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Atenea (Concepción)

versión On-line ISSN 0718-0462

Atenea (Concepc.)  no.519 Concepción jun. 2019

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-04622019000100151 

RESEÑA

Nitschack, Horst. Incursiones en la literatura brasileña: de la Colonia a la marginalidad

Mónica González García1 

1Dra. (Ph. D.) en Lenguas y Literaturas Hispánicas, University of California, Berkeley. Académicade la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Chile. Correo electrónico: monica.gonzalez@pucv.cl

Nitschack, Horst. ., Incursiones en la literatura brasileña: de la Colonia a la marginalidad. ., , Valparaíso: Ediciones Universitarias de Valparaíso, Colección Dársena, ,, 2018. 264 p. ISBN: 9789561707825. .

Lo primero que llama la atención de Incursiones en la literatura brasileña: de la Colonia a la marginalidad, es que recopila 30 años de reflexión sobre un Brasil al cual Horst Nitschack se ha acercado principalmente desde la literatura. Con prólogo de Grínor Rojo, el libro contiene dieciséis ensayos en los que Nitschack estudia las letras brasileñas, del siglo XVIII al presente, centrándose en obras relevantes para la edificación de una literatura nacional. Son ensayos que combinan maduración de ideas y amor por el objeto de estudio, revelando un ejercicio crítico gratificante en una época en que los resultados inmediatos dominan la academia. Y acaso esta crítica surja de su parentesco con obras de europeos que en épocas diversas han estudiado los trópicos con un interés antropófago que persigue, como dice Nitschack, "enriquecer la propia cultura... a través de otras" (p. 15). Dicha tradición incluye a Ferdinand Wolf, quien publicó El Brasil literario, historia de la literatura brasileña en 1863, y Theodor Koch-Grünberg, autor de Del Roraima al Orinoco de 1916, que inspiró la novela Macunaíma de Mário de Andrade. Así, la metodología de Nitschack se nutre de erudición literaria y exploración geográfica, pues, según afirma, "[l]as lecturas necesitaban ser complementadas con experiencias vividas: [con] viajes al interior del Nordeste. y a pueblos pescadores que el turismo solo descubriría a partir de los años noventa" (p. 12). El título Incursiones posee entonces una doble connotación porque de esos viajes proviene "el material y las impresiones que hacen parte de los artículos de este tomo" (p. 12).

El corpus estudiado parte con los poemas épicos Caramuru (1781) de José de Santa Rita Durao y A Confederando dos Tamoios (1856) de Domingos José Goncalves de Magalhaes, y concluye con las novelas Cidade de Deus (1997) de Paulo Lins y Manual prático do ódio (2003) de Ferrez. La problemática que anima su análisis dialoga con el debate sostenido por la crítica literaria brasileña durante buena parte de los siglos XIX y XX sobre el vínculo entre literatura, nación y progreso, según el cual la literatura sería requisito de una nación que anhela incorporarse a la modernidad occidental. Una arista del debate ha sido la adopción de formas literarias europeas a la realidad brasileña, y que Nitschack parte comentando desde el enfrentamiento entre el poeta Goncalves de Magalhaes y el novelista José de Alencar. Influidos por el romanticismo y buscando "'brasilianizar' la literatura" (Nitschack, p. 52), ambos publicaron obras "indianistas" en 1857; el primero una epopeya patrocinada por el gobierno imperial, A Confederando dos Tamoios, y el segundo una novela para lectores urbanos: O Guaraní. Esto dio pie a lo que acaso fue la primera polémica de la literatura brasileña, pues Alencar acusó a Goncalves de Magalhaes de falta de poesía y autenticidad en su representación del indio, afirmando: "si algún día [yo] fuera poeta, o quisiera cantar a mi tierra y a sus bellezas... le pediría a Dios que me hiciera olvidar por un momento mis ideas de hombre civilizado" (citado en Nitschack, pp. 54-55) -lo que ciertamente procuró hacer en O Guaraní.

En su análisis de la disputa por la forma que debía dar mejor cuenta de la nacionalidad brasileña, Nitschack echa mano de las ideas de Hegel sobre los géneros literarios como reproductores de una visión de mundo y de Lucáks sobre lo social revelado en la forma literaria, para señalar que la disputa entre Goncalves de Magalhaes y Alencar marca un punto de inflexión en que el paradigma colonial da paso al paradigma moderno. Mientras el héroe de la epopeya responde a normas y exigencias humanas y divinas, lo cual se vincula a las convenciones poéticas de este género; el héroe de la novela es dueño de su destino, lo cual tiene su correlato en la originalidad y flexibilidad estéticas propias de esta forma. Si bien por sus características la epopeya satisface las necesidades culturales de un entorno colonial -prueba de lo cual fueron las loas imperiales que recibió A Confederando dos Tamoios, en contraste con el silencio que recepcionó O Guaraní-, Nitschack dice que la novela gana la disputa, porque concilia la pretensión de objetivi dad de la cultura nacional con la aspiración de originalidad del sujeto moderno en emergencia. Además, es "la novela la que permite tratar los asuntos brasileños de una manera que tanto el narrador y lo narrado, (...) como la propia nación, pueden ser considerados sujetos del proceso histórico, [contribuyendo a] supera[r] (...) la dependencia colonial" (p. 58). Aunque los involucrados en el debate de 1857 no podían anticiparlo, porque los modelos políticos monárquico y republicano aún competían por la organización de las sociedades occidentales, para Nitschack la secularización de los pueblos anunciaba ineludiblemente el predominio de la forma literaria que representaba mejor la visión de mundo emergente. Retomando la relación entre literatura, nación y progreso, junto con afirmar que la novela "era [la] forma más apropiada para la formación de una literatura nacional" (¿p. 116?), Nitschack polemiza con el crítico Roberto Schwarz cuando añade que ella "no es un género 'fuera de lugar', sino más bien un género que" le permitió a Brasil "inscribirse en 'el mundo' y dialogar con él" (p. 116).

Avanzando en el arco temporal que cubre el libro, cabe mencionar otro momento en que la literatura brasileña ha lidiado con el tema de la inserción del país en la modernidad. Se trata del período en que los ensayos sociológicos se tomaron la palabra y en el que Nitschack incursiona a partir de dos obras icónicas: Casa Grande & Senzala de Gilberto Freyre y Raízes do Brasil de Sérgio Buarque de Hollanda, publicadas en la década de 1930. El polémico libro de Freyre refuta las teorías de degeneración racial soste nidas por filósofos como Gobineau, proponiendo un mestizaje basado en el supuesto éxito de las relaciones interraciales de la plantación -tesis que nutrió el también polémico mito de la democracia racial enarbolado por el Estado Novo, en el cual la convivencia entre razas funcionaba en la medida que no se cuestionara el lugar que cada una ocupaba en la pirámide social legada por la colonización. Para Nitschack, este mestizaje conciliador de diferencias está emparentado con la cordialidad que Buarque de Hollanda critica en Raízes do Brasil, porque operaba como un obstáculo para que la modernización funcionara para todos los habitantes del país. Mestizaje y cordialidad son teorías que revelan la pervivencia de un personalismo colonial en las relaciones sociales del Brasil republicano, lo cual para Freyre constituye un potencial y para Buarque de Hollanda un problema. El valor que Nitschack ve en estas interpretaciones divergentes, que marcan el debate sobre la identidad nacional durante gran parte del siglo XX, es que buscan "capacidades de desarrollo (...) inherentes a la misma historia brasileña" (p. 185) y que la cultura interpretada "ya no se identificará más con las élites, sino con la población, con el 'pueblo'" (p. 186). Este énfasis, junto con las búsquedas populares de las vanguardias, darían pie a que la perspectiva de sectores marginados irrumpiera en el debate sobre la modernidad con las primeras obras de literatura marginal de la década de 1960, registrando de primera mano la agudización de las distopías creadas por el progreso impulsado inicialmente por la corte portuguesa asentada en Río de Janeiro en 1808 y luego por la instalación de la República en 1889.

Para concluir, cabe reconocer la iniciativa de Horst Nitschack, quien con Incursiones... contribuye a "enriquecer la propia cultura" (p. 15) acercándonos a un vecino mayoritariamente desconocido; y de Colección Dársena, que, contra todo criterio comercial, apostó por la intervención de la literatura brasileña en el mercado chileno del libro.

REFERENCIAS

Nitschack, Horst (2018). Incursiones en la literatura brasileña: de la Colonia a la marginalidad. Valparaíso: Ediciones Universitarias de Valparaíso, Colección Dársena [ Links ]

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