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Revista chilena de radiología

versión On-line ISSN 0717-9308

Rev. chil. radiol. v.12 n.2 Santiago  2006

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-93082006000200001 

 

Revista Chilena de Radiología. Vol. 12 Nº 2, año 2006, págs: 47-47

EDITORIAL

 

Radiología "convencional" del tubo digestivo en la era de la TC helicoidal, resonancia magnética, video laparoscopías y video endoscopías.


El advenimiento de nuevas técnicas de imágenes ha marcado un cambio permanente y sin retorno en la medicina y por ende en el estudio del tubo digestivo. Los radiólogos debemos hacer diagnósticos más precoces y certeros. Tenemos mejores herramientas diagnósticas y las técnicas endoscópicas se han perfeccionado. Aun así, persisten múltiples indicaciones para la radiología clásica convencional, sancionada por años de uso.

La radiología simple del abdomen sigue siendo un paso inicial y a veces el único necesario para diagnosticar cuerpos extraños, radio-opacos, ingeridos o introducidos por orificios naturales o artificiales, voluntariamente o por accidente y en abdomen agudo por ruptura de víscera hueca en que se busca neumoperitoneo, obstrucciones del tubo digestivo alto o bajo donde se investigan asas dilatadas y eventuales niveles hidroaéreos y emergencias cólicas, como vólvulos, megacolon tóxico, invaginaciones, hernias obstruidas etc.

Los exámenes contrastados han reducido sus indicaciones especialmente por el progreso y mayor disponibilidad de las endoscopías. Los endoscopios son más baratos y abundantes y los equipos radiológicos con fluoroscopía televisada son más caros, escasos, difíciles de renovar, y muchos hospitales y clínicas no cuentan con equipos de tecnología actual.

En la decisión de cómo estudiar la patología del tubo digestivo también influye quién solicita el examen. Señalaré indicaciones que persisten para el uso de los exámenes contrastados del tubo digestivo:

a. Visualización de trastornos motores como deglución y evacuación. Estudio de disfagia incluyendo divertículos (Zenker y epifrénicos), acalasias y espasmo esofágico difuso, compresiones extrínsecas cuya causa no verá el endoscopista: ostefitos cervicales y dorsales, aneurismas aórticos y cardiomegalia.

b. Todas las alteraciones en la ubicación de los diferentes segmentos del tubo digestivo: Hernias diafragmáticas, hiatales, paraesofágicas, traumáticas, de Morgagni y Bochdalek, de pared abdominal y piso pélvico y las mal rotaciones y duplicaciones.

c. Los estómagos operados y sus complicaciones: filtraciones, fístulas, obstrucción en la anastomosis o por bridas, anastomosis gastroileales inadvertidas y dumping.

d. El intestino delgado mesentérico (yeyuno e íleon) sigue siendo "terra incógnita" para el endoscopista y se evalúa en el negatoscopio. La enteroscopía es muy útil en los segmentos cercanos a duodeno y válvula ileocecal pero los enteroscopistas son una especie exótica, excelentes, pero muy escasos. El examen baritado sigue siendo primordial proporcionando detalle exquisito de la mucosa, grosor parietal y calibre de todas y cada una de las asas. El examen es operador y equipo dependiente. El armamentario radiológico es variado: duodenografía hipotónica, enteroclisis, ultrasonografía y TC, pero para visualizar lesiones pequeñas como úlceras aftoideas, fisuras, trayectos fistulosos, nodularidad y pólipos inflamatorios nada supera al bario. Los intestinos operados también se evalúan con examen contrastado, y en el síndrome de malabsorción el examen baritado muestra la causa y eventuales complicaciones benignas y malignas.

e. En colon y recto persisten múltiples indicaciones. La colonoscopía tiene la ventaja de detectar cambios de color y tomar biopsia pero tiene más riesgos. Instrumento no desechable y promiscuo que debe esterilizarse entre paciente y paciente. Rara vez perfora, pero vale a lo menos tres veces más caro que la enema baritada de doble contraste. Nuestra población envejece y la enfermedad diverticular es cada día más prevalente, y en estos pacientes hay un porcentaje variable de colonoscopías complicadas o incompletas por estenosis o acodaduras en asas sigmoideas. Las estrecheces y acodaduras son fácilmente franqueables por el bario líquido y el aire. Lo mismo vale para lesiones tumorales estenosantes.

f. También en evaluación de constipación (megacolon, zonas de estenosis, prolapsos) y en colon operado.

En conclusión, aún persisten muchas indicaciones para el uso de la radiología simple y contrastada en la evaluación del tubo digestivo. Paulatinamente se irá introduciendo la endoscopía virtual mediante TC helicoidal o RM, y siempre tendremos presente que los estudios con imágenes del radiólogo y los exámenes endoscópicos del gastroenterólogo se complementan y no se excluyen.

La mayoría de los exámenes que copan mi tiempo laboral actual son solicitados por gastroenterólogos. En beneficio del paciente debemos continuar trabajando en equipo, los gastroenterólogos, radiólogos, cirujanos y patólogos.

Dr. Claudio Cortés V.
Editor invitado

 

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