Al comparar el T1 y T2, los hombres disminuyeron significativamente el consumo de hierro (-7,7%), sin embargo, el 100% se mantiene con un consumo excesivo (Tabla 4). En las mujeres disminuyó el consumo de colesterol (-17,9%), vitamina B2 (-19,9%) y vitamina B12 (-22,8%) (Tabla 5). En relación al porcentaje de adecuación en el T2, sobre el 40% de los hombres presentaron un consumo deficiente en AGPI ω-3, vitamina B9, C, E, potasio y fibra dietética, y un exceso en el consumo de AGS, colesterol, vitaminas A, B1, B2, B3, B6, B12, fósforo, hierro y sodio (Tabla 4). En mujeres, sobre el 40% presentó un consumo deficiente de AGPI ω-3, vitaminas E, B9, B12, C, calcio, potasio y fibra dietética, y un exceso en el consumo de AGS, vitaminas A, B1, B2, B6, fósforo y sodio (Tabla 5).

Tabla 4 Consumo de energía, nutrientes y fibra dietética (T1 y T2), y clasificación del porcentaje de adecuación (T2) en hombres (n= 15). 

Variables T1 T2 % Dif Valor p Clasificación del porcentaje de adecuación (T2)
Deficiente Aceptable Bueno Exceso
Energía (cal) 2.619 (2.198) 2.825 (1.352) 7,9 0,806 1 (6,7) 6 (40,0) 5 (33,3) 3 (20,0)
Proteínas (g) 95,9 (55,0) 99,9 (48,9) 4,2 0,776 2 (13,3) 4 (26,7) 6 (40,0) 3 (20,0)
Carbohidratos (g) 416 (237) 378 (217) −9,1 0,394 1 (6,7) 7 (46,7) 2 (13,3) 5 (33,3)
Grasas (g) 74,3 (48,9) 82,9 (64,2) 11,6 0,078 4 (26,7) 4 (26,7) 3 (20,0) 4 (26,7)
AGS (g) 22,8 (12,3) 26,1 (12,4) 14,5 0,140 1 (6,7) 5 (33,3) 2 (13,3) 7 (46,7)
AGPI ω-3 (g) 0,590 (0,860) 0,560 (0,600) −5,1 0,975 15 (100) 0 (0,0) 0 (0,0) 0 (0,0)
Colesterol (mg) 254 (286) 284 (190) 11,8 0,460 2 (13,3) 4 (26,7) 3 (20,0) 6 (40,0)
Vitamina A (ug) 1.127 (993) 1.189 (3.088) 5,5 0,570 4 (26,7) 2 (13,3) 2 (13,3) 7 (46,7)
Vitamina B1 (mg) 3,67 (5,70) 3,16 (2,77) −13,9 0,691 1 (6,7) 0 (0,0) 1 (6,7) 13 (86,7)
Vitamina B2 (mg) 1,63 (1,16) 1,59 (0,810) −2,5 0,334 0 (0,0) 4 (26,7) 1 (6,7) 10 (66,7)
Vitamina B3 (mg) 19,3 (8,64) 17,8 (15,9) −7,8 0,307 2 (13,3) 4 (26,7) 1 (6,7) 8 (53,3)
Vitamina B5 (mg) 4,77 (4,56) 5,25 (3,98) 10,1 0,910 1 (6,7) 5 (33,3) 5 (33,3) 4 (26,7)
Vitamina B6 (mg) 1,72 (1,35) 1,77 (1,77) 2,9 0,532 0 (0,0) 0 (0,0) 5 (33,3) 10 (66,7)
Vitamina B9 (ug) 253 (226) 286 (172) 13,0 0,427 6 (40,0) 3 (20,0) 4 (26,7) 2 (13,3)
Vitamina B12 (ug) 2,08 (2,73) 2,18 (1,70) 4,8 0,910 1 (6,7) 6 (40,0) 2 (13,3) 6 (40,0)
Vitamina C (mg) 38,2 (34,1) 38,0 (36,7) −0,5 0,650 10 (66,7) 3 (20,0) 1 (6,7) 1 (6,7)
Vitamina E (mg) 6,05 (7,41) 8,52 (5,93) 40,8 0,609 11 (73,3) 1 (6,7) 1 (6,7) 2 (13,3)
Calcio (mg) 924 (611) 896 (457) −3,0 0,173 5 (33,3) 3 (20,0) 5 (33,3) 2 (13,3)
Fósforo (mg) 1.369 (458) 1.528 (312) 11,6 0,820 0 (0,0) 0 (0,0) 0 (0,0) 15 (100)
Hierro (mg) 18,3 (23,7) 16,9 (7,79) −7,7 0,031 0 (0,0) 0 (0,0) 0 (0,0) 15 (100)
Sodio (mg) 2.767 (1.553) 2.708 (1.726) −2,1 0,570 0 (0,0) 1 (6,7) 1 (6,7) 13 (86,7)
Potasio (mg) 1.350 (1.036) 1.517 (950) 12,4 0,910 14 (93,3) 1 (6,7) 0 (0,0) 0 (0,0)
Magnesio (mg) 379 (288) 357 (406) −5,8 0,532 5 (33,3) 3 (20,0) 2 (13,3) 5 (33,3)
Zinc (mg) 12,0 (52,4) 14,1 (57,7) 17,5 0,609 5 (33,3) 6 (40,0) 1 (6,7) 3 (20,0)
Fibra dietética (g) 13,1 (11,1) 10,9 (9,53) −16,8 0,570 13 (86,7) 2 (13,3) 0 (0,0) 0 (0,0)

Valores presentados como Mediana (Rango Intercuartílico); T1= Tiempo 1; T2= Tiempo 2; AGS= Ácidos Grasos Saturados; AGPI ω-3= Ácidos Grasos Poliinsaturados ω-3; cal= calorías; g= gramos; mg= miligramos; ug= microgramo; p<0,05.

Tabla 5 Consumo de energía, nutrientes y fibra dietética (T1 y T2), y clasificación del porcentaje de adecuación (T2) en mujeres (n= 61). 

Variables T1 T2 % Dif Valor p Clasificación del porcentaje de adecuación (T2)
Deficiente Aceptable Bueno Exceso
Energía (cal) 2.635 (1.568) 2.409 (1.322) −8,6 0,766 11 (18,0) 15 (24,6) 12 (19,7) 23 (37,7)
Proteínas (g) 87,5 (45,0) 79,4 (38,4) −9,3 0,395 13 (21,3) 19 (31,1) 15 (24,6) 14 (23,0)
Carbohidratos (g) 334 (195) 327 (214) −2,1 0,475 15 (24,6) 10 (16,4) 13 (21,3) 23 (37,7)
Grasas (g) 89,1 (76,6) 74,9 (62,6) −15,9 0,711 12 (19,7) 19 (31,1) 9 (14,8) 21 (34,4)
AGS (g) 26,5 (25,1) 20,4 (18,6) −23,0 0,255 10 (16,4) 10 (16,4) 13 (21,3) 28 (45,9)
AGPI ω-3 (g) 0,590 (0,525) 0,560 (0,560) −5,1 0,908 61 (100) 0 (00) 0 (00) 0 (00)
Colesterol (mg) 268 (194) 220 (197) −17,9 0,042 24 (39,3) 17 (27,9) 4 (6,6) 16 (26,2)
Vitamina A (ug) 1.018 (1.608) 956 (1.254) −6,1 0,963 16 (26,2) 2 (3,3) 8 (13,1) 35 (57,4)
Vitamina B1 (mg) 1,98 (2,42) 1,82 (1,85) −8,1 0,361 6 (9,8) 3 (4,9) 5 (8,2) 47 (77,0)
Vitamina B2 (mg) 1,51 (1,31) 1,21 (0,905) −19,9 0,034 6 (9,8) 15 (24,6) 10 (16,4) 30 (49,2)
Vitamina B3 (mg) 15,3 (12,2) 13,5 (9,15) −11,8 0,325 13 (21,3) 14 (23,0) 11 (18,0) 23 (37,7)
Vitamina B5 (mg) 4,09 (2,13) 3,82 (1,96) −6,6 0,509 23 (37,7) 15 (24,6) 13 (21,3) 10 (16,4)
Vitamina B6 (mg) 1,40 (0,800) 1,28 (0,860) −8,6 0,852 8 (13,1) 13 (21,3) 10 (16,4) 30 (49,2)
Vitamina B9 (ug) 210 (133) 237 (155) 12,9 0,184 37 (60,7) 12 (19,7) 4 (6,6) 8 (13,1)
Vitamina B12 (ug) 2,19 (1,46) 1,69 (1,11) −22,8 0,003 28 (45,9) 16 (26,2) 7 (11,5) 10 (16,4)
Vitamina C (mg) 32,2 (29,8) 29,1 (22,2) −9,6 0,213 47 (77,0) 8 (13,1) 2 (3,3) 4 (6,6)
Vitamina E (mg) 6,54 (6,72) 5,53 (4,92) −15,4 0,475 49 (80,3) 6 (9,8) 3 (4,9) 3 (4,9)
Calcio (mg) 686 (580) 631 (450) −8,0 0,367 36 (59,0) 11 (18,0) 6 (9,8) 8 (13,1)
Fósforo (mg) 1.256 (892) 1.114 (707) −11,3 0,080 2 (3,3) 2 (3,3) 7 (11,5) 50 (82,0)
Hierro (mg) 16,0 (17,1) 15,2 (13,8) −5,0 0,379 17 (27,9) 16 (26,2) 11 (18,0) 17 (27,9)
Sodio (mg) 2.507 (2.007) 2.299 (1.951) −8,3 0,221 4 (6,6) 6 (9,8) 5 (8,2) 46 (75,4)
Potasio (mg) 1.204 (965) 1.197 (654) −0,6 0,072 60 (98,4) 1 (1,6) 0 (0,0) 0 (0,0)
Magnesio (mg) 260 (121) 257 (195) −1,2 0,466 20 (32,8) 13 (21,3) 10 (16,4) 18 (29,5)
Zinc (mg) 8,40 (7,97) 7,72 (5,35) −8,1 0,479 13 (21,3) 14 (23,0) 12 (19,7) 22 (36,1)
Fibra dietética (g) 9,12 (6,84) 10,2 (8,09) 11,8 0,259 57 (93,4) 4 (6,6) 0 (0,0) 0 (0,0)

Valores presentados como Mediana (Rango Intercuartílico); T1= Tiempo 1; T2= Tiempo 2; AGS= Ácidos Grasos Saturados; AGPI ω-3= Ácidos Grasos Poliinsaturados ω-3; cal= calorías; g= gramos; mg= miligramos; ug= microgramo; p<0,05.

DISCUSIÓN

El propósito de este estudio fue analizar la variación del estado nutricional, presión arterial y patrones dietéticos de jóvenes evaluados durante la primera semana de inducción y posterior a seis meses de ingreso a la Facultad de Ciencias de la Salud de una universidad pública de Valparaíso, Chile.

Este estudio identificó incrementos significativos en el IMC, %MG, PC y presión arterial mientras que MLG se mantuvo constante. A pesar del aumento de peso corporal, la mayoría mantuvo la calificación de peso normal según IMC. Las ganancias de peso corporal y % MG evidenciadas en nuestro estudio fueron superiores a las reportadas por Gropper et al16 quienes informaron incrementos de peso corporal de 1,13 kg, IMC de 0,3 kg/m2 y 1,9 puntos porcentuales en el % MG en estudiantes universitarios estadounidenses durante el primer año de vida académica. Hull et al.15 encontraron aumentos de peso corporal superiores a los reportados por Gropper et al.16, pero inferiores a los hallazgos del presente estudio. Por el contrario, Becerra-Bulla et al.8 observaron incrementos muy superiores en el peso corporal en jóvenes universitarios colombianos durante un periodo de tiempo similar (3,5 kg en mujeres y 13 kg en hombres). Estudios previos indicaron que el incremento de peso corporal ocurrido durante la adultez temprana está generalmente asociado con el aumento de colesterol total, LDL-c y de triglicéridos19, la adiposidad central, la obesidad, el síndrome metabólico, que se consideran como las principales causas de las ENT20,21.

Además, este estudio evaluó los cambios en los patrones dietéticos de los jóvenes, informando un consumo insuficiente de frutas, verduras y lácteos, y alto en alimentos con azúcar, similar a lo señalado en estudios previos8,11,12,13. Las mujeres disminuyeron el consumo de bebidas, refrescos y alimentos con cafeína, en cambio los hombres disminuyeron el consumo de lácteos y aumentaron el consumo de carnes procesadas y comida rápida. Estos alimentos tienen un alto contenido calórico, bajo valor nutricional y poseen atributos no nutricionales que promueven su consumo excesivo, lo que podría ser la principal causa del mayor incremento de peso corporal, obesidad abdominal, %MG y presión arterial en hombres. Si bien son múltiples los factores de riesgo asociados, estos resultados pueden ser atribuidos a la falta de educación nutricional, de tiempo para la preparación de alimentos saludables y habilidades culinarias en los hombres, además de entornos universitarios obesogénicos4,5,6.

En nuestro estudio la mayoría de los jóvenes mantuvo en ambas mediciones una dieta normocalórica, normoproteica y normoglucídica, sin embargo, fue excesiva en AGS, colesterol, ciertas vitaminas, fósforo, hierro y sodio, y deficiente en AGPI ω-3, vitamina B9, C, E, potasio y fibra dietética, y en mujeres además fue deficiente en B12 y calcio. Estos hallazgos sugieren que los cambios en los patrones dietéticos podrían deberse a la sustitución de alimentos, persistiendo una relativa estabilidad en la ingesta calórica14. El patrón alimentario de los jóvenes universitarios que participaron en este estudio se aleja de las recomendaciones establecidas7, sin embargo, es similar a lo reportado previamente8,10,11,12,13, lo que confirma que la mayoría mantiene una alimentación poco saludable.

A partir de los resultados obtenidos en este estudio se propone como futura línea de investigación comprender el rol del entornos alimentario de las instituciones de educación superior y cómo influyen en la conducta alimentaria, estado nutricional y otros indicadores de salud de la comunidad universitaria.

Una de las limitaciones del estudio es la homogeneidad de la muestra debido a que solo participaron jóvenes matriculados en la Facultad de Ciencias de la Salud de una universidad pública de Valparaíso, y por lo tanto no es representativa de los estudiantes universitarios. Además, no todos los participantes completaron ambas mediciones, por ello se desconoce si ocurrieron o no cambios en las variables estudiadas de los sujetos perdidos. Sin embargo, a pesar de estas limitaciones, la fortaleza de este estudio es haber comparado los cambios en indicadores del estado nutricional, presión arterial y patrones alimentarios ocurridos durante los primeros meses desde el ingreso a la educación superior. Estos resultados pueden orientar el desarrollo de iniciativas que ayuden a las universidades a establecer estrategias para promover patrones alimentarios saludables en los entornos universitarios.

CONCLUSIÓN

Este estudio identificó variaciones negativas para la salud en el estado nutricional, presión arterial y en los patrones dietéticos en jóvenes posterior a su ingreso a la educación superior, con diferencias según sexo. Estos cambios probablemente son el resultado de la influencia de entornos universitarios poco saludables en donde la elección de alimentos disponibles y accesibles son la comida rápida y alimentos envasados altos en densidad energética, grasas saturadas, sodio y azúcares. Los entornos universitarios son una oportunidad para incorporar políticas de promoción de la salud y formular estrategias que faciliten la adopción de patrones dietéticos saludables en universitarios26.

Financiamiento. Este trabajo no recibió financiamiento.

Agradecimientos

Los autores agradecen a las autoridades de la Universidad de Playa Ancha por facilitar sus dependencias, a los Coordinadores Docentes de la Facultad de Ciencias de la Salud que otorgaron su autorización y a los universitarios quienes participaron desinteresadamente en esta investigación.

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Recibido: 09 de Septiembre de 2020; Revisado: 29 de Diciembre de 2020; Aprobado: 13 de Enero de 2021

*Dirigir Correspondencia: Fabiola Vilugrón, Universidad de Playa Ancha; dirección: Independencia #2002, Valparaíso, Chile. E-mail: fabiola.vilugron@upla.cl

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