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Revista chilena de obstetricia y ginecología

versión impresa ISSN 0048-766Xversión On-line ISSN 0717-7526

Rev. chil. obstet. ginecol. v.69 n.3 Santiago  2004

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-75262004000300006 

REV CHIL OBSTET GINECOL 2004; 69(3): 214-218

TRABAJOS ORIGINALES

CIRUGÍA ENDOSCÓPICA EN EL SERVICIO DE GINECOLOGÍA DEL HOSPITAL DE LA UNIÓN

 

Miguel Álvarez G.1, Claudia Nannig P.1

1Servicio de Ginecología y Obstetricia, Hospital J. Morey F., La Unión


RESUMEN

Se presentan los resultados de 125 casos de cirugía laparoscópica, en una población de mujeres jóvenes, sin riesgo de patología neoplásica maligna, según estricto protocolo de selección. No hubo complicaciones derivadas del procedimiento hasta un año de seguimiento. Se concluye que la capacitación de los ginecólogos pertenecientes a hospitales de baja complejidad de Regiones, les permite incorporar técnicas endoscópicas para el diagnóstico y tratamiento de patología ginecológica en pacientes sin riesgo de neoplasia maligna.

PALABRAS CLAVE: Cirugía laparoscópica


SUMMARY

A total of 125 patients who underwent a laparoscopic surgery for benign conditions are presented. All the surgeries were performed for general gynecology physicians and in a basic and low-complexity hospital. No complication in relation to the procedure was described.

KEY WORDS: Operative laparoscopy


 

INTRODUCCIÓN

El desarrollo de la cirugía laparoscópica es uno de los principales avances de las últimas décadas tanto para el diagnóstico como para el tratamiento de variadas patologías abdomino-pélvicas. En ginecología, este procedimiento ha tenido un notorio impacto, especialmente para el diagnóstico diferencial de síntomas comunes entre diferentes patologías (1), como para el tratamiento quirúrgico del mioma uterino (2), del embarazo ectópico (3), de los tumores anexiales (4), del absceso tubo-ovárico (5) y de la infertilidad (6). Esta técnica permite una recuperación y reintegro de la paciente a sus actividades más rápida comparada con la de abdomen abierto (7). Sin embargo, exige una capacitación técnica de los operadores e implementación de equipos que involucra un gasto económico inicial, que es recompensado por los evidentes beneficios para las pacientes.

El objetivo de este estudio es analizar y presentar la experiencia de la cirugía laparoscópica del Servicio de Ginecología del Hospital de La Unión.

MATERIAL Y METODO

Protocolo prospectivo de pacientes tratadas en el Servicio de Ginecología del Hospital de La Unión, desde enero de 1998 a mayo de 2004. Se utilizó un videolaparoscopio (Storz®) y un electrocoagulador monobipolar (Valleylab®). El criterio de selección de las pacientes fue: mujeres premenopausicas, sin antecedentes de neoplasia de mama, ovario y colon. Con laboratorio general básico, ultrasonido transvaginal y marcadores tumorales (alfa feto proteína, carcinoembrionario, Ca 125), negativos para neoplasia maligna; a ellas se les efectuó cirugía laparoscópica y fueron seguidas por un período mínimo de un año. Se excluyen del análisis, las siguientes cirugías laparoscópicas: esterilizaciones tubarias, laparascopías diagnósticas, liberación de adherencias y estudio de infertilidad.

El Servicio de Ginecología pertenece a un hospital tipo 3, y no cuenta con anatomía patológica; de ahí que las biopsias sean informadas en otro centro, con un tiempo de respuesta promedio de 3 semanas.

Se generó una base de datos que recopiló antecedente de neoplasia derivada del mesotelio, ovario, mama, colon, de estudio diagnóstico, tratamiento, seguimiento, complicaciones, estadía hospitalaria, recidiva y reintegración laboral. Se compararon los resultados obtenidos con tratamientos previos históricos del Servicio.

RESULTADOS

Todas las cirugías fueron efectuadas por el mismo cirujano. Se efectuaron 73 quistectomías del ovario con un promedio de edad de las pacientes de 34 años (rango: 18-42 años), de pequeños y grandes volúmenes (3 a 12 cm). Los de grandes volúmenes (sobre 9 cm), correspondieron al grupo etario de 20-24 años, de ellos, dos recidivaron y debieron ser reoperados. De los 73 casos, las localizaciones correspondieron a ovario (56 casos), paraoóforo (15 casos), y 2 casos intraligamentosos (casos muy laboriosos, con disección parcial de ligamento ancho, disección de cápsula, seguida de vaciamiento, y coagulación bipolar). Para la extracción se realizó enucleación del quiste, mínima abertura dentro de bolsa de nylon, con vaciamiento inmediato para reducir tamaño y extracción por trócar de 10 mm, previa coagulación bipolar del pedículo.

Se intervinieron 10 abscesos, incluidos dos pacientes con piosalpinx. El promedio de edad de las pacientes fue 39 años (rango: 28-46 años). La técnica incluyó abertura previa disección parcial, vaciamiento, lavado profuso, y coagulación bipolar de toda la superficie capsular.

Nueve casos correspondieron a hidrosalpinx bilaterales, con edad promedio de edad de las pacientes de 30 años (rango: 27-34 años). La cirugía efectuada fue la extirpación con tijera bipolar desde la porción cornual.

Se extirparon 9 teratomas maduros, con edad promedio de las pacientes de 29 años. Por su gran contenido de pelos y sebo, se procedió a disecarlos en pequeños trozos para lograr con éxito su extracción por el trócar de 10 mm.

En 34 pacientes portadoras de mioma uterino, se procedió a la miomectomía, con edad promedio de las pacientes de 39 años (rango: 34 - 43 años), subserosos e intramurales, de hasta 5 cm de diámetro, de ubicación fúndica, cornual, como también de pared posterior y anterior. Con hut monopolar se realizó enucleación parcial, con sección sobre el centro del tumor, y con corriente bipolar completamos su destrucción. A continuación realizamos irrigación y lavado profuso con suero tibio, posteriormente con manipulador uterino, y con solución de azul de metileno comprobamos la ausencia de rotura incidental, (9 pacientes no han completado el seguimiento mínimo, ya que fueron recientemente operadas).

Se efectuó en 1 paciente de 53 años la extirpación de los anexos en la asistencia de histerectomía vaginal sin prolapso.

En ocho pacientes se realizó vaciamiento de hemoperitoneo y salpingectomía por embarazo tubario complicado, con edad promedio de las pacientes de 28 años (rango: 25 - 35 años).

El 59% correspondió a patología quística pelviana, que en los inicios del protocolo, 2,8% de las pacientes presentaron recurrencia de la lesión, principalmente debido a la falta de una extirpación completa de la cápsula. El resto de las pacientes presentó una evolución favorable. La histopatología se presenta en la Tabla I.

El tiempo de estadía promedio fue 1,5 días, con inicio de vida normal al tercer día, que en comparación con la cirugía por laparotomía, los datos históricos muestran una reducción en su estadía de 3 días. Las pacientes con absceso pelviano mostraron una mejoría significativa respecto de las tratadas sólo con antibioticoterapia; estas redujeron en 5 días su estadía y en 5 veces su recuperación en semanas. Las pacientes intervenidas por hidrosalpinx tuvieron un día de hospitalización, y las operadas por embarazo ectópico complicado tuvieron una recuperación favorable, con alta al tercer día del ingreso. Las pacientes sometidas a miomectomías fueron dadas de alta al día siguiente, en algunas por ruralidad la estadía se prolongó hasta tres días.

En 2 pacientes la cirugía laparoscópica se revirtió a laparotomía, los que correspondieron a abscesos pélvicos adheridos a asas intestinales, que requirió de resección para el abordaje.

No realizamos colpotomía posterior para la extracción de la pieza operatoria. En los inicios hubo 40% de rotura incidental de los quistes ováricos, que se logró reducir a 10 % en el último año.

Tabla I

Histopatología de los casos sometidos a cirugía endoscópica en el Servicio de Ginecología del Hospital de La Unión

Histopatología

n


Cistoadenoma seroso

23

Quiste folicular

11

Quiste lúteo

10

Quiste endometriósico

2

Quiste paratubario

15

Teratoma maduro

9

Mioma

1

Hidrosalpinx

9

Embarazo tubario

8

Mioma más anexos

1


DISCUSIÓN

Los resultados de la cirugía endoscópica respecto de los históricos con cirugía abierta son claramente beneficiosos, también respecto de los costos hay diferencias. El cable bipolar y fibra óptica para asegurar su vida útil no la sometemos a esterilización, y lo usamos con manga de nylon estéril. El glutaraldeído sólo lo utilizamos para la cámara y la aguja de Veress. También hay reducción de costos en insumos al no utilizar sutura en ombligo y piel.

Con el tiempo hemos ido formando un criterio de evaluación preoperatoria, de la selección de las pacientes, del equipamiento, como también del adiestramiento. Existen múltiples centros que muestran experiencias ventajosas, estableciéndose efectividad y seguridad; no obstante el existir una considerable publicación de complicaciones, nos hace mantenernos cautos respecto de este procedimiento. Creemos entonces importante que para el uso exitoso del procedimiento, se debe confeccionar un protocolo, con el fin de actuar en forma coordinada, siguiendo normas preestablecidas comunes frente a las diferentes situaciones que se aborden.

La cirugía laparoscópica en un principio se abocó al diagnóstico, situación que actualmente estamos abordando por laparoscopía transvaginal con anestesia espinal en silla de montar. Sin embargo, el mejor equipamiento y el progreso en la técnica quirúrgica, nos ha permitido progresivamente realizar la mayoría de los procedimientos ginecológicos.

Especial interés y tema de controversia han sido los tumores ováricos ya que algunos autores describen que ante una lesión maligna inadvertida, el tratamiento inadecuado podría empeorar el pronóstico de la enfermedad por ruptura de este tipo de lesiones (8,9,10), afirmación que ha sido puesta en duda por otros autores. Dembo y cols (11) analizó los antecedentes de 267 pacientes con carcinoma epitelial estadio I, concluyendo que el pronóstico de la enfermedad se asociaba al grado tumoral, presencia de adherencias firmes, volumen de la ascitis y no a la ruptura de la cápsula del tumor. Así mismo, Sevelda y cols (12) plantearon que la ruptura del tumor durante la cirugía no empeoraba la tasa de sobrevida en 60 pacientes con carcinoma ovárico estadio I. Si consideramos que la mayoría de los tumores pelvianos son benignos (13) y hacemos una adecuada selección de la paciente (14, 15, 16), el riesgo de tratar una lesión maligna inadvertidamente es muy bajo. Hulka y cols (17), reportaron una incidencia de 0,4% de cáncer ovárico no sospechado en 13.739 quistectomías ováricas resueltas por laparoscopía.

La adecuada selección de la paciente incluye una detallada historia clínica, un examen ultrasonográfico transvaginal que descarte tumoraciones sólidas, como también la presencia de ascitis, de papilaciones o de tabiques gruesos. En mujeres premenopausicas, el tamaño tumoral inferior a 10 cm, junto a la determinación de Ca 125, determina un valor predictivo negativo para neoplasia maligna cercana a 100% (18)

Dargent (19), ha asegurado que la endoscopía es el tratamiento conservador de elección para quistes ováricos y fibromas uterinos. Su experiencia le permite asegurar que los resultados quirúrgicos son iguales a los de la cirugía abierta, pero con la ventaja que se reduce el dolor postoperatorio y el período de convalecencia, pero también refiere que existe información sobre implantación neoplásica en los sitios de punción, por lo que el abordaje laparoscópico no debe retardar el tratamiento definitivo por laparotomía del cáncer ginecológico. Con todo, ha insistido en que sería un error querer efectuar laparoscopía en todos los casos y el cáncer ovárico no sería candidato al abordaje por laparoscopía. Nosotros no tuvimos tumores malignos en nuestras pacientes, apegándonos a la estricta selección de los antecedentes clínicos y de laboratorio. Sin embargo tenemos la esperanza de contar en un futuro cercano con un ginecólogo entrenado en procedimientos oncológicos, como también un servicio de anatomía patológica.

La miomectomía laparoscópica es una opción valedera como tratamiento conservador para mujeres que deseen conservar la capacidad reproductiva. En un intento de reducir masa tumoral se han utilizados medicamentos con resultados diversos. Zullo y cols (20) usó acetato de leuprolide previo a la realización del procedimiento, en 67 pacientes con miomas sintomáticos, las que fueron randomizados en dos grupos; a uno se les administró el medicamento y al otro no; la pérdida sanguínea y el tiempo operatorio fueron significativamente menores en las pacientes que habían recibido el medicamento. Campo y Garcea (21) realizaron otro estudio randomizado sobre un total de 60 pacientes, concluyendo que el tiempo operatorio fue significativamente mayor en el grupo que recibió GnRh, sumado al hecho de que muchas pacientes manifestaron síntomas climatéricos. Palomba y cols (22) publican una investigación clínica aleatoria valorando si el uso de tibolona a la terapia preoperatoria de GnRh mejoraba el resultado comparado con el uso exclusivo de esta última, concluyeron que no hubo cambios en cuanto a la pérdida sanguínea ni al tiempo operatorio con esta asociación. La escisión del mioma, reparación del miometrio, colpotomía o morcelación, requiere adiestramiento calificado (23). En nuestro centro la miomectomía laparoscópica se efectúa con enucleación parcial del tumor con corriente monopolar, y sección sobre el centro de este, posteriormente con corriente bipolar completamos su destrucción y efectuamos la hemostasia. No tenemos aún casos de recurrencia de adenomiosis post miomectomía laparoscópica (24) o de adherencias (25). Paralelamente las miomectomías por laparotomía, con interrupción de flujo de arterias uterinas, nos ha permitido extirpar todo tipo de miomas, independiente de su ubicación; a una de nuestras pacientes se le extirpó 15 miomas intramurales, fue evaluada al año de seguimiento y el volumen uterino sigue conservado.

La cirugía endoscópica en abscesos pelvianos fue satisfactoria y permitió una mínima invasión, el abordaje es similar, teniendo la precaución de no efectuar un exagerado Trendelemburg, para evitar la contaminación del hemiabdomen superior (26).

En conclusión, la capacitación de los ginecólogos que trabajan en hospitales de baja complejidad en Regiones, les permite incorporar técnicas quirúrgicas endoscópicas para el diagnóstico y tratamiento de patología ginecológica, en pacientes sin riesgo de neoplasia maligna.

 

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