SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.42 número3Importancia del drenaje venoso cortical en la historia natural de las fístulas durales índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

  • En proceso de indezaciónCitado por Google
  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO
  • En proceso de indezaciónSimilares en Google

Compartir


Revista chilena de neuro-psiquiatría

versión On-line ISSN 0717-9227

Rev. chil. neuro-psiquiatr. v.42 n.3 Santiago jul. 2004

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-92272004000300008 

Rev Chil Neuro-Psiquiat 2004; 42(3): 223-228

COMENTARIO DE LIBROS

 

Un año con Schopenhauer

Autor: Irvin D. Yalom
Editorial: Emecé. Buenos Aires, 2004, 303 págs.


¿Por qué no referirse a un best seller que aborda una psicoterapia de grupo narrada por un psicoterapeuta, Julius Hertzfeld, quien, a los sesenta y cinco años, sabe abruptamente que le queda uno de vida a causa de un melanoma? ¿Y qué más, puesto que uno espera, como en toda obra de lectura fácil, que se desencadene una vorágine de situaciones que mantengan en vilo la atención? Sin dilación opta por dedicarlo a lo que siempre amó con pasión, ayudar a sus semejantes, y se aboca a iniciar el proceso de término del grupo que ahora está dirigiendo, pero con un agregado inesperado producto de un impulso interno irresistible. Se contacta con Philip Slater, un antiguo y rotundo fracaso en su brillante carrera como sanador porque, después de tres años exactos de esfuerzo conjunto, éste no mejoró en ninguna área y abandonó súbitamente el tratamiento. Su fin consciente es dar a ambos una nueva oportunidad de reivindicarse, ahora que la verdad final se acerca a uno, y quizás el otro ha madurado lo suficiente en el intertanto como para poder sacar provecho en estas circunstancias de lo que no fue capaz cuando era más joven. Pero hay otra vuelta de tuerca, por cierto. Philip acepta el reto siempre que Julius a su vez lo supervise como terapeuta, puesto que él ha aprendido de su maestro Arthur Schopenhauer a hacer de consejero filosófico y necesita doscientas horas para obtener la licencia del estado para poder decirles a sus clientes futuros "una vida feliz es imposible; lo máximo que puede obtener el hombre es una vida heroica". Y Julius lo incorpora al grupo, que por su parte deberá metabolizar no sólo el abandono definitivo e irrevocable de su líder sino, asimismo, la intromisión de un "co-terapeuta" sui generis en período de entrenamiento.

¿No hay un prejuicio en nosotros por corresponder la novela al género de best seller? Claro está. Empero, conviene dejar de lado, al menos parcialmente, nuestra prevención cuando recordamos que está escrita por el psicoterapeuta existencial Irvin Yalom que tiene una vasta y reconocida experiencia en el campo del análisis de grupo. De hecho, él ha escrito quizás el mejor texto en la materia y que se ha convertido en un clásico en el campo profesional (The theory and practice of group psychotherapy, 2nd ed., 1985). Además, ya sabemos que en los últimos años se ha transformado en un exitoso autor de best sellers que versan sobre casos de psicoterapia en personas neuróticas de la costa oeste de Estados Unidos, mucho sexo, mucho peace brother, mucha perversión, mucho be yourself –una suerte de competidor del neoyorkino Woody Allen, tan judío como él, con menos chispa (y sin la habilidad de reírse de sí mismo) pero con más conocimiento técnico.

¿Tiene ambiciones literarias Irvin Yalom? No cabe duda alguna, pero ¿quién no las tiene, aunque estén bien escondidas en nuestra intimidad? En una suerte de melodía a dos voces, por un lado vemos desplegarse las peripecias de los miembros del grupo con sus frenéticas necesidades de alcanzar un insight altamente intelectualizado en sus encuentros cara a cara que, de paso, nos deslumbre por su perspicacia y profundidad, todos, naturalmente, pertenecientes al grupo JARVIS. Por el otro, nos interiorizamos de la biografía y las ideas de Arthur Schopenhauer especialmente referidas a las cuestiones últimas y decisivas de la existencia ("Schopenhauer conocía la idea de Epicuro que afirmaba: Donde estoy yo, no habita la muerte, y donde habita la muerte, no estoy yo. Entonces, ¿por qué tenerle miedo?"). En este contrapunto, que cambia constantemente de narrador, van emergiendo también recomendaciones técnicas y procedimientos para llevar a cabo una psicoterapia de grupo de manera creativa, médicamente adecuada y efectiva en sus resultados, siempre enmarcada dentro de reglas morales y legales rígidas –piénsese, por ejemplo, cuando se dice que Julius Hertzfeld se había atenido a la "advertencia de Freud de que el terapeuta debe tender su mano a una mujer hermosa y no alejarse de ella ni castigarla por el mero hecho de ser bella".

¿Está bien escrita? Se deja leer con facilidad, entretiene y no hay jerga altisonante que obstaculice el relato –se entiende, hay que estar al tanto de las muletillas del psicoanálisis y grupos de encuentro. Hasta los capítulos finales seguimos con interés la vertiginosa trama que, por momentos, se torna inesperada y altamente seductora. Desgraciadamente el desenlace es previsible más allá de lo tolerable –pierde la verosimilitud interna propia de la ficción– y sentimos que el autor o se cansó o su imaginación se agotó después del esfuerzo sostenido o se espantó ante el peligro de sacar conclusiones inquietantes para la vida. ¿Debilidades de aficionado a la literatura? Quizás. Después de todo ¿no es un riesgo que debe afrontar todo escritor, aún el más avezado? Si se es sincero ¿no ha leído usted a más de un grande de las letras que ha publicado más de lo que debía o no ha osado utilizar las tijeras de modo implacable, y con ello se ha dejado tentar por el mercado o el narcisismo incurable que anida en nuestro débil pecho?

¿Manuscrito altamente biográfico? No tenemos idea porque nada sabemos de Irvin Yalom como persona. Postulamos, sin embargo, que representa una parte de sí que también está despidiéndose tras haber consagrado toda su vida a acoger enfermos de la más diferente calaña y ve que el fin se le acerca a pasos agigantados. El desnudar una vertiente de su alma no entorpece el argumento porque uno no detecta un morboso afán exhibicionista. Lo que tal vez haga rechinar los dientes del lector es un prurito íntimo por ser pedagógico en demasía, producto quizás de su larga relación con las clases y supervisiones en su Universidad de Stanford.

¿Pudo separarse el psicoterapeuta del narrador de historias? Parece que este punto fue el menos logrado. Admitimos que con seguridad estamos esperando mucho de un libro que no desea otra cosa que el esparcimiento para las horas de la siesta y previas a sumergirnos en nuestras fatigosas tareas cotidianas. Los buenos psicoterapeutas, por decirlo así, no tienen por qué tener la capacidad de crear caracteres artísticamente profundos desde el punto de vista psicológico: sólo tienen que sanar y contar lo que ha sucedido.

¿Perdí mi tiempo? No me parece y, aunque no puedo dejar de barruntar los trucos detrás de las bambalinas seguramente estimulados por los editores para vender mejor, creo que nos ayuda a interiorizarnos en algunas de las angustias que acosan a los psicoterapeutas y los seres de edad avanzada prontos a morir.

Gustavo Figueroa
Editor Asociado de Psiquiatría

 

Martín Heidegger/Karl Jaspers. Correspondencia (1920-1963)

Editores: Walter Biemel y Hans Saner
Editorial: Síntesis. Madrid, 2003, 255 págs.


El martillo inmisericorde de Nietzsche define con extraña perspicacia la dilatada relación: "A quien ataco, le honro". Martin Heidegger, el filósofo más grande del siglo XX y Karl Jaspers, psicopatólogo, psicólogo y filósofo, mantuvieron una larga amistad-enemistad que los marcó de por vida y que fue expresión, en importante medida, del clima espiritual de la Alemania convulsionada por grandes hecatombes. El rango eminente de ambos pensadores ayudó, a su vez, a configurar la atmósfera intelectual del mundo germano, con sus ambiciones intelectuales, desavenencias, malas comprensiones y suspicacias. Lutero se refirió a esta especie de fatalidad luciferina alemana: "Podemos orar unos con otros, no podemos hablar unos con otros". Por fin sale a la luz el intercambio epistolar mantenido entre los dos, que sirve para terminar con las habladurías y maledicencias provenientes de los mundos académico y periodístico, a menudo tan poco rigurosos, llenos de lugares comunes y prejuicios ideológicos y políticos. Quizás sería mejor decir no para terminar, pero sí para basar los juicios en argumentos que se sustentan más en la Sache, como les gustaba decir a ellos.

Ambos son conocidos por nosotros los psiquiatras. Jaspers es aún un referente inexcusable para los clínicos y teóricos de la psicopatología, y muchos reduccionismos apresurados actuales, que prometen soluciones inmediatas o enfoques conceptuales revolucionarios, son producto de no haberse dado el trabajo de familiarizarse con su densa y laboriosa "Psicopatología General". A su vez, Heidegger impulsó involuntariamente la creación del Análisis Existencial psiquiátrico, aunque, justo es reconocerlo, él abominó de la mayor parte de sus resultados aplicados a los casos reales. Desafortunadamente gozan de una "mala fama" en la profesión, vale decir, que sus "hiperbóreas nubes germánicas" no son útiles para encauzar nuestras acciones cotidianas junto a los pacientes atacados en el cuerpo y cerebro porque se fundan en especulaciones abstrusas pasadas de moda. Quizás convenga recordar a estos colegas la sentencia de Lessing: "De esta manera disputan bien los hombres; su imaginación cambia los molinos de viento en gigantes".

Heidegger tempranamente, el 27 de junio de 1922, comunicó a su amigo recién conocido su innovadora perspectiva del ser humano, que ya había madurado extensamente en sus seminarios de la Universidad de Freiburg: "Lo psíquico no es algo que el hombre <tiene>, consciente o inconscientemente, sino algo que él es y que lo vive. Es decir, en principio: hay objetos, que no se tienen, sino que se <es>; más aún, el qué de estos objetos descansa en <que son>". De ahí a plantear la necesidad ineludible de dejar atrás toda la psicología milenaria sostenida en la mente, psiquis, espíritu, alma, unidad biopsicosocial, etc., hay un solo paso, y a sustituirla por la complejísima noción de Dasein. Sin temor a exagerar, podemos aseverar que todavía la psiquiatría no ha sabido pensar con suficiente profundidad esta perturbadora concepción del hombre. Como solía afirmar Ortega y Gasset, Heidegger se movía en otro nivel de radicalidad.

La correspondencia se puede leer en distintos planos y depende en parte importante de los anteojos a que echamos mano cuando nos disponemos a recorrer sus páginas. Resulta especialmente atractiva puesto que nos apela en diferentes regiones de nuestra existencia personal. Por ejemplo, sobrecoge la fuerza y radicalidad de las dos personalidades. Detrás de una amabilidad artificiosa, aún engolada y pasada de moda para nuestro gusto actual, dos seres humanos combaten por sus creencias y modos de vivir la filosofía, sin claudicaciones ni componendas posibles, haciendo suyas las palabras de Nietzsche: "hay que ser honesto hasta la dureza en cosas del espíritu.., hay que estar entrenado en vivir sobre las montañas". Se cierran obstinadamente cuando no desean compartir ni menos cambiar una postura de vida aunque, en breves destellos, participan de sus enfoques sin mayor justificación inmediata para no entrar en un área peligrosa de posibles conflictos que, si la prosiguieran, ellos intuyen, necesariamente debería acabar en el rompimiento. Como le dice Jaspers viejo retrospectivamente evaluando sus misivas: "Entre nosotros o es todo o es nada, pues las superficialidades convencionales están prohibidas por lo que una vez hubo entre nosotros". Heidegger comenta en otro lado: "Si ahora no entro en explicaciones a su [anterior] carta, no es que quisiera pasar de largo. Meras explicaciones nos llevarían a un camino infinito". ¿Hubo "comunicación existencial", por usar la terminología central de la filosofía de Jaspers, a través de las cuatro décadas? Difícil pregunta que invita a ser respondida negativamente, al menos a una primera mirada. Pero en ellos nada resulta fácil o se resuelve de una vez. Sabemos de hecho que Heidegger fue muy importante para Jaspers, para bien o para mal, según lo refieren sus libros Notizen zu Martin Heidegger, 1978, y Philosophische Autobiographie, 1977. Lo contrario es menos patente porque, después de redactar una larga y particularmente crítica recensión del libro de Jaspers "Psicología de las concepciones del mundo" (1919-1921), Heidegger casi no se ocupó más de su amigo en forma impresa.

Uno de los puntos de mayor aspereza y acritud fue la posición de Heidegger frente al régimen nazi y su bullado período de rectorado 1933-1934. Más bien dicho, lo fue para Jaspers. Conocido es el hecho que Jaspers estaba casado con la judía Gertrud Mayer y que por ello fue alejado de su cátedra de filosofía en 1937, sin recibir ningún tipo de apoyo por el lado de Heidegger. Entre el 15 de mayo de 1936 y el 6 de febrero de 1949 existió un silencio total entre los dos, aunque Heidegger le siguió mandando algunas de sus publicaciones con lacónicas dedicatorias. A su vez, Heidegger fue cuestionado y destituido de su puesto de profesor emérito por las fuerzas de ocupación francesas en 1945, y recurrió indirectamente a Jaspers para que éste enviara un informe a la comisión de depuración. En su respuesta del 22 de diciembre de 1945 a la comisión, Jaspers es duro en sus juicios pero justo en sus conclusiones, y aconseja, junto a que él mantenga su biblioteca en su poder, la asignación de una pensión personal pero con suspensión del cargo de enseñanza a alumnos durante algunos años. Heidegger no agradeció. Sólo el 7 de marzo de 1950, después que Jaspers se aproximara a él, aceptó Heidegger lo siguiente: "Si ya no volví a su casa desde 1933 no fue porque en ella viviera una mujer judía, sino sencillamente porque me avergonzaba". Esta frase y otras posteriores aclararon parcialmente el encapotado cielo de la amistad pero nunca restituyeron la confianza perdida en Jaspers, que continuó recelando: "a veces pensé que usted se comportó con relación a los fenómenos nacionalsocialistas como un niño que sueña, que no sabe lo que hace, que se enrola ciegamente y sin pensarlo en una empresa que le parece muy distinta de lo que es en realidad, luego, muy pronto, está ante un montón de ruinas y se deja arrastrar más allá". Este es el mundialmente conocido "caso Heidegger", que ha desatado tanta tinta, pasiones y arengas.

Como se acaba de mencionar, la cuestión nunca fue tan simple. Jaspers recibió directamente de Heidegger el "famoso" discurso de rectorado "La autoafirmación de la universidad alemana. Discurso pronunciado con motivo de la aceptación solemne del cargo de rector de la Universidad de Friburgo (1933)". En esos instantes opinó de un modo substancialmente distinto a como lo haría en el futuro: "...su discurso tiene un contenido creíble. No hablo del estilo y de la densidad, los cuales –tal y como yo los veo– hacen de este discurso un documento hasta ahora único de una voluntad académica de la época actual que permanecerá". Treinta años después diría lapidariamente en sus Notizen zu Martin Heidegger: "…todavía intentaba interpretar del mejor lado posible su discurso de rectorado…Pero al mismo tiempo ya no me fiaba de él…Por criterios que son ciertamente subjetivos, sus discursos, acciones y hábitos me parecían innobles".

Filosóficamente se fueron apartando gradualmente hasta hacerse irreconciliables sus posturas. Cada uno tomó su propia senda con absoluta independencia, en especial Heidegger, que se aisló por largos períodos en su cabaña de Todtnauberg con sus amados filósofos presocráticos. Jaspers se resintió. Hacia 1952 y después de su serie de conferencias universitarias en torno a la técnica, ciencia y arte, Jaspers le enrostró: "¿Está usted a punto de hacer de profeta que muestra lo suprasensible a partir de un arte oculto, de hacer de filósofo que huye de la realidad? ¿Quién deja de hacer lo posible por meras ficciones?". Heidegger le responderá escueta e indirectamente: "Se acordará de los años comunes y de los acontecimientos dolorosos y aceptará el destino de intentar diferentes maneras de pensar que, en un mundo agitado y vacilante, se esfuerzan en mostrar lo esencial mediante el preguntar".

El bueno y el malvado: esta moral de décadents, como habría vociferado Nietzsche, no se aplica a los seres humanos con facilidad, especialmente cuando están involucrados dos gigantes del espíritu. Esta enseñanza nos conmina a ser cautos. De ahí que el presente texto adquiera una peculiar actualidad a pesar de los años transcurridos. Nuestros "tiempos son menesterosos", recordaba Heidegger a propósito de los versos de Hölderlin, y los pensadores nos ayudan a formular mejores preguntas. ¿Se podrían extraer como corolario las palabras de Nietzsche: "una cosa soy yo, otra cosa son mis escritos…No quiero ser confundido con otros –para ello, tampoco yo debo confundirme a mí mismo con otros"?

Gustavo Figueroa
Editor Asociado de Psiquiatría

 

Psicosis Epilépticas

Autor: Fernando Ivanovic-Zuvic
Editorial: Serie Roja, SONEPSYN Ediciones


Un tópico particularmente interesante dentro de la Psiquiatría ha sido y continuará siendo el de la estructura de la relación entre disfunciones cerebrales, por un lado, y tipos específicos de constelaciones psicopatológicas, por otro. De hecho, se trata de un tópico que por momentos ha alcanzado casi el rango de piedra filosofal para la disciplina. Evidentemente, en muchas áreas establecer correlaciones dentro de este ámbito ha resultado por lo menos dificultoso, tanto por la heterogeneidad de los hallazgos neurobiológicos como por la inespecificidad de las asociaciones con formas clínicas y fenotipos. En este sentido, el área de las epilepsias es un campo del mayor interés, ya que presenta en su faz neurológica los conocidos fenómenos paroxísticos, recurrentes y estereotipados de diversa índole, y en su faz psiquiátrica manifestaciones que son susceptibles de caracterizar y categorizar, de modo que en el largo plazo se puede intentar establecer correlatos entre ambas caras de la enfermedad, y, por esta vía, establecer correlatos entre neurobiología y psicopatología, y en último término, quizás incluso entre mente y cerebro, otra piedra filosofal no tan sólo de la Psiquiatría sino que también de la filosofía, la antropología y una multitud de disciplinas más.

La Psiquiatría chilena ha tenido la suerte de que uno de sus más destacados representantes haya dedicado el centro de su labor académica y profesional a este tema. El Dr. Fernando Ivanovic-Zuvic, Profesor Asociado de Psiquiatría de la Universidad de Chile, ha comunicado datos y reflexiones en una larga serie de escritos tanto en Chile como en el extranjero, principalmente alrededor de las manifestaciones psiquiátricas de la Epilepsia. El libro de la Serie Roja de nuestra Sociedad, "Psicosis Epilépticas" resume la experiencia del Dr. Ivanovic-Zuvic sobre el tema, y sin duda, no tan sólo describe el estado actual del arte en esta zona de la Psiquiatría, sino que también prefigura lo que puede ser la orientación de la investigación y las preguntas en torno al tema.

Resulta por cierto de la mayor importancia el estudio y la reflexión sobre las psicosis epilépticas no sólo por razones puramente clínicas. Se debe recordar, como se menciona en el libro, que estas entidades tienen un escaso reconocimiento en las actuales clasificaciones de enfermedad. Esto significa, visto desde cierto punto de vista, un ámbito en el que la reflexión no está cercada por criterios metodológicos ni por la influencia de grandes centros cuyo poder para determinar la epistemología proviene muchas veces de razones que no están necesariamente vinculadas a la intensidad de su pensamiento. Haciendo honor a ello, el lector puede disfrutar en este libro no sólo de una acabada revisión sobre los temas más importantes referidos a esta patología, sino que, además, de vivas pinturas clínicas, de interesantes análisis fenomenológicos y de reflexiones en cuya corriente se puede identificar el afán intensamente humanista de quien las ha escrito.

Saludamos la aparición del libro "Psicosis Epilépticas" del Dr. Fernando Ivanovic-Zuvic no sólo como un sustancioso aporte al conocimiento detallado de un tipo de patología, sino también como un texto de reflexión, de pensamiento, y, metafóricamente, como una manifestación de que la Psiquiatría del último rincón del mundo está viva y presta a continuar desarrollando su identidad y a hacer su contribución.

Luis Risco
Director de Publicaciones
SONEPSYN

 

Historia de la Neurocirugía en Chile

Autor: Gustavo Díaz Pérez
Autoedición-Sociedad de Neurocirugía de Chile. Santiago de Chile 2003, 230 págs.


El libro consta de tres secciones: la primera está dedicada al Instituto de Neurocirugía Dr. Alfonso Asenjo (INC), la segunda a la historia de otros equipos o centros de neurocirugía en Chile, y la tercera es una colección de discursos relacionados a hitos del INC y su comunidad.

El libro en comento, que es pionero en su género para la especialidad, tiene tantos méritos que el destacar cualquier pequeña falencia u omisión en el método de investigación histórica o en la exposición de los antecedentes se torna fatuo ante el logro que representa. En el prólogo, el Dr. Jaime Lavados M., actual director del INC, quien al igual que el autor ha estado relacionado al Instituto por aproximadamente 4 décadas, dice que el Dr. Díaz ha logrado una historia de la neurocirugía "sobria, amena, pero sobre todo verdadera".

A lo largo de la obra el autor, con singular maestría, describe las más de las veces en carácter de testigo o actor la historia del Instituto. En la primera parte lo hace en la dinámica del cronista que recopila antecedentes sobre los hitos formales de organizaciones de este tipo. Así, se remite a fechas, decretos, actos, fotos y reseñas biográficas de los pioneros. Luego lista los nombres de los médicos que han participado en la historia del INC en diversos roles directivos, de Staff y becados. Se informa y comenta además sobre algunas particularidades que han distinguido al INC, incluyendo entidades y situaciones tan diversas como su edificio, la escultura de Marta Colvin, las fundaciones de la Revista Neurocirugía, de la Liga Chilena contra la Epilepsia de Chile, y de la Sociedad de Neurocirugía de Chile junto con antecedentes del desarrollo de los diferentes departamentos asistenciales y docentes organizados al interior del INC, entre otras.

En la segunda sección pasa una metódica revista a la totalidad de equipos y centros de neurocirugía de Chile, mencionando sus principales hitos organizacionales y datos del personal médico.

Finalmente, en la tercera sección se presenta una colección de discursos principalmente relacionados con el INC y su comunidad. Destacan entre ellos los discursos del Dr. Salvador Allende en calidad de ministro de salubridad, de los fundadores del INC Dr. Alfonso Asenjo y Dr. Héctor Valladares, y del mismo autor Dr. Gustavo Díaz. Es en esta última parte donde el libro adquiere, en mi opinión, su mejor momento generando una imagen de baúl de tesoros de un insigne orfebre tallador del metal de las evocaciones.

A través de los discursos del autor, que son numerosos, con distintos motivos y circunstancias es posible "contemplar" vívidamente las situaciones y personajes que el Dr. Díaz describe.

Los discursos fueron elaborados sin una ambición de inmortalidad, de posicionamiento de alguna "verdad" histórica, de justificación de desarrollo institucional o de marketing. Los discursos fueron determinados por y para el gusto gratuito de ennoblecer el encuentro, la evocación y el reconocimiento de quienes ya no tenían el control o el poder. Las historias fueron validadas en su oportunidad por su exposición pública, en alguna ceremonia de la comunidad del INC o de Neurocirujanos, donde participaron siempre otros testigos de los hechos que se evocaban. Las narraciones están impregnadas de honestidad y ponderación mezcladas con una cuota de positivismo, sin que esto evite aludir a las situaciones de desencuentro y dolor, por todos conocidas, que culminaron con el exilio de los fundadores del INC. De la lectura de los discursos uno intuye, por momentos, que su autor asumió la responsabilidad de acoger y respetar la tradición oral de la comunidad sobre los hechos, por sobre sus opiniones personales. Así, los discursos van vertebrando una historia del INC, de singular riqueza y profundidad en cuanto develan, a través de lo coloquial, lo "secreto" y conspicuo de tantos personajes que en su conjunto terminan representando a toda la comunidad del INC y no sólo a los neurocirujanos. El Dr. Díaz hace gala de un personal estilo de narrativa que, independientemente de lo solemne o familiar de la ocasión, mantiene una identidad que mezcla armoniosamente lo coloquial y lo trascendente.

Cada uno de los discursos y aún más su conjunto permiten visualizar el pleno logro de un serio objetivo planteado por el mismo autor, en uno de ellos: "Hacer estos recuerdos se me presentó desde el primer momento como una tarea muy estimulante. El recordar siempre llama a la reflexión, aviva el espíritu y refresca el alma". Este libro, sobre todo en su tercera sección, cumple con ese objetivo plenamente, logrando provocar el refresco de almas aún de lectores que, como quien comenta, no han sido parte de la especialidad ni del INC.

En resumen, se trata de un libro de colección, cuya riqueza evocatoria trasciende al público natural de la institución INC y la especialidad de neurocirugía, para quienes está especialmente dirigido.

Debo confesar, sin embargo, que independientemente que este comentario de libro fue todo lo metódico que el texto lo permitía, no pude abstraerme del grato reencuentro que me permitió su lectura con el autor, quien fue mi profesor de neurología de pregrado en la Facultad de Medicina Occidente de la Universidad de Chile. Por lo tanto, hago propicia la ocasión de rendir un modesto pero sentido homenaje a la figura del Prof. Dr. Gustavo Díaz Pérez por sus significativos aportes a la práctica clínica y enseñanza de la neurocirugía y neurología de Chile, como distinguido caballero, profesor universitario, médico, cronista, narrador, orfebre de la evocación y amigo.

Jorge Nogales-Gaete
Editor
Revista Chilena de Neuro-Psiquiatría

Creative Commons License Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons