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Revista chilena de neuro-psiquiatría

versão On-line ISSN 0717-9227

Rev. chil. neuro-psiquiatr. v.40  supl.2 Santiago nov. 2002

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-92272002000600001 

Presentación

Opening remarks

"La experiencia final para el hombre que vuelve a su hogar es
la maravillosa sensación que, después de todo lo que ha sufrido,
ya no hay nada a lo que tenga que temer, excepto a su Dios"

Victor E. Frankl

La denominación de Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT) debutó en la comunidad psiquiátrica internacional en 1980 y desde ese momento a la fecha ha tenido una creciente divulgación. Inicialmente se vinculó el TEPT con las experiencias de guerra, pero paulatinamente se fueron incorporando otros acontecimientos traumáticos de la vida civil como desencadenantes del cuadro clínico, el cual se caracteriza por representar un buen ejemplo del enfermar psíquico: una causa psicológica desencadena un trastorno psiquiátrico y ésta se constituye en factor etiológico.

La tríada sintomática de fenómenos invasores, conductas de evitación y estado de hiperalerta identifican un tipo específico de respuesta ante un suceso traumático, la cual se puede expresar en un espectro clínico de los trastornos por estrés.

Probablemente uno de los legados de la Guerra de Vietnam y de los recientes actos terroristas ocurridos en Estados Unidos, con los ataques a las Torres Gemelas y al Pentágono el 11 de septiembre de 2001, constituyen las situaciones del pasado reciente que han generado mayor impacto emocional en una gran cantidad de sujetos, muchos de los cuales han presentado síntomas del TEPT o bien el cuadro completo y esto ha sido extensamente divulgado por los medios de comunicación, lo que ­más allá de los profesionales del área de la salud mental- ha permitido que la población general se familiarice con este diagnóstico.

Si bien es baja la proporción de sujetos que han sufrido algún hecho traumático y desarrollan un TEPT, la frecuencia de presentación en la población general de este diagnóstico lo ubica como un problema de salud pública. Es importante considerar que el TEPT ha sido un trastorno subdiagnosticado y secundariamente subtratado, con el consiguiente impacto a nivel personal, familiar y social. Por otra parte, los progresos en la investigación -tanto neurobiológica como psicoterapéutica- nos están entregando herramientas para una mejor comprensión de esta patología y en consecuencia poder ofrecer un tratamiento lo más eficaz posible.

La Revista Chilena de Neuro-Psiquiatría ha considerado que el TEPT debe ser revisado en un suplemento que reúna una actualización del tema y entregue a los profesionales de la salud mental y sobre todo a los no especialistas los elementos necesarios para el diagnóstico precoz ­principal acción preventiva­ y su derivación o tratamiento directo.

En el artículo introductorio M. Trucco ofrece una visión panorámica del estrés y su relación con los trastornos mentales, y entrega una serie de elementos que intentan identificar el rol de los factores psicosociales y neurobiológicos en la aparición de la patología psiquiátrica.

Loa aspectos clínicos del TEPT, partiendo desde un análisis histórico, conceptual, sintomatológico y epidemiológico los aborda C. Carvajal en el segundo artículo, incluyendo los factores de riesgo, la comorbilidad y el curso clínico para poner el acento en una visión más abarcadora de estos síntomas en lo que sería el espectro de reacciones ante un acontecimiento traumático.

El tercer artículo escrito por R. Alarcón permite recoger la experiencia clínica de los estudios realizados en veteranos de guerra norteamericanos, sin lugar a duda, la población en que se han efectuado más investigaciones sobre TEPT en el mundo y cuyos resultados se utilizan muchas veces para comparar los hallazgos de estudios en otras poblaciones con TEPT. Además R. Alarcón boga por una mayor contribución latinoamericana en esta patología, especialmente por las características culturales e históricas distintivas de esta parte del continente, con lo que nos plantea un desafío a asumir.

Una visión actualizada de las bases neurobiológicas del TEPT y de su tratamiento farmacológico la encontramos en el cuarto artículo. C. Carvajal revisa los mecanismos que se producen en respuesta ante la amenaza en animales, lo que permite extrapolar algunos resultados a lo que ocurre en pacientes con TEPT. Los aportes de la neuroquímica, de la neuroendocrinología y de las neuroimágenes en el TEPT nos permiten ofrecer una terapia farmacológica cada día menos empírica al tener mayor conocimiento de las bases biológicas que subyacen al TEPT. El reconocimiento de la utilidad de los antidepresivos, de los efectos variables de otros psicofármacos y del desarrollo de futuros nuevos tratamientos nos permiten contar con una ayuda concreta para el manejo del TEPT.

Desde una perspectiva psicoterapéutica, C.G. Carbonell entrega, en el quinto artículo, la experiencia de un grupo de trabajo en el Hospital del Trabajador de Santiago con pacientes que han sido víctimas de accidentes y que a raíz de ese hecho traumático han desarrollado un TEPT. Se describe un plan terapéutico flexible en cada paciente con técnicas de relajación, pautas cognitivo-conductuales, manejo familiar y reincorporación al trabajo tendiente a conseguir la "resignificación" del acontecimiento traumático para que así pueda ser integrado adecuadamente a la historia vital del sujeto.

El sexto artículo está dedicado al TEPT en niños. M. Valdivia revisa los aspectos clínicos y terapéuticos, incluyendo unas viñetas, las cuales ponen en evidencia la importancia del tratamiento precoz del cuadro utilizando diversas estrategias de abordaje. Los acontecimientos traumáticos en niños son de alta importancia por su efecto en el desarrollo y funcionamiento neurobiológico posterior; es por esto que deben realizarse labores de prevención particularmente en situaciones de violencia intrafamiliar, maltrato físico y/o psicológico y abuso sexual entre otras.

Finalmente, en el séptimo artículo J.H. Cárcamo et al se refieren a los sucesos del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos. Se describe la respuesta inmediata al trauma de los afectados directamente y de la población general, incluidas diversas instituciones para enfrentar las consecuencias de un ataque terrorista. Estos autores revisan las modificaciones en la prevalencia del TEPT antes y después de un suceso traumático de impacto masivo. Este artículo quedará como recuerdo histórico de una época en que el TEPT alcanzó gran divulgación y ojalá no se repita por estos motivos.

Tenemos la esperanza que, en el futuro, la investigación en el TEPT entregará las bases para un tratamiento exitoso en la mayoría de los pacientes que son víctimas de acontecimientos traumáticos y es de esperar que estos hechos no sean intencionalmente provocados por el hombre.

Por último, cabe mencionar que todas las víctimas de situaciones traumáticas merecen nuestro máximo respeto y la mayor dedicación para ayudarlos a ver nuevamente la luz y la esperanza en sí mismos y en el mundo.

CÉSAR CARVAJAL
Editor Asociado
Revista Chilena de Neuro-Psiquiatría

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