SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.52 número4Tratamiento multimodal e individualizado a pacientes con metástasis encefálicaLas publicaciones psiquiátricas nacionales y sus autores en 150 años de la especialidad: los primeros cincuenta años (1852-1902) índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

  • En proceso de indezaciónCitado por Google
  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO
  • En proceso de indezaciónSimilares en Google

Compartir


Revista chilena de neuro-psiquiatría

versión On-line ISSN 0717-9227

Rev. chil. neuro-psiquiatr. vol.52 no.4 Santiago dic. 2014

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-92272014000400004 

ARTÍCULO DE REVISIÓN

 

Freud, Breuer y Aristóteles: catarsis y el descubrimiento del Edipo

Freud, Breuer and Aristotle: catharsis and the discovery of Oedipus

 

Gustavo Figueroa C.1

1 Departamento de Psiquiatría, Escuela de Medicina, Universidad de Valparaíso.

 Correspondencia a:


Psychoanalysis was originated from the cathartic method first practiced by Breuer and then by Freud. There are no hard data that can explain why Freud took so long in using it and why he associated it regularly with hypnosis rather than apply as the exclusive psychotherapeutic tool. It is argued that its creation was closely related to the concept of catharsis, as Aristotle understood it, that is to say, as the emotions that the audience discharge when attend a tragedy. The friendship and partnership between Breuer and Freud ended in a bitter breakup, delaying Freud's intellectual development. It is postulated that the breakdown was the result of an unresolved Oedipus complex of Freud in relation to an ambivalent father figure: a persecutory, tyrannical, angry one, that represented Breuer, and a good, sublimated, idealized one, that personified Freud's close friend Wilhelm Flieβ.

Key words: Freud, Oedipus complex, Aristotle, cathartic method, Breuer, psychotherapy.


Resumen

El psicoanálisis nació a partir del método catártico practicado primero por Breuer y luego por Freud. No se tienen datos para saber porqué Freud demoró tanto tiempo en utilizarlo y también se desconoce porqué lo asoció regularmente a la hipnosis en lugar de aplicarlo como psicoterapia única. Se plantea que su creación estuvo estrechamente vinculada al concepto de catarsis desarrollada por Aristóteles, es decir, la descarga de emociones que los espectadores experimentan cuando acuden a presenciar una tragedia. La amistad y el trabajo conjunto entre Breuer y Freud terminaron en una áspera ruptura, la que retrasó el desarrollo intelectual de Freud. Se postula que el quiebre fue producto de un complejo de Edipo no resuelto de Freud en relación a una figura de padre escindida entre un objeto interno persecutorio, tiránico, rabioso que proyectó en Breuer, y otro bueno, sublimado, idealizado que desplazó en la persona de su amigo íntimo Wilhelm Flieβ.

Palabras clave: Freud, Complejo de Edipo, Aristóteles, método catártico, Breuer, psicoterapia.


 

Los métodos psicoterapéuticos utilizados por Freud en sus comienzos como neurólogo son oscuros -se mezclan, superponen, contradicen- y la historia que Freud narró muy posteriormente ha simplificado su desarrollo presumiendo un progreso línea1-3. El método catártico constituyó para Freud la técnica original, determinante del nacimiento de la psicoterapia psicoanalítica4-6. Seguidores e impugnadores han mantenido esta explicación sin cuestionársela, aunque ésta conlleva consecuencias teóricas y prácticas7-12. Contrariamente, si se analizan los casos ejecutados por él pero no publicados, se obtiene un cuadro harto diferente13-15.

Entre los numerosos problemas pendientes el presente trabajo se limita a dos, uno teórico y otro biográfico. ¿De dónde se inspiró Freud para idear el concepto de catarsis? ¿Hay episodios decisivos en la vida de Freud que lo impulsaron a utilizar la catarsis como método terapéutico?

La catarsis según Aristóteles

Aristóteles enseña que la palabra juega un rol central en el ser humano y diferenció tres tipos, con tres razones distintas: la razón dialéctica, cuya meta es convencer con inexorabilidad y entrega la verdad; la razón retórica, cuyo fin es persuadir y produce en el alma tranquilidad y armonía; y la razón trágica, cuyo objetivo es la purga y purificación (kátharsis) y "un alivio acompañado de placer..., una alegría inocente"16,17. Laín señaló que cada una puede originar un tipo específico de psicoterapia según sean las metas propuestas, como lo insinuó Platón18,19.

Aristóteles caracterizó la esencia de la tragedia en su Poética: "es la imitación de una acción esforzada y completa, de cierta amplitud, en lenguaje sazonado, separada cada una de las especies [de aderezos] en las distintas partes, actuando los personajes, y no mediante el relato, y que mediante compasión y temor lleva a cabo la purgación (kátharsis) de tales afecciones"20.

Los diálogos suscitan en el espectador dos pasiones: compasión (aflicción [Jammer], conmoción afectiva [Rührung]) y temor (espanto [Schrecken], estremecimiento [Schauder], éleos y phóbos en griego21. Ambas son afectos elementales, básicos, emociones de carácter psicosomático que no requieren de elaboración intelectual. Rápidamente, las emociones psicosomáticas violentas, perturbadoras sufrirán en el espectador-gradual o súbitamente-una modificación fundamental mediante la "catarsis": purga (kátharsis) que procura alivio, placer o serenidad. Esta purgación no se agota en su acción momentánea, sino su misión consiste en ordenar la vida psíquica, de modo que impulsos y apetitos irracionales queden subordinados a lo que es superior en el alma, la inteligencia (nous)22.

La catarsis según Bernays

Desde la antigüedad la catarsis se estudió intensamente, aunque a partir del Renacimiento cobraron importancia dos corrientes: la estética y la moral, Goethe23 y Lessing24,25. Ambas aseveraban que el efecto de la catarsis conducía a un endurecimiento frente a las vicisitudes de la vida, un saneamiento interior junto a una rectificación del individuo. La vertiente de purificación moral o espiritual se impuso porque enfatizó que consistía en la expiación de una culpa o impureza del alma gracias a una depuración propiamente tal26,27.

El filólogo Jacob Bernays -casualmente tío de Martha Bernays, futura esposa de Freud28- provocó una revolución al oponerse a esta exégesis ético-espiritual. En una comunicación (1857) reeditada en 1880, aseveró: kátharsis significa en griego o expiación de una culpa, o bien supresión o alivio de una enfermedad mediante un remedio médico exonerativo. Al priorizar el sentido médico, Bernays asegura que es "una designación trasportada de lo somático a lo afectivo para nombrar el tratamiento de un oprimido: excitar y fomentar el elemento opresor, para producir así un alivio del oprimido"29.

"La catarsis de las pasiones" propuesta por Bernays correspondería al tratamiento "homeopático" al que se somete el espectador de la tragedia: es sanado según el principio similia similibus. Al experimentar en pequeñas dosis la misma desazón corporal que la provoca, obtiene el alivio acompañado de placer30. Semejante a un purgante, este mecanismo es psicosomático antes que psicológico, fisiológico antes que mental; así, la catarsis médica se asemeja a la catarsis trágica porque conduce a una "completa purgación del alma de los afectos perturbadores"; análoga a la acción de un fármaco, no tiene relación al valor31,32.

La catarsis en Breuer

Se conoce poquísimo de la vida de Josef Breuer (1842-1925) y lo poco es por fuentes indirectas no verificables o su polémica asociación con Freud33. Conocedor del griego, como investigador fue sobresaliente en el área de la fisiología experimental y al retirarse ejerció como reputado médico privado. Su interés por las humanidades permaneció, y, amigo y médico del filólogo Theodor Gomperz, debió conocer la virulenta polémica desencadenada por el artículo de Bernays (1880). Sólo existe el borrador de una carta a Gomperz de finales de 189634, esto es, después del distanciamiento con Freud. Asevera que Aristóteles "nunca pensó en las disposiciones que traían los espectadores, sólo en los intensos afectos que se excitaban a causa de la tragedia, afectos que se iban calmando", aún generando placer y una leve excitación-estaría de acuerdo con el principio similia similibus35. Empero, nunca escribió nada sobre catarsis-antes ni durante su relación con Freud.

La catarsis en Freud

Freud estudió lenguas clásicas con honores en griego. El 17-03-1873 escribe a su amigo Fluss: "Tengo que leer algunas cosas de los clásicos griegos y latinos, entre ellas Edipo Rey de Sófocles. Usted se pierde muchas cosas edificantes si no lee esto"36. El examen final de Matura terminó con un resultado espectacular: "El examen de griego, que se basaba en un pasaje de treinta y tres versos de Edipo Rey, me salió mejor: un notable, el único [del curso]". Comenzó a tratar a Elise Gomperz, esposa de Theodor Gomperz, durante no menos de cinco años a partir de los años 90. Su marido aceptó, aunque con reservas (13-11-1892): "Parece realmente estar en vías de curación por medio de la hipnosis. Lástima que el método mismo sea tan prodigioso y tan poco probado". El 18-01-1893 objetó: "Toda la gente razonable, con excepción de Breuer y de Freud, no cesa de advertirme contra la continuación de este experimento más que infructuoso"35. Freud no aparece en las cartas de Gomperz, ni existe documento sobre su concepción de la catarsis en Aristóteles o Bernays37.

Aparición de la catarsis

Años después Freud relató que fue mérito de Breuer y suyo haber descubierto el método catártico estricto cuando, posterior a 1892, intentó eliminar la hipnosis por incapacidad para inducir estados hipnóticos en sus enfermas38. Ambos pretendían entender la génesis de la histeria y elaboraron la hipótesis de que era consecuencia de afectos que no encontraban la vía de descarga adecuada y éstos permanecían encapsulados (eingeklemmt) ejerciendo efectos patógenos después de un suceso traumático38. Dos anotaciones dificultan entender este relato de Freud. En carta a Flieβ asevera (2806-1892): "Breuer ha consentido en la publicación conjunta de la teoría de la abreacción y de nuestros trabajos sobre la histeria"39,40. En 1894 su técnica coincide con la teoría: re-experimentar los intensos afectos ligados a acontecimientos traumáticos y liberarlos mediante abreacción por las vías normales41-44. El problema es si Freud estimaba al método catártico como un procedimiento propio, una variedad especial de hipnosis o era facilitado por la inducción hipnótica aunque siendo completamente diferente en su esencia.

Incongruencias

La aplicación concreta del procedimiento catártico por parte de Freud contiene incertidumbres que no han sido respondidas con documentos fidedignos a pesar de la investigación actual45-48. 1) La epicrisis de Anna O. enviada por Breuer a Robert Binswanger a Kreuzlingen motivada por una grave recaída posterior, no hace referencia alguna a su modo específico de terapia ni a ningún "análisis psíquico" o abreacción (4-11-1881)49-51; 2) Breuer no volvió a tratar a ninguna otra paciente con el procedimiento ideado por él; 3) Como se insinuó, Breuer jamás utilizó las expresiones "acción catártica", "descarga de los afectos" o "catarsis de las pasiones"; 4) Breuer aceptó publicar el caso tras una intensísima presión por Freud (28-06-1892); 5) El 13-07-1883 Freud supo de Anna O. (Bertha Pappenheim) y, aunque habló con Breuer sobre "enfermedades nerviosas", no se interesó en esta psicoterapia "revolucionaria" hasta muchos años después52,53; 6) Durante todo este período Freud usó repetidamente la persuasión, exhortación, apoyo, coacción y sugestión en estado de vigilia para mejorar síntomas; 7) Además empleó regularmente medicinas propias de la época-baños a 24° con fricciones, agua mineral arsenicada de Levico, terapia con Bromo, opio, cloral5,6; 8) Aplicó repetidamente la hipnosis pero siguiendo las prescripciones y teoría de Bernheim en etapas en que estaba indicada la catarsis con abreacción; 9) Hasta el 29-06-1892 Freud no describe ningún caso en que recurra al método catártico estricto; antes bien, confunde la terapia de Breuer con sugestiones dadas en hipnosis-caso Emmy von N. iniciado el 1-05-188954; 10) Durante esta época se ocupó de otros trastornos que obedecían a terapias diferentes (ej. neurosis de angustia)55-58; 11) Contrariamente, mantuvo la catarsis como coadyudante importante hasta por los menos 1904; 12) Admite que en todo psicoanálisis intervienen elementos catárticos, como en la reviviscencia transferencial.

Resumiendo, la hipnosis facilitó la aplicación del método catártico pero éste es diferente en su esencia y alcance teórico. Es justificado dudar de que Freud lo empleara antes de 1892 y, cuando apareció, fue combinado, coadyudante o potenciador de otras técnicas. Significa que desde 1886 sufrió largos períodos de ensayos, incertidumbres, retrocesos, callejones sin salida antes de experimentar con la catarsis propiamente tal, fortalecerla luego con la sugestión directa en la frente y trasmutarla en la asociación libre hacia 1896, asociación libre nacida con los fracasos y análisis de los sueños, y necesitada de años para afianzarse. Las dudas están consignadas en sus cartas privadas a Flieβ y no en sus escritos, e importan porque constituían alternativas frente a otros procedimientos, especialmente el "análisis psicológico" de Pierre Janet, puesto que ambos pretendían curar suprimiendo la etiología subyacente59-61.

Nachtráglichkeit

La segunda pregunta del trabajo: ¿hay episodios decisivos en la existencia de Freud que le inspiraran, y simultáneamente inhibieran, para utilizar la catarsis como método de tratamiento? Freud habla de "distorsión" (Entstellung) cuando encontramos "lo que ha sido suprimido o negado, escondido en otra parte distante, aunque modificado y desconectado de su contexto"62. Así procederemos con la catarsis: escarbar en lugares distantes su presencia, aunque desfigurada e irreconocible por el trabajo de la represión.

Nachtraglichkeit (retroactividad, aprés-coup o deferred action) significa que experiencias, impresiones y huellas de la memoria son modificadas posteriormente producto de nuevas experiencias o nuevo grado de desarrollo psíquico. El tiempo psicológico no avanza de manera lineal y anterógrada de modo que el pasado determina el presente, sino al revés. Es el individuo en la actualidad el que interpreta retroactivamente de manera diferente acontecimientos experimentados con anterioridad, "se reprime un recuerdo que sólo posteriormente se volvió traumatizante": la segunda escena confiere a la primera su valor patógeno63,64.

En 1906 sus discípulos le celebraron los cincuenta años regalándole un medallón con la figura de Edipo respondiendo a la Esfinge, cuyo anverso contenía el verso: "He aquí a Edipo, el que solucionó los famosos enigmas y fue hombre poderosísimo". Bruscamente Freud "palideció, se agitó intensamente. como si hubiera encontrado un revenant"65. Su autoanálisis lo resolvió: siendo estudiante de medicina le gustaba pasearse por los patios de la universidad donde estaban colocados los bustos de famosos. Una vez se imaginó vívidamente que algún día el busto suyo estaría entre estos sabios, pero lo inquietante y siniestro fue que "veía inscrita idénticas palabras que ahora él comprobaba en el medallón"65.

¿Hay "acciones diferidas"(nachtraglich) en la vida de Freud que entreguen pistas para nuestro tema? Formaremos una serie: colocaremos escenas últimas y luego escenas primeras para, a continuación, buscar los nexos intermedios.

1) En Interpretación de los sueños escribe: "Si Edipo Rey conmueve a un auditorio moderno. Debe haber algo que hace resonar en nuestro interior una voz... , su destino nos conmueve porque bien hubiera podido ser el nuestro, porque el oráculo emite la misma maldición sobre él y sobre nosotros"66. Redactada en 1889, demuestra que no sólo sabía del concepto de catarsis de Aristóteles sino del destino de Edipo que pudo ser -o fue- el suyo; 2) El 15-10-1897 escribe la revelación estremecedora: "También en mí he hallado el enamoramiento de la madre y los celos hacia el padre., así se comprende el poder cautivador de Edipo Rey"39. Poco antes, mayo de 1897 (Manuscrito N.) confesó que le volvían pensamientos "sobre el deseo de muerte de los hijos contra los padres, de las hijas contra las madres"39. En el verano de 1873 Freud viajó a su ciudad natal Freiberg, donde vivió sus tres primeros años de vida y que jamás visitó después. Se enamoró de Gisela Fluss, de quince años, pero también experimentó fuertes sentimientos hacia la madre, Frau Fluss. En una carta confiesa: "parece que he trasladado la estima por la madre en una amistad por la hija"36. Estando en casa Freud se intoxicó hasta el punto de la inconciencia. Al día siguiente Frau Fluss le preguntó por su estado de salud. "Respondí que muy mal. Ella se rió y dijo <Vine a verle dos veces durante la noche y usted ni se dio cuenta>". No recordó estas dos visitas en su dormitorio por esta mujer mayor y todo en ausencia del marido; 3) Hacia el 14-07-1897 comienza su autoanálisis tras la muerte de su padre (23-10-1896), aparentemente para solucionar el olvido del nombre Julius y que resultó ser Julius Mosen. En octubre de 1857 nació Julius, hermano inmediatamente menor y muerto de pocos meses, "que yo había recibido con malos deseos y genuinos celos infantiles., desde su muerte ha quedado en mí el germen para hacerme reproches"-su autobiografía no contiene ningún recuerdo de él39,67,68; 4) En Interpretación de los sueños escribe: "Mi vida emocional siempre ha insistido en que yo debo tener un amigo íntimo y un enemigo odiado. Siempre he sido capaz de proveerme de nuevo con ambos., como ha sido el caso de mi infancia más temprana"66. Con motivo de un viaje a Inglaterra en 1875 donde residían sus dos hermanastros mayores, recordó que durante su niñez había jugado con sus sobrinos, de edad semejante a la suya, John y Pauline, de manera ruda y por momentos violenta, de modo que ellos formaron un dúo que se aprovechaba de ella con "crueldad" y "abusivamente", victoria que simbolizaba supremacía sobre la sexualidad de la niña, prioridad intelectual y poder o autoridad; 5) El 27-09-1897 escribe conmocionado: "... la sorpresa de que en todos los casos el padre debiera ser inculpado como perverso, sin excluir al mío propio"39. "A los diez o doce años" solía pasear con su padre y un día éste le relató que se "acerca un cristiano y tira mi gorro en la alcantarilla, gritando: <¡Fuera de la acera, judío!>" ¿Y qué pasó? preguntó Freud. <Nada, le respondió el padre, bajé a la alcantarilla y recogí el gorro>". La rabia, humillación y desprecio de Sigmund fueron imborrables, su padre era una suerte de perverso por cobardía moral39,68-70.

Esplendor -y- miseria del mentor

Resumiendo: temprano conocimiento de Edipo Rey, estructura familiar ambigua e incierta parecida a Edipo, juegos infantiles triangulares cargados eróticamente, deseos de triunfo y fama, muerte de hermano menor cuando contaba con dos años vinculada a culpa inextinguible por celos, enamoramiento juvenil de una mujer mayor, necesidad de contar con una persona que le sirvieran a la vez de amigo y enemigo, protector y adversario en forma sucesiva, autoanálisis tras la muerte del padre "la pérdida más radical de un hombre"66, ausencia de confrontación con su padre pese a los violentos reproches internos dirigidos a él. ¿Guarda relación esta constelación con Breuer y el descubrimiento de la catarsis?

Se conocieron en 1876 en el Instituto de Fisiología de Brücke y estrecharan lazos a partir del 1307-1883: "sostuvimos una prolongada conversación sobre la moral insanity, enfermedades nerviosas y casos clínicos extraños -entre otras personas, hablamos de Bertha Pappenheim [Anna O.]-, dando luego un giro más personal e íntimo"52. Desde aquel momento sus amigos Hammerschlag, Fragen y Paneth pasan a segundo plano y Breuer se perfila como el más importante.

Entre 1885 y 1892 el trabajo conjunto alcanzó su cima: fue intenso, productivo y pleno de amistad. Breuer le apoyó financieramente, supervisó su trabajo con pacientes, trataron enfermos en conjunto, lo recibió en su hogar junto a su esposa, visitó a sus padres, le trasmitió sus conocimientos científicos, filosóficos, literarios, le envió pacientes privados dada su escasa clientela, lo presentó en su círculo de colegas y amigos, fue generoso en enseñarle todas sus investigaciones, jamás disputó prioridades de publicación33.

Durante esos años Freud mostró auténtico agradecimiento. Bautizó a su hija Mathilde en honor de Mathilde Breuer. En su traducción de Charcot, escribió en la dedicatoria: "A su amigo J. Breuer, el más honrado entre todos, el maestro secreto de la histeria y otros complicados proble-mas"71. En algunas cartas dice "querido y admirado amigo", "me interesa tanto su buena opinión de mí, aún en sus menores matices" (23-04-1884), "tengo grandes deseos de visitarles en Viena" (1-09-1886), "mi más querido amigo y más amado de los hombres", "casi todo cuanto usted me dice es verdad", "a pesar de todo sigue usted orgulloso de mí, lo que no sucedería si me hubiera comportado en forma distinta (3-05-1889)52.

Desde esas fechas comienzan los ataques de Freud coincidiendo con la formulación de la teoría de la catarsis. Se dividió entre un amigo incondicional, protector, -Flieβ, conocido desde 24-111887- y un enemigo hostil y malévolo, Breuer. La presión ejercida sobre éste fue aumentando en voracidad: "Breuer finalmente está dispuesto a darle expresión pública a la teoría de la abreacción" (28-06-1892). Días después matiza: "mi histeria, por obra de Breuer, se ha transformado, ampliado, restringido, y volatizado en parte. Escribimos juntos, cada uno sus secciones, aunque con pleno acuerdo" (12-07-1892). Pero el 21-10-1892 lamenta: "Tengo seminario, que, para mi desgracia, Breuer frecuenta"39. Cuando publican la Comunicación Preliminar40, acota con malignidad "ha costado luchar con el señor compañero" (18-12-1892). El 29-09-1893 aumentan las diatribas: "Estorba mi progreso en Viena la personalidad de Breuer, cuya amistad probada fuera de duda, muy rara vez se expresa en una <facilitación>". El 21-10-1894 califica de "mala suerte" que Breuer atienda sus conferencias. El 15-03-1895 dice: "Breuer es como el rey David, se pone contento con la muerte de alguien. No hace mucho manifestó, tras una misiva cortés de mi parte, que no quería que lo tratara con tan rebuscada cortesía". Cuando lo defendió en el Colegio Médico, Freud se puso airado: "tuvo grandes palabras y se presentó como partidario converso de la etiología sexual. Cuando se lo agradecí en privado, me arruinó el contento diciéndome <Pero si no creo en ello>" (8-11-1895). No soportó críticas (1-03-1896): "Le regocija señalar alguna laguna... Nuestra relación personal. arroja una sombra profunda sobre mi existencia. Creo que nunca me perdonará que lo haya arrastrado a publicar los Studien". El 6-12-1896: "Para mí es cosa establecida que no quiero encontrarme con la estirpe breueriana"39.

Tres hechos delatan su profunda ambivalencia:

1) la deuda económica que mantuvo por años con Breuer, quien generosamente le prestó grandes cantidades y nunca se las cobró; Freud resintió no poder devolvérselas y quedó en "deuda" intolerable52;

2) en una ocasión se encontraron en la calle, Breuer extendió afectuosamente los brazos para saludarlo, Freud hizo como que no lo veía y cruzó enfrente33; y

3) tras la ruptura, Freud evitó transitar por su barrio y en una ocasión se perdió buscando una tienda en el mismo edificio de Breuer, acto fallido puesto que no "recordó" que era el edificio de Breuer72.

Maestro secreto de la histeria

Su insuficiencia emocional la vislumbró mucho después: "un amigo íntimo, el enemigo odiado"66, pero jamás aceptó que su destino fue repetirlo con Breuer y que condicionó no sólo su relación sino la formulación de la teoría de la catarsis.

1) Regresado de su estadía con Charcot, intuye que, pese a su brillantez, no está a la altura de la intuición clínica de Breuer73. Parece debatirse entre el halago por haber sido elegido por Charcot para traducirlo y la secreta envidia hacia la destreza de Breuer, terminando por rebajarlo al ocultar su valía llamándolo "maestro secreto de la histeria"71; 2) Freud despreció a Breuer porque no enfrentó los sentimientos transferenciales (pseudociesis) de Anna O. hacia él, huyendo aterrorizado junto a su esposa: "A pesar de sus grandes dotes espirituales no había nada faústico en él"38. Los hechos no confirman la hipótesis de Freud: no hubo pseudociesis, no hubo espanto convencional, no escapó con la esposa33,45,51,74,75. Parece que para Freud era intolerable que el fracaso terapéutico de su idealizado Breuer lo asemejara a la deshonra de su padre; 3) El ataque parece dedicado contra sí-mismo: fue Freud el que "huyó" del caso Anna O. cuando Breuer lo relató en 1883, buscando refugió en la hipnosis (Charcot y Bernheim), terapias eléctricas, tratamientos consabidos de baños, dietas y pomadas; 4) Freud anheló "ser su propio padre"76, pero, al intuir las revolucionarias implicancias de sus hallazgos clínicos, no pudo expresar directamente sus impulsos agresivos de superación de su protector. Necesitó crearlo todo por sí-mismo y la culpa resultante se transformó en banalización, desfiguración, menosprecio de los aportes de Breuer; 5) Cualquier necesidad de dependencia fue negada violenta, rabiosamente; esta ira fue proyectada en Breuer, quien aparece como perseguidor y complotando para perjudicarlo, rebajarlo, por lo que él contraataca acosando a Breuer para que terminen de redactar los Studien; 6) El "sueño de Irma" expresa simbólica y cifradamente la relación. Su paciente Irma fue tratada errónea y antiéticamente por su protector Flieβ, pero Freud no pudo tolerarlo y traslada la culpa a Irma y Breuer; éste vigila, critica, descalifica, y, además, ataca, obstruye77-79. La persona protectora-agresiva, disociada y transformada en lo opuesto, se repetirá con Flieβ mismo, Jung y Deutsch, este último su médico personal tratante de su cáncer final: descalificar y alabar, culpar y justificar80.

Catarsis y psicoterapia

1) La psicoterapia nació de la catarsis y parte importante de su acción curativa consiste en la experimentación y descarga de intensos afectos reprimidos.

2) La transferencia y su resolución son expresiones de emociones actuales que se reviven en el aquí-ahora y, al revivirse, se expulsan más o menos intensamente.

3) Numerosas variedades de psicoterapia actualmente usan como técnica principal la catarsis en diferentes formas, distintas frecuencias y variadas intensidades.

4) Su eficacia no ha sido empíricamente demostrada por la dificultad para medirla, aunque los registros audiovisuales de sesiones muestran su presencia permanente.

 

Referencias bibliográficas

1. Freud S. Über Psychoanalyse. Gesammte Werke VIII. 1909; 1-60.         [ Links ]

2. Freud S. "Psychoanalyse" und "Libido Theorie". Gesammte Werke XIII. 1923: 209-33.         [ Links ]

3. Freud S. Selbsdarstellung. Gesammte Werke XIV. 1925: 31-96.         [ Links ]

4. Hirschmüller A. Eine bisher unbekannte Kranken-geschichte Sigmund Freuds und Josef Breuers aus der Entstehungszeit der "Studien über Hysterie". J Psychoanalyse X; 1978-136-68.         [ Links ]

5. Goldmann S. Sigmund Freuds Briefe an seine Patientin Anna von Vest. J Psychoanalyse XVII; 1985: 269-337.         [ Links ]

6. Figueroa G. Dos tratamientos no publicados de Freud. Estudio sobre la técnica psicoanalítica. Rev Chil Neuro-Psiquiat 1988; 26: 233-8.         [ Links ]

7. Rodrigué E. Sigmund Freud. El siglo del psicoanálisis. 2 volúmenes. Buenos Aires: Sudamericana, 1996.         [ Links ]

8. Sulloway FJ. Freud, biologist of the mind. Beyond the psychoanalytic legend. New York: Basic Books, 1983.         [ Links ]

9. Webster R. Why Freud was wrong? Sin, science and psychoanalys. New York: HarperCollins/Basic Books, 1996.         [ Links ]

10. Eschenröder CT. Hier irrte Freud. Zur Kritik der psychoanalytischen Theorie und Praxis. München: Piper, 1989.         [ Links ]

11. Roazen P. The historiography of psychoanalysis. New Brunswick: Transaction Publishers, 2001.         [ Links ]

12. Borch-Jacobsen M, Shamdasani S. Le dossier Freud. Enquête sur Thistoire de la psychanalyse. Paris: Les empêcheurs de penser en rond/Seuil, 2005.         [ Links ]

13. Roazen P. How Freud worked. First-hand accounts of patients. London: Jason Aronson, 1995.         [ Links ]

14. Thompson MG. The truth about Freud's technique. The encounter with the real. New York: New York University Press, 1994.         [ Links ]

15. Lohser B, Newton PM. Unorthodox Freud. The view from the couch. New York: The Guilford Press, 1996.         [ Links ]

16. Aristóteles. Poética. Madrid: Gredos, 1974.         [ Links ]

17. Aristóteles. Política. Madrid: Instituto de Estudios Políticos, 1970.         [ Links ]

18. Laín Entralgo P. La curación por la palabra en la antigüedad clásica. Madrid: Revista de Occidente, 1958.         [ Links ]

19. Laín Entralgo P. La acción catártica de la tragedia. En: Laín Entralgo P. La aventura de leer. Madrid: Espasa-Calpe, 1956. p. 48-90.         [ Links ]

20. Aristóteles. Retórica. Madrid: Instituto de Estudios Políticos, 1971.         [ Links ]

21. Schadewaldt W. Furcht und Mitleid? Hermes 1955; 83: 129-57.         [ Links ]

22. Flashar H. Die medizinische Grundlagen der Lehre von der Wirkung der Dichtung in der griegischen Poetik. Hermes 1956; 84: 12-48.         [ Links ]

23. Goethe JWv. Nachlese zu Aristoteles' Poetik. Samtliche Werke. Briefe, Tagebücher und Gespräche. Band 18. Ästhetische Schriften. Frakfurt: Suhrkam/Insel, 1985. p. 247-56.         [ Links ]

24. Lessing GE. Hamburgische Dramaturgie. Middlesex: The Echo Library, 2006.         [ Links ]

25. Kommerell M. Lessing und Aristoteles. Untersuchung über die Theorie der Tragödie. Frankfurt: Klostermann, 1984.         [ Links ]

26. López Piñero JM, Morales Meseguer JM. Neurosis y psicoterapia. Un estudio histórico. Madrid: Espasa-Calpe, 1970.         [ Links ]

27. Laín Entralgo P. La obra de Segismundo Freud. En: Laín Entralgo P. Estudios de historia de la medicina y de antropología médica. Tomo 1. Madrid: Editorial Escorial, 1943. p. 67-278.         [ Links ]

28. Behling K. Martha Freud: die Frau des Genies. Frankfurt: Aufbau Taschenbuch, 2002.         [ Links ]

29. Bernays J. Grundzüge der verlorenen Abhandlung des Aristoteles über Wirkung der Tragödie. Ergänzung zu Aristoteles' Poetik. Abh hist.-philos Ges Breslau 1857; 8: 135-202.         [ Links ]

30. Bernays J. Zwei Abhandlungen über die aristotelische Theorie des Drama. 2. Aufl. Darmstadt: Wissenschaftliche Buchgesseschat, 1968.         [ Links ]

31. Pohlenz W. Furcht oder Mitleid? Ein Nachwort. Hermes 1956; 84: 60-85.         [ Links ]

32. Aristóteles. El hombre de genio y la melancolía. Problema XXX, 1. Barcelona: Quaderns Crema, 1996.         [ Links ]

33. Hirschmüller A. Physiologie und Psychoanalyse in Leben und Werk Josef Breuers. Bern: Huber, 1978.         [ Links ]

34. Gomperz T. Jacob Bernays (1824-1881). En: Gomperz T. Essays und Erinnerungen. Stuttgart und Leipzig: Deutsche Verlags-Anstalt, 1905. p. 25-39.         [ Links ]

35. Kann RA, Hrsg. Gomperz T. Ein Gelehrtenleben in Bürgertum der Franz-Josef-Zeit. Auswahl seiner Briefe und Aufzeichnungen 1869-1912. Wien: Deuticke, 1974.         [ Links ]

36. Freud S. Jugendbriefe an Eduard Silberstein 1871-1881. Frankfurt: Fischer, 1989.         [ Links ]

37. Brentano F. Die Psychologie des Aristoteles. Mainz: Franz Kirchheim, 1867.         [ Links ]

38. Freud S. Zur Geschichte der psychoanalytischen Bewegung. Gesammte Werke X; 1914: 43-121.         [ Links ]

39. Freud S. Briefe an Wilhelm Fliee 1887-1904. Frankfurt: Fischer, 1985.         [ Links ]

40. Breuer J, Freud S. Über den psychischen Mechanismus hysterischer Phanomene. Gesammte Werke 1. 1893: 81-98.         [ Links ]

41. Freud S. Ein Fall von hypnotischer Heilung, nebst Bemerkungen über die Entstehung hysterischer Symptome durch den "Gegenwillen". Gesammte Werke I; 1892: 1-17.         [ Links ]

42. Freud S. Hypnose. En: Bum A, Hrsg. Therapeutisches Lexikon für praktische Àrzte. Wien: Deuticke, 1891. p. 724-32.         [ Links ]

43. Freud S. Über Hypnotismus und Suggestion. In-ternat klin Rdsch 1892; 6: 814-8 y 853-6.         [ Links ]

44. Freud S. Psychische Behandlung (Seelenbenhand-lung). Gesammte Werke V. 1904; 287-315.         [ Links ]

45. Ellenberger HF. The discovery of the unconscious. The history and evolution of dynamic psychiatry. London: Allen Lane The Penguin Press, 1970.         [ Links ]

46. Reicheneder JG. Sigmund Freud und die kathartische Methode Josef Breuers. J Psychoanalyse 1983; 15: 229-60.         [ Links ]

47. Erikson EH. Freud's "The origins of psychoanalysis". Int J Psychoanal 1955; 36: 1-15.         [ Links ]

48. Israels H: Der Fall Freud. Die Geburt der Psychoanalyse aus der Lüge. Hamburg: Europaische Verlagsanstalt, 1999.         [ Links ]

49. Borch-Jacobsen M: Anna O. zum Gedachtnis. Eine hundertjahrige Irreführung. München: Fink, 1997.         [ Links ]

50. Ellenberger H. The story of "Anna O.": a critical review with new data. J Hist Behav Sc 1982; 8: 267-79.         [ Links ]

51. Hirschmüller A. The scientific styles of Breuer and Freud and the origins of psychoanalysis. En: Gedo JE, Pollock GH, editors. Freud, fusion of science and humanism. New York: International Universities Press, 1976. p. 187-207.         [ Links ]

52. Freud S. Briefe 1873-1939. 3. korrigierte Aufl. Frankfurt: Fischer, 1980.         [ Links ]

53. Bernfeld S, Cassirer Bernfeld S. Bausteine der Freud-Biographik. Frankfurt: Suhrkamp, 1981.         [ Links ]

54. Freud S, Breuer J. Studien über Hysterie. Gesammte Werke I. 1895; 75-311.         [ Links ]

55. Freud S. Die Abwehr-Neuropsychosen. Versuch einer psychologischen Theorie der akquirierten Hysterie, vieler Phobien und Zwangvorstellungen und gewisser halluzinatorischer Psychosen. Gesammte Werke I. 1894; 57-73.         [ Links ]

56. Freud S. Über die Berechtigung, von der Neurasthenie einen bestimmten Symptomenkomplex als "Angstneurose" abzutrennen. Gesammelte Werke I; 1895: 311-41.         [ Links ]

57. Figueroa G. El trastorno de angustia y la enfermedad de Freud. Rev Med Chile 1997; 125: 363-70.         [ Links ]

58. Figueroa G. Anxiety disorder and Freud's disease. Focus on depression and anxiety 1998; 9: 20-2.         [ Links ]

59. Janet P. L'État mental des hystériques. 2 volumes. Paris: Rueff, 1893-1894.         [ Links ]

60. Gay P. Freud. Eine Biographie für unsere Zeit. Frankfurt: Fischer, 2006.         [ Links ]

61. Grubrich-Simitis I. Urbuch der Psychoanalyse. Frankfurt: Fischer, 1995.         [ Links ]

62. Freud S. Der Mann Moses und die monotheistische Religion. Gesammte Werke XVI 1939; 101-245.         [ Links ]

63. Freud S. Entwurf einer Psychologie. En: Freud S. Aus der Anfangen der Psychoanalyse. Frankfurt: Fischer, 1975. p. 297-384.         [ Links ]

64. Freud S. Aus der Geschichte einer infantilen Neurose. Gesammte Werke XII 1918; 27-157.         [ Links ]

65. Jones E. The life and work of Sigmund Freud. 3 vols. London: Hogarth, 1953-1957.         [ Links ]

66. Freud S. Die Traumdeutung. Gesammte Werke II/ III 1900; 1-642.         [ Links ]

67. Anzieu D. L'auto-analyse de Freud et la découverture de la psychoanalyse. 2iéme Edition. 2 volumes. Paris: Presses Universitaires de France, 1975.         [ Links ]

68. Krüll M. Freud und sein Vater. Die Entstehung der Psychoanalyse und Freuds ingelöste Vaterbindung. München: Beck, 1979.         [ Links ]

69. Eissler KR. Freud and the seduction theory: A brief love affair. Madison: International Universities Press, 2001.         [ Links ]

70. Masson JM. The assault on truth. Freud's suppression of the seduction theory. New York: Ballantine, 2003.         [ Links ]

71. Freud S. Neue Vorlesungen über die Krankheiten des Nervensystems insbesondere über Hysterie (Übersetzung). En: Charcot JM. Leçons sur les maladies du systéme nerveux. Wien: Deuticke, 1886.         [ Links ]

72. Freud S. Zur Psychopathologie des Alltagslebens. Gesammte Werke IV; 1901.         [ Links ]

73. Freud S. Charcot. Gesammte Werke I; 1893: 19-35.         [ Links ]

74. Cranefield PF. Josef Breuer's evaluation of his contribution to psycho-analysis. Int J Psycho-Anal 1958; 39: 318-22.         [ Links ]

75. Hirschmüller A. Josef Breuer. En: Gedo JE, Pollock GH, editors. Freud, fusion of science and humanism. New York: International Universities Press, 1976. p. 133-63.         [ Links ]

76. Freud S. Beitrage zur Psychologie desc Liebesle-bens. I. Über einen besonderen Typus der Objektwahl beim Manne. Gesammte Werke VIII 1910; 65-77.         [ Links ]

77. Grinstein A. On Sigmund Freud's dreams. New York: Wayne State University Press, 1968.         [ Links ]

78. Schur M. Weitere "Tagesreste" zum "Traummuster". En: Scheidt Jv, Hrsg. Der unbekannte Freud. Neue Interpretationen seiner Traume. Múnchen: Kindler, 1974. p. 116-49.         [ Links ]

79. Erickson EH. Das Traummuster der Psychoanalyse. En: Scheidt Jv, Hrsg. Der unbekannte Freud. Neue Interpretation en seiner Traume. München: Kindler, 1974. p. 72-115.         [ Links ]

80. Schur M. Freud. Leben und Sterben. Frankfurt: Fischer, 1972.         [ Links ]

 


Recibido: 09/06/2014. Aceptado: 08/09/2014.

El autor no presenta ningún tipo de conflicto de interés.

Correspondencia: Gustavo Figueroa C.
Departamento de Psiquiatría, Escuela de Medicina, Universidad de Valparaíso
E-mail: gfigueroacave@gmail.com

 

Creative Commons License Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons