SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.20 número4Síndrome del ligamento arcuato medio: review articleHidradenitis supurativa: evaluación por resonancia magnética índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

  • En proceso de indezaciónCitado por Google
  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO
  • En proceso de indezaciónSimilares en Google

Compartir


Revista chilena de radiología

versión On-line ISSN 0717-9308

Rev. chil. radiol. vol.20 no.4 Santiago  2014

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-93082014000400006 

SIGNOS RADIOLÓGICOS

Signo radiológico: "Nariz del oso hormiguero"

 

Radiological sign: "The Anteater Nose"

 

Dres. Fabiola Vargas P(1), Karla Moënne B(2), Juan Escaffi J(2).

1. Radiólogo, Fellow Radiología Infantil, Clínica Las Condes, Universidad de Chile. Santiago – Chile.

2. Radiólogo Infantil, Departamento de Diagnóstico por Imágenes, Clínica las Condes. Santiago – Chile.

Dirección para correspondencia


Abstract: The tarsal coalition corresponds to the abnormal osseous, cartilaginous or fibrous joining between two or more bones in the midfoot or hindfoot. The anteater nose sign is caused by a tubular elongation of the anterior process of the calcaneus that approaches or overlaps the tarsal scaphoid (navicular) and resembles the nose of an anteater on a lateral foot or ankle radiograph.

Keywords: Anteater nose, Tarsal coalition, Calcaneus - scaphoid.


Resumen: La coalición tarsal corresponde a la unión anormal, ya sea ósea, cartilaginosa o fibrosa, entre dos o más huesos del retro o medio pie. El signo de la nariz del oso hormiguero es causada por un alargamiento tubular del proceso anterior del calcáneo que se acerca o se superpone con el escafoides tarsiano y se asemeja a la nariz de un oso hormiguero en una radiografía lateral del pie o tobillo.

Palabras clave: Calcáneo-escafoidea, Coalición tarsal, Nariz de oso hormiguero.


Aspecto imaginológico

El signo de la nariz de oso hormiguero (Figura 1) corresponde a una prolongación tubular y ensanchamiento del proceso anterior del calcáneo, visible en las radiografías laterales del pie o tobillo(1), que se distingue de la configuración triangular normal del proceso anterior (Figura 2 a y b). Habitualmente, el proceso anterior alargado del calcáneo se superpone a la porción media del escafoides tarsiano en pacientes portadores de coalición tarsal o articulación anómala entre el proceso anterior del calcáneo y el escafoides(2).

Figura 1. Esquema gráfico de un oso hormiguero.

Figura 2. a) Radiografía lateral de una niña de 11 años, con coalición calcáneo- escafoidea derecha, muestra el signo "nariz de oso hormiguero". El proceso anterior del calcáneo es ancho y alargado, con punta roma b) Radiografía lateral comparativa del pie izquierdo de la misma niña, muestra el proceso anterior normal del cálcaneo con punta afilada y morfología triangular.

 

Aunque el signo se describe en proyecciones laterales, las coaliciones calcáneo-escafoideas tienen su mejor representación en radiografías oblicuas internas en 45°(3); en esta proyección también se identifica la porción anteromedial del calcáneo anormalmente ensanchada o aplanada y la articulación anormal entre los huesos calcáneo y escafoides con superficies óseas irregulares (Figura 3).

Figura 3. Coalición calcáneo escafoidea en niña de 11 años. Radiografía oblicua en 45º muestra articulación anormal entre calcáneo y escafoides tarsiano.

Según un estudio retrospectivo de Crim and Kjeldsberg(4) el signo de la nariz del oso hormiguero en las coaliciones calcáneo-escafoideas posee una sensibilidad y especificidad de 72% y 94% respectivamente, confirmando que la evaluación radiológica de rutina es una herramienta de detección valiosa para la coalición tarsal, incluso cuando se analiza por observadores inexpertos(4).

 

Reseña histórica

La coalición tarsal fue descrita por primera vez por Buffon, probablemente en 1769(5). En 1877 Zukerkandl describió por primera vez la anatomía de la coalición calcáneo-escafoidea y Kermisson fue el primero en describir el aspecto radiológico de esta condición en 1898(6-8). En 1921 Sloman demuestró que el pie espástico peroneal está íntimamente unido a la existencia de la barra calcáneo-escafoidea y describió las características de esta coalición en la radiografía oblicua(6,8). Posteriormente Harris y Beath (1948) relacionan también la sinostosis astrágalo-calcánea con el pie espástico peroneal.

El signo de la nariz del oso hormiguero fue descrito por primera vez por Oestreich et. al. en 1987(1).

Posteriormente, el descubrimiento de una variedad de coaliciones y sus caracterizaciones se han visto favorecidos por la evolución y el perfeccionamiento de la radiología simple y, más recientemente, la tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética (RM).

 

Significado

Este signo traduce la presencia de una unión anormal entre los huesos calcáneo y escafoides, debido a la falla de la segmentación anormal del mesénquima primitivo.

 

Diagnóstico diferencial

Los únicos falsos positivos descritos se refieren a las condiciones adquiridas que pueden simular coaliciones congénitas en los casos de enfermedades malignas, inflamaciones, fracturas intraarticulares y osteonecrosis(7).

 

Discusión

La coalición tarsal es una malformación congénita infrecuente, cuyo diagnóstico es subdiagnosticado en niños y pacientes jóvenes que presentan dolor de pie y tobillo(3), lo que puede resultar en disminución de la movilidad, dolor y deformidad que conduce a pie plano valgo rígido(7).

La coalición tarsal es un rasgo autosómico dominante con penetrancia variable aislada y puede ocurrir en asociación con otras anomalías(2). Es el resultado de una diferenciación y segmentación anormal del mesénquima primitivo en el primer período del desarrollo uterino(3), dando como resultado una fusión ósea, cartilaginosa o fibrosa anormal entre los huesos del tarso.

Las coaliciones tarsales se clasifican como: fibrosa, cartilaginosa u ósea(7). La prevalencia se estima en 1-2% de la población(2-4,7) y sin embargo, podría ser mayor, ya que muchos pacientes son asintomáticos o permanecen subdiagnosticados. Hay un ligero predominio del sexo masculino(3) y se describen coaliciones bilaterales en alrededor del 50% de los pacientes afectados(2,3,7).

Las coaliciones más comunes se observan a nivel del proceso anterior del calcáneo y el escafoides tarsiano (53%) y a nivel astrágalo-calcáneo (37%), en este último caso, generalmente comprometiendo la faceta media(2-4,7). La coalición talo-calcánea posterior es mucho menos común y las talo-escafoidea, calcáneo-cuboidea y cubo-escafoidea son muy poco frecuentes(7).

Los pacientes con coalición calcáneo-escafoidea típicamente se vuelven sintomáticos entre los 8 y 12 años de edad, cuando se osifica la barra cartilaginosa calcáneo-escafoidea.

El diagnóstico clínico de la coalición no es simple y requiere examinadores expertos(4). Los síntomas suelen estar presentes a fines de la etapa escolar o en la adolescencia, pero muchos de los casos se presentan en la edad adulta(4). Por lo general la zona de dolor es la cara lateral y antero-lateral del tobillo y frecuentemente se asocia a historia de esguince de tobillo(7), con movimiento subtalar restringido y doloroso (eversión, inversión y deslizamiento anterior), deformidad consistente en pie plano valgo, síndrome del túnel tarsiano y espasmo del tendón peroneo(4).

Las coaliciones fibrosas y la mayoría de las coaliciones cartilaginosas no se pueden identificar con el examen radiológico estándar y especialmente las coaliciones subastragalinas son difíciles de visualizar. Por estas razones, en la mayoría de los casos el estudio radiológico se debe complementar con TC o RM que son herramientas valiosas en la evaluación de las coaliciones tarsales(3). Estas modalidades, además de evidenciar el signo del oso hormiguero (Figuras 4 y 5), también permiten diferenciar las coaliciones óseas de las no óseas, determinar la presencia de edema de médula ósea, extensión del compromiso articular y cambios degenerativos que afecten las articulaciones adyacentes, esto último muy importante para elegir el procedimiento terapéutico más adecuado(7,9).

Figura 4. TC: a) Reconstrucciones planar y b) 3D, muestran coalición calcáneo escafoidea y cambios degenerativos secundarios.

Figura 5. Aspecto de coalición calcáneo-escafoidea en RM, secuencia T1.

 

El tratamiento sintomático de la coalición calcáneo-escafoidea sin cambios degenerativos de las articulaciones del tarso a menudo requiere la extirpación quirúrgica de la barra calcáneo-escafoidea, con la interposición del músculo extensor corto de los dedos(2). Los pacientes con cambios degenerativos de las articulaciones del tarso se tratan mejor con triple artrodesis(2).

 

Conclusión

La coalición calcáneo-escafoidea es una condición congénita que causa dolor de pies, disminución de la movilidad y deformidad que conduce a pie plano valgo rígido en niños/adolescentes, y que puede ser identificada en la mayoría de los casos con una radiografía oblicua o lateral del pie o tobillo, en la que el signo de la nariz oso hormiguero resulta de gran utilidad.

 

Bibliografía

1. Oestreich AE, Mize WA, Crawford AH, Morgan RC Jr. The "anteater nose": A direct sign of calcaneonavicular coalition on the lateral radiograph. J Pediatr Orthop 1987; 7(6): 709-711.         [ Links ]

2. Chapman VM. The anteater nose sign. Radiology 2007; 245(2): 604-605.         [ Links ]

3. Newman J, Newberg A. Congenital Tarsal Coalition: Multimodality Evaluation with emphasis on CT and MR Imaging. RadioGraphics 2000; 20(2): 321-332.         [ Links ]

4. Crim JR, Kjeldsberg KM. Radiographic diagnosis of tarsal coalition. AJR Am J Roentgenol 2004; 182(2): 323-328.         [ Links ]

5. Sakellariou A, Claridge R. Tarsal coalition: Etiology, diagnosis and treatment. Current Orthopaedics 1998; 12(2): 135-142.         [ Links ]

6. Espinar ES. Coaliciones tarsiales. Rev Cubana Ortop Traumatol 1996; 10(2): 138-144.         [ Links ]

7. Efstathopoulos N, Nikolaou V, Lazarettos J, Triantopoulou Ch, Plessas S. Calcaneonavicular coalition. A case report and a literature review article. Eur J Orthop Surg Traumatol 2006; 16: 70-74.         [ Links ]

8. Cooperman DR, Janke BE, Gilmore A, Latimer BM, Brinker MR, Thompson GH. A three-dimensional study of calcaneonavicular tarsal coalitions. J Pediatr Orthop 2001; 21(5): 648-651.         [ Links ]

9. Upasani V, Chambers RC, Mubarak SJ. Analysis of calcaneonavicular coalitions using multi-planar three-dimensional computed tomography. J Child Orthop 2008; 2(4): 301-307.         [ Links ]


Correspondencia: Fabiola Vargas P. / fabivarpe@hotmail.com.

Trabajo recibido el 19 de marzo de 2014. Aceptado para publicación el 17 de agosto de 2014.

Creative Commons License Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons