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Atenea (Concepción)

versión On-line ISSN 0718-0462

Atenea (Concepc.)  n.487 Concepción  2003

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-04622003048700012 

Poemas digitales de
René Orellana Gómez

Miguel Arteche*

POEMAS DIGITALESes un conjunto de imágenes digitales desplegadas sobre un soporte de tela. El contenido temático es una aproximación visual a la poética, por lo que cada imagen es en sí misma un poema y como tal un misterio poético.

La muestra admite la observación visual en un primer acercamiento, y en una mirada más atenta adquiere la calidad de imágenes legibles. Esta característica se advierte en la mayoría de las obras en que prima sobre su calidad de objeto visual.

Es recurrente: segundas lecturas y frecuentemente terceras lecturas de una misma imagen. Por lo que un "lector" que las descubra disfrutará de esas segundas o terceras líneas que ofrecen las imágenes, sin dejar de lado el goce de la belleza que ofrece primera aproximación.

Los títulos contribuyen a dar indicios al visitante de la muestra, de aquellas lecturas escondidas, y si bien trata de temas trascendentes, en algunas de las imágenes se advierte un irónico sentido del humor.

Para lograr este propósito el autor usa medios técnicos poderosos, provistos por la tecnología contemporánea. Así en Poemas digitales se aprovechan las capacidades del computador para generar degradaciones de alta resolución del color integrados al manejo de la luz, lo que permite el control del punto iluminado en un grado de detalle imposible de imaginar: extensión contemporánea de la obra de George Seurat y Paul Signac.

Poemas digitales es un serio esfuerzo de reflexión y técnica para descubrir y mostrar mundos generalmente dejados de lado, mundos impenetrables de los que sólo sabemos su existencia, pero poco sabemos de su interioridad. Usando herramientas tecnológicas de última generación al servicio del mensaje y el lenguaje estético: se logra un refinado trato material de la imagen.

SOBRE EL ARTE DE RENÉ ORELLANA GOMEZ

Lo importante es el viaje.

Uno cree saber a qué lugar va, y hasta puede llevar un mapa de la carretera, de las montañas, de los ríos que tiene que atravesar, e incluso del mar final. Allí donde van a surgir las imágenes que inesperadamente surgirán: la simbología e iconografía personal, los objetos reales en contextos irreales. Y sucede que si lo importante es el viaje, será mucho más importante lo que sucederá en el viaje. El creador siempre se asombrará de lo que ha creado. Si no se asombrará cuando surge la nueva criatura; si pudiera explicarse de dónde vino y quién la trajo; si los objetos expresados por medio de líneas, planos, espacios y colores fueran un misterio que no escapara al creador, y si éste creyera que lo tiene todo resuelto porque él es el dueño del misterio, sería dueño de baratijas.

Nadie es dueño del misterio, aunque se haga el misterioso. El creador recibe algo lleno de luz y lo atrapa; sabe que si no atrapa la criatura se le escapará para siempre, pero no sabe de dónde vino y cómo vino.

El creador es un cazador. Todo creador es un cazador.

Y luego que ha capturado la presa deberá darle forma. Venator formarum.

Pero en el arte, en el arte digital, podrá tener todas las máquinas, pero si no tiene ése no sé qué que es un sí sé qué, todo valdrá callampa.

Ese es el no sé qué que es un sí sé qué, de René Orellana Gómez, y éstas son las sorpresas que tiene su viaje.

Primero: en qué realidad se mueve su arte. Alguien podrá decir que su arte se mueve en la realidad de lo real. ¿Pero cuál? Si ustedes ven el reloj de arena, allí a la izquierda, se trata de un reloj. Es un reloj. Pero no es un reloj de arena. Porque de él, del reloj, salen mariposas de cristales. O sea: la arena se transforma en mariposas; las mariposas no son las mariposas reales; son mariposas de cristales, y son innumerables.

Pero lo que sale del reloj es el tiempo.

¿Pero se puede medir el tiempo?

El reloj, como se sabe, no mide el tiempo, porque si lo midiera habría que preguntarse qué velocidad tiene el tiempo. El presente, apenas aparece, se esfuma. Pero, ¿cómo lo esfuma Orellana Gómez? Lo transforma en humo. Las dos ampollas del reloj son de humo. El humo del tiempo da paso a unas mariposas cristalinas. ¿Qué es lo que ha hecho Orellana Gómez? Es transformar el tiempo en humo. Del humo surgen los cristales de las mariposas que vuelan.

Por otra parte, piensen ustedes que es mentira eso que nos han contado que el reloj hace tic tac, tic tac, tic tac. El reloj no hace tic tac sino tic, tic, tic. Nunca el reloj ha hecho tic tac.

Las mariposas que brotan del reloj de arena y que se transforman en mariposas de cristales quitan al tiempo el dolor y la crueldad que tiene y dejan el gozo y la alegría. El otras palabras: tienen otra dimensión, que es la que le da René Orellana Gómez.

Por eso, en otro de sus paisajes digitales Orellana Gómez muestra otras mariposas. Son mariposas que vuelan sobre jardines de rodamientos -la velocidad-; o vuelan sobre engranajes -es decir estructuras-; o vuelan sobre relojes. Ellas, las mariposas, que nacieron de la arena transformada en cristales vuelan -ahora- sobre un jardín de relojes.

Pero, ¿qué hace Orellana Gómez con los relojes?

Algunos de los números de estos relojes están en desorden; otros carecen de segundero; otros son relojes de botones; otros tienen la esfera cuadrada y vacía; otros están al revés; otros son relojes de ajedrez ocultos.

Son relojes que fueron creados para medir el tiempo y, sin embargo, no miden el tiempo.

La pregunta que uno tiene que hacerse es ¿qué tiempo es el que miden? Porque algún tiempo tienen que medir. Estos relojes podrán ser de humo. Porque el tiempo es de humo. ¿Por qué la mariposa vuela sobre un tiempo de humo?, y ¿por qué son mariposas de cristal? ¿En qué realidad se mueven estos jardines de relojes, y en qué realidad vuelan estas mariposas de cristales?

Alguien dirá: en la realidad poética. Otro dirá: en la suprarrealidad donde se mueven los objetos de René Orellana Gómez. Que nunca son objetos difusos porque son reales.

Y la emoción que producen no es la emoción del cosquilleo sentimental.

¿Qué es esa flor de agua, qué es ese jardín de agua?

¿Y esas botellas que a lo mejor encierran líquidos alquímicos, es decir, líquidos de transformaciones?

¿Y las transformaciones del color de las cuatro estaciones del tiempo de Orellana Gómez?

Hay, pues, la realidad que conocemos, y estamos en una de ellas y más allá de ellas.

Lo mismo pasa con el agua. Porque el agua está relacionada con el tiempo, con el reloj o los relojes, con la infancia, con la madre, con la purificación. El agua puede detener el tiempo. El tiempo y el agua están relacionados con la casa que presenta Orellana Gómez, punto de partida para cualquier arte y para cualquier creador. Son casas donde no había tiempo, a pesar de haber sido creadas en el tiempo. Es una casa donde todo aparece y desaparece de improviso, donde todo llega de súbito, como llega de súbito la imagen en el poema. Como de súbito brilla la luz de la locomotora, y brilla con blancura de ampo, es decir, blancura resplandeciente como le pareció a Gabriela Mistral el pan sobre la mesa, porque ese objeto resplandeciente lo ilumina todo.

Por supuesto que todo es misterio en el verdadero arte creador, y eso lo sabe muy bien él, que conoce el oficio del arte digital, pero no se puede explicar de dónde vino esa luz que hace resplandecer al objeto en su primera visión o en las sucesivas visiones que tenga el que lo contemple: todas serán válidas.

Así con el cáliz. Es el símbolo de lo sagrado extendido a todo el universo, sin que haya en él el símbolo de una determinada confesión religiosa. Porque en el cáliz, según las propias palabras de Orellana Gómez, se beben hieles, mieles y estrellas.

El cáliz es solamente el punto de partida.

Tal vez haya sido solamente la memoria de una ceremonia del ayer de un niño, como en esa casa ausente donde siempre vuelve el niño que roba la sopaipilla naranja al sol o roba el queso a la luna llena, o sueña que es un maquinista en una locomotora de oro y turrón, pues la memoria de la madre se refugia en los palillos de tejer; o la soledad es la presencia de una solitaria silla; el ciclista -la velocidad- queda detenido en la bicicleta atrapada; o el pavo real es un pavo real, pero vive en otra de las innumerables realidades de la realidad de Orellana Gómez.

Por ejemplo, ¿en qué realidad vive ese colibrí de hojalata, desde ese fondo azul ultramar hasta el celeste cerúleo? Es el misterio de la poesía por la imagen o la metáfora inesperada.

Es el jardín de agua, donde las mariposas son de agua, y las flores de agua parecen planetas detenidos en una nueva galaxia. Es un viaje a los otros mundos desde el mundo real de Orellana. No en vano es un Orellana conquistador después de haber sido conquistado y transformado por las increíbles comarcas de su arte digital.

 

 
 
   






   
 
 
   
 
 

RENÉ ORELLANA GOMEZ

René Fernando Orellana Gómez es arquitecto y analista de sistemas. Realizó estudios formales Bellas Artes, Universidad de Chile. Junto con una carrera profesional que incluye primeros premios nacionales e internacionales y una extensa labor profesional, desde 1969, como parte de su interés en el proceso creativo, ha desarrollado investigaciones en la aplicación de la informática en el diseño arquitectónico.

Así en 1971 colaboró activamente en la tesis de título "Sistematización y uso de computadoras en diseño", documento formal que anticipa 30 años el estado del arte de hoy en CADD (Computer Aided Design and Drafting).

Ha ofrecido charlas y exposiciones del tema desde Softel 1986, universidades, colegios profesionales y fundaciones con intereses tecnológicos.

Autor de textos de estudio del tema CADD El umbral de la imagen I, II, III, obra distinguida en la VII Bienal de Arquitectura 1989.

Autor de numerosos artículos publicados en las principales revistas de tecnología o de arquitectura.

Fundador de las cátedras de Computación Gráfica en las Escuelas de Ingeniería, Universidad Diego Portales y de las Escuelas de Arquitectura de la Universidad La República y de la Universidad de Santiago.

Autor de programas de aplicación en los campos de arquitectura, ingeniería, instalaciones, paisajismo, y expresiones de presentación visual de edificaciones.

Responsable del respaldo tecnológico del iceberg que presentó Chile en Expo Sevilla 1992.

En 1993 Autodesk Inc., en reconocimiento a sus investigaciones, le otorga la calidad de Desarrollador Internacional Registrado, único chileno con acceso y voz en conferencias de la más alta especialización del lenguaje gráfico universal Autocad.

Presidente del User Group de Autocad Chile en 1994.

Resuelto el problema de diseñar, dibujar, especificar, cubicar y presupuestar simultáneamente bajo un único ambiente, en los últimos años su interés se orienta al desarrollo de la imagen digital como medio de comunicación y expresión de la poética.

En noviembre del 2001 la Sociedad Iberoamericana de la Imagen Digital, entidad que reúne a académicos, investigadores y usuarios, en el marco de la V Conferencia Iberoamericana de la Imagen Digital -evento auspiciado por la Universidad del Bío-Bío, Concepción- rindió un homenaje por la contribución a la investigación y el desarrollo de la imagen digital en Latinoamérica.

Entre el 23 de julio y 18 de agosto 2002, y como expresión del ejercicio de la poética en la imagen digital, presenta en el Museo Nacional de Bellas Artes la muestra Poemas digitales, compuesta de 60 imágenes digitales impresas sobre tela, exposición que origina la distinción por parte del museo de abrir una Biografía de Autor, fondo que recogerá toda la obra de René Orellana Gómez como arquitecto, artista visual, artista gráfico, fotógrafo, escritor, escritor de literatura técnica en sistemas CADD e investigador en sistemas avanzados de diseño y dibujo asistido por computador.

Su última actividad se refiere al campo de la dramaturgia, estrenando el sábado 28 diciembre del 2002, la obra Esfera de cristal, lectura dramatizada que trata la gestación humana y sus alcances metafísicos.


*Poeta, Premio Nacional de Literatura, Miembro de Número de la Academia Chilena de la Lengua.

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