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Revista chilena de obstetricia y ginecología

versión impresa ISSN 0048-766Xversión On-line ISSN 0717-7526

Rev. chil. obstet. ginecol. v.68 n.1 Santiago  2003

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-75262003000100019 

MENSAJE DEL PRESIDENTE DE FIGO

Es trágico pero cierto que la vasta mayoría de muerte por cáncer ginecológico ocurre en el mundo en vías de desarrollo. Este es el mismo segmento de la población que está afectado de fatalidades obstétricas. Aquellas que evitan asistir a los cuidados prenatales y no se toman su presión arterial también evitaran la detección del cáncer y son muy vulnerables o tienen altas probabilidades de llegar a tener cáncer muy avanzado o un cáncer inoperable.

Así como es extremadamente difícil alcanzar a una mayoría de la población para su cuidado obstétrico así también es extremadamente difícil acercarse a ellas para la detección del cáncer. Por lo tanto el acceso de las mujeres a centros de detección de cáncer para las mismas es vital. Se puede decir entonces, que en países "avanzados" tienen una detección del cáncer temprano mientras que en los países en vías de desarrollo esto no ocurre, existe un mundo de diferencias en las tasas de sobrevivencia. No proveer estos servicios a las mujeres es un acto sublime de terrorismo. Puede ser una visión pesimista pero yo siento que es verdad aseverar que si la mortalidad materna no se puede reducir en este segmento de la población, el cáncer no podrá disminuir.

Sería tonto o quizás cruel de mi parte comparar embarazos fisiológicos en continentes pobres con el cáncer adquirido.

¿Cuál es más devastador los 100.000 embarazos sin atención en áreas pobres o los 100.000 casos de cáncer cervical o de mamas?

Si tomamos una página de la iniciativa de FIGO "salven a las madres" para la prevención de muerte de las gestantes en los países del mundo desarrollado y en vías de desarrollo debiesen utilizar también la idea del control para la detección y el tratamiento del cáncer.

Yo me pregunto que mecanismos podrían ser útiles:

- Hacer que las mujeres opten por consultar oportunamente para la detección del cáncer.

- Proporcionar un personal capacitado abocado a llevar a cabo estos test en la población femenina.

- Comprometer a los padres y legisladores a combatir estas miserias.

Uno casi siente una necesidad de una acción dictatorial sin quebrar la democracia para lograr este objetivo. Es un orgullo que por el trabajo del comité de Oncología Ginecológica FIGO, sea reconocido en cada rincón del mundo médico. Ciertamente, el trabajo llevado a cabo por los miembros del Comité Lou Benedet, Hans Bender, Howard Jones, Giancarlo Montrucoli, Sergio Pecorelli y el profesor Hextan Ngan a la cabeza, es una tarea titánica. Sin embargo, en los lugares donde no hay citólogos, oncólogos y ginecólogos se puede entrenar a personas para examinar mamas y tomar Papanicolaou. Esto se puede lograr con la experiencia, dado que requiere el uso de los sentidos del tacto y la visión.

A diferencia de los confusos cánceres de ovario los lugares más comunes para el cáncer de mamas y cervical, están favorablemente localizadas para el acceso y compromiso de personas entrenadas y con esto se podría cambiar el patético escenario de la detección del cáncer. La devastación causada por el cáncer se ve en el hecho trágico que la pérdida de la madre en la mayoría de los casos termina en un quiebre familiar.

Cuando una mujer joven embarazada fallece puede que no deje hijos huérfanos, pero usualmente cuando un paciente con cáncer fallece es probable que queden niños huérfanos. Estas muertes se pueden prevenir con una acción a tiempo.

Se ha comprobado que la mejor manera de resolver este problema es con educación, preocupación y la acción del gobierno y los legisladores. "Médicos cúrense a si mismos". Esto me recuerda al Dr. Paul Dudlay White, "el padre de la cardiología moderna" quien insistía que la muerte antes de los 80 es culpa del hombre y que la salud es demasiado importante para dejarla en mano de los doctores. Todos debemos aprender a cuidarnos. Esta es la verdadera razón de la prevención. Los colegas profesionales obstetras y ginecólogos de todas las Sociedades de FIGO, son afortunados en cuanto

todas las colegas mujeres puedan efectuarse regularmente sus papanicolaou y test de detección de cáncer mamario. Los obstetras y ginecólogos están en una posición de motivar a sus esposas a hacer lo mismo. Termino esta columna rogando a todos a pensar, influir e implementar servicios que puedan beneficiar a las mujeres a las cuales vemos todos los días y todas aquellas alrededor del mundo que tienen necesidad de dichos servicios.

Prof. SHIRISH SHETH
Presidente FIGO

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