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Revista chilena de radiología

versión On-line ISSN 0717-9308

Rev. chil. radiol. v.9 n.2 Santiago  2003

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-93082003000200010 

Revista Chilena de Radiología. Vol. 9 Nº 2, año 2003;104-107.

NEURORRADIOLOGIA: BREVE HISTORIA DE SU
DESARROLLO EN CHILE

Dr. Isidro Huete L.
Hospital Clínico de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

En Chile como en la mayoría de los países del cono sur, el origen de la especialidad se remonta a la década de los años ´30. En esa época de pioneros sólo se disponía de equipos de Rayos X para examinar el cráneo y la columna. Los medios de contraste disponibles eran neurotóxicos y solo era seguro el uso del aire que dio nombre a la neumoencefalografía que se utilizaba para estudiar el sistema ventricular. El aire se empleó también en mielografías aunque el medio de contraste preferido era el Lipiodol, ya que con el primero era necesario disponer de equipos de planigrafía.

Entre aquellos precursores se destaca el doctor Carlos Viviani Contreras (1910-1990), que en 1938 ganó una beca Humboldt que le ayudó a viajar a Alemania(1) donde permaneció un año en el hospital de la Charité en Berlín. A pesar que en Septiembre de 1939 comenzó la 2a Guerra Mundial se trasladó a Viena para estudiar radiología del cráneo con el profesor Ernst Georg Mayer(2) afamado especialista en otoradiología, con quien estuvo dos años, volviendo a Chile en 1942 en plena guerra mundial, luego de un accidentado viaje en barco. En 1943 participó activamente en la fundación de la Sociedad Chilena de Radiología, la que lo nombró a fines de los años 80, Maestro de la Radiología Chilena.

En Noviembre de 1948 participó en la organización del Tercer Congreso Interamericano de Radiología celebrado en Santiago y Viña del Mar(3) Uno de los temas oficiales fue: Exploración y Diagnóstico Radiológico Simple del Cráneo, expuesto por E.G. Mayer, director del Instituto de Roentgenología del Hospital General de Viena, quien permaneció en Chile con la ayuda del Dr. Viviani, trabajando durante un par de años en el hospital San Francisco de Borja, en cuyo servicio de radiología el doctor Viviani desarrolló toda su carrera y donde enseñó la radiología de cavidades paranasales, silla turca y hueso temporal a numerosas generaciones de radiólogos.

La Neurorradiología comenzó a desarrollarse al mismo tiempo en que se organizaron los primeros servicios de neurocirugía. Los pasos iniciales se dieron en el Hospital El Salvador, bajo la dirección del Dr. Alfonso Asenjo (1906-1980), entrenado con el Profesor Wilhelm Tonnis profesor de neurocirugía en Berlín, entre los años 1936 y 1939. A su retorno en octubre de 1939, creó un departamento de Neurocirugía, antecesor del actual «Instituto de Neurocirugía» que hoy lleva su nombre. En enero de 1940 se instaló una unidad de rayos X para exámenes del cráneo (Craneógrafo) y donde además se hacían ventriculografías. En la primera efectuada a un niño de 14 años, se identificó un ependimoma del IV ventrículo, que fue el primer paciente operado por el Dr. Asenjo en este nuevo servicio(4). Paralelamente se practicaron las primeras arteriografías carotídeas, procedimiento complejo de realizar ya que se requería de exposición quirúrgica de la carótida y sólo era posible obtener 3 exposiciones (arterial, capilar y venosa) por cada inyección manual de contraste yodado.

En un comienzo todos estos procedimientos estaban a cargo de neurocirujanos, con la colaboración de un radiólogo, el doctor Alfredo Lepe, formado en el hospital San Francisco de Borja con el doctor Erich Heegewaldt (1888-1944) quien asumió posteriormente la jefatura del servicio radiología del Instituto de Neurocirugía, retirándose en 1977.

Posteriormente a fines de los años 50 y siguiendo el modelo de la organización sueca, se decidió que un joven neurocirujano, el Dr. Mario Castro Avaria, viajara a Estocolmo a especializarse con el Profesor Erik Lindgren, neurorradiólogo jefe en el Royal Serafimer Lazaret, considerado entonces la «Meca» de la Neurorradiología mundial. Este hospital contaba con un departamento de neurorradiología académicamente independiente, con gran énfasis en la investigación clínica y tecnológicamente muy avanzado gracias al excelente nivel de la ingeniería sueca, donde se desarrollaron técnicas de exámenes regladas y meticulosas, que se convirtieron en un estándar mundial.

El doctor Mario Castro regresó en 1960 dedicado tiempo completo a la neurorradiología y hasta su retiro en 1992, participó con trabajos en numerosos congresos; ya en 1961 representó por primera vez a Chile en un Symposium Neuroradiologicum, celebrado en Roma con el trabajo «Tuberculoma Cerebral» teniendo de coautor al doctor A. Lepe. Ingresó a la Sociedad Chilena de Radiología el 5 de Mayo de 1967, con el trabajo "Valor de la angiografía cerebral en el diagnóstico neurológico".

Los hospitales universitarios recién crearon unidades de neurocirugía a principios de los años ´50. En el hospital José Joaquín Aguirre de la Universidad de Chile el año 1953 bajo la dirección del Dr. Eduardo Fuentes(5) formado inicialmente con el doctor Asenjo y luego en los Estados Unidos. En este servicio universitario encontramos nuevamente al doctor Carlos Viviani quien después de jubilar se mantuvo activo como radiólogo adscrito al Departamento de Neurocirugía-Neurología del Hospital J. J. Aguirre. Allí trabajó con el doctor Claudio Pardo, proveniente de neurología, dedicado desde el año 1974 a la actividad neurorradiológica y a la docencia de becados de neurología, neurocirugía y radiología. El doctor Pardo se retiró el año 2000 de la Universidad de Chile y actualmente está integrado al servicio de radiología de la Clínica Las Condes.

En 1954 la neurocirugía se inició en el Hospital Clínico de la Universidad Católica(6) con el Dr. Juan Ricardo Olivares, entrenado en el Serafimer Lazaret con el Dr. Herbert Olivecrona (1891-1980). El Dr. Mario Corrales (1933-1994), de la misma universidad entusiasmado por el Dr. Olivares fue el primero de los radiólogos chilenos en subespecializarse en neurorradiología(7) para ello en 1963 estudió en el Hospital de Clínicas de Montevideo con el Dr. Nestor Azambuja, uno de los pioneros de la especialidad en Sudamérica y creador de una escuela que contribuyó enormemente al desarrollo de la especialidad en el cono sur y quien a su vez era discípulo del Dr. Erik Lindgren del ya mencionado Serafimer Lazaret. Mario Corrales siguiendo los pasos de su tutor, continuó su entrenamiento en Suecia en el año 1969, bajo la dirección del Dr. Torgny Greitz, profesor jefe del departamento de Neurorradiología, que por esos años se había trasladado del Serafimer al nuevo Instituto Karolinska. Se le dio como tarea investigar la anatomía del IV ventrículo con el objetivo de mejorar el diagnóstico con neumoencefalografía en los tumores de fosa posterior, el que todavía dependía de la inyección de aire en el espacio subaracnoideo e intraventricular, ya que los métodos angiográficos disponibles eran poco confiables para el estudio de fosa posterior. Utilizaron técnicas de relleno del IV ventrículo con materiales plásticos y disección posterior de los moldes anatómicos. Así lograron establecer de manera definitiva los detalles anatómicos del IV ventrículo, parcialmente descritos en la anatomía clásica(8). Esto se aplicó en el análisis de las deformidades y desplazamientos del IV ventrículo producidos por tumores en el cerebelo o troncoencéfalo; para ello utilizaron piezas anatómicas coleccionadas por el ya mencionado Dr. H. Olivecrona. Se compararon los hallazgos de esta serie patológica con otra experimental para lo cual introdujeron catéteres con balones inflados en cerebelos de autopsia en situaciones anatómicas similares. Estudiaron estos hallazgos con neumoencefalografías y de acuerdo al tipo de deformidades y desplazamientos del IV ventrículo pudieron deducir la ubicación de los procesos expansivos de fosa posterior, lo que permitió actos quirúrgicos más precisos y seguros(9). Esta investigación presentada en 1970 en Gotemburgo, en el IX Simposio Internacional de Neurorradiología mereció en 1971 el premio al mejor trabajo original de la Sociedad Europea de Neurorradiología. Obtuvo en 1972 el Doctorado en Medicina en Suecia con la tesis: «La anatomía del IV ventrículo y los métodos de exploración radiológica», aprobada con la distinción máxima.

La actividad académica en Chile durante esos años naturalmente se incrementó y fortaleció y así en Noviembre de 1969 encontramos a los fundadores de la especialidad, participando en las jornadas anuales de la Sociedad Chilena de Radiología(10) efectuadas en el Quisco. En el programa desarrollado el primer día viernes 21 se lee:

 
 

La Sociedad Chilena de Radiología fue inicialmente el lugar de encuentro científico y gremial y como ejemplo de ello en la sesión del 12 de junio de 1970 encontramos una presentación de trabajo de ingreso con un tema neurorradiológico: «Mielografia yodada en procesos intrarraquideos», de los doctores Fresia Hernández y Alfredo Lepe.

La década del ´70 se inició con grandes cambios tecnológicos encabezados por la introducción de la TC que atrajeron a una nueva generación de neurorradiólogos. En el Instituto de Neurocirugía tenemos al Dr. Camilo Henríquez, quien comenzó su carrera como neurocirujano en Valdivia decidiéndose posteriormente por la neurorradiología para lo que obtuvo una beca en el Hospital Lariboisière de Paris para formarse con el Dr. Rene Djindjian(11) pionero en el desarrollo de técnicas angiográficas espinales y procedimientos endovasculares terapéuticos. Sin embargo, a su llegada a Francia en Octubre de 1977, el Dr. Djindjian (1919-1977) había fallecido inesperadamente y fue un destacado discípulo suyo, el Dr. Jean Jacques Merland quien lo tomó a su cargo. A su vuelta al país en octubre de 1979, después de dos años de entrenamiento, introdujo las nuevas técnicas de Neurorradiología Intervencional en el Instituto de Neurocirugía.

 

 

Foto 1. Simposium de Gotemburgo, 1970. Segundo desde la izquierda Dr. Mario Corrales con el Dr. Néstor Azambuja (a su izquierda) y a su derecha el Dr Torgny Greitz.

 

  Foto 2. Simposium Radiológico de Punta del Este, 1974, Dr. Mario Castro a la derecha, con el presidente del simposium Dr Néstor Azambuja al centro.

 

Otro iniciador de técnicas intervencionales es el Dr. Víctor Arriagada, egresado de la Universidad de Concepción, especializado en 1978-1979 en el Centro Hospitalario Universitario de Caen, Normandía con el Dr. Jacques Theron, discípulo también del Dr. Djindjian. En ese periodo participó en el desarrollo de técnicas diagnósticas e intervencionales, incluyendo la embolización en sistema portal, flebografías espinales y del seno cavernoso, además de infiltración de articulaciones facetarias y quimionucleolisis discal. A su regreso al país se desempeñó en el Instituto de Neurocirugía y luego en el Hospital Clínico José Joaquín Aguirre, en donde introdujo y enseñó estas técnicas terapéuticas. En esta institución, a partir del año 1977, el doctor M. Corrales continuó su carrera universitaria; fue nombrado jefe de servicio y comenzó un proceso de renovación tecnológica, que se ha consolidado durante la actual jefatura de la doctora Dulia Ortega, quien ha reorganizado y modernizado sus instalaciones, incluyendo una sección de neurorradiología con especialistas en neuroimagen y terapia endovascular.

También el servicio de Neurorradiología del Instituto de Neurocirugía, se ha modernizado y es dirigido actualmente por el Dr. Lautaro Badilla, quien fue entrenado en el Instituto de Neurocirugía de Budapest, perteneciente a la Universidad Simmelweiss donde en 1980, comenzó una especialización en neurología, cambiándose en 1983 a neurorradiología, para regresar al país en 1986. En su actual grupo de intervencionistas está el Dr. Eduardo Bravo entrenado en Paris con el Dr. Jacques Moret, quien ha continuado con la tradición de la escuela intervencional francesa en esta institución. Ambos han conseguido desarrollar y establecer la terapia endovascular en el Instituto Alfonso Asenjo. La escuela francesa ha sido fundamental en el desarrollo de la neurorradiología intervencional y tiene numerosos representantes en Chile, entre los que se cuenta el Dr. José Tevah, del Departamento de Radiología de la Universidad Católica, especializado en Nancy, Francia (1994-1997) con el Dr. Luc Picard y que también está a cargo de la neurorradiología intervencional en la Clínica Santa María.

El desarrollo de la especialidad ha tenido dificultades en los hospitales públicos, pero ha logrado crecer y establecerse en los hospitales privados de Santiago, que han reclutado los especialistas y adquirido la tecnología necesaria para implementar esta actividad. Los centros médicos privados adelantándose a las clínicas y centros universitarios adquirieron equipos de Tomografía Computada y el primero se instaló en 1978 en el Centro Scanner, gracias a la visión de un grupo de médicos entre los cuales interesa a este relato el doctor Jorge Méndez neurocirujano de la Universidad Católica, quien asumió la tarea de informar los exámenes de cerebro. Al poco andar se contrató al doctor Miguel Casals ex becado de neurología del hospital Barros Luco, entrenado en centros europeos, entre ellos el hospital Príncipes de España en Barcelona entre los años 1975-1979, que desde entonces ha mantenido una exitosa práctica privada, manteniéndose relacionado a través de esta especialidad con la docencia en el hospital Barros Luco.

En la Clínica Alemana la actividad neurorradiológica se inició en 1977, con el Dr. Mario Corrales, incorporado desde la Universidad Católica al que luego se unió el Dr. Isidro Huete, también de la misma universidad, ambos con media jornada laboral. El Dr. Huete regresó en 1977, después completar un "fellowship" y permanecer tres años en el Instituto Mallinckrodt, Washington University, en Saint Louis, EE.UU. y es actualmente jefe del Departamento de Radiología de la Universidad Católica.

La necesidad de contar con neurorradiólogos fue consecuencia directa de innovaciones tecnológicas, la primera y más importante, la introducción de la Tomografía Computada cuyo uso clínico comenzó en EE.UU. en 1973(12). El desarrollo de esta actividad en la Clínica Alemana empezó y coincidió con la instalación, a comienzos de 1978 de un equipo de TC EMI 1010, segundo equipo instalado en el país. Al grupo inicial de especialistas se agregó en 1989 el Dr. Máximo Mujica, proveniente del Hospital Van Buren de Valparaíso, donde hizo una beca de neurocirugía y quien en los años 1982-1983 se especializó en neurorradiología para lo que se entrenó en Nancy, Francia bajo la dirección del Dr. Luc Picard.

La Resonancia Magnética en pleno uso clínico desde 1983 recién llegó a Chile gracias a iniciativas privadas y el primer equipo de 0.5 Tesla se instaló en la Clínica Alemana de Santiago en 1989 y le correspondió al doctor José Ignacio Wielandt, radiólogo formado en la Universidad Católica trabajar con esta nueva tecnología, apoyado por el doctor M. Mujica y luego por el doctor Jorge Cervilla. Actualmente el grupo de neurorradiólogos se compone por el Dr. Camilo Henríquez en terapia endovascular y los doctores Patricio Miller, entrenado en la Universidad de Yale y Cristian Larraín, proveniente de la radiología general, a los que se unieron recientemente Francesca Castoldi y Guido González.

En la Clínica Santa Maria también se organizó una sección de neurorradiología con la llegada en 1989 de un equipo de TC y que contó con la colaboración inicial del doctor Isidro Huete y luego con la incorporación del doctor Fernando Durán en neuroimágenes, quien además ha impulsado el desarrollo de esta actividad en el área privada e incluido el tema de radiología de cabeza y cuello dentro de las tareas a integrar en la práctica neurorradiológica.

A fines de los años ´90, volvieron al país un pequeño número de especialistas entrenados en terapia intervencional, algunos especializados en universidades norteamericanas, como el Dr. Francisco Mena de la Clínica Las Condes, entrenado con el Dr. Fernando Viñuela de la Universidad de California, en San Francisco y el doctor Martín Einersen entrenado en Bélgica y Luxemburgo, que desarrolla su actividad en Concepción. En las provincias de Chile el desarrollo de la especialidad ha sido aún más difícil y solo las ciudades más grandes tienen equipos modernos de TC de RM y disponen de algunos especialistas, destacando la Quinta región de Valparaíso donde ya en 1979 el doctor Miguel Miranda instaló el primer tomógrafo computado de cuarta generación, lo que ayudó a estimular el interés en la neurorradiología entre los neurocirujanos, dedicándose a ella los doctores Máximo Mujica (hoy en Santiago) y el doctor Juan Vielma que lidera esta actividad en la zona. En las otras regiones la neuroimagen es comúnmente interpretada por radiólogos y neurocirujanos. A nivel nacional persisten las falencias en el número de especialistas y no existen aún programas certificados de entrenamiento para la formación de neurorradiólogos, situación que debe corregirse con la participación de centros universitarios calificados para esta tarea y con la colaboración de las sociedades científicas.

La Sociedad Chilena de Diagnóstico y Neurorradiología Intervencional fue fundada el 25 de Julio de 1997 siendo su primer presidente el Dr. Camilo Henríquez al que le sucedió el doctor Isidro Huete, siendo su actual presidente el doctor Lautaro Badilla. Esta sociedad agrupa los especialistas dedicados al diagnóstico con neuroimágenes y a terapia neurovascular, los que provienen como se ha visto, de radiología, neurocirugía y neurología, lo que está señalando que los requisitos para formar los futuros especialistas deben incluir además de conocer y aprender técnicas radiológicas complejas, los fundamentos clínicos y quirúrgicos de las neurociencias, por lo que los currículos docentes deberán ser flexibles y de duración razonable para conseguir formar especialistas completos y calificados en neurodiagnóstico y/o terapia endovascular.

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Huete I. Neurorradiología: Breve historia de su desarrollo en Chile. Rev Chil Radiol 2003; 9: 104-107.
Correspondencia: Dr. Isidro Huete L.
Hospital Clínico de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Marcoleta 367, Santiago.
Fono:354-3486. E-mail: ihuete@med.puc.cl

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