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Atenea (Concepción)

versión On-line ISSN 0718-0462

Atenea (Concepc.)  n.496 Concepción  2007

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-04622007000200004 

 

Atenea N° 496–II Sem. 2007: 55-66

ARTICULOS

 

ENTRE GUERRAS: LAS LIDES DE NERUDA CON OCAMPO Y REVISTA SUR (1930-1940)*

 

LUIS E. CÁRCAMO-HUECHANTE
Doctorado por la Universidad de Cornell, el autor se especializa en literatura y cultura latinoamericana de los siglos veinte y veintiuno. Actualmente es profesor asociado en la Universidad de Harvard. EE.UU. E-mail: lcarcamo@fas.harvard.edu


RESUMEN

La presente investigación, sobre las relaciones del poeta chileno Pablo Neruda con la escritora y editora argentina Victoria Ocampo y la revista Sur, se compone de dos partes: este primer ensayo, centrado en el período de los treinta y de los cuarenta, y un segundo estudio, enfocado en el escenario de la Guerra Fría. En este primer artículo analizo la manera en que Neruda, Ocampo y el círculo porteño de Sur se relacionaron en medio de la oleada fascista que recorría el mundo en las décadas de los treinta y de los cuarenta, considerando tanto los aspectos literarios y estéticos como las dimensiones políticas e ideológicas en juego.

Palabras claves: Neruda, Ocampo, Sur, Ortega y Gasset, fascismo, compromisos.


ABSTRACT

The present investigation explores the relationships developed by the Chilean poet Pablo Neruda, the Argentine writer and editor Victoria Ocampo and the journal Sur. It is composed of two parts: this first essay, which examines the period of the 1930s and 1940s, and a second one that is focused on the scenario of the Cold War. In this first
article, I analyze the way in which Neruda, Ocampo and the porteño circle of Sur related to each other in the midst of the wave of fascism that spread over the world during the 1930s and the 1940s, taking into account literary and aesthetic aspects as well as the political and ideological dimensions at stake.

Keywords: Neruda, Ocampo, Sur, Ortega y Gasset, fascism, committments, compromises.


 

GUERRAS MUNDIALES, guerras regionales; guerras ideológicas, guerras que unieron y guerras que separaron; en fin, guerras y desgarros: entre Santiago y Buenos Aires, entre Estados Unidos y América Latina, entre América y Europa. Entre guerras: también Pablo Neruda, revista Sur y su directora, Victoria Ocampo, libraron sus propias batallas en medio de los avatares de la Segunda Guerra Mundial y bajo los efectos del auge del fascismo en las décadas de 1930 y 19401. En este escenario, el presente artículo se propone poner en contexto y analizar los vaivenes de la relación de Neruda con Victoria Ocampo y la revista Sur, en un período en que el quehacer literario se entrecruzaría de modo constante con dilemas de ética e ideología2.

Antes que nada se puede advertir en dicha relación la forma ambivalente en que funciona la categoría de compromiso en el quehacer literario e intelectual: por una parte, como una obligación contraída en concordancia con principios ideológicos y éticos y, por otra, como un asunto de conveniencia social y literaria. En un nivel, e influidos por la realidad política internacional del fascismo en la década de los treinta, Neruda, Ocampo y Sur adoptaron el compromiso ético, político e ideológico como engagement –en el sentido sartreano–, es decir, "el compromiso de los intelectuales en general, y especialmente los escritores, con aquellos grandes movimientos colectivos emergidos en el contexto de la guerra y la resistencia antifascista" y que conllevaban "una resonancia social inmediata, urgente y concentrada" (Williams 1989: 78). Sin embargo, en el caso del poeta chileno y el grupo de la revista porteña esta dimensión se entrecruzaría con esa esfera menos emblemática y acaso más frívola, cual es la de los compromisos de la sociabilidad literaria y cultural. Neruda y Ocampo se acercaron, se distanciaron o se confrontaron dentro de un complicado juego de intereses de signo ideológico, político, ético, estético y socioliterario.

Dentro de este marco, este artículo se propone revisar la manera en que el poeta chileno estableció un cierto nivel de acercamiento al medio intelectual porteño en el curso de la década de los treinta y los cuarenta. El telón de fondo de esta relación fueron los estampidos bélicos y totalitarios que conmovieran el clima de la época, expresados en el auge ideológico del fascismo tanto en el viejo continente como en el propio contexto sudamericano3.

RETICENCIAS Y COINCIDENCIAS

Los años treinta constituyen un punto de referencia clave. La revista Sur había sido fundada en 19314. Y ya ese mismo año, en una carta del 5 de septiembre al escritor argentino Héctor Eandi, Neruda deja ver su distancia respecto de la revista y su directora:


P. Neruda

¿Qué hay de la gran revista de la Sra. Ocampo? No sé qué piensa usted pero me parece cosa muy antipática. Le consulta a Ortega y Gasset hasta para arreglarse los refajos. Y, mientras tanto, esnobismo literario, Frank, más Frank y el inocente De Torre, que es tan, pero tan idiota. Les falta sólo Huidobro en la pandilla. Vergüenza. Ortega y Gasset es el enemigo, el vampiro escolástico. Todo lo que es raciocinio y esterilidad en España viene de su "florida prosa". Y esa postura de "bacán" de la literatura y las artes, de Apolo y Atenea, señor protector, con oficina en el Olimpo. Ese horrible espíritu crítico, y esa astucia para oler los movimientos que han comenzado en Trans-Europa, y luego con voz "artística" predecirlos en España. Conversación telefónica: –Qué le parece, Don Joseph, le pondremos Sur? –Bien, señora, póngale. –Y le pusieron Sur, los desvergonzados. (Neruda Carta a Eandi 1931: 959-60)5.

Esta nota, al igual que gran parte de la nutrida correspondencia que sostiene el poeta chileno con Héctor Eandi, se inserta en el período de escritura de su Residencia en la Tierra6. La inmersión del sujeto lírico en el tráfago existencial y material del mundo moderno caracteriza esta fase nerudiana. El poeta chileno se halla empeñado en desarrollar una escritura que testifique las angustias del ciudadano contemporáneo. En la carta a Eandi se puede advertir un afán retórico por situar a Ocampo y sus interlocutores en las antípodas de su ontología residenciaria. El círculo de la revista porteña aparece sarcásticamente asociado con el "esnobismo literario", con un Ortega y Gasset que expresaría "raciocinio y esterilidad", con "oficina en el Olimpo".

Otro elemento evidente en esta nota de 1931 es la personalizada aversión de Neruda hacia Ocampo. Este sentimiento se profundizará en los dos años siguientes, como lo explicita en una misiva de enero de 1935, enviada desde Madrid al ya aludido Eandi. Allí hace referencia a un encuentro de Delia del Carril con la directora de Sur: "Yo la detesto a esta Sra. Ocampo, y en una entrevista que le mando con ésta le tiro algunos cortes bastante duros" (Neruda Carta a Eandi 1935: 972)7.

Sin embargo, la historia se torna más compleja. La presencia del totalitarismo comenzaría a ensombrecer el mundo. Hacia la segunda mitad de la década del treinta, el fascismo se había vuelto ubicuo en el continente europeo, con Mussolini en Italia, el nazismo en Alemania y el bando católico franquista en una España ad portas de la guerra civil. Enfrentados a esta coyuntura, los intelectuales de América Latina adoptarían una actitud de solidaridad y defensa de la libertad. A pesar de las divergentes locaciones ideológicas y las reticencias personales previamente descritas, Neruda y Ocampo podrían, hasta cierto punto, leerse en un escenario común: ambos adoptaron posturas antifascistas.

Para Ocampo y los miembros de Sur, la crítica a la realidad política del fascismo se situaba "en el registro de la ‘defensa de la cultura’, entendida como una actividad específica y propia de los intelectuales" (Gramuglio 1986: 37). Los predicamentos totalitarios y genocidas del fascismo perturbarían el sueño ilustrado de la modernidad. Ocampo y Sur se sentían parte del ideal "civilizatorio" que éste suponía. Como lo ha apuntado el crítico Nicolás Rosa, la revista expresaba "una reposición ahistórica de las tendencias iluministas en cuanto se valora la Cultura como medio de la ‘ilustración’ y se reconoce en el Espíritu la réplica de la Razón" (Rosa 1987: 124). La oleada fascista de los treinta emergida en el corazón mismo de dicha modernidad revelaría los límites de tal sueño ideológico. El espíritu de Sur se despertaría así en medio de los sacudones de una convulsa contingencia histórica y política. Ocampo
se vería compelida entonces a participar activamente en los encuentros de la agrupación antifascista Acción Argentina.

Hacia 1939, por ejemplo, ayudaría al traslado a Buenos Aires de la fotógrafa judía Gisèle Feund, con quien luego organiza el envío de alimentos para los escritores franceses. El continente europeo se hallaba sometido a los dramáticos efectos de la guerra y la expansión nazi. Según el historiador Tulio Halperín Donghi, la caída de Francia hacia junio de 1940, que colocaría a toda Europa continental bajo la hegemonía alemana, constituiría un golpe mayor para la intelectualidad porteña, en la medida que Argentina, tanto a nivel simbólico y cultural (por su relación con Francia) como en lo económico y en lo financiero (en sus lazos con Gran Bretaña), se hallaba fuertemente vinculada con el mundo europeo8 . A su vez, en los treinta, en el propio suelo argentino había comenzado a emerger una derecha de raigambre nacionalista católica, hecho que, aunque no aludido en las páginas de la revista, sin duda inquietaba la conciencia humanista y liberal de la directora y del círculo de Sur9.


J.L. Borges

El contacto de Neruda con el medio bonaerense se produciría a inicios de aquel período. Para comenzar, el poeta se desempeñó como cónsul del gobierno chileno en Argentina entre el 28 de agosto de 1933 e inicios de mayo de 1934. Allí, en medio de la intensa vida literaria e intelectual de Buenos Aires, desarrollaría sus primeros acercamientos al círculo de la revista porteña. Autores próximos al círculo de la revista, como Norah Lange y la chilena María Luisa Bombal, serían asiduos visitantes del departamento en calle Corrientes, en el que se había instalado el poeta chileno y su esposa de entonces, María Antonieta Hagenaar. En la capital argentina, aparte de haber coincidido e iniciado su amistad con Federico García Lorca, Neruda tendría un episódico pero cordial encuentro con uno de los más prominentes colaboradores de Sur y un siempre cercano interlocutor de Victoria Ocampo: Jorge Luis Borges. Con el aprendizaje cultural acumulado en la vida consular y con el respaldo de una innovadora producción poética, el poeta chileno lograría insertarse exitosamente en la compleja vida cultural del Buenos Aires de principios de los treinta (Schidlowsky 2003: 185-99)10.
 


N. Lange


M.L. Bombal


M. L. Bombal

Por otra parte, y al igual que el círculo de los intelectuales porteños, Neruda comenzaría a experimentar el turbulento acontecer político de este período. Tras haberse trasladado a Madrid en 1935, Neruda sentirá de cerca los efectos de la Guerra Civil Española iniciada el 18 de julio de 1936. A fines de ese año, junto a la escritora y editora inglesa Nancy Cunard, organiza la revista Los Poetas del Mundo Defienden al Pueblo Español y emprende una serie de iniciativas en solidaridad con la causa republicana. En 1937, ya de regreso a Chile, el poeta se involucra activamente con la organización de la Alianza de Intelectuales de Chile en Defensa de la Cultura, promoviendo el alineamiento antifascista entre los círculos artísticos y culturales del período. Esta coyuntura histórica impactará profundamente en su producción poética y se plasmará en la escritura de su "España en el corazón". Este poema, incluido más tarde en su Tercera residencia, marcaría el inicio de un significativo giro hacia una poesía de abierto compromiso social.


F. Franco

A pesar de las coincidencias generales aludidas, este desplazamiento nerudiano hacia lo social y lo político fue acogido de un modo bastante ambiguo en las páginas de Sur. En 1947, la revista publicaría el poema "Epístola a Pablo" de Eduardo González Lanuza, el cual comienza con un epígrafe extraído de "España en el corazón" y, a continuación, emplaza al vate chileno a privilegiar la dimensión metafísica de la poesía –"cantar por el Misterio"– por sobre las contingencias sociales e históricas11 .
  
Sin embargo, en febrero de 1949, la misma revista publica fragmentos de "Coral de año nuevo para la patria en tinieblas", un poema de fuertes connotaciones político-sociales, vinculado referencialmente a la situación de represión anticomunista emprendida por el gobierno de Gabriel González Videla en Chile y que llevaría al poeta a cruzar clandestinamente la Cordillera de los Andes, desde Chile hacia Argentina12. En este clima represivo, Neruda habría enviado el referido poema a Sur desde la clandestinidad. En una nota introductoria, la revista argentina consigna el hecho de que "se ignora, al menos públicamente, dónde se halla oculto Pablo Neruda, perseguido por la policía de su país desde que el gobierno puso fuera de la ley al Partido Comunista". Los versos publicados se presentan como parte de "un largo poema de Neruda, impreso en mimeógrafo" y que se caracterizaría por ser "un canto al pueblo chileno y un apóstrofe al gobierno que le ha obligado a colocarse en situación de prófugo" (Neruda Calendario 1949:
80). En efecto, desde sus primeros versos, el extracto del poema en cuestión testimonia la experiencia de una patria en crisis:

Patria, el verano cubre tu cuerpo dulce y duro.
Las aristas desde donde se ha marchado la nieve
galopando al océano con labios turbulentos,
se ven azules y altas como carbón de cielo.

(Neruda Calendario 1949: 80)


P. Neruda

Estos versos reúnen, en una misma estrofa, los registros nerudianos vinculados a la lírica amorosa, a la veta existencialista y a la "poesía de compromiso". El primer verso de la citada estrofa nos ofrece el tratamiento de la patria como una figura amada, para luego ofrecernos su representación mediante una retórica que se hace eco del lenguaje residenciario de fines de los veinte y de inicios de los treinta. Respecto a esto último, la imagen de "la nieve / galopando al océano con labios turbulentos" retoma aquellos giros expresivos de carácter surrealista y existencial que caracterizaran sus versos residenciarios; piénsese, por ejemplo, en un poema como "Galope muerto", cuya turbulencia retórica y simbólica parece galopar en estos versos del cuarenta13. Aunque, por otro lado, ahora se trata de otro galope, el del poeta-ciudadano que, a través de un paso cordillerano, huye a caballo y en forma clandestina hacia territorio argentino. Estos versos son parte de un galope nerudiano a través de los escarpados senderos de la contingencia política y social. La impronta lírica de tipo amorosa y existencial es, en efecto, afecto por la patria y develamiento de su persona afectada: "Te abrazo, debo ahora / retornar a mi sitio escondido..." (Neruda Calendario 1949: 80).

El poema "Coral de año nuevo para la patria en tinieblas" había sido publicado originalmente en calidad de folleto clandestino, bajo el sello de Ediciones Resistencia, en Santiago de Chile en 1948; con posterioridad, se convertirá en el poema inicial de la decimotercera parte del Canto general14 . Se trata, entonces, de versos nerudianos inscritos en la veta de su poesía social y política, inmersa en la contingencia de su condición de militante comunista y luchador antifascista.

El hecho de que el equipo editorial de la revista Sur haya decidido publicar parte de este poema, a pesar de sus reservas respecto al giro estético de Neruda hacia una poesía social y políticamente comprometida, testimonia un notable gesto solidario ante el acoso político de que era objeto el poeta en su país. Esta apertura de las páginas de Sur hacia el Neruda militante tiene estrecha relación con la postura más amplia que la revista había asumido para enfrentar el nazismo y el antisemitismo, el fascismo y el anticomunismo, cuyos efectos, en ese entonces, sumían al mundo occidental en una profunda crisis y que, de un modo evidente, ya comenzaban a sentirse en el clima político y cultural sudamericano. En estas circunstancias, se registraría un relativo nivel de coincidencia política y ética entre la revista y el Neruda de la época. A su vez, la opinión de Victoria Ocampo no se expresaría de un modo individual, canalizándose, en todo momento, a través de las impersonales notas editoriales firmadas por Sur.

UNA BRECHA CULTURAL

El clima general de convergencia entre Neruda, Ocampo y la revista fue relativo, ya que en otro nivel las reticencias no se habían zanjado del todo. Volviendo un poco atrás, se puede constatar el hecho de que, hacia 1937, la relación entre Neruda y la revista porteña tuvo un impasse significativo en el terreno cultural. En noviembre de ese año, se publica en Sur un extenso artículo del filósofo español José Ortega y Gasset, en el cual denuncia la práctica de la piratería editorial –de la que eran víctimas sus propios libros– en América Latina y particularmente en Chile. A su juicio, esta práctica se llevaba a cabo con la complicidad de los mismos escritores, todo lo cual significaba un daño enorme a los derechos de propiedad intelectual.
  

En virtud de la importancia que la dirección de Sur le asignaría a dicho artículo, y dadas las circunstancias en que se había recibido, estando ya impreso el número correspondiente, el equipo editorial decidiría agregarlo y publicarlo con una numeración especial, asunto que se explica en detalle en una nota al pie puesta al inicio de esta sección. En su ensayo, Ortega y Gasset comienza loando un artículo previo de Victoria Ocampo a favor de los derechos de autor: "Por fin, se ha dado en América la embestida generosa y brava contra esta gran bellaquería de las ediciones clandestinas" (Ortega y Gasset 1937: 401).

Más allá del específico ámbito de la problemática editorial, las palabras de Ortega y Gasset, como era previsible, tomarán un rumbo abiertamente polémico: "Los araucanos foragidos que me han sustraído mi haber no han logrado ocasionarme un minuto de mal humor. Como auténtico hidalgo he vivido siempre sin blanca y estoy perfectamente adaptado a la ausencia de metales preciosos" (Ortega y Gasset 1937: 402-03). La oposición que establece el filósofo entre "los araucanos" y su propia persona, autofigurada como "auténtico hidalgo", reinstala una retórica de carácter neocolonial. A partir de su perspectiva ibérica, Ortega y Gasset pone en una posición inferior tanto al sujeto criollo del país sudamericano (los chilenos) como a aquellos con quienes intencionalmente los (con)funde: "los araucanos", es decir, los mapuche –el pueblo indígena de mayor presencia en Chile.
  
En continuidad con esta retórica neocolonial, en párrafos siguientes Ortega y Gasset agrega: "Los pueblos de la América hispana arrastran en el seno profundo de sus almas colectivas un fondo de inmoralidad. [...] ... no pueden hacerse ilusiones de ascender al rango de pueblos preclaros, a pesar de que alguno, como la Argentina, posee no pocas de las dotes más raras para pretenderlo" (Ortega y Gasset 1937: 403).

El itinerario etnocultural del artículo de Ortega y Gasset culmina apelando a la idea de que en ciertos pueblos "primitivos" existieron los "derechos de disposición exclusiva referentes a objetos inmateriales" y que, en esa perspectiva, "los chilenos se las han arreglado para retroceder no ya a la edad precolombina sino a una edad preindiana", en que "no había más que ictiosauros y ediciones clandestinas" (Ortega y Gasset 1937: 407-08). Ante ello, con fecha 20 de enero de 1938, Neruda dirige una nota al "Director de Sur", que decía lo siguiente:

Distinguido señor:

Adjuntamos a Ud. la contestación de la Alianza de Intelectuales de Chile
a un artículo del señor Ortega y Gasset aparecido en la Revista Sur de
Buenos Aires sobre editoriales clandestinas.
Pablo Neruda, Presidente de la Alianza de Intelectuales de Chile para
la Defensa de la Cultura.
(Neruda Carta a Victoria Ocampo 1938).


P. Neruda

Esta misiva posee un tono distante y hosco. Nada podría hacer suponer que Neruda ignoraba que su envío no tenía al frente a un "señor" sino a una destinataria, Victoria Ocampo. La directora de Sur procedió a publicar la declaración de la agrupación de intelectuales chilenos en el número 41, de febrero de 1938, consignando que se hacía a petición del "señor Pablo Neruda". En sus siete puntos, la declaración de la Alianza, aparte de hacer los descargos correspondientes ante las acusaciones, ataca a Ocampo y al filósofo español al unísono:

Que hay en todo esto una cuestión de centavos y el deseo vehemente del señor Ortega y Gasset de comprometer la gratitud de determinada editorial y de su amiga la editora argentina Victoria Ocampo tan apasionada como él en estas cuestiones "editoriales" y como él tan neutral, tan indiferente cuando se trata de tomar posición frente a los verdaderos y graves problemas que amenazan la vida del escritor y el porvenir de la cultura (Alianza 1938: 80).

Como vemos, la nota enviada a Sur impreca directamente a Ocampo, subrayando su extremo apego a los intereses de la elite letrada en desmedro de problemáticas ligadas al escritor, la cultura y la sociedad en su conjunto. El subtexto de esta declaración es un cuestionamiento al grado de compromiso antifascista de Ocampo, y obviamente al de Ortega y Gasset, en medio del escenario político y social reinante. De allí que la declaración culmina atacando al filósofo por no usar "la admirable valentía" que exhibe en su artículo contra el general Franco,"asesino de su colaborador de la Revista de Occidente y escritor ilustre Antonio Espina". Ante esto, antepone la realidad de los escritores de Chile "que en su mayoría viven y trabajan en medio de una pobreza heroica y en su mayoría desde el 19 de julio de 1936 dedican todos sus esfuerzos a la defensa de la España leal sobre cuyo inmenso dolor el señor Ortega guarda, en su casa de París, un vergonzoso silencio" (Alianza 1938: 80).
  
En contrapunto con esta declaración, en las páginas siguientes de la revista se da a conocer un pronunciamiento de diez puntos, fijando así la posición oficial de Sur. Básicamente, la redacción de la revista pone de manifiesto su apoyo incondicional a Ortega y Gasset y su defensa de la integridad moral de Victoria Ocampo y, además, expresa una actitud ética de principios ante la actividad de "los editores clandestinos": "... un robo es siempre un robo, cualquiera que sea la realidad política y económica de un país, y que no hay ‘incomprensión del problema’ que valga" (Sur 1938: 81). Además, subraya el hecho de que el planteamiento de la Alianza de Intelectuales, al descalificar al pensador español, termina obliterando el grave problema de las ediciones clandestinas. Luego, dentro de un bien concebido efecto editorial, se adjuntan breves notas de connotados autores –todos europeos– en relación con la "defensa de derechos intelectuales". Entre éstos, se cuentan André Gide, André Malraux, André Maurois, Stefan Zweig y Aldous Huxley.

Uno de los aspectos llamativos en la declaración de Sur es la ausencia de pronunciamiento ante los degradantes términos antiamericanistas de Ortega y Gasset. En su estudio Victoria Ocampo y Sur: Entre Europa y América, Rosalie Sitman sostiene que el "redescubrimiento de América", por parte de Ocampo y su equipo, se habría producido tras la crisis que trastocará al mundo europeo entre 1939 y 1945, período de la Segunda Guerra Mundial (Sitman 2003: 133-73). Hasta cierto punto, esto podría explicar el hecho de que en el contexto de la polémica con Neruda y la Alianza de Intelectuales de Chile, Sur no preste mayor atención al problema de "América", no adopte una cierta distancia frente a los presupuestos etnocéntricos de Ortega y Gasset y, para enfrentar esta controversia cultural, acuda exclusivamente al apoyo de escritores europeos.
 
Las reacciones divergentes ante los planteamientos de Ortega y Gasset, tanto por parte de la Alianza como de Sur, llevarán la impronta de los principales actores individuales en juego: por un lado, Pablo Neruda, en su calidad de presidente de la primera, y, por otro, Victoria Ocampo, en su condición de directora de la revista. Según cuenta esta última, en una nota sobre André Malraux y que se publicara originalmente en francés en 1976, su reconciliación con el vate chileno se habría producido recién en 1943, mientras éste iba en viaje a Macchu Picchu (Ocampo Testimonios 1977: 138). Al revisar algunos registros fotográficos del paso de Neruda por Lima en el año referido, se confirma este hecho: en diferentes fotos aparecen ambos participando de una atmósfera de cordialidad (Archivo Tomo I-2 182)15. A partir de este encuentro, se habría superado aquella brecha de apreciaciones político-culturales abierta a causa de la polémica de fines de los treinta.
  
Sin embargo, la relación de Neruda con Ocampo y la revista Sur ingresará a otro capítulo a partir de la década de 1950, en que el escenario de la Guerra Fría alinearía en bloques contrapuestos al poeta chileno y al círculo de la revista porteña. Esta etapa de nuevos encuentros y desencuentros, de beligerancias verbales e intentos de coexistencia pacífica, constituyen la materia de otro análisis: una tarea, por ahora, pendiente.

NOTAS

1 Pablo Neruda nació en el pueblo de Parral, en Chile, en 1904, y murió en Santiago en 1973.Victoria Ocampo nació en Buenos Aires en 1890 y falleció en la capital argentina en 1979.

2 Hacia 1929, Karl Manhe
im define la ideología como la adopción de una Weltanschauung o visión de mundo, en el orden de la realidad histórica o social o, más concretamente, dentro de una "situación de vida" (Mannheim 1985 [1929]: 55-108). En dicho sentido, hago uso de esta noción básica de ideología que subyace en las posturas políticas y éticas adoptadas por los intelectuales durante los treinta y los cuarenta, en "una situación de vida" marcada por la omnipresencia del fascismo y de la guerra.

3 En su biografía de Ocampo, Doris Meyer describe brevemente el desarrollo de la relación entre Ocampo y Neruda (Meyer 1979: 116-18). Dado el enfoque biográfico de su libro, Meyer no desmenuza las dimensiones literarias, ideológicas y político-culturales en juego. Algo similar ocurre con el estudio de John King sobre el rol cultural de Sur, el cual también ofrece una breve reseña de la polémica entre Neruda y la revista (King 1986: 139-40). Un detenido análisis de la trayectoria de esta interacción permite aclarar su complejo alcance dentro de la historia literaria e intelectual de América Latina y del panorama internacional.
         
4 Sur apareció por última vez en 1992.
         
5 Aparte de hacer referencia a la figura de José Ortega y Gasset, la nota de Neruda alude también al novelista y ensayista estadounidense Waldo Frank, al poeta y crítico español Guillermo de Torre y al poeta chileno Vicente Huidobro.

6 Para un recuento más amplio de dicha correspondencia, véase el volumen editado por Margarita Aguirre, Pablo Neruda Héctor Eandi: Correspondencia durante Residencia en la Tierra (Aguirre 1980).

7 Cercana a Ocampo, Delia del Carril –esposa de Neruda entre 1943 y 1955– compartía en Madrid la misma casa con el poeta y su esposa de entonces.

8 Véase Tulio Halperín Donghi, La Argentina y la tormenta del mundo: Ideas e ideologías entre 1930 y 1945 (Halperín Donghi 2003: 167-9).
         
9 Sobre el corpus de textos antifascistas publicados en Sur y la manera en que sus páginas registraron una postura enfocada estrictamente en el escenario internacional, eludiendo un pronunciamiento explícito sobre el acontecer político argentino, véase Gramuglio 1986: 32-39. Acerca de la solidaridad de Ocampo con Gisèle Feund y los escritores franceses, véase Vitagliano (2002: 320-23).
         
10 La información más específica sobre el paso de Neruda por Buenos Aires aparece en el libro Las vidas de Pablo Neruda de Margarita Aguirre, citado en Schidlowsky (2003: 186).

11 En una de sus estrofas, los versos de González Lanuza consignan: "Y hay que cantar inútilmente, amigo, / inútilmente, no por el pan, inútilmente, no por el hierro, / inútilmente, no por los estimables sindicatos, / inútilmente, no por la sonrisa, inútilmente, no por el consuelo, / no por la comprensión, inútilmente, no por lo cierto, / no por la vida, no por la muerte, inútilmente, no por el hombre, inútilmente / inútilmente hay que cantar por el Misterio" (Gónzalez Lanuza 1947: 71). Aparte de este poema de González Lanuza referido a Neruda, también en 1947 la revista publica una reseña de Arturo Sánchez Riva sobre Viaje al corazón de Quevedo del vate chileno (Sánchez Riva 1947: 132-33).
         
12 Sobre el período gubernamental de González Videla en Chile, y sus costos para la izquierda y el movimiento popular de la época, véase Vitale (1998: 321-28).

13Recuérdese que Neruda desarrolla esta veta existencialista y surrealista de escritura aproximadamente entre 1925 y 1935, proceso que cobrara expresión en un primer volumen que reúne poemas escritos entre 1925 y 1931 y un segundo que va desde 1931 hasta 1935. El poema "Galope muerto" abre la primera Residencia. Véase Neruda Residencia 1933: s.f.
         
14 "Coral de año nuevo para la patria en tinieblas" es el título de la sección XIII del Canto general, compuesta por diecisiete poemas. Las estrofas publicadas en la revista Sur forman parte del primer poema de esta serie, bajo el título "Saludo (1949)". Véase Neruda Canto 1950: 523-46.

15 En aquella oportunidad, Neruda viajó con Delia del Carril, en ese entonces ya su esposa y amiga íntima de Ocampo. Este vínculo debería haber facilitado la comunicación del poeta chileno con la directora de Sur. Las fotografías disponibles en el archivo de la Fundación Neruda se publicaron en la revista peruana Hora del hombre, donde apareció una amplia crónica sobre la visita de Neruda a Lima (Falcón 1943: 18-20).

REFERENCIAS

Aguirre, M. 1980. Pablo Neruda Héctor Eandi: Correspondencia durante Residencia en la tierra. Buenos Aires: Editorial Sudamericana.

        [ Links ] Alianza de Intelectuales de Chile para la Defensa de la Cultura. 1938. "Una declaración de la ´Alianza de Intelectuales de Chile para la Defensa de la Cultura´ y su respuesta". En Sur #41, febrero, Buenos Aires, pp. 79-85.

        [ Links ] Archivo fotográfico. Fundación Pablo Neruda. Santiago de Chile: Fundación Pablo Neruda.

        [ Links ] Falcón, J. 1943. "Imagen y espíritu de Pablo Neruda". En Hora del hombre, noviembre, Lima, pp. 18-20.

        [ Links ] Gónzalez Lanuza, E. 1947. "Epístola a Pablo". En Sur # 181, noviembre, Buenos Aires, pp. 66-72.

        [ Links ] Gramuglio, M.T. 1986. "Sur en la década del treinta: Una revista política". En Punto de Vista, año IX #28, noviembre, Buenos Aires, pp. 32-9.

        [ Links ] Halperin Donghi, T. 2003. La Argentina y la tormenta del mundo. Ideas e ideologías entre 1930 y 1945. Buenos Aires: Siglo Veintiuno Editores.

        [ Links ] King, J. 1986. Sur: A Study of the Argentine Literary Journal and its Role in the Development of a Culture. Londres: Cambridge University Press.
        
        [ Links ]

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Recibido: 10.08.2007. Aprobado: 19.12.2007.

*Los archivos y los servicios de la Fundación Pablo Neruda, del Instituto de Literatura Argen tina Ricardo Rojas de la Universidad de Buenos Aires y la Houghton Library de la Universidad de Harvard fueron fundamentales para llevar a cabo la presente investigación. Asimismo, agradezco el diálogo con Marcela Croce, Ana María Díaz, María Inés Lagos, Hernán Loyola, Fernanda Macchi, Darío Oses y Diana Sorensen. Hago también extensivo mi agradecimiento al eficiente trabajo de mis ayudantes Loreto Camilo, Rafael Dávila Franco, Elizabeth González Caniulef y Nefer Muñoz.

 

 

 

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