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Revista chilena de obstetricia y ginecología

versión impresa ISSN 0048-766Xversión On-line ISSN 0717-7526

Rev. chil. obstet. ginecol. v.67 n.6 Santiago  2002

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-75262002000600014 

REV CHIL OBSTET GINECOL 2002; 67(6): 507-512

 

ACERCA DE LOS DERECHOS DEL MEDICO*

Dr. Jaime Garrido Cerón

Departamento de Obstetricia y Ginecología, Hospital J. J. Aguirre, Universidad de Chile


En los últimos años se han producido cambios que modifican la relación médico-paciente, tradicionalmente fundada en la confianza mutua y en una especie de paternalismo consentido. La creciente conciencia de sus derechos por parte del paciente ha derivado en una mayor exigencia de resultados, lo que en muchas ocasiones conduce a insatisfacción y a querellas contra el médico. En este cambio influyen varios factores, entre los cuales no están ausentes el aumento de la complejidad y costos de la medicina y el interés por evadir algunos de estos costos, interés en que están involucrados también estudios jurídicos especializados.

Por otra parte, las instituciones estatales y privadas organizan los sistemas de salud según sus propios intereses y prioridades. Frente a ellos, los médicos forman el tercer vértice del triángulo, sin que hasta ahora haya existido un cuerpo escrito que establezca sus derechos al lado de sus obligaciones.

Para la ley chilena la relación médico-paciente se consolida en un contrato tácito en que el médico adquiere el deber de cuidado y el paciente adquiere derechos. Los deberes del paciente y los derechos del médico casi nunca se mencionan lo cual crea asimetría puesto que un contrato supone dos partes. Así por ejemplo, rara vez se reconoce la autonomía del médico, en tanto que uno de los cambios más notorios ha sido el reconocer que el paciente tiene el derecho a decidir acerca de su salud, lo que es parte de su autonomía.

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define autonomía como: "Condición del individuo que de nadie depende en ciertos conceptos". Desde el punto de vista filosófico se puede invocar dos interrupciones de autonomía: Kantiana, o inviolable y de Stuart Mill o utilitaria. La autonomía basada en el concepto de Kant es un "imperativo categórico" y nada se puede hacer en contrario sin violar la libertad del individuo. La autonomía de Mill, llamada utilitaria, plantea que todo acto ético debe ser considerado según una finalidad y que la autonomía individual puede ser sobrepasada. Esto plantea el dilema ético de si en ciertas circunstancias el médico puede actuar en contra de los deseos del paciente.

Nadie discutiría la autonomía de un médico frente a una emergencia, o cuando las facultades de decisión de su paciente o su tutor legal están limitadas. Igualmente cuando el paciente delega voluntariamente en el médico su autonomía y lo deja actuar libremente según su arte y entendimiento. El problema surge en los casos en que se pretende ejercer una conducta médicamente correcta pero resistida por el paciente o su tutor.

El interés ético y legal que tiene este tema, sumado a la falta de claridad existente en torno a los deberes y derecho de la profesión, ha motivado esta recopilación extraída de diferentes cuerpos legales, administrativos, éticos y también del sentido común. El autor espera que el presente trabajo contribuya a hacer consciencia sobre el asunto y en definitiva, a consagrar los derechos del médico.

1. Autonomía técnica y moral

El Código Internacional de Etica Médica dice: "El médico debe, en todos los tipos de práctica médica, dedicarse a proporcionar su servicio médico competente, con plena independencia técnica y moral, con respeto y compasión por la dignidad humana". La sola limitante a esta independencia sería la autonomía del paciente, por lo cual el médico debería obtener la delegación de ésta mediante el consentimiento informado.

En el caso que el paciente o su tutor legal no estén en condiciones de otorgar este consentimiento y exista una urgencia médica, el médico está autorizado para actuar según la "Lex Artis".

Si existiera por parte del paciente o su tutor legal una negativa para un procedimiento que el médico estima vital, éste podría solicitar a los tribunales competentes un recurso de protección en favor del paciente.

2. Aceptar o rechazar a un paciente o una
terapia

El Art. 17 de Código de Etica del Colegio Médico establece en su inciso segundo: "Es derecho del médico aceptar o rechazar la atención de un enfermo con la sola limitación prevista en el Art. 13 de este Código", esto es, cuando "no exista otro colega que pueda hacerse cargo del enfermo", o en la situación de médico funcionario. Del mismo modo está implícito que dentro de su independencia técnica pueda rechazar una terapia o un procedimiento solicitados si no los juzga apropiados.

Estos derechos parecen simétricos con los del paciente de elegir a su médico y de aceptar una terapia.

3. Actuar libre de presiones

El Art. 4 de la Declaración de Tokio (1975) respecto a tortura y tratos degradantes dice: "Es el privilegio y el deber del médico practicar su profesión al servicio de la humanidad, de velar por la salud mental y corporal y de restituirla sin prejuicios personales, de aliviar el sufrimiento y de mantener el máximo respeto por la vida humana aún bajo amenaza, sin hacer jamás uso de sus conocimientos médicos de manera contraria a las leyes de la humanidad".

El Art. 31 del Código de Etica del Colegio Médico dice: "El médico no deberá apoyar; consentir o participar en la práctica de torturas u otros procedimiento crueles, inhumanos o degradantes".

4. Fuero de conciencia

Ninguna autoridad puede legítimamente obligar a un médico a actuar en contra de su conciencia y diversos pronunciamientos éticos y legales lo facultan y respaldan. Así:

Acerca de aborto

El Juramento Hipocrático dice: ..."De la misma manera, no daré a ninguna mujer supositorios destructores, mantendré mi vida y mi arte alejado de la culpa".

La Declaración de los médicos de Francia (1979) de respeto a la vida humana proclama: "Así como la medicina está al servicio de la vida hasta que se extingue, así también la protege desde su comienzo"... la interrupción deliberada de un embarazo por razones de eugenesia, o para resolver un conflicto moral, económico o social, no es un acto médico".

En la Declaración de Oslo de la Asamblea Médica Mundial (1983) se reconoce que en torno a las circunstancias que oponen los intereses de la madre y el feto hay diversidad de respuestas en cada comunidad y que el médico debe actuar en conciencia y de acuerdo a sus convicciones y a la ley imperante.

En el Art. 26 del Código de Etica del Colegio Médico se establece que "el médico debe respeto a la vida humana desde el momento de la concepción". No obstante norma el aborto terapéutico, permitiendo que por fuero de conciencia el médico pueda retirarse, aunque permitiendo la atención de la paciente por otro médico calificado.

Acerca del término de la vida

La Declaración de Sydney (1968) de la Asamblea Médica Mundial establece la responsabilidad del médico en determinar el momento de la muerte, norma los criterios a considerar y la extracción de órganos para transplante.

La Declaración de Venecia (1983) sobre enfermedad terminal: Norma la legitimidad de suspender los métodos extraordinarios de mantención de la vida en casos irreversibles, así como la posibilidad de mantener las funciones vegetativas con el propósito de obtener órganos para transplantes.

El Art. 28 del Código de Etica del Colegio Médico de Chile dice: "Ante la inminencia de una muerte inevitable, sin interrumpir los medios mínimos habituales para mantener la vida, es lícito al médico en conciencia, tomar la decisión de no aplicar tratamientos que procuren únicamente la prolongación precaria y penosa de la existencia".

Acerca de eutanasia

El Juramento Hipocrático dice: "A nadie daré una droga mortal, aun cuando me sea solicitada, ni daré consejo con este fin".

El Art. 27 del Código de Etica del Colegio Médico de Chile dice: "El médico no podrá deliberadamente poner fin a la vida de un paciente bajo consideración alguna".

Acerca de la pena capital

La resolución de 1981 de la Asociación Médica Mundial en Lisboa establece: "La participación de los médicos en la pena capital constituye una violación de las normas éticas, aunque ésto no impide que los facultativos certifiquen la muerte".

5. Diagnóstico, tratamiento y pronóstico de las
enfermedades

El médico tiene el derecho a la exclusiva facultad de actuar en el diagnóstico, tratamiento y pronóstico de las enfermedades.

Esta atribución es cautelada por el Código Penal, el cual en el Art. 213 dice: "El que se finjiere autoridad, funcionario público o titular de una profesión que, por disposición de la ley, requiera título o el cumplimiento de determinados requisitos, y ejerciere actos propios de dichos cargos o dichas profesiones, será penado con presidio menor en sus grados mínimo a medio y multa de seis a veinte sueldos vitales".

El Código Sanitario en su Art. 112 norma el ejercicio de la medicina y profesiones.

El Código de Etica del Colegio Médico también cautela este derecho: Art. 31: "El diagnóstico, pronóstico y tratamiento de las enfermedades son patrimonio exclusivo de los médicos.

6. Secreto profesional

El Juramento Hipocrático dice: "Guardaré silencio sobre todo aquello que en mi profesión, o fuera de ella, oiga o vea en la vida de los hombres que no deba ser público, manteniendo estas cosas de manera que no se pueda hablar de ellas.

El Art. 247 del Código Penal se refiere a los empleados públicos que revelen con perjuicio secretos conocidos con motivo de su cargo, y agrega, "Las mismas penas se aplicarán a los que, ejerciendo algunas de las profesiones que requieren título, revelen los secretos que con razón de ella se le hubieren confiado".

El Art. 10 del Código de Etica del Colegio Médico dice: "Guardar el secreto profesional constituye un deber y un derecho del profesional". Este sin embargo queda libre de la obligación si media una orden judicial o sí debe defenderse ante el tribunal de una acusación de su cliente. También está excusado del secreto si una persona le revela su intensión de cometer un delito, Art. 11.

7. Error o fracaso

La condición humana implica vulnerabilidad ante la enfermedad y la muerte y también la posibilidad del error y el fracaso, por ello el compromiso del médico no es de éxito sino que de procedimiento, de atenerse a la "Lex Artis". Esta se refiere a la ley no escrita que consagra la manera de actuar conforme al estado actual de la ciencia y el arte de la profesión, como lo haría la mayoría de los médicos en la misma condición y circunstancia.

El Art. 24 del Código de Etica del Colegio Médico establece: "No son sinónimos de negligencia el error o el fracaso del tratamiento o de cualquier otra acción médica. Por la naturaleza de la ciencia y el arte que profesa, el médico no puede asegurar la precisión de su diagnóstico ni garantizar la curación del paciente".

8. Investigación médica

La Declaración de Helsinki (1964) sobre investigación biomédica, reconoce la necesidad de la investigación en humanos para el progreso de la medicina y norma las condiciones de la investigación clínica y biomédica no clínica.

La Declaración de Nuremberg (1947) da normas éticas sobre experimentación en el ser humano.

El Art. 22 del Código de Etica del Colegio Médico norma la investigación biomédica nacional.

En todas estas normas se admite la investigación con consentimiento informado, protocolo, aceptación por un Comité de Etica, con la condición de no dañar, y con plena libertad para suspenderla por voluntad del sujeto o del investigador.

9. Perfeccionamiento

El Principio 12 de "Doce Principios" de la Asamblea Médica Mundial (1963) dice: "Se debe estimular al médico para que participe en cualquier actividad cuyo propósito sea ampliar sus conocimientos y mejorar su posición profesional".

La Declaración de Singapur (1984) manifiesta el derecho del médico para asistir sin barreras filosóficas, religiosas, raciales, políticas, geográficas, físicas ni de ninguna otra índole a reuniones médicas que le permitan adquirir y mejorar los conocimientos y técnicas propios de su profesión.

10. Justa remuneración

Este derecho debe entenderse como un deber de la institución empleadora y también del paciente dentro del contrato de cuidado.

El Art. 23 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) de la Asamblea General de las Naciones Unidas consagra para todas las personas el derecho a la libertad de trabajo y a una remuneración equitativa y satisfactoria.

Los Art. 41 y 43 del Código de Etica del Colegio Médico consagran el derecho del médico a la justa remuneración por los servicios prestados, en forma independiente del resultado de la prestación.

11. Libre asociación

El derecho a la libre asociación pacífica de las personas y a sindicalizarse para la defensa de sus derechos está garantizado en la Constitución Política del Estado, Capítulo III, incisos 15 y 19, y en el Art. 20 de la Declaración Universal de Derechos Humanos aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1948. En el estado actual de las cosas, los equilibrios de intereses se obtienen por la confrontación de ellos más que por la búsqueda premeditada de la equidad. Por ello, es lícito que los médicos se asocien para defender sus intereses, los cuales no coinciden siempre con las políticas públicas y privadas de salud.

12. Participación

La participación es un derecho consustancial a la democracia y como tal, los médicos tienen el derecho a intervenir en la gestión de salud, tanto pública como privada, priorizando lo que sólo ellos pueden plantear según su particular conocimiento. En nuestra realidad actual hay demasiadas decisiones en salud tomadas por funcionarios o profesionales que necesariamente desconocen ciertos aspectos de la medicina.

13. Defensa y Protección de su Colegio

Sin perjuicio del derecho a la defensa amparada por la ley que le cabe a toda persona, el Colegio Médico de Chile define en su Código de Etica (1983) en su Artículo 1: El Colegio Médico tiene la obligación de "velar por el prestigio de la profesión y supervigilar su ejercicio", y en su Artículo 13: "El Colegio Médico deberá acoger con igual celo, tanto las reclamaciones fundadas que se hagan contra sus miembros, como de proteger a éstos de las imputaciones falsas, injuriosas y calumniosas que sobre ellos recaigan en sus actuaciones profesionales o gremiales".

Esta disposición como se ve, protege contra las imputaciones falsas y al mismo tiempo, al acoger las reclamaciones fundadas, protege el prestigio común de la orden.

14. Respeto, Lealtad y Consideración de sus
pares

Por desgracia, con frecuencia detrás de la querella contra un médico, hay otro médico que se expresó imprudente cuando no injustamente.

El Código Internacional de Etica de la Asociación Médica Mundial determina entre los deberes de los médicos entre si: "El médico debe comportarse hacia sus colegas como él desearía que ellos se comportasen con él". Pero también recomienda que "debe esforzarse en dejar al descubierto a aquellos médicos... deficientes en competencia profesional o a quienes incurran en fraudes o engaño".

El Código Etica del Colegio Médico de Chile en sus Art. 34 al 46 se refiere ampliamente a los deberes de los médicos entre sí. En el 34 expresa "Las relaciones entre los médicos descansan esencialmente en su mutuo respeto, lealtad y consideración". La Declaración de Ginebra de la Asociación Médica Mundial dice: "Prometo solemnemente ..."Otorgar a mis maestros los respetos, gratitud y consideraciones que se merecen". Y en otro acápite: "Considerar como hermanos a mis colegas".

El Juramento de Hipócrates dice: "A aquel quien me enseñó este arte, lo estimaré lo mismo que a mis padres; el participará de mi mantenimiento y si lo desea participará de mis bienes".

16. Conductas moralmente censurables

Art. 12 del Código de Etica del Colegio Médico dice: "Todo profesional tiene el derecho de denunciar la conducta moralmente censurable de quienes ejercen su misma profesión", pero queda sometido a las disposiciones penales de la calumnia. Del mismo modo se pronuncia la Asociación Médica Mundial en su Código Internacional de Etica Médica, inciso cuarto.

Cuando se aduce la conveniencia de que el Colegio Médico tenga tuición ética sobre sus colegiados, o que todo profesional pueda denunciar conductas impropias, está implícita la facultad de supervisar y sancionar las conductas censurables, lo que en el fondo cautela el prestigio de toda la orden.

17. Defender valores

Así como se considera natural en el médico defender la salud física y mental, así debería defender creencias y actitudes que contribuyan al mejoramiento de la sociedad. Tal cambio plantea una tarea cultural de orden superior que corresponde a toda la sociedad y a cada individuo por medio de la educación formal, la familia y el ejemplo personal.

Vida y Salud

La falta de conciencia respecto de estos valores se traduce en la actitud de vivir como inmortales o como insensatos. Se come y bebe sin norma ni medida, se respira humo y consume drogas dañinas voluntariamente, se pone en peligro la vida propia y la ajena, y se destruye y contamina el medio ambiente. Con frecuencia las mismas personas que incurren en estas conductas se querellan por negligencia contra médicos que no son capaces de reparar daños que pudieron ser prevenidos. Es evidente la necesidad de incrementar la responsabilidad de cada individuo sobre si mismo y sobre los demás, y el médico puede hacerlo mediante la difusión de principios de salud pública y medicina preventiva.

Confianza

La Real Academia de la Lengua Española define confianza como:

"Depositar en alguien, sin más seguridad que la buena fe y la opinión que de él se tiene, la hacienda, el secreto o cualquier otra cosa", también tiene el sentido de "ánimo, aliento, vigor para actuar".

Por siglos la confianza fue la piedra angular de la relación médico-paciente, pues el paciente necesita confiar en quien deposita el cuidado de su salud o de su vida, y el médico necesita contar con ese respaldo y "el ánimo para actuar". En palabras de la Asociación Latinoamérica de Medicina: "El acto médico es una confianza que se entrega a una conciencia". Lo que hoy podemos ver es que, en la relación médico-paciente, la pérdida de la confianza mutua ha producido una actitud paranoica muy reñida con el acto terapéutico.

Buen nombre y respeto a las personas

Se ha hecho común que los medios de comunicación, en virtud del derecho a la información, publiquen hechos que dañan el buen nombre de los médicos, así como de otras personas, antes de que se compruebe la veracidad de ellos, y con un efecto a veces irreversible.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos determina en su Artículo 12: "Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley en contra de tales injerencias y ataques".

La Constitución Política del Estado en su Capítulo III, Inciso 4º asegura a todas las personas: "El respeto y protección a la vida privada y pública y a la honra de la persona y de su familia. La infracción de este precepto cometida a través de un medio de comunicación social, y que consistiere en la imputación de un hecho o acto falso, o que cause injustificadamente daño o descrédito a una persona o a su familia, será constitutiva de delito y tendrá la sanción que determine la ley".

El Código Penal trata la calumnia y la injuria en los artículos 412 al 431. Define calumnia como "la imputación de un delito determinado pero falso y que pueda actualmente ser perseguido de oficio". Define como injuria como "toda expresión proferida o acción ejecutada en deshonra, descrédito o menosprecio de otra persona".

El Estatuto Administrativo en su Art. 84 establece el derecho de los funcionarios a ser defendidos por su institución, "persiguiendo civil y penalmente la injuria, calumnia o las acciones que pongan en peligro su integridad o su vida con motivo del desempeño de sus funciones".

El Código Civil otorga derecho a indemnización cuando se afecta la honra, solamente cuando se produce un perjuicio económico.

Hay que lamentar que pese a todos estos resguardos, en pocas ocasiones se repara el daño causado por imputaciones hechas con amplia publicidad y que muchas veces resultan falsas. Aparte de las obvias consecuencias personales, las repercusiones sociales de una actitud pública irrespetuosa son más significativas cuando se desvaloriza la imagen de instituciones o individuos que deberían constituir pilares de la comunidad, como es el caso de la profesión médica.

BIBLIOGRAFIA

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2. Código Penal. Editorial Jurídica de Chile. Decimoquinta Edición Oficial, 1997.         [ Links ]

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6. Carta Derechos del Paciente. Fondo Nacional de Salud. Ministerio de Salud, 2002.         [ Links ]

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9. Philosophy of Medicine. Wulf/Pedersen/Rosenberg. Oxford Blackwell Scientific Publications. Second edición, 1990.         [ Links ]

*Documento recibido en noviembre de 2002 y aceptado para publicación por el Comité Editor en diciembre de 2002.

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