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Revista chilena de neuro-psiquiatría

versión On-line ISSN 0717-9227

Rev. chil. neuro-psiquiatr. v.39 n.1 Santiago ene. 2001

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-92272001000100008 

 

Rev Chil Neuro-Psiquiat 2001; 39(1): 19

ARTÍCULO ESPECIAL

 

Afecciones cerebrovasculares

Cerebrovascular Disorders

 

Jaime Court

Depto. de Neurología, P. Universidad Católica de Chile.


Los principales hitos en el desarrollo de esta área, en los últimos 50 años, estimamos que han sido:

IA. El reconocimiento de los factores de riesgo de los accidentes vasculares cerebrales (AVE) y su tratamiento. Así la terapia adecuada de la hipertensión arterial se ha visto que reduce en más de 1/3, la incidencia de AVE, según estudios de Estados Unidos y Europa. A los factores tradicionalmente reconocidos como la Diabetes Mellitus y las hiperlipidemias se han agregado, entre otros, el tabaquismo, obesidad y más recientemente las trombofilias, las cuales han contribuido también a la prevención secundaria, es decir, después del primer AVE.

IB. El desarrollo de los exámenes por neuroimágenes. A nivel del encéfalo: tomografía computarizada, resonancia magnética, angioresonancia, angiografía digital, doppler duplex carotídeo y vertebral. En relación al corazón ha permitido localizar potenciales orígenes de embolías encefálicas (ecografía transtorácica y transesofágica, Holter). Ha sido obvia la mayor precisión diagnóstica que han permitido.

IC. En tratamiento, el uso de anticoagulantes y antiagregantes plaquetarios, la cirugía de las carótidas y de las arterias vertebrales, la cirugía endovascular intracraneana, las nuevas técnicas quirúrgicas para las malformaciones vasculares y la resolución quirúrgica de algunas hemorragias intracraneanas.

ID. Un mejor conocimiento de la epidemiología de los AVE, de sus aspectos fisiopatológicos como patogénicos, y de una mayor uniformidad en los criterios diagnósticos y terapéuticos.

II. En relación a las proyecciones futuras, estimamos se fortalecerá la trombolisis intra-arterial e intravenosa en oclusiones vasculares recientes, la craniectomía transitoria, en infartos cerebrales masivos y otras técnicas aún en experimentación, para reducir en los AVE la presión intracraneana y disminuir daños secundarios. En un futuro más lejano lograr, farmacológicamente o mediante trasplantes neuronales, reforzar la plasticidad del sistema nervioso central a fin de compensar, al menos parcialmente, las neuronas irreversiblemente dañadas por un AVE.

III. En cuanto a la situación nacional, es posible disponer de los avances señalados, pero sólo para un porcentaje muy bajo de la población. Además, varios de éstos, para ser efectivos, deben realizarse en un breve lapso después de ocurrido el AVE, para lo cual debe haber un acceso rápido y organizado al centro asistencial, como sucede en otros países, al igual que para la realización de los exámenes complementarios previos a iniciar la terapia. También estamos escasos en investigación básica en esta área, pues en su mayoría se ha limitado a ser epidemiológica.

 

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