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Revista chilena de obstetricia y ginecología

versión impresa ISSN 0048-766Xversión On-line ISSN 0717-7526

Rev. chil. obstet. ginecol. v.70 n.4 Santiago  2005

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-75262005000400003 

REV CHIL OBSTET GINECOL 2005; 70(4): 218-224

TRABAJOS ORIGINALES

 

MORBILIDAD FETAL ASOCIADA AL PARTO EN MACROSÓMICOS: ANÁLISIS DE 3981 NACIMIENTOS

 

Jaime Albornoz V.1, Hugo Salinas P.1, Álvaro Reyes P.2a

1Departamento de Obstetricia y Ginecología, Hospital Clínico de la Universidad de Chile. 2Programa Magíster en Bioestadística, Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile.
aKinesiólogo/ Estadístico.


RESUMEN

Objetivo: Determinar la incidencia de traumatismos asociados al parto y la capacidad, de distintas categorías de peso macrosómico, de predecir una mayor frecuencia de estos traumatismos. Diseño: Estudio retrospectivo. Lugar: Servicio de Maternidad del Hospital Clínico de la Universidad de Chile. Participantes: 3981 nacimientos atendidos desde enero de 2001 a Diciembre de 2003. Resultados evaluados: Tasa de traumatismos asociados al parto. Resultados: La incidencia global de traumatismos asociados al parto fue 0,65%, significativamente más alta en parto vaginal operatorio (1,5%) y vaginal normal (0,7%), en relación a cesáreas (0,2% )(p<0,009). El odds ratio (OR) de traumatismo obstétrico en recién nacidos macrosómicos fue 3,12 (95% CI, 1,34-7,21) y el OR de muerte intraparto en macrosómicos Grado 1 (4000-4499 g) fue 15,6 (95% CI, 1,41-172,37). El OR de parto cesárea, en macrosómicos fue 2,07 (95% CI, 1,69-2,53) y de acuerdo a la categoría de macrosomía, OR 1,9 (95% CI, 1,53-2,36) en Grado 1, OR 4,13 (95% CI, 2,13-7,98) en Grado 2 (4500-4999 g) y OR 5,59 (95% CI, 0,58-53,9) en Grado 3 (³5000 g). Conclusiones: Macrosomía fetal es un importante predictor de parto cesárea y de una mayor morbilidad neonatal y mortalidad fetal intraparto.

PALABRAS CLAVE: Macrosomía fetal, cesárea, traumatismo obstétrico, morbimortalidad perinatal


SUMMARY

Objective: To determine the incidence of morbidity associated with macrosomic delivery, and the ability to predict a higher frequency of morbidity for distinct categories of macrosomia. Study design: We analyzed 3981 births from January 2001 to December 2003, at the Maternity Ward from the University of Chile Clinical Hospital. Afterward, we analyzed the rate of morbidity and mortality associated with route of delivery between different categories of birth weigh. Results: The overall incidence of morbidity associated with delivery was 0.65%, and was significantly higher in operative vaginal delivery (1.5%) and normal vaginal delivery (0.7%) compared to cesareans (0.2%, p<0.009). The odds ratio (OR) for birth trauma in macrosomic newborns was 3.12 (95% CI 1.34-7.21) and the OR of death during delivery in grade 1 macrosomics (4000-4999 g) was 15.6 (95% CI, 1.41-172.37). The OR for cesarean delivery by grade of macrosomia were: Grade 1 (4000-4499 g) 2.07 (95% CI, 1.53-2.36); Grade 2 (4500-4999 g) 4.13 (95% CI, 2.13-7.98); Grade 3 (³5000 g) 5.59 (95% CI, 0.58-53.9). Conclusions: Fetal macrosomia is an important predictor of cesarean delivery and of a higher neonatal morbidity and fetal mortality during delivery.

KEY WORDS: Fetal macrosomia, cesarean, obstetrics trauma, perinatal morbimortality


INTRODUCCIÓN

De acuerdo al American College of Obstetricians and Gynaecologists (ACOG) en su boletín del año 2000 (1), macrosomía fetal se define, como el peso de nacimiento igual o superior a 4500 gramos, sin embargo aún existe controversia a nivel mundial por la definición más exacta.

Existen quienes apoyan la utilización del percentil 90 del peso fetal para la edad gestacional y otros un valor neto de peso neonatal mayor a 4000, 4500 ó 5000 gramos. En Chile, la definición más utilizada en la actualidad es peso de nacimiento mayor a 4000 gramos, que de acuerdo a Jolly et al (2003), se asocia a un mayor riesgo relativo (RR) de morbilidad materna y neonatal.

En los últimos años, la incidencia de macrosomía ha aumentado considerablemente, reportándose tasas que oscilan entre 10 a 13% (2,3), cuando se utiliza como valor neto un peso de nacimiento superior a 4000 gramos.

Dentro de los factores asociados a esta mayor incidencia se señalan la mayor edad de la madre, obesidad materna pre-embarazo, resistencia a la insulina y el incremento en la incidencia de diabetes gestacional (4). Este trastorno del metabolismo fetal es clínicamente importante debido a que se asocia a un significativo incremento de la morbilidad materna y morbi-mortalidad fetal. Se asocia con un aumento de las tasas de inducción de trabajo de parto, parto operatorio, detención de la progresión del trabajo de parto, desgarros perineales mayores (III y IV grado), daño al nervio pudendo y hemorragia postparto. Asimismo, los recién nacidos macrosómicos se encuentran en mayor riesgo de distocia de hombro, fractura de clavícula, lesión de plexo braquial y asfixia perinatal (3,4,5,6,7).

Cabe notar que la tasa, así como el tipo de morbilidad neonatal, varía de acuerdo al criterio diagnóstico empleado. Por este motivo, Boulet et al (3), señalan la importancia de sub clasificar a los recién nacidos macrosómicos en tres categorías. En el caso de recién nacidos entre 4000 y 4499 g observaron un significativo aumento en el riesgo de complicaciones asociadas al parto, mientras que los recién nacidos entre 4500 y 4999 g presentaron mayor riesgo de morbilidad neonatal. Por el contrario, un peso de nacimiento mayor a 5000 g sería un importante factor predictivo de riesgo de mortalidad neonatal (3).

Junto con confirmar lo anterior, Riao et al (7) observaron que un peso de nacimiento mayor a 4500 g sumado a una talla materna menor a 155 cm, se asociaría a un incremento significativo en la tasa de lesión de plexo braquial.

Considerando las diferencias étnicas que presenta nuestra población en relación a la población norteamericana y europea, diseñamos este estudio con el objetivo de determinar la incidencia de traumatismos asociados al parto en nuestra población y si las categorías de peso macrosómico, definidas por Boulet et al (3), son capaces de predecir una mayor frecuencia de estos traumatismos.

MATERIAL Y MÉTODO

De un total de 4.244 nacimientos atendidos en el Servicio de Maternidad del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, entre enero de 2001 y diciembre de 2003, se consideraron 3.981 registros completos. La información fue recolectada retrospectivamente, a través de un registro computacional de los antecedentes maternos, el resultado del parto y la evolución del recién nacido. Se consideraron los nacimientos de primíparas y multíparas, sin cesárea y con una cicatriz de cesárea, cuya edad gestacional fuese mayor o igual a 37 semanas, con peso de nacimiento del recién nacido (RN) mayor o igual a 3000 g y en presentación cefálica. Posteriormente, se comparó los resultados de los RN de peso normal, comprendidos entre los 3000 y 3999 g con los resultados de los RN cuyo peso de nacimiento fue igual o superior a 4000 g denominados para este efecto macrosómicos. Finalmente, los macrosómicos fueron sub-clasificados en tres categorías según peso de acuerdo a Boulet et al (3): 4000 a 4499 g (Grado 1), 4500 a 4999 g (Grado 2) y ³5000 g (Grado 3). Fueron considerados como traumatismos del parto los eventos catalogados como fractura de clavícula, cefalohematoma, distensión de plexo braquial, parálisis braquial, parálisis facial y muerte fetal intraparto.

El análisis estadístico consideró una evaluación univariada de todas las variables clínicas y posteriormente se estudio la diferencia de proporciones con test Chi cuadrado. Finalmente, se construyeron modelos de regresión logística de máxima verosimilitud para identificar los factores de riesgo de trauma obstétrico, de acuerdo a las cuatro categorías de peso de nacimiento: 3000 a 3999 g, y macrosómicos Grado 1, Grado 2 y Grado 3. Se utilizó el software Stata 7.0 y se consideraron como significativos los resultados con un p<0,05.

RESULTADOS

El análisis consideró 3.981 nacimientos, de los cuales 40,9% correspondieron a primíparas y 59,1% a multíparas. En 82,3% de los casos el trabajo de parto se inició en forma espontánea, hubo 15,7% de inducciones de trabajo de parto y 2% de cesáreas electivas (Tabla I).


El porcentaje de RN con peso de nacimiento ³a 4000 g fue de 12,6%, y al analizar la incidencia de acuerdo a cada una de las sub-categorías de macrosomía, observamos 11,3% de macrosomía Grado 1, 1,2% de macrosomía Grado 2 y 0,1% de macrosomía Grado 3. La tasa de cesáreas fue 33,4% y 13,7% de los nacimientos correspondieron a parto vaginal operatorio (Tabla I).

Al analizar los resultados de acuerdo al peso de nacimiento, observamos en los macrosómicos una tasa de cesáreas de 17,9%, mientras que en los RN de peso <4000 g un porcentaje significativamente menor de 9,5% (p<0,000) (Tabla II). Al calcular el riesgo de parto cesárea, observamos en RN ³4000 g un OR 2,07 (95% CI, 1,69-2,53) (p<0,000), y de acuerdo a la categoría de macrosomía, en macrosómicos Grado 1 un OR 1,9 (95% CI, 1,53-2,36) (p<0,000), en Grado 2 un OR 4,13 (95% CI, 2,13-7,98) y en Grado 3 un OR 5,59 (95% CI, 0,58-53,9) (p<0,136) (Tabla III).



La incidencia de traumatismos asociados al parto fue de 0,65%, que de acuerdo a la vía del parto resultó significativamente más alta en el caso de parto vaginal operatorio (1,5%) y vaginal normal (0,7%), en relación al 0,2% observado en cesáreas (p<0,009) (Tabla IV). Por otra parte, al considerar el peso de nacimiento, observamos que la incidencia de trauma obstétrico fue significativamente superior en macrosómicos (1,6%) en relación a los RN de peso < 4000 g (0,5%) (p<0,005) (Tabla IV). Al evaluar el riesgo de presentar un traumatismo del parto, los RN macrosómicos presentan un OR 3,12 (95% CI, 1,34-7,21) (p<0,008) en relación a los RN cuyo peso resultó < 4000g (Tabla V). Al analizar el riesgo de traumatismo del parto de acuerdo a las distintas categorías de peso de nacimiento, observamos un OR significativo de 3,05 (95% CI, 1,26-7,35) (p<0,013) en los RN macrosómicos Grado 1 y un OR 4,0 (95% CI, 0,52-30,62) no significativo en los macrosómicos Grado 2 (p<0,181) (Tabla V).



Al evaluar el riesgo de algunos tipos específicos de traumatismo, observamos que los macrosómicos Grado 1 presentan un OR 3,47 (95% CI, 1,06-11,32) (p<0,05) para fractura de clavícula, y los macrosómicos Grado 2 un OR 72,47 (95% CI, 4,46-1175,8) (p<0,003) de presentar una parálisis braquial, en relación a RN entre 3000 a 3999 g (Tabla V).

Finalmente, al estudiar el riesgo de muerte intra-parto, en macrosomía Grado 1 observamos un OR 15,6 (95% CI, 1,41-172,37) (p<0,025), en relación a los RN de peso normal (Tabla V).

DISCUSIÓN

Este estudio estuvo enfocado a la identificación de categorías de RN expuestos a un mayor riesgo de morbilidad asociada al parto, de acuerdo a su peso de nacimiento y vía de parto. Considerando nuestros resultados, queda demostrado que los RN macrosómicos (³4000 g) presentan un mayor riesgo de traumatismo obstétrico, 3 veces superior al observado en RN con peso de nacimiento menor a 4000 g.

Asimismo, al evaluar este riesgo dentro de las distintas sub-categorías de macrosomía, observamos que es el grupo de 4000 a 4499 g (Grado 1) el que presenta el mayor riesgo de presentar morbilidad asociada al trabajo de parto, lo que es concordante con lo publicado por Boulet et al (3), quienes señalan que es en esta categoría de peso de nacimiento, donde deben intensificarse las medidas de monitorización del trabajo de parto con el objeto de identificar precozmente las complicaciones y evitar un mal resultado obstétrico.

Los traumatismos más frecuentemente observados fueron la fractura de clavícula y cefalohematoma, y sólo un porcentaje menor de parálisis braquiales. En relación a la primera, los macrosómicos Grado 1, presentaron 3 veces más riesgo de sufrirla, y con respecto a la última, los Grado 2, presentaron un riesgo 72 veces más alto en comparación a los nacidos con peso normal. De acuerdo a los estudios de Sandmire et al (8) y Rouse et al (9), la mayoría de los casos de parálisis braquial son transitorios y se resuelven tempranamente luego del nacimiento, y sólo entre 5,5 y 6,7% evolucionaría con una lesión neurológica irreversible. Resulta preocupante, sin embargo, que la macrosomía Grado 1, presenta 15 veces más riesgo de muerte asociado al parto en relación a los RN con peso entre 3000 y 3999 g.

La baja incidencia de morbilidad asociada al parto, observada en este estudio (inferior al 1%), en relación al 3,5% reportado por Gregory et al (2), es consecuencia probablemente de la mayor tasa de cesáreas, que en el caso de los RN ³4000 g duplicó el valor observado en los RN de peso normal. De acuerdo a esto, los macrosómicos Grado 1 y Grado 2 presentarían un riesgo de requerir una cesárea durante el trabajo de parto de 1,9 y 4,13 respectivamente. Estos resultados coinciden con lo publicado por Gregory et al (2), quienes señalan que el aumento en las tasas de cesáreas sería a expensas de las pacientes en trabajo de parto, las que tendrían 4 veces más riesgo de hemorragia post parto. Debido al aumento de la morbilidad materna asociada a la cesárea, existen quienes consideran este procedimiento como una complicación adicional de la macrosomía fetal (2, 8).

Considerando la baja morbilidad materna asociada a la cesárea electiva, Delpapa et al (10), sugieren utilizar el ultrasonido antes del parto y realizar cesárea electiva en todos los casos donde la estimación de peso fetal (EPF) se encuentre por sobre los 4000 g. No obstante, es sumamente difícil realizar en forma prenatal el diagnóstico de macrosomía fetal, debido a que en condiciones normales la EPF ecográfica presenta un 10-15% de error de estimación (11). Asimismo Levine et al, sostienen que el valor predictivo positivo del ultrasonido en la EPF ³percentil 90 es cercana al 56% (12). Además, al utilizar ultrasonido, sobre 4500 g es más probable subestimar que sobreestimar el peso fetal (13).

Recientemente, Raio et al han planteado que en macrosómicos, el riesgo de morbilidad fetal asociado al parto no es constante, y no dependería exclusivamente de la EPF. Por el contrario, dependería también de factores como la estatura materna, la presencia de diabetes gestacional y la necesidad de un parto operatorio. Por este motivo, más que insistir en el ultrasonido preparto, sugieren que frente a la sospecha de macrosomía, sería razonable tomar en consideración estas nuevas variables para evitar la potencial morbilidad asociada a un parto vaginal (7).

Aunque en nuestro estudio no evaluamos la morbilidad materna, múltiples estudios señalan que el parto vaginal de macrosómicos se asocia a un aumento significativo de la morbilidad del piso pelviano. Posterior a un parto vaginal de un feto macrosómico, aproximadamente 1 de cada 20 mujeres, evolucionaría con un trauma perineal severo (7). Como consecuencia de lo anterior estas pacientes están expuestas a largo plazo, a un mayor riesgo de incontinencia urinaria y anal, además de prolapso de órganos pélvicos.

CONCLUSIONES

Nuestro estudio confirma que el parto vaginal de macrosómicos se asocia a un mayor riesgo de traumatismo fetal, con el consiguiente aumento en la morbilidad neonatal y mortalidad intraparto. Sin embargo, la clasificación de los macrosómicos en grados, de acuerdo al peso de nacimiento, no permitió identificar categorías de riesgo ascendente, probablemente como consecuencia del reducido número de casos Grado 2 y 3. Aún cuando no incluimos dentro de las variables en estudio la talla materna, nos parece interesante considerarla a futuro. Se requieren nuevos estudios que consideren la EPF junto a la talla materna, en la identificación de pacientes candidatas a parto vaginal, que presenten un mayor riesgo de traumatismo fetal asociado al parto.

 

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