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Atenea (Concepción)

versión On-line ISSN 0718-0462

Atenea (Concepc.)  no.520 Concepción dic. 2019

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-04622019000200173 

RESEÑA

Martín García Mérou. Vida intelectual y diplomática en las Américas

MARINA ALVARADO CORNEJO 1  

1Doctora en Literatura. Académica de la Universidad Católica Silva Henríquez, Santiago, Chile. Correo electrónico: malvarado@ucsh.cl

Bruno, Paula. Martín García Mérou. Vida intelectual y diplomática en las Américas. Buenos Aires: Editorial Universidad Nacional de Quilmes, 2018. 216p. ISBN: 9789875585348.

Martín García Mérou. Vida intelectual y diplomática en las Américas es el título que lleva el nuevo libro de la doctora y profesora en Historia por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y, actualmente, directora del Departamento de Estudios Históricos y Sociales de la Universidad Torcuato Di Tella de Buenos Aires, Argentina, Paula Bruno. La investigadora es y ha sido reconocida por los serios y valiosos aportes que ha desarrollado hasta ahora sobre la vida cultural en Argentina a partir de 1860, la historia de los intelectuales italianos en el mismo país, y por el rescate y construcción de biografías de intelectuales, tales como Lucio V. Mansilla y Paul Groussac. El trabajo que aquí se reseña reúne todos los avances que en las áreas ya enumeradas ha realizado Bruno, pero esta vez concentrándose en Martín García Mérou (1862-1905), político, diplomático, intelectual, poeta, crítico literario y ensayista trasandino que, pese a su corta vida (falleció a los 43 años), dejó un legado escritural valioso que, precisamente en este libro, se encuentra compilado, anotado y enriquecido con comentarios de contexto y con un estudio crítico introductorio.

Según explica Bruno, en el estudio, "los textos (...) que acompañan este ensayo fueron escritos entre 1882 y 1904, y se inscriben en varios formatos: ensayo crítico, memorias, recuerdos de viaje y estadías, historia diplomática, ficción y notas de análisis de coyuntura" (p. 9). Esta heterogeneidad temática y estilística que se observa en los 18 trabajos de Mérou compilados, permite acceder a una mirada que lleva a problematizar desde nuevos ángulos el siglo XIX y el cambio al XX, puntualmente en lo referente a la construcción del sujeto intelectual y el modo en que este se situó frente al sabio, superando al publicista, al cronista, al literato y al reporter.

La pregunta que como lectora e investigadora cabe plantearse respecto del libro, así como de la producción del mismo García Mérou es, ¿de qué modo el intelectual sobre el cual versa este texto, la compilación de sus escritos, y la crítica tanto de su trayectoria vital/profesional como discursiva, aporta o renueva la visión que hasta el momento se tiene tanto del siglo XIX argentino como latinoamericano? Ante esta pregunta, se propone que la operación cultural y literaria que Martín García Mérou desplegó, derivó en la construcción de las bases e instauración de las primeras "reglas del juego" del incipiente campo literario argentino. Esto lo hizo a través de las siguien tes acciones: propició polémicas; profesionalizó la crítica literaria; participó y animó encuentros literarios; hizo uso de las redes internacionales con las que ya contaba gracias a su labor diplomática, para producir y difundir su producción; y, como punto más destacado, se valió de estrategias estéticas y retóricas para dar cuenta sobre otros asuntos de la vida social, como por ejemplo, el devenir político de los países latinoamericanos.

En relación con las polémicas, como buen "publicista" decimonónico, García Mérou vino a engrosar el listado de intelectuales de la época que discutieron la pertinencia de la lengua en la región americana. Del mismo modo en que Vicente Fidel López prendió la chispa en Chile a través de La Revista de Valparaíso (Chile, 1842) con su ensayo sobre el Clasicismo y el Romanticismo, en el que discurría sobre las herencias lexicales dejadas por Europa y la pasiva reacción americana a estas, García Mérou "hincó el diente" a otro gran tema del siglo: las copias, las traducciones, el plagio y la originalidad. Sin dudas, tanto la preocupación que demuestra Bruno por subrayar el aporte del diplomático en esta área, lo coloca a él dentro del concierto de relevantes sujetos del 1800 que avizoraron los mismos problemas, entre los que se cuentan el venezolano Andrés Bello, el chileno José Victorino Lastarria, y los también argentinos Domingo F. Sarmiento y Juan B. Alberdi.

El segundo aspecto notable que marca la delimitación inicial del campo literario radica en la proposición de reglas de funcionamiento tanto para los implicados dentro de esta esfera del saber, como para la construcción de juicios estéticos racionales y fundamentados de las obras. Como explica Bruno, "Estudios literarios (1884), volumen editado en Madrid (...) lo consagró como crítico. Ahora, lejos del tono arrebatado de Juan Santos [seudónimo de García Mérou], expresaba la necesidad de trazar un programa intelectual en que la crítica oficiara como una forma de conocimiento" (p.11).

Del mismo modo en que Rubén Darío, una vez llegado a Santiago de Chile, impulsó su carrera literaria gracias a su trabajo en la sala de redacción del diario La Época, periódico que hasta el día de hoy es reconocido como la cuna de los modernistas chilenos, Martín García Mérou inició su periplo en La Nación. Para el intelectual, era de suma importancia estar ligado al periodismo, a la vez que lo consideraba parte del "deber ser" de quienes estuvieran diseñando, de una u otra manera, los destinos de los recientemente independizados países americanos. Esto es, precisamente, lo que se lee en su texto "El Brasil intelectual": "Una de las faces (sic) más interesantes de la intelectualidad brasilera es la del periodismo a que, puede decirse, han pertenecido por mayor o menor tiempo todos los hombres distinguidos de aquella nación." (p. 87)

El estilo ameno y melancólico del autor argentino invade las descripciones de sucesos y personajes icónicos de la política argentina y latinoamericana que, otrora frías, serias, y con afán documentalista, abundaban en la época de su producción. Muestra clara de esto es lo que se lee en "Los últimos días de Avellaneda y Sarmiento": "Me ha tocado en la vida el triste privilegio de tratar íntimamente, en los últimos meses de su existencia, a dos de los más grandes representantes del pensamiento argentino: Domingo F. Sarmiento y Nicolás Avellaneda" (p. 123). Con un tono similar que obliga a recordar a Azorín y su Al margen de los clásicos, García Mérou escribió en "Sarmiento en Paraguay": "En los comienzos del invierno de 1887, circuló en el Paraguay la noticia de la próxima llegada del General Sarmiento. Su salud quebrantada le obligaba a huir a Buenos Aires durante los crudos meses de frío para buscar climas plácidos y benignos" (p. 129).

Finalmente, solo resta afirmar que no cabe duda de que la autora cumple con su cometido a través de esta antología crítica. En sus palabras, es "la pluma de un intelectual singular la que enhebra estas diversidades. En este estudio se da cuenta de las particularidades de un itinerario y se exploran algunas ideas y dinámicas del mundo intelectual americano del giro del siglo XIX al XX" (p. 9).

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