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International Journal of Morphology

versión On-line ISSN 0717-9502

Int. J. Morphol. v.27 n.3 Temuco sep. 2009

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-95022009000300043 

Int. J. Morphol.,27(3) :909-912, 2009.

Miedo y Deshumanización: una Visión Crítica sobre la Realidad Cotidiana en el Laboratorio de Anatomía Humana

Fear and Deshumanization: A Critical View on the Daily Routine of the Human Anatomy Laboratory

*Marco Antonio Sant´Ana Castilho; **Juliano Yasuo Oda & ***Débora de Mello Gonçales Sant´Ana

* Biólogo. Especialista em Morfofisiologia. Técnico de Anatomia Humana da Universidade Paranaense ­ UNIPAR, Brasil.

** Profesor Adjunto de Anatomia Humana da Universidade Paranaense ­ UNIPAR, Brasil.

** Profesora Titular de Anatomia Humana da Universidade Paranaense ­ UNIPAR, Brasil.

 

Dirección para correspondencia:


RESUMEN: La anatomía humana tiene como importante fuente de estudio al cuerpo humano. Ella utiliza cuerpos no reclamados, usualmente de indigentes, cuerpos entregados como un beneficio a la sociedad sin nada pedir nada a cambio, siendo dignos de pleno respeto. Sin embargo, preocupa que la muerte no es mirada socialmente como algo natural a la vida, llevando la convivencia en el laboratorio de anatomía humana a un estado de miedo, angustia y repulsión. Con eso se produce un mecanismo de negación, que puede generar deshumanización hacia la pieza anatómica. Ser confrontado con la muerte de otro, es lo mismo que confrontarse con nuestra propia muerte. En este contexto, los profesores y técnicos tienen una gran responsabilidad en discutir y reflejar la cuestión, de modo que puedan promover la idea que el cadáver es la expresión de vida y respeto, pues tal concepto será de gran importancia para la futura vida profesional de los estudiantes. Con este artículo, nuestro objetivo es reflexionar sobre la realidad de la muerte y el respeto en el laboratorio de anatomía humana.

PALABRAS CLAVE: Anatomía humana; Muerte; Deshumanización.


SUMMARY: Human anatomy has the human body as an important source of studies. It uses non-claimed, usually pauper, bodies delivered as a benefit to society without a counterpart, thus deserving full respect. However, within current society, death is not faced as something proper to life, what results in a state of fear, agony and loath within the human anatomy laboratory. Therefore, negation mechanisms which may generate dehumanization are produced. To be confronted with someone else's death is the same as to be confronted with our own death. Within this context, Professors and technicians have great responsibility on having the students aware that the cadaver is the expression of life and respect, as such concepts will be very important for the students' future professional life. With this article we aim at reflecting on the reality of death and respect inside the human anatomy laboratory.

KEY WORDS: Human anatomy; Death; Dehumanization.


INTRODUCCIÓN

Desde Hipócrates, la anatomía humana ha sido descrita como la ciencia que estudia la estructura del cuerpo humano, siendo una de las más antiguas ciencias médicas. Por muchos siglos, los cadáveres humanos han sido utilizados para enseñar a alumnos de cursos del área de salud, siendo el elemento esencial de la enseñanza y la investigación, representando una incalculable fuente de información de gran interés científico. Por tanto, posibilita condiciones de enseñar adecuadamente. Son utilizados cuerpos de indigentes, los cuales han sido rechazados durante su vida por la sociedad, que ofrecieron todo sin haber recibido nada, sin conocer la recompensa de la gratitud y el sentimiento del valor de su generosa dádiva. De esta manera, el destino implacable les concedió la grandeza de darse a la humanidad entregándose al consentimiento de la ciencia. Por ese motivo, no se puede permitir que, por la indiferencia los estudiantes, sean llevados a practicar la trivialidad de un estudio destituido de reflexión, sensibilidad y compasión. De lo contrario convertiríamos la honra de aprender en un objeto de acción discriminatoria y fugaz, conduciendo a los futuros profesionales a ser fríos y técnicos. Por tanto, es imprescindible que el estudiante reflexione sobre la ética profesional de sus propios hechos. De esta manera, el estudiante debe vestirse de humildad y humanidad, respetando la memoria de los que ya se fueron. Éstos más que nunca, se dignifican al prestar servicios importantes a la sociedad al enseñar de sí mismos. Al manipular piezas anatómicas, enfocando las dimensiones corporal y social, es imposible no asociarlas con el momento de la propia muerte, demostrando la multiplicidad de conflictos que la presencia de un cadáver puede proporcionar. Pues nuestras experiencias con las situaciones de muerte vienen de la muerte de otro (Souza & Boemer, 2005).

Es importante resaltar las transformaciones históricas por las cuales pasó la sociedad con relación a las actitudes delante de la muerte. La muerte vivida con tranquilidad en la Edad Media, pasó a ser un momento de temor y aflicción de los hombres en los días de hoy (Souza & Boemer). El Hombre se apartó de los objetivos humanos y sagrados, transformándolos en algo sin vida.

El problema de la muerte se entiende como la derivación de un asunto de la filosofía y de las concepciones de vida y muerte de nuestra cultura. La vida es siempre vista separada de la muerte, la cual es concebida y considerada como un fracaso, un intruso en la existencia. El alumno delante del cadáver se angustia al surgir en su conciencia la realidad del fin de su existencia, cómo será el fin y cuándo ocurrirá; fluyen en él variadas reacciones, como la negación, identificación y rechazo. El "por qué de la muerte" siempre fue principio de indagación del Hombre en los más variados grupos culturales, así como el "por qué de la vida". Ambas indagaciones presentan absoluta oposición reciproca (Almeida, 1996), la cual engendra miedo y angustia al individuo.

Ningún ser humano, como afirman Feifel & Nagy (1981), está libre del miedo a la muerte, y todos los miedos que tenemos están de alguna forma relacionados a él. Pero ese miedo es importante para mantener la propia vida. Lo dañoso es su descontrol, donde el miedo a la muerte pasa a ser también el miedo a vivir. La atención debe estar vuelta a esa discusión, aún que la muerte no sea vista como algo que haga parte del propio existir, pues es de gran valor para la formación de los futuros profesionales de salud.

Este trabajo tuvo como objetivo reflexionar sobre la realidad encontrada por los alumnos en el laboratorio de anatomía humana en relación con el fenómeno muerte y constituir una base para reflexionar sobre el respeto durante la manipulación de los materiales cadavéricos humanos.

DESARROLLO

El cadáver humano tiene una importancia indiscutible en la práctica de enseñanza e investigación (Vieira, 2001). Es una fuente incalculable para la ciencia, representando a través del cadáver, la forma más eficaz para el estudio de la anatomía humana. El laboratorio de anatomía de por sí causa molestia en las personas por tenerse en medio del silencio mórbido, acostado sobre una mesa de estudio, un individuo que expone toda la belleza de sus órganos disponibles a la ciencia. De esta manera, el laboratorio de anatomía humana representa algo diferente de los demás laboratorios, y eso se percibe en los alumnos de los primeros años de los cursos del área de salud, quienes al entrar por primera vez en el laboratorio para clases prácticas de anatomía humana, presentan una expresión de angustia, ansiedad y miedo. Este miedo, es visto como un colaborador para la deshumanización del cadáver como material de estudio. Aunque halla una exaltación de la muerte en los medios de comunicación, que muestran los noticiarios, revistas, Internet y televisión, cadáveres en el suelo, amontonados y desfigurados (Kestemberg et al., 1992), nuestro inconsciente no acepta la muerte como algo natural que hace parte de nuestra propia existencia (Kübler-Ross, 1994). Desde temprano aprendemos a negar la única seguridad de la vida: la muerte (Pazin-Filho, 2005). En el primer contacto con un cadáver, asuntos personales y emociones pueden desencadenarse, como afirma Hoffmann (1993). Después que, el contacto directo con la muerte implica en un comportamiento afectivo-emocional, percibido en toda situación de enfrentamiento con la muerte, la auto conservación, la seguridad y la propia auto-estima se encuentran amenazadas (Torres, 1996). El miedo de la muerte tiene un lado vital y por eso necesita estar presente en la medida adecuada, siendo una forma de protección a la vida y una posibilidad de superar los instintos destructivos (Kovàcs, 1992).

Las personas tienden a encarar la muerte de formas diferentes. Este hecho es claro cuando observamos en los alumnos diferentes reacciones que afloran durante las clases prácticas de anatomía humana, como una reacción de defensa por negación, por ejemplo, de tipo rígido, donde el alumno anulando el contenido emocional expresa no tener miedo de nada, o del tipo omnipotente, por haber "transgredido" el tabú de la violación de los cuerpos (Bastos & Proença, 2000). Otros expresan su negación con comentarios de desprecio, que de alguna manera intentan camuflar su inseguridad delante del fenómeno muerte. Pretenden demostrar así mismos que desprecian la muerte. Hay alumnos que como en un trance, miran el cadáver disecado, sin piel, sin sangre, con un color diferente, sin una historia aparente y con sus rostros desfigurados y se cuestionan sobre la veracidad del material cadavérico referido, y muchas veces sienten rechazo y repulsión. Se percibe también la reacción de identificación, donde se asocia la figura del cadáver con alguien conocido ya muerto, o se identifican así mismos, lo que en este caso, resulta muchas veces en expresiones como el llanto y el malestar físico. Algunos alumnos no aceptan permanecer a solas en la sala de estudio con el material anatómico, pues la sociedad cree en la reencarnación y necromancia, donde más de la mitad de la humanidad, de acuerdo con Barros (1998), son fieles a esas creencias. La actitud del alumno delante del cadáver es una mezcla de frialdad y distancia junto con la curiosidad científica (Bastos & Proença).

Esas reacciones, según Concone (1983), traen sufrimiento, donde las medidas encontradas para superar ese sufrimiento son importantes no sólo para la adquisición del conocimiento y de las habilidades adecuadas, sino también para las actitudes necesarias a la futura profesión en el mundo de la salud. Bastos (2000) afirma que sin angustia de muerte no hay deseo de salvación. El académico debe considerar al cadáver como un regalo que la comunidad le ofrece (Sukol, 1995) y comprender que deberá retribuir a ésta, a través de los conocimientos adquiridos. Mas en la práctica anatómica, el cadáver pasa a ser el sustrato, el cuerpo anatómico, un objeto de discurso científico (Da Nova et al., 2000). A medida que se envuelven con el conocimiento anatómico, todo aquel material pasa a servir como un libro de anatomía (Barton et al., 1972).

En nuestra sociedad, los ritos de muerte son cada vez mas simplificados (Da Nova et al.). El cuerpo muerto, inductor de curiosidades y angustias, exige de aquel que lo observa, neutralidad para vencer la náusea, el horror y la repugnancia (Fèdida, 1971 citado por Da Nova et al.). De esta manera, van siendo creadas alternativas para superar todos los conflictos, mecanismos que Hoffmann menciona como indispensables para el futuro profesional de la salud. Sugiriendo esta inquietud, Barton et al., refuerzan que el proceso de formación del profesional de la salud tiende a imprimir una visión impersonal y puramente biológica del asunto de la muerte. Enfrentarse con el cadáver es lo mismo que tomar conciencia de la propia muerte, de lo limitado que es el ser humano, constituyendo así una herida, ya que en relación con la muerte nada sabemos (Kovàcs) y aunque el hombre moderno niegue la muerte, el morir es parte integrante de la vida, tan natural como nacer (Kübler-Ross).

Por otro lado, surge la paradoja, pues estos mecanismos de defensa llevan a minimizar la importancia de aquellos cuerpos que allí están. De esta forma, al destituir la enseñanza de la dimensión humana, lo que se pierde es la vida. Así podemos percibir la deshumanización en este hecho, del mendigo, un hermano de la "humanidad" que no tuvo ilusiones, descreído y sufrido; una persona que cuanto más alcanzada por la desventura, más se aproxima de la mesa de disecación, como premio de su desgracia (Didio, 1986) y negado en vida por la sociedad, ofrecido en la mesa del saber como fuente para la ciencia en beneficio de aquellos que lo rechazaron hasta la muerte. Inclusive su nombre se perdió, y lo denominan como cadáver, puesto que este término viene del latín carna data vermis, que significa "carne dada a los gusanos".

Bastos & Proença declaran que el anonimato del cadáver es entendido como no-humanidad. Esa conclusión fue obtenida por alumnos que justificaron la distancia en relación al cadáver, por ser cuerpos de mendigos, sin identificación, sin familia, cuya muerte no trajo sentimientos de pérdida y de tristeza. A la menor señal de identificación viviente en el cadáver, como uñas pintadas, prótesis dentaria y también partes como cabeza, ojos y manos, desestabiliza los mecanismos de defensa y aumentan la angustia frente a la muerte.

Educar para la muerte viene siendo recomendado con la intención de amenizar conflictos (Bastos & Proença). Esto adquiere importancia especial cuando se considera a los profesionales de anatomía humana. Necesitamos urgentemente discutir de modo amplio y práctico, viendo nuevamente los conceptos, lo que sin duda se reflejará en justicia social en la vida de los futuros profesionales. Los profesores deben hacer valer el verdadero sentido de educar, que viene del latín ex-ducare que quiere decir "conducir" o "arrancar para fuera" subentendiendo "de una condición de existencia para otra". El aprender es algo realizado por la persona que aprende y como fruto de sus intereses y de las experiencias que posee, correspondiendo al profesor ser un instructor en este proceso, procurando auxiliarlo (Fernandes & Boemer, 2005).

CONSIDERACIONES FINALES

Es de fundamental importancia en la enseñanza de las ciencias de salud, que profesores, técnicos y otros, envueltos en el proceso de enseñanza-aprendizaje, figuren como los principales responsables de la humanización de la enseñanza morfológica, conduciendo a los alumnos por principios desconocidos, posibilitando un nuevo horizonte de comprensión sobre la muerte, debiendo aún actuar como conductores tanto de la enseñanza como el concientizar a los académicos sobre la importancia del estudio anatómico en cadáveres.

El cadáver no es cualquier objeto, sino la expresión de la vida que partió. Es el vehículo didáctico dirigido a los alumnos en la enseñanza de ética y dignidad humana, ya que, futuramente, estarán delante de sus pacientes o clientes, inclusive en una posible situación de muerte. Siguiendo el raciocinio de Penney (1989), podemos afirmar que el cadáver es el primer paciente.

La muerte, como afirma Souza & Boemer, a pesar de ser parte de la existencia humana, trae consigo una gran carga de angustia y temores y el impacto de la práctica anatómica es un momento oportuno para laformación de actitudes en los académicos. Por eso, resaltamos que los profesores de anatomía humana deben abandonar un poco las terminologías técnicas y profundizarse más en la conciencia de los alumnos, trascender la ciencia fría y llevarlos a la ciencia poética que lidia con "gente". Mostrar el vigor de la vida delante de la muerte y hacer que el alumno reflexione; compare, dude, cuestione y con todo esto, cree. Como afirma Kovács "obligar al otro a pensar ­ eso es vida". Es importante llevar al alumno a comprender sobre la fragilidad del ser humano, y depositar amor y respeto al estudio de éste, cuyos secretos la naturaleza tan generosamente nos proporcionó.

Como cita el Dr. Renato Löcchi, citado por DiDio "La vida del médico debe ser guiada por el conocimiento inspirado en el amor, de lo contrario él será un Hombre técnicamente avanzado pero espiritualmente atrofiado". Esta afirmación puede ser aplicada con fidelidad a todos los estudiantes y profesionales del área de salud, llevándolos a una reflexión sobre sus prácticas y acciones profesionales.

REFERENCIA BIBLIOGRÁFICAS

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Dirección para correspondencia:

Marco Antonio Sant´Ana Castilho
Universidade Paranaense ­ UNIPAR.
Praça Mascarenhas de Moraes, 4892. Centro
CEP 87506140.
BRAZIL

Email: marcocastilho@unipar.br

Recibido : 13-02-2009
Aceptado: 24-06-2009

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