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Revista chilena de neuro-psiquiatría

versión On-line ISSN 0717-9227

Rev. chil. neuro-psiquiatr. v.40 n.4 Santiago oct. 2002

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-92272002000400009 

Rev Chil Neuro-Psiquiat 2002; 40: 371-80

 

El insight en psicoanálisis y sus dimensiones

Insight Dimensions in Psychoanalysis

Sergio Valdivieso, Cristina Ramírez

A review of the psychoanalytical literature on the concept of insight and its different dimensions is presented. The concept of insight has been present in psychoanalysis since the beginning, being considered both as a catalyst and as the goal of treatment. Authors agree on the importance of the emotional experience for the acquisition of true insight. Several ego functions participate in the process of obtaining insight, among which are the self observation function, a capacity of controlled ego regression, and the suspension of active attention, which allow the emergence of fantasy. Together with a deeper knowledge of the unconscious, insight includes a reflective elaboration that allows the integration and synthesis of new contents in the ego. A better study and description of the concept of insight will allow the development of tools for its assessment and will give answer to important questions related to the "active" components relevant in the outcome of psychotherapy.

Key words: psychoanalysis, insight, insight dimensions, self-observation, awareness

Introducción

El término insight, si bien prácticamente no fue utilizado por Freud en su obra, ha ido ganando un lugar importante en la literatura psicoanalítica. Existen numerosos trabajos que intentan distinguir su significado y su importancia para el resultado terapéutico. Sin embargo, al revisar la literatura, es frecuente observar que existen diversos tipos de insight sin que los autores clarifiquen con detención las similitudes y diferencias respecto de otros conceptos de insight. Esto lleva a una confusión y superposición conceptual que dificulta una mejor comprensión de la evolución del pensamiento psicoanalítico. Es probable que este problema derive del hecho de que distintos autores privilegien una particular dimensión del insight por sobre otra. De allí que resulta interesante y necesario hacer una revisión de la literatura con el fin de aclarar cuál es el concepto de insight en las diversas publicaciones y precisar las dimensiones de éste. En el presente trabajo se revisan algunos autores importantes en relación al concepto de insight en psicoanálisis. Con ello se pretende profundizar y ampliar la revisión reciente del concepto de insight en psiquiatría publicada en esta revista por los autores (1).

El significado del Insight en psicoanálisis

Freud utilizó escasamente el término insight (einsicht) a lo largo de su obra. Sin embargo, es evidente que el concepto de insight como la conciencia que logra el paciente de la naturaleza del conflicto inconsciente fue la piedra angular del psicoanálisis. Freud utilizó el término insight como conocimiento nuevo y creativo al referirse a su descubrimiento del contenido latente y significado de los sueños, en el prólogo a la tercera edición inglesa de la interpretación de los sueños publicada en 1931: "Este libro... contiene, aun de acuerdo con mi juicio actual, el más valioso de los descubrimientos que tuve la fortuna de hacer. Un insight como éste no nos cabe en suerte sino una sola vez en la vida" (2). Etchegoyen (3) señala que "insight" no es un concepto freudiano sino que habría sido introducido por analistas europeos y americanos para designar ese momento privilegiado de toma de conciencia. El vocablo insight designaría adecuadamente el objetivo del psicoanálisis de hacer consciente lo inconsciente. Sandler en su libro El paciente y el Analista (4) dedica un capítulo al insight, que aparece traducido al español como "comprensión intuitiva". Respecto del término insight, éste habría sido utilizado por primera vez en un trabajo de French del año 1939 llamado La comprensión intuitiva y la desfiguración en los sueños (5). French habría tomado este término del trabajo de W. Koehler en el cual un mono encuentra súbitamente la solución al problema de obtener plátanos que están fuera de su alcance montando tres cajas una sobre la otra o bien utilizando largos palos.

En los Fundamentos de la Técnica Psicoanalítica (3) Etchegoyen dedica tres capítulos al insight, particularmente a la definición de insight, a la relación de éste con la elaboración y finalmente a la metapsicología del insight. Este autor define insight como el proceso a través del cual alcanzamos una visión nueva y distinta de nosotros mismos. Este es un conocimiento personal, que se adquiere a través de un proceso intransferible donde hacemos consciente lo inconsciente. Es el analizado quien debe tener un momento de reflexión en el doble sentido de meditar y de recibir de vuelta la interpretación de la identificación proyectiva que le entrega el analista, como si estuviera doblando algo que ha estado fuera hacia dentro. Para lograr que el paciente alcance el insight el analista tiene que partir de un proceso de insight en sí mismo, es decir, de una elaboración de la contratransferencia.

Etchegoyen plantea que conocer es captar una relación que hasta entonces no había sido inteligible y que cambia el significado de la experiencia. Como veremos más adelante, este aspecto del conocer ha sido incluido por otros autores no psicoanalíticos como atribución. Es decir, cuando se es capaz de situar la relación de un elemento con otros en un contexto más amplio y que lo incluye. Así, por ejemplo, Etchegoyen relata cómo al relacionar su sueño de una relación anal con su paciente con el clima y el material de las sesiones (en las cuales la paciente contaba sueños muy interesantes, que eran muy bien interpretados pero sin que el proceso adelantara) descubre que el interés de la paciente era excitarlo con sus relatos, lo que se confirma con otro sueño, esta vez de la paciente, en el cual ella aparece acostada en el diván boca abajo y moviendo el trasero en forma excitante.

Cuatro autores psicoanalíticos clásicos en relación con nuestro tema son Reid, Finesinger, Richfield y Kris, quienes publicaron sus trabajos en un intervalo de cuatro años, entre 1952 y 1956. Reid y Finesinger (6) cuestionaron la proposición de Zilboorg, quien había subrayado la importancia del componente emocional del insight, oponiendo el insight emocional al intelectual. Estos autores propusieron dividir el insight en tres tipos: neutro o intelectual, emocional, incluyendo tanto la emoción que es contenida de una comunicación del paciente como la emoción que resulta de tomar conciencia de un contenido o de una atribución nueva para el paciente (interpretación), y el insight dinámico u operante, que resulta del levantamiento de la represión. Nos parece que lo que estos autores quieren señalar es que lo más propio, lo característico del método psicoanalítico, tiene que ver con que el contenido que interesa es inconsciente: afectos, representaciones, experiencias cenestésicas, recuerdos olvidados, súper yo, características del self, objeto interno, etc., lo que dará las claves comprensivas de emociones y conductas conflictivas para el paciente. Tomar conciencia de aquello que se ignora y poder atribuir correctamente siguen siendo, independiente del contenido, las dimensiones básicas del insight.

En esta misma línea, Richfield (7) propone que la toma de conciencia de una situación psicológica puede darse a través de dos formas: por medio de las palabras que describen fenómenos psicológicos inconscientes, o por una vivencia o contacto directo con esos fenómenos. Al primero lo llama insight descriptivo, y al segundo ostensivo o por familiaridad. Etchegoyen hace una relación entre estos tipos de insight y la elaboración. De acuerdo a Freud en su trabajo Recordar, repetir y reelaborar (8), la elaboración sería el proceso que va desde que el paciente toma conocimiento de algo que le dice el analista hasta que, venciendo sus resistencias, lo acepta con convicción. Para Etchegoyen, la elaboración sería el proceso que va del insight descriptivo al insight ostensivo y viceversa. Lo mismo se podría decir de la interpretación mutativa de Strachey (9). En la primera fase de la interpretación el paciente toma conciencia de que ha dirigido hacia el analista una cantidad particular de energía del ello, en tanto que en la segunda fase comprende que dicha energía está dirigida hacia un objeto fantaseado arcaico y no sobre uno real.

En resumen, los autores de la psicología del Yo plantean que el insight está constituido por al menos dos dimensiones: la conciencia de los fenómenos inconscientes y la atribución o comprensión amplia y profunda del origen de esos fenómenos y sus consecuencias. Para que esta toma de conciencia sea completa el psicoanálisis propone un método específico que tiene que ver con la experiencia emocional en el aquí y ahora de la sesión psicoanalítica de los afectos y su relación con objetos internos, así como su actualización en la transferencia (insight ostensivo). A lo que seguiría un segundo paso (insight descriptivo) en el que se comprenderían en profundidad el origen de los conflictos y sus consecuencias en la personalidad del paciente. Sin embargo todo este proceso podría no ser eficaz, es decir, podrían existir resistencias de diverso origen que impedirían el cambio. De acuerdo con Freud, se requeriría una convicción adicional del paciente para crear nuevas maneras de satisfacción.

Desde un punto de vista de las relaciones objetales, lo que promueve el insight es el proceso mediante el cual se toma conciencia de que el odio proyectado pertenece al propio yo, y de que el objeto atacado es también el objeto idealizado bueno. Esta integración del objeto y del yo lleva a un nuevo proceso, esta vez de duelo, en el que se activan los sentimientos de culpa y angustia depresiva así como de esperanza y reparación. El dolor depresivo inaugura una nueva experiencia emocional y cognitiva que tendrá profundas consecuencias en la comprensión del mundo y del sí mismo. Desde la óptica que nos interesa, lo que Klein (10) señala es que insight implica promover una conciencia particularmente intensa de las emociones así como de los objetos internos a los cuales están vinculadas. Esta toma de conciencia supone necesariamente una vivencia emocional. En un segundo momento, y en forma similar a lo planteado por Strachey respecto de la interpretación mutativa, se produce una conexión entre el odio y los objetos internalizados arcaicos del sujeto, en el cual se atribuye en forma más realista el origen de estos sentimientos (el self) y se comprende como han sido proyectados con el fin, entre otros, de descargarse y controlar al analista.

Etchegoyen plantea que los procesos de insight y elaboración están estrechamente relacionados. Habría aquí una diferencia notable respecto del concepto más popular de insight en el sentido de un conocimiento súbito e iluminador. La experiencia clínica con los pacientes muestra cuán difícil es comprender los movimientos transferenciales y contratransferenciales, y particularmente aquellos deseos y sentimientos infantiles que buscan gratificarse una y otra vez. Este punto ha sido estudiado particularmente por Kris (11), quien señala que existen sesiones satisfactorias y sesiones engañosas. Las primeras se caracterizan por un clima difícil, destellos de alguna comprensión, nuevas angustias y conflictos que se reconocen en el material y que se deben analizar. El proceso avanza lentamente. Las segundas, en cambio, se presentan como excesivamente productivas, se comprende todo en forma fácil pero superficial, o se profundiza en uno mismo en una especie de autoanálisis que excluye al analista. Estas sesiones son engañosas, ya que el contenido emocional más profundo se encuentra encubierto, y el exceso de insight está al servicio de la competencia, la seducción o el control maníaco y omnipotente. ¿Qué otros elementos podrían ayudar a diferenciar si se trata de insight verdadero? Según Kris, un proceso analítico tiene insight genuino cuando decrece la tendencia al acting out, aparece más flexibilidad y un repertorio más variado de conductas. Volvemos aquí al problema ya planteado del cambio, en el sentido de que podrían haber intensas vivencias emocionales en la sesión así como valiosas comprensiones sin que esto se acompañe necesariamente de modificaciones significativas en la vida del paciente. ¿Es que aún no se ha alcanzado un verdadero y genuino insight? ¿O bien existe otro factor que posibilita la conexión entre emoción, comprensión y conducta?

Para Etchegoyen el proceso de comprensión es parte de una investigación de las teorías que tiene el paciente de sí mismo, las cuales se van poniendo a prueba. Para que exista un nuevo conocimiento es necesario destruir las teorías, o al menos incluirlas en un contexto más amplio que vincule elementos desconocidos e incluso opuestos. Este aspecto del insight podría estar incluido en la dimensión de atribución antes mencionada. Este proceso desencadena a su vez nuevas emociones, en el sentido de la angustia ante la pérdida de las hipótesis explicativas que laboriosamente se han construido a lo largo de la vida, y que forman parte de la propia identidad. A nuestro juicio, y a diferencia de lo planteado por Etchegoyen, esta dimensión del insight es más amplia que el insight descriptivo, ya que no es solamente poner en palabras el afecto y sus conexiones con el self o los objetos internos, sino profundizar en todas las consecuencias y nuevos significados que se desprenden de tal conocimiento.

De acuerdo a lo planteado por Neubauer (12), desde el punto de vista de la psicología del yo el insight depende de la asimilación de las tendencias inconscientes bajo la égida de la función sintética del yo. Esta función, descrita como vimos por Etchegoyen como insight descriptivo, ha sido destacada por Nunberg (13), en el sentido de que el retorno de lo reprimido no basta para dar al yo el dominio sobre los contenidos del ello, "el yo debe ejercer su tendencia a la conexión, la unión y la fusión, a saber su función sintética". Kris la llama función integradora del yo, como una función organizadora que contribuye a establecer la autonomía yoica. En cualquier interpretación o reconstrucción ofrecida al paciente el analista trata de restablecer conexiones, de vincular deseos, defensas y temores presentes y pasados, y de ofrecer al yo ejemplos de pensamiento integrador. Esto podría significar que durante el análisis no sólo se adquiere mayor conocimiento de sí mismo, sino que además se desarrolla una nueva estructura y una nueva función. En este mismo sentido, Sandler (4) sostiene que el aumento de insight a través de las intervenciones del analista genera una reintegración, creando nuevos aspectos en la reorganización psíquica. Como consecuencia de la elaboración, el insight puede volverse automático, o sea, llevar a la inhibición preconsciente de las modalidades previas de funcionamiento y al uso de otras más apropiadas. Etchegoyen plantea un contrapunto con la teoría de las relaciones objetales en el sentido de que así como hay un desarrollo de nuevas funciones yoicas, existiría también un desarrollo de la autonomía de los objetos internos como resultado de la reparación. El paciente introyecta un analista que interpreta, es decir, un analista con ciertas cualidades, capaz de recordar, de contener, etc. Desde este punto de vista, al desarrollo de las funciones autónomas del yo subyace el desarrollo de un objeto interno con dichas funciones. De esta manera, el proceso analítico significa simultáneamente mayor conocimiento y mayor desarrollo de la estructura de la personalidad.

Para Sterba (14) y Stratchey (9) la nueva síntesis e integración realizada por el yo supone un proceso en el cual el paciente debe pasar de la vivencia emocional de la transferencia en la cual se pierde a sí mismo, a la activación de una función de auto-observación del yo que se pondría en marcha luego de la interpretación. Hatcher (15) señala que, de acuerdo con Kris, el yo debe ser capaz de una regresión controlada, una capacidad de distanciarse de sí mismo y auto-observarse y finalmente reintegrar el nuevo conocimiento adquirido. La regresión controlada implica que el paciente debe en forma activa suspender muchas consideraciones lógicas y morales durante la asociación libre. Asimismo, para poder tener insight se requiere un control sobre la descarga de los afectos, es decir, el paciente debe ser capaz de tolerar afectos displacenteros. El yo debe ser capaz finalmente de tolerar la nueva posición, elaborarla, asimilarla e integrarla conectándola con el funcionamiento cotidiano. Cada una de estas etapas puede tener sus propias patologías. Al mismo tiempo, la profundidad de la regresión y de la auto-observación también pueden ser variables. Por su parte Kohut (16) se refiere a la importancia de la introspección y de la empatía como el método de investigación propio del psicoanálisis. Describe que la introspección puede ser resistida por los pacientes ya que aumenta la tensión o bien podría existir una forma patológica de introspección en la que el paciente podría permanecer absorto en sus fantasías internas alejado del mundo y de sus conflictos.

Myerson (17) ha explorado el grado con que se combinan y profundizan estas dimensiones en varios trabajos. Este autor plantea que existen al menos dos modos de insight a los que llama psicoanalítico y orientado a la realidad. Describe que hacia el final del análisis un paciente que había trabajado bien y en los que se habían explorado en profundidad la envidia y rivalidad hacia el padre, la hostilidad hacia la madre y la envidia hacia sus hermanos activada en la relación con sus hijos, tiene dos episodios en los que se expresan parte de estos conflictos. En el primero su hija durante una fiesta familiar tiene un mal comportamiento, con una actitud desafiante y crítica hacia el paciente, lo cual produce intensa ira en él, al punto de desear la muerte de ella, la que persiste mucho tiempo por lo que le parece excesiva e inapropiada. Durante la sesión está preocupado por estos sentimientos tan intensos a los que no encuentra una explicación adecuada. En un rato de silencio él tiene la fantasía de asistir al funeral de la hija de la hermana a quien consuela. A partir de este contenido comprende el significado de la situación: la raíz de su furia reside en la sensación de sentirse rechazado por su hija. Reconoce ahora la relación entre estos sentimientos y sus conflictos edípicos y de competencia con sus hermanos. Se pueden reconocer cuatro etapas en este proceso:

a)

el reconocimiento o conciencia de que existe un conflicto que no logra aclararse

b)

la suspensión de la atención activa, relajando la vigilancia cognitiva y las actitudes defensivas, permitiendo que surjan fantasías

c) auto-observación y análisis desde el contexto psicoanalítico
d) la reintegración del nuevo material en el yo.

Todo este proceso sería parte del insight psicoanalítico. En el insight orientado a la realidad, en cambio, se reconoce un conflicto y se perciben sentimientos envidiosos. La envidia activa un conflicto con el súper yo, aparecen sentimientos de culpa y se decide renunciar a esa parte infantil del self. Lo que se logra es una solución de compromiso. Aquí se produce un by-pass de fantasías y asociaciones más regresivas, y lo que se intenta es un ajuste más realista.

Desde el foco que nos interesa, lo que aportan estos autores en relación a las dimensiones del insight en psicoanálisis tiene que ver con tres aspectos. Primero, el proceso de autoconocimiento supone un estado regresivo del yo en el que se suspende la atención activa hacia el pensamiento y sus asociaciones y se presta atención a la fantasía que surge espontáneamente. Segundo, el contenido que se privilegia es la fantasía así como los afectos acompañantes. Tercero, la función de auto-observación permite el reconocimiento de diversos contenidos mentales y su reintegración en el yo. Hatcher (15) propone cinco componentes en el proceso de insight:

a) la capacidad para una regresión controlada del yo;
b) la tolerancia al afecto;
c) el control de la descarga afectiva;
d) la capacidad de una auto-observación reflexiva; y
e) la función integradora del yo.

Cada una de estas funciones se sobreponen y al mismo tiempo podrían ser consideradas separadamente. Este autor hace un exhaustivo análisis de la función de auto-observación, destacando cómo Freud (18) distinguió entre auto-observación y reflexión: "En mi trabajo psicoanalítico he observado que la complexión psíquica del hombre que reflexiona difiere por completo de la del que hace observación de sí mismo. En la reflexión entra más en juego una acción psíquica, lo cual no sucede ni aún en las más atentas observaciones de sí... En ambos casos tiene que haber atención reconcentrada, pero el que reflexiona ejercita además una crítica a consecuencia de la cual desestima una parte de las ocurrencias que le vienen, después que las percibió; a otras las interrumpe enseguida, de modo que no sigue las vías de pensamiento que ellas abrirían, y aun con relación a otros pensamientos sabe arreglárselas para que ni siquiera devengan conscientes, y entonces los sofoca antes de percibirlos. En cambio el que se observa a sí mismo no tiene más trabajo que el de sofocar la crítica; conseguido esto, se agolpa en su conciencia una multitud de ocurrencias que de otro modo habrían permanecido inaprehensibles".

Hatcher denomina a estas dos funciones auto-observación experiencial y auto-observación reflexiva. A la base de esta última existiría un contexto que daría significado a los diversos contenidos que emergen en la fase experiencial. Vemos acá que se describe lo mismo que señaló Etchegoyen en el sentido de que el análisis consistiría en el paso de ida y vuelta desde un insight ostensivo a un insight descriptivo. El analista se valdría de un contexto que da unidad a hechos que aparentemente están desconectados unos de otros. Así, por ejemplo, un paciente obsesivo y muy esquizoide despierta una mañana con sentimientos de pena que no logra conectar con ninguna vivencia específica. Durante la sesión recuerda que el fin de semana fue el cumpleaños de su madre con la cual él vive, y como de costumbre se juntaron los hermanos y los sobrinos. Al rato describe un sueño en el que él mismo se encuentra en una sala despidiéndose con pena de las personas que estaban allí reunidas ya que él se iba a morir. Estas personas no tenían rostro. En ese momento le señalo que en el sueño el único que tenía un rostro era él, que se despedía porque moría, como si el cumpleaños de su madre hubiese gatillado una pena por la muerte de sí mismo. Recuerda otros muchos momentos en que ha sentido pena de sí mismo. Lo importante en estas asociaciones tanto mías como del paciente es que el contenido de sus asociaciones y sueños se organiza inicialmente en forma titubeante y luego más clara en torno a una idea que me hago del conflicto dinámico central, que es el sentimiento de pérdida vinculado al self más que a los objetos.

Para Hatcher el proceso de auto-observación tiene diversos grados y niveles, que van desde un foco en torno a pensamientos y emociones en un contexto de heteroculpabilidad hasta atribuciones más internas. La auto-observación experiencial y reflexiva tienen roles diferentes pero relacionados en el análisis. Inicialmente en el análisis lo que se intenta es ampliar y mejorar la calidad de la auto-observación, interpretar las inhibiciones a ésta, pasar de lo que algunos autores llaman el reporte a la comunicación emocionalmente más rica (19). En etapas más avanzadas del análisis la auto-observación reflexiva adquiere cada vez más importancia. La auto-observación experiencial da el contenido al análisis, lo que permite al analista construir una interpretación. Viejos contextos son re-estructurados y asimilados en nuevos contextos a través de la interpretación. Hatcher señala que para Hartman la interpretación no sólo tiene que ver con recuerdos y reconstrucciones, sino también con el establecimiento de relaciones causales. Se lograría una comprensión más sofisticada a la luz de un nuevo contexto. La calidad de la auto-observación así como la capacidad de integrar nuevos contextos se irían incrementando y potenciando mutuamente a lo largo del análisis.

Para Pressman (20) las funciones de auto-observación experiencial y reflexiva deben estar íntimamente relacionadas desde el inicio del análisis, en el sentido de que el paciente debe trabajar en las sesiones de acuerdo a dos reglas fundamentales: asociar libremente ("diga todo lo que viene a su mente sin crítica ni censura"), y una regla cognitiva ("y reflexione sobre eso, úselo para aumentar el conocimiento de Ud. mismo y de sus problemas"). Nuevamente volvemos a los tipos de insight propuestos por Richfield, ostensivo y descriptivo, pero desde una nueva perspectiva: el paciente debe asociar libremente para tomar contacto con los afectos inconscientes y su actualización en la transferencia, y al mismo tiempo debe comunicar esos afectos e integrarlos en un nuevo contexto con el fin de ampliar el grado de conocimiento de sí mismo. Aquí lo que se introduce es que la asociación libre paradojalmente está al servicio de un objetivo. A un nivel se debe pensar sin tener objetivos ni metas, a otro existe el interés claro de comprender para alcanzar un mayor bienestar. Éstos son niveles cognitivos distintos, ya que en el primero de lo que se trata es de dirigir la atención a un estado más regresivo de las funciones lógicas y atendiendo a la fantasía, mientras que la comprensión apunta al sentido final de cualquier actividad psíquica. El problema a veces surge en relación al medio y otras veces en relación al fin, como por ejemplo cuando un paciente dice "ya le dije todo lo que pasó por mi mente, ahora interprete". En este caso claramente la asociación libre puede estar utilizada al servicio de competencia o del control del analista y no para asociarse en una investigación de la mente.

Para terminar quisiéramos puntualizar lo que nos ha parecido central en esta revisión:

1.

El insight es un concepto que cruza el psicoanálisis desde sus comienzos, si bien no fue utilizado explícitamente por Freud.

2. El insight es un conocimiento que permite tener una visión nueva y distinta de nosotros mismos. Es un proceso y al mismo tiempo la meta del tratamiento.
3. Todos los autores coinciden en señalar la importancia de la vivencia afectiva, comenzando por el propio Freud cuando habla de la necesidad de convocar el afecto acompañante del recuerdo. Así, Strachey habla de que una interpretación mutativa sólo puede aplicarse a un impulso del ello que está realmente en estado de catexia, insight emocional (Zilboorg), insight ostensivo (Richfield) y auto-observación experiencial (Hatcher).
4. El proceso de insight es complejo ya que en él participan numerosas funciones. Entre ellas se señalan:
- el interés del analizado por investigar su mente.
- la capacidad de comprender los fines de esta investigación.
- la capacidad de comprometerse en esta investigación.
- la activación de la función de auto-observación.
- la capacidad de una regresión controlada del yo.
- la tolerancia al afecto.
- el control de la descarga afectiva.
- la suspensión de la atención activa, relajando la vigilancia cognitiva y la actitud defensiva, permitiendo que surja la fantasía.
5. Todos los autores destacan la importancia de la elaboración intelectual y reflexiva. Para describir este aspecto del proceso de insight se han usado denominaciones tales como insight intelectual, insight descriptivo, comprensión del destino original de la pulsión, auto-observación reflexiva.
6. La elaboración reflexiva surge a partir de la interpretación en el sentido de que se da un nuevo contexto a los contenidos que entrega el paciente. Este nuevo contexto tiene que ver con nuevas teorías que amplían y profundizan la visión de sí mismo.
7. La elaboración, entendida como el camino que recorre el insight hasta su pleno desarrollo, incluye la capacidad de integrar y sintetizar nuevos contenidos en el yo.
8. La teoría de las relaciones objetales señala que las vicisitudes del afecto, las características de los objetos y del self, y los mecanismos de defensa primitivos serían los estratos mentales profundos que habría que conocer y comprender. Es el contexto organizador que se mencionó anteriormente.
9. La teoría de las relaciones objetales señala al mismo tiempo el grado de profundidad del proceso de insight. Algunos autores aluden a este aspecto oponiendo el insight dinámico al intelectual y emocional, o el insight psicoanalítico en oposición al insight orientado a la realidad.

Como conclusión de esta breve revisión, nos parece que las dimensiones fundamentales del insight desde una perspectiva psicoanalítica son la conciencia de los conflictos inconscientes y la adecuada comprensión de éstos. Un mayor conocimiento de las funciones yoicas incluidas en estas dimensiones permitirá a futuro estudiar mejor el mecanismo de acción de las psicoterapias en el sentido de saber si el cambio está determinado por el mayor grado de insight o por otros componentes.

Discusión

El concepto de insight se ha hecho muy popular, y no deja de tener una connotación algo mágica, en el sentido de que a través de una terapia de insight sería posible asistir a algo así como una súbita revelación de uno mismo. De allí la necesidad de establecer en forma más precisa cuáles son los componentes de esta particular toma de conciencia. Un muy buen ejemplo en ese sentido es el análisis de la interpretación de Strachey (9), en la cual propone una metapsicología precisa que explica el mecanismo de acción de ésta. Se podría plantear hasta qué punto vale la pena conservar un concepto que parece decir tanto pero que al mismo tiempo dice tan poco y que puede ser tan equívoco. Sin embargo, hasta ahora el término insight continúa utilizándose muy frecuentemente, particularmente en la literatura psicoanalítica y psiquiátrica. Tan masivo y universal se ha hecho que cuesta tener una palabra equivalente en español. En otras palabras, la utilización generalizada en diversas publicaciones obliga a entender y precisar qué se quiere decir con él.

El concepto de insight tiene diversos significados, que van desde conciencia de anormalidad hasta un conocimiento nuevo y distinto de nosotros mismos. Mientras la psiquiatría fenomenológica privilegia el primer sentido, la psiquiatría psicoanalítica lo utiliza en el segundo sentido. Por otra parte, el concepto de insight tiene diversas dimensiones temporales, ya que se ha considerado tanto un momento privilegiado de claridad y comprensión, como un proceso de larga duración en el que se suman momentos de confusión y momentos de mayor comprensión. Tanto la psiquiatría fenomenológica como psicoanalítica se inclinan más por el concepto de un proceso, en el que más que un gran descubrimiento hay una cadena de pequeños descubrimientos. Es claro que en este proceso se requiere la activación de diversas funciones yoicas, así como un grado de comprensión y compromiso por parte del paciente en relación a la finalidad del tratamiento. No es infrecuente que el analista se sorprenda muchas veces con pacientes que están plenamente de acuerdo con el contrato terapéutico pero que actúan de un modo completamente irresponsable boicoteando su tratamiento o utilizándolo para gratificar aspectos perversos.

Alrededor del insight existen numerosas interrogantes. Quizás la más importante se refiere al papel que juega en el cambio terapéutico. Hay autores que cuestionan que el insight sea el responsable del cambio (28, 29). En este sentido nos parece que uno de los beneficios de una disección de las dimensiones del insight tiene que ver con la posibilidad de poder hacer hipótesis predictivas de la respuesta al tratamiento basadas en la evaluación del insight antes y después de éste. Así, por ejemplo, se podría diseñar una entrevista al inicio del tratamiento en que se evalúen en forma precisa dimensiones tales como la capacidad de auto-observación, la capacidad de fantasía, la capacidad de atribuir eventos conflictivos de la vida a sí mismo, etc., y determinar si el cambio terapéutico se correlaciona con el nivel de insight inicial o con cambios de éste a lo largo de la terapia. En esta misma línea Akhtar (30), si bien no se centra en el concepto de insigth, describe cuáles son los ingredientes de una "mente con disposición psicológica" que habría que considerar al momento de indicar una psicoterapia psicoanalítica, mencionando entre ellos:

1. La capacidad para una auto-observación reflexiva.
2. El interés en la propia vida mental.
3. Una creencia en la causalidad psíquica.
4. Una capacidad para aceptar la ambigüedad y lo imprevisible y azaroso de la realidad externa.
5. Una capacidad para captar significados simbólicos.

Aun cuando algunos elementos de la "mente con disposición psicológica" se superponen a las dimensiones del insight descritas, es claro que el insight alude tanto al proceso y sus condiciones necesarias, como al resultado de ese proceso, cual es el conocimiento nuevo y distinto de nosotros mismos. El insight, como un constructo complejo que incluye diversos niveles de conocimiento así como diversas funciones yoicas y condiciones para tener éxito en el proceso, es un término que se ha mantenido en el tiempo ya que representa la profunda tensión entre descubrir y pensar. Pensamos para descubrir y descubrimos para pensar.

Se analiza el concepto de insight y sus distintas dimensiones a partir de una revisión de los autores y publicaciones psicoanalíticos que se han preocupado del tema. Se concluye que el concepto de insight ha cruzado el psicoanálisis desde sus inicios, siendo considerado al mismo tiempo el motor y la meta del tratamiento. Todos los autores coinciden en la importancia de la vivencia emocional para la adquisición de un verdadero insight. Asimismo, se enumeran las diversas funciones yoicas que participan en el proceso de lograr mayor insight, entre ellas la activación de la función de auto-observación, la capacidad de regresión controlada del yo y la suspensión de la atención activa, permitiendo el surgimiento de la fantasía. Junto al mayor conocimiento de los estratos más inconscientes, el insight incluye una elaboración reflexiva que permite integrar y sintetizar nuevos contenidos en el yo. Un mejor estudio y descripción del concepto de insight permitirá desarrollar herramientas para su evaluación y responder importantes preguntas con relación al mecanismo de acción de la psicoterapia.

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Departamento de Psiquiatría, Facultad de Medicina, Pontificia Universidad Católica de Chile.

Recibido: noviembre de 2001
Aceptado: agosto de 2002

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