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Atenea (Concepción)

versión On-line ISSN 0718-0462

Atenea (Concepc.)  n.496 Concepción  2007

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-04622007000200005 

 

Atenea N° 496– II Sem. 2007: 67-79

ARTICULOS

"LAS DOS AMÉRICAS": RE-DESCUBRIMIENTO DEL NUEVO MUNDO

 

RENÉ CEBALLOS
Dr., Profesor del Centro de Investigación Ibero-Americana (CIIAL) Universidad Leipzig. Alemania. E- mail: ceballos@rz.uni-leipzig.de


RESUMEN

Una de las características principales en la narrativa de Carlos Fuentes es el manejo lúdico de la historia. Su concepción de historia no se limita únicamente a la reproducción de datos y acontecimientos. Por el contrario, la re-presentación que él hace de la historia es más que nada una recodificación cultural de la historia y la literatura hasta llegar a un estado híbrido en el que las dos disciplinas no pueden separarse una de la otra. Este es el caso que claramente se presenta en la novela El naranjo, cuyo capítulo"Las dos Américas" aquí se analiza.

Palabras claves: Carlos Fuentes, ficción e historiografía, postcolonialidad, razón transversal, novela transversal histórica.


ABSTRACT

One of the main characteristics in the narrative of Carlos Fuentes is his playful treat ment of history. His conception of history is not limited just to the reproduction of dates and events. On the contrary, his re-presentation of history is above all a cultural recodification of history and literature leading to a hybrid state in which the two disciplines cannot be separated from one another. This is clearly the case that is presented in the novel El naranjo, whose chapter "Las dos Américas" is analyzed here.


Keywords: Carlos Fuentes, fiction and historiography, postcoloniality, transversal reason, transversal historical novel.


 

1. REDEFINICION DEL PENSAMIENTO HISTORICO A FINES DEL SIGLO XX

EN LA SEGUNDA mitad del siglo XX, los campos de la cultura y la ciencia se pueden caracterizar por su tendencia a cuestionar y a abolir oposiciones que hasta entonces se creían definitivas, estáticas e inamovibles o a redefinir y aun disolver los límites que antes definían al objeto y sujeto, la literatura y la historiografía, la realidad y la ficción.

Entre los conceptos que en los últimos años se han acuñado para analizar o clasificar distintos fenómenos artísticos (entre otros la novela), se puede constatar que el prefijo post-es predominante. Así pues, las expresiones artísticas contemporáneas son postmodernas, postestructuralistas, postfeministas, etc. Generalmente, estas clasificaciones señalan la disolución de las fronteras entre sujeto y objeto que, entendida como una nueva realidad, nos obliga a una relectura y reescritura de nuestro mundo. Para ello es indispensable crear e inaugurar nuevos espacios epistemológicos –en parte ya abiertos– que garanticen la existencia del pensamiento libre requerido. Dentro del conjunto de iniciadores de un nuevo pensamiento se cuentan filósofos del así llamado postestructuralismo francés como Jacques Derrida (1996;1997), Gilles Deleuze y Félix Guattari (1992) y Roland Barthes (1976). Al mismo tiempo deben considerarse teóricos de la historia como Hayden White (1973/1994, 1978, 1987). La similitud que tienen estos autores en su pensamiento es la de señalar nuestra concepción de mundo como una decidida construcción y, como consecuencia de ello, la de reposicionarse en su propia recepción y concepción del mismo. Las explicaciones del mundo ya no pueden seguir modelos y conceptos estáticos e inflexibles de verdad, racionalidad y razón. Por ejemplo, ya también a principios del siglo veinte algunos historiadores buscaron una nueva forma de entender la historia. Su principal intención fue apartarse de las posiciones positivistas de las investigaciones históricas decimonónicas cuya característica esencial residía en mostrar o escribir la historia como realmente aconteció. Los esfuerzos de estos historiadores culminaron en lo que después se conocería como la "Escuela de los Annales" (cfr. Burke 1991; Braudel 1958/1977; Le Goff 1990). Esta nueva orientación en las investigaciones históricas facilitó la pesquisa en campos que hasta entonces no habían sido considerados y creó otras disciplinas de conocimiento como la historia de las mentalidades. La singularidad de los historiadores de los Annales se basa principalmente en la interacción de distintas disciplinas, constituyendo así una nueva perspectiva de investigación que se cristaliza en nuevos ámbitos de conocimiento como la etnopsiquiatría, sociobiología o etnología cultural (cfr. Burke 1991; Le Goff 1990).

La interacción entre diferentes disciplinas puede entenderse al mismo tiempo como la interacción de distintas racionalidades, lo que nos lleva al concepto de razón transversal acuñado por el filósofo alemán Wolfgang Welsch (1996)1. Basándome en la idea de la transversalidad decidí llamar transversalhistóricas2 a las novelas hasta entonces conocidas como nuevas novelas históricas, ya que la forma de pensamiento expuesto en ellas corresponde al rompimiento de jerarquías racionales que exponen precisamente los filósofos arriba mencionados, es decir, tanto los filósofos postestructuralistas como los historiadores de la Escuela de los Anales y Hayden White proponen grosso modo que el discurso (en nuestro caso la historia) es una construcción (subjetiva).

La novela transversalhistórica rompe con la práctica mimética tradicional del así llamado Realismo, ya que la imitación del mundo objetivo no es posible. Este tipo textual nuevo no se preocupa más por ofrecer una reproducción detallada de los acontecimientos históricos, sino que los transforma de forma abierta en literatura. El mundo objetivo no funge más como referencia del texto literario porque la literatura se ha apropiado de su lugar. La metadiscursividad y una referencialidad fluctuante cuestionan en la novela transversalhistórica la relación entre conceptos como ficción, verdad, facticidad, imaginación, etc., que antes se creían estables y desenmascaran al mismo tiempo la historia como una construcción en tanto que muestran cuáles son las dificultades a las que tanto historiadores como novelistas se enfrentan cuando intentan representar acontecimientos históricos3. La novela transversalhistórica concibe nuevas realidades y nuevos mundos posibles con la intención de contribuir así a crear una nueva conciencia histórica.

Dentro de este marco epistemológico y en relación con la propia historia, poetas y novelistas asumen el papel de historiadores para poder recordar
la historia reprimida y construir así un contra-discurso. En éste, narraciones orales, cuentos de hadas, leyendas, en fin, todas las expresiones culturales (racionalidades) que fueron clasificadas como "folklore" representan generalmente aquel pasado que nunca formó parte del discurso historiográfico colonial autorizado y forman junto con un discurso ficcional abierto una nueva forma de expresión histórica que intenta presentar una perspectiva amplia del pasado y del presente.

2. "LAS DOS AMERICAS": COLON ACTUALIZADO

El relato "Las dos Américas" inicia con los comentarios de un "marinero genovés" que muy bien podríamos llamar apócrifo ya que las descripcionesque hace se parecen mucho a las que se encuentran en el Diario de a bordo de Colón. Por otro lado, no cabe duda de que Carlos Fuentes se refiere al histórico Cristóbal Colón, sobre todo porque ya en El espejo enterrado (1992) lo llamaba de forma parecida: "[...] un testarudo marinero de supuesto origen genovés [...]. Su nombre era Cristóforo Colombo: Cristóbal Colón" (ibíd.:94).


Una versión del Colón histórico.

El tono laudatorio del narrador –dice que todo es bello– y visionario –pronostica que los Reyes Católicos nunca pisarán esta tierra– repiten de igual
forma el tono tan característico del texto original, sin embargo, la diferencia con las descripciones del primer viaje de Colón radica en que este marinero llega solo,"desnudo y pobre" (ibíd.: 229) a la tierra que su tripulación nunca llegará a pisar porque se muere en el camino (algo que no le sucedió al Colón histórico, como ya sabemos).

Pero, ¿a dónde ha llegado realmente este Colón ficcional? Al respecto, el relato no ofrece ningún dato exacto, únicamente algunas pistas débiles, que después de una atenta lectura, nos van dando una idea del posible lugar al que ha llegado este marinero apócrifo. Los comentarios que se hacen respecto del lugar y del comportamiento de Colón, como ya dije, son mínimos:

Hoy desembarqué en la playa encantada. [...] la luz del agua era más brillante que la del cielo. [...] Y el fondo es de arenas blancas y lo cursan
peces de todos los colores (Fuentes 1993: 229) [...]

Las suaves brisas y el tiempo como abril en Andalucía. La pureza del aire,
sin uno solo de los malos olores [...] del Mar Tirreno (ibíd.: 230).


C. Fuentes

Y, sin embargo, no cabe duda de que se trata de una ficcionalización del Colón histórico, sobre todo si comparamos estos comentarios con los que se encuentran en el ya citado Diario de a bordo. En la anotación correspondiente al dieciséis de septiembre de 1492 leemos: "Y era el tiempo como por Abril en el Andalucía"; y en la del ocho de octubre del mismo año escribe:"Los aires muy dulces, como en Abril en Sevilla, qu’es plazer estar en ellos, tan olorosos son [...]" (C. Colón 21995: 101; 108. Itálicas R.C.).

El narrador en "Las dos Américas", hablando respecto de la forma de la Tierra, dice que él no la consideraba plana, sino que estaba convencido de que tenía la forma de una pera. A primera vista, este comentario puede parecer extraño y jocoso, sobre todo porque la forma de la Tierra no sólo se compara con una pera sino que también le adjudica los atributos de un seno femenino:

Desde la cuna, tuve una impresión carnal de la redondez de la tierra. Mi
madre poseía dos gloriosas tetas que me acostumbré a mamar con una
fruición tal que pronto la agoté. [...] [las] tetas [de sus nodrizas italianas]
en deliciosas puntas que para mí llegaron a conformar, claro está, la visión
misma del mundo. [...] Para siempre vi al mundo como una pera
que fuese toda muy redonda, salvo allí donde tiene el pezón (Fuentes
1993: 231).

Si comparamos nuevamente este pasaje con las anotaciones del Colón histórico, encontraremos que éste ya hablaba de una pera y de un pezón. En la "Relación del tercer viaje" (carta a los Reyes Católicos del 18 de octubre de 1498) leemos:

Yo siempre leí qu’el mundo, tierra y agua hera espérico [...] Agora vi
tanta disformidad [...] y hallé que no hera redondo en la forma que
escriven, salvo qu’es de la forma de una pera que sea toda muy redonda,
salvo allí donde tiene el pezón, que allí tiene más alto [...] como una teta
de muger [...] y qu’esta parte d’este pezón sea la más alta [...] (C. Colón
2
1995: 376-377)4.

Como último ejemplo de que este Colón ficcional ha llegado a lo que después se conocerá por América sirve la referencia que hace al tabaco, es decir, a los habitantes que fuman:

Eran hombres y mujeres sin mal de la guerra, desnudos, muy mansos y
sin armas. Sus tierras eran fertilísimas y con grandes riberas de agua. [...]
Atravesaban los pueblos con un tizón humeante en la mano, del cual
chupaban con evidente satisfacción [...] (Fuentes 1993: 233).

En los registros del Colón histórico aparece una descripción parecida:

Hallaron los dos cristianos por el camino mucha gente que atravesaba a
sus pueblos, mugeres y hombres, con un tizón en la mano [...] (C. Colón
21995: 133).

Otras menciones que el marinero genovés de "Las dos Américas" hace respecto de los habitantes del lugar al que ha llegado o acerca del abandono
de los hermanos Pinzón, se encuentran igualmente en sus anotaciones del primer viaje.

Espero que con estos pocos ejemplos haya quedado clara la relación intertextual que existe entre este relato y el, por así llamarlo, original del Colón histórico.


Llegada de Colón según versión histórica.

Como ya vimos, el narrador incluye comentarios de un texto histórico sin marcarlos tipográficamente de ninguna forma. Simultáneamente y prácticamente sin ser percibido, el narrador que se cuestiona a sí mismo ("¿Es esto lo que quería encontrar?", Fuentes 1993: 230), y al hacerlo va cuestionando directamente e indirectamente la actitud que el Colón histórico tenía. Este cuestionamiento o crítica se lleva a cabo por medio de comentarios metaficcionales que no sólo se refieren al texto que estamos leyendo en el momento, sino que apuntan igualmente al conocimiento que tenemos (ya inscrito culturalmente) del así llamado tradicionalmente "Descubrimiento de América". Esto se ve, por ejemplo, cuando el narrador dice que su propósito era llegar a China y Japón (ibíd.) e inmediatamente después agrega que "sólo se descubre lo que primero se imagina" (ibíd.). Es decir, el marinero genovés de este relato está consciente de que "ha descubierto algo" y que este algo es indudablemente el producto de su imaginación. Lo que en realidad estamos leyendo en este pasaje es el comentario metaficcional que trata de corregir la idea que tenemos del Descubrimiento. Sabemos que Colón llega a América y que se muere sin saber que "ha descubierto" un nuevo continente. Precisamente en este punto radica la diferencia entre ambos "marineros". El marinero genovés real busca en el Nuevo Mundo las referencias del mundo que sólo conocía a través de las descripciones de los libros de viajes (Marco Polo, Carta de Toscanelli, Séneca, etc.). El marinero ficcional, al contrario, sabe que ha descubierto un nuevo territorio y que para ello se ha dejado llevar por su imaginación, es decir, por sus lecturas y por su deseo (pasión, apetencia, anhelo). Así, por ejemplo, leemos que el conocimiento geográfico de este marinero es el resultado de su amamantamiento, es decir, por alusión a los senos de sus nodrizas que golosamente mamó, él se imagina que la Tierra tiene la forma de una pera, i.e., que el mundo no es plano, como generalmente se creía en el siglo XVI. Lo curioso es que estas descripciones –la cualidad extraordinaria del clima, la temperatura y la forma de pera de la Tierra– son declaraciones que el narrador prácticamente toma literalmente del ya mencionado Diario de a bordo de Cristóbal Colón. Con ello se demuestra no sólo una intertextualidad prácticamente inevitable, sino sobre todo, que el texto "Las dos Américas", ya desde el inicio, se descubre
como un texto híbrido que lúdicamente incorpora información y conocimientos históricos en un texto ficcional5.

Carlos Fuentes no pretende de ninguna forma escribir o reescribir la historia del descubrimiento; su intención es más que nada mostrar otros aspectos partiendo del conocimiento histórico inscrito culturalmente en Occidente. Fuentes no cuestiona la legitimidad del "Descubridor" ni de los datos que conocemos de él. Lo que el autor mexicano se propone no es mostrar "cómo fue descubierta América o encontrada o inventada, sino cómo fue y debe seguir siendo imaginada", como dice en El espejo enterrado (Fuentes 1992: 386). Es decir, este relato es una respuesta a la exigencia intelectual que el cambio epistemológico en la transición del siglo XX al siglo XXI exige y que también él claramente reclama en y con su libro El espejo enterrado:

Se necesitará imaginación para establecer una nueva agenda pública en Latinoamérica, una agenda que incluya problemas como las drogas, el crimen, las comunicaciones, la educación y el medio ambiente: problemas que compartimos con Europa y Norteamérica (Fuentes 1992: 386).

Exactamente ésta es la receta que Fuentes mismo adopta en su relato. La imaginación dicta la interpretación que él hace de la situación actual de América. Si bien el marinero genovés afirma haber llegado al Paraíso, éste no es el mismo del Colón histórico y mucho menos el Edén bíblico. En forma típica de las novelas transversalhistóricas, el narrador cuestiona su situación de narrador y problematiza al mismo tiempo el acto de la escritura, sobre todo cuando él, por ejemplo, se dirige al lector explicándole las dificultades que tiene por ser genovés, ya que éstos tienen la fama de ser mentirosos. Como él ya sabe cómo se han comportado los descubridores (portugueses) de nuevas tierras (codicia, esclavitud, destrucción) decide no comunicarle a nadie directamente su hallazgo, para que su paraíso no sea destruido. Lo único que hace es escribir unas notas fantásticas y verdaderas sobre el lugar donde vive y las arroja al mar en una botella:

Al mar arrojé la botella con las páginas fabulosas, todas las mentiras sobre sirenas y amazonas, oro y perlas, leviatanes y tiburones. Pero también conté la verdad sobre ríos y costas, montañas y bosques, tierras labrantías, frutos y peces, la belleza noble de la gente, la existencia del Paraíso. [...] Arrojé al mar la botella de la fábula, seguro de que nadie la encontraría jamás y, de hallarla, en ella leerían el diario de un loco (Fuentes
1993: 238).

 


Así pues, el Colón ficcional no llega a la isla Guanahaní, llamada más tarde San Salvador. El nombre que el marinero le da al lugar es Antilia:

El nombre era Antilia. [...] La isla de Antilia aparecía y desaparecía de la
vista. [...] Flotaba un día, se hundía al siguiente. Tangible espejismo,
fugaz realidad, entre el sueño y la vigilia, al cabo, para quien primero fuese
capaz, como yo de niño, de imaginarla (Fuentes 1993: 238).

Como vemos, el lugar en el que Colón se encuentra es un lugar mítico, una isla hipotética del Atlántico6 y, como tal, es legítimo que crea que ha llegado al Paraíso o por lo menos a la Edad de Oro de la que en los libros ha leído. Analizando el relato desde esta perspectiva, podemos afirmar que el mundo en el que se encuentra no sólo es producto de su imaginación, sino también producto de sus lecturas. Siguiendo esta perspectiva, también podríamos afirmar que Colón llega muy probablemente a un lugar en el temido, misterioso y mítico Triángulo de las Bermudas, un lugar en el que, como sabemos, aparecen y desaparecen barcos y aviones7. Me atrevo a afirmar lo anterior porque el Colón ficcional se queda siempre en un mismo lugar en el siglo XVI, imprevistamente, el tiempo ha avanzado quinientos años y, repentinamente, se encuentra en el siglo XX, como se comprueba al leer que Colón tiene un déjà-vu (observa el paisaje y se da cuenta de que es exactamente el mismo que vio a su llegada) y que, además, ve un hidroplano posarse en el agua:

Me doy cuenta de que estoy mirando una ocurrencia del pasado. Esto es
lo que vi al llegar aquí. Hago un esfuerzo para disipar este espejismo y
mirar lo que ocurre hoy. No sé, sin embargo, distinguir las dos ocurrencias.
Otro pájaro se hace visible en el cielo. [...] De su panza salen dos
patas inmensas como almadías y con un gruñir espantoso, [...] se asienta
en el agua [...] el pájaro tiene puertas y ventanas. Es una casa del aire.
Una mezcla del Arca de Noé y el mitológico Pegaso. La puerta se abre y
aparece [...] un hombrecillo amarillo, como los describe Marco Polo [...]
con una maletita negra en la mano y zapatos de piel de cocodrilo (Fuentes 1993: 245).

Lo que probablemente ha ocurrido es que la isla Antilia desaparece de un continuo espacio-tiempo y aparece en otro continuo espacio-tiempo futuro. Es decir, siguiendo los planteamientos modernos del tiempo en el que éste no sólo se entiende como un sistema de relaciones de orden (simultaneidad, antes-después, continuidad) y de relaciones métricas (intervalos, momentos, duración) sino también –partiendo de la Teoría de la Relatividad– como la fusión de espacio y tiempo, en la que la materia y el movimiento son determinantes, el viaje de un lugar X en un espacio-tiempo determinado a un lugar Y (o al mismo lugar X) en otro-tiempo-espacio es posible, por lo tanto, el viaje a través de las dimensiones temporales (pasado, presente y futuro) también es probable. Gracias a sus avances tecnológicos, los japoneses han conseguido en este relato controlar el sistema espacio-tiempo y logran localizar el Paraíso perdido:

Tuvimos que esperar mucho tiempo hasta perfeccionar la tecnología que
fijara la presencia de lo que convenimos en llamar el Nuevo Mundo como
una constante a pesar de los movimientos aleatorios y, al cabo,
engañosos, de las apariciones y desapariciones. Hablo de radar, láser,
ultrasonido... (Fuentes 1993: 246).

Además, el tiempo en "Las dos Américas" debe entenderse como una vivencia subjetiva culturalmente mediatizada y que metaficcionalmente se expresa a través de la figura de Colón. A éste se le han invertido el tiempo y el espacio. El sabe que no ha llegado a Japón, y reconoce: "Yo no había llegado a Japón. Japón había llegado a mí" (ibíd.: 246). En este momento cambia el tiempo y Colón se convierte en un personaje del siglo XXI, en un global player: cuyo nombre es ahora Cristóbal San o Colombo San o Columbus San. Debe comportarse con lealtad y su principal obligación es colaborar con la corporación internacional que ha creado el "Más exclusivo Lugar de Recreo del Planeta" (ibíd.: 248), el PARAISO INC.

Con este cambio, Fuentes introduce una crítica cultural a la situación actual de Latinoamérica que, como vemos en muchos lugares, se ha convertido principalmente en zona turística para Europa y Norteamérica, es decir, con ello continúa la explotación del subcontinente. El Nuevo Mundo se redescubre así como ‘paraíso turístico’, como ‘centro comercial’ o como ‘parque de diversiones’ en el que el resto del mundo trata de olvidar su miseria. La fusión con el resto del mundo, o mejor dicho, la globalización es imparable e inevitable, como el señor Nomura le dice a Cristóbal San:

Qué se creía, que iba a mantener su Paraíso apartado de las leyes del
progreso para siempre? [...] No hay paraíso sin jacuzzi, champaña, Porsche
y discoteca. No hay paraíso sin patatas fritas, hamburguesas, aguas gaseosas
y pizzas napolitanas (ibíd.: 251).

Se trata de una directa crítica a las tendencias de un neoliberalismo feroz que provoca una mcdonalización (Canclini) de la sociedad, al parecer tan
ineludible como la internet (expresada en este relato como interjección de la siguiente forma "WaWaWa!", pp. 246 y 251).

La crítica que Fuentes expresa en este relato no es de ningún modo denunciatoria, sino más bien se trata de una crítica metafórica de la cultura contemporánea dirigida tanto a los conquistadores (i.e. opresores) externos e internos del subcontinente como a los subyugados mismos. Sobre la base de un cambio epistemológico actual, que permite un pensamiento transversal en el que los actores y los discursos del ayer y hoy están presentes y se consideran simultáneamente como la base del futuro, se nos muestra un Cristóbal Colón consciente de su descubrimiento y del peligro que éste presentaba para los habitantes del Nuevo Mundo. El, siendo víctima de una persecución religiosa, quiere ahorrarles este dolor a los otros, sin embargo, no logra su propósito porque el continuo desarrollo tecnológico nos alcanza aún en lo más recóndito del espacio(-tiempo), por ejemplo, Internet y Coca-Cola.

Fuentes hibridiza lúdicamente en "Las dos Américas" elementos antiguos y modernos y conocimientos de la historia, la filosofía, la literatura y la tecnología en un corto texto o, en algo aún más pequeño, en una semilla de naranjo, cuya dimensión, sin embargo, es enorme: la semilla del naranjo puede entenderse como la metáfora del nomadismo, como un ejemplo metonímico de la cultura contemporánea, ya que esta semilla ha viajado por todo el mundo y en todos los lugares ha podido dar frutos, con ella se ejemplifica el tránsito nómada de los pueblos y su cultura,"la emigración, la fuga, la esperanza, ayer y hoy" (Fuentes 1993: 253).

NOTAS

1 Cfr. también al respecto los trabajos de Alfonso de Toro (1999, 2000, 2004).

2 Cfr. Ceballos (2002, 2005).

3 En forma contraria a la anterior, las novelas históricas tradicionales reproducen los hechos pasados en forma cronológica –como lo indicaba la investigación histórica decimonónica– y su estructura cerrada se refleja en todos los niveles de la misma (en el temporal, espacial, en las figuras).

4 La alusión a un pezón se debe a que el Paraíso, según los teólogos, debía haberse encontrado en algún lugar alto que no hubiera sido cubierto durante el Diluvio divino. Por eso se creía que su lugar estaba en "la cima de un monte que llegaba cerca de la luna. Colón, siguiendo la misma idea, prefiere pensar que constituía una especie de excrecencia, a modo de pezón de mujer, que era por lo tanto la parte mejor del mundo, por ser la más próxima al Edén" (Consuelo Varela, ápud Colón 1995: 377, nota 32). Después de haber visto el Orinoco, Colón tiende más por la teoría que situaba el Paraíso cerca de la línea ecuatorial (cfr. ibíd.).

5 Esta afirmación se puede entender más fácilmente si se toman en cuenta los otros relatos que constituyen El naranjo en conjunto.

6 La isla Antilia es conocida también como la Isla de las Siete Ciudades. Siete obispos, huyendo de la persecución mora en Portugal, salen de la península en 714 ó 734 en barcos; llegan a una isla en el Atlántico y construyen siete ciudades. Existen otras teorías que dicen que tal isla pudo haber existido pero que fue cubierta por el mar.

7 El famoso Triángulo se localiza entre Florida, Las Bermudas y Puerto Rico. Al parecer, en esta región se registra una extraña fuerza magnética que afecta el funcionamiento de brújulas y todo tipo de aparatos electrónicos.

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Recibido: 02.04.2007. Aprobado: 27.09.2007.

 

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